EDIT. 11/Marzo/2019. Arreglos leves; de verdad necesito un/una beta.

Disclaimer. My Hero Academia NO me pertenece a mí sino a Kōhei Horikoshi.

Advertencias. Posible OoC (fuera de personaje), OC, historia corta con capítulos aun más breves, narración como manejo del romance de dudosa calidad.

Aclaraciones. "Pensamientos"; también tuve un error en la primera parte, que básicamente fue escribir que al momento de consolar a su madre, Ai uso una mano cuando en realidad DEBEN ser las dos, ya que de esto depende su quirk, de igual modo ya hice la debida corrección en el capítulo uno.


EL LARGO CAMINO


[4]: Seis

A Fukui Ai le gustaba el silencio que venía con la falta de compañía, sentarse a comer su fruta picada mientras observaba como los demás niños corrían, reían y caían; para después levantarse y jugar como si nada, ¿qué tenia de divertido huir como hormigas, lastimarse y acercarse a otros?

Sin querer, la imagen de Midoriya Izuku a su lado y dibujando para conversar con ella apareció por un segundo en su cabeza.

Comió un gran pedazo de manzana y milagrosamente no se le atoró, para enfocar sus pensamientos en algo más normal; volvió a llegar al mismo punto que todos los días, más en la noche antes de ir a dormir, solía reflexionar:

Las personas eran extrañas.

Aun así su madre, Suzume, en un razonamiento absurdo le pidió que hoy intentará hacer amigos. Ai arrugó la nariz, no entendía esa palabra, era tan rara e incómoda que la hacía querer fruncir el ceño y lanzar su comida al suelo; no obstante, se controló porque eso sería una acción muy tonta, además la manzana estaba rica y a Fukui no le agradaba ser expresiva. Por lo que continuó comiendo, balanceando sus piernas y viendo, se cuestionaba si era que algún día sería capaz de comprender el porqué los otros parecían pasarla mejor que ella, que se encontraba con la bella quietud y comodidad.

Cinco, diez, quince, veinte minutos, ya terminó pero aún así parecía que seguía con hambre, sólo que su hambre se extendió más allá de su estómago. Raro, tal vez estaba a punto de enfermar, distraída divagó hasta que el llanto de un niño llamó su atención.

"Es él".

Ai pensaba que Midoriya era especialmente tonto y en consecuencia, un rompecabezas que no valía la pena resolver; él siempre perseguía a un rubio con un quirk explosivo que no lo quería cerca, el cual llegaba tan lejos como para usar su peculiaridad con el niño más pequeño y sin poder, para de esta forma crear distancia entre ambos, y así, tal vez Izuku entendiera que Bakugō no quería tener un amistad con él.

Fukui casi bufó, ¿cómo Midoriya no podía ver tan obvias señales? ¡A los seis debería ser claro, muy claro! O quizá su imparcialidad era arruinada por su aparente desagrado a Izuku, bueno, no desagrado, francamente no asociaba lo que causaba en ella con nada que conociera, tampoco el porqué, sólo sabía que eso estaba allí, muy dentro de sí misma, en un revoltijo muy diverso y chocante que resultaba más que incómodo. Aun así, Ai creía que el problema (disgusto) se debía principalmente a, uno, que la primera vez que vio los ojos de Midoriya ella lloró, y dos, que el cabezota trataba de convivir con ella a pesar de que prácticamente corría muy rápido para que Izuku no la alcanzara, como también que desde su segunda reunión la niña le prohibió abrir la boca, y aun con esta regla prácticamente imposible y ¿cruel? Él permanecía a su lado.

¿Vergonzoso? ¿Molesto? ¡Si, tan vergonzoso y molesto! Fukui abrazó su lonchera; Ai nunca lloraba, no cuando tenía hambre, no cuando algo le daba miedo, no cuando se quedaba sola o incluso cuando se perdió en el centro comercial a los cuatro; tampoco necesitaba jugar con otros, no le afectaba en nada que éstos al final la dejaran de lado porque le convenía, así el silencio y soledad los obtenía más fácil.

Por esto Midoriya le generaba un conflicto. Se mezclaba con lo desconocido que la volvía una llorona (¡y ella no era ninguna llorona!), e igual de grave, le arruinaba su meta de un día lleno de armonía.

Sin embargo, era lamentable ver al niño triste porque su helado se cayó. Mientras miraba su lonchera vacía soltó un suspiro, no había de otra ¿verdad? Una vez de pie, caminó a donde se hallaba Izuku y se sentó justo enfrente de éste, el cuál al notar su presencia intento controlar su llanto sin mucho éxito. Los ojos grandes y verdes la cegaron momentáneamente, antes de que siquiera a Midoriya se le olvidara su pacto de no hablar, Ai tuvo cuidado de que todos sus dedos entrarán en contacto con las mejillas de Izuku, así, activando su quirk.

Un quirk aún más extraño que las personas, ¿para qué querría un poder que hiciera sentir en paz y felices a los demás, pero no a ella misma?

—Todo estará bien —comentó con voz firme y tal vez él vio algo en sus ojos naranjas, porque no apartó sus manos ni mostró desconfianza o temor; cuando menos lo esperaba, Midoriya le sonrió—, todo ya está bien ¿ves? No llores.

O sólo se dejó llevar por el quirk de Ai.

De cualquier manera, ambas opciones se encontraban más allá de la comprensión de ella.


N/A. Ya se sabe cual es el quirk de Ai, honestamente, no me va mucho el ponerle poderes muy destructivos o súper fuertes a mis OCs, así que en parte por eso el quirk de Ai es hacer sentir paz y felicidad a los demás, también porque me pareció divertido que ella, que es alguien a la cual no le gusta mucho la gente y no entiende nada sobre las personas, sus motivaciones y relaciones, tuviera precisamente un quirk que sirve para ayudar (de cierto modo) a los otros. Sin más, ¡gracias por leer!

PD. Si ya existe algún OC con este quirk, honestamente, no lo sé, quizá debí revisar esto antes (?), upss.