Mis Angelitos
Capítulo 2: Barbacoa Primera Parte
Capítulo beteado por Xarito Herondale, Betas FFAD
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Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de la maravillosa Stephenie Meyer, la historia es completamente mía al igual que los personajes que no reconozcan.
Bella POV
— ¿Edward?
—Sí, Bells, Edward, mi hermano, el hermano de Rosalie. Edward Cullen, hijo de Esme y Carlisle Cullen, tu novio de la secundaria… —dijo Alice, pero la interrumpí antes de que dijera otra cosa.
—Edward nunca fue mi novio.
— ¿Crees que no nos dábamos cuenta de cuando "mágicamente" desaparecían en el almuerzo y regresaban con una sonrisa estúpida en la cara?
— ¿O cuando ibas a mi casa a hacer, según ustedes, tarea, pero en realidad lo que hacían era besarse como si la vida dependiera de ello?
Me sonrojé furiosamente, no podía creer que supieran todo eso.
—Ves, no somos tontos, Bella, y todos sabíamos perfectamente lo que pasaba entre ustedes dos, pero no dijimos nada porque pensábamos que nos lo dirían en cualquier momento.
— ¿Incluso mis padres?
—Ellos fueron los primero en darse cuenta.
—Entonces ¿por qué no dijeron nada?
—Ya te dije, todos pensamos que pronto nos dirían por ustedes mismos, pero al ver que los meses pasaban y no nos decían nada, quisimos preguntarles y estuvimos a punto de hacer, pero Edward se fue y luego pasó lo de… Demetre, y supimos que era imposible preguntarles, por lo que nos rendimos.
—Y desde entonces nos hemos quedado con la duda, pero ahora lo confirmamos con tu sonrojo.
—No puedo creer que el destino los haya separado, hacían una hermosa pareja.
—Y él hubiera sido el padre perfecto para los gemelos y Lizzi.
—Pero ahora el destino los vuelve a juntar y estoy segura de que ahora no los separará.
—Aguarden un momento, tenemos que aterrizar en la realidad. Hace nueve años que se fue, y en ese tiempo pudieron pasar muchas cosas. Qué tal si ya se casó y tiene hijos, o quizás ya me olvidó y ahora solo me ve como una amiga.
—No seas negativa, Bella, porque, en primera, él no me comentó nada acerca de eso así que es imposible, y en segunda, créenos cuando te decimos que él te ama más que a su propia vida, nosotros lo veíamos cuando él te miraba, era tanto el amor con el que te veía que parecía que te iba a pedir matrimonio en ese momento y, Bella, un amor tan grande no se olvida fácilmente, créenos.
—Pero…
— ¿Y ahora qué?
— ¿Y los niños? ¿Qué pasará con ellos? Suponiendo que todavía me ama, ¿qué tal si al momento de verme con los niños decide alejarse de mí?
—Eso no sucederá, no por ello es pediatra, el ama a los niños —dijo Alice recalcando el ama.
—Pero…
— ¡¿Qué?! —gritaron exasperadas.
—Ustedes saben perfectamente que a ellos no les gusta que salga con hombres y todos con los que salgo terminan huyendo por alguna travesura de ellos. ¿Qué tal si ellos terminan espantándolo de una forma u otra?
—Bueno, entonces así sabremos si era el indicado o no.
—Tranquila, Belli Bells, todo saldrá bien, ya lo verás.
—Espero que sea así.
—Bella, ¿acaso te olvidas que lo sé todo y que siempre tengo la razón?
—Sí, Alice, lo sé, pero no puedo evitar sentirme nerviosa.
—Es normal, Bella, tú solo trata de tranquilizarte y todo estará bien.
—De acuerdo.
—Bien, es hora de dormir, mañana será un día muy largo y tenemos que estar muy bien descansadas.
—Okey, buenas noches chicas.
—Buenas noches, Belli Bells.
—Hasta mañana.
—Adiós.
Rosalie y yo nos despedimos de Alice, y luego fuimos a nuestras respectivas casas.
Cuando llegué a mi casa, los niños seguían completamente dormidos. Vi la hora y eran las 11 pm, así que decidí irme a dormir, mañana iba a ser un día muuuuuuy largo.
…
La alarma volvió a sonar a las 6:30 am así que me metí a la ducha y en cuanto salí me puse un traje de sastre gris, por lo que a las 7 am ya estaba lista, así que fui a despertar a los niños, los cuales estaban más desanimados porque hoy no estaban sus primos, pero se animaron cuando les dije que hoy podrían quedarse a dormir en sus casas (solo espero que Rose, Alice y los chicos acepten). Una vez cambiados y desayunados nos dirigimos a la escuela donde Alice y Rose ya nos esperaban para hablar con la directora sobre la maestra Newton.
—Buenos días, señora directora.
—Buenos días, ¿ustedes son?
—Alice Swan, esposa de Jasper Swan, cuñada de Isabella Swan, lo que me convierte en la tía de Ethan y David Swan.
—Sí, ya entendí, mucho gusto en conocerla.
—El gusto es mío.
—Buenos días, yo soy Rosalie Swan, madre de Nathan Swan, esposa de Emmett Swan, cuña…
—Sí, ya entendí, no es necesario toda la información.
—Buenos días, directora.
—Buenos días, señora Swan. ¿A qué debo el honor de su visita?
—Venimos a hablar con usted sobre la maestra Newton.
—Claro, ¿qué necesitan decirme?
— ¿Se acuerda del incidente de ayer con los gemelos?
—Por supuesto.
—Bien, ayer hablé con los niños y me dijeron que la maestra les dijo cosas terribles, e incluso los amenazó con reprobarlos todo el año.
— ¡Qué barbaridad! ¿Sabe por qué hizo eso?
—Sí, pero es una larga historia.
—Tengo tiempo.
—Entonces llamaré al trabajo para avisar que hoy no iré.
—También nosotros, Vogue puede esperar.
— ¿Nos permite un momento?
—Seguro.
—Gracias.
Realizamos nuestras llamadas y todos nos dijeron que no habría problema, por lo que podíamos quedarnos el tiempo que necesitáramos. Cuando terminamos de llamar, regresamos a la pequeña oficina y empezamos a contarle todo.
—Resulta que el sábado pasado tuve una cita con el hijo de la maestra… —Le contamos todo y se sorprendió mucho cuando le contamos lo que la maestra le había dicho a los niños, ya que ella jamás había hecho algo así y menos con niños pequeños.
—Santa Madre de Dios, ¿cómo puede hacer eso?
—Yo pienso que se dejó llevar por su instinto materno, cualquier madre haría lo que fuera por hacer feliz a sus hijos.
— ¿La estás defendiendo después de lo que le hizo a tus hijos?
—Claro que no, solo estoy diciendo los motivos por los que tal vez lo haya hecho.
—Puede que tenga razón, pero eso no justifica lo que hizo, eso es falta de moral profesional.
—Bueno, eso sí, pero no tenemos suficientes pruebas para acusarla.
—No, pero las tendremos.
— ¿Cómo?
— ¿Recuerdas esas cámaras de espía que usaron el sábado?
—Pero claro, ¿cómo no se me ocurrió antes?
—Perdón por interrumpir, pero, ¿de qué cámaras hablan?
—Los gemelos tienen unas pequeñas cámaras espía que usaron el sábado para espiarnos a Mike y a mí, y podemos usar esas para espiar a la maestra y así reunir pruebas para poder acusarla.
—Es una idea genial, ahora solo falta preguntarle a los niños si están de acuerdo con la idea.
—Perfecto, yo los llamaré —dijo la directora y tomó el altavoz—. Ethan y David Swan, favor de pasar a la dirección. Repito: David y Ethan Swan, favor de pasar a la dirección.
Minutos después llegaron los niños con caras de asustados.
— ¿Mamá? ¿Tía Alice? ¿Tía Rose?
— ¿Qué hacen aquí?
— ¿Qué no podemos visitar a nuestros sobrinos favoritos sin que haya algún motivo?
—Claro que no, pero nunca lo hacen.
—Touché.
—Venimos a hablar con la directora sobre la maestra Newton.
— ¡NO!
— ¿Por qué no?
—Ella nos dijo que si te decíamos algo nos iba a hacer la vida mucho más imposible de lo que ya nos la hace.
— ¡¿Qué?!
—Sí, ella nos da pequeños zapes* y nos pone más trabajo que a los demás.
— ¡MALDITA VIEJA, AHORA SÍ LA MATO!
—Rose, tranquila.
— ¡¿Cómo quieres que me calme cuando esa vieja bruja está maltratando a mis pequeños solo porque tú no quisiste salir con el idiota de su hijo?!
—Tenemos que calmarnos para poder pensar claro y actuar bien, con violencia no solucionaremos nada.
—Oh, claro que lo haremos, haremos sufrir a esa vieja como sufren los niños.
—Rose, con venganza no se soluciona nada, debemos resolverlo con justicia, y para eso necesitaremos de su ayuda, peques.
—Claro ¿Qué es lo que necesitan?
—Necesitamos que usen las cámaras de espía que tienen para vigilar a la maestra.
—Por supuesto, pero ¿en dónde las esconderemos?
—Podrían hacerlo en el uniforme.
—No creo, la maestra se daría cuenta.
— ¿Y qué tal en los lentes?
—Tía Ali, no sé si te has dado cuenta, pero no usamos.
—Ahora lo harán.
—Pero, tía Ali, nosotros tenemos una perfecta visión 20/20.
— ¿Quién dijo que tenían que ser reales? Para la semana de la moda algunos modelos usaran gafas de utilería, ustedes podrían usarlos, es más, creo que tenemos algunos pares que les quedarían excelente, ¿no es así, Rose?
—Por supuesto, estoy segura de que les quedarán genial.
— ¿Creen que puedan hacerlo?
—Será algo difícil, pero si tío Jazz y tío Emm nos ayudan podremos hacerlo.
—Excelente, ya tenemos todo planeado, ahora solo falta ponerlo en marcha.
—Si necesitan algo cuenten conmigo.
—Muchas gracias, señora directora.
—No hay de qué, espero que esto se solucione rápido.
—Igual nosotras, esa vieja debe pagar por lo que hace.
—Por más que me duela, es cierto, ella ha sido de mis mejores maestras, pero tiene que aprender que Mike ya no es un niño, y que ella no estará para siempre y él debe aprender a enfrentar los errores por sí solo.
—Lamentablemente Mike sufre de mamitis aguda* y piensa que siempre tendrá a su madre con él.
—Si sigue así, ese muchacho jamás podrá formar una familia, y cuando su madre muera se quedará completamente solo y no sabrá qué hacer.
—Desafortunadamente así es, pero la Sra. Newton tiene la culpa por malcriarlo tanto.
—Lamentablemente no podremos hacer nada para cambiarlo, la única que puede hacerlo es la Sra. Newton.
—Y no creo que ella quiera cambiarlo.
—Pobre de Mike, pero ni modo.
—Sí, pero bueno, si ya no hay nada más que aclarar nos vamos, aún tenemos muchas cosas que hacer. Muchas gracias por atendernos directora.
—No hay de qué, con tal de que mis alumnos estén bien hago cualquier cosa.
—Y se lo agradecemos mucho, ojalá que todas las directoras fueran como usted.
¿Soy yo o la directora se sonrojó?
—Muchas gracias.
—No tiene nada que agradecer, es lo menos que podemos hacer por usted. —La directora solo sonrió.
—Bien, entonces supongo que ya nos vamos.
—Hasta luego, directora.
—Hasta luego, señoritas Swan. Niños, ustedes pueden irse a su salón.
—Gracias señorita directora.
Terminamos de despedirnos de ella y fuimos a la tienda de Alice y Rose para buscar los dichosos lentes, los cuales encontramos 20 minutos después debajo de 100 cajas. De ahí nos fuimos a la casa de Alice a dejar los coches e irnos en el de Rose al súper a comprar algunas cosas. Íbamos oyendo la radio cuando Alice habló:
— ¿Qué se les ocurre hacer para la bienvenida de Eddie?
—No le digas así, sabes perfectamente que no le gusta que le digan Eddie.
— ¿Y tú como sabes eso? Él es demasiado amable y no se lo dice a nadie más que a su familia o a la gente que le tiene mucha confianza —preguntó Rose inquisitivamente.
—Pues… porque… ¿acaso se te olvida que somos amigos desde pequeños? Además, siempre le daba un manotazo a Emmett cuando él lo llamaba así.
—Es cierto, pero volvamos al tema, ¿qué le haremos a Ed?
—Una fiesta.
— ¿No crees que estaría demasiado cansado para eso?
—Tienes razón, ocho horas de vuelo deben ser agotadoras.
— ¿Y si mejor le hacemos una barbacoa?
—Es una fantástica idea, pero ¿en casa de quién?
—En una casa no, mejor hagámosla en la casa del bosque. Es un lugar tranquilo, relajante y está rodeado por naturaleza, es el lugar perfecto para relajarse luego de ocho horas de vuelo.
—Tienes razón, Bella, mientras más relajado esté mejor asumirá la noticia.
— ¿Qué noticia?
—La de que es padre —dijo como si fuera obvio.
— ¡Alice!
— ¿Qué? No me digas que no te gustaría que fuera el padre de los niños.
—Bueno, sí, pero no puedo llegar y decirle: "Hey, Edward, ¿te acuerdas de mí? Soy Bella, tu mejor amiga de la infancia y novia de la adolescencia. ¿Cómo has estado? Ah sí, por cierto, tengo 3 hijos y, como sigo perdidamente enamorada de ti, quiero que te hagas cargo de ellos y te conviertas en su padre".
—No digo que le tengas que decir eso exactamente, solo que le digas que tienes hijos y que él saque sus propias conclusiones.
— ¿Cuáles conclusiones? ¿Que me violaron y me casé con el hombre que lo hizo? ¿Que estuve a punto de morir y de perderlos por los golpes que él me daba?
—No, Bella, que sigue completamente enamorado de ti y que hará cualquier cosa por ti, incluso soportar las travesuras de tres pequeños diablillos.
—Es cierto, Bella, incluso aunque incendien su amado Volvo, él siempre te amará.
—Gracias, chicas, son las mejores amigas que alguien pueda tener.
—Lo sé, lo sé —dijo Alice engreída y reímos.
—Entonces, ¿qué le haremos al pequeño Eddie?
—Una barbacoa en la casa del bosque, ya te habíamos dicho.
—Sí, pero ¿qué haremos para la comida?
—Carne asada, hamburguesas, salchichas y helado de vainilla y pistache con pay de manzana.
—Suena muy bien, seguro quedará encantado, y más con el delicioso pay que hace Bella.
—No es tan rico.
—Sí claro, por eso los niños te prefieren a ti que a nosotras, y cuando haces tienes que preparar cinco porque Emmett y Jasper se comen uno completo cada uno y los niños piden hasta tres rebanadas.
—Quizás sí sea cierto, pero tú no te quedas atrás, Rose, tus raviolis de setas y pollo son absolutamente deliciosos, esa es una de las razones por las que Emmett te ama, recuerda, al hombre se le conquista por el estómago.
—Ya dejen de hablar de comida que me dará hambre.
—Bien —dije entre risas.
—Son 102 con 85 —dijo la cajera. Iba tan concentrada hablando con las chicas que no me di cuenta cuando habíamos llegado al centro comercial y mucho menos cuando terminamos de comprar. Rose le entregó el dinero y tomamos las cosas, después nos fuimos al carro y fuimos a tomar un café en lo que salían los niños.
—Muy bien, repasemos las cosas.
—Tenemos el lugar y la comida, ahora solo nos hace falta saber ¿cómo lo llevaremos hasta ahí?
— ¿En un carro? —pregunté como si fuera obvio.
—Por supuesto que en un carro, me refiero a que tenemos que llevarlo de una forma en la que no se entere, sabes que le gustan las fiestas al igual que tú.
— ¿Qué tal si, en cuanto baje del avión, lo metemos en la camioneta de Bella haciéndole creer que lo llevaremos a casa de Alice, pero en vez de eso lo llevamos a la casa y nos metemos por un camino diferente para que no vea la casa hasta que lleguemos a ella?
—Suena perfecto.
—Muy buena idea, Rose.
—Gracias.
—Listo, ahora solo falta ir a comprar las cosas y esperar al sábado.
—El viernes después del trabajo tendremos que volver al súper a comprar lo que nos haga falta.
—Ok, pero ahora tenemos que ir por las niñas que se nos hace tarde.
—Ok.
Fuimos por las niñas y las chicas se quedaron afuera para darles una sorpresa a las niñas. Fui por ellas, y como siempre se portaron como las princesitas que son, salimos y a Sophie se le iluminaron los ojos cuando vio a Alice.
— ¡Mami! ¡Mami! —gritaba mientras corría hacia ella.
— ¡Mi princesa! —gritó Alice mientras abría sus brazos para recibirla—. ¿Cómo te fue?
—Muy bien, la maestra me dio una estrellita porque me porté muy bien.
—Oh, cariño, eso es fantástico, muchas felicidades.
—Gracias.
— ¿Y a mí ya me olvidaste o qué?
— ¡Tía Rosie!
—Hola princesa, ¿cómo estás?
—Hola, muy bien.
—Qué bien, pero ¿mi otra princesa no me va a saludar?
—Hola tía Rose, hola tía Ali.
—Hola princesita.
— ¿Cómo te fue?
—Bien, la maestra es muy buena y me dio una estrellita por portarme bien.
—Felicidades cariño.
—Gracias.
—Tantas estrellitas merecen un helado de vainilla y chocolate con pastel chocolate.
—Sííííííííííííííííííííííííííí íííííí. —Las niñas empezaron a gritar y a saltar como locas mientras aplaudían de la emoción.
—Entonces vamos.
Todas subimos al auto y fuimos a un pequeño café que estaba a quince minutos de la escuela. Cuando llegamos, una mesera nos guió a una mesa cerca de la ventana y tomó nuestro pedido.
—Buenas tardes, soy Amber, y hoy seré su mesera. ¿Qué van a pedir?
—Dos pasteles de chocolate con nieve de vainilla y chocolate y tres aguas minerales con limón, por favor.
—En un momento se los traigo.
—Muchas gracias.
Amber terminó de tomar nuestro pedido y se fue a la cocina. Mientras esperábamos a que llegara nuestro pedido, Alice les dijo a las niñas que Edward vendría.
—Sophie, Lizzie, tengo algo que decirles.
— ¿Qué?
—El tío Edward llegará el sábado y…
— ¿Tío Edward?
—Ah, es cierto, ustedes aún no nacían cuando él se fue. Bueno, el tío Edward es hermano mío y de su tía Rose y era novio de tu tía Bella, Sophie, o sea de tu mami, Lizzie, cuando tenían 15 años.
— ¿Era tu novio, mami? —preguntó Lizzie con escepticismo.
—Sí.
— ¿Cómo es?
—Es muy guapo y tierno, amable, inteligente y una gran persona, además de que me quería mucho.
—Se parece a los príncipes de Disney —dijo asombrada.
—Sí, él era mi príncipe y yo su princesa.
—Ohhhhh, qué lindo.
—Bueno, ya hay que pararle a la cursilería que me dará diabetes antes de que lleguen los postres. Lo que les queríamos decir es que Edward tratará de conquistar a tu mami y, como sabes, tus hermanos tratarán de impedirlo haciéndole travesuras, por lo que necesitamos que por más que les digan no los ayuden.
—Pero, ¿qué tal si es malo?
—Créeme que cualquier hombre que le diga eso a tu mami es bueno.
—Mmmmmmmm, trataré, pero no prometo nada.
—Con eso es suficiente.
En ese momento llegó la mesera con nuestros pedidos.
—Muy bien, aquí tienen: dos pasteles de chocolate con helado de vainilla y chocolate y tres aguas minerales con limón, que lo disfruten.
—Muchas gracias.
Amber sonrío amablemente y se fue, segundos después Alice continuó con la conversación.
—También necesitamos que nos ayuden con la fiesta de bienvenida que le haremos.
—Sííííííííííííííííííííííííííí —gritaron juntas.
— ¡Con princesas!
— ¡Y príncipes!
— ¡Mucho rosa!
— ¡Y ponis!
— ¡Brillitos!
—Esperen niñas, recuerden que es una fiesta para un adulto, no para ustedes.
—Si quieren cuando ustedes cumplan años haremos una fiesta con todo lo que quieran, pero no era eso lo que les queríamos pedir.
— ¿Entonces qué?
—Que convenzan a tío Emm y a tío Jazz que no vayan por tío Edward al aeropuerto.
— ¿Por qué?
—Porque ellos son muy chismositos y si van le dirán a tío Edward de la fiesta sorpresa y no queremos que se entere, además de que queremos que cuando lleguemos alguien le grite "¡Sorpresa! ¡Bienvenido a casa!".
—Okidoki, pero, ¿podemos aventar confeti, serpentinas y muchos brillitos?
—Los brillitos tal vez no, pero lo demás sí.
—Yeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Todas reímos ante su emoción.
—Oh, pero miren la hora que es, ya es tardísimo, será mejor que vayamos por los chicos antes de que la escuela se quede completamente vacía.
—Vamos.
Pagamos la cuenta y nos fuimos, pero no sin antes dejar una generosa propina. En el camino seguimos planeando la fiesta, o mejor dicho, aclarar los detalles que faltaban.
Llegamos a la escuela justo a tiempo, ya que apenas estaban saliendo los niños.
—Hola mami, hola… ¿Tía Rose? ¿Tía Alice?
—Hola David, hola Ethan, a mí también me da mucho gusto verlos —dijo Rose con ironía.
—Lo sentimos —dijeron juntos.
—Pero nos sorprende que estén aquí.
—Normalmente es mamá la que nos recoge a todos.
—Porque ustedes están trabajando.
—Pero supongo que ya nos lo deberíamos de esperar.
—Porque cuando las vimos esta mañana ya era demasiado tarde para que fueran a trabajar.
—Creo que estábamos más concentrados en la maestra que en eso.
—So pero ya qué —dijeron sucesivamente, más para ellos que para nosotras.
—Hola otra vez, tía Rose, hola tía Alice.
—Hola pequeños.
—Hola niños.
—Aguarden, aquí hay alguien que no me ha saludado, ¿acaso mi pequeño oso ya no me quiere? —dijo Rose haciendo un pequeño puchero.
—Claro que te quiero mami, y mucho, pero mis primos no me dejaban abrazarte —dijo Nate mientras abrazaba a Rose.
—Solo por eso te lo perdono, pero que no vuelva a pasar, ¿entendido?
—Entendido.
—Entonces será mejor irnos porque tenemos muchas cosas que hacer y apenas es la 1 así que adelante.
Todos nos subimos al convertible, pero como éramos demasiados Lizzie, Sophie y Nate se tuvieron que ir sobre David, Ethan y Alice.
— ¿Cómo les fue, niños?
—Muy bien, la maestra nos dejó poquita tarea y me dijo que era un niño muy bueno y que puedo llegar a ser alguien muy importante.
—Eso es muy bueno, Nate. Y a ustedes ni les pregunto, supongo que mal, ¿verdad?
—Sí, esa maestra está loca, tenemos que hacer 50 planas con el nombre de toda nuestra familia y una investigación a fondo de la independencia de Estados Unidos.
— ¿Y eso para qué les serviría? Apenas van a en tercer año.
—Según ella porque si somos unos genios para hacer travesuras del tamaño que le hicimos a Mike seremos unos genios para hacer eso, además de que los genios deben de saber todo.
— ¡Pero solo tienen 8 años!
— ¿Ves por qué te dije que está loca?
—Maldita vieja, pero muy pronto va a conocer la furia de las Swan y cuando lo haga pedirá piedad —dijo Rose con una sonrisa malvada en su rostro, y cuando hacía eso era porque hablaba enserio, créanme, el que se mete con Rose es por:
Uno: es demasiado valiente, o dos: era un verdadero idiota.
Ni siquiera Emmett con su gran tamaño se mete con ella porque le tiene miedo, Alice y yo también damos miedo pero mucho menos que Rose.
—Casi se me olvida, aquí están sus anteojos, ¿creen poder tenerlos a tiempo?
—Con ayuda sí.
—Bien. —Alice tomó su celular y marcó un número—. ¡Emmett y Jasper Swan, los quiero en la casa en 10! —le gritó al teléfono y colgó—. Listo, en unos minutos tendrán la ayuda que necesitan —dijo con una sonrisa.
—Gracias tía, ¿podemos comer? Muero de hambre.
— ¿Qué hay para cenar?
—La verdad no he hecho nada, pero podemos recalentar la comida de ayer.
— ¿Qué hiciste?
—Spaguetti Alfredo con pechuga de pollo a la plancha y ensalada de col.
—Entonces eso comeremos. Niños, ¿por qué no van a cambiarse y a lavarse las manos en lo que calentamos la comida?
—Okidoki, en un momento volvemos.
Mientras los niños se cambiaban y aseaban nosotras calentábamos la comida en la estufa, lo cual solo tomó unos minutos, por lo que en cuanto los niños bajaron la comida ya estaba servida en la mesa.
—Mmmmmmmmmmmmm, esto huele muy bien, ¿lo hiciste tú sola?
—No, los niños me ayudaron a prepararla.
— ¿En serio?
—Ajá.
—Vaya, esos niños aparte de genios también son cocineros, sí que somos afortunadas de tenerlos.
—Vaya que sí, pero ahora hay que empezar a comer o se enfriará, pero antes, ¿quién empieza la oración?
Todos los niños levantaron la mano y no precisamente porque fueran muy religiosos.
—Mmmmmmmmmm. Ethan, ¿por qué no empiezas tú?
—Claro. Niñito Jesús que naciste en Belén, bendice estos alimentos y a nosotros también, danos pan a los que tenemos hambre y a hambre de ti a los que tenemos pan. Amén.
—Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga…
— ¡Y que le dé buena salida! —completó Emmett.
— ¡Papi! —gritaron Nate y Sophie al mismo tiempo que corrían hacia Emm y Jazz que acababan de entrar.
— ¿Qué hay, chaparro?
—Hola princesa.
— ¿Y nuestras amadas esposas no nos saludarán?
—Claro que sí, ven acá mi gran hombre oso.
—Por supuesto que sí, ven a mis brazos mi fuerte soldado.
Y con eso cortaron la distancia que había entre ellos dándose un tierno beso lleno de amor.
— ¡Iuuuuuuuuuuuuuuuugh! —gritaron todos los niños al unísono y haciendo muecas de asco.
—Quiero verlos diciendo eso cuando tengan diecisiete.
—No digas eso que mi princesa jamás besará a ningún hombre, ¿verdad princesa?
—Sí, papi, tú serás el único hombre de mi vida.
—Esa es mi princesa.
—Sí, sí, Jasper es un padre sobreprotector y Sophie será monja. ¿Podemos pasar ahora al comedor? Muero de hambre.
—Seguro, Emm, pero ¿podrías dejar de arruinar los buenos momentos?
—Yo no arruino los buenos momentos.
—Sí, sí lo haces.
—Bueno ya, si quieren dejen que este pobre hombre muera de inanición —dijo dramáticamente.
— ¡Comes ocho veces al día!
— ¿Y? Estos músculos no se mantienen a base de pan y agua —dijo mostrando sus muy grandes músculos ocultos en el traje negro.
— ¿Sabes? A veces me pregunto por qué me enamoré de ti.
—Simple, porque soy completamente sexy y no te pudiste resistir a mí y a mi sexy personalidad, además de lo inteligente que soy.
—Por favor, una hormiga tiene más cerebro que tú.
— ¿Acaso se te olvida que fue por MI propuesta que Pepsi firmó con nosotros?
—Fue porque quisiste poner una alberca y una cascada de refresco.
—Ya dejen de pelear como niños pequeños y vamos a comer, que la comida se enfría y no pienso recalentarla de nuevo.
—Cielos, Bella, ¿la compraste?
—Por supuesto que no, la hice ayer porque nunca pensé que ustedes llegarían con esas noticias y mejor la guardé para comerla hoy.
—Esa es mi hermanita, siempre sabe qué hacer.
—Come.
La cena transcurrió tranquilamente, bueno, lo más tranquilo que se puede teniendo un hermano como Emmett.
—Y ¿para qué nos querían con tanta urgencia? —preguntó Jasper cuando terminamos de comer.
— ¿Recuerdan la situación de David y Ethan con la Sra. Newton?
—Claro que sí.
—Por supuesto.
La noche anterior les contamos todo a ellos, por lo que estaban dispuestos a ayudar en todo lo que pudieran.
—Pues resulta que tenemos un plan para que refundan a esa vieja bruja en la cárcel.
Al oír esto, Emmett y Jasper se pudieron muy ansiosos y prestaron toda la atención del mundo.
— ¿Y bien? No se queden calladas, ¡hablen!
—Los gemelos tuvieron una idea excelente —dijo Alice con una sonrisa.
—Espiaremos a la Sra. Newton mientras esté en clase, así la podremos grabar cuando los maltrate.
— ¿Y cómo se supone que harán eso?
—Por eso los llamamos. Ethan, David y Nate usarán gafas que tendrán una pequeña cámara que grabará todo lo que la maestra les haga.
— ¿Por qué Nate también los usará?
—Porque la maestra puede decir que ellos lo planearon todo para culparla y si la grabación viene de un tercero no tendrá justificación.
— ¿Nos podrían decir otra vez por qué estamos aquí? —preguntó Emmett.
Todas rodamos los ojos.
—Porque ustedes ayudarán a los niños a poner las cámaras en las gafas, por eso-
—Aaaaaaaaaaaaaa, ok. ¿Cuándo empezamos?
—Ahora mismo.
—Muy bien, entonces será mejor que empecemos ya si queremos terminar a tiempo. David, Ethan, vamos.
Emmett y Jasper se levantaron y se fueron al pequeño taller que tenían en el ático seguidos por los niños, y después de cuatro horas de duro trabajo por fin estuvieron listas y pudieron bajar para probarlas.
—Al fin bajan, pensamos que estarían ahí toda la noche.
—Pues ya ves que no.
—Señoritas, permítanme presentarles a las gafas espía, las únicas gafas capaces de grabar videos y tomar fotos en alta definición y con un audio tan increíble que permite oír hasta la caída de un alfiler.
—La cámara se encuentra en el puente de los anteojos y permite una visión de 360°, para que pueda grabar hasta lo que el ojo no ve.
—En las patillas se encuentran los micrófonos con los que se grabará el audio y en la espiga del lado izquierdo un controlador de zoom.
—Y uno de volumen del lado derecho.
—Wow. ¿Qué esperan para probarlo?
—Los tres niños se pusieron sus gafas, encendieron la cámara y "exploraron" la casa. Después de 10 minutos regresaron a la sala en donde todos los esperábamos con la laptop lista.
—Muy bien, conectemos a estos bebés y veamos qué es lo que grabaron.
Conectaron una de las gafas a la laptop por medio de unos pequeños cables y al instante aparecieron imágenes y un video de la casa en HD. Esperen, ¿ese es Pupy con mi zapato?
— ¡Elizabeth!
Mi pequeña estaba completamente asustada, nunca la llamaba por su nombre completo.
— ¿Sí, mami? —dijo nerviosa, sus manitas estaban unidas pero las movía mucho, al igual que sus piernitas, y se estaba mordiendo el labio inferior claro signo de nerviosismo.
— ¿Por qué Pupy está mordiendo mi zapato? —pregunté molesta, el zapato no me importaba en absoluto, lo que me preocupaba era tener que gastar 100 dólares en un nuevo par cuando los puedo gastar en alguna otra cosa más importante.
— ¿Porque… porque Pupy quería jugar y encontró tu zapato?
— ¿Y por qué Pupy encontró mi zapato si nunca se mete a mi recámara?
—Lizzie será mejor que confieses todo antes de que tu mami se convierta en un ogro gruñón como Shrek —dijo Emmett.
—Bueno — Tomó una bocanada de aire antes de decir—, es que Pupy quería jugar pero no encontraba su pelota, entonces, como no estabas, pensé que no te ibas a enojar si tomaba uno de tus zapatos para que jugara porque siempre dicen que si pudieras andarías descalza todo el tiempo, por eso lo hice —con su cabecita gacha y luego la levantó con sus ojitos llenos de lágrimas—. Por favor no te enojes —dijo y me abrazó, correspondí a su abrazo y luego la separé un poco de mí para decirle:
—Nunca podría enojarme contigo, mi amor, y es cierto lo que dices, si yo pudiera andaría descalza. —Le di una pequeña sonrisita y ella me la devolvió—. Pero el dinero que gastaré en comprar otro par de zapatos lo hubiera podido utilizar para comprar otra cosa como un nuevo libro para leerte o tus juguetes. ¿Entiendes por qué no quiero que Pupy muerda mis zapatos?
—Sí, entiendo. Lo siento mucho, ¿me perdonas?
—Claro que sí, mi vida. Ahora será mejor que apaguen eso y se vayan a hacer su tarea, ya vimos que sí funcionan y a la perfección.
En la sala se oyó un gran gemido.
—Si quieren que atrapemos a esa fea maestra será mejor que guarden las apariencias, así que andando.
—Está bien.
—Ya qué.
— ¿Podemos poner música?
—Por supuesto.
—Gracias —canturrearon y subieron a sus respectivos cuartos.
Nos sentamos en la sala y Jasper y Emm se nos quedaron viendo fijamente.
— ¿Y bien?
— ¿Bien qué?
— ¿No nos dirán quién vendrá el fin de semana?
— ¿Cómo se enteraron?
—No apagaste por completo el walkie talkie y oí un poco de lo hablaron.
—Mierda —susurró Alice.
— ¿Qué oíste?
—Solo que venía alguien importante, pero no escuché quién.
— ¿Entonces?
— ¿Nos dirán quién?
— ¿O tendremos que averiguarlo?
—Bien —gruñó Alice.
—Edward llamó anoche y dijo que vendrá a vivirse a Seattle, y llegará el fin de semana.
— ¿Eddie vendrá a vivir permanentemente a Seattle?
—Sí, idiota, es lo que acabo de decir.
— ¿En dónde vivirá?
—Se quedará en mi casa en lo que encuentra una.
—Mmmmmmmmmmmmmmmmm, no me gusta —dijo Jasper frunciendo el ceño.
— ¿Por qué no? Es tu mejor amigo.
—Sí, pero ¿qué tal si encuentra el pasadillo secreto y aprovecha para toquetear a mi hermanita?
— ¡Por Dios Santo, Jasper! ¿Acaso se te olvida que tengo 24 años y tres hijos? ¿Sabes?, para tener una hija ya deberías saber que los niños no se encargan a la cigüeña.
— ¡Basta! Es demasiada información para mis inocentes oídos.
— ¿Inocentes? Lo siento, pero tus oídos dejaron de serlo desde que te besuqueabas con Alice atrás de las canchas de voleibol. —Sonreí burlonamente y ellos tenían los ojos como platos.
— ¿Cómo lo sabías?
— ¿Acaso olvidan que fui capitana del equipo y entrenábamos todos los días?
—Además, saben perfectamente que en esta familia no hay ningún secreto.
—Es cierto, pero volviendo al tema, Edward se quedará en la casa quieran o no —dijo Alice con determinación.
—Pero…
—Pero nada, Bella ya es lo suficientemente grandecita como para saber cuidarse sola, y si Edward descubre el pasadillo secreto y la toquetea mejor, yo quiero más sobrinos, ¿tú no, Rosalie?
—Por supuesto, serán bellísimos sus hijos, ya me puedo imaginar una hermosa niña con el pelo castaño y los ojos verdes y un hermoso niño con el pelo cobrizo y los ojos chocolate, serán absolutamente hermosos y todos unos rompecorazones desde pequeños.
—Ven, Rosalie y yo estamos de acuerdo, así que está decidido, Edward se queda y punto.
—Pero...
—Pero nada.
—Bueno, al menos sé que contaré con mis sobrinos para espantarlo por si se quiere sobrepasar —dijo Emm orgulloso y lo fulminé con la mirada.
—Ja ja, me miras así porque sabes que no podrás hacer nada contra eso —dijo desafiante y me sacó la lengua. No soporté más y me fui contra él dispuesta a golpearlo, pero el muy maldito tiene excelentes reflejos y se quitó antes de siquiera tocarlo, por lo que caí de bruces contra el sofá.
—Arrrrrggggggg, serás muy mi hermano pero eres un imbécil, no sé qué vio Rose en ti.
—Mis hermosos músculos y mi gran personalidad, y lo sé, pero así me amas.
Relajé mi cara, puse la mejor sonrisa falsa que pude y me acerqué a él.
—Es cierto, te amo con todo mi corazón —dije con voz tierna y le di un abrazo, posicione mi pierna entre sus piernas y le tire un rodillazo, cayó al suelo con sus manos sobre su pelvis. Rose, Jazz y Alice hicieron una exclamación de dolor y luego estallaron en carcajadas.
—El Gran Oso Emmett tirado al suelo por una chica de 50 kilogramos, ¿quién lo diría? —dijo Jasper tratando de no reírse.
—Demonios, Bella, con razón tus hijos son expertos en hacer torturas a la gente —gimió Emmett desde el suelo.
—Será mejor que te levantes, grandulón, ya es tarde y los niños bajarán en cualquier momento, y supongo que no quieres que piensen que El Gran Tío Oso es un debilucho, ¿o sí?
—Claro que no, en este momento lo hago —dijo, y se levantó con dificultad—. Ven, el Gran Emmett Swan es invencible.
—Sí, claro, invencible.
—Ja ja ja —dijo con sorna—. Ya veremos, hermanita, quien se ríe al último ríe mejor, y esta me las pagarás.
Este era el momento de tragar grueso, Emmett podría ser un imbécil e infantil, pero cuando se trataba de hacer bromas, él era un genio.
Emmett sonrío con satisfacción, sabía que me tenía completamente asustada, pero no le iba a dar el gusto de verme así, así que sonreí y me relajé.
—Así es, hermano, el que ríe al último ríe mejor.
—Ya, niños, dejen de pelear y empecemos a hacer la merienda que los niños bajaran en cualquier momento.
—Bien, pero esto no se queda así —dijo Emmett apuntándome con su dedo y yo solo sonreí.
Entre todos preparamos la merienda y al poco rato los niños bajaron, después ayudamos a los niños a terminar su tarea y Ethan y David milagrosamente la terminaron justo a tiempo para su hora de dormir.
Al día siguiente los niños estaban listos para enfrentar a la maestra Newton. De pusieron sus nuevas gafas y grabaron toda la clase, aunque al principio hubo unos cuantos inconvenientes ya que obviamente la Sra. Newton no nos creyó y tuvimos que presentarle un justificante médico falso en donde decía los tres tenían que usarlos porque tenían astigmatismo*, y solo así nos creyó.
En el trabajo todo transcurrió tranquilamente, a excepción de unas cuantas peticiones para salir por parte de Mike, pero obviamente las negué, no quería volver a pasar por algo como lo de la vez pasada.
El tiempo pasó y ya estábamos a viernes, mañana llegaría Edward y hoy teníamos que ir a comprar las cosas faltantes y a arreglar la casa para la fiesta de bienvenida, por lo que nos quedaríamos a dormir en la casa del bosque después de hacer las compras.
Una vez que terminé mi trabajo llamé a Alice y Rosalie -quienes ya me esperaban en la recepción- para avisarles.
Primero fuimos al supermercado a comprar los víveres y carnes que nos faltaban, después a la tienda de fiestas para comprar todo tipo de artículos como decoración y gorritos de fiesta, aunque dudaba seriamente de que los utilizáramos, y por último, a la casa de Emmett y Rose, ya que los chicos se habían encargado de recoger a los niños y nos estarían esperando ahí.
— ¡Mami! —gritó Lizzie mientras corría hacia mí para tomarla en brazos.
—Hola mi niña, ¿cómo está la princesita más hermosa de todas?
—Muy bien, el tío Emm y Jazz nos dejaron jugar toda la tarde mientras ellos habían la comida, pero creo que no les fue muy bien —dijo frunciendo su boca y ojos.
— ¿Por qué lo dices?
—Porque hace rato vi que salía humo de la cocina, pero nos dijeron que todo estaba bien.
— ¡MI COCINA! —gritó Rosalie, y salimos disparadas hacia ella.
Cuando llegamos la cocina estaba hecha un desastre, había manchas rojas, naranjas y verdes por todas partes, y del horno salía mucho humo.
— ¡¿QUÉ LE HICIERON A MI COCINA, PAR DE ALCORNOQUES?!
—Este… yo… nosotros… —balbuceó Emm.
—Lo que Emmett trata de decir es que nosotros estábamos haciendo la cena en lo que ustedes llegaban.
— ¡¿Y ustedes a esto le llaman cocinar?! ¡¿A destruir casi por completo la cocina?! ¡Si es así, los felicito, porque lo han hecho perfectamente!
—Pero, Rose…
—Pero nada, limpian esto, y en cuanto terminen nos avisan, las chicas y yo nos encargaremos de la cena, ¿de acuerdo?
Asintieron y se pusieron a limpiar mientras nosotras verificamos que los niños tuvieran sus maletas listas.
Rose y yo fuimos a la habitación de Nate y los niños estaban terminando de empacar.
—Toc toc. ¿Ya terminaron?
—Ya casi.
— ¿Podemos ver? Queremos asegurarnos de que llevan todo.
—Mamá, solo será un fin de semana.
—Pero recuerden que más vale prevenir que…
—Lamentar —dijeron a coro.
—Ya lo sabemos.
— ¿Entonces llevan todo?
—Probablemente.
— ¿Ropa interior?
—Sí.
— ¿Bloqueador?
—Sí.
— ¿Bañador?
—Sí.
— ¿Cuatro cambios de ropa?
—Sí.
— ¿Pijama?
—Sí.
— ¿Chamarras y suéteres?
—No.
—Ven, recuerden que hace mucho frío por las mañanas.
—Sí, gracias por recordárnoslo.
—De nada.
—Ahora sí está todo listo, en cuanto terminen lleven sus maletas a la sala.
—Okey.
Salimos del cuarto y Rosalie fue a supervisar que los chicos dejaran todo en orden mientras yo iba a revisar que Lizzie llevara todo.
—Hola princesas, ¿puedo entrar?
—Claro que sí, tía.
— ¿Todo en orden?
—Sipi, ya revisé todo, incluso llevan sus vestidos de princesas y tiaras.
—Muy bien, así el tío Edward sabrá que son todas unas princesas.
—Sííííííííííííííííííííííííí.
—Estará encantado de conocerlas, pero por ahora bajemos esas maletas, porque en cuanto acabemos de cenar nos iremos a la casa del bosque.
—Yeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiii.
Bajamos y la cocina estaba impecable, Emmett y Jasper habían hecho un excelente trabajo.
—Wow. Muy bien hecho, chicos.
—Gracias, nunca pensé que cocinar sería tan difícil.
—Eso es porque no lo hicieron bien, en cambio, si nos hubieran esperado y nos hubieran pedido ayuda, sería otra historia.
—Ya aprendimos. Ahora, por favor, ¿podrían hacer la cena? Morimos de hambre, y tendremos que hacer muchas cosas en cuanto lleguemos al bosque.
—Bien, Pie Grande, lo haremos, pero después no descansarás hasta que hayamos terminado.
—Está bien, haremos lo que sea, pero por favor, hagan la cena.
—Bien, grandulón, no te desesperes, ya la haremos.
Él solo gimió en respuesta.
Hicimos la cena y, en cuanto terminamos de comer, subimos las maletas al Jeep y las cosas que necesitaríamos para la fiesta en mi Murano, abrigamos bien a los niños y nos fuimos a la casa. Cuando llegamos ya había anochecido, y el cielo estaba completamente estrellado, era una noche verdaderamente hermosa.
—Listo, niños, llegamos.
—Yeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ii —todos los niños gritaron y salieron disparados de la camioneta.
— ¡Todos a la piscina!
— ¡No!
— ¿Por qué no?
—Porque ya es tarde y hace frío, y si se meten ahorita se podrían enfermar y no van a disfrutar nuestra estancia aquí.
—Está bien.
— ¿Podemos ir al cuarto de juegos?
—Sí, pero solo hasta las 11. —Antes de que replicaran algo, me adelanté—: Porque mañana tendremos muchas cosas que hacer y necesito que estén levantados muy temprano, además de que si quieren ir a la piscina antes de que empiece la fiesta será mejor que lo hagan. Lo aceptan o se irán a ver la tele a sus habitaciones.
—Lo aceptamos.
—Está bien.
—Muy bien, ahora sí pueden ir. —En cuanto terminé de decir eso, se esfumaron escaleras arriba.
— ¿Cuánto crees que tarden en enterarse?
—No estoy muy segura, pero con lo inteligentes que son no creo que tarden demasiado.
—Pobre Edward, lo que le espera, si con los hombres que has salido han sido muy duros, no me quiero imaginar con Ed que lo hará todos los días.
—Sí, solo espero que no lo lastimen.
—Bella, sabes perfectamente que eso es imposible.
—Bueno, que no lo lastimen tanto.
—Igual yo no quiero que Eddie Junior salga muy lastimado y evite que me pueda dar sobrinos.
— ¡Rose! —dije mientras soltaba unas risitas y le daba un ligero golpe con el codo en las costillas.
— ¿Qué? —dijo como si nada—. Oh vamos, tú y yo sabemos que Edward es el Dios del Sexo, por lo que en una sola estocada te puede embarazar y todos sabemos que nadie es nombrado solo así porque su "amiguito" sea pequeño y disfuncional.
—No me voy a acostar con Edward la primera noche.
—Oh vamos, Bella, no seas mojigata.
—Rosalie, cálmate quieres, no me voy a acostar con tu hermano la primera noche y punto.
—Pero ¿por qué?
— ¿Acaso se te olvida que tengo tres hijos a quienes amo con el alma?
—Claro que no, pero ¿qué tienen que ver ellos con que no te quieras acostar con Edward?
—Que no quiero arriesgarme a embarazarme de nuevo y que mi situación con Edward empeore.
— ¿Estás escuchando lo que estás diciendo? ¡Son puras incoherencias, por el amor de Dios, Bella!
—No lo son.
—Sí lo son, así que mejor dime de una buena vez el verdadero motivo, porque te conozco, Bella, y sé que solo estás usando a los niños como pretexto.
Ella tenía razón, los niños no tenían nada que ver, era yo la razón.
— ¿Y bien?
Di un largo respiro antes de hablar.
—Soy yo, ¿bien? Yo tengo miedo de que esto no funcione y acostarme con él la primera noche y que después me dejara porque piense que soy una fácil, sería demasiado doloroso para mí, no podría soportar otra decepción y no quiero derrumbarme frente a mis hijos, sobre todo David y Ethan, que han pasado por demasiadas cosas y nunca me han visto derrotada más que cuando ocurrió lo de Lizzie, pero salí adelante, y ahora los tres piensan que soy un tipo de súper heroína. No puedo, Rose, en serio no puedo.
Terminé derrumbándome en el piso y llorando a mares, Rose me abrazó fuertemente mientras me consolaba.
—Ya, Bella, tranquila, créeme que eso no pasará. Edward no es tan tonto como para dejarte, y eso de que si te acuestas con él la primera noche eres una fácil es una completa mentira porque ¿quién no se quiere acostar con mi hermano? Incluso la más santa de las mujeres quisiera violarlo en cuanto lo viera, así que no digas estupideces, y créeme que tus hijos siempre te verán así, como una súper heroína, porque lo eres, Bella, tus hijos han pasado por mucho pero tú más y lo has podido superar, eso es lo que te convierte en una heroína.
Era cierto, había pasado por muchas cosas y las había superado, quizás no sola pero eso no importaba, era una heroína para mis hijos y eso ni siquiera Edward podía cambiarlo.
Le di mi mejor sonrisa y la abracé antes de decirle al oído:
—Muchas gracias, Rose, por todo.
—No hay de qué, Bella, para eso estamos las hermanas, ¿no?
—Claro.
—Ahora acabemos con esto y vamos a dormir, que mañana será un muy largo día.
—Muy bien, pero antes hay que ir a ver que los niños ya estén acostados porque ya pasan de las 11:30 y de seguro se dieron cuenta de que no fuimos a revisar, por lo que probablemente se quedaron más tiempo.
Rio levemente y dijo:
—Tienes razón, será mejor ir a revisar ahorita.
Subimos las escaleras en completo silencio tratando de oír algún ruido proveniente de la sala de juegos, pero no se escuchaba nada.
—Qué raro, no se escucha ni un ruido.
— ¿Crees que ya estén dormidos?
—Al parecer sí, pero habrá que asegurarnos.
Fuimos a la habitación donde todos los niños dormían, y cuando entramos la habitación estaba a oscuras y en las camas se veían unos pequeños bultos que se movían acompasadamente, pero para asegurarnos fuimos a cada cama y sorprendentemente estaban profundamente dormidos.
—Vaya, por primera vez hicieron caso.
—Creo que deberíamos amenazarlos con la piscina más seguido.
—Creo que sí.
Les dimos un beso en la frente a cada uno y los arropamos bien antes de salir del cuarto e irnos cada una a su habitación correspondiente para poder descansar.
Ethan POV
¡Qué suerte! Nos salvamos por poco, si no fuera porque Lizzie y Sophie estaban vigilando, en estos momentos estaríamos castigados porque no solo nos pasamos de hora, sino que además no estábamos jugando, sino creando planes para espantar al ex-noviecto de mamá. Al menos ya sabíamos cómo era, porque habíamos tomado una foto de él que mamá tenía escondida en lo más hondo de su ropero. Era guapo, pero no lo suficiente para mi mami, así que más le valía alejarse de ella en la primera advertencia porque si no la iba a pasar muy, muy mal. Lo juro como que me llamo Ethan Daniel Swan.
Astigmatismo: Es una imperfección en la curvatura de la córnea (la cúpula transparente que cubre el iris y la pupila del ojo), o en la estructura del lente (cristalino) del ojo. Normalmente, la córnea y el cristalino son suaves y curvos por igual en todas direcciones, lo que ayuda a enfocar los rayos de luz pronunciada y correctamente hacia la retina, en la parte posterior del ojo. Sin embargo, si la córnea o el cristalino no son homogéneamente curvos o suaves, los rayos de luz no son refractados correctamente. A esto se le llama error de refracción.
O en pocas palabras, es una enfermedad de los ojos que causa que la visión de lejos o cerca se torne o haga borrosa o distorsionada.
HOLAAAA
¿Cómo han estado? Espero que muy bien porque yo también lo estoy jeje.
AL FIN VACACIONES (o como dice una amiga: Vagaciones) Espero que se la pasen genial y que no les hayan dejado tarea en la escuela como a mí ¬¬ pero mejor dejemos a un lado mis traumas personales y hablemos de otras cosas. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Alguna hipótesis sobre lo que le ocurrió a Lizzie? Poco a poco se irá revelando la historia de Bella, y para las que me preguntan sobre Edward tranquilas, ya en el próximo capítulo aparecerá en hueso y carne y los gemelos le darán su bienvenida.
El próximo capítulo será publicado a principios de junio ya que tengo el examen de admisión a la preparatoria :( pero bueno, las dejo.
Adiós, que tengan unas felices y placenteras vacaciones y nos vemos en el próximo capítulo.
Y otra vez muchísimas gracias por sus alertas y reviews.
Aquí les dejo mi perfil de Facebook donde podrán encontrar fotos de la historia. : / / www . facebook gaby . diazruiz (sin espacios)
Las quiero.
Ale.
