¡Hola!
Síp, muy pequeño (hasta tengo drabbles más largos que esto); por eso trato de subir los capítulos más rápido.
Bueno, no más comentarios, los dejo. ¡Y muchas gracias por la atención!


Disclaimer: Danny Phantom y sus personajes (excepto el fantasma sin nombre de este capítulo) pertenecen al brillante y talentoso Butch Hartman.


Dedicado a: La memoria de David Carradine q.e.p.d.


La esfera del poder
Por: LP Luna Phantom


Capítulo 3: Explorando

En la Zona Fantasma todo lucía completamente devastado: las usuales puertas que flotaban siempre, ahora descansaban en el suelo hechas añicos, no había rastro de vida (metafóricamente), ningún alma por ningún lado, el silencio era abrumador y una sola pregunta rondaba en la cabeza de Danny Phantom: ¿Qué ha pasado en este lugar?

Anduvo vagando por los alrededores sin encontrar algo que pudiera darle una pista de eso que había sucedido.

Suspiró frustrado.

-Creo que iré a casa por la nave Fenton, en ella viajaré más rápido y escanearé todo este lugar.

Se dio la vuelta para irse, pero algo lo tomó por los brazos.

-Ah, ¡suéltame! – se safó en menos de dos segundos y volteó a ver a su atacante. - ¿Quién eres tú? – exigió al fantasma situado frente a él.

-Discúlpeme por favor, pero no podía dejar que se fuera.

-Dije: ¿quién eres? ¿Cuál es tu nombre?

-Mi nombre... mi nombre... mi nombre no es importante, pero el tuyo... el tuyo sí lo es. Danny Phantom, el héroe de su mundo... y el nuestro – le hizo una reverencia.

-Ehh... gracias – dijo el aludido pasándose la mano por detrás de la cabeza. – Ahora, fantasma sin nombre, dime qué sucede.

-A eso iba Danny Phantom, o "chico fantasma", como bien le dicen por aquí; aunque tal vez debería decir: como malamente le llaman aquí. Usted ha demostrado ser grande... grande y valiente. Tan grande como para escapar de la cárcel de Walker, tan grande como para encerrar de nuevo al poderoso Pariah, tan grande como para hacer que ese fantasma escritor dejara de publicar sus aburridos libros, – añadió haciendo muecas – tan grande como para...

-Ejem, ejem... sigo esperando una respuesta. – intervino Danny.

-A eso iba, a eso iba... – aclaró - ¿En qué iba? Ah, si... tan grande como para liberar ahora a la Zona Fantasma de la guerra que acecha con llegar.

-¿Guerra? ¿Cuál guerra?

-Una guerra que ha acechado desde hace miles de años, una guerra que amenazó con llegar con la creación de "la esfera del poder", que, como bien lo dice su nombre, es una esfera... y proporciona poder ilimitado a quien la posee, debería agregar.

-¿Y quién quiere poseerla? ¿Quién es tan ambicioso que ha desatado una guerra en la Zona Fantasma?

-Quienes señor Phantom, quienes. Y la respuesta a esa pregunta es: absolutamente todos.

-¿Todos? – cuestionó incrédulo.

-Así es. Y la guerra aun no se ha desatado, por cierto.

-Pero... ¿y las puertas? ¿Y el ambiente lúgubre y desolado?

-Es el miedo; los más ambiciosos han barrido con todo, peinando el lugar para encontrarla, dispuestos a todo, incluso a luchar a muerte, si sabe a lo que me refiero, con tal de conseguirla.

-Y dime, ¿qué puedo hacer yo?

-¿Qué esta dispuesto a hacer? – preguntó desafiante.

-Todo. – respondió decidido.

-Excelente... – sonrió complacido - pero he de admitir que eso es más de lo que necesitamos. Aquello que necesitamos es destruirla, y la única manera para lograr eso es con ayuda de alguien.

-¿Quién?

-Lobo.

-¿Lobo?

-Así es, Lobo – reafirmó - ¿Acaso nunca habías notado lo increíbles que son sus garras, capaces de abril portales al mundo real, capaces de destruir cierta esfera peligrosa? La única desventaja es que ha desaparecido sin razón, yo lo he buscado por un tiempo, pero al parecer se ha ido lejos. Tal vez tú puedas encontrarlo...

-Tal vez pueda – acordó Danny con una sonrisa, girándose, dispuesto a marcharse – Bien, entonces vamos a destruir una esfera.


Ja ja... parece que las cosas van a ser más fáciles de lo que pensaba... o tal vez no.
¡Muchísimas gracias (de nuevo... sí, me traumo con los agradecimientos. Disculpen si llegan a ser molestos)!
¡Saludos!