Nota importante 1: Hice algunas modificaciones. Al leer el quinto libro... tengo una idea más clara de como son los personajes que participan en el fic.
Nota Importante 2: Ah, el pequeño vocabulario... tengo la tendencia de escribir ciertas palabras en inglés mientras escribo mis fics, más por elegancia, y porque me recuerda más la escritura de Rowling que con otro objeto. Espero no estorbe la lectura siendo tan poco...
Godric's Hollow: Valle de Godric
Diagon Alley: Callejón Diagon
Snivellus: Apodo dado a Snape. Para quienes no lo saben, puesto que en el primer capítulo no lo puse, en español significa "Quejicas" (xD)
IV. Peter
Peter Pettigrew se preparaba para acostarse cuando algo muy brusco golpeteó su ventana. El chico, con un sobresalto, miró a través del cristal para notar, con gran alivio, a una lechuza blanca como la nieve que intentaba entrar a su habitación. El chico, más tranquilo, abrió la ventana permitiéndole el paso a la lechuza, la que luego de cruzar por esta y rozar el cortinaje con las alas, se posó sobre la cama y comenzó a acicalar sus plumas, como siempre hacía cuando estaba cansada. Reconoció de inmediato al ave; era la lechuza blanca de James, Anagni.
-¿Que estás haciendo aquí, Anagni? - le preguntó, observando su agotamiento, aunque sin poder evitar la felicidad que le produjo el ver a la misma visitando su casa - ¿James te envió algo para mí?
El chico se acercó al ave, que estiró la pata para entregarle una nota. Desdobló el trozo de pergamino y leyó:
"Pet:
¡Hola! ¿Cómo estás? Disculpa si Anagni se muestra antipática contigo. Lo que sucede es que tuvo que hacer dos entregas en un solo día, y parece que no le gustó mucho la idea. Por favor, dale alguna cosa de mi parte, ¿Podrías?"
Peter suspiró. James nunca cambiaría. ¿Porque siempre le dejaba este tipo de cosas a él? No se imaginaba la razón. Pero le animaba recibir a la lechuza nevada en su casa, y por ello es que prefirió no protestar, pues de todos modos, ¿serviría para algo? Dejó la carta sobre la mesa, y abriendo la puerta de su dormitorio, bajó las escaleras en dirección a la pequeña cocina. Su madre estaba allí, terminando de lavar unos trastos con la varita, basándose en unos escasos movimientos.
-¿Todavía estás despierto, Peter?
-Lo que ocurre es que me llegó correspondencia, y quisiera recompensar a la lechuza porque parece cansada. ¿Tenemos algo que darle?
-Me parece que queda algo de caldo de verduras dentro del congelador - recordó la mujer - si se la calientas, le gustará.
Peter agradeció efusivamente a su madre, y luego de entibiar un poco la sopa, se la sirvió a la lechuza en un pequeño comedero que guardaba entre los recipientes de la cocina. Subió las escaleras, y mientras dejaba a Anagni picoteando los trozos de verdura, siguió leyendo la misiva de su amigo:
"Además de saludarte y preguntarte como estás, quisiera consultarte algo por medio de esta carta... ¿Podríamos reunirnos este fin de semana en Diagon Alley? Para comprar los materiales y todo lo demás... Sirius ya me dijo que esa fecha sería la ideal, y a pesar de que me cuesta aguardar este par de días que faltan, (Tengo muchísimas ganas de verte, a ti, a Sir, y si es posible, a Rem) me parece perfecto. ¿Cuento contigo para entonces?
Un fuerte abrazo
James Potter."
Peter sonrió. ¡Por supuesto que le encantaría! Hacía ya tiempo que quería ver a sus amigos, pero observándose que todos estaban pasando las vacaciones en diferentes lugares, Sirius en una casona a las afueras, James en Godric's Hollow, y Remus en su casa de campo, era un poco difícil la comunicación. Y como el chico tampoco contaba con una lechuza, el asunto se tornaba más complicado. Pero ahora sus compañeros se habían contactado de una buena vez, y ya planeaban la reunión.
Eso era lo que apreciaba de sus amigos. Su firme decisión, sus planes inmediatos. Fuera de otras muchas cosas por las cuales cada uno destacaba...
Por ejemplo, Sirius era quien más llamaba la atención entre las chicas, y este lo sabía. Por lo que aprovechaba lo más posible este recurso para conseguir todo lo que quisiera. Es cierto que la situación a veces cansaba a sus amigos, pero bueno... era su modo de ser. También era divertido e inteligente, y hacía reír a cualquiera con trucos simples y cosas de ese estilo. Si se contemplaba ese lado, Sir era muy buen chico.
James, en tanto, un magnífico jugador de quidditch; todos concidían en que se había perfeccionado tanto, que bien podría jugar profesionalmente, aunque no se lo habían dicho. (Era muy probable que los humos se le subieran a la cabeza). Además, contaba con habilidades para diversos puestos; era cosa de verlo practicando. Él lo sabía más que nadie, pues tenía el privilegio de ayudarlo en los entrenamientos. Popular y querido por la gran mayoría, al igual que Black, y de los mejores alumnos del colegio...
Remus, para terminar, contaba con su caballerosidad y la amabilidad de su carácter, tan dócil y gentil como siempre. Siempre conservaba una sonrisa en el rostro, nunca desconfiaba de nadie, y la madurez era parte de su modo de actuar. No tenía a nadie por enemigo, si se descontaba a Snape, que según Sirius "No es nadie. Solo es... es... Snivellus" y sólo lo detestaba por pertenecer al grupo. Pero era bastante duro asimilar, que a pesar de ser tan buena persona con todos, era él mismo quien se hacía daño.
"Por eso es que debemos conseguir el hechizo de transmutación" se dijo Peter, reflexivo, observando el cielo oscuro tras su ventana "Se supone que debemos ayudar a Rem Pero... ¿No nos estaremos arriesgando demasiado? Y.. ¿No estaré pidiendo mucho de mí?"
El joven meditó unos segundos. Siendo sincero consigo mismo... ¿Él guardaba algún detalle especial como sus amigos? ¿Hacía algo que le volviese diferente?
Era por esa razón que admiraba mucho a sus compañeros, en especial a James. Pero por más que intentara evitarlo, se tornaba difusa la línea que separaba la admiración, de un sentimiento incontrolable, que no sabría definir con claridad. James... su talento en la escoba... la simpatía que irradiaba... ¿quién no quisiera ser así de querido y conocido por todos? ¿Así de popular?...
Repentinamente tuvo miedo de encontrarse en tales pensamientos. El muchacho en cuestión era uno de sus mejores amigos... ¿Acaso tenía envidia de lo que se había ganado? Negó apresuradamente para sí con la cabeza. Era una profunda admiración. Deseaba ser como él. Y eso era todo.
Quizá sería cierto lo que Sirius decía siempre, eso de "Eres el más fiel de entre los cuatro". Pero deseaba ser especial por alguna otra razón... lo que fuera. Quería ser diferente para demostrarle a su madre lo lejos que podía llegar, y que nunca más tuviera que volver a preocuparse, pero...
¿Cómo?
¿Cómo admitir que temía desilusionar a su madre?
Salió de sus cavilaciones bruscamente, al escuchar un gorjeo de Anagni. Se apresuró entonces a coger pergamino, pluma y tinta, apartó de la mesa alguno libros que estaba leyendo durante las vacaciones (Tratados de sicología, historias policiacas, textos muggles que sus amigos no leían ni de milagro, aunque quizá Rem sí), se instaló en ella, y comenzó a escribir:
"¡Hola, James!
No supo porque, pero le costó escribir el nombre de su más querido amigo. Prefirió olvidarlo aprisa.
No te preocupes por el asunto de Anagni. No hubo problemas una vez que le di de comer.
En estos momentos me encuentro bien, pasando las vacaciones con mi madre.
Siendo sincero, la idea de visitar Diagon Alley me anima mucho. Aún no compro los materiales, y me gustaría hacerlo en compañía de ustedes. Además, así me aseguro una tarde entretenida, ya que también tengo muchos deseos de verlos.
Creo que mamá no pondrá ninguna objeción, así que dalo por hecho. Nos vemos el fin de semana en Diagon Alley. Por si acaso, suelo pasearme cerca de Florish and Blotts para que no andes tan perdido a la hora de buscarme.
Ojalá que Sir y Rem puedan ir también.
Un abrazo
Peter Pettigrew."
"Sí, así está bien" aceptó el muchacho, una vez que observó la carta ya acabada. Guardó de inmediato la tinta y la pluma, para luego esperar pacientemente a que la lechuza terminara de comer. Esta erizó las plumas, pero luego de agitar las alas, pareció repentinamente mucho más despierta que antes.
Mientras el ave se sujetaba con una de sus fuertes patas a la marquesa de su cama, Peter ató en la otra, la nota para James. Seguidamente abrió la ventana, corrió las cortinas, y la lechuza planeó por la oscuridad, entre los faroles de la calle, hasta perderse en las sombras de la noche.
El chico observó la luna llena que brillaba en el cielo. Ojalá que Remus estuviera bien. Seguramente ahora mismo estaría sufriendo de la transformación, e imaginaba que no debía ser entretenido dejar que te encerraran como a un animal, aunque fuese una vez al mes. Pero eso era en lo que Remus se convertía cada plenilunio; un lobo. Un lobo sediento de sangre.
Sufrió un estremecimiento. Fue cuando su madre ingresó a la habitación:
-¿Ya te duermes Peter?
-Sí, mamá, ahora sí - aceptó él. Aprovechó para preguntar - Bueno... antes quería pedirte algo.
Su madre le observó inquisitivamente.
-¿De que se trata?
-Eh... - Peter vaciló, sin entender porque. No había hecho nada malo ¿Porque la duda?. Es que cuando su madre le miraba así, siempre tenía la impresión de haber hecho algo mal - La carta que recibí... fue de uno de mis mejores amigos, James Potter
-¿Y?
-Cómo aún no he ido a comprar los libros que salen en la lista del colegio, me invitaba a hacerlo con él y otros amigos míos en Diagon Alley ¿Puedo?
La mujer meditó unos segundos, contemplando a su hijo en pijama, y con los ojos brillantes. Es cierto que era una mujer bastante severa, e incluso lejana, pero no pudo eludir las ganas de reír al verlo en esa condición.
Dijo en un tono que procuró hacer firme:
-Creo... que no tendría nada de malo que fueras con tus amigos a comprar los libros...
-¡Sí! ¡Gracias, mamá! - Peter esbozó una sonrisa de oreja a oreja, y le dio un abrazo. Su madre lo apartó con delicadeza
-Pero con la condición, que ese día te hagas cargo de las labores de la casa, ¿Te parece? Lo que ocurre es que tengo que salir, y no quisiera encontrarme con el desorden al llegar del trabajo. ¿Puedes hacerlo?
-No tengo ni un problema - contestó el chico, sin dejar de sonreír.
- Bien, entonces está arreglado. Y ahora acuéstate ya, vas a helarte dando vueltas en pijama.
Peter asintió, y se metió en la cama. No tardó en cerrar los ojos de inmediato. Su madre le besó en la frente, apagó la luz, y luego de susurrar un suave "Buenas noches", cerró la puerta del dormitorio.
Pero el joven no dormía. Al contrario, su mente vagaba por los recuerdos, como siempre hacía cuando no tenía nada que hacer. Apoyó los codos en la almohada, y observó el oscuro cielo a través del cortinaje, sintiéndose nostálgico.
"-¡Ya era hora de que llegaran! - indicó la voz molesta de Remus Lupin.
James y Sirius se habían hecho presentes en la sala común de Gryffindor una hora más tarde de lo que les habían predicho. Ambos se veían exhaustos, y se notaba bien claro que las habían visto negras para regresar a la torre, al apreciar sus rostros algo enrojecidos, y el pelo alborotado (Pero hablando de James, eso era normal).
-Lo... lo que pasa... - intentó explicar Sirius, mientras James se reía de su jadeo - Nos encontramos a Peeves... y no podíamos salir...
Su amigo, que estaba sentado junto al fuego con un libro sobre sus rodillas, les observaba con el entrecejo fruncido sobre sus ojos dorados. Aún así, se evitó más recriminaciones, y preguntó:
-¿Que fue lo que trajeron?
-Ese libro - apuntó James, y, al igual que Sirius, se dejó caer en uno de los sillones junto a Lupin. - El de tapas negras.
Remus se puso de pie, tomó el texto sobre el escritorio donde leía Peter, y observó la portada:
-¿ Sirius abrió tanto la boca, que todos debieron hacer un esfuerzo por contener la risa.
-Yo... yo creí que era... ¡Ay, tomé el texto equivocado! - suspiró, mientras Peter y James se reían - ¡No es nada gracioso! - se defendió enojado - ¿Ves que deberías haberme ayudado? - le reclamó a James.
-¿Qué culpa tengo que no sepas leer? - se escudó el muchacho, indignado - Estaba haciendo muchas cosas como para además fijarme cual libro era el que llevabas.
-Ni siquiera fue capaz de ayudarme - acusó Sirius, exasperado - Sólo sostenía la ridícula capa.
-¡Eres un!...
-¡No sean torpes! - les frenó Remus, interponiendo el brazo para detener a Sirius, él que con James se lanzaba miradas electrizantes. - ¿Cómo van a pelearse por una cosa así?
-De verdad, no creo que sea bueno que discutan, chicos... - hizo notar Peter, con una sonrisa tímida - Sólo estamos tratando de ayudar a Rem. ¿Para que complicarle más la existencia?
James apartó la vista bruscamente, y Sirius dio un suspiro prolongado. Peter se sintió vacilar. Era obvio que al tener ambos un carácter tan fuerte, ninguno cediera ante una discusión, por ello era necesaria su intervención y la de Remus en estos altercados cotidianos.
-Ahora van a dejar la pelea hasta aquí, porque quiero que por tonterías se líen a puñetazos. - pidió Remus, sonriendo también.
Sirius lo quedó mirando con el entrecejo fruncido, pero finalmente lo relajó, para luego decir de carrerilla:
-Ya, lo siento. No debí tirarte encima tanta cosa.
Peter observó a James, que continuaba con los brazos cruzados y la vista en la chimenea.
-¿James? - empezó Remus, con voz suave - ¿Y tú?
-No tengo por que disculparme - adujo él, en tono altanero - Si me hubiese equivocado, lo sabría.
-No solemos darnos cuenta de nuestros errores - le recordó Peter, titubeando.
James le fijó su mirada azul, tal como una advertencia prodigiosa.
-Nadie te pidió tu opinión, entrometido.
Él se sintió casi obligado a callar. Era... era James quien se lo estaba diciendo... Pero continuó sin saber porque, mientras su propio corazón le gritaba que no dijera más:
-Si así fuera, no habría catástrofes, ya que casi todas se dan por terquedad, al hacer algo que sabemos equivocado. Tú sabes que hacerte el indiferente está mal... ¿No es cierto? - preguntó al muchacho de lentes, que no contestó - ¿Entonces para que lo haces? No arreglaras nada así. Siempre tienes que intentar hacer lo que crees mejor para los demás, aunque te duela... en tu orgullo. Esas son reglas de convivencia, y creo que si todos hiciéramos caso de esa sencilla, que dice Hubo un silencio después de las palabras de Pettigrew. De pronto, James dijo, la voz muchísimo más amable:
-Eres una gran persona, Peter... ¿Lo sabías?
Peter sonrió aún sin creerlo. Clavó los ojos en su más admirado compañero, que mantenía la vista fija en el piso alfombrado.
-¿De verdad?
-Sí, es cierto - se sumó Sirius, asintiendo con la cabeza.
-Tu modo de pensar es notable - destacó Remus, con una de sus dulces sonrisas. Se volvió a James - Y bien... ¿Qué piensas de esto?
-Siento haber sido tan tonto, Sirius - replicó el jovencito, con la mirada baja. - de verdad.
-No importa amigo - se apuró este, dándole de sus típicos golpecitos en la espalda para reanimarlo.- Yo también fui bastante torpe.
-Tú más que yo - se rió James.
-Tú no cambias... ¿Eh? - suspiró Black, y ninguno de los allí presentes, incluyendo a Sirius pudo contener la risa."
Esa vez había sido de las pocas, en que sus amigos, y en especial James, le lanzaban un cumplido tan explícito. Y lo recordaría siempre.
"De todos modos, ya soy algo especial; ellos, personas tan especiales, me consideran su amigo." se dijo Peter "Con el tiempo, sé que conseguiré todo lo que me proponga"
Finalmente se tendió en la cama y cerró los ojos, abandonándose al sueño que ya lo vencía.
Y acaba de llegar a sus puertas el cuarto capítulo de la serie "Hogwarts; La Antigua Generación". Lamento la tardanza tan evidente, pero el fin de semestre estaba demasiado cercano y acabo de hallar el tiempo necesario como para elaborar una publicación decente.
No sé si lo habrán notado, pero mi nick ya no es "Hermione Granger 16". Decidí cambiarlo para evitar posibles confusiones. Así, en cualquier sitio de la enorme variedad de páginas de fanfictions que hallen en la web, si leen "Realizado por Catherine McKinnon" sabrán inmediatamente que se trata de mí.
Ahora es el tiempo de dar las gracias a todas las personas que se tomaron el tiempo de enviarme un review. En verdad se las merecen.
Ginny-Shelena: Me alegra que te haya gustado el fic. ¡En realidad sube el ánimo esto de ver por aquí a lectores nuevos! . ¿El libro que acabas de terminar de leer es el OoP? ¡Es verdaderamente genial! Ciertamente te entra cierto rencor contra Jo, pero... ¿Qué se le va hacer? u.u (Cat todavía en proceso de negación). Gracias por el apoyo.
Synn: ¡Qué gusto verte de nuevo, amiga! . Debo asegurarte que realmente tenía ganas de escribir sobre James y su familia... espero delatar por este canal cosas que creo serán de importancia en libros de Harry Potter.
Creo que todos estamos algo meditabundos.... sin recuperación después de este golpe bajo que Jo nos envió desde Inglaterra. Todavía no puedo aceptarlo... o.o
Gracias por seguir la lectura desde el principio. Prometo continuar pronto.
Jarlaxe-Bregan: En verdad gracias por tu apoyo. Espero que te haya gustado este capítulo.
Menagranger: ¡Holas a ti también, compañera! Y como veo que acabas de empezar en esta página, para ti también va mi más cálida bienvenida . Espero tengas un buen recibimiento por parte de los lectores, lo cual, no dudo. Son todos muy comprensivos, especialmente cuando dan esas etapas sweet o dark que son habituales en cada escritor... xD.
Aredhel lang: Creo haber contestado tu primera y segunda observación en el e-mail que te envié, pero por si las dudas, dejaré aquí también las respuestas por si alguien tiene los mismos cuestionamientos:
Al primer punto nada puedo decir. Hay ocasiones en que ando tan escasa de sensibilidad que doy pena yo u.u. prometo ser más sensible la próxima vez; he estado practicando para ello, y como te narré, tuve muy buenos resultados .
Y referente a la segunda observación... la razón por la que James tiene una Nimbus 1980 es muy simple. Harry, al ingresar al colegio Hogwarts de Magia y Hechicería el año 1991 recibe una Nimbus 2000. ¿Como puede ser esto, si esa escoba debería fabricarse en 9 años más?
Magia. Simple magia. Decisión de la autora, como decidas... pero sigue habiendo una diferencia importante de años.
James ingresa a la institución el año 1971 con once años recién cumplidos; no en vano a la década de los 70' la llaman "la de los Marauders". Por tanto, también quise confiar a James la posesión de una escoba 9 años sobre su tiempo. ¿No te parece adecuado? o.O Padre e hijo podrán lucir el mismo dato, o quizá en el mundo mágico se entreguen antes las mercancías.... O.o es cosa de ellos, pero no quise delimitar a Jo.
Ultima cosa: ¡Envien sus reviews, por favor! Sólo son unas pocas palabras, toman apenas un par de minutos y lo mejor; ¡Son completamente gratis! Pero sus resultados son clarísimos: Reaniman a la mano del escritor un mundo...
Catherine McKinnon.
Próximo capítulo: Como toda buena planificación, esta se llevará a cabo pronto. ¡Reunión en Diagon Alley! Para así, tropezarse con ciertas cosas que jamás habían visto... (Y que curiosamente, siempre estuvieron allí) ¿Alguien quería leer a la encantadora Lily Evans? ¿Al dulce "Snivellus"? (xD) Sabrán más en el próximo capítulo.
