Nota de Autora:
¡Nuevo epi! Y comenzamos con un flashback. xD Perdón otra vez por la larga espera, estuve muy ocupada todo este tiempo... y la inspiración se me perdió por varios meses D: Es feo cuando eso pasa. Me la pasé pensando que mundo quería que visitaran después, ya que quería usar uno nuevo. La repuesta llegó a mi cuando fui al cine a principios del año... pasado XD Creí que sería perfecto para empezar. En fin ¡espero que les guste! Por que siento que me divertiré mucho escribiendo este cap en particular . =P
Capítulo 4 '¿Cuál es tu sueño?'
Las olas iban y venían a merced de un viento suave. Ya era medio día en Destiny Islands. El cielo estaba despejado, por lo que el sol brillaba intensamente sobre el conjunto de islas. En la más pequeña, podía escucharse claramente gritos y risas de varios chicos que disfrutaban de su día libre.
-¡Ah! Casi lo tenías,- exclamó entre risas un niño de baja estatura, con cabello claro y revuelto.
-¡No te rindas, yah'!- le siguió el mayor del grupo.
-Vamos, Sora. No me digas que es todo lo que tienes,- le retó Riku tratando de provocarlo, recargando una espada de madera sobre su hombro.
-¡Todavía no pienso rendirme!- respondió Sora confiadamente, sujetando con ambas manos una espada igual.
En cuestión de instantes, ambas espadas chocaron la una contra la otra. Ambos jóvenes continuaron su duelo, esquivando, contraatacando y bloqueando los ataques mutuos a orillas del mar.
Justo al lado, un pequeño pedazo de tierra se elevaba sobre el nivel de la playa, siendo unida al resto de la isla por un puente de madera. Sobre éste, dos niñas se encontraban sentadas, viendo entretenidas la batalla desde arriba.
-¡Hey!- exclamó una de ellas levantando una cuerda de saltar al aire.- ¡Yo reto!
-¡No se vale, Selphie! Yo pedí primero,- exclamó uno de los chicos que estaba de espectador en el nivel inferior de la playa.
-Lo siento, Tidus, pero las chicas van primero,- respondió ella.
-Selphie tiene razón, yah.
-¿Ah? No tu también, Waka...- respondió Tidus resignado a que tendría que esperar.
La otra chica soltó una risita antes de sacar unas conchas, hilo y aguja de la pequeña bolsa que colgaba de sus cintura. Al notar esto, Selphie se quedó viendo los materiales con curiosidad.
-¿Qué es eso, Kairi?
-Estoy haciendo un amuleto de conchas de Thalassa,- respondió ella mostrándole lo que llevaba hecho del amuleto en forma de estrella. -Se acostumbra llevarlos entre los viajeros como amuleto de protección. Para que así algún día puedan volver sanos y salvos a sus casas.
-¡Que bonito! Se parece mucho a la forma de las frutas Pappu,- comentó Selphie.
-Si, creo que están basados en su forma,- asintió Kairi.
-¿Crees que sea por la leyenda de la pappu?- preguntó Selphie juntando ambas palmas con cierto brillo en sus ojos. -Esa que dice que si compartes una pappu con alguien, tu destino y el suyo quedarán interlazados.
-Probablemente,- respondió Kairi sonriendo.
-Si tuvieras que decidir con quien compartir una fruta pappu ¿a quien elegirías?- preguntó Selphie de repente.
Kairi se quedó pensativa por unos segundos, con la vista perdida en las nubes, abrió la boca para contestar, cuando exclamaciones de triunfo y risas la detuvieron, distrayendo su atención hacia los chicos nuevamente.
-Lástima, Sora,- exclamaba Tidus.
-Aw, no puede ser. Volví a perder,- reprochó Sora sentado sobre la arena, observando de reojo que su espada había caído a unos cuantos metros lejos de él.
-Te viste algo distraído al final. ¿Todo está bien?- preguntó Riku caminando hacia él.
-¿Eh? A-Ah, no, no es nada, solo me descuidé,- respondió Sora sonriéndole pronunciadamente, habiéndose sonrojado ligeramente.
-Hm...,- Riku lo miró con cierta sospecha pero dejó pasar el asunto ayudándole a levantarse. -Y bien ¿Quien sigue?
-¡Ah! ¡Yo! ¡Es mi turno!- respondió Selphie levantándose de un brinco y cruzando el puente corriendo para bajar a la playa.
Sora soltó un suspiro caminando hacia su espada y la recogió murmurando un "la próxima vez lo lograré". Sintiendo una mirada sobre su espalda, se volteó hacia arriba, en donde estaba el puente, encontrando a Kairi aun sentada viéndolo un tanto pensativa. Sora instintivamente le sonrió colocando una mano tras su cabeza. Al ver esto, Kairi reaccionó y le sonrió de igual forma...
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-¿Sora? ¿Estás despierto?
-¿Mmh?- abrió los ojos aun adormilado, soltando un fuerte bostezo. -¿Qué pasa?
-Estamos por llegar a la frontera de este mundo, ah-hyuck,- le respondió Goofy desde uno de los asientos de la nave. -La puerta que lo conecta con los demás mundos está más adelante.
-¿En serio?- exclamó Sora levantándose del piso de un brinco y cerrando los puños emocionado. -¡No puedo esperar a ver como son otros mundos!
-Pero recuerda, no puedes revelarle a nadie de donde vienes,- le advirtió Donald. -En cualquier mundo está prohibido dejarles saber de la existencia de otros mundos o interferir en sus asuntos.
Sora asintió tratando de poner su cara más seria, pero su expresión fue interrumpida por un fuerte sonido proveniente de su estomago, haciéndolo sonrojar con cara de sorpresa.
-Garsh, Sora, si tienes hambre puedes comer del especial de Cid,- le dijo Goofy señalando un tazón grande cerrado con tapa.
-¡Ah!- exclamó Sora levantando su dedo índice. -¿Te refieres al que comimos después de que Merlín nos enseñara ma...gia?- sus palabras perdieron fuerza hasta extinguirse y el chico miró al pato de reojo con cierto nerviosismo.
Donald hizo una mueca de enojo al recordar el entrenamiento que tuvieron; era la primera vez que Sora utilizaba magia, por lo que aprender a controlarla se le había complicado... Al final del día, Donald había terminado casi sin plumas, habiendo sido varias veces confundido con el blanco.
Con el solo recuerdo, Sora sonrió con nerviosismo a forma de disculpa, notando que Donald lo veía de reojo con cara de pocos amigos. Sora desvió la mirada caminando hacia su asiento. Pensó que sería mejor no mencionar nada al respecto, pues ya había tenido que disculparse mil y un veces para que el pato le volviera a dirigir la palabra, y por lo visto, aun no lo perdonaba del todo.
La tensión que se había generado en esos pocos segundos, pronto fue interrumpida por un fuerte brillo blanco, que se hizo ver entre las nubes a pocos metros de distancia. Conforme se acercaban, éste fue creciendo y cambiando hasta adoptar la forma de una cerradura.
-Aseguren sus asientos. Estamos llegando a la puerta,- avisó Donald comenzando a activar las turbinas de propulsión.
Al asegurarse de que la nave estaba centrada justo frente al portal, Donald presionó uno de los botones más grandes en el tablero, e inmediatamente, la nave salió disparada a gran velocidad, directo hacia la luz. Sora fue tomado desprevenido por el impulso, y la inercia lo mandó contra el respaldo de su asiento, mientras intentaba cubrir sus ojos de la cegadora luz. Pronto, la nave entera fue engullida por la intensidad que aquel brillo.
-¡Mira por la ventana, Sora!- exclamó Goofy momentos después.
Sora abrió los ojos lentamente, viendo que la luz había disminuido. Bajó el brazo volteando fuera de la ventana, quedando anonadado de la impresión. A donde sea que volteara, estaba repleto de estrellas, pequeños astros o galaxias enteras.
-¡Wow!- dijo casi en un suspiro, no encontrando palabras para describir su emoción.
-Estos caminos se formaron, conectando los mundos entre si, después de que la oscuridad comenzara a invadirlos,- explicó Jiminy desde su hombro.
-¿Eso quiere decir, que los heartless tienen algo que ver con que los mundos se conectaran?- preguntó Sora.
-Mm... es lo más probable,- contestó el grillo.
Sora ladeó la cabeza pensativo sin quitar la mirada de la ventana. Todo esto aun le parecía demasiado confuso y aun no podía asimilar del todo los eventos transcurridos desde que el huracán había azotado su isla.
-¡Hay un nuevo mundo adelante!- exclamó Donald repentinamente.
-¿Tan rápido?- preguntó Sora ansioso, dirigiendo su vista hacia el frente de la nave, y divisando una estrella a corta distancia, que fue tomando la forma de un planeta conforme se acercaban. -¡Genial!
-Prepárense para entrar en su atmósfera dimensional,- pronunció Donald presionando varios botones, y siguiendo el mismo proceso realizado para salir de Hollow Bastion, la nave salió disparada una vez más hacia un portal muy parecido, si no es que idéntico, al que habían cruzado anteriormente.
La entrada fue un poco más turbulenta esta vez. Todos se agarraron de lo que pudieron para mantenerse en sus asientos. Sin aviso, la nave giró ciento ochenta grados sobre si misma, dejándolos de cabeza por unos momentos. Si no hubiera sido por sus cinturones de seguridad, habrían dado contra el techo de la nave. Segundos después, la gravedad pareció ajustarse por si sola nuevamente bajos sus pies, reacomodando bruscamente sus pesos sobre los asientos.
-¡¿Q-Qué fue eso?- preguntó Sora con una mano en la boca, sintiendo su estomago revuelto a causa del movimiento.
-A v-veces al entrar a un mundo nuevo, su centro de gravedad está hacia una dirección diferente que la que nuestra,- explicó Jiminy sujetando fuertemente su sombrero. -Cuando es así la nave se ajusta automáticamente a la nueva gravedad justo antes de entrar en ella.
-Tranquilo, Sora, ah-hyuck,- le dijo Goofy teniendo literalmente espirales en los ojos. -La peor parte ya pasó,- continuó tratando de reincorporarse en su asiento, y presionando con su palma uno de los botones del tablero en el proceso.
-¡Goofy!- exclamó Donald a ver el botón que se había accionado.
-¿Qué hace ese botón?- preguntó Sora con curiosidad.
-Es uno de los nuevos aditamentos de la nave que Cid le agregó,- respondió Chip desde el tablero.
-Dijo que solo lo accionáramos en casos de gran emergencia,- continuó Dale a lado de su hermano. -Pero olvidó explicarnos lo que hace.
-Gawrsh, lo siento,- se disculpo Goofy quitando su mano del tablero.
Justo en ese instante un fuerte sonido metálico resonó en la nave.
-¿Qué fue eso?- preguntó Sora desviando la mirada y arqueando una ceja.
-No sé, nunca lo había oí-Quaaaaaaaaack!- sin poder haber terminado la oración, Donald salió volando repentinamente fuera de su asiento, siendo despedido fuera de la nave, a través del techo.
Todos se quedaron en shock por unos segundos con la boca abierta y la vista en el techo, que ahora tenía un enorme agujero con la forma del pato.
-Gawrsh, creo que era el botón de eyección,- comentó Goofy con una mano en la boca.
-Hmm ¿no les parece raro que solo un asiento tuviera...
-¡Yaaaaaaa-hoo-hoo-hoo-hooey! -en ese momento, Goofy salió disparado de igual manera dejando otro agujero en el techo igual que Donald.
-...eyección? -terminó Chip.
Aun boquiabiertos Sora y Jiminy intercambiaron miradas nerviosas. Anticipando lo que venía después, Jiminy se sujetó del hoodie de Sora tan fuerte como pudo y Sora levantó su keyblade sobre su cabeza, colocándola de forma horizontal para protegerse. En ese mismo instante, el tercer asiento se accionó, mandándolos despedidos fuera de la nave, dejando atrás un tercer agujero en el techo.
-¡Whoaaaaaaaaaa!
Chip y Dale se quedaron unos segundos con la vista pegada en los tres nuevos agujeros del techo, oyendo como los gritos se desvanecían a lo lejos.
-Hum... nos llevará un tiempo arreglar eso,- comentó Dale, mientras pedazos de cable y metal caían de los bordes de los agujeros. Su hermano suspiró ante la escena.
-Primero busquemos donde aterrizar la nave...
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Un sol radiante brillaba en lo alto, dándole cierto brillo místico, y acentuando todos sus colores a la gran cantidad de vegetación que conformaba aquel bosque. Dos voces lograban hacerse oír entre árboles de gran tamaño y arbustos coloridos llenos de todo tipo de flores.
-¡Quiero ver... esas linternas!- exclamaba una chica de cabellera extremadamente larga y güera.
-¡Ay, por favor! ¿Qué tengo que hacer para que me des esa bolsa?- preguntó exasperado un joven adulto de cabello castaño.
-Usaré esto,- lo amenazó ella sujetando un sartén con ambas manos cerca de su cuello.
Un repentino ruido entre los arbustos tras ellos los hizo voltear alertas. El momento en que la chica vio que estos se movían, saltó con un grito asustada sobre la espalda de su acompañante aferrándose fuertemente se su torso.
-¿Rufianes? ¿ladrones? ¿Vienen por mí?
Justo en ese instante, un pequeño conejo saltó fuera de los arbustos viéndolos con interés.
-Quieta... quizá pueda olfatear el miedo,- dijo su acompañante con sarcasmo.
La chica entonces lo soltó encogiendo los hombros con una risa nerviosa.
-Lo siento, es que me siento un poco... nerviosa,- se disculpó.
-Me parece mejor evitar a rufianes y a ladrones,- comentó él.
-Si,- soltó otra risita,- pienso eso también.
Él se quedó unos segundos pensativo antes de voltear a verla nuevamente.
-¿Tienes hambre? Conozco un lugar para almorzar.
Antes de que pudiera responder, unos gritos a lo lejos los hicieron voltear en todas direcciones. El conejito que muy tranquilamente había estado comiendo pasto a lado de ellos, irguió las orejas atento antes de huir hacia el arbusto.
-¿Oyes es-?
-¡Qhaaaaaa!
-¡Uph!
Sin previo aviso, un pato vestido de azul cayó del cielo sobre el hombre, haciéndolo caer de bruces al suelo. La chica solo dio unos pasos hacia atrás con los hombros encogidos y el sartén fuertemente agarrado.
-No esperaba que el patito viniera a mi...- comentó el hombre con dificultad tratando de reincorporarse. -...Oye no tienes pantalones... no eres tan modosito.
-¡Yaa-hoo-hooey!
-¡Agh!
Otro individuo les cayó encima haciendo que volviera a dar de cara al suelo.
-M-mi arma mortal...-comenzó a decir sin levantar el rostro.
-¡Whoaaa!
-!Ahck!
Un tercero les cayó encima, pero inmediatamente rodó cayendo de espaldas al pasto. Éste era un joven de cabello alborotado que ahora se sobaba la cabeza con los ojos fuertemente cerrados.
-Gnh... eso dolió,- se quejó tratando de levantarse.
-Por fortuna esos dos amortiguaron la caída,- comentó un pequeño grillo desde su hombro, señalando hacia donde los otros dos se encontrabas aun uno sobre el otro con espirales en los ojos. El joven solo sonrió con nerviosismo ante la escena.
-¿Q-Quienes son ustedes? ¿V-Vienen por mi cabello?
-¿Huh?- el chico se volteó notando por primera vez la presencia de la muchacha que lo veía con sospecha, sujetando el sartén frente a ella con ambas manos. Al notar esto el chico retrocedió mostrando sus palmas hacia ella -¡Ah! No, tranquila ¿Por que vendríamos por tu ca-? ¡Wow! Es larguísimo,- se interrumpió a si mismo notando con asombro que su cabello se extendía por todo el lugar.
-Perdone que la asustáramos, señorita. Mi nombre es Jiminy Cricket,- pronunció el pequeño grillo quitándose el sombrero de forma educada. -Y él es Sora,- prosiguió señalando al chico.
-¡Oh! Y los dos de aquel lado son nuestros amigos, Donald y Goofy,- explicó Sora sonriendo pronunciadamente y señalando al otro par detrás de ellos con el pulgar.
La chica se le acercó cautelosamente comenzando a examinar su sonrisa por unos segundos haciendo que ésta se desvaneciera, siendo remplazada por una expresión de confusión.
-Eh...
-Huh, no tiene colmillos tampoco, Pascal,- dijo la chica dirigiéndose a un pequeño camaleón que se encontraba posado en su hombro. Lo miró interrogante por unos momentos, hasta que el camaleón emitió un ruidito parecido a un ronroneo y asintió en aprobación. La chica le asintió de vuelta con una risita. -Soy Rapunzel, y la persona sobre la que cayeron se llama Flynn Rider.
-¿Eh? ¿Caímos sobre-? ¡Agh! ¿Está bien?- preguntó Sora alarmado dándose cuenta de que había un tercer individuo justo hasta abajo de sus dos amigos.
Les tomó varios minutos hacerlos reaccionar y reincorporarse. Después de que cada uno se presentara y el grupo recién llegado se disculpara por el accidente, Rapunzel decidió contarles de la travesía que estaban llevando acabo.
-...Entonces quedamos en un acuerdo, y ahora nos dirigimos hacia el castillo para ver las linternas flotantes mañana al atardecer.
-¡Whoa, suena genial!- pronunció Sora emocionado. -¡Yo también quiero verlas!
Donald lo miró en reproche. -Sora, tenemos una misión impo...
-¿Por qué no vienen con nosotros?- preguntó Rapunzel igual de emocionada.
-¿Huh?- pronunciaron incrédulos Donald y Flynn al mismo tiempo.
-¿De verdad? ¿Podemos acompañarlos? -preguntó Sora con un brillo en los ojos.
-Ah-hyuck, suena divertido,- comentó Goofy.
Antes de que alguno de ellos pudiera agregar más, un sonido ondulante, bastante familiar se hizo escuchar justo tras sus espaldas. El grupo volteó alertas encontrando un gran número de heartless voladores con forma de aves y otro número menor de heartless con forma de conejos observándolos con ojos amenazadores.
-¿A-Animales del bosque?- preguntó Rapunzel nerviosa, encogiéndose de hombros.
-Ghn, pues que feos conejos,- respondió Flynn.
-¡Esos no son animales!- exclamó Sora preparando su Keyblade.
-¡Quack! ¡Heartless!- exclamó Donald apareciendo su báculo.
Goofy los imitó en posición defensiva, con su escudo por delante.
A pesar del número en contra, las mejoras de sus habilidades en batalla gracias al breve entrenamiento que habían tenido en Hollow Bastion, se hicieron notar, y no tuvieron problemas para deshacerse de cada uno de los heartless.
-Je, ese era el último,- mencionó Sora colocando su Keyblade sobre su hombro, justo después de haber blandido el arma contra el heartless que faltaba.
Rapunzel dio un brinquito, sujetando su sartén con fuerza, al escuchar movimiento en la copa de uno de los árboles tras ellos, pero se relajó con expresión de curiosidad al ver que solo se trataba de un cuervo negro que había emprendido vuelo.
-Y pensar que también hay heartless en este lugar,- comentó Jiminy pensativo.
-Em... ¿Heart-qué?- preguntó Flynn arqueando una ceja. El grupo lo miró algo nervioso.
-Garsh, si los heartless están tratando de invadir este mundo también, ¿no creen que sería mejor advertirles?- murmuró Goofy hacia sus compañeros, con una mano en la boca.
Donald arqueó la ceja con una mueca, obviamente teniendo un debate interno.
-Por lo menos deberíamos acompañarlos para asegurarnos de que los heartless no intenten nada,- sugirió Sora.
-Ah,phuy,- Donald soltó un resoplido. -Está bien.
El grupo sonrió emocionado antes de dirigirse al par, que los observaban expectantes.
-¿Entonces nos acompañarán?- preguntó Rapunzel.
-¡Ah-hyuck, claro!
-Así que, Flynn,- Rapunzel se volteó a verlo con una sonrisa pronunciada. -¿Dijiste algo sobre un lugar para almorzar?
-¡Ah! Si, claro,- Flynn hizo una mueca parecida a una sonrisa. -¡Conozco el lugar perfecto! Síganme,- les indicó comenzando a caminar.
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En otra parte del bosque, una mujer encapuchada de rizos negros caminaba, sujetando una canasta en sus brazo. Al pasar frente a una roca. Un caballo saltó de detrás de ésta, relinchando amenazadoramente. La mujer brincó sorprendida ante el ataque sorpresa. El caballo soltó un resoplido con fastidio, dándose cuenta de que había saltado frente al a persona equivocada.
-Ah, un caballo del castillo,- dijo la mujer para si, con un suspiro, habiéndose calmado. -...¿Y tu jinete?- preguntó de pronto habiéndose dado cuenta de algo. -¡Rapunzel!- pronunció casi en un susurro, antes de dar media vuelta y correr lejos de ahí, claramente alterada, dejando al caballo con expresión confusa.
La mujer corrió por el bosque hasta llegar a un claro escondido tras una cueva. Una torre de gran altura sobresalía entre los pocos árboles situados en el lugar, justo frente a una pared de piedra natural. Al llegar frente a la torre, la mujer volteó hacia la única ventana de la torre, situada en la parte más alta. Juntando sus manos con nerviosismo, llamó hacia la ventana, nombrando a la chica por quien temía con mirada expectante y un dejo de desesperación en su rostro. No oyendo respuesta, corrió desesperada hacia un costado de la torre, arrancando de jalón un gran pedazo de hiervas trepadoras, que había crecido en la pared, y comenzando a escarbar entre piedras apiladas con sus propias manos, descubriendo una entrada secreta hacia el interior de la torre.
Ya en el interior, buscó a la chica bastante agitada, llamándola por su nombre varias veces, pero solo encontró la torre completamente vacía. Se detuvo jadeante frente a un ventanal, comenzando a temer lo peor. En ese momento, un tenue brillo sobre su ojo, la hizo voltear bajo uno de los peldaños de la escalera. Se acercó a inspeccionarlo, y levantando el peldaño, descubrió un morral de piel que no le era familiar. Tomándolo en sus manos, lo abrió y sacó de éste una tiara dorada adornada con cristales brillantes. Le tomó unos segundos entender lo que era, y horrorizada, soltó la tiara como si temiera que fuera a explotar. Decidiendo ver que más había en el morral, encontró un pergamino arrugado. Lo extendió descubriendo un cartel de 'se busca' con el rostro dibujado de un ladrón de nariz peculiar, cuyo nombre, según se anunciaba, era 'Flynn Rider'. Observó el cartel, su expresión de preocupación cambiando drásticamente a una de fastidio.
-Hmph, acogedor,- una voz tras su espalda la hizo brincar.
La mujer se levantó apresurada y volteó en aquella dirección. Frente a ella, otra mujer de gran estatura y tez extremadamente pálida, salió de entre las sombras. Su oscura vestimenta la hacía casi perderse entre la oscuridad. Miró con cierto grado de interés a su alrededor antes de voltearse ante la nuevamente agitada mujer que la miraba desafiante.
-¿Quién eres tú? ¿Cómo diste con este lugar?
La otra mujer soltó una risa leve como respuesta, caminando hacia ella.
-Los niños siempre tienen una etapa de rebeldía,- comenzó la mujer alta, haciendo que la otra arqueara una ceja. -He venido aquí, para proponer una alianza... -cuando la otra mujer no respondió, ella continuó. -Tengo algo que ofrecerte, que creo te servirá para encontrar a la persona que has perdido.
Dicho esto, extendió su mano hacia el frente dejando que una gran capa de humo negro cubriera el lugar. La otra mujer la miró sorprendida.
-Este poder es todo tuyo... si aceptas,- la mujer sonrió fríamente.
La mujer de rizos negros dirigió su vista en varias direcciones, pensando en lo que le acaban de proponer antes de dirigirle una sonrisa sombría.
-Me alegra que entremos en un acuerdo,- dijo la mujer de tez blanca levantando lentamente su mano y dejando que un cuervo negro se posara sobre ésta. -Mh, justo a tiempo... sé donde se encuentra tu preciosa niña...
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-Se que está por aquí en alguna parte,- la voz de Flynn hizo eco mientras el grupo caminaba por un sendero. -Ah, ahí está,- dijo de pronto señalando un establecimiento a poca distancia, que parecía haberse construido acorde a la forma irregular de las raíces del árbol bajo el cual se había establecido. -'El Patito Modosito'... deberías aprender de él,- le dijo Flynn a Donald inclinándose a su altura y dándole un leve codazo a manera de juego.
-¡Quack! ¿Y exactamente que quieres decir con eso?- le preguntó el pato bastante molesto.
-Garsh, tranquilo, Donald,- le dijo Goofy sonriendo. -Flynn solo está bromeando, ah-hyuck.
-Mmh,- Sora ladeó la cabeza con curiosidad, posando ambas manos tras la nuca, al oír el nombre tan peculiar.
-Tranquilos, es muy pintoresco,- continuó Flynn, antes de dirigirse a Rapunzel, quien solo sonreía, ansiosa por conocer el lugar. -No quiero que te asustes y te retractes de hacer este viaje ¿Entiendes?
-Bueno... -comenzó la muchacha abrazando su sartén. -Los patitos son lindos.
-¡Hurra!- respondió Flynn con voz aguda y sobreactuada.
-Hehe creo que Donald sería la excepción,- pronunció Sora divertido recibiendo una mirada de reproche por parte del pato.
Sin decir más, el grupo caminó hasta la entrada. Flynn se adelantó y abrió la puerta de golpe haciendo que todos en el interior dirigieran su atención hacia los recién llegados.
-Garson, déme su mejor mesa,- exclamó Flynn con singular alegría.
El resto del grupo dejó escapar un grito ahogado con expresiones de shock y las quijadas colgando. El lugar estaba lleno de rufianes corpulentos de muy mal aspecto, probablemente armados, que los miraban con ojos asesinos. Más que un confortable restaurante, el lugar parecía una taberna de mala muerte...
-Em, ¿Flynn? Creo que te equivocaste de local...- comentó Sora tragando saliva con nerviosismo.
-Nah, este es el lugar,- aseguró Flynn empujándolos dentro del lugar. -Es de cinco estrellas ¿Saben?
-¿Ah si?- preguntó Donald entrecerrando los ojos con incredulidad.
Rapunzel no mencionó nada, estando muy ocupada apuntando su sartén en todas direcciones con expresión aterrada. Flynn la guió hacia la barra comentando algo acerca del olor que despedía aquel lugar. El grupo solo los siguió a paso lento, sintiendo las amenazadoras miradas de todos los presentes sobre sus cuellos.
-No se ustedes, chicos. Pero yo ya no tengo hambre,- comentó Sora, habiendo pasado a lado de un hombre parado frente a un caldero con un hacha sumergida en su dudoso contenido. No solo no se veía comible, parecía devolverle la mirada, claramente anunciando "si me comes te mueres". Goofy tragó saliva.
Por su parte, Flynn continuó describiendo a detalle cada aspecto del lugar como si fuera lo más fascinante del mundo. Rapunzel, para ese entonces, había corrido hacia una esquina, recogiendo del suelo su largo cabello para evitar que lo tocaran.
-¿Estás bien, linda? Te ves algo pálida,- le comentó Flynn comenzando a guiarla de regreso a la salida. -Tal vez el lugar es demasiado para ti. Deberíamos volver a tu torre para que descanses...
Sora arqueó una ceja cruzando los brazos ante esto, comenzando a sospechar de la forma de actuar de Flynn, pero guardó silencio.
Ya a pocos pasos de la salida, uno de los sujetos azotó la puerta repentinamente, impidiéndoles el paso.
-¿Eres tú?- le preguntó a Flynn señalando hacia un cartel de 'se busca' que sujetaba contra la puerta.
El grupo soltó un segundo coro de gritos ahogados, viendo hacia el cartel perplejos. La mano enorme de aquel sujeto tapaba gran parte de la imagen, no dejándoles ver si realmente se trataba de él. Flynn se acercó y retiró el dedo que cubría la imagen, descubriendo que en efecto, el cartel tenía el retrato de Flynn, a diferencia de la nariz, que había sido dibujada un tanto más... estirada...
-Esto ya es crueldad,- suspiró Flynn al ver la enorme nariz que le habían puesto.
-¿De que hablas? Si estás idéntico,- dijo Donald riendo entre dientes.
-Es él en persona,- comentó uno de los rufianes acercándose al grupo. -Treno, los guardias ¡pronto!- le avisó a uno de sus compañeros, quien salió de la taberna apresurado. -Esa recompensa va a comprarme otro garfio,- comentó entusiasmado.
-Oh-oh,- pronunció Goofy mientras el resto tragaba saliva con nerviosismo comenzando a preguntarse como saldrían de esta.
Notas de Autora:
¡Ghaaa! ¡Me tardé un buen! D: ¡Perdón! Ya ven... achaques de la vida diaria Dx
En fin, espero que les haya gustado... estoy pensando cambiar la historia del mundo de aquí en adelante; ya saben, para no hacerla aburrida. :P
Probablemente me lleve algo de tiempo actualizar. Tengo muchos proyectos esperando... pero gracias por su paciencia. :D ¡Nos leemos en el siguiente cap!
