DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi.

Fanfic, que fue naciendo desde que vi por primera vez el anime… y que ahora, me atrevo a escribir… espero que les guste, tratare de actualizar, mínimo, una vez por semana…

ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)

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Después de la fiesta de las doncellas de Rakuen no ippen, Kagome comenzó a entrenar con el Oráculo, dejando de asistir por las tardes a las clases de Sanador y plantas medicinales de Koyama sensei, cosa que no le agrado mucho a Kagome, pero que al final comprendió, cuando su padre le dijo, que ya no tenía mucho que aprender, gracias a Kaede sama, y que era prioritario que comenzará a entrenar sus poderes espirituales, también para la batalla.

El Oráculo le enseñaría a magnificar sus poderes, al la elaboración y el uso de sellos poderoso, el Jikân Getô (puerta del tiempo) que la ayudaria a trasladarse a donde fuera, cuando sus armas le fueran entregadas, y también a usar el poderoso Shirû jumyô (sello de vida) que solo podría ser usado por alguien de su familia y una vez cada cincuenta años.

Yumeko chan, como siempre, sería su compañera, así que después de entrenar con Ryutaro sensei, y de asearse, se vestirían con las ropas de miko del Templo del Dios Tiempo, para presentarse ante Himiko no kimi, que sería su maestra de ahí en adelante…

_ Tadaima Himiko sensei..._ las dos Onna, saludaron con respeto al Oráculo, y más Yumeko, que la veía como una criatura mítica…

Para Kagome no tanto, ya que su carácter, inocente, al disperso y alegre, le habían hecho que le tomará más cariño, agregandola a las personas que debía de proteger.

_ Okaeri nasai, mis hermosas niñas, Yumeko chan, Kagome Hime, me siento honrada de ser su Sensei, y para celebrarlo, tengo ¡regaloooss!...

Una vez Kagome se quedó con la boca abierta, ¿no sé supone que son los alumnos los que dan regalos a sus maestros?...

Al parecer el Oráculo, no estaba enterado de eso.

_ Bueno mis queridas Mikos, quiero obsequiarles, unas vainas de frijol vacías _ y repartió tres a cada una.

Kagome la miraba con cara de "ya la perdimos", pero Yumeko lucía emocionada, con la vaina de frijol secas, sobre su mano.

_ ¿No las conoces aun, verdad Kagome Hime?...

Acercó una a sus labios, y soplando suavemente, su aliento tibio sobre ellas, hasta que se pusieron verdes y fueron creciendo, de gran tamaño, como una enorme maleta.

_ Pero que rayos… _ Kagome, que pensaba haber visto todo, desde que cruzó por el pozo devorador de huesos, quedó anonada ante las vainas de frijol.

_ Himiko no kimi… tenía años sin ver una vaina de frijol, pensaba que se habían extinguido.

_ Pues ya ves que no… Kagome Hime, estas vainas de frijol, son perfectas para transportar tus cosas, de manera facil y comoda.

El Oráculo abrió una de ellas, llenandola de los cojines que tenía alrededor, al final volvió a cerrar y se encogieron de nuevo hasta caber tres en su mano. Eran algo fantástico y pensó en su mochila amarilla y en lo inservible que parecía a lado de ellas.

_ Además, les regalare un peto, para que protejan sus torsos, no es tan especial, como la armadura de los Bushi no Yoru, pero servirá para cuando no quieran pasar desapercibidas.

El Oráculo, como siempre tan misterioso, pensando Kagome, que algo tendría que ver con su futuro.

A partir de ahí, todos los días la visitaban.

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En el Sengoku jidai las cosa no iban tan bien como quisieran, desde la desaparición de Naraku, numerosos youkais habían salido de su escondite, pues ya no temían ser absorbidos por él.

Atacaban aldeas, destruian sembradíos, mataban, violaban, mientras los señores Feudales intentaban contenerlos, siendo arrasados también ellos.

Inuyasha, Miroku y Sango, habían luchado constantemente contra ellos, intentando defender la aldea que ahora era su hogar, y la que poco a poco iba creciendo, mientras albergaba gente nueva, desplazada de otros lugares.

Sesshomaru había enviado a algunos de sus soldados a apoyar al Segundo Heredero del Oeste, pues dandole el titulo, que al final de cuentas le correspondía, había cedido parte de la lealtad de sus soldados, fieles a la estirpe del gran Inu no Taisho.

Cuando al final la mayoría fue derrotada y el resto sometida, todos comenzaron a vivir de manera más tranquila, esperando y entrenando para la gran batalla que se avecinaba.

Todo ese tiempo, ni Shippo, y Rin habían salido de la Casa del Oeste, pues Sesshomaru, no quería que se pusieran en riesgo inútilmente, visitando a la manada el hanyou.

Shippo constantemente, trataba de obtener noticias de sus amigos, preocupado de que la Aldea hubiera sido atacada.

Un buen día, miembros del Clan Ookami del Norte, llegaron al Oeste, debido a una reunión del Gran consejo Youkai, que se celebraria en los dominios de Sesshomaru, pues a través de acuerdos y negociaciones, querían que el número de ataques de youkais de menor rango, ogros y onnis, cesará por completo, llegando al acuerdo de proteger incluso a las Aldeas humanas de sus dominios.

Cuando Shippo vio a Kouga y a sus compañeros Ginta y Hakaku, de inmediato se acercó a ellos, para ver si podía obtener información.

_ Okaeri nasai, General Kouga _ saludo respetuosamente Shippo.

_ ¡Vaya Shippo!, pero si eres tú, no te había reconocido, has crecido y obtenido tu forma humanoide por completo, veo que tu cercanía a la Casa del Oeste, ha sido de beneficio para ti…

Kouga lo observaba de manera, casi paternal, pensando en Kagome, y que cuando ella viera al que consideraba su hijo, estaría muy orgullosa de él, pues su youki era más fuerte, su estatura era la normal para un niño de su edad, además sus patas de zorro, se habían transformado, adquiriendo piernas fuertes, como todos los demás.

_ Arigato Kouga sama, pero, ¿podría hacerle una pregunta? _ pregunto Shippo, demostrando preocupación en su rostro.

_ Claro Shippo, adelante.

_ ¿A tenido noticias de Kaede sama y los demás?, Sesshomaru, envio unos soldados hacia allá, para apoyar en los ataques, pero aun no he sabido nada al respecto.

_ Bueno Shippo, tal vez no me corresponde decirlo a mí, pues debes de esperar las noticias de tu Alfa, pero pasamos por ahí, de camino, y todos están bien, de hecho te envían saludos _ Kouga despeinó el cabello de Shippo, con un gesto, que le decía que no debería de preocuparse.

Después de enterarse y agradecer las noticias, corrió a la habitación de Rin, para decirle que todos estaban bien, ya que ella no sé había querido acercar, por el miedo que aún le tenía a los lobos.

_ ¡Oye tu mocoso! Mi amo bonito me mandó a buscarte, ya que te tienes que sentar con él, en el consejo, cómo su protegido.

Shippo acomodo su cabello, y la espada que había mandado Sesshomaru a forjar con Totosai , con uno de sus pequeños colmillos, y que aún no tenía ni un poder especial.

Se despidió de Rin, que se puso a repasar sus deberes de caligrafía, y fue siguiendo a Jaken, hasta donde estaba sentado Lord Sesshomaru presidiendo la reunión.

Mientras estaban, discutiendo diferentes estrategias, para la protección y defensa de sus territorios, Shippo se sentó detrás de él, a mano izquierda.

_ Veo, mi Lord, que ese pequeño Kitsune, a ha sentado a su izquierda, el lugar que le pertenece a un heredero, ¿acaso el Oeste ha nombrado al fin a uno?

_ Por el momento no, Lord Yoshio.

Mokoto, Shippo, es hijo del Daiyoukai Kitsune Mokoto, Hayate, aliado en numerosas batallas de mí Padre y de este Sesshomaru.

El pequeño se ha convertido en protegido mio, a petición de su padre.

Shippo presentó su espada, poniéndola frente a él, tocándola con la punta de los dedos y reverenciando a los Lores Cardinales, que vieron en él un futuro Daiyoukai, de menor rango, pero no por eso menos fuerte, si continuaba al resguardo del Oeste.

La Asamblea continuó tocando varios temas, entre los que salieron, la aceptación del Segundo heredero del Oeste, el Hanyou Inuyasha, al que últimamente había apoyado Sesshomaru en las batallas y en la defensa de la Aldea humana, su había crecido en las tierras del Hanyou.

_ ¿Y el Hanyou al final se emparejó con la Miko de la Shikon no tama? O ¿también está murió? Me enteré que no era buena para la batalla y que tenía habilidades mínimas para la purificación con arco.

El Lord de las tierras del Norte, Hiroki sama, reía escandalosamente, apoyado por su gente, mientras los demás lo miraban seriamente, evitando participar.

Sesshomaru, sintió el pequeño youki de Shippo, ir en aumento por la furia que sentía, y estaba a punto de alzar el suyo, para ocultar el de Shippo, cuando Kouga se adelantó enojado.

_ Lord Hiroki, le pido de la mejor manera, que se abstenga de hablar mal de la Miko Kagome, ya que es aliada del Clan Ookami.

El humor entre ambos comenzaba a caldearse, y Sesshomaru alzó su youki para imponer orden también.

_ Lord Hiroki, yo también le reiteró, que la Miko Guardiana es aliada de la casa del Oeste, además del Clan Ookami, y ella como aliada de mí manada, merece el respeto que este Sesshomaru exige, para cualquiera de mí casa.

El Lord del Norte, dejó todo por la paz y continuó comiendo y bebiendo, mientras continuaba la reunión.

Ya entrada la noche está concluyó, retirándose todos a su habitación, acompañando Sesshomaru a Shippo, para ver a la pequeña Rin, que todo el día, no había salido de su habitación.

Mientras los miro acostarse y dormir, como dos cachorros pequeños, él pensó seriamente en nombrar al kitsune, como su heredero, con la condición de seguir cuidando de Rin, en caso de sucederle algo.

Sé dirigió a su habitación y mientras se desnudaba, para entrar al onsen y tomar un relajante baño, pensando en la últimas palabras del Consejo, donde le aconsejaban emparejarse, para dejar herederos, en caso de una posible derrota…

Pero si lo derrotaban a él, quedaría Inuyasha, pero si Inuyasha moría antes que él, entonces no habría herederos de la casa del Oeste, Naraku había ganado entonces, pues no concebía, que pudiera haber un sobreviviente después de la muerte de un Taisho.

No tenía, deseos de emparejar, si lo hiciera, sólo sería por cuestiones políticas, pues su Bestia, estaba encaprichada con la Miko de Inuyasha.

"No es la Miko de Inuyasha, ella no tiene la marca, continúa intacta, en espera de nosotros"

Sesshomaru sentía un vuelco en su estómago, al recordar el aroma de Kagome, torturandolo su Bestia una vez más, con su memoria olfativa, mientras él mismo, traía a colación, el tacto de su cuerpo, bajo sus manos.

Deseaba sentirla, tocar su cuerpo, oler de nuevo su esencia, cortejar, aparearse con ella, marcarla, si, marcarla y hacerla la Señora del Oeste.

No le importaba ya, que ella no fuera una youkai, no le importaba que un humano se sentará en el trono del Oeste, que sus hijos fueran Hanyou.

¿Hanyou?, es verdad, ella estaba enamorada del Hanyou, aunque su tonto medio hermano, no sé diera cuenta de la valiosa mujer que tenía a su lado, llorando el recuerdo de una mujer que había muerto, y de la que, supuestamente, Kagome era reencarnación, aunque no reconociera el mínimo atisbo de la esencia de Kikyo en ella.

Su Bestia, traía a su mente, el recuerdo de sus últimas palabras, donde ella reconocía que él era un macho extraordinario.

Pero al final, ella había resultado ser una princesa, y una de un Clan poderoso, apartado del mundo, que él pensaba, que no permitiría la Unión de una heredera, con un Hanyou o un Daiyoukai, por ese mismo motivo, su padre había muerto, al intentar defender a la princesa Izayoi, a la que asesinaron, por haberse apareado con Inu no Taisho.

Suspiraba enfadado, por el rumbo de los pensamientos, que su Bestia le hacía tomar, y después de vestirse, se acostaba a descansar, con una sensación en su pecho, que no distinguía, si era enojo o tristeza, molestandolo más, y obligándose a dormir, para ignorarla.

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Cuando Kagome, cumplió dos años en Rakuen no ippen, Ryutaro Sensei, los llevó de misión al campo, donde calificaría, la resistencia física, el control del chakra o reiki, la detección de objetivos, el uso de distintos sellos y armas.

Durante una semana, estuvieron corriendo y saltando, Kagome y Yumeko, luchando con sus compañeros, atrapando los objetivos, sanando a compañeros, que encontraban abandonados.

Al final sólo quedaron dos equipos, cuatro personas, Kagome y Yumeko, más dos compañeros varones, que eran los más fuertes de la clase y que de cierta manera, uno de ellos le recordaba a Hojo, físicamente hablando.

Les tocó luchar con ellos, y con Katana en mano, se enfrentaron, hiriéndose mutuamente, para poder perseguir con tranquilidad el último objetivo.

Kagome, en otros tiempos, no hubiera podido herir o atacar a un compañero, a alguien que de antemano sabes que es parte de los tuyos.

Pero si algo había aprendido de Ryutaro, es que sólo a su compañero de armas tenía que defender, en su caso a Yumeko, así como Yumeko daría la vida por ella también.

Después de salir ambas heridas, Kagome en un brazo y el muslo, Yumeko una mano y costado, Kagome optó por utilizar un sello de parálisis, pues ya se estaba cansando y si con su fuerza no iba a vencerlos, lo haría con su inteligencia.

Intentaron sanar rápidamente, quedando cicatrices en sus cuerpos y avanzaron para localizar el último objetivo, Ryutaro Sensei

Lucharon contra él, por más de dos horas, al final Kagome decidió utilizar un último sello, aunque estaba segura que después de que eso sucediera, Ryutaro Sensei, sé lo haría pagar muy caro.

Era un sello blanco, que sacaban tus sentimientos más noble, regresando a un estado de niñez. Un sello hecho por el Oráculo, como un juego, con la que la humilló en un par de ocasiones. Si último sello por usar y tendría que ser con Ryutaro.

Yumeko se "sacrifico" para que ella pudiera lanzar el sello, que alcanzó a Ryutaro, portándose como un niño pequeño, o un viejito senil, dependiendo de cómo sé viera.

Esa noche pudieron descansar tranquilamente, compañeros derrotados, a fueron uniendo a ellas, para cenar y descansar antes de volver a Rakuen no ippen.

De las vainas, Kagome, saco ropa y se fue a bañar aún pequeño riachuelo que había visto, regresando fresca y vestida con hakama y kosode, bajo el que usaba, el peto que les había regalado el Oráculo.

Cuando regresó Yumeko, la cena ya estaba preparada y las heridas de sus compañeros, vendadas y sanadas.

_ Kagome Hime, yo me fui a bañar para regresar y atenderlos.

Yumeko sé sentía avergonzada de no haberle ayudado. Después de todo Kagome, más que su compañera era también su princesa.

Kagome estaba alimentando en la boca a Ryutaro Sensei, él que le caía mejor de ese modo, pues le sonreía y le decía bonita, intentando jugar con ella.

_ Yumeko, deja de decir tonterías y por favor, cena algo, ya todos tenemos nuestro plato.

Kagome se sentía mejor así, frente a una fogata, durmiendo bajo las estrellas, platicando con sus compañeros, como si estuviera con sus amigos en el Sengoku jidai.

Después de cenar, Yumeko saco su Koto, de una de las vainas de frijol que le había regalado el Oráculo, y tocó una hermosa melodía, que relajo a todos.

_ Yumeko san, ¿alguien escucho su música en la presentación?...

Un compañero de ellas, le pregunto, ya que nadie se había enterado de que ella se hubiera comprometido, como todas las de esa noche, bueno, a excepción de Kagome, que aun no tocaba, frente a la que sería su pareja de por vida.

_ Estoy casi segura de que Yuuki sempai, lo escucho desde el más allá…

Todos quedaron en silencio por sus palabras.

Algunos, como Kagome, no conocían la historia, pero los mayores si habían conocido a Yuuki sempai.

Yumeko sintió la mirada penetrante de Kagome, y al final con una triste sonrisa, le contó su historia…

_ Yuuki sempai, estaba destinado a ser el sucesor de Ryutaro sensei. Era el Guerrero más fuerte después del príncipe Raiko, y a pesar de ser joven, ya habían formado muchos planes con él.

Era bondadoso, noble y bastante guapo, desde niña, yo había estado enamorada de él a pesar de ser casi diez años mayor que yo.

Cuando murió mi madre y que entregó su Koto a mí cuidado,yo tenía apenas quince años cuando sucedió eso, y hui al bosque, y en medio del llanto, comencé a sonar las cuerdas sin ton, ni son, y él fue el que me escucho, pues pasaba por el bosque, donde recolectaba fruta para su casa, diciéndome con una sonrisa, que él era mi pareja destinada, pues le había gustado el sonido de mí instrumento, pidiéndome, que por favor aprendiera a tocar otras melodías, pues no toda la vida iba a escuchar solo ruido.

Él secó mis lágrimas, y me dio mi primer beso, y después de eso, no lo volví a ver con vida.

Murió dos días después de una batalla, en la que que fue herido de gravedad.

Yo no espero que nadie, escuche mi musica, solo toco para él.

Kagome sentía que su corazón se rompía, tantos años amando al mismo hombre, aun después de muerto.

Pensaba en Inuyasha y en su amor por Kikyo que pesar de haberla perdido, no había dejado de sentir lo mismo que hacía cincuenta años.

Y pensó en ella misma, y cómo había sido inútil, pretender que Inuyasha se enamorara de ella, pues su corazón, sólo pertenecería para siempre a Kikyo.

¿Entonces el Oráculo se había equivocado? bueno, había dicho que con un Taisho, no específicamente Inuyasha, pero aunque últimamente sintiera un vuelco en el corazón, cada que pensaba en Sesshomaru, él estaba descartado, pues era imposible que Sesshomaru, la viera a ella de la misma manera que lo veía a él.

Los pensamientos de Kagome, volaron hacia él mientras, escuchaba la música triste del Koto de Yumeko chan.

Todos en Rakuen no ippen, hablaban de cómo Kagome Hime, había vencido de manera humillante a Ryutaro sensei.

Su maestro se había encargado de cobrarselas todas, aumentando sus ejercicios en un 100% por ciento. Pero aunque Kagome, sentía desfallecer, su cuerpo ya se había acostumbrado al ejercicio extremo y a los duros combates a los que era sometida.

Un día, había decidido no ir con Himiko sensei, pues necesitaba tomar un baño e intentar sanar, varias heridas, de su última batalla con Ryutaro sensei.

_ Maldito hijo de puta, malparido…

Raiko encontró a su hija murmurando palabrotas, mientras su reiki sanaba, un par de dedos rotos, y su rostro lucía un moretón sangrante en su pómulo, su labio roto y una herida de espada en su pierna.

Pero según lo que Yumeko chan le había comentado, al verla salir, después de acompañar a su amiga, a Ryutaro sensei, no le había ido muy bien que digamos, pues Kagome le había roto varias costillas, le hizo un par de heridas en el brazo con su espada, y cuando el sensei, la golpeó en el rostro, Kagome, volvió a patear su hombría, cómo sé lo había prometido, la primera vez que se conocieron, dejándolo tirado en el suelo, y ganando el combate ella.

_ Veo que hoy fue un duro día…

Ryutaro, ayudaba a Kagome a sanar sus heridas.

_ Y que lo digas, Padre.

_ Kagome, hija, no sé si te lo dijo el Oráculo, pero Rakuen ni ippen, será traicionada, y destruida por alguien que solo quiso el mal para nosotros desde un principio…

_ Padre, yo sospecho de Ryutaro sensei, él ha sido una persona con bastante amargura acumulada y enojado con la vida, siento que me tiene rencor por algo que yo jamás hice, y por más que he intentado llevarme bien con él, ha sido imposible, más que cuando use el sello blanco que me dio Himiko no kimi, donde conocí un lado infantil y tierno de él…

_ Ryutaro sama, es el más leal de todos en Rakuen no ippen, fue mi maestro y compañero de armas de tu Abuelo. Él jamás lo traicionaría.

Es duro, porque ha sufrido mucho en la vida, no acepta mujeres en su equipo, desde que vio morir a su esposa en medio de una batalla, y estoy casi seguro, que a ti te exige más que a todos los demás, para que nunca estes en la situación de ella. Conmigo también fue un maestro implacable y estricto, haciendo que incluso, renegara de ser principe.

_ Te entiendo Padre, y tal vez me adelante en mí juicio…

Pero aun asi, Kagome no dejaba de pensar, que tal vez su padre estaba equivocado...

_ Kagome venia a avisarte, que pronto será la ceremonia de Investidura, donde te entregaremos tus armas, y usarás tu armadura de Onna senshi no yoru.

No podía creer, que ya habían pasado casi tres años, al fin regresaría con sus amigos y con su familia.

_ Padre, ¿vendrás conmigo a visitar a mi madre?...

_ Si Kagome, si todo sale bien, viviremos todos juntos de una vez por todas.

Padre e hija se abrazaron, mientras el Shogun Yukito, que venia llegando en ese momento, miraba conmovido la escena, pues tanto Raiko, como él, sabían, que prometer algo de esa magnitud, era algo imposible, con la profecía que llevaban a cuestas.

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Durante el mes que faltaba para la ceremonia, las armas de Kagome fueron elaboradas, templadas con un poco de su sangre y bautizadas por ella, cómo Taiyo y Tsukimi ("Sol" y "contemplando la Luna"), dos nombres que no convencieron mucho al herrero artesano, pero que a Kagome le había gustado mucho, pues la katana era una obra de arte, saya color negra de terminado laqueado, decorada con rojo, como la bandera que usaría en el futuro Japón, además flores de cerezo de madre perla.

Su wakizashi, era pequeña, de saya color blanco, con una luna de oro y mango blanco, que le recordó de inmediato a Bakusaiga, y luego a Sesshomaru, contemplando la Luna.

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Ikki Koyama, estaba a una luna de terminar el sello, con el que destruiría, el que tenía prisionero a Naraku en la tinaja de barro negro.

Nadie había sospechado de él, continuaba con sus vida normal, mostrando su encantadora sonrisa y buenos modales, para la gente que lo rodeaba.

Sabía, que los soldados de Raiko sama, lo estaban siguiendo, pero jamás sabrían, lo que él ocultaba.

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Cuando llegó el día de la Ceremonia de Investidura, Kagome se despertó temprano, después de tomar un ligero desayuno, entró al Onsen, donde sus doncellas Miwa y Misora, lavaron su cuerpo con esencias de flores sagradas, mientras se quemaba incienso, para purificar su cuerpo.

Kagome en seiza dentro del agua, con su largo cabello, cubriendo sus senos, y sus manos en oración, rezaba, mientras su reiki fluia en paz, iluminando su alrededor de rosa.

Su armadura había llegado a sus habitación, y estaba colocada, en una especie de altar, donde el humo del incienso la tocaba, para purificarla también.

Sus ropajes, eran oscuros y ajustados a su cuerpo, de seda negra, abrigadora y al mismo tiempo fresca, sobre la que iban ocultas las vainas de frijol, que le regalara el Oráculo, ya listos para viajar, pues sabía que en cualquier momento, podrían ir al Sengoku jidai o de vuelta con su madre.

Comenzaron, poniendo sus tabis y vendando sus pantorrilla, para después poner los tsarunukis, unos delgados zapatos de piel, acomodando los suneate, o espinilleras, hechas especialmente para ella, de un material resistente, pero al mismo tiempo ligero, especial para correr con facilidad.

Usaria un corto haidate, que sé amoldaba a su cuerpo, cubriendo partes vitales cómo su vientre y riñones. Miwa y Misora, ajustaron las correas de los kote, que cubririan sus antebrazos. Los Sodes, que irian en sus hombros, sé ajustaban tras su nuca, protegiendo su cuello, sin llegar a molestarla, su cuerpo, lucia delgado, femenino, pero al mismo tiempo iba pareciendo una guerrera.

El Do, o peto, sería la pieza central, pues se amoldaba, con bastante fidelidad a su cuerpo, dando el aspecto de cierta desnudez, cubierta de metal.

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Misora ajusto el obi negro y morado de su casa, mientras Miwa le ofrecía su katana "Taiyo", hincada sobre el suelo, mientras la levantaba sobre su cabeza, tomándola Kagome y ajustandola en su obi, mientras Misora, de igual manera le ofrecía su wakizashi "Tsukimi".

Su casco o Kabuto, era igual al de su padre, pero lo llevaría en sus manos y no usaría el mempo, o la máscara que se usaba en las batallas, para cubrir parte del rostro e intimidar al enemigo.

Después de ver en el espejo la imagen de una hermosa, pero letal guerrera, se acordó de la profecía del Oráculo, donde Rakuen no ippen era arrasada, y donde ella luchaba, siendo ya una Onna Senshi no Yoru, trato de despejarse, intentando disfrutar el momento, pero sin dejar de estar alerta, y después de agradecerles a Miwa y Misora, se despidió de ellas, encaminandose a la plaza central, de Rakuen no ippen, donde su padre y su Abuelo la esperaban, para nombrarla a ella, a Yumeko y algunos de sus compañeros, nuevos Bushi no Yoru.

De los nervios, Kagome, casi no escucho las palabras que eran dirigidas para los demás, cuando llegó su turno, se puso más derecha de lo que ya estaba, avanzando hacia el centro.

_ Princesa Kagome Higurashi, guardiana de la perla de Shikon, Miko del Templo del Dios del Tiempo, es un honor para mí, nombrarte Onna Senshi no Yoru, guardiana de la Jikan Geto (puerta del Tiempo), portadora del Shiru jumyo (sello de vida), ofreciendo como regalo, el Arco que usará la primera Onna Senshi no Yoru, de la que eres descendiente.

Kagome se hinco frente a su Abuelo, el Shogun Yukito, recibiendo con su manos alzadas un arcos hermoso, de madera flexible color oscura, además de un ligero carcaj de largas flechas, delgadas, rematadas de plumas negras y puntas de plata templada en color negro.

Mientras Kagome, volvió a su lugar, comenzó a sentir una molestia en su interior, algo ya casi olvidado, que incluso llegó a pensar que todo era por los nervios.

Cuando escucho las primeras campanadas de alerta, de los Guardias del Templo del Tiempo, donde estaba resguardada la tinaja con Naraku en ella, supo, que seguía detectando a la maldita Perla y que Naraku había sido liberado por el traidor.

Toda la gente intentó huir despavorida hacia sus hogares, o hacia los refugios, mientras todos los Bushi no Yoru, se reunían entorno a Raiko sama y Ryutaro Sensei, para recibir órdenes.

Naraku había formado centenares de marionetas, que comenzaron a asesinar de manera cruel, a los habitantes, mientras que el primer grupo de guerreros, llegaba al lugar tratando de salvar a su gente.

Kagome, no se quiso separar de su padre, ayudándolo a luchar, mientras usaba, su arco, con flechas hechas de pura energía espiritual, que vencian rápidamente a los esbirros de Naraku.

Raiko sama, Yumeko y media docena más de Guerreros, avanzaron junto con Kagome, hacía el Templo, pues era necesario, apoyar a las mikos y al Oráculo, que seguramente estarían intentando proteger pergaminos valiosos, con los que Naraku y el traidor podrían viajar a través del Tiempo y distintas dimensiones, logrando hacer muchísimo más daño.

Cuando llegaron a la cima, se toparon con una escena horripilante, donde los cuerpos desmembrados de los guardias del Templo, les daban una idea con lo que encontraron después.

Cuerpos regados, de los sirvientes del templo, tapizaban los suelos inundados de sangre, cuando llegaron a los archivos esperaban encontrar a las Mikos de igual manera, pero solo lucían, como si hubieran caído en un sueño eterno, comprendiendo Raiko, que el Tiempo les había permitido huir de la masacre, con algo de veneno, muriendo instantáneamente.

Mientras continuaban avanzando, comenzaron a escuchar los gritos agónicos de Himiko no kimi, la cual estaba siendo torturada y ultrajada por Naraku, de las peores maneras, rogando el Oráculo en silencio, que ellos llegaran pronto y acabaran con ese sufrimiento.

_ Dime, ¡maldita bruja! ¿dónde está la otra mitad el pergamino sagrado del Tiempo…?

Kagome de inmediato reconoció la voz de Koyama sensei, sintiéndose traicionada y defraudada, como pocas veces, sintiendo una furia crecer en su interior, que se desbocó al ver el cuerpo de Himiko no kimi, sujetó en el aire por tentáculos de Naraku, completamente corrompido, lastimado y herido.

_ Vaya, vaya… asi que aqui estas Ka-go-me, por lo visto es imposible eliminarte.

Kagome lanzo una flecha de reiki, que desintegró gran parte del cuerpo de Naraku, mientras este lanzaba un alarido de dolor, intentando salir de ese lugar cerrado, donde los poderes de Kagome, que habían aumentado, podrían purificarlo fácilmente.

Koyama, fue tras de él, mientras los Bushi no Yoru, comenzaron a atacarlos, peleando Naraku con sus tentáculos, con bastante facilidad, ya que no eran tan poderosos como Kagome.

Kagome y Yumeko, se quedaron a auxiliar a Himiko no kimi, intentando sanarla. Pero Himiko sensei, solo sonrió al verlas, arrojando sangre por su boca, mientras su rostro comenzaba a ponerse mortalmente pálido.

Busco a tientas las manos de Kagome, entregando una vaina de frijol, mientras la miraba fijamente a los ojos y en ellos veía una nueva visión del futuro, donde ella estaba con el amor de su vida, el cual no distinguia claramente, pero ambos en un jardín de flores, con sus hijos corriendo alrededor.

Himiko no kimi, murió sonriendo, mientras una luz la comenzó a cubrir, elevandola y desapareciendo en un instante. Himiko no kimi, ahora estaba con su Señor.

Kagome intentaba contener las lágrimas, mientras Yumeko secaba disimuladamente sus ojos. Ambas se pusieron de pie, y salieron corriendo del templo, para ir a apoyar a su padre y a su Abuelo en la batalla.

Mientras más avanzaban, más cadáveres iban topándose, toda la gente del pueblo había sido masacrada por los esbirros de Naraku.

Y mientras seguían a este, muchos Bushi no Yoru, habían sido derrotados por él.

Yumeko, había encontrado el cadáver de su padre y su hermana, lanzando un grito desgarrador, tomandolos entre sus brazos y derramando lágrimas.

Kagome no sabía qué hacer, quería consolar a su amiga, pero también, tenía que ir a ayudar a su padre. Naraku, había vuelto de una manera poderosa, intuyendo que algo había tenido que ver Ikki Koyama.

_ Yumeko chan, por favor amiga, reacciona, tengo que ir a ayudar a mi pueblo, a mí padre, a mí abuelo. Pero no puedo, ni debo dejarte aquí… por favor sigueme,y te prometo que juntas vengaremos a tu familia.

Yumeko se puso de pie, aun con los ojos anegados de lágrimas, pero con el rostro decidido y duro por la furia que sentía, y después de mirar una vez más a su padre y hermana, les prometió, verlos en el más allá, y siguió a Kagome, que corría de prisa, brincando a través de los tejados, pues ya no quería ver tantos cadáveres.

A lo lejos diviso el miasma de Naraku, cubriendo el palacio del Shogun, y sintió su corazón latir de prisa, por la preocupación, pensando en su familia, en los sirvientes del palacio, y en sus queridas doncellas.

No había ni un alma de pie, solo Ryutaro y Raiko, junto con uno de sus guerreros quedaban de pie, intentando proteger a Yukito, que había sido alcanzado por un tentáculo de Naraku, atravesando su pecho.

En cuanto llego Kagome, su Abuelo caía al suelo, triste por su pueblo, por su nieta y su hijo, pues la profecía se había cumplido.

Kagome, logró sostenerlo, muriendo en sus brazos, después de dedicarle una última sonrisa.

Kagome comenzó a luchar con su arco y con su katana, intentando impedir, que Naraku, cruzara el portal, que Ikki Koyama había abierto, después de doblegar a un soldado con una de sus pócimas.

Yumeko había sido herida, cayendo inconsciente en el suelo, mientras Raiko, Ryutaro y ella, continuaban luchando, pero mientras Kagome se ponía en posición de lanzar un sello de parálisis y hacer los mudras con sus manos, pero Naraku reconoció el movimiento, atacando con todo a la entrometida de Kagome, poniéndose Raiko en la trayectoria, para protegerla, y que fue gravemente herido.

Ryutaro se lanzaba a la defensa de Kagome y de Raiko, el hijo de su Señor, que serian victimas de un segundo ataque, siendo cercenado por la mitad, mientras Kagome recibía parte del impacto, siendo herida de un costado, que intentó cortarla por la mitad, impidiendo el peto, que el tentáculo avanzara más y dañara órganos vitales, pero quedando Kagome gravemente herida, perdiendo mucha sangre, conforme avanzaba el tiempo.

Vio cómo Naraku cruzó el portal, mientras Ikki Koyama, dejaba caer botellas, con una posición que comenzara expandirse, envenenando a todos y quemando después todo a su paso. Pero no sin antes, lanzarle una de sus poderosas flechas de reiki, que lo alcanzó antes de desaparecer.

Kagome, levantó una barrera con sus últimas fuerzas, mientras curaba a Yumeko, que era la menos grave y podría sanarlos a ellos, ya que si intentaba curarse ella o a su padre, solo malgastaria su energía, quedando al final todos malheridos.

Yumeko sé despertó de golpe, asustada al ver, en el estado en que habían acabado Kagome y su padre.

Con su poder de sanación detuvo la hemorragia de Raiko sama, quedando aún grave, pero estable, pero la herida de Kagome, por más que lo intentaba, no podía, necesitaban salir de ahí cuanto antes, pero no sabía Yumeko si su energía sería suficiente para abrir el Jikan geto y después sanar a Kagome.

_ Yumeko chan, llévanos al pozo inservible, el Oráculo, me dijo que lo recordara…

Yumeko no entendía qué quería decir Kagome con sus palabras, pero sosteniendolos a ambos, avanzó lo más rápido que pudo, pues el fuego había comenzado a arder con fuerza, y no sabía Yumeko, cuanto tiempo podria Kagome seguir sosteniendo la barrera, que los protegía a los tres.

Kagome se abrazó a su padre y a Yumeko saltando los tres al pozo, justo después de una fuerte explosión, que terminó arrasando con todo.

Sintió el pozo funcionar, como el pozo devorador de huesos, más de repente, sintió una especie de succión y por más que intentaba sostener a su padre, este era arrebatado de sus brazos, justo como cuando el pozo que le dejaba viajar al Sengoku, no permitía que Shippo o los demás viajaran a su tiempo, dejándolos en el Sengoku.

Kagome gritó desesperada, cuando sus padre desapareció de su lado, pensando que había terminado de nuevo en Rakuen no ippen, a la que solo llegaría para morir.

Yumeko sostuvo a Kagome, pues ambas salieron disparadas, de un manantial en lo profundo del bosque.

Su amiga estaba inconsciente, después de ver desaparecer a su padre, y en medio del llanto, Yumeko, desató su armadura sin quitarla de su cuerpo, pues necesitaban permanecer ocultas, y de inmediato se dedicó a curar, lavando su herida, buscando plantas medicinales y usando su reiki, que no la sanaria por completo, sin la ayuda de los remedios herbales.

*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O**O

Todos en el Sengoku jidai, sintieron el regreso de Naraku.

Inuyasha, Miroku, Sango y Kaede, se miraron con un rostro llenos de preocupación, pues había llegado, antes de los tres años, y eso solo significaba, que había derrotado a los Bushi no Yoru, probablemente a Kagome entre ellos.

Inuyasha, de inmediato subió al monte más alto, intentando localizar el aroma de Kagome en el ambiente, pero había sido inútil.

O*O

Sesshomaru en las tierras del Oeste, también había sentido el youki de Naraku, que de inmediato había desaparecido por completo, ocultándose de nuevo, cómo el insecto que era.

Su Bestia, gruñó furiosa en su interior, mientras sus ojos se tornaban de un color rojo, con sus pupilas verdes. Si Naraku había regresado, antes de tiempo, era porque había matado a su Miko.

Sesshomaru, intentaba que su Bestia se tranquilizara y se sometiera, pero el instinto, poco a poco lo estaba venciendo, amenazando en salir despedido de su palacio a buscar a la Miko.

Sin poder contenerse, se transformó en el enorme Inu, saliendo Yako al exterior y volando hacia las nubes, mientras que Shippo y Jaken, que habían visto todo el debate mental, que había tenido el Lord, se dispusieron a seguirlo de inmediato, apurando a Rin a la que dejarían al cuidado de Kaede sama.

Unos minutos después, los tres salieron montados en el lomo de Ah-Un, volando de prisa tras el youki de Sesshomaru, y en cuanto estuvieron cerca de la aldea de Inuyasha, se desviaron para dejar a Rin.

Inuyasha, se moría de ganas por acompañarlos, preocupado, aunque no sé lo confesara, de la reacción de su hermano. No entendían, que iba buscando, al lado contrario de donde se había sentido el youki de Naraku.

Pero al final, más preocupado, por esperar noticias de Kagome, decidió quedarse en la aldea, pidiéndole a Shippo que le informará cuanto antes, de lo que estaba pasando.

Sesshomaru, intentaba volver a la normalidad, pero sus Bestia iba tras algo, y él presentía, que era lo que buscaba.

"Yako, controlate, yo no detecto la esencia de la Miko"

_ Tu no Sesshomaru sama, pero yo si dictaría una gota de sangre de ella, en medio del infierno, si así fuera el caso.

Y Yako, le mostró el rastro que iba siguiendo, una gota de sangre de la sacerdotisa.

Sesshomaru guardó silencio, y sé domino definitivamente, volviendo a su forma humanoide, y continuando a prisa transformado en una esfera de luz.

Llegó al manantial donde habían sido arrojadas por el Tiempo, Kagome y Yumeko, pero el olfato de él y su Bestia, no detectaron otro aroma de ella, más que esa mancha de sangre, que había caído sobre una de las blancas piedras.

Sé movió alrededor, a un radio, en el que una humana y además herida, sería lógico que avanzara, pero no encontró nada.

La mancha de sangre tenía, si acaso un par de horas, de haber caído de su cuerpo. Pero Lord Sesshomaru, no conocía las propiedades de la armadura de una Onna Senshi no Yoru, así que no sabía, que a menos de cien metros de ahí, Yumeko, intentaba salvar la vida de Kagome, empleando todo su reiki, dentro de la barrera, que Kagome aun mantenía.

Sesshomaru se sentó a descansar, cerca de ahí, dejando que Shippo y Jaken, lograran alcanzarlo, que sin hacer preguntas, intentaban averiguar por su cuenta, que había motivado que Sesshomaru sama, saliera alterado de la manera que lo había hecho.

Pero solo esperaron en silencio a que su Señor, les compartiera algunos de sus pensamientos.

Shippo realizó la primera guardia, trepando a un árbol a vigilar, mientras Sesshomaru, continuaba sentado en silencio, meditando, tratando de serenarse y a su Bestia, que le pedía surcar los cielos en su busca.

Shippo se había quedado dormido al finalizar su guardia, aun encima del árbol, abrazado a su espada, mientras Sesshomaru, había salido a caminar de vuelta, regresando al manantial, donde la sangre de sangre lucia negra, a la luz de la luna.

*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*

Kagome, se había levantado exaltada por una pesadilla, a causa de la fiebre que le había dado. Al principio no sabía donde se encontraba, y mientras trataba de controlar su respiración, sus sentidos le hacían recordar la cueva donde ese día se habían refugiado para descansar.

Cubrió su rostro con sus manos, echando hacia atrás su cabello, mientras intentaba con desesperación, controlar sus lágrimas, mientras recordaba, la pesadilla que acaba de vivir.

Intento revisar su herida, dándose cuenta, que su armadura estaba dañada, pues casi había sido cortada por la mitad, con el tentáculo de Naraku, quien sabe cuanto tardaria en regenerarse, después de las heridas que le había hecho hecho, pero ojala fuera lo suficiente, como para poder reunirse con sus amigos.

Su herida había sanado, sus órganos funcionaban bien, pero al tacto, sentía bajo su ropa, una enorme cicatriz que aun dolía un poco.

Recordó las palabras de su padre, mientras estaba entre sus brazos pensando que moriría, cuando Ryutaro sensei había dado su vida, por ellos dos.

De nuevo, un nudo cerró su garganta, pensando en su maestro, al que había juzgado injustamente, y en su padre, que había muerto solo, en Rakuen no ippen.

Sé levantó del suelo, aun con el cuerpo molido, y con su espada "Taiyo", intentó viajar a buscar a su padre.

_ Jikan Geto (puerta del Tiempo)…

Pero nada sucedió.

Lo intentó varias veces, tratando de no despertar a Yumeko, que estaba débil, a causa de haber gastado su chakra. Y mientras más lo intentaba, más se desesperaba, pues no concebía haber perdido de nuevo a su padre, y ahora sí de manera definitiva. ¿Qué le diría a su madre y a Souta?...

Y ganando el llanto, salió de la cueva, pues la tristeza la había vencido.

_ ¡NO! no, no, no… Padre…

Y mientras lloraba, caía de rodillas al pasto, golpeando con un puño, mientras con rabia promete, vengar su muerte, acabar con Naraku y Koyama Uragirimono (Traidor). La muerte de Rakuen no ippen, de su Abuelo Yukito y de su padre, no serían en vano.

*O*O*O*

Mientras Sesshomaru caminaba de regreso al campamento improvisado, escucho los sollozos, parecidos a los de una niña.

No había detectado, ninguna presencia, ningún aroma, y pensando que sería alguna trampa de Naraku, sacó a Bakusaiga, poniéndose en guardia.

Busco la fuente del sonido, oculto entre las sombras de la noche, escondiendo su youki para no ser detectado.

Pero cuál fue su sorpresa, al avanzar la nube, que cubría la luz de la Luna, darse cuenta, que los llantos provenían de la Miko, de Kagome, que usaba una armadura de su clan.

"Nuestra Miko ha vuelto…"

_ ¡Mmph!...

Kagome había regresado con vida…

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(*) Imaginen la armadura de Katnnis, en la película "Sinsajo"

¿Les gusto?

Ando atrasadisima, he tenido demasiado trabajo, así que espero que entienda, que no ha sido tan fácil, actualizar esta historia y las otras dos que tengo pendientes.

Para esta, llegó la inspiración la primero…

Dejen sus comentario si es gusto y si no también…

Ya de aquí en adelante viene lo bueno…

Te mando un abrazo hasta donde estes… ;)

YOI MINO