NOTAS: Arigato a esas personitas que siguen la historia y gracias por sus sugerencias :3, eso es lo que me motiva a seguir escribiendo mi humilde Fic, ya que espero robarles una sonrisa, un suspiro o por lo menos una mentada de… si no les gusta xD aunque espero que si les guste TwT jeje bueno, aquí les dejo el cuarto capítulo de este MUGITSU espero que lo disfruten ta dah!
Al día siguiente Ritsu se levantó temprano y aprovechando que no estaban sus padres y que su hermano menor satoshi aun dormía, se levantó, se dio una ducha rápida y se dispuso a ordenar su cuarto y casa, pues hoy tendría una visita muy importante, más bien una cita muy importante y quería que todo fuera perfecto e ideal para su oujosama. Terminó de acomodar todo y dejar todo bien, para salir rápido e ir por algunas golosinas y aperitivos para poder ver una película o algo por el estilo cuando Mugi llegara a su casa. No tardó mucho, pues fue a toda prisa y además el súper no quedaba nada lejos de ahí. Subió todas las compras a su habitación, la cual estaba más ordenada y presentable que lo habitual y tendió todo sobre la mesa, sacando así unas cuantas películas para que cuando llegara Mugi no la hiciera esperar. En realidad estaba muy nerviosa, pues estaría a solas con la rubia lo cual hacia divagar su mente en sin fin de ideas que podía aplicar en esa cita, lo cual hizo que se sonrojara al pensar que tanto podría pasar. Terminó de arreglar todo y tomó su celular para llamar a la tecladista.
En la mansión Kotobuki, se podía ver a una rubia correr en su habitación sacando prendas de vestir sobre su cama, algo indecisa y nerviosa, pero a la vez emocionada y feliz. Un celular comenzó a sonar, el cual yacía en su cama; al escuchar el tono de aquel móvil, la rubia corrió y contestó rápidamente sin ver de quien se trataba; sin embargo no esperaba llamada alguna más que de cierta castaña, a la cual reconoció desde el primer momento en que escuchó su tono de voz.
Ritsu.- ¿alo?- dijo la castaña del otro lado del teléfono.
Mugi.- ¡Ricchan!- exclamó alegremente la rubia.
Ritsu.- buenos días, mi oujosama, solo llamaba para decirte que estoy ansiosa por verte, y…saber exactamente a qué hora vendrás- continuo soltando unas risitas, pues no habían quedado en una hora en especifico.
Mugi.- su corazón se disparó al escuchar la voz de la castaña, y escuchar que estaba ansiosa por verla, provocándole un sonrojo inevitable y una felicidad jamás experimentada que solo aquella baterista pudo despertar en ella.- ¡es cierto!, esto… en una hora estoy allá ¿de acuerdo?, llevaré algo para que comamos- contestaba la chica de ojos azules con un tono muy feliz, que no pasó despistado ante Ritsu, quien pudo notar que al igual que ella, Mugi también estaba muy emocionada por su cita.
Ritsu.- no te preocupes princesita, ya eh comprado algunas cosas, esta vez yo te invito, ¿de acuerdo?- la castaña contestó muy segura sin esperar un no por respuesta por parte de su amada de ojos azules, la cual no pudo negarse ante la petición de la ojiambar y aceptó.- bueno, te estaré esperando.- argumentó la baterista.
Mugi.- ok, en un rato voy, ya no tardo… - contestó feliz y firmemente, Ritsu sonrió y antes de que pudiese colgar la rubia habló nuevamente.-Ricchan…- Ritsu contestó nuevamente- ¿si?- te amo…Ricchan…- dijo la rubia al otro lado del teléfono, causando en la baterista una felicidad infinita, que los colores se le subieran a la cara mordiendo su labio para contener la alegría por un momento y después poder contestar un tanto nerviosa…- yo también te amo…mi linda princesita…- ambas chicas colgaron al mismo tiempo, no había más que decir, estaban realmente felices y enamoradas. Ritsu apenas colgó, camino lentamente bajando las escaleras con una sonrisa en su rostro, levemente sonrojado apretando sus puños y cerrando sus ojos para contener la emoción, cuando llegó al final de las escaleras no aguantó más y soltó un pequeño gritito abalanzándose al sofá de su sala que le quedara más cerca, abrazando así un cojín, dando vueltas sobre el sofá por lo feliz que se sentía y lo emocionada que estaba. Tan emocionada estaba al escuchar aquellas palabras de la hermosa rubia que tenía por novia, que no se percató que Satoshi ya se había despertado y venia saliendo de la cocina hacia la sala con un vaso de jugo viendo con rareza como su hermana mayor se revolcaba en el sofá abrazada de un cojín. Normalmente Ritsu jamás actuaba de esa manera por muy feliz que estuviese, ni siquiera por a ver pasado exámenes de cálculo o química.
Satoshi.- ¿Qué haces?- preguntó realmente extrañado ante el comportamiento de su hermana, con el ceño fruncido, dando un sorbo de su jugo. La baterista al escuchar la voz de su hermano pequeño se detuvo levantándose de golpe con el rostro levemente sonrojado para evitar que su hermano la molestara.
Ritsu.-yo…etto…- musitó solo para ambos- ¡que te importa mocoso!- contestó corriendo hacia su hermano empujándolo levemente para quitarle su jugo y correr a su cuarto.
Satoshi.-¡Hey loca! ¡Dame eso!.- exclamó el pequeño Tainaka mirando a su hermana subir las escaleras a toda prisa, la cual no se detuvo ante su llamado. La baterista entró a su cuarto y cerró para evitar que su hermano la molestara, dándosela vuelta y recargándose sobre la puerta con el jugo aun en mano.
Ritsu.- eso estuvo realmente cerca…- dijo sonriendo levemente para ella mientras daba un sorbo al vaso con jugo que había hurtado a su hermano menor. Caminó hacia la cama tomando su celular viendo la hora y se quedó acostada viendo una fotografía de ella y Mugi el día que salieron por casualidad, sonriendo ladina y agradeciendo por ese día…
Mientras en la mansión de los Kotobuki, la bella rubia al colgar su teléfono, después de hablar con su preciada castaña… dio pequeños brinquitos cerrando sus ojos con fuerza, y una sonrisa de completa felicidad se podía remarcar bien en su bello y delicado rostro, con un sonrojo carmesí en sus suaves mejillas, recordando aquellas hermosas palabras que eran la más bella de todas las melodías que podían contemplar sus oídos…escuchar que Ritsu le dijera que la amaba, le daba tanta emoción, tanta confianza y la hacía sentir la persona más feliz del mundo entero. Comenzó a tararear alguna melodía de amor mientras tomaba un vestido casual de su color favorito…rosa, se lo probó, se miró un par de veces al espejo…se veía realmente linda, ese tono combinaba a la perfección con su tono claro de tez, se peinó, uso unas sandalias de tacón no muy alto ni muy bajo de color blanco lo que la hacía lucir realmente encantadora; tanto que ningún ser humano podría no notar aquella belleza. Usó un poco de brillo labial solo para humectar sus finos y delicados labios, tomó su pequeño bolso donde llevaba alguno que otro producto para retocarse, aunque sabemos que no es necesario que los use para lucir hermosa. Vio la hora en su celular y se dispuso a salir de su habitación caminando a la salida de la mansión donde un chofer cortésmente le tenía preparado un auto para dejarla en su destino. Normalmente Mugi no hubiese aceptado que uno de sus tantos choferes la llevara a casa de sus amigas; pues ella era tan sencilla que decidía viajar en tren para parecer lo más común. Pero esta vez su cita no podía esperar tanto tiempo como para irse en tren; así que dejó que la llevaran hasta la casa de Ritsu…su amada castaña.
El celular de Ritsu sonó en aviso de que un mensaje había llegado. Enseguida abrió el mensaje y vio que era de la tecladista de la banda que decía: "estoy afuera". En menos de dos segundos la baterista se levantó de la cama acomodándose el flequillo que traía suelto, viéndose rápidamente en el espejo, acomodando su ropa y checando rápidamente que todo en el lugar estuviese tal como deseaba…en orden. Bajó las escaleras tan rápido como pudo, jaló aire tratando de tranquilizarse, cerró los ojos para relajar sus nervios, felicidad y ansiedad que le provocaba la llegada de amada tecladista, tragó un poco de saliva, reviso su aliento entre sus manos; aparentemente todo estaba en orden y se dispuso a abrir la puerta…al abrirla se topó con la más hermosas de todas las vistas…su hermosa y amada oujosama quien lucía bella ante sus ojos…
Ritsu.- ho-hola…- habló la castaña un poco nerviosa pero con una hermosa sonrisa dedicada a la chica que tenía enfrente.
Mugi.-hola Ricchan…- contestó la rubia con una sonrisa amable característica de la tecladista, quien estaba un poco apenada al observar lo linda que se veía Ritsu para ella. La cual portaba unos pantalones entubados color negro, una playera blanca, la cual estaba debajo de una sudadera gris con un cierre al frente y capucha, unos converses clásicos y su flequillo suelto sobre su frente con las mejillas levemente sonrojadas… la ojiazul quedó completamente ida al ver lo bien que le sentaba esa vestimenta a su amada baterista, quedando si habla y mirando fijamente a la castaña, quien comenzaba a sentirse apenada por la mirada fija de Mugi sobre ella.
Ritsu.- bueno, bueno, pero no te quedes ahí, pasa- habló amablemente sacando de sus pensamientos a Mugi quien reaccionó ante la voz de la baterista, sonrojándose un poco y pasando a la casa de la castaña.- ven, vamos a mi habitación, es que mi hermano está en casa y estará molestando si nos quedamos en la sala- decía la castaña tomando de la mano a Mugi para subir a su habitación.
Mugi.- claro- contestó cortésmente sin soltar la mano cálida de Ritsu. Ambas jóvenes subieron las escaleras, llegando así a la habitación de la ojiambar, Ritsu abrió la puerta dejando pasar a Mugi primero y después ella, cerró la puerta invitando a tomar asiento a Mugi quien asintió con la cabeza, para ir a sentarse a la cama de la ojiambar. Ritsu solo cerró la puerta sin ponerle seguro porque como acababa de llegar Mugi, pensó que bajaría a la cocina seguramente por algo, dirigiéndose a la mesa donde tenía unas películas que ya había anticipado para la cita con su oujosama.
Ritsu.- etto… creo que podríamos ver una película, compré unas cuantas golosinas para_- la castaña no terminó de hablar cuando sintió los labios cálidos de Mugi sobre los suyos en un pequeño beso tierno, mientras que con su mano derecha acariciaba su la mejilla de la baterista, quien abrió sus ojos un poco sorprendida ante la acción de Mugi, quien la tomó desprevenida como ella lo había hecho un día antes cuando mugi iba a la estación de tren, lo cual no pudo evitar sentir que su corazón latiera rápidamente, para terminar respondiendo aquel lindo y delicado besos que la rubia le había robado… rodeó con una de sus manos la esbelta cintura de la tecladista acercándola más hacia ella, la rubia no tardó en entender la intención de Ritsu, rodeando con sus brazos el cuello de la castaña, comenzando a profundizar el beso de una manera tierna e inocente…lentamente como si el tiempo no pasara para ellas, rozaban sus labios un poco sonrojados por el contacto, sus ojos permanecían cerrados dejándose llevar por aquel bello momento y disfrutando de cada roce entre sí; hasta que el señor oxigeno llegó a hacer mal tercio, viéndose así ambas chicas obligadas a separarse para tomar aire. Se miraron fijamente por un momento, Mugi acarició la mejilla de la castaña, la cual estaba algo sonrojada pero con una sonrisa tierna en su rostro, dándole otro pequeño beso muy leve a Mugi quien solo cerró sus ojos y después sonrió. Ambas chicas se separaron y rieron un poco.
Ritsu.- y ¿bien?... ¿qué película quieres ver?...- preguntó curiosa la castaña rascando su mejilla mientras sonreía levemente.
Mugi.- miraba el repertorio de películas que yacían en el escritorio pensativa- ¿mmmh? ¡Ésta!- exclamó afirmativamente la rubia. Ritsu miró el titulo de la película y vio que mugi escogió una de sus favoritas.
Ritsu.- ¡oh vaya!, mugi tienes buenos gustos.- dijo la chica emocionada mirando atentamente la película.
Mugi.- no por nada me gustas tú…- contestó la chica tímidamente haciendo que la baterista se sonrojara, volteando su mirada hacia la rubia quien la veía tímidamente.
Ritsu.- sonrió nerviosa y acarició la mejilla de la tecladista.- pues a mí me encantas.- contestó la ojiambar con una mirada ladina y esa mirada tierna que la causaba la rubia.
Mugi.- ¡bien!, veamos la película Ricchan.- habló la rubia para evitar ser observada por Ritsu, quien solo esbozó una sonrisa cariñosa y asintió. Puso la película en el DVD y sirvió un poco de refresco a la rubia quien se sentó al pie de la cama seguida por Ritsu, ambas comían golosinas, y bebían jugo o refresco mientras miraban la película.
Ritsu.- no sabía que te gustaban los zombis.- habló curiosa la ojiambar sin despegar la mirada de la televisión. A lo cual Mugi solo asintió y dijo: - no es que sea fan de ellos, pero me llaman la atención las películas de terror.- sin dejar de ver la pantalla de la tele. Ambas chicas se quedaron en silencio gustando de la película que llevaba por nombre "el amanecer de los muertos" estaban tan entretenidas y metidas en el drama que Ritsu se distrajo un momento en lo que Mugi fue al baño, y cuando salió brincó frente a ella con una de las tantas mascaras de monstruos que habían en la habitación de Ritsu puesta, con las que normalmente siempre asustaba la baterista a Mio cuando iba de visita; logrando que Ritsu diera un brinco y un grito delicado; lo que causo mucha gracia ante Mugi y la baterista la viera un tanto atónita.
Mugi.- cero y van dos.- dijo la rubia quitándose la máscara del rostro con una sonrisa triunfante.
Ritsu.- ¡ese fue un susto tremendo!- decía la baterista tocándose el pecho mirando con una sonrisa nerviosa a la tecladista.
Mugi.- debiste ver tu cara- dijo la rubia con una sonrisa amable y divertida.
Ritsu.- pero no se quedara así.- comentó la ojiambar mirando traviesamente a la ojiazul, la cual miró divertida a la castaña tras esa acción, para sentarse a su lado nuevamente; mientras su amada ojiambar la abrazaba a su lado rodeándola por la cintura con su brazo derecho para acercarla a ella, la tecladista recargó su cabeza sobre su hombro y siguieron disfrutando de la película.
La película terminó y Ritsu propuso bajar a la cocina por si tenía hambre le haría algo de comer; Mugi aceptó y Ritsu bajó para cocinar algo mientras la rubia esperaba en la habitación. Mugi recorrió la habitación mirando algunas cosas de la castaña, donde reía divertida al ver su colección de mascaras de monstruos hasta mangas de comedia. Se detuvo un momento mirando fijamente una repisa en la cual yacían un par de fotos de la baterista en compañía de Mio, y algunas otras con sus amigas de la banda del Hokago tea time…se quedó pensativa un poco mirando las fotografías de salidas seguramente, acompañada de la bajista, la cual al parecer era muy importante para Ritsu y ella lo sabía. Soltó una pequeña risita y dispuso bajar a la cocina para ayudar a su amada ojiambar, la cual al parecer tenía un poco de problemas, pues las aptitudes culinarias no eran un don que el cielo le haya otorgado. Mugi bajó hasta la cocina y cuando llegó se topó con una Ritsu con un tiradero por doquier y su cara un poco manchada por puré de tomate. Mugi no pudo evitarlo y soltó una risita traviesa y divertida al notar las condiciones en que la baterista se encontraba; la cual volteó al instante de escuchar las risas de su hermosa oujosama…
Ritsu.- ¡Hey!, hago mi esfuerzo- dijo la castaña un poco sonrojada.
Mugi.- lo sé…- se acercó y le plantó un dulce beso en aquellos suaves y delicados labios que eran su droga.- déjame ayudarte- se ofreció amablemente la rubia con una sonrisa en sus labios.
Ritsu.- ¡oh vamos! –Exclamó la castaña- hoy eres mi invitada, así que deja que yo lo haga, ya casi termino.- dijo la baterista muy amable con una sonrisa plena. Mugi no podía negarse ante aquella hermosa sonrisa así que dejó que la baterista terminara y regresó de nuevo a la habitación de Ritsu, topándose con satoshi en las escaleras.
Satoshi.- la miró por un momento y se sonrojó al toparse con aquella rubia despampanante quedándose mudo, puesto que no se había percatado de la visita que supuso era de su hermana mayor.
Mugi.- buenas tardes, satoshi-kun- saludó cortésmente la rubia al pequeño frente a ella.
Satoshi.- buenas tardes…etto…- el chico no sabía el nombre de la bella joven así que hizo una pausa, pues la única que iba a su casa de sus amigas de Ritsu era Mio.
Mugi.- Tsumugi Kotobuki.- se presentó con una sonrisa amable y encantadora, con ese tono de voz tan encantador y calmado de la tecladista.
Satoshi.- Tsumugi…- dijo el chico un poco nervioso e impresionado por la bella rubia, la cual solo asintió y siguió su camino hasta la habitación de Ritsu, la cual venia subiendo con unos platos de espagueti y una jarra de té helado.
Satoshi.- oye Ritsu…esa chica que está en tu habitación ¿es?- preguntaba el chico curioso.
Satoshi.- tranquilo enano, ella es la tecladista de la banda, y es mi oujosama…- contestó la chica, esto último en un suspiro. Satoshi la vio con el ceño fruncido. El timbre de la casa de los Tainaka sonó.
Ritsu.- ve a abrir satoshi, deja de estar molestando.- ordenó la castaña con una sonrisa ladina para seguir su camino. Satoshi bajó a abrir como su hermana le dijo, al abrir se encontró con uno de sus amigos, lo hizo pasar y se pusieron a jugar Xbox. Ritsu se asomó para verificar quien era.
Ritsu.- ¡Hey satoshi¡ ¿Quién es?- preguntó la mayor de los Tainaka desde las escaleras.
Satoshi.- un amigo, vamos a estar jugando Xbox en la sala.- contestó el menor siguiendo con lo suyo. Ritsu sonrió malvadamente pensando que no habría interrupciones en su preciada cita con la rubia, ya que su hermano se traumaba en los videojuegos, y subió a toda prisa a su habitación.
Ritsu.- ¡ta dah!- exclamó la chica en tono de sorpresa mostrándole a Mugi lo que le había preparado. Mugi miró curiosa y sonrió plenamente.
Mugi.- eso se ve delicioso Ricchan…- comentó la rubia para recibir el plato que le dio la castaña. Ambas se sentaron en una mesa que estaba en el centro de la habitación de la baterista, la cual le sirvió un vaso con té helado y comenzaron a comer.
Ritsu.- gracias, espero que te guste, porque aunque la cocina no se me dé bien, me ah quedado perfecto, no podría ser menos de la grandísima e incomparable Ritsu Tainaka.- hablaba la chica elogiándose a sí misma, con una mano en su pecho en posición heroica. A lo cual Mugi solo reía divertida. Así ambas chicas disfrutaron de su comida mientras platicaban tonterías o aventuras una de la otra, relajeaban y realmente disfrutaban de la cita, de la compañía de la una como de la otra.
Mientras tanto Mio estaba en su casa acostada sobre su cama mensajeando con Azusa sobre lo aburrido que estaba el día, ya que como no hubo clases, y fue repentino, nadie hizo planes para alguna salida o algo por el estilo.
Mio se sentó en su cama meditando lo que se había propuesto un día antes… declarársele a Ritsu, decirle todo lo que se había guardado durante muchos años, lo cual confundía con amor de amistad; cuando realmente la amaba. Así Mio se levantó lentamente de su cama mirando aquella fotografía suya con Ritsu que yacía en su escritorio donde ambas se veían muy divertidas… Mio tomó su celular y llamó a Ritsu juntando toda su fuerza de voluntad, ya que estaba muy nerviosa, aunque era solo para preguntarle si estaba en su casa, la cual no contestó porque tenía el móvil en vibrador; con su cita con Mugi no quería interrupción alguna, así que lo dejó en silencio.
Mio suspiró resignada, pues Ritsu no contestaba; a lo que ella supuso que seguramente estaba durmiendo y decidió ir a su casa sin más rodeos y tomarla de sorpresa. Se dio un baño y se dispuso a cambiarse.
En casa de los Tainaka, Ritsu y Mugi terminaron de comer y seguían platicando y riendo de cosas o anécdotas divertidas.
Mugi.- discúlpame Ricchan, voy al baño.- dijo la chica amablemente levantándose para ir al baño. Algo que no pasó desinhibido ante la malicia de la casta quien inmediatamente se levantó y usó una máscara de las tantas que tenía en su colección, esperando a Mugi fuera del baño para asustarla como la tecladista lo había hecho mientras veían la película de zombis. La puerta del baño se abrió y Ritsu saltó dando un grito en espera de la reacción de susto de Mugi, de la cual no había señal y la luz del baño estaba apagada…
Ritsu.- ¿Mugi?...- preguntó dudosa la castaña entrando un poco al baño, se acerco al interruptor y prendió la luz. Al momento de prender la luz del baño la rubia saltó de tras de la baterista dando un grito para asustarla, a lo cual la reacción de Ritsu fue de un susto tremendo acompañado de un brinco, a lo cual Mugi no pudo evitarlo y rio a carcajadas, cosa que no era muy normal en ella, pues sus risas siempre eran relajadas y amables. Ritsu la miró atónita una vez más y entre cerró sus ojos como sospechando.
Mugi.- cero y van tres…- alcanzó a decir la ojiazul entre risas aun. Ritsu no pudo evitarlo y corrió tras ella, Mugi salió corriendo del baño y sin más a donde ir se quedó en un rincón del cuarto cerca de la cama. Ritsu se acercaba a ella con las manos alzadas moviendo sus dedos con intención de hacerle cosquillas.
Ritsu.- ahora pagaras por tus atrevimientos ante la grandísima Tainaka.- amenazaba la baterista en tono de burla, saltando hacia Mugi para hacerle cosquillas, la rubia reía imparable antes las maldades de la ojiambar sin poder mantenerse en pie sentándose en la cama encogiéndose un poco para evitar las cosquillas que le hacia la castaña, sin lograr detenerla. Finalmente Mugi quedó tendida en la cama con Ritsu encima de ella, casi lagrimeando de la risa; mientras las cosquillas que Ritsu le hacía no cesaban. Ritsu se detuvo por un momento para decir:
Ritsu- ¿ahora entiendes el poder de la magnífica Ritsu?- dijo en tono juguetón con una sonrisa divertida en sus labios, aun encima de Mugi quien aun reía levemente. La tecladista la miró fijamente justo debajo de ella limpiándose un poco las lagrimitas que se le escaparon de la risa, y solo asintió con la cabeza. Se miraron por unos instantes… Ritsu se acercó lentamente al rostro de Mugi postrando sus manos sobre la cama a la altura de los hombros de la ojiazul, para finalmente juntar sus labios en un pequeño roce que lentamente fue convirtiéndose en un tierno beso… la rubia acarició la mejilla de la baterista, provocando una linda sensación en el pecho de Ritsu. El beso se profundizó cada vez más, pero de una manera tierna y delicada, la rubia rodeó la cintura de la castaña con ambos brazos para acercarla más a sí, Ritsu accedió ante aquella acción tierna de su amada oujosama… el beso continuó fluido, Ritsu acarició el delicado y suave rostro de la tecladista, rosándolo con las yemas de sus dedos de una manera muy delicada, bajándolos hasta su cuello, desprendiéndose de los labios de la rubia, propinándole un beso en éste; lo que hizo que la ojiazul soltara un pequeño suspiro. Ritsu no detuvo sus tiernas caricias, besó nuevamente los labios que ya se tornaban de un color carmesí de la tecladista de una manera sutil y apasionada; la ojiazul respondió nuevamente al tierno beso de la misma manera con un sonrojo en sus suaves mejillas acariciando la espalda de Ritsu, quien seguía encima de ella. Mugi bajó sus manos hasta el cierre de la sudadera de Ritsu, deslizándolo para abrirla y quitársela, Ritsu se quedó con su blusa que traía debajo de la sudadera; dejándose llevar por las tiernas caricias sutiles que le regalaba su hermosa tecladista… con cada momento que pasaba entre caricias y tiernos besos, ambos corazones de las chicas se aceleraban cada vez más, los sonrojos se hacían presentes al máximo, el calor comenzaba a sentirse a pesar del clima en el cuarto de la baterista; sin embargo, era el momento más lindo, tierno y romántico para cada una de las jóvenes en la habitación; quienes así se demostraban el amor que sentían la una por la otra…
Ritsu se detuvo y miró fijamente a Mugi con un leve sonrojo en sus mejillas acompañado de una sonrisa cálida, digna de una mirada enamorada que le regalaba a la rubia. Mugi la miró de la misma manera con sus manos rodeando su cuello.
Mugi.- Ricchan…- habló finalmente la rubia.- te amo Ricchan… te amo…- musitó mirando casi lagrimeando de felicidad la ojiazul con una gran sonrisa en sus delicados y finos labios color carmesí…
Ritsu.- sonrió ampliamente con una mirada tierna.- yo también te amo… mi bella oujosama… -dijo tiernamente la castaña mirando fijamente a su amada y hermosa novia. Mugi acercó el rostro de Ritsu propinándole un beso, que fuera de ser sutil, fue apasionado y muy lindo. Las enamoradas siguieron besándose durante un rato de una manera muy apasionada. Esta vez Mugi jaló a Ritsu frágilmente, dejándola debajo de ella.
Ritsu.- ¿quieres cambiar de papeles cierto?.- dijo traviesa la castaña mientras le sonreía ladina. Mugi se limitó a besarla nuevamente, para hacer una pausa.
Mugi.- Ricchan…- habló pensativa la tecladista.- ¿deberíamos decirles de lo nuestro…de lo que sentimos a las demás?- preguntó dudosa la chica mirando a Ritsu quien se quedó pensativa.
Ritsu.- creo que sería lo mejor- contestó cortésmente la castaña.- yo hablaré con Mio y las demás para que sepan, no te preocupes ¿de acuerdo?- finalizó la baterista para que la rubia no se preocupara.
Mugi.- y ¿Cómo crees que lo tome Mio-chan?- preguntó nuevamente la tecladista un poco seria.
Ritsu.- soltó un suspiro y sonrió- yo creo que no habrá problema, creo que si se lo digo antes que a la demás, sería más cómodo para todas…después de todo ella es mi amiga desde la infancia y creo que tiene el derecho de saber antes que las demás, en realidad es muy especial para mí y siempre me ah ayudado y apoyado cuando la necesito; admito que alguna vez la vi más que como amiga…más sin embrago, jamás creí que me pudiese enamorar… y me enamoré de ti…- dijo la chica con un tenue tono de voz un poco sonrojada y una débil sonrisa mirando hacia el techo, para luego acariciar la mejilla de Mugi, quien la miraba tiernamente.- ¿sabes?, me eh vuelto algo cursi jeje, quien lo diría, la inmensamente grande Ritsu se ah enamorado, y se volvió realmente cursi- finalizó la castaña para reír un poco al igual que Mugi quien le dio un tierno beso nuevamente al cual Ritsu respondió de una manera muy romántica.
Mugi.- por eso y más te amo… mi Ricchan…- dijo la tecladista sellando los labios de Ritsu contra los suyos…
NOTAS FINALES: ta dah! E aquí el cuarto capítulo de mi humilde fic, la verdad es que me salió muy largo, eso de estar sola escuchando buena música sí que me inspira xD kjahkjah bueno, espero que lo disfruten, tendrá continuación jeje espero reviews eh?, no sean flojos y comenten si les gustó, acepto sugerencias y esas cosas que quieran expresar.
Ahora si, me voy! Cuídense los amo….. chao chao!
