"Me llamaste amor"

Capítulo beteado por Flor Carrizo

Beta de Élite Fanfiction

—Habrá una gala mañana por la noche —dijo Edward acariciando el brazo de su esposa de forma perezosa, estaban acostados en su recámara, seguro pasaba de la media noche—. Me gustaría que fueras conmigo.

Ella dejó un beso rápido en su pecho sobre la fina camiseta que Edward llevaba, él jamás quiso con tantas ganas no llevar aquella camiseta y sentir sus labios contra su piel.

—Me encantaría ir —aceptó la invitación Isabella, luego de un largo rato ella levantó la mirada buscado la de Edward—. No soy experta en esto, pero creo que para que haya bebés hay que hacer el amor antes —dijo pensativa, él la miró sorprendido.

—Sí —respondió bajito, Dios ella iba a matarlo con aquellas frases y preguntas inocentes.

—¿Tú quieres hacerme el amor? —preguntó Isabella curiosa. Edward nunca había dado pistas de que quisiera hacerlo y ella estaba preocupada, no por no llegar a tener un bebé, sino porque su marido no la deseara. Isabella no sabía nada sobre el deseo, pero esa sensación en su pecho cuando él acariciaba su piel debía ser muy cercana a eso.

Edward miró esos ojitos cafés curiosos y coquetos. Claro que sí, le encantaba la idea de hacerla suya noche tras noche.

—Sí —respondió bajito y con la voz ronca. Isabella se sonrojó entera.

—Yo también quiero que me hagas el amor —respondió batiendo las pestañas, Edward jadeó bajito, la deseaba demasiado—. Y no tiene nada que ver con lo de los bebés —admitió Isabella mirando los ojos de su marido.

Edward la levantó un poco y la acomodó sobre su cuerpo. Ella lo miró expectante, él la bajó poco a poco hasta que sus labios se unieron. Bella tomó su camiseta con manos temblorosas, pero él la detuvo.

—No esta noche, mi amor. —Ella abrió los ojos decepcionada y sorprendida, pero la sorpresa le ganó por mucho a la decepción.

—Me llamaste amor —dijo emocionada, Edward sonrió y se giró dejándola a ella bajo su cuerpo.

—Acostúmbrese, señora Cullen, porque de ahora en más lo escuchara mucho —dijo Edward llenando su rostro de besos.

—¿Eso quiere decir que me amas? —preguntó tomándolo por el cuello y pegándolo a su cuerpo, él sonrió.

—Claro que te amo, Bella. —Ella quiso gritar de felicidad—. Te amo —repitió Edward dándose cuenta de lo verdaderas que eran sus palabras. Amaba a su esposa, la amaba demasiado. Los ojos de ella brillaban llenos de felicidad.

—Yo también te amo, Edward —dijo Bella emocionada.

—Oh, Bella, me haces tan feliz. —Se acercó y comenzó a besarla, deseoso de aquellos labios.

—¿Me harás el amor, Edward? —preguntó ella mirando los ojos de Edward, él sonrió.

—Me encantaría hacerte el amor esta noche —dijo mirando los ojos de Bella, ella sonrió emocionada—, pero no puedo. —Ella frunció el ceño.

—¿Por qué no?

—No te enojes —dijo Edward acariciando suavemente su ceño fruncido y besando su nariz con ternura.

—Yo quiero que lo hagas —murmuró ella enfurruñada, él sonrió encantado con su Isabella.

—Quiero que tu primera vez sea especial.

—¿Especial?

—Sí. Tendremos una cita y una linda noche, luego te traeré a casa, tomaremos una copa de vino… Y luego quiero besarte hasta que perdamos el aliento, te traeré a la habitación y te desnudaré con lentitud… entonces te haré el amor. —Isabella sonrió emocionada.

—Suena muy especial. —Él sonrió y la besó con ternura—. Ya quiero que llegue el día.

—¿Qué te parece mañana? —preguntó Edward emocionado con esa idea—. Después de todo será nuestra primera cita.

—Es una cita, señor Cullen —dijo ella con una sonrisa satisfecha, Edward por fin le haría el amor.

—Es una cita, señora Cullen.

Él estaba por los cielos, por fin podría tocarla más allá y mostrarle lo que hacer el amor significaba, aunque a decir verdad esa sería la primera vez que haría el amor.

Al día siguiente Edward la invitó a dar un paseo por el centro juntos y mientras él quería llevarla a comprar un lindo vestido, ella se empeñó en llevarlo a ver algo que le había encantado la última vez que había estado ahí.

—¿Qué es? —preguntó Edward mirándolo curioso por la emoción que reflejaban los ojos de Bella. Bella sonrió y lo llevó hasta la tienda donde había visto la cuna el día anterior, él miró el lugar y se quedó petrificado, eso lo hacía todo más real.

Necesitaba un poco de tiempo para asimilar su idea de ser padre.

—¿No es bonita? —preguntó ella mirando la cuna blanca que la había dejado encantada la tarde anterior.

—Muy bonita —admitió Edward. Era una bonita cuna, sólo era miedo, necesitaba dejar eso atrás.

Bella tomó un osito de peluche que estaba regado por ahí y lo arropó entre sus brazos, meciéndolo con ternura y se acercó a Edward.

—¿Te imaginas un bonito bebé, con ojos verdes y cabello chocolate? —dijo ella soñadora y él no pudo evitar sonreír. Sí, podía imaginarlo.

Se acercó a ella por la espalda y la rodeó con sus brazos, dejando sus manos sobre su vientre.

—Me gusta imaginarte embarazada —admitió Edward, su Bella embarazada se vería hermosa y brillante, le encantaba la idea—. Te verás hermosa. —Ella sonrió y se recargó en su espalda—. ¿Puedo proponerte algo? —Ella se giró a mirarlo y él quitó el osito de sus manos sentándolo en la cuna.

—¿Qué? —preguntó Bella con una sonrisa.

—Bueno… después de casarnos, no tuvimos una luna de miel.

—No —dijo ella pensativa—, pero tú tenías que volver a trabajar, ya habías perdido mucho tiempo con la boda y todo eso. —Él se lamentó de sus palabras.

—Nunca debí decir eso. —Ella negó y sonrió con dulzura.

—En ese entonces estabas muy enojado porque Tanya se había ido. —Rápidamente ella se arrepintió de lo que había dicho, en los últimos meses no había pensado ni una vez en su hermana o en que ella sólo estaba llenando su lugar, si Tanya no se hubiera ido Edward jamás se habría fijado en ella. La tristeza la invadió, bajó la mirada y perdió el brillo en sus ojos.

—No quiero que pienses en eso —dijo Edward serio, tomando su rostro y levantándolo para que lo viera a los ojos.

—Si Tanya no se hubiera ido, tú jamás… —Edward vio la inseguridad en los ojos de Bella y no le gustó.

—No digas eso. —Ella lo miró fijamente—. Si Tanya no se hubiera ido, ambos habríamos terminado en un matrimonio sin nada que nos uniera en realidad.

—Ella siempre fue mejor, más linda y…

—Tú eres hermosa y perfecta —dijo él queriendo que ella le creyera—. Te amo, Bella. A ti, nada más. Nunca en mi vida he amado a alguien, eres la primera mujer que me hace cambiar todo lo que algún día pensé. Dios… estoy deseando más que nada en este mundo verte embarazada cuando hace unos años repetía que no quería hijos ni loco. Créeme, tarde o temprano habría caído rendido ante ti, quizá en vacaciones cuando fuéramos a visitar a la familia. —Bella se sonrojó y se acomodó en su pecho.

—Te amo, Edward. —Él la estrechó contra su pecho y besó su cabello.

—Bueno, señora Cullen, como dije, no tuvimos luna de miel y ahora que tú y yo pasaremos a otro nivel en nuestra relación, me gustaría tomarnos unas semanas e irnos de viaje.

—¿Solos tú y yo?

—Solos tú y yo —dijo Edward sonriente—. Quizás cuando volvamos tendremos a nuestro bebé en camino.

—Quisiera tener ese tiempo para nosotros dos —susurró ella mirando sus ojos.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero un bebé, pero quiero un tiempo solos tú y yo. Poder tomar una copa contigo y salir a bailar. Y si me embarazo al inicio, después no podré hacer muchas cosas, quiero divertirme contigo. —Edward sonrió y asintió.

—Lo que tú quieras, mi amor.

—¿A dónde iremos? —preguntó ella emocionada.

—Será una sorpresa. —Ella iba a preguntar muchas cosas, pero él la tomó de la mano—. Ahora vamos a que compres un lindo vestido para esta noche. —Ella sonrió y lo siguió feliz. Edward era su príncipe azul.


Espero les guste y dejen sus RR