Hola, que tal? Hoy actualice temprano ¿Qué raro? Siempre actualizo por las noches/madrugadas cuando mi mente es más fácil adentrarme en mi propia lectura…. Pero en esta ocasión la edición del capítulo duro más tiempo del debido y mis padres a altas horas de la noche me mandaron a dormir
Pero bueno, cerebro-chan no podía esperar hasta en la noche para actualizar…. También está pensando en actualizar viaje remoto… No lo sé... ¿qué dicen?
Como sea, cerebro-chan está feliz por sus reviews…
Luego nos leemos
Primera impresión
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El barco se balanceaba de un lado para el otro, al ritmo de las olas. Kyoko había requerido de varios días para que su cuerpo pudiera mantener el equilibrio y para evitar sentir nauseas ante cualquier movimiento fuerte. Había permanecido todos esos días en el camarote del capitán, la muchacha no sabía qué clase de trato había realizado el brujo para que el capitán decidiera abandonar su propia habitación pero en cierta forma Kyoko le estaba agradecida ya que al estar elevado apaciguaba un poco el movimiento del barco.
Kyoko nunca había subido a un barco, los había llegado a ver pero estar a bordo de uno era una cuestión completamente diferente. Se sentía maravillada del trabajo realizado por los marinos y por el mar mismo. Antes ya había contemplado el mar pero nunca con esa magnificencia que tenía en ese momento, rodeándolos como si en cualquier momento pudiera tragárselos. Había sido la primera vez que había visto el mar de noche y le había resultado aterrador aunque su sonido la tranquilizaba.
Por las tardes estaba acostumbrada a permanecer en la cubierta observando todo el movimiento y al brujo que no dejaba de observar el horizonte desde lo alto del mástil, le aterraba que en cualquier momento saliera volando y cayera al agua para nunca salir a flote.
-Parece realmente disfrutar de estar ahí arriba, ¿cierto?
-Oh, capitán. No, creo más bien solo observa el horizonte en búsqueda de peligro.
-Bueno, en cierto modo Lord Heel es bastante prudente.
La muchacha asintió y volvió a observarlo, debía recordarse que no debía llamar al joven brujo por su nombre sino por aquel seudónimo con el que se había presentado en un principio, ese era el nombre oficial para cualquier persona fuera de confianza. Con lo poco que se habían tratado la muchacha se preguntaba si él realmente confiaba en ella o si se debía únicamente a que debido a las causas debía permanecer a su lado, se sentía una molestia.
Otra cosa que debía recordar era el drástico cambio de humor del brujo, siempre que se encontraban rodeados o cerca de oídos indiscretos el joven ponía una máscara de frialdad y en cuanto pasaba el peligro regresaba a su actitud cálida llena de sonrisas y caballerosidad.
Ren empezó a bajar por el mástil y los alcanzo.
-Probablemente mañana haya una tormenta, ¿cree que podamos evitarla?
-No lo creo, cambiar la dirección significaría atrasarnos varios días más y ya no tenemos provisiones suficientes para ello. Pero no debe preocuparse el barco es resistente y yo di mi palabra respecto a mantenerlos a salvo hasta nuestro destino.
Llevaban alrededor de dos semanas navegando, el viaje desde un inicio se había pronosticado para cuatro o cinco semanas, el barco era un barco comerciante del reino de Lhunpo que solo había tocado con la costa de Flamberg para recargar provisiones y regresar a su país después de un viaje de meses de comercialización con el resto de los reinos.
El capitán del barco les había dejado ir con la tripulación a cambio de los servicios hasta el destino del brujo y sin que causaran algún problema.
-Parece ser que ya se encuentra mejor, ¿Ya se ha acostumbrado? –El brujo susurraba y se había recargado a un lado de Kyoko
-Sí, gracias. Me siento mucho mejor.
-Bien parece ser que la comida ya está, ¿Puedo hacerle compañía?
-Será todo un placer, Tsuruga-sama.
-Bien pues vamos.
EL brujo tomo su mano y empezó a llevarla hasta el comedor, el resto de la tripulación aun hacia trabajo pero en cuanto llegaron el lugar ya estaba un poco abarrotado de gente, además de que el lugar era pequeño para todos.
Tomaron su porción y se sentaron un poco apartados de todos, la muchacha llevaba una buena relación con los demás y siempre la hacían reír pero el brujo era un tema muy aparte ya que siempre le era indiferente a los demás y de igual forma los demás trataban de evitarlo.
La chica recordó cuando llegaron al puerto les había sido muy difícil encontrar un barco que bajo una suma ridícula de dinero les había permitido abordar, en general siempre se negaban pues decían que era de mala fama llevar a un brujo como acompañante, pero el capitán de la nave en la que iban le era indiferente a todos los mitos respecto a los brujos. Eso o el dinero le había hecho olvidarse de ellos.
Terminaron con su comida y el brujo volvió a jalar a la chica hasta su camarote, algo raro ya que en todas las noches anteriores había permanecido en cubierta hasta altas hora de la noche. Llegaron al lugar y el brujo hizo sentar a la chica.
-Empezaremos con el entrenamiento formal cuando lleguemos a nuestro destino aunque en el trayecto espero poder iniciarla, mañana sin importar lo que ocurra espero que pueda seguir mis indicaciones, ¿puedo contar con ello?
-¿Acaso ocurrirá algo el día de mañana?
-No lo sé con certeza, tengo un mal presentimiento.
-Lo entiendo, seguiré sus órdenes sin importar que tan fuera de lógica se encuentren.
-Bien eso espero, otra cosa. –El brujo se levantó y llego a un baúl en donde la chica guardaba una daga. – Otra cosa, no creo que le sea muy agradable teniendo en cuenta como lo cuida pero me temo que debo cortar su cabello.
Kyoko soltó una exclamación de sorpresa, no sabía por qué pero tampoco le importaba en realidad solo lo cuidaba por costumbre, el príncipe siempre les había ordenado llevar el pelo largo y de igual forma cuidarlo.
-En realidad preferiría llevarlo corto.
-¿Por qué nunca lo corto?
-Miedo tal vez, una vez una chica del servicio por un accidente con una vela perdió gran parte de su cabello. El príncipe le dio una severa reprimenda, la chica regreso bastante lastimada. Nunca tuve el valor de enfrentarlo. Además si era una ayuda por mi estaba bien, tampoco es algo que pueda matarme. ¿Pero porque debo cortarlo?
-Pues en este caso si es algo que pueda matarte. No es bueno llevarlo tan largo, al menos no tan largo como para que rodee tu cuello, lo digo por experiencia propia.
-¿Por qué? Ah, claro. Si puedo saberlo.
-Claro que puedes- El brujo soltó un bufido, casi como una carcajada. La chica después de observarlo sabía que siempre que el brujo se encontraba feliz sus ojos relampagueaba con más fuerza lo que la aturdía – Me encontraba nadando pero otro brujo me ataco, mi cabello por aquel entonces debía de sostenerlo en coleta, el otro brujo me rodeo con agua y el propio movimiento del agua empezó a hacer que mi cabello se atorara con mi cuello y por la fuerza del agua empezaba a ahorcarme. De cualquier forma no podía respirar de ninguna de las dos formas pues el agua me lo impedía pero en cuanto conseguí salir de ahí estaba tan mareado que caí en manos de mi enemigo, mi propio cabello me había cortado y me había desangrado. No sé cómo no morí en aquel entonces.
-¿Cómo escapo de su enemigo?
-No lo sé…
Esa era la señal de que debía dejar de preguntar, siempre era así o simplemente cambiaba de tema de forma magistral.
-Pero solo me ocurriría si me enfrento en el agua, pero si lo llevo amarrado no creo que algo así pueda ocurrir.
-No. Sin duda alguna puede ocurrir y esa no es la única amenaza de llevarlo largo, solo fue un sencillo ejemplo, ¿Me permites cortarlo?
-Bueno, es usted mi profesor. Creo que puedo confiar en que será la mejor elección.
-Gracias aunque advierto que no creo dejarlo bien. En cuanto lleguemos a alguna posada le pediremos a alguna de las mujeres que lo arregle.
EL brujo ya no dejo discutir más a la chica y la rodeo. Empezó a peinar los largos cabellos naranjas de la chica, Kyoko en cierta forma se sentía rara, como si aquello fuera algo más íntimo pero no expuso nada y empezó a sentir como poco a poco largos mechones de cabello caían al suelo.
El brujo tardo un poco pero cuando termino quedo contento con el resultado, el cabello de la chica le llegaba más arriba de los hombros ligeramente más largo que como el propio brujo lo llevaba, Kyoko quiso brincar y moverse para ver la ligereza que su cabeza había adquirido sin tanta bola de cabellos.
El brujo le alargo la daga y la chica pudo contemplar en su reflejo el resultado, sin duda alguna ese hombre podía hacer de todo. A pesar de llevar los mechones disparejos no era como si se viera mal o como si la molestaran, todo lo contrario.
-Gracias…
-Ya pasaremos después a que lo arreglen.
-No importa, no quiero que lo arreglen. Así está bien.
-Bueno ya veremos después. Por el momento debe dormir, mañana auguro un día largo y complicado.
-Bien ¿Pero usted en donde dormirá?
-Esta noche no dormiré, debo de realizar algunas cosas. Bien, que pase buena noche Mogami-san.
El brujo empezó a levantar el resto de cabellos sin dejar a la chica ayudar y en cuanto termino se marchó dejándola sola en la habitación llena de luz y rodeada de oscuridad de una noche sin luna.
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Por la mañana la estabilidad del barco acertaba a la advertencia del brujo de una tormenta. Desde la mañana había empezado a briznar pero con el paso del día y en la tarde se había convertido en una tormenta que le impedían a la chica ver más allá de sus propias manos.
Estando en cubierta se había tropezado con tantas cosas y había chocado con tantas personas que tomo como mejor opción permanecer dentro del camarote. Al llegar la noche la tormenta era tan dura que aun en el suelo la muchacha se resbalaba de un lado a otro, estaba aterrada, el clima nunca había sido tan indecoroso.
Desde el camarote tenía vista hacia el mar pero no podía ver nada ya que la luz de la luna se encontraba bloqueada por las inmensas nubes y solo podía ver algo cuando un trueno azotaba e iluminaba todo a su paso.
Completamente mareada intento salir del lugar en búsqueda del brujo pero cuando lo intento descubrió que su puerta se encontraba atascada.
Empezó a escuchar ruidos de gritos y pasos apresurados al otro lado de la puerta, nerviosa siguió intentando abrir la puerta jalando una y otra vez de la manija pero sin éxito. Los ruidos cada vez se intensificaban y a su vez empezaron a acompañarlos ruidos de metal contra metal como si alguien estuviera luchando en medio de toda esa lluvia.
Después de varios minutos de desesperarse y golpear la puerta había conseguido salir, apenas y podía ver, pero en cuanto se había asomado hacia la cubierta se había encontrado con personas diferentes ¿Cómo en medio del mar habían llegado personas que no habían estado a bordo desde un principio?
Con la luz de un nuevo trueno pudo distinguir la causa, un barco se había alineado al de ellos y los habían abordado, un barco pirata.
Kyoko trato de regresar al camarote pero un hombre de gran tamaño le bloqueo el camino, la chica grito y trato de alejarse de él pero él la alcanzo y la levanto de la playera y la empezó a arrastrar en dirección a la cubierta con intenciones de llevársela. Kyoko pataleaba y daba manotazos tratando de conseguir algo pero solo hacía que el pirata la jalara con más rudeza y gruñera.
Cuando había llegado a la orilla de la cubierta de pronto el hombre dejo de poner resistencia y cayó al suelo muerto. El brujo lo había atravesado.
-Ves, te dije que el día de hoy sería un día largo. Acompáñame y no te despegues de mí.
El brujo la guio hasta el mástil protegiéndola de los hombres que se acercaban tratando de alcanzarlos con sus espadas o tratando de arrebatar a la chica de su lado pero el brujo se los impedía.
En cuanto llegaron al mástil el brujo empezó a hablar en voz alta casi como si cantara y empezó a realizar movimientos con su mano la cual se ilumino de un color plateado brillante y la marca en el ojo del brujo empezó a brillar de igual forma.
-Bien quédate aquí y pase lo que pase no te muevas ni un centímetro, nadie podrá verte ni tocarte ¿me has entendido?
La chica sin comprenderlo realmente asintió, le había prometido que seguiría sus órdenes sin importar que tan fuera de lugar estuvieran y así lo iba a hacer, pero siempre que sentía que alguien se acercaba sentía que su corazón se salía de su pecho pero eso nunca ocurrió además de que todos pasaban de largo realmente como si ella no estuviese ahí.
Sabía que podía confiar en el brujo por completo cuando un hombre había caído en dirección de la muchacha pero en lugar de aplastarla se detuvo por algo invisible. Kyoko recordaba cuando los guardias habían tratado de sacarla del castillo y parecía que había una barrera que no los dejaba pasar y pensó que el brujo había usado el mismo tipo de magia.
Pasaron varios minutos que parecieron horas, cada vez la tripulación anexa empezaba a ganar terreno dentro del barco y conseguido alcanzar el nivel de la bodega, empezando a sacar el oro y la mercancía que llevaban.
Kyoko desde donde estaba podía ver al capitán y sus hombres completamente horrorizados de perder todo su trabajo y también podía ver al brujo luchando sin parar. El brujo luchaba con un hombre que fácilmente le doblaba de tamaño, el brujo a pesar de parecer tener desventaja de fuerza su rapidez era mayor y conseguía esquivar los ataques del pirata, pero lo habían rodeado y el brujo apenas podía defenderse, entre los tres hombres que luchaban contra el brujo habían conseguido herirlo y el brujo solo empezaba a fastidiarse.
Cuando un nuevo trueno ilumino el lugar Kyoko vio a los tres piratas en el suelo desparramados en posiciones nada cómodas y en medio de todos ellos el brujo, parecía como si el tiempo se hubiera detenido y así lo había sido, ya no se escuchaba ningún entrechocar de espadas ni ningún grito de guerra, solo la incesante lluvia.
-Les pido de la forma más amable que se retiren en este momento…
La voz del brujo se había magnificado y todos la habían escuchado a pesar de la tormenta, su voz sonó completamente alarmante y agresiva. Tanto que la chica temía que cometiera una locura.
Los piratas incrédulos empezaron a reír pero fue la peor opción que habían podido realizar.
EL brujo miro por un instante a la chica y ella pudo ver brillar la marca cerca del ojo del brujo igual que cuando la había llevado al mástil; sus ojos parecían fuegos plateados y sus manos parecían de igual forma rodeados de fuego plateado que no se extinguía con el agua, el brujo grito y todo se salió de control.
Las gotas de lluvia habían perdido el control y giraban de un lado para el otro casi como un remolino, el brujo siguió gritando y junto con la intensidad de su grito el agua se movía, el barco empezó a moverse de forma peligrosa y el agua había empezado a meterse de forma alarmante. Kyoko no podía ver a nadie más que al brujo que de igual forma que a ella las gotas de lluvia parecían no tocarlo.
El brujo estaba completamente envuelto en llamas plateadas, el caos duro varios minutos. El brujo levanto sus manos y en cuanto las bajo de forma rápida y elegante todo había finalizado tan rápido como había empezado.
Pareció como si el brujo hubiera hecho un agujero en el cielo abriendo las nubes, desde ese lugar parecía como si una extraña fuerza hubiera lanzado todo lejos, el cielo se abrió quedando completamente libre de nubes, de igual forma el agua dentro del barco empezó a salir regresando al mar.
Cuando todo término todo se veía como si nada hubiera ocurrido, la única prueba de que aquello no había sido únicamente imaginación de la chica eran las heridas que todos presentaban pero no había ni rastro de los piratas ni de su barco. El brujo la volvió a mirar y le dedico una sonrisa antes de caer al suelo completamente inconsciente.
Había sido de las cosas más impresionantes y aterradoras que la chica hubiera vivido, era la primera vez que veía y comprobaba la gran fuerza que el brujo tenia, tanta que era capaz de manejar a su antojo el clima o algo tan complejo y escurridizo como el agua.
El resto del viaje el brujo solo había despertado una vez y había sido solo para demandar justicia hacia uno de los marinos, quien había resultado aliado de los piratas que ya tenían en mira el barco desde hace varios meses. El capitán había confirmado la información con un tatuaje que llevaba el hombre en la espalda.
-¿Usted ya sabía que eso ocurriría, verdad?
-Lo sabía…
-¿Pero cómo lo sabía?
-Accidentalmente lo escuche hablar solo un día y sabía que tramaba algo y también sabía que aprovecharía la tormenta para realizar su acción.
-Fue sorprendente lo que hizo.
-Puede ser, pero fue muy peligroso, casi acabe con toda mi energía vital, un poco más y hubiera muerto. Hay que tener cuidado con la magia, es una espada de doble filo y en cualquier momento puedes cortarte con ella. Ahora bien, debo recuperarme antes de que lleguemos. No me despiertes a menos que otro barco pirata vuelva y sus tripulantes quieran llevarte con ellos ¿Entendido?
-Sí, descanse Tsuruga-sama.
Al final el brujo había despertado días antes de que abordaran costa, Kyoko completamente aturdida observaba con aburrimiento desde la proa cuando vieron los primeros indicios del reino Lhunpo. Por primera vez podía comprobar que tenían razón los marinos al afirmar que lo que describir su reino era el gris como los ojos de todos; esa había sido la primera impresión de la chica, un gris vivo que estaba por todas partes.
-¿Qué le parece, Mogami-can?
-Es hermoso.
-Es aún más hermosa la ciudad, pero no se preocupe, tendremos tiempo para todo. Además le había dicho que le mostraría el mundo…
Kyoko miro al brujo un tanto complacida, era la primera vez en su vida que alguien hacia algo por ella y su felicidad no cabía en ella. Los ojos del brujo volvieron a tomarla desprevenida pero en esa ocasión no le importo y siguió admirándolos viendo su propio reflejo en los ojos de aquel hombre y observo como su rostro se llenaba de calor por la vergüenza pero aun así lo siguió observando en busca de nuevas promesas y de admiración. El brujo le sonrió y ella solo atino a regresarle la expresión.
-Bienvenida a Lhunpo Mogami-san, permítame ser su guía.
La chica acepto y termino agradeciendo al destino que la había conducido hasta aquel hombre que había terminado de cambiar su vida por completo. La molestia del principio había desaparecido emborronado por el sentimiento de la fiera aventura. Kyoko volvió a observar al horizonte y sonrió para sí misma sintiéndose preparada para todo lo que pudiera ocurrir, había llegado a esa conclusión pero no sabía en realidad que tan equivocada estaba.
-Muajajajaajajjaa
-¿Cerebro-chan, por que ríes?
-Solo pensaba en el siguiente capitulo...
-D: ¿Cerebro-chan que TIENES planeado?
-Oh, es un SE-CRE-TO...
-CEREBRO-CHAN MALVADO! T-T
-Oh, si soy malvado... Muy malvado...
D: oh, mientras trato de sonsacar a cerebro-chan para que me cuenten sus secretos... que dicen... ¿Les gustaría un capitulo cruel...?
(- no tienen opción...muajajaja ...-Ves eres igual de malvada que yo... -Nunca igual de malvada que que tu cerebro-chan...)
¿Quien es mas malvada Cerebro-chan o yo..?
Luego nos leemos...
Review?...
