Disclaimer: Los personajes de Flash no me pertenecen.

Ahora sí no me tardé tanto en actualizar, espero lo disfruten (:

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Intruso

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Caitlin no lo podía creer. El traje de Flash estaba destrozado, grandes rasguños deshilaban las costuras y profundas heridas eran expuestas. Seguramente algunas ya habían sanado, pero no podía decir cuales pues su piel estaba cubierta de sangre seca y pedazos de tela pegados a ésta. Lo que le conmocionaba más, era como el traje que siempre se había ajustado perfectamente a la figura de Barry, ahora colgaba como una capa vieja y roída. Levantó con una mano temblorosa la máscara. Sus pómulos resaltaban de manera exagerada, sus párpados estaban cubiertos con marcadas ojeras y sus labios secos denotaban su deshidratación.

—Ha perdido cerca de nueve kilos —susurró—. Necesitamos hidratarlo y alimentarlo vía intravenosa, no sé cuánto tiempo vaya a estar inconsciente... —Cisco se acercó a ella, asustado por el estado de Barry, pero también por el de la misma Caitlin.

—¿Podrías dejar de temblar, Cait? —Cisco le quito la aguja antes de que pinchara a Barry y Caitlin se sobresaltó un poco, como si hubiera despertado de un trance—, primero tenemos que quitarle el traje y después yo le pondré el aguja, con ese pulso que tienes en este momento acabarás por pincharle otro lado...

Caitlin cayó en cuenta de cuán ansiosa y nerviosa estaba. Ver a Snart le había alterado de un modo que ella no creía posible, sabía que sería incómodo volverlo a ver. No obstante a un lado obscuro de ella, le había gustado, comenzando por su aspecto formal, no llevaba puesta su chamarra de invierno sino una gabardina azul obscura y unos pantalones de vestir a la medida. Era atractivo y ella se había encontrado disfrutado los brazos de Snart alrededor suyo cuando se sentía más vulnerable. Eso la asustaba. ¿Cómo alguien tan malvado como él podía hacerla sentir tan bien con un solo gesto? Ya bastante tenía con su propio cargo de consciencia, para que encima de todo, su querido Barry los encontrase de esa manera tan cariñosa. ¡Era Snart!

—¿Qué le dijeron a Snart? —escucharon a Joe entrando a los laboratorios junto con Iris y Caitlin reaccionó al nombre del villano que se había salido momentos antes.

—¡Por Dios! —la morena corrió a lado de Barry seguida por su padre, apartando sin darse cuenta a la castaña. Caitlin les dio un poco de espacio, incapaz de hacer otra cosa.

—Lo estamos estabilizando —les informó Cisco—, tenemos que quitarle el traje...

—Parece que perdió peso... —se quejó Iris pasando su mano por el esquelético rostro de Barry, Joe lo miraba con tristeza, sin embargo se alegraba de que estuviera aún con vida. Al igual que todos ahí.

—Sí —afirmó Caitlin—, usó su energía causando el desgaste físico que una persona normal usaría en un mes sin descanso... —notó que su voz se estaba estabilizando—. Es un milagro que haya sobrevivido y que su corazón lo haya resistido.

—Caitlin —la llamó Joe—. ¿Qué tenías que hablar con el delincuente de Snart? —no sólo Joe la miraba en ese momento, Iris y Cisco también dirigieron sus miradas hacia ella. ¿Qué debía decir? Definitivamente no la verdad, aunque Cisco probablemente notaría su nerviosismo, ya lo arreglaría con él después. Se aclaró la garganta antes de hablar.

—Quería saber qué estaba pasando, sospechaba que la singularidad había salido de los laboratorios... —miró a Cisco, éste tenía una ceja levantada en su dirección y la castaña supo que no le creía—. Se molestó porque le dije que se fuera, que nos encargaríamos de ello... Que Barry se haría cargo.

—Me sorprende que no haya aprovechado este momento de debilidad para atacar —dijo Joe.

Cisco seguía escrutándola con la mirada, él mismo había visto como Snart cargaba a Barry dentro de los laboratorios, y también había notado su molestia cuando Caitlin le había dedicado toda su atención a Flash. Sabía que Caitlin ocultaba algo y eso sólo lograba alterarla más, Cisco era su mejor amigo, mas no creía conveniente contarle nada por el momento, sólo le suplicaba con la mirada que no dijera nada. El moreno pareció entender, no muy conforme porque desvió la mirada a Barry. Pero por el momento, no diría nada.

—Sí —asintió Caitlin—, al parecer no es lo mismo para él hacer de las suyas sin alguien que pueda pararlo —también miró a Barry y sintió su corazón apretado contra su pecho. Su estado era deplorable, aunque era consciente de que gracias a su súper velocidad sus heridas sanarían, era importante nutrirlo e hidratarlo.

—Joe necesito que me ayudes a quitarle el traje —Cisco comenzó a moverse y Caitlin aprovechó para salir y tomar aire, la atmósfera dentro de esa estación era muy densa desde que Snart había estado ahí, cargando a un Flash malherido sin buscar atacarlos en ningún momento.

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Snart salió de los laboratorios STAR con una molestia inexplicable. Había visto la catástrofe saliendo de ese lugar y se había permitido acercarse a investigar un poco de lo que se trataba. Ya se lo había dicho a Flash en una ocasión, Central City era su ciudad y la quería. O al menos eso se venía repitiendo en su mente como pretexto, pues una pequeña y casi inexistente parte de él, quería asegurarse de que la doctora Snow estuviese a salvo. Y era lógico por su aspecto que la había pasado muy mal, apenas había dormido cerca de siete horas y aún así su semblante hacía hincapié en su cansancio tanto físico como mental. Sin embargo ahí estaba, en los laboratorios que eran perseguidos por la mala suerte, contaminando a todos los involucrados, porque cuando apareció, pudo ver que no era la única con un aspecto fatal. La hija del detective West no la estaba pasando mejor.

Por lo que ella había alcanzado a decirle antes de que Flash salvara al mundo, un hombre se había sacrificado y les había salvado a todos. La castaña apenas había logrado pronunciar algunas palabras concretas mientras contenía el llanto e hipeaba constantemente y él le decía palabras que no sabía de dónde habían salido. No le había importado mostrarle a él sus debilidades, quizá porque ya estaba demasiado cansada como para esconderlas, o tal vez porque se había sentido bien al sacarlas aunque fuera en su presencia. Fuera cual fuera el caso, ella había correspondido cuando él la rodeó con sus brazos, buscando calmarla porque parecía demasiado alterada, aunque fueran unos segundos ella no se había apartado. Después despertó de su trance y había intentado poner distancia entre ellos, tratando de alejarlo suavemente del pecho y en ese momento había aparecido Barry Allen.

Apenas había pronunciado el nombre de la castaña y ésta había corrido a socorrerlo, y cómo no. Hasta al mismo Leonard Snart, le había dado algo se lástima el lamentable aspecto del héroe. Se había mantenido en pie para buscar a sus amigos y apenas había dado con ella, se había desvanecido. En cualquier otro momento de su vida, Leonard se hubiera dado media vuelta y se hubiera marchado justo en ese momento, pero no lo hizo. Y hasta ese entonces, el por qué, seguía siendo una incógnita. Como lo era el hecho de sentirse molesto en ese instante. Sólo de ver el cuidado con el que la doctora Snow había atendido a Flash, había despertado en él un sentimiento de incomodidad que no se atrevía a catalogar todavía. Quería deshacerse de ese malestar a como diera lugar.

Por esa razón cuando se topó con el detective y su hija, se desquitó con su típico carácter frío e indiferente. Le habían preguntado por la doctora y por su amigo el moreno y su respuesta medida, pero agresiva, había puesto alerta al declive West. De haber llevado su arma seguramente lo habría congelado junto con su hija. Quería destruir cosas, necesitaba sacar su frustración, desquitarse con algo o con alguien y poner fin a sentimientos estúpidos que solamente llegaban a importunar su serenidad. Porque él era un hombre malvado, sí. Pero no era idiota. Era frío, distante, calculador. Tenía todo controlado siempre y las cosas pasaban como él quería que pasasen. Ese era él, Leonard Snart, el Capitán Frío y nadie iba a cambiarlo.

—Snart —paró sus pasos en seco al escuchar la voz de la doctora a sus espaldas, y todo el discurso mental que se había dado terminó yéndose a la mierda. Vaciló antes de dar media vuelta y enfrentarla. La preocupación que la invadía era evidente, sus labios temblorosos parecían necesitados de atención y él tuvo que hacer el mayor esfuerzo por no tomarlos. La deseaba, la seguía deseando incluso más que antes.

—Pensé que estaría en la sala de urgencias, doctora —dijo cruzando sus brazos sobre su amplio pecho, tratando de mostrar indiferencia delante de ella. Pero los ojos cafés claros de la doctora lograban desarmarlo y no entendía cómo. La castaña abrió la boca pero no dijo nada y volvió a cerrarla, como si le costara trabajo decirle lo que le iba a decir. En cambio hizo una mueca y Snart sintió cierto alivio. Parecía recuperarse poco a poco.

—Tienes razón —la menuda mujer se dio la vuelta dispuesta a irse por donde había llegado, pero la mano de Snart —actuando por su propia cuenta—, la jaló de nuevo. Poniéndola frente a él, cerca. Peligrosamente cerca.

—No, no la tengo —la obligó a verlo a los ojos—. Lo que usted debería hacer es ir a casa y descansar un poco —ella lo escrutó con la mirada, confundida—. Yo la llevaré —algo parecido al miedo se alojó en el rostro de la doctora y Snart se dio cuenta cuán imprudentes habían sido sus comentarios. Por la actitud de la castaña momentos antes, podía deducir que no se apartaría de Flash bajo ninguna circunstancia.

—N-no —balbuceó ella tratando de soltarse de su agarre, y Leonard la dejó—, él está muy grave, no puedo irme hasta que esté estable... —la angustia la embargó de nuevo y él anheló poder abrazarla otra vez. Sentir su pequeño cuerpo entre sus brazos, que le brindara un poco de su calor... Pero eso no iba a pasar. Él era un asesino y consolar mujeres no era una de sus prioridades, ya lo había hecho ese día y no lo volvería a hacer.

—Está en lo correcto, doctora Snow —dejó que su voz sonara más autoritaria que antes—. Debería regresar y encargarse de que Flash viva —le dio la espalda para continuar con su camino—. Ya que robar en la ciudad sin alguien que intente detenme no sería muy divertido —quiso girarse para ver la expresión de la castaña pero se abstuvo y continuó caminando.

Ese era el momento perfecto para ser el villano, la ciudad estaba devastada y el pánico era la emoción regente en todos los ciudadanos de Central City. Aparecer con un arma fría y robar lo que considerara conveniente era muy tentador. No obstante, sus ánimos no eran suficientes. Si salía armado, cualquier ser viviente que se cruzara en su camino acabaría congelado, y no es que matar no fuera divertido, pero justo en ese momento la idea le resultaba tediosa y vana. Necesitaba una motivación, algún incentivo para salir a las calles y hacer de las suyas. Y éste estaba tendido en una cama en las ruinas de los laboratorios STAR, siendo tratado y atendido por la pequeña castaña.

Antes de perderse en las calles de la ciudad, escuchó el sonido de los tacones de la doctora contra el suelo, estaba regresando a los laboratorios con Flash, como debería ser. Tomó aire y continuó con pasos despreocupados hasta su motocicleta. Haber ido había sido un error. La doctora estaba bien, fuera de su cansancio y preocupación, estaba a salvo. Lo que él tenía que hacer era salir de ahí, hablar con Lisa y planear algo. Idear una estrategia para cuando Flash estuviera fuera de peligro, algo que lo regresara a él a la acción. Necesitaba ocupar su mente algo mientras el desastre pasaba a la historia. Para cuando los ciudadanos de Central City creyeran que todo estaba bien. Entonces aparecería de nuevo y haría de las suyas. Con más sutileza que antes. Era un hombre libre, ni la policía ni ARGUS tenían nada en su contra gracias a Flash, podía hacer lo que quisiera mientras cuidara su identidad. Los hermanos Snart eran libres e inocentes. No podía ensuciar su nombre por cosas triviales, tenía que caracterizarse si quería mantener un bajo perfil y para eso, Cisco era un experto. Era hora de que Leonard Snart subiera al escenario como el villano que todo el mundo creía que era. Era hora de adoptar al Captain Cold.

Llegó a la casa de seguridad que compartía con su hermana. No había hablado con ella desde que trasladaron a los meta-humanos al aeródromo Ferris. Seguramente Lisa no había dejado de darle vueltas al asunto. Y haberla dejado sola desde esa noche no había sido su mejor idea. Su hermana solía aburrirse con mucha facilidad y en varias ocasiones había tenido que congelar a uno que otro idiota conocedor de su hogar. Solo porque Lisa era demasiado valiosa como para buscarse un buen hotel en la ciudad. Aparcó su motocicleta, no se veía otro vehículo —aunque eso no significaba nada—, pues bien su hermana podía meter a cualquiera, con o sin medio de transporte. Entró en la casa y la encontró tendida en el sofá con una cerveza fría al lado. Estaba viendo la televisión, lo que le pareció un comportamiento infantil, porque mostraba demasiada atención al gato gris que perseguía incansablemente al ratón inmortal.

—¿Vas a hablar de lo que pasó, Lenny? —le preguntó sin despegar la mirada de la televisión, Snart se sentó a su lado—, o a partir de ahora debo adivinar tus planes...

—Cambié de idea —contestó con simpleza—. No tengo por qué dar más explicaciones que esa —Lisa se dignó a mirarlo. Se veía serio pero eso era típico en él, a veces a Lisa le molestaba no poder saber en qué estaba pensando, suspiró exasperada y miró de nuevo las caricaturas, como si le interesaran más que la mente de su hermano. Snart frunció el ceño con molestia. Incómodo en su propia casa.

—Me pregunto qué te habrá hecho cambiar de idea —sonrió de medio lado—. Has estado desaparecido desde que me dejaste aquí ayer en la noche...

—Hay cosas que yo prefiero no hacer en la casa a diferencia tuya, Lisa —aseveró antes de levantarse del sofá, tenía un arma que mejorar.

Desde que Cisco había reparado la pistola fría salida de los laboratorios STAR, él había estado trabajando en la propia nuevamente. No lograba entender qué estaba mal con los planos que muchos años atrás, le había robado al legendario Señor Frío. En esos momentos su existencia se reducía a un mal recuerdo en el expediente de Ciudad Gótica. Tanto que parecía más un cuento para niños que algo que había pasado realmente. Ese hombre, mejor conocido como Mr. Freeze, había desarrollado la mejor pistola fría antes creada. Desde que Snart había descubierto que los cuerpos con una temperatura de "cero absoluto" no podían moverse, se había obsesionado con el desarrollo de un arma potencial, capaz de alcanzar la temperatura cero y así poder congelar objetos o personas en movimiento. Robando esos viejos planos había logrado su primer prototipo, pero a falta de grandes diamantes no había tenido el éxito que había esperado. Por esa razón había robado un arma ya hecha de los laboratorios del doctor Wells, y trabajaba en la creación de su propia pistola fría.

No era una prioridad, ya tenía un arma y eso era suficiente por el momento, pero él era un hombre precavido, no solo táctico, sino estratégico. Ya una vez Flash había logrado neutralizar su arma, y si eso volvía a pasar, estaría preparado con otra. Sólo necesitaba terminarla. Muchas cosas iban a cambiar. Entre ellas su apariencia, no podía ser Leonard Snart un criminal, no de nuevo. Sería Captain Cold y nadie conocería su identidad, nadie excepto el equipo de Flash, pero gracias a su cooperación, su nombre y el de Lisa permanecerían limpios. Se encerró en su laboratorio improvisado y comenzó su labor.

"No deberías meterte con tecnología que no entiendes..." ese mensaje se lo había hecho llegar un lunático-depresivo-enmascarado después de haber obtenido los planos. Y sabía a qué se refería, el señor Frío había sido víctima de grandes tragedias al desarrollar su tecnología, él mismo se había vuelto una. El pobre hombre había terminado muy mal. Pero eso no le iba a pasar a él; tenía en mente cambiar el rumbo de sus objetivos. Captain Cold sería quien venciera definitivamente a Flash. Allen podía tener la velocidad, pero él tenía los medios para frenarlo. Al final él sería el vencedor.

Por el momento jugaría con él al gato y al ratón. Robos por aquí o por allá, mientras Flash trataba de detenerlo. Ya habían hecho un pacto una vez, dos. Si Barry tomaba en cuenta el último favor de Snart. Pero los convenios no lo iban a salvar siempre. Lo que distinguía a Flash de otros héroes, era su gran ingenuidad. Era una presa fácil para hombres como él, que se basaban en el engaño y otras artimañas para obtener beneficios. Como el que había obtenido la noche anterior con la doctora Snow. "Un favor", pensó. La doctora le debía un favor, pero ella misma lo había externado: ¿Qué podía necesitar él de ella? Snart continúo revisando planos y demás mientras esa pregunta le daba vueltas en la cabeza.

—Algo se me ocurrirá —se dijo a sí mismo al tiempo que sacaba su prototipo, había remplazado el centro de energía de los planos originales, sustituyéndolo por piezas parecidas a las que Cisco había reemplazado en su pistola. No tenía diamantes ni tampoco pensaba usarlos, un arma que los requiriera saldría muy cara de mantener o reparar. Y sí bien él era un ladrón, robaba en su beneficio, no en el de un objeto. Se pasó largas horas probando diferentes piezas para cambiar el núcleo del prototipo. Pero siempre había algo que no embobaba. Era como tener todas las piezas de un rompecabezas, todas menos una.

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Caitlin terminó de sacar escombros junto con Cisco, Joe se había llevado a Iris a descansar. Estarían haciendo turnos para cuidar de Barry, que al tener un organismo veloz, se estaba recuperando rápidamente. Aunque todavía tenían muchas cosas en las cuales pensar, necesitaban una explicación creíble para la policía y para la prensa. Otra gran catástrofe de había escapado de los laboratorios STAR. Caitlin suspiró exasperada, tenía todavía muchas cosas que poner en orden en su cabeza. Cuando terminaron de limpiar la estación principal, Caitlin se sentó para descansar un poco, acomodó sus brazos en el tablero frente a los ordenadores y escondió su cabeza en ellos. El cansancio le estaba pasado la factura...

"Usted no jaló del gatillo, Doctora Snow, no debería cargar con las decisiones de los demás"

Levantó la cabeza de golpe. Había encontrado algo de consuelo en esas palabras, aunque Snart no fuera el mejor hombro para llorar. Y de alguna alocada manera la había hecho sentirse mejor. Nada iba a regresarles a Eddie... "Él ha decidido irse como un héroe, doctora, debería respetar eso". Se regañó por citar mentalmente a Leonard. Pero sus palabras habían regresado parte de su alma a su cuerpo, como si se hubiese estado ahogando y él la hubiera obligado a sacar la cabeza del agua. Y no entendía por qué. En la mañana del día anterior sus palabras habían sido hirientes y frías, en cambio, cuando ella le contó lo de Eddie, trató de consolarla, incluso la había abrazado y ella se había dejado. Estaba volviéndose loca, y también le angustiaba cómo iba Barry a interpretar las cosas. Los había visto juntos...

—Ya activé todas las alertas que no estaban dañadas —anunció Cisco—. No tenemos la de seguridad del acelerador de partículas, pero sí las de otras estaciones y si Barry reacciona, seremos los primeros en enterarnos...

—¿Qué sirve aún? —preguntó ella.

—La mayoría de las alarmas, algunas cámaras, esta estación y el gimnasio... Todo lo que estaba alrededor del acelerador de partículas quedó dañado —suspiró con pesadez—. Nos llevará unos meses reparar todo...

—Hablas como si fuéramos a seguir aquí... —Caitlin parecía triste, como si la idea de dejar ese lugar resultara muy dolorosa.

—Si el gobierno no nos quita los laboratorios, no tenemos por qué irnos —miró la pantalla donde se podía ver a Barry—. Flash nos necesita, Cait.

—Lo sé —sonrió—. Iré a verlo —se levantó de la silla y pasó de Cisco para entrar a la habitación de cristal donde Barry descansaba.

Habían logrado hidratarlo, pero seguía con baja de peso. Sin embargo sus signos arrojaban resultados favorables. Tal vez en tres días estaría como nuevo. Caitlin se aferraba a esa idea. Quería creer que todo se iba a componer, aunque sabía que nada iba a ser igual. Ya no; Eobard los había engañado, Ronnie y el doctor Stein habían muerto por su culpa, Barry estaba separado de su padre y había sufrido la pérdida de su madre otra vez, Cisco y ella habían sido engañados por alguien a quien realmente admiraban, a quien veían como un maestro... Casi como a un padre. También habían perdido a Eddie, Iris estaba destrozada, y aunque en dos futuro alternos ella terminaba quedándose a lado de Barry, en ese camino en el que se encontraban, Iris se había comprometido con Eddie. Y a pesar de su muerte, las cosas entre ella y Barry no cambiarían.

O eso se decía Caitlin. Una parte de ella estaba segura de que Barry ocupaba un lugar muy especial, lo quería y quería lo mejor para él. Eran más que amigos, su vínculo era mucho más grande. Había sufrido por él y estaba segura que lo seguiría haciendo. Pero la otra parte de ella estaba perdida en la obscuridad. Todo desde su encuentro con Leonard Snart. Sentía un vacío que nunca antes había sentido, deseaba poder estar entre sus brazos una vez más y se odió por ser tan débil. Ella había sido clara con él, una vez finalizado el trato, no tendría por qué buscarla nuevamente. Eso había sido lo correcto, no obstante, no la hacía sentir mejor.

Revisó que los aparatos conectados a Barry estuvieran bien, lo tapó, esperando alguna reacción, pero el castaño no se movió. Terminó de revisar que todo estuviese en orden y salió de nuevo, Cisco no se veía cerca, se sentó frente a los monitores y comprobó que las cámaras estuviesen funcionando. La principal era la que mostraba a Barry, otra en la estación secundaria, la sala de vigilancia, algunas en los pasillos, la entrada a los laboratorios, una en el túnel para llegar al acelerador y ya. Las demás aparecían sin conexión.

—Joe regresará en una horas —le dijo Cisco—, deberías irte a descansar un poco —le puso una taza de café enfrente—. Luces terrible... —Caitlin sonrió levemente, esas habían sido las palabras de Barry al verla el día anterior. Seguramente ya lucía mucho peor.

—Gracias —acurrucó la taza entre sus manos para calentarlas—, pero no me iré hasta que Joe regrese —dio un pequeño sorbo al café—. No puedo dejarte todo esto a ti solo —lanzó una fugaz mirada a la pantalla. Barry no se había movido ni un centímetro.

—Yo estaré bien, Cait —se cruzó de brazos y ella sonrió—. No te voy a convencer, ¿verdad? —ella negó—. Bueno entonces deja el café y duérmete un rato —le retiró la taza—, en unas horas vas a manejar y no quiero que te estrelles contra un poste...

—Sé manejar el cansancio —mintió pero de igual modo se acomodó de nuevo en el tablero con intención de dormir aunque fuera un par de horas. Si pasaba algo, Cisco la despertaría.

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Había sido cuestión de horas para que se encontrara afuera de los laboratorios STAR nuevamente, y como había esperado, las luces de la estación central aún estaban encendidas. También estaba aparcado el automóvil de la doctora Snow, a diferencia de la patrulla del detective que ya no estaba ahí. Después de haberle dado muchas vueltas al asunto, había decido utilizar a la castaña hasta que se cansara de ella. Quizá, si lograba enamorarla obtendría muchos beneficios. Ella podría ser un gran escudo contra Flash. Esa era su idea, no obstante, Leonard Snart nunca contempló la posibilidad de que la doctora Snow se convertiría en algo más que un peón en su tablero de ajedrez.

Y en ese momento ahí estaba, parado junto al carro de la doctora. Había rebajado su aceite, lo suficiente para que pudiera andar unos minutos, y en ese momento se encontraba vaciando una botella de cloro en el tanque de gasolina. Esa trampilla era baja y sucia, incluso para él. Pero él contemplaba los beneficios que ocuparía a futuro. Buscaba un fin y no se preocuparía por los medios. No todavía. Usaría a la doctora como un medio más. Estaba convencido. Terminó de verter el líquido y fue a deshacerse de la botella. Entró a un cajellón y lo tiró en uno de las recipientes de basura, iba a salir cuando vio una patrulla aparcar enfrente del carro de la doctora, de ésta bajó el detective West y entró a los laboratorios, iba solo. Fue sólo cuestión de minutos para que Cisco y la doctora salieran, estaba bastante cerca, así que escuchar la conversación no fue un problema.

—Ya lo hablamos hace rato, Cait —el moreno la veía con preocupación—. Has pasado por muchas cosas en las últimas horas. Lo mejor será que vayas a tu departamento a descansar, tú me dijiste que en cuanto Joe llegara te irías... —la castaña hizo una mueca en protesta y Cisco suspiró.

—Si despierta me llamarás, ¿cierto? —Cisco asintió antes de dirigirla a su coche.

—Por cierto tú y yo tenemos una plática pendiente —ella lo miró sin entender a lo que se refería—. Ya sabes, Captain Cold y su aparición de hace rato...

—Oh —ella volvió a hacer una mueca, más parecida a un puchero infantil y Snart tuvo que contener una sonrisa—. Creo que estamos a mano —Cisco parecía desentendido—. Lisa, ¿en serio?

—Ya te dije que no fue intencional —Cisco dobló los ojos—. Vete, necesitas descansar.

—Ya lo creo —asintió ella entrando al vehículo, Cisco se esperó hasta que arrancara y entró de nuevo a los laboratorios.

Snart vio el carro alejarse y se montó en su motocicleta, la siguió a distancia unos diez minutos antes de que ella parara el carro por la falta de aceite, cualquiera sabía que un carro no podía funcionar sin el aceite. Era peligroso y si se forzaba podía causar grades problemas en el motor. Esa era la primera parte de su plan. La castaña apagó el carro y se bajó en busca de un taxi. Siendo casi las cuatro de la mañana sería imposible conseguir uno. La vio buscar su celular dentro de su bolso, sin embargo estuvo a punto de aventarlo contra el suelo por falta de batería. La castaña comenzó a caminar por la acera con la intención de irse a pie mientras daba con un taxi. Y ese era su momento para aparecer. Arrancó la moto y la pasó de largo a gran velocidad, dando la vuelta antes de terminar la calle para volver a pasarla. Caitlin comenzó a andar más rápido, un tanto asustada y él llegó a ella en la moto, poniéndosele enfrente antes de frenar y quitarse los lentes obscuros. La expresión en la cara de la doctora se debatía entre sorpresa y alivio.

—Parece que está en apuros, Doctora Snow —ella se mordió el labio inferior y dio un rápido vistazo a su auto.

—¿Desde cuándo eres el héroe con capa y espada? —alzó ambas cejas antes de intentar seguir su camino. Eso lo divirtió un poco.

—Nunca me ofrecí a ayudarla —se encogió de hombros y ella puso los ojos en blanco—, venga, tampoco pensaba dejarla aquí tirada... —ella alzó la mirada hacia él, incrédula. Snart sonrió de medio lado y la castaña apretó los labios. En esos momentos la ciudad estaba de cabeza, no le sorprendería que algunos delincuentes se encontraran saqueando las tiendas que habían sido abandonas por sus dueños en un ataque de pánico, llegar a su departamento sana y salva sonaba bastante tentador.

—Es una enorme casualidad encontrarte de madrugada justo cuando las luces de alerta se presentan en el tablero de mi coche —la castaña se cruzó de brazos en un intento por abrazarse a sí misma, la madrugada era bastante fresca.

—Un alivio para usted, doctora —amplió su sonrisa—. Ahora suba a la moto si no quiere que yo lo haga por usted —Snart retrocedió un poco, indicándole que se sentara entre él y el manubrio de la motocicleta. Ella vaciló unos segundos antes de hacerle caso y subirse. En cuestión de segundos se vio presa entre los fuertes brazos masculinos.

—No vayas a matarme en esta cosa —pidió antes de que Snart arrancara.

Para sorpresa de la Caitlin, Snart conocía la ubicación de su departamento. Condujo a una velocidad aceptable por lo que ella se mantuvo en silencio, aferrándose a las agarraderas del manubrio durante el viaje. El cansancio la tenía presa de un estado mental manipulable, pues no tenía ganas ni fuerzas de pelear o discutir con nadie, su único deseo era llegar a su departamento y dejarse caer en la cama para dormir un rato.

Snart manejó despacio adrede, quería pasar un poco de tiempo con la doctora antes de dejarla en su hogar. La estaría rondando un tiempo, el necesario para que ella empezara a necesitarlo, para sacarle provecho después. Haberle descompuesto el carro le daba la excusa perfecta para verla por las noches y en las mañanas. Se ofrecería a ser su chofer designado y en cada encuentro daría un paso al frente con su plan. La doctora Snow iba a caer a sus pies. Estaba seguro de ello. Llegaron al departamento de la castaña y Snart aparcó justo enfrente, Caitlin se bajó de la motocicleta con su ayuda.

—Debería descansar, doc —ella le dedicó una mirada apagada. Tenía los párpados un poco caídos, las mejillas teñidas de un rosado muy peculiar y los labios ligeramente entreabiertos. Leonard tuvo que carraspear para sí mismo y regresarse a la realidad. La doctora estaba desfalleciendo de sueño y el paseo en moto sólo había logrado arrullarla.

—Eso haré —contestó en voz muy baja antes de bostezar—. Por cierto, ¿cómo sabes dónde vivo? —abrió un poco más los ojos para estudiar la expresión de Snart, éste se cruzo de brazos.

—Los estudié muy bien a todos ustedes cuando buscaba la forma de dar con la identidad de Flash —alzó un poco el rostro, ahora estudiándola a ella—. También sé dónde viven Cisco y Barry.

—Claro —Caitlin se pasó una mano por el cabello y Snart apretó la mandíbula tan fuerte que le dolía. Si se quedaba más tiempo terminaría por hacerla suya otra vez. Respiró hondo y trató de relajar su expresión—. Gracias por traerme —ella buscó su mirada con la propia y Snart tuvo que desviar los ojos a la entrada del edificio.

—No se acostumbre, Doctora Snow —Leonard la vio entrar al edificio y arrancó de nuevo la motocicleta. Iría al bar Saints and Sinners. Posiblemente ya estuviera cerrado, pero en los alrededores siempre había mujeres más que dispuestas a satisfacerlo.

Esa noche había patrullas por todos lados, y muchos establecimientos estaban vacíos. Las autoridades no tardarían mucho en buscar explicaciones cerca de los laboratorios STAR. Pero de eso ya debían estar conscientes todos los involucrados con Flash. Cuando llegó a la calle del bar, lo encontró abierto. Estacionó la motocicleta y entró quitándose los lentes obscuros. El dueño del lugar charlaba con un grupo de motociclistas mientras su sobrino atendía en la barra. Snart pidió una cerveza y se sentó en una de las mesas de billar. No pensaba jugar, disfrutaría solo con su bebida hasta que apareciera alguna mujer con la que pasaría esa noche —o lo que quedaba de la madrugada—. El dueño se acercó a él.

—¿Qué hay, Lenny? —Snart alzó la vista—. Veo que eres de los pocos que no se vio afectado por el escándalo de hace unas horas...

—Aposté mis cartas a que Flash salvaría al mundo —se encogió de hombros—. Y así fue.

—Ese nuevo héroe, ¿eh? —se sentó en el banco de enfrente a Leonard—. En la televisión dijeron que había sido un desastre climatológico, ya sabes como un tornado. Para mí que no tienen ni idea de lo que realmente pasó... —Leonard achicó los ojos.

—¿Y tú sí? —preguntó incrédulo. El hombre soltó una carcajada.

—Claro que no, pero no soy idiota, Lenny —se levantó del banco—. Creo que los laboratorios STAR siguen haciendo cosas que no deben. Ya ocasionaron una gran explosión hace poco más de un año. No me sorprendería que esa anomalía haya salido de ese lugar —comenzó a caminar hacia la barra—. Por cierto, Christina se fue hace unos minutos, si te apuras quizá la alcances.

Snart se levantó del banco dejando la cerveza a medias junto con un billete que cubriría el consumo. Christina era una de las mujeres con las que él acostumbraba pasar algunas noches. Era una mujer que no estaba peleada con el sexo causal, y aunque a él no le gustaba repetir, Chris era el tipo de mujer que no le reclamaba por no haberle llamado, o por no amanecer en la misma cama. Sólo le interesaba el sexo al igual que él. Salió del bar y montó su moto en dirección a los viejos departamentos donde ella vivía, antes de llegar la vio caminando acompañada y frenó la motocicleta justo enfrente de la joven y el chico que iba con ella.

—Mira nada más —dijo la pelirroja de ojos verdes—. Pensé que no te vería de nuevo —sonrió, miró al chico que la acompañaba y se encogió de hombros—. Espero que no te moleste que lo dejemos para otra ocasión...

—¿Bromeas Chris? —el chico parecía molesto, pero después de echar un vistazo a Snart, supo que no podía competir con él. En ningún aspecto, así que ahorrándose una visible humillación decidió marcharse—. Vale pues, te veo luego —la pelirroja amplió su sonrisa y se montó en la parte de atrás, agarrándose del tronco de Snart.

—¿A dónde me llevarás esta noche? —le alcanzó a preguntar antes de que Leonard arrancara nuevamente.

Snart condujo a gran velocidad hasta llegar a un motel cercano. Necesitaba dejar de pensar en la castaña y concentrarse en cosas más importantes. De momento calmaría sus necesidades. Encontró uno de esos lugares a los que Chris estaba acostumbrada, un motel que llamaba mucho la atención con grandes y rosadas luces neón donde en grande se podía leer la palabra "Hotel". Aparcó la motocicleta y dejó que ella se encargara de pedir el cuarto. Sólo tuvo que esperar unos minutos antes de que la pelirroja apareciera con las llaves y una sonrisa picarona en el rostro, jalándolo hasta el ascensor del lugar, comenzando a besarlo mientras él se encargaba de pasear sus manos por el curvilíneo cuerpo.

Entraron a la habitación, demasiado simple para los gustos de Leonard. Una cama en el centro, una puerta para el baño y una mesa con una silla. Muy poco para lo que él acostumbraba. Pero ahí estaba, desvistiendo a una de sus amantes, dispuesto a pasar las últimas horas de obscuridad acompañado. Sin querer comenzó a comparar esa noche con la pasada. Para empezar el lugar era completamente diferente. Él cuarto no era blanco ni la cama era tan cómoda, la acompañante también era distinta, no era una doctora castaña que necesitaba alcohol para desinhibirse, era una chica de moral distraída demasiado atrevida, pues sin haberla notado, ya se encontraba entre sus piernas, tocando y lamiendo su endurecida erección.

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Horas más tarde comenzó a recoger sus prendas, esquivando los condones usados que había estado tirando durante la madrugada, y se encerró en la baño para asearse. La pelirroja aún dormía enredada en las sábanas. Esas últimas horas sólo le habían servido para darse cuenta que nada volvería a ser igual. No después de pasar una noche con la doctora Snow, pues había dejado el marcador muy alto como para que cualquier otra mujer lograra acercarse. Incluso durante su encuentro con Chris se había atrevido a imaginarse a la castaña, y ni así había logrado aumentar su satisfacción. Chris era atrevida, y gemía demasiado. Sus movimientos eran apasionados, sin embargo eran demasiado exagerados. Nunca le habían importado esas trivialidades y ahora les prestaba demasiada atención. Cuando terminó de bañarse y arreglarse, dejó un par de billetes en la mesa del cuarto y salió sin hacer ruido. Eran cerca de las nueve de la mañana, quizá encontraría a una doctora descansada y aún en su departamento si se daba prisa.

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Después de un merecido baño, Caitlin preparó un desayuno digno. Los últimos días apenas había probado bocado y en esos momentos moría de hambre. Todavía no había llamado a ningún mecánico para ver lo de su auto, ya se ocuparía de ello más adelante. Lo que debía hacer en ese instante era desayunar, llamar a un taxi y regresar a los laboratorios. Seguramente Cisco se encontraba llegando a su casa en ese momento y ella tenía que ir para acompañar a Joe mientras Cisco regresaba. Joe le había comentado la noche anterior que Iris también quería quedarse a hacer rondas, eso y buscar el cuerpo de Eddie, y todos habían estado de acuerdo con eso. No podían simplemente olvidarse de él.

Cuando terminó de desayunar y cepillarse los dientes, buscó en todas sus bolsas la tarjeta de un sitio de taxis, estaba segura que tenía una en algún lado. Después de unos minutos la encontró e intentó llamar pero para su desgracia, no había línea. Tampoco tenía señal en su celular. Suspiró irritada y salió del departamento para llegar andando o encontrar un taxi en la marcha. No fue necesario, pues apenas llegar al primer piso del edificio, fue capaz de ver una motocicleta estacionada afuera. Buscó con la mirada a Snart antes de salir, pero no lo vio y por un momento creyó que una parte de ella le estaba jugando una mala pasada al querer imaginárselo a cada rato, pero cuando salió, lo encontró recargado en la pared junto a la entrada.

—Pensé que ya se había ido —dijo con tono serio y ella negó con un leve movimiento de cabeza.

—¿Qué haces aquí?

—Si mal no recuerdo, no tiene medio de transporte —se dignó a mirarla—. Y mientras Allen siga tendido en esa cama, no tengo nada mejor que hacer —mintió y Caitlin alzó ambas cejas.

—Te advierto que Joe está en los laboratorios en estos momentos —Snart sonrió de medio lado y comenzó a andar hacia la moto, seguido por la castaña.

—No se preocupe doc, no pienso quedarme ahí —Caitlin sonrió levemente y se subió en la motocicleta como lo había hecho durante la madrugada.

Sentía que ya había caído muy bajo al aceptar un trato con él, y en esos momentos ya no sabía que pensar de sí misma. Si Snart no fuera un asesino, definitivamente se dejaría sentirse atraída por él, pero las cosas no eran así. Él era un villano, el enemigo de Barry de alguna forma y por ende también lo era de ella. Y quiso olvidarlo por un momento para recargar su espalda en el firme pecho masculino mientras él manejaba a una velocidad tranquila. Se desconocía en esos momentos, y se alegró de que el viaje fuera corto, pues apenas tardaron unos veinte minutos en llegar a los laboratorios STAR.

Antes de que Snart aparcara, escucharon las alarmas. Caitlin se bajó de la motocicleta corriendo, y seguida por un ceñudo Leonard, entró a los laboratorios. Las luces rojas prendían y apagaban y ella sabía que esa no era una buena señal. Comenzó a correr más rápido pesar de sus tacones, y no se detuvo hasta llegar a la estación central, Barry estaba aún tendido en la cama y Joe intentaba ver qué estaba pasando en los monitores de los ordenadores.

—¿Qué ocurre Joe? —preguntó Caitlin desactivando las alarmas emergentes. Snart y el detective mantuvieron contacto visual por unos segundos antes de que el policía contestara.

—¡No lo sé! Estaba revisando el lugar cuando las alertas se activaron... —miró las pantallas—. Vine corriendo pero en las cámaras no se ve nada extraño.

Después de desactivar las estridentes alarmas de seguridad, Caitlin comenzó a regresar las grabaciones en busca de algo, Cisco le había dicho que algunas alertas de seguridad no se habían activado debido a los daños alrededor del acelerador de partículas. Sin embargo las demás funcionaban correctamente y sólo se le ocurría una explicación lógica para que las alarmas se activaran. Tenían compañía. La castaña comenzó a teclear en los ordenadores, siendo observada por los dos hombres presentes, el detective West veía de reojo a Snart, y éste, descaradamente, observaba todos los movimientos de la doctora.

—Alguien entró a la estación de vigilancia —anunció, mostrando el video de esa sala, la cámara no mostraba nada interesante, pero pronto la imagen comenzó a perderse hasta que la señal fue interrumpida por completo.

—Hay alguien adentro —dijo Snart arrugando el cejo—. O al menos lo hubo —señaló la pantalla—. Ese video fue hace unos tres minutos, en estos momentos el intruso pudo haberse marchado al escuchar las alarmas —Joe miró a Caitlin con reclamo por haber llegado con él, y luego vio a Snart con molestia, pero él tenía razón. Sólo les quedaba investigar.

—Iré a ver —anunció el policía.

—No —dijo Caitlin y le dedicó una mirada de súplica a Leonard—. Por favor ve con él... —el aludido se quedó estupefacto. Quería que el villano Leonard Snart se quedara a solas con uno de los hombres que más lo odiaba. Esa no era una buena idea.

—¿Qué pasa si el intruso viene a atacar a nuestro héroe postrado? —señaló la habitación de cristal—. No creo que usted pueda detenerlo...

Caitlin hizo una mueca involuntaria, Joe salió de la estación para bajar hasta la sala de vigilancia, donde había tenido su video llamada con Eobard antes de poner a andar el acelerador de partículas. Caitlin comenzó a activar las luces y cámaras de los pasillos para que Joe pudiera ver, y ellos también. Perdieron su imagen cuando entró a la sala de vigilancia, Snart se cruzó de brazos y se quedó recargado en la pared, detrás de la silla de Caitlin, quien ya tenía todas las cámaras activadas y se esforzaba por mantener su atención en todas a la vez. No había nada extraño y segundo después Joe iba de regreso.

—El lugar estaba destruido —anunció en cuanto entró—. Quien haya entrado estaba en busca de algo, las pantallas estaban en el suelo, las aventaron... No sé qué buscaban ni si dieron con ello, pero quien haya entrado estaba de muy mal humor, pues toda la sala está hecha un desastre...

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Lo sé, he dejado a Barry fuera este cap, pero pronto sabrán por qué... XD Y sí, el enmascarado depresivo era Batman...

Quiero agradecerles a todos por sus hermosos reviwes, favs, follows y demás :)

Agradecimientos:

Fabricio: Hahaha ese era un plan con mañana como podrás darte cuenta X'D

Kagoyame: Sí, opino lo mismo, pero a ver qué pasa más adelante, qué tal si le sale la Laxus Dreyar? XD haha

Lina: Esto en un principio iba a ser un full SnowBarry pero después de ver el cap 22 y teniendo en cuenta mi crush con Miller... acabó así XD haha tal vez cuando lo termine me dedique sólo al SnowBarry

Danper: Pronto habrá algo de lemon otra vez XD (Barry está próximo a enterarse...) haha tengo un plan para cuando despierte y un especial de Barry también, en el siguiente capítulo ya saldrá XD lo haré sufrir y lloro por eso porque Barry es un amor! pero vamos... es Snart...

Dana: No me gustó su entrada en el cap pasado, siento que pudo quedar mejor pero la prisa de subir el cap me hizo arruinarlo, espero que se compense en este XD y sí, Cait tiene muchos en quienes pensar pero se están reduciendo XD (?)

Lokitty: Bueno quería esperarme un poco más para introducir al intruso pero ya ves... XD a partir de ahora ya no va a estar tan ligada a la serie y saldrá un pj que muchos han olvidado muajaja

Brico: Tenía un objetivo dejarle esas partes a Cait para mis fines malvados con Sanrt :V hahaha sé que eres SnowBarry y realmente agradezco que le des una oportunidad a este fic (:

SnowBarry: Hahahahaha seee... Snart también tiene los suyo XD y muero por el spin off de temporada, porque le van a dar más protagonismo XD