Dos meses habían pasado tras la victoria de la Segunda Guerra Mágica y pareciera que todo volvía a su curso normal. El mundo mágico volvía a aquel curso sereno tan añorado por todos y comenzaba a fluir dentro de una atmósfera de victoria y tranquilidad, que auguraba un futuro prometedor y justo para todos.

El Ministerio de magia comenzaba a consolidarse firmemente bajo el mandato de Kingsley Shacklebolt, quien con mano segura y leal tomo el cargo.

Las personas volvían a sus antiguas rutinas y aquellas a las que la guerra había arrebatado más de lo que pudieran recuperar, hacían el intento por comenzar un nuevo camino.

Los caídos no se olvidaron, se recordaron en el corazón y se acordó, así de forma natural y sin que nadie lo propusiera, seguir y disfrutar la vida en honor a sus memorias.

McGonagall había tomado las riendas de Hogwarts después de que el recién aclamado héroe de Guerra Severus Snape rechazó la dirección de la escuela.

El profesor, después de haber estado muy grave de salud y tras un mes de recuperación e San Mungo, salió sano y salvo de aquel fatal ataque propiciado por Nagini, debido a la ayuda de cierta integrante del 'trio de oro'. Durante todo ese tiempo de recuperación, los periódicos se habían centrado en desarrollar una lucrativa historia de su papel como espía doble, que fue clave para que la Guerra Mágica se ganara. Severus había intentado desaparecer completamente de la opinión pública, aislándose en la vieja Mansión Prince, sin embargo, fue imposible ya que a toda hora este lugar se encontraba abarrotado por periodistas y cientos de curiosos.

Harto de toda ese estúpido espectáculo y parafernalia, de muy mala gana aceptó la oferta de McGonagall de regresar a Hogwarts, un perfecto refugio de cualquier entrometido. Con el tiempo y por propia voluntad retomo su antiguo papel en el colegio: la enseñanza de pociones.

Hermione veía a su alrededor y observaba como las familias sobrevivientes, completas o truncas dejaban todo atrás y cambiaban la mirada hacia un futuro mejor.

Más cercano a ella, podía darse cuenta de cómo sus amigos y conocidos comenzaban o intentaban plasmarse proyectos a futuro, procurando retomar una vida normal como si nada hubiera sucedido.

Obviamente Harry, no tardo mucho tiempo en proponerle matrimonio a Ginny, quien por supuesto aceptó encantada.

La Familia Weasley extasiada por las buenas nuevas, volvió a ser la misma de siempre y Molly siguió con su costumbre de arropar a cualquiera que fuese querido por su familia.

Por su parte, Ron… Ron era otra historia.

Aprovechando el éxtasis de la victoria y la atmosfera de triunfo y felicidad, Ron le propuso matrimonio a Hermione.

En ese instante ella sabía que tal cosa iba a suceder en algún momento. Lo quería, en ese no quedaba duda y en algún momento en el pasado se había planteado esa situación, estar casada con Ron. Si bien, jamás fueron pareja formal, el cariño mutuo que se sentían era obvio, tan obvio como el par de besos efímeros y escasísimos que llegaron a compartir, como aquel primero que se dieron en la cámara de los secretos al recuperar los colmillos de basilisco, seguido de dos besos más al saberse victoriosos.

Hermione como respuesta se proponía a decir un suave "Si", seguido con las condiciones de que tendrían que esperar un tiempo ya que ella quería terminar sus estudios y conseguir un buen trabajo, trabajar un tiempo, vivir un lapso en pareja y entre los dos cuando hubiesen ahorrado el dinero suficiente, comprar una casa para poder casarse y comenzar una familia.

Con ese plan proyectado a futuro, dudaría que él pusiera objeción, de antemano Ron sabía que ella no se andaba sobre arenas movedizas y que para ella era sumamente importante tener estabilidad en su vida para poder dar el siguiente paso.

Antes de que Hermione pudiera responderle, decirle el "Si" acompañado de toda su lluvia de ideas, Ron apenas segundos después de pronunciar la propuesta de matrimonio, comenzó con un discurso sobre lo más pronto que tendría que ser su boda.

Ron comenzó a hablar sin darle oportunidad de opinar, inició diciendo que fácilmente sus padres podrían auspiciar la boda, una ceremonia austera y rápida en la madriguera no estaría nada mal. Podrían hacer más amplio su cuarto de la madriguera y vivir muy cómodos, claro eso mientras él estuviera en casa, cuando se fuera de gira ella estaría más cómoda en el cuarto transfigurado.

-"Tú, yo, en mi cuarto…serían como unas vacaciones de verano pero eternas Mione"- le dijo alegremente

Agregó que él se la pasaría día y noche entrenado para poder entrar a un equipo de Quidditch y en cuanto obtuviera el trabajo se la pasaría viajando por el mundo, claro sin olvidarla a ella. Prometió que puntualmente le mandaría semanalmente el dinero que su primer hijo necesitara. Por cierto, tocando ese punto quería empezar lo más pronto a tener hijos, argumentando que en una revista precisamente de Quidditch, había leído que los jugadores con familia eran los más solicitados y mejor pagados porque eran psicológicamente muy estables.

Aunque tendrían que ser varones, ¡Vamos! quería que toda su progenie siguiera con la tradición del deporte al que su gallardo padre se había dedicado. Además, según él, a ella le convenía quedar embarazada pronto para así, cuando él estuviera de gira, ella no se quedara sola en su recién cuarto 'ampliamente' transfigurado.

Siguió diciendo que seguramente con su sueldo bastaría para mantener a su familia ¿Casa? jamás les iba a faltar, dudaba que sus padres los fueran a correr de su pequeño cuarto ¿Comida? Su madre estaba acostumbrada a cocinar en cantidades industriales, así que un par de bocas que alimentar, según él, no supondrían ningún problema. Además aseguraba que si con su boda, su madre ganaba una mano más en casa para ayudarla en los quehaceres, "Me refiero a ti preciosa" le dijo alegremente, seguramente su madre no tendría objeción en tenerlos en casa.

Y en ese sentido, sin gastar demasiado el dinero de su sueldo Él podría al fin tener su colección soñada de escobas. Claro que aseguró que ni a ella ni a sus hijos les faltaría jamás algo, con la parte del suelo que él le daría a Hermione fácilmente ella podría administrarlo para ella y los niños para que se dieran los lujos que quisieran.

Y así, vivirían en el futuro, quien sabe y quizás algún día se convertirían en dueños de la madriguera, tendrían a su montón de hijos a su lado, quería muchos recalcó nuevamente, y ellos a su vez a sus familias.

"Serás como mi madre, Molly-ne te llamaré" - apuntó al final.

Hermione lo dejó terminar, intentando no mostrase asombrada de tan exiguo plan de vida proyectado por él. Sabía cómo a veces se comportaba como un cabezota, así que aspiro profundamente y se tranquilizó, con determinación y calma le dijo que no estaba de acuerdo con tal plan y así, ella le expuso sus ideas a futuro.

Con la primer idea sobre terminar sus estudios el comenzó a respingar

-¡No inventes Mione! ¿Terminar tus estudios? ¡¿Estás loca?! Nos libramos con mucha suerte de esa etapa y ¿Tú quieres volver?

-Por favor déjame terminar Ron y al final lo discutimos.

Hermione volvió a tomar aire para tranquilizarse y le soltó los demás planes, viendo como el con cada frase negaba y respingaba. Cuando Hermione terminó, se quedó callada esperando que comenzara una negociación y acuerdo sobre los términos de su relación. Lo creía muy posible, pensó fácilmente que ella terminaría sus estudios mientras que él podría llevar a cabo su sueño de ser jugador de Quidditch, lo acompañaría en todo momento al terminó de su carrera y en el proceso se consolidarían como una pareja estable preparada para tener hijos.

Sin embargo solo se topó con un Ron completamente horrorizado que abrió la boca solo para decir

-¡Es increíble Hermione, eres una egoísta! Olvídalo.

Y se fue dándole la espalda maldiciendo a lo alto.


- Señorita Granger – exclamó Snape en tono fatídico desde su escritorio, tomándose de forma fastidiosa el puente de la nariz entre el índice y el pulgar - ¿Cuántas veces le tengo que decir que guarde su profunda sabiduría para sí misma? Parece que la visita de fin de semana a Hogsmeade por su parte estará cancelada… debido a que tendrá que cumplir con una pequeña ronda de detenciones.

-¡Pero!… ¡¿Qué he hecho profesor?! –exclamo una Hermione entre confundida y molesta –

-Además de todo, se digna a cuestionar mis decisiones, sabiendo completamente el origen de su castigo… diría que se está burlando de mi Señorita Granger.

En el aula se podía sentir un ambiente tenso a causa del enfado de Snape y el atrevimiento de Hermione, todos los alumnos ni siquiera volteaban hacia arriba para ver la expresión del profesor, solo mantenían sus ojos clavados en el pergamino, aparentando escribir el extenso ensayo asignado por él.

-Pareciera que solo regresó a retomar sus estudios solo para presumir de sus habilidades adquiridas en la Guerra Mágica. – dijo el en tono irónico- Me parece que debió de haber tomado la misma decisión que sus amiguitos del 'Trio de Oro', aceptado la propuesta de trabajo al ministro de magia, el decente Kingsley Shacklebolt, con quien parece, se lleva de maravilla.

Hermione no dijo nada, se encontraba clavada en su asiento con una completa facción de confusión y enojo en su rostro y con las palabras atoradas en su boca, titubeando entre hablar o quedarse callada.

-Y por si fuera poco parece que está pensando en seguir retándome… ¡Suficiente! tiene detención hoy y el fin de semana, además hoy su castigo iniciará inmediatamente después de clases.

La clase se desarrolló normal, exceptuando a una furiosa Hermione quien desquitaba su enojo rasgando con fuerza su pergamino. La clase terminó y todos salieron del aula, excepto Hermione a quien un chico de Ravenclaw le murmuro un "los siento" al salir.

Después de que todos salieron, ella siguió escribiendo en su pergamino con el mismo ardid con el que lo estaba haciendo minutos antes, esperando a que se le diera una nueva instrucción para comenzar con su castigo. Sin embargo, después de 15 minutos nada pasaba, volteó al frente a ver a su Profesor, el cual sin inmutarse seguía en su escritorio revisando una montaña de pergaminos.

Se quedó mirándolo un par de minutos y nada pasaba, el continuaba con su tarea omitiendo que ella estaba ahí esperando alguna orden, firmemente ignorándola. A ese juego yo también puedo jugar, pensó ella. De esta forma, se volvió con furia renovada hacia su pergamino intentando desahogarse en el mismo. Pasaron 15 minutos más y ella, más que tranquilizarse, atizaba su enojo maldiciendo entre dientes.

De pronto, sintió un aliento cálido en su oído y escucho susurrar

-Me fascina verla enojada Senorita Granger-

La frase de Snape, susurrada muy cerca de su oído le pareció que llevaba toda la intención de hacerla enfurecer más de lo que ya se encontraba, así que volteó intempestivamente con una furia clavada en su rostro y con ánimos de reñir, una cosa era que entre ellos llevaran una relación más allá del aula pero otra muy diferente que él se aprovechara de ello.

Ni siquiera le dio oportunidad de exclamar un solo sonido, ya que al girarse se encontró directamente el hipnotizante rostro de Severus, quien le miraba directamente a los ojos con un semblante exquisito, sonrisa de lado y unos ojos completamente oscuros y vibrantes. Muy por de lejos, ella notaba el deseo que él estaba sintiendo en ese momento, lo sentía porque vibraba, lo sentía, casi podía decir que lo olía. En ese momento el enojo desapareció y fue sustituido por una excitación que la consumía. Por Circe ¡¿Cómo le hacía él para causarle ese fuego interno con solo mirarla?!

De forma inesperada, él se abalanzó sobre su boca y le dio un rápido beso húmedo, el cual finalizó mordiendo y halando ligeramente su labio inferior de forma suave y separándose de ella esperando una respuesta. Ella extasiada por ese gesto, se abalanzó sobre él, levantándose de su asiento y lanzándole brazos al cuello comenzó a besarlo de forma salvaje. Las manos de él comenzaron a viajar de su espalda a la suave curva de su cintura y siguiendo a su cadera, sin embargo su recorrido termino en su trasero el cual acariciaba de forma desesperada.

Al sentir su toque, Hermione comenzó a restregarse contra él, subiendo su pierna para rodearle la cintura, tras este gesto Severus la levantó en vilo y Hermione aprovechó para abrazarse completamente a él con sus piernas. Severus solo estaba deteniendo a Hermione con las manos en su redondeado trasero, mientras que ella enroscó sus tobillos por detrás de la espalda de él.

Severus caminó hacia su escritorio cargando a Hermione sobre su cintura, no paraban de besarse y por el contrario, las caricias de ambos se hacían y más demandantes. Cuando llegaron a la orilla del escritorio, el recargo a Hermione en la orilla y libero una mano para subirla a tornear sus abultados pechos, en los que ya se podían sentir unos duros pezones exclamando sus atenciones.

Hermione disfrutaba extasiada de las caricias de su profesor y cuando él comenzó a pellizcar sus adoloridos pezones, con la cabeza hacia atrás y la cadera restregándola sobre el ya erecto miembro de él, no hizo más que abandonarse al placer y exclamó gemidos que para el resultaban deliciosos.

Cuando Severus vio que ella estaba completamente susceptible a sus caricias, quitó rápidamente el suéter de la chica y comenzó a desabotonar la camisa sólo lo justo para exponer sus deliciosos senos al aire y dejando los botones inferiores de la misma intactos, arremangó el sujetador por debajo de los pechos y comenzó a disfrutar con su boca, lengua y dientes de ellos.

Hermione se sentía humedecer a cada lengüetazo que él le propinaba a sus muy sensibles pezones y gritaba de placer cada que le daba una pequeña mordida a los mismos. Como si le leyera la mente, Severus llevó una de sus manos a las bragas de la chica, mientras que con la otra mano le arremangaba la falda hasta la cintura.

-Estás empapada Granger –le dijo el con la voz completamente cargada de excitación

-Hermione- le dijo ella- Quedamos que así, en esta situación, me llamarías por mi nombre- le recordó ella, dándole calientes besos entre cada palabra

El solo siguió besándola y sintiendo la humedad de ella resbalar por toda su intimidad.

-¡Te necesito! – le dijo ella llevando una mano en medio de los dos, con la cual hizo sus bragas a un lado, dejando ver una hinchada y húmeda vulva que a él le pareció lo más apetecible del mundo.

-Acordamos también que aquí no –le dijo el muy afligido-

-Te extraño…Por favor Severus- exclamó ella a modo de súplica y en ese momento tomo la mano de él, la llevó a su entrepierna y comenzó a restregar su muy mojada vulva con los dedos de él, que firmemente era tomados por las manos de ella.

Esa acción borró todo rastró de razonamiento a Severus, quien con la mano libre liberó su erguido y prominente miembro, lo frotó un par de veces por encima de la vulva de ella, disfrutando de la deliciosa sensación de su tierna carne húmeda y caliente.

Hermione perdida de excitación tenía la cabeza inclinada hacia atrás, de vez en cuando exclamaba eróticos gemidos cada que su clítoris era acariciado por el miembro de Severus, su camisa entreabierta dejaba ver sus voluptuosos senos que colgaban ligeramente, coronados con un pezón erecto oscuro en contraste con el resto de su piel. Tenía las piernas completamente abiertas, con las bragas puritanamente blancas arrimadas hacia un costado, exponiendo su húmeda vulva por la que destilaba un fluido transparente que le escurría por su trasero redondeado y que goteaba sobre la fina madera del escritorio de Severus.

Con esa imagen, el profesor no pudo más y así de un solo golpe penetró a Hermione, hundiéndose hasta el fondo en ella.


Por alguna razón el Fic es M y esto solo es el comienzo.

Gracias por seguir la historia, cualquier duda, comentario, amenaza, no duden en expresarla.

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