FRIEND ZONE
IV
Carrera De Caballos (II) Palabras: 1463.
Suspiró nuevamente y sintió que sus mejillas enrojecían.
—N-no… estoy muy segura de esto, Naruto-kun… —balbuceó a duras penas. El rubio la miró como si estuviera completamente demente, pero el que estaba demente era él, él y los otros… ¡completamente faltos de cordura y sentido común!
Luego le dedicó una mirada llena de la más pura comprensión. —Ah, ya veo, Hinata-chan… ¡es por ese vestido´ttebayó!
¡Cierto, el vestido!
¿Cómo se suponía que se subiera en la espalda de Naruto para una carrera de caballos llevando un vestido? Simplemente imposible. Al menos él lo comprendía. Obviamente porque, además de todo, la heladería quedaba a más o menos unas doce cuadras.
—¿Q-qué estás haciendo? —ahogó una exclamación cuando sintió los brazos masculinos rodeándola de la cintura, abrazándola, atrayéndola a su cuerpo y levantándola del suelo, pero él sólo rió, y cuando toco nuevamente tierra, Hinata comprendió lo que hacía: ahora estaba por lo menos una cabeza más alta que él. La había subido en una barda.
Naruto la separó de su cuerpo y ella extrañó su calidez, pero al menos sus manos seguían firmes en su cintura, y le dedicó una sonrisa tan suya, traviesa y contenta, como la de un niño con ojos de cielo que encuentra la forma de salirse con la suya, que ella casi deja de respirar. Sintió que se mareaba por un instante y tuvo que apoyar las manos en los hombros masculinos. —¿Tienes shorts? —preguntó él, con una mirada que le pareció intensa. Solamente pudo asentir. Claramente usaba short, bueno, un short de licra… jamás se pondría vestido o falda sin uno.
Más tarde que temprano desvió la mirada de los diamantes intensos, y vio que ya todos estaban listos. Sakura reía en la espalda de un emocionado Kiba, Tenten se aferraba a Lee –quien corría en círculos, no pudiendo aguantar para empezar- e Ino… con disimulo parecía ahorcar a Neji.
Cuando la paciencia de Lee por fin se agotó con un excitado "¡el primero en llegar a la heladería gana!", Hinata dejó de pensar. Naruto se puso de espaldas a ella, le dobló las rodillas, por ley natural simplemente cayó sobre él de cualquier manera y por instinto se sostuvo de su cuello, y arrancó a correr como poseso, igual que los otros.
Gritó y cerró los ojos, mientras las risas de su caballo y sus continuos "Vamos a ganar ´ttebayó" le inundaban los oídos, mientras sentía la ancha y firme espalda contra su cuerpo, las manos tras sus rodillas, el olor de su cabello de oro llenándole las fosas nasales de manera embriagante, el viento azotándole el rostro… alzándole el vestido.
—¡N-Naruto, el viento!
Se sostenía con una mano y con la otra trataba de retener la parte baja de la ropa en su lugar –es decir, cubriéndole el trasero-, pero era en vano. Debía estar mostrando a todos su pequeña licra negra… Qué espectáculo, si se enterara su padre…
—¡Yo lo soluciono ´ttebayó!
Y lo solucionó, sí, pero casi le causa un infarto.
—¡N-Naruto! —casi lloró, sosteniéndose con fuerza, y casi pudo jurar que su rostro estaba tan rojo como uno de los tomates que le encantaban a Sasuke Uchiha… ¡Y es que cómo no, si la estaba sosteniendo prácticamente del trasero!
Las manos de él sostenían la tela final de su vestido con descuido, pero con eficacia, abarcando también piel de sus muslos y rozando parte cubierta de sus nalgas… bueno, casi, en ese momento ni ella misma sabía dónde terminaba y empezaba una y otra parte de su cuerpo, pero Naruto la estaba tocando en… un lugar poco apropiado (¡si se enterara su padre!), y eso hacía a su corazón bombear de manera sobrehumana.
Pero él no se inmutó. Claramente sólo le importaba ganar.
Aunque ahora que lo notaba… iban de últimos. Naruto había estado reduciendo la velocidad paulatinamente y ahora les sacaban una cuadra de distancia. ¿Sería por ella? ¿estaba siendo más cuidadoso con su problema con el viento pervertido?
No, Naruto ya no corría sino que caminaba rápido… totalmente incomodo, y las pocas personas cerca los estaban mirando más raro de lo esperado.
¿Qué pasaba?
—Hinata-chan… Hinata-chan… mierda —le oyó balbucear con clara incomodidad—, olvidé ponerme correa… ¡se me están cayendo los pantalones´ttebayó!
Una endemoniada tentación de risa la poseyó, pero resistió… por respeto, y porque también sentía una terrible vergüenza.
—¡Agárralos, sostenlos, Hinata!
¿Qué los sostuviera? ¿Cómo se suponía que lo hiciera? ¡No era Elasti-girl, ni Luffy!
—¡N-no puedo!
—¡Con los pies, con los pies´ttebayó!
Naruto se oía tan desesperado que lo intentó con todas sus fuerzas. Colocó ambos pies en los piernas del muchacho y sostuvo su pantalón, haciendo presión hacia arriba lo más que pudo, y funcionó… pero la parte de atrás se deslizaba con cada paso que daban… ¡ya se le veían los zorritos de sus boxers!
—¡No puedo! —exclamó, ya sintiéndose cansada.
—¡Hinata-chan! —le oyó chillar, así que presionó más sus piernas contra las de él… enredándolas y…
—¡Naruto-kun!
Cayeron al suelo y estallaron en risas; definitivamente era una situación ridícula.
Después de unos segundos se levantó y Naruto la siguió –ambos aún sin parar de reír-, acomodándose los pantalones.
Su risa era contagiosa, la embriagaba, la envolvía. En un instante él la agarró de la mano y arrancaron a correr, todo con él era rápido, sorpresivo, ni siquiera le daba tiempo para pensar.
—¡Conozco un atajo´ttebayó!
Parpadeó. —¿U-un atajo?
—¡Sí, crucemos por el parque, podemos alcanzarlos´ttebayó!
Hinata no dijo nada, sólo estrechó más sus palmas, corriendo a su ritmo, y se permitió observarlo de perfil, a él, al hombre que llenaba sus sueños, a su mejor amigo: sonreía traviesamente, siempre era como un niño, la piel tostada y deliciosa, los cabellos rebeldes de oro moviéndose con locura…
Cuando él le devolvió el apretón de manos con ternura, cuando se giró para sonreírle –a ella, sólo a ella-, cuando la penetró con esos ojos intensos y suaves… Hinata supo que lo amaba, estaba desesperadamente enamorada de él.
Ahí, bajo la luz deslumbrante de la mirada azul, pensó que el mundo estaba mal, desordenado, fuera de quicio…
El papel de amiga estaba siendo interpretado por la que debía ser la novia.
Ella debía estar en el lugar de Sakura.
Era una verdad, sonaba egoísta, pero… nadie podía amar a Naruto más que ella. Lo sentía, todo su ser se lo gritaba. ¡Lo amaba con locura, casi dolorosamente!
Y rió.
Rió por los juegos crueles y perversos del destino, rió por su amor desenfrenado, y rió porque todo era un juego… y Naruto era un…
—¡Tramposo!
La carcajada de él hizo eco.
Luego se detuvieron y la subió a su espalda de nuevo en una esquina, cuando ya avistaban su destino, y aparecieron un paso atrás de los otros competidores. Naruto encendió motores y los pasaron rápidamente.
—¡Ganamos´ttebayó! —celebró con excesivo entusiasmo, demasiado para haber hecho trampa, mientras la bajaba con cuidado.
Hinata observó los rostros cansados de Kiba, Lee y Neji y los comparó con el de su caballo: sonriente, fresco, sin una pizca de agotamiento. Claro, ellos habían tenido que soportar el peso de las mujeres en su espalda durante todo el camino… Naruto sólo la había cargado a ella como tres cuadras… o menos.
—¡No puede ser, los habíamos pasado desde el comienzo! —exclamó Ino bajando de Neji, quien la miró con resentimiento por alguna razón desconocida para Hinata.
—¡Es verdad! —apoyó Kiba—¡te perdimos como a las dos cuadras, Naruto, no te volvimos a ver!
Él bufó, y les lanzó una mirada burlona. —Hinata-chan y yo íbamos tan rápido que no nos alcanzaron a ver.
—¡Agh, mentiroso!
—Calma, Kiba, es como yo digo: cosa del destino.
—¡Qué destino ni que nada! —Tenten rodó los ojos por las palabras del castaño y señaló al ganador—. Hiciste trampa.
—¡Claro que no´ttebayó! ¡somos mejores que ustedes!
—¡Yosh!¡la juventud en Naruto-kun explota de manera especial!
Hinata soltó una risilla leve, mientras los observaba discutir intensamente…
—¡No sudaste ni un poco, es imposible!
—Eres un mentiroso, Naruto…
—¡No lo soy´ttebayó, los tipos fuertes no sudan!
Kiba chasqueó la lengua y la fijó su mirada en ella —Hinata, este tipo miente, ¿verdad?
Y todos quedaron en silencio.
Desvió la mirada y los ojitos azules de cachorro se posaron en ella con un gesto irresistible. Maldición, jamás había sido buena mintiendo… pero… —¡N-no, no miente! —casi gritó, cerró los ojos y jugó con sus índices. Al menos esperaba ser lo suficientemente convincente. Que no notaran sus cejas fruncidas y tensas, que pasaran por alto su rostro colorado, por favor.
Luego, la voz de Sakura retumbó en el lugar con un tono siniestro —¡Naruto!
Suspiró.
—Lo siento, Naruto-kun…
Definitivamente no le habían creído.
Pobre Naruto, por ella siempre lo descubrían en sus trampas… Pero nada se podía hacer, simplemente no sabía mentir.
Nota: Terminó la carrera : 3 Espero que les haya gustado. Me divierto mucho escribiendo estas historias porque me recuerdan los momentos con mis amigos y con él… Ya saben, todo está basado en mi vida real.
Espero que no se despeguen :3 Y no va a terminar en tragedia, pero si habrá alguito de drama en próximos escritos. Al menos eso es lo que pienso. Besos! Y gracias por los post 333 Que alguien me lea, me llena el alma.
