Notas de Autora:
Ehm… lol no sé si alguien sigue realmente esta historia, pero bueno…
hice algunas modificaciones al cap anterior :u
La Primera Vez – II
Subieron al tren en silencio, y a pesar de lo ocurrido se sentaron juntos.
Mob no dejaba de preguntarse cómo era que había tenido la valentía de hacer eso, aunque tenía seguro algo… el que sean hombres, incluso si lo asqueaba, no haría que Arataka se moleste con él, ya que había sido él mismo, su maestro, quien le había orientado a apoyar la relación de su hermano con Shou (cuando supo de esta se preocupó por cómo sería tratado su hermano por los demás y si realmente podía ser feliz sin una chica, Reigen fue quien le explicó que habían diferentes orientaciones y que era normal, otra característica más). Estaba ansioso, deseaba repetir lo de hace unos momentos atrás, sentir los labios ligeramente agrietados de su maestro sobre los suyos, pero no podía, ni ahora ni probablemente nunca más, no podía obligar a quererlo ni mucho menos amarlo. Suspiró observando sus zapatos como si fueran la cosa más interesante, para calmar sus ganas de ver al mayor.
60%
Decir que no se lo esperaba describiría perfectamente cómo se sentía, de no ser porque lo que más invadía su mente era que sería muy fácil decirle a Mob que lo correspondía, que lo había hecho desde hace mucho sin darse cuenta y entonces podrían besarse cuantas veces quisieran, pero… ¡ÉL ERA UN ADULTO y Mob ni llegaba a la mayoría de edad! Sacudió su cabeza. No estaba bien, no podía permitirse ser tan egoísta, tenía que dejar que Mob saliera con alguien más de su edad que le permitiera vivir experiencias con el mismo entusiasmo de adolescente, no con él, un adulto que no podía darle la misma emoción como si tuviera diez años menos; pero tal vez… tal vez si Mob seguía queriéndolo luego de cinco o diez años… estaría bien corresponderle. Tocó sus labios recordando los del menor, suspiró, en ese momento estaban tan cerca… ¿dejaría que Mob hiciera lo mismo de nuevo? Era una estúpida pregunta, por mucho que pensara que no era correcto, mientras fuera Mob el responsable que eso pasara, no se opondría ni lo detendría, porque en momentos así sus impulsos egoístas se permitían pasear sin culpa. Sobó su rostro "Estoy mal…".
El trayecto lo pasaron en silencio, esta vez fue Reigen quien se quedó dormido sobre la cabeza de Mob, por lo que estuvieron cerca de pasarse de paradero si Reigen no despertaba a tiempo ya que Mob no tenía la mínima intención de hacerlo.
65%
Eran como las nueve de la noche cuando bajaron del tren.
Mientras iban caminando en un silencio incómodo a la casa de Reigen (Mob tenía que recoger sus cosas). Aún así, ninguno de los dos quería despedirse todavía.
Reigen vio cómo su discípulo miraba con curiosidad la caja donde estaba la botella que había comprado, no pensó que estuviera mal invitarle un poco, después de todo Mob ya tenía 16 años, había pasado la pubertad, si bien aún no era muy… legal que consumiera bebidas alcohólicas, él mismo recordaba haber bebido un poco de estas para celebraciones importantes a esa edad y antes (como festividades), el cumpleaños de Mob era importante, pero él decidió guardar la botella para tomarla juntos cuando este cumpliera 18, ya que había costado bastante caro.
Mientras caminaban pasaron por una tienda, la insistente miraba del menor a su botella le hizo tomar una decisión, si quería probar alcohol, dejaría que pruebe un poco de alcohol moderadamente, sólo porque estaban celebrando su cumpleaños. -Mob, espérame un rato-
Mob asintió con la cabeza.
A los pocos segundos salió de la tienda -Eh… ¿Me puedes prestar algo de dinero?- dijo rascándose la cabeza a la vez.
Mob sacó su billetera del bolsillo de su pantalón y se la extendió a su maestro.
-Gracias. Recuérdame en casa lo que tengo que devolverte- y luego volvió a entrar a la tienda.
Mob se quedó esperando afuera, levantó la vista al cielo, aunque parecía despejado apenas podía ver unas cuantas estrellas, en comparación a las que vio por la colina, en los dos sentidos. Se tocó los labios con una sonrisa, su maestro no había mencionado el tema, lo que le dolía porque quería despejarse muchas dudas, pero le alegraba más que no le mirara asqueado o le hubiera dado algún signo de rechazo.
Compró dos sixpack de cerveza ya que estaban en oferta, lo que no significaba que las vaya a tomar en ese momento.
Salió de la tienda, llamó a Mob para que continuaran caminando a su casa, pero el menor no parecía escucharle. ¿En que estaría pen…? Oh… seguramente estaba recordando el beso… suspiró. Sacudió su mano en frente de la vista del menor, y al ver que no reaccionaba tocó su hombro. -Oi, Mob…-
70%
-¿Ah? Ah… - reaccionó y siguió al mayor a su costado, notando cómo ahora tenía una bolsa con latas. Sintió una gran curiosidad por saber de qué eran.
Cuando llegaron al departamento de Reigen tuvo que sujetar la bolsa y la caja para que el mayor pudiera sacar sus llaves y pudieran entrar. Observó de reojo la bolsa, eran cervezas… ¿Acaso iban a compartirlas? Esperaba que así fuera, desde hace un tiempo le intrigaba cómo sería probar alguna.
-Pasa- indicó Regien, luego de prender la luz de la entrada, mientras abría la puerta.
El menor entró dejando las cosas en la mesa pequeña de la sala frente a un mueble largo.
El mayor se dirigió a la bolsa, con su llave separó uno de los sixpack, el otro lo guardaría en la refrigeradora más tarde. -¿Quieres probar? – preguntó alzando una de las latas. Antes de que el otro pudiera responderle continuó – Si no quieres puedes decir que no, está bien… de hecho sería lo más adecuado-
Mob sacudió su cabeza negando. Sonrió levemente -Sí quiero-.
Se sentaron juntos en el sofá.
-Te daré a lo más una lata – advirtió el rubio. Abrió dos latas, una para él y la otra se la entregó a Mob. - ¡Por el mejor discípulo del mundo del mejor maestro psíquico del mundo! - sabía que Mob conocía que no tenía ningún poder, pero era un secreto a voces que preferían pretender que no sabían. Tomó la cerveza de la lata de golpe.
Olió el contenido de la lata, olía… raro, tomó un sorbo, estuvo a punto de escupirlo. Sabía raro, algo… ¿amarga? Agradecía que estuviera fría para no sentir mucho de su sabor. Tragó un poco más esperando acostumbrarse a esta, mientras más tomaba menos desagradable le parecía, pero no dejaba de pensar sobre si podría echarle algo como gaseosa para que no fuera tan malo. Luego de haber tomado un tercio de la lata sintió sus piernas levemente entumecidas, su cabeza más ligera y sus mejillas un poquito más calientes.
Reigen miró a Mob y se rio de él al ver sus reacciones mientras tomaba, la primera vez probando eso nunca era muy buena.
-¿Maestro?-
Se rio un poco más fuerte- No es nada Shigeo, sólo es que… creo que debí advertirte u ofrecerte algo de azúcar-
-Oh…- abrió sus ojos sorprendido, rara vez Reigen lo llamaba por su nombre, se sonrojó un poquito más y sonrió encantado por cómo sonaba su nombre en los labios de su maestro, quería escucharlo llamarlo así más veces…
80%
Reigen se levantó y se fue a la cocina para traerle algo de azúcar.
Mob se quedó mirando por donde se fue este, suspiró entristecido mientras veía la lata que le había dado, jugó con esta inclinándola levemente a los lados para ver cómo se movía el líquido dentro de esta.
-Prueba echándole esto- dijo sentándose de nuevo al costado del menor mientras le entregaba un frasco con azúcar y una cucharita.
Mob las recibió, echó dos cucharitas y removió el líquido, probó un poco, siguió echando cinco más, ahora el sabor era mucho más aceptable.
Por inercia el mayor abrió otra, y otra… se las tomó poco a poco mientras conversaba con el pelinegro sobre cómo había sido el día de ayer y esa semana en general. Y se acabó cuatro latas mientras Mob apenas iba por poco más de la mitad una.
Mob pudo notar que el mayor comenzaba a decir cosas que no diría si estuviera consiente; le hacía muchos halagos, como que le encantaba cómo podía comprender a los demás y perdonar, lo mucho que le gustaban lo gatunos que eran sus ojos y cómo amaba la suavidad de sus cabellos, o cómo sus labios fueron más dulces de lo que había imaginado, lo que hizo sonrojar profundamente al menor que estaba seguro que si respondía algo iba a tartamudear sin decir nada coherente, podía escuchar sus propios latidos, y que debía controlarse porque algunas cosas de la sala habían comenzado a flotar, cosa que el mayor no prestó atención mientras le sonreía y acariciaba una pierna.
Mob sabía que no estaba bien que no lo detuviera; siendo sincero consigo mismo lo asustaba un poco los avances del rubio, nunca alguien se le había insinuado de esa forma; podía detenerlo, incluso si el mayor le llegara a ganar en fuerza ya le había advertido que si era por defensa personal, y no encontraba otra alternativa, debía usar sus poderes lo suficiente para librarse y huir; pero deseaba tanto seguir escuchando las palabras del contrario, había anhelado tanto que lo tocara de esa forma y poco (muchísimo) más; tal vez sería su única oportunidad de que algo así pasara, por lo que debía aprovecharla. Mientras Reigen se reía de algo que no entendió llamó a su casa para avisar que se quedaría en el departamento del mayor. ¿Hasta dónde llegarían?
95%
Era increíble cuánto había desarrollado sus poderes en ese tiempo, aunque aún tenía miedo de descontrolarse, pero ya antes había llegado al 100% sin causar más que algunas cosas flotaran.
Mob apretó un puño para darse valentía. Aún no sabía si Arataka lo amaba o sólo estaba algo atraído por él, no sabía qué podría pasar, no sabía si eso quedaría sólo allí, no sabía si cuando el mayor se enterara de lo que hizo se sentiría tan culpable que no le dejaría volver a verle, no tenía la mínima idea de nada, sólo… sólo quería vivir el momento, sin pensar en nada más que en lo bien que se sentiría ser tocado por el mayor, si quiera un beso más... y otro y otro… pasar toda una noche sólo besándose le bastaba y sobraba. Con sus manos sostuvo la cabeza de Reigen, quien se calló, lo acercó poco a poco a su rostro, sus labios temblaban de nerviosismo y ansiedad, un nudo se formó en la boca de su estómago al sentir su aliento tan cerca de él, no le gustaba el olor a cerveza, pero sí la cercanía entre la boca de Reigen y la suya… lo fascinaba, cerró los ojos y juntó sus labios con los del contrario.
Regien al sentir tan cerca los labios del menor no quiso detenerlo, como hipnotizados sus párpados cayeron, no podía pensar con claridad, sólo… parecía tan irreal, como sacado de una fantasía, pero a la vez se sentía tan real…abrazó al esper por la cintura, relamió sus labios en medio del beso, el menor abrió ligeramente su boca al sentirlo, lo que el estafador aprovechó para introducir su lengua en la boca del esper; eso sorprendió a Mob dejándolo quieto, mientras que el rubio siguió adentrándose en su dulce boca, explorando todo lo que podía, jugueteando con su lengua. "Mob, Mob, Shigeo, Mob, Shigeo, Shigeo, Shigeo…"
100% Amor
Shigeo trató de corresponder con movimientos torpes; era mejor de lo que alguna vez imaginaron; el menor sintió cómo el mayor lo llenaba con saliva, era extraño, tal vez debería desagradarle, pero era todo lo contrario, le hacía sentir más caliente.
Por falta de aire tuvieron que separarse dejando un hilo de saliva entre sus bocas, testigo de aquel momento.
Ambos abrieron lentamente los ojos mientras jadeaban intentando recuperar el aliento.
Los jadeos del menor iban directamente a su oído llegando hasta el medio entre sus piernas, esta vez fue su turno de besarlo de nuevo, odiaba a sus pulmones por no haber soportado más tiempo y haber cortado el anterior, pero tenía una gran fortuna en no ser rechazado, en aquel momento no podía pensar en las consecuencias, pero sí que podía besarle cuantas veces quisiera, Mob no se resistiría, de hecho, parecía anhelarlo tanto como él.
Sus labios se chocaron una y otra vez, haciendo que ambos se perdieran ante el contacto.
Poco a poco se pararon. Mob jadeó decepcionado cuando sus labios se separaron, pero el mayor lo jaló… -Oh- su rostro estaba rojo, podía predecir a dónde lo llevaba. "Esto está MAL, MAL, MAL" resonaba la voz en su cabeza, no había forma de que fuera perdonado, pero... no quería evitarlo; ya lo había decido antes, y no cambiaría su decisión a pesar del nerviosismo que sentía. No esperaba que iba a ser su primera vez, pero pensó que no habría otra oportunidad así, así que debía tomarla o se arrepentiría para siempre, no iba a dejar que lo que había deseado tanto se esfumara de entre sus dedos por su propia culpa.
