Disclaimer: Ranma ½ es propiedad de Rumiko Takahashi
Demonika
Alive again (Julia Zelg)
Capítulo 3: Carnaval de lágrimas.
No había visto a Ukyo en una semana.
Admito que me comporté de modo algo infantil, no fui a clases la mañana luego del incidente. Así que no me enteré hasta el anochecer que Ukyo no estaba cuando Akane me llamó preguntándome si sabía algo. Resulta que la mañana luego de nuestro último encuentro tomó un tren camino a Osaka y se fue a visitar a sus padres. No le había avisado a nadie, por lo que Akane alegaba que debía de haber tenido una emergencia familiar o algo parecido. Supuse que era mucha coincidencia pero era posible, más de una vez había tenido que viajar porque su padre estaba enfermo. Tal vez tuvo una recaída.
No odiaba a Ukyo. La seguía queriendo a montones, pero eso no cambiaba sus sentimientos por mí. La verdad, no me sorprendía tanto, desde que noté que estaba enamorado de ella me preparé para un rechazo, es decir, no habría manera de que alguien increíble como ella se fijase en alguien tan… tan como yo. Ella no estaba obligada a quererme y eso estaba bien para mí, hasta esperaba que pudiéramos seguir siendo amigos.
Aunque me dolía saber que yo no fui más que una molestia para ella.
Esa noche, por sugerencia de Ranma, iríamos a un carnaval que tenía lugar en la ciudad. No estaba con el ánimo como para ir, pero mis amigos me insistieron tanto que no pude negarme. Mi amigo de la trenza, Akane y yo llegamos más temprano, Shampoo y Mousse nos alcanzarían allá un poco más tarde.
Estaba lleno de gente, familias, parejas… y yo ahí siendo la tercera rueda de Ranma y Akane. Iba unos pasos detrás de ellos, que iban tomados del brazo conversando en susurros. Me sentí muy fuera de lugar, como si fuera un intruso en su cita o algo así. Ugh.
—Oye, Akane, ¡tomémonos una foto en la Rueda de la Fortuna, ¿sí?! —sugirió él cuando nos detuvimos cerca de dicha atracción.
—Yo creo que paso —opiné—. Iré por una soda o algo, ¿va?
Él frunció la boca y le indicó a su novia que se adelantara, que luego la alcanzaría. Se cruzó de brazos y me examinó con la mirada.
—¿Seguro estás bien, amigo? —interrogó con una mueca preocupada.
—Al cien por cien, Ranma, no te preocupes —lo tranquilicé—. No estoy de humor, es todo. Venga, vete, tu chica te espera —agregué, señalando a Akane con la barbilla, que se había alejado unos pasos para darnos privacidad mientras esperaba que mi amigo fuese con ella.
Ranma asintió con la cabeza y se perdió entre la multitud junto a su novia. La verdad no sabía qué hacer para sentirme mejor después de lo de Ukyo. «¿Por qué sigo aquí en lugar de estar en casa?». Pensé que, tal vez, podría acompañar a Ranma a su escapada del fin de semana siguiente. Él viaja cada fin de semana por medio para ver a sus padres, no es un viaje muy largo, Nerima queda en el siguiente distrito. Mi madre y su esposo viven allá también, obviamente, así que les haría una visita ¿cuándo fue la última vez que vi a Mamá?
Miré a mi alrededor, buscando algo para hacer. Quizás lo mejor sería volver a casa e inventar un malestar imaginario después que excusara mi partida temprana del carnaval.
Mi teléfono timbró en mi bolsillo, sacándome de mis pensamientos.
Era una llamada de Ukyo.
No la había visto en toda la semana, claro. Sin embargo, no por eso significaba que no había tratado de contactarme. Me mandó algunos mensajes de WhatsApp y trató de llamarme un par de veces los primeros días, por lo que me extrañó que lo hiciese en ese momento. Soltando un suspiro cansino, me decidí a atender la llamada.
—¿Hola? —contesté—. ¿Ukyo?
—¡Ryoga, al fin! Mira, quiero disculparme por lo del otro día, ¡en serio!, pero primero tengo que decirte otra cosa muy importante… —pareció hacer una pausa, me mordí el labio con cierto nerviosismo, ¿sería una disculpa sincera? ¿O sería sólo por compromiso? Al volver a hablar, su tono había dado un giro de ciento ochenta grados—. Ryoga… no estarás en el carnaval justo ahora, ¿verdad?
—Uh… sí, de hecho, sí. Ranma, Akane y yo estamos esperando a Shampoo y Mousse… —«…aunque preferiría estar en cualquier otro lado» agregué para mí, sin saber por qué le contaba todo eso—. ¿Por qué?¿Acaso volviste a Tokio? Puedo decirles a los chicos que te esperen…
—¡No! —me callé ante su abrupta respuesta—. No, no, escúchame. Ryoga, cariño, tienes que salir de ahí, ¿entiendes? ¿Me escuchaste?
—¿De qué demonios estás hablando? —solté.
—Ryoga, hablo en serio. SAL. AHORA. YA —me ordenó—, dijiste que Ranma y Akane estaban contigo, ¿no? Búscalos y váyanse. ¡Ahora!
Las luces del lugar comenzaron a parpadear, hasta finalmente apagarse, dejando la feria en completa oscuridad. Las risas de los niños, la música y el murmullo de la gente quedó acallado por completo de un momento a otro. ¿Qué demonios? Traté de encontrar alguna fuente de luz a mis alrededores, pero no hallé ninguna.
—¡Ryoga, te estoy hablando! ¡Por favor, contéstame! —rogó.
Comenzaron los murmullos preocupados de la multitud, más de un niño comenzó a llorar por su madre.
—Sí, aquí estoy. Acaba de haber un apagón… tengo que colgar, ¿vale?
—¡No, Ryoga, debes irte de ahí! —volvió a rogar desesperada.
—No te preocupes, Ukyo, voy por Ranma y Akane y volveré a casa, ¿está bien? —la tranquilicé.
Saber que yo le preocupaba me hacía sentir… feliz. Muy feliz. Me rogó una última vez que me fuera y le prometí que lo haría, para luego colgar. No entendía del todo esa urgencia para que me fuera, ni mucho menos cómo sabía ella que yo estaba en el carnaval, supuse que podía preocuparme por eso después. Llamé a Ranma.
—Ey, ¿dónde estás?
—En la rueda de la fortuna… —me contestó cansinamente.
—¡No! —rebatí divertido antes de comenzar a reír—. ¡No me digas que te atoraste con el apagón!
—¡Deja de reírte y llama alguien, joder! —oí murmullo del otro lado de la línea—. Akane ya llamó a Mousse, Shampoo no encontraba su bolso, así que aún no han salido, ya les avisó que mejor ni vengan por el apagón. Oye… es extraño…
—¿El qué? ¿Qué Shampoo no encontrase su bolso?
—No, tarado… me refiero, es que desde aquí puedo ver toda la ciudad desde aquí y somos el único lugar sin luz —comentó, para luego soltar un suspiro cansino—. Parece que estaremos aquí un rato, hasta que se decidan a bajarnos. Adelántate y vete a casa, ¿va? Te veo a allá.
—De acuerdo, te veo allá.
Apenas segundos después de colgar con Ranma, las luces parpadearon y volvieron a encenderse, los juegos entraron en funcionamiento otra vez y los niños gritaron extasiados de que se resumiese su diversión. El murmullo alegre recomenzó, por lo que volví a llamar a Ranma y acordamos vernos en un puesto de golosinas en el medio de la feria.
Empecé a caminar hacia allá, sintiendo esa horrible sensación como de que alguien me observaba, pero traté de convencerme de que era sólo una tontería, es decir, ¡estaba en un carnaval lleno de gente a más no poder, por todos los cielos! Eventualmente, me detuve, vi a una chica. Tenía ojos verdes y el cabello castaño y rizado, miraba a sus alrededores con preocupación, casi con miedo. Decidí acercármele.
—Disculpa, ¿estás bien?
Parpadeó descolocada al oírme y luego sonrió con timidez.
—De hecho, no. Me vería con mi amiga en el puesto de bebidas —señaló un puesto que estaba obviamente cerrado y pude notar un leve acento extranjero en su voz—. Pero, como verás, está cerrado. Lo peor es que mi celular quedó sin batería, no tengo cómo llamarla.
—Ese no es el único puesto de la feria —comenté—. ¿Puede ser que tu amiga esté en el otro?
—¿Hay otro? —frunció el ceño—. Bueno, supongo que es posible… ¿sabes dónde es?
—No soy muy bueno para orientarme, pero, si quieres, te puedo acompañar —ofrecí.
Me sonrió y me tendió la mano.
—Gracias, me llamo Anna. Anna Brown.
—Ryoga Hibiki —me presenté al estrechar su mano.
Caminamos juntos, conversando amenamente. Pude confirmar mis sospechas cuando ella me contó que era una estudiante de intercambio que venía de América para estudiar en la universidad. Charlamos hasta que ella se reencontró con su amiga. Me pidió si tenía bolígrafo y papel, cosa que traía conmigo. Escritor, ¿recuerdan? Anotó su número telefónico en el papel y se despidió de mí con un beso en la mejilla.
Seguí mi camino, con la cara levemente caliente, pero supuse que el aire fresco de la noche se haría cargo del resto.
¿Recuerdan esa sensación que mencione antes? ¿La de sentirme observado? Pues había vuelto con total intensidad, traté nuevamente de tranquilizarme, pero simplemente no podía. Llegó incluso un punto en que ya no aguanté, parando en seco y mirando por sobre mi hombro para demostrarme de una vez por todas que nada me seguía y nadie me estaba mirando, joder.
Excepto esos brillantes ojos azules entre la multitud.
En un momento estaban ahí, el otro ya no. Como un espectro, una sombra. Sacudí la cabeza, pensando que me lo había imaginado, pero, ¡ey!, al menos esa estúpida sensación había desaparecido por completo. Ahora tenía otro problema del que ocupar mi mente: Ukyo. Me había llamado para hacer las paces, sí, ¿por qué ahora? ¿Y cómo sabía ella que yo estaba en el carnaval? Esos ojos… eran iguales a los suyos, ¿acaso…? Ugh. Ya estaba pensando estupideces, ¡Ukyo estaba en Osaka, maldición! No había manera de que fueran sus ojos los que acababa de ver, si es que realmente los había visto, ni los que vi esa noche en la ventana de mi habitación. Tal vez sólo debía dejar de tomar tanto café.
Al llegar a casa no podía parar de darle vueltas a todo lo acontecido ese día, ¿por qué me había llamado Ukyo? ¿Acaso podía permitirme una pequeña esperanza de que ella estuviese interesada en mí más allá de lo que una simple amistad constituía? ¿Y esos ojos? ¿Me los había imaginado? ¿A causa de qué? ¿Y si no me los había imaginado?
Acostado de espaldas y con los brazos atrás de la cabeza, miré el escritorio donde mi teléfono se estaba cargando, pensé también en Anna, ¿debería llamarla alguna vez? Eso tendría que verse…
¡Muy bien! He aquí el tercer capítulo, ¿a qué se está poniendo interesante? ¿Qué les pareció?
Respuesta de reviews:
Saritanimelove: Ukyo no quiso hacerlo D:, o eso parece. ¡Gracias por leer y comentar, linda!
Andy-Saotome-Tendo: Todas las sospechas puestas en ella, ¡gracias por leer y comentar, divina!
BustamanteKayla: Meh, se repondrá pronto, ¡gracias por leer y comentar, bonita!
Dee-Dee Zednem
06/04/18
06:36 p.m.
