Hola, una disculpa por la gran demora T.T

Agradecimientos a:

Yum-yum (jaja sí, pero Sakura tiene una razón para pensárselo XD, muchas gracias trato de mantener una redacción coherente tanto como puedo jeje espero que puedas seguir leyendo la historia, un abrazo. P.D. Ntp por el nombre jaja)

Ciel (Sorry! Apenas lo subí y eso que prometí otra cosa, de verdad en serio espero que lo puedas seguir leyendo, un beso)

Hajimete

Por: Koraru-san

Capítulo 4: Irremplazable

– El nombre del muchacho es Naruto –

Las velas hacían que las sombras bailaran tenuemente en las paredes.

Youhei Uzumaki escuchaba tranquilamente el informe de Nagayi, cómodamente sentado – ¿Naruto? ¿Cuál es su nombre completo? –

– El espía que envié no recaudó esa información – Nagayi bajó su mirada – Pero parece que él no saldrá de la aldea durante un tiempo, acaba de regresar de una misión –

– Demonios – el hombre maldijo – ¿Qué más has averiguado? ¿Familiares, amigos, personas que nos ayuden a acercarnos a él? –

– Parece que no tiene familia con vida, tiene un amigo en la cárcel y al parecer una joven que podría ser su novia, pero ninguno de ellos parece tener oportunidad de salir de la aldea –

– Debe haber una forma de acercarnos a él – el joven puso su mano bajo su mentón mientras pensaba una forma – Seguramente tendremos muy pronto a Konoha buscando a quien robó el pergamino y la guardia para que nadie entre o salga se hará más fuerte en estos días, hay que sacar al Jinchuuriki de una forma u otra –

La mujer pelinegra miró como su líder se revolvía en su sillón – ¿Hay algo que yo pueda hacer? – preguntó ella.

– Por el momento envía a alguien al bosque que rodea el templo donde estaba el pergamino, que se asegure de que no dejamos rastro alguno, yo me encargaré de pensar cómo sacar al Jinchuuriki de Konoha antes de que anochezca mañana –

– A sus órdenes, Joven Maestro –

– Debe haber una forma de contactar con el muchacho –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

La celda estaba totalmente a oscuras cuando ella llegó, la noche había caído en Konoha rápidamente y las estrellas iluminaban tenuemente el cielo. El guardia la vio llegar y la dejó pasar sin preguntarle nada, como siempre lo hacía.

– Es un poco tarde para que estés aquí –

Apenas puso un pie cerca de las rejas y la voz de Sasuke retumbó en el pasillo, ella sintió un leve escalofrió por el regaño – Gomennasai (Lo siento), Sasuke-kun. Si te incomoda me puedo retirar – Sakura había sonado algo nerviosa.

El joven Uchiha dudó unos segundos antes de contestar – ¿Qué ocurre? –

– No… nada malo… sólo quería visitarte antes de irme a casa –

Sasuke la miró de reojo, sin decir nada se dirigió a una de las esquinas de su celda y con un leve soplido encendió la gastada vela que tenía – Es la primera vez que vienes a estas horas – dijo mirando la llama encenderse.

Un escalofrió recorrió la espalda de Sakura en ese momento, al ver la figura del pelinegro iluminada por la vela haciéndolo lucir amenazante – Es que me dieron ganas de visitarte, eso es todo –

– Mmm – respondió secamente el ojinegro – Parece que tú y Naruto piensan igual, él ya vino a verme hace rato –

– ¿Lo hizo? También lo vi hoy – Ella bajó su mirada.

– Me comentó lo que estaba haciendo… parece muy decidido – Sasuke se sentó de espaldas a la chica del otro lado de las rejas.

Ella imitó el movimiento pegando su espalda a la de él – Ojala pudiera ayudarlo un poco más –

Hubo un rato de silenció después de eso. No es que Sakura no tuviera un tema que tratar, pero las palabras del rubio seguían invadiendo su cabeza.

"Mientras tú y Sasuke sonrían, yo también sonreiré… no olvides eso"

Sus puños se presionaron arrugando sus ropas, mientras su mirada se perdía en algún punto de la oscuridad. Un suspiró salió de su boca. ¿Por qué seguía sintiendo ese dolor en el pecho?

– ¿Qué pasa? – La fría voz del pelinegro la sacó de sus pensamientos.

Sakura dio un respingo y buscó rápidamente algo que decir – No… bueno… nada en realidad… es sólo que… estaba recordando lo que te dije hace algún tiempo… ¿lo recuerdas? –

Sasuke giró un poco su cabeza con eso, no dijo nada mientras sentía como el chakra de la joven peli-rosa se alteraba un poco.

Sakura contuvo la respiración por unos segundos. Queriendo haber mencionado cualquier otra cosa menos algo tan imprudente.

– Lo recuerdo –

Contestó finalmente el Uchiha y el corazón de la joven se estrujó como si quisiera detenerse, temeroso.

– Yo… quería saber… – A Sakura le estaba costando trabajó conversar, y apenas entendía por qué, entonces deseó quedarse callada y no seguir hablando – Quería… quería saber qué pensabas ahora –

Una vez más, el silencio reinó en la celda.

Sasuke mantuvo su posición de espaldas a Sakura, mientras pensaba un poco.

Recordaba perfectamente lo que la chica le había dicho poco después de que lo habían encerrado en ese lugar.

¡Sasuke-kun! –

Él la miró con algo de frialdad – ¿Qué ocurre? –

Yo… yo… – las mejillas de la chica estaban encendidas por completo y sus puños se contraían con fuerza – ¡Yo quiero decirte que…! – Ella bajó su mirada y tomó aire, mientras sentía que sus ojos se cristalizaban – ¡Quiero decirte que todavía sigo enamorada de ti! –

Sakura… –

Matte (Espera) – Ella le miró con algo de pena – Sé que este no es el momento ni el lugar, y que tal vez tú no sientas lo mismo… pero…– su voz se quebró – Me gustaría que lo pensaras un poco… – sus ojos le miraron directamente – Estoy dispuesta a esperarte todo el tiempo que estés aquí… hasta que seas libre de nuevo… déjame ser la persona con la que inicies una vida nueva… –

El pelinegro guardó silencio un momento – Sakura… – murmuró – ¿Estarías dispuesta a esperarme por tanto tiempo? –

Él no supo por qué, y tampoco entendió nada, pero en ese momento vio como las lágrimas salían descontroladamente de los verdes ojos de la chica. Ella parecía estar demasiado triste en ese momento.

Sakura… –

Lo haré… – dijo ella, todavía llorando y con una dolorosa expresión – Prometo que lo haré –

Luego de un tiempo, aquel asunto parecía olvidado, Sasuke había preferido pedirle a Sakura que lo mantuviera informado de cualquier cosa que le pasara a ella o a Naruto, y se sintió aliviado de que la joven no recordara aquel incómodo momento.

Sin embargo, ahora que ella lo había mencionado de nuevo, había hecho que él se pusiera a pensar de verdad en ello.

Todavía no lo tenía claro, pero ahora él comprendía algunas cosas que antes no.

– Sakura… – La joven tuvo otro pequeño sobresalto al escuchar la voz del pelinegro – Yo no puedo darte una respuesta todavía para eso –

– Ya veo… – El alivió invadió su pecho, agradeciéndolo internamente. Seguía preguntándose por qué había abierto la boca y por qué no quería hablar sobre eso – Lo siento, no debí preguntar –

– No es por eso – el suavizó su tono de voz – Yo ya había pensado en esto antes… pero parece que aún no estás preparada para que yo te responda –

Sakura se giró para mirarlo confundida – ¿Preparada? – preguntó, olvidando un poco su incomodidad.

– Aquel día… – Sasuke miraba la vela – Tú estabas llorando… ¿lo recuerdas? –

Sakura bajó su mirada, asintiendo.

– Me gustaría saber por qué lo hacías –

¿Por qué lloraba? La verdad era que ni ella lo sabía, había llegado a la celda de Sasuke con la única idea en su mente de decirle aquello, y de pronto, cuando se vio a sí misma declarándose de nuevo y prometiendo aquello, algo en su interior dolió tanto que tuvo unas terribles ganas de llorar.

Incluso había deseado retractarse y salir huyendo.

Tal vez, el recuerdo de Sasuke dejando la aldea y rompiéndole el corazón había asaltado su mente.

Tal vez…

– Creo que me invadió la nostalgia – contestó ella cabizbaja, sin atreverse a mirarle de nuevo – Después de todo, no era la primera vez que te ofrecía mi corazón –

– ¿Fue por eso? – Él siguió mirando la vela – Creo que tampoco lo sabes todavía –

Sakura presionó con fuerza el barrote que mantenía agarrado – Quizás… – dijo un poco afligida – Pero aún así me gustaría saber tu respuesta –

– ¿Por qué precisamente ahora? ¿Por qué le ofreces otra vez tu corazón a alguien que no se lo merece? –

Sakura sintió una profunda punzada en su pecho – Es que… – su voz quería quebrarse – Quisiera verlos sonreír… a ti… y… a Naruto… –

Los ojos de Sasuke se abrieron por completo. Con algo de duda giró un poco su rostro para encontrarse a Sakura mirando hacia el suelo – ¿Cómo podría Naruto sonreír por esto? –

Sakura de nuevo sintió aquel dolor – Él… él me ha dicho que si nosotros sonreímos… él también lo hará – sus ojos verdes se cerraron – Por eso yo… si tu sonríes entonces… Naruto –

Sasuke sintió algo que lo invadió de pronto, un sentimiento que hacía mucho no sentía, esta vez él fue quien contrajo sus puños y de manera lenta le dio una vez más la espalda a la joven ojiverde, bajó su mirada y respiró antes de decir lo que estaba pensando.

– Vaya que ese imbécil es el mejor, ¿no crees?… ese idiota – había una imperceptible sonrisa en los labios del ojinegro – Creo que no merezco tener un amigo como él –

Sakura asintió en silencio – Naruto sólo quiere verte contento, Sasuke-kun, igual que yo – dijo con voz queda.

– ¿Y tú, Sakura? – Sasuke levantó la mirada – ¿Quieres ver feliz a ese idiota también? –

– No hay nada que desee más – dijo sin titubear – Naruto merece sonreír más que nadie en este mundo, por eso haría cualquier cosa con tal de verlo contento –

– ¿Hasta pasar el resto de tu vida sin ver su sonrisa real? –

Sakura elevó su mirada – Sasuke-kun… –

El pelinegro se puso de pie y se alejó de Sakura y de las barras de metal, ella se levantó también, desconcertada.

– Creo que vamos por el camino incorrecto, Sakura –

– ¿Cómo…? –

– Que esto que estamos haciendo no hará realmente feliz a nadie –

– … –

– Sakura… – el pelinegro la miró de frente – ¿Por qué estabas llorando esa vez? –

La joven ojiverde contrajo sus puños de manera inconsciente.

– Vete a casa, hablaremos de esto una vez que tengas la verdadera respuesta –

– Sí lo sé, lo siento… estoy actuando como idiota… – Por alguna razón, ella se sintió aliviada – Me has… me has rechazado de nuevo –

– No, no lo he hecho… – contestó él con sinceridad – Sólo te estoy dando la oportunidad de que pienses mejor las cosas, que consideres si de verdad quieres pasar el resto de tu vida con alguien que ya te rechazó una vez y viendo una sonrisa falsa que sólo te haría más daño –

Sakura no supo qué hacer o pensar.

– Se hace tarde, nos veremos otro día –

– Sí… – la voz de Sakura era apenas un murmullo – Buenas noches, Sasuke-kun –

El moreno escuchó como los pasos de Sakura se perdían en el pasillo y de nuevo el silencio lo acompañó. Tomó la vela y la sopló, la pequeña llama se extinguió mientras era tragada por la oscuridad, y todo se quedaba de nuevo en penumbras.

– Hasta que entiendas por qué llorabas… sabrás mi respuesta –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

Lloraba, otra vez lloraba.

Como odiaba esa sensación que invadía su pecho y que la hacía llorar, detestaba que sus emociones la dominaran tan fácilmente. Sakura corrió sin detenerse hasta llegar a su casa, se encerró en su cuarto y dejó que más lágrimas se escaparan de sus ojos.

Envolvió sus rodillas con sus brazos y escondió su rostro entre estas, intentando por todos los medios dejar de llorar.

Y es que no lloraba por lo que Sasuke le había dicho, por sentirse rechazada de nuevo o porque no podía encontrar ninguna respuesta, lloraba porque sentía que todo lo que estaba haciendo estaba mal.

Lloraba porque, por más que se esforzara, no lograba hacer feliz a nadie, ni a Sasuke ni a ella… mucho menos a Naruto…

Sus lágrimas eran sólo el reflejo de su impotencia por no poder conseguir que él joven rubio fuera feliz de verdad… y eso era lo único que ella quería en esos momentos.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

El bosque para esas horas estaba totalmente oscuro.

Llevaba ya varios días sin resultado alguno y comenzaba a pensar que sus esfuerzos en realidad no habían servido de mucho. Lo mejor era que cancelara el jutsu y volviera a la aldea, dejaría que otros se encargaran de eso.

El clon Naruto suspiró contrariado mientras se rascaba su cabeza y dejaba escapar un leve quejido, cansado de llevar días buscando sin encontrar nada.

– Bueno, será mejor irme ya – murmuró para sí con tono de derrota y puso sus manos juntas dispuesto a cancelarse.

Pero una presencia que apareció de repente en el bosque llamó su atención.

Rápida y sigilosamente, el clon se acercó tanto como pudo hasta donde la extraña presencia había llegado, con cuidado de no ser descubierto se asomó desde detrás de un árbol y esperó hasta que un par de figuras aparecieran entre la arboleda.

– ¿Por qué tenías que venir tú también? Pensé que ayudabas al Joven Maestro a investigar a Konoha –

La voz de un hombre se escuchó en medio de la noche, la frase que incluía el nombre de su aldea no le agradó para nada al Clon.

– Ya te lo dije, no puedo hacer nada más, por eso decidí ayudarte a borrar todas las pistas que puedan delatarnos por robar el pergamino –

¡Sí! El clon Naruto tuvo que reprimir un grito de victoria por haber encontrado lo que buscaba justo antes de rendirse. Ahora podía regresar a la aldea y decirle al Hokage que los había encontrado, usando su habilidad para sentir el chakra encontrar a los ladrones sería demasiado fácil.

Pero para no correr riesgos, el Clon se acercó un poco más para memorizar bien la energía de los ladrones. Sin embargo al hacerlo escuchó algo que lo dejó petrificado.

– El señor Uzumaki de verdad se está esforzando –

Uzumaki…

¿Había escuchado bien…? ¿Alguien que llevaba su apellido? El clon apenas y pudo mantener el equilibrio, en un descuido, sus pies resbalaron y cayó al suelo sin remedio alguno, causando ruido que alertó a los ladrones.

Nagayi escuchó el sonido de un golpe secó y se puso en posición de ataque rápidamente.

– ¡¿Quién está allí?! – Su compañero la imitó y rápidamente sacó un arma de entre sus ropas – ¡Sal ahora mismo! –

Kuso (Maldición)… – maldijo el Clon, no tenía opción más que salir y enfrentarse a los ladrones, no pensaba irse sin saber quién era aquella persona que llevaba su apellido.

– ¡El que te escondas no servirá! ¡Sal ya! –

Si no lo hubiera visto con sus propios ojos, ella jamás lo hubiera creído posible.

Nagayi sintió su garganta secarse cuando un joven de rubios cabellos y mirada azulada apareció frente a ellos en medio de aquel bosque.

– Tú… eres… Naruto –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

Corrieron tan rápido como sus pies se los permitieron, casi sin aire en sus pulmones, entraron en el edificio y, sin saber muy bien cómo, pudieron llegar hasta la puerta, la abrieron y por poco terminan con el rostro en el suelo.

– Shikamaru-kun, Choji-kun – Yamato miró un poco sorprendido al par de ninjas que jadeaban en la entrada.

Apenas pudiendo respirar, el pelinegro levantó la mirada para ver al asistente del Hokage – Ya...Yamato-san… – dijo entrecortado – ¿Qué ocurre? –

– Fui yo quien los llamó –

La voz de Kakashi hizo que los tres ninjas miraran hacia el escritorio del Sexto Hokage, el hombre de cabellos grises se giró para encararlos.

– Kakashi-sama –

– Sé que es tarde, pero les tengo una misión –

Cuando el Hokage terminó de explicarles la dificultad de su nueva misión, Shikamaru supo que todas sus sospechas se habían cumplido tal y como él lo imaginaba. Era un verdadero fastidio, pero ya lo había contemplado como una posibilidad. Al menos Choji lo acompañaría y así la misión sería más fácil.

Por supuesto, tratándose de Naruto, cualquier cosa podía pasar, así que la misión de cuidar por un tiempo al ruidoso rubio seguía siendo una verdadera lata.

– Hokage-sama – Choji ignoraba por completo los pensamientos de su mejor amigo – ¿Puedo preguntar por qué hay que vigilar a Naruto-kun? – le inquirió bastante confundido, ya que él desconocía todavía la situación en la que estaban.

– En estos momentos, Naruto está siendo buscado por personas que pueden ser peligrosas, debemos evitar que tenga contacto con cualquier desconocido – Kakashi respondió tranquilo – Por eso, ustedes dos, se encargaran de vigilarlo y protegerlo hasta que demos con el paradero de los ladrones ¿entendido? –

– ¡Sí, señor! – gritó Choji un tanto emocionado.

Shikamaru giró su rostro hacia la pared, sin comentar nada, pero esperando realmente que Choji y él pudieran con la tarea encomendada.

Mientras Naruto no se encontrara con nadie sospechoso, todo estaría bien.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

– ¿Cómo es que sabes mi nombre? –

La tenue luz de la luna apenas y lo dejaba distinguir las figuras delante de él, pero tenía muy en claro que jamás había visto a esas personas en toda su vida, así que no comprendía como es que uno de ellos lo conocía.

Nagayi mantuvo su ceño fruncido mientras miraba detalladamente al muchacho. No podía equivocarse, era el Jinchuuriki del nueve colas.

– Responde a mi pregunta, ¿cómo sabes mi nombre? – insistió el clon, dispuesto a tomar su kunai y atacar a los ladrones si era necesario, pero sólo vio que uno de ellos tenía intenciones de agredirlo, la mujer permanecía inmóvil mirándolo fijamente.

– Naruto, ¿ese es tu nombre? – La mujer de cortos cabellos negros quiso asegurarse – ¿Vives en la aldea de la hoja? Contesta –

– El que preguntó primero he sido yo – el clon reclamó – ¿Quién te dijo mi nombre? ¿O por qué me conoces? –

– Entonces es verdad – Nagayi sonrió ante su fortuna – Eres el Jinchuuriki de Konoha – con un leve movimiento le indicó a su compañero que no se moviera y este obedeció rápidamente.

El clon supo entonces que ellos estaban dispuesto a hablar con él – ¿Quiénes son ustedes? – Preguntó más calmado – ¿Y cómo saben todo eso de mí? –

– Lamentablemente es todo lo que sé de ti, no tengo el gusto de conocer tu nombre completo – Ella habló cortésmente, y el clon no sintió ninguna mala intención – Lo poco que sabemos de ti, es porque he investigado un poco a todos los Jinchuurikis –

El ojiazul permaneció alerta a cualquier movimiento por parte de los ladrones – ¿Y por qué harías algo así? – cuestionó algo molesto.

Nagayi sonrió un poco por la curiosidad del chico – Dime, Naruto-san, ¿Cómo es que llegaste hasta este bosque tan rápido? –

Naruto frunció su ceño – Estás evadiendo mis preguntas otra vez –

– Lo siento, pero no puedo responderte todavía –

¿Todavía? ¿Eso que significaba?, el clon supo que si seguía preguntando quizá encontraría algo más que sólo a los ladrones del pergamino.

– Hace un momento – el rubio pensó un poco su siguiente movimiento – Mencionaron a alguien que lleva el apellido Uzumaki, ¿Quién es? –

– ¡Maldito, niño! ¡Nos estabas espiando! – el compañero de Nagayi se enojó por ello, dispuesto a lanzarse hacia Naruto y atacarlo.

El muchacho se preparó para contraatacar, pero ante su mirada llena de sorpresa, miró como Nagayi se interponía entre él y el otro ninja, y con un ágil movimiento se deshacía del agresor dejándolo inmóvil en el suelo.

– Contrólate – dijo ella de manera fría. Naruto reaccionó de su sorpresa y dio un paso hacia atrás cuando la mujer pelinegra se giró para verlo – ¿Por qué te interesa eso, Naruto-san? – preguntó Nagayi, cambiando su voz a una más dulce.

El ceño del rubio se frunció y una sonrisa de autosuficiencia apareció en su boca, y llevando su mano hasta su pecho, dijo con fuerza su nombre completo – ¡Por qué yo soy Naruto Uzumaki! –

El silencio se apoderó de todo el lugar, como si una nube oscura cubriera el espacio.

Los ojos de Nagayi se abrieron desmesuradamente después de escuchar al ojiazul.

No supo bien cómo reaccionar, pero después de unos segundos de estar pasmada, y para sorpresa del clon, la mujer estalló en estruendosas y divertidas carcajadas.

Definitivamente, esa noche la suerte le sonreía.

– ¿Qué es tan gracioso? – Naruto no entendía nada de lo que pasaba.

Nagayi se tranquilizó mientras cubría su boca para parar de reír, miró al muchacho y otra vez lo dejó completamente sorprendido, ella colocó una rodilla en el suelo y le hizo una reverencia.

El clon parpadeó totalmente confundido – ¡¿Qué… qué haces?! –

– Es un honor conocer a otro Uzumaki en persona – Nagayi mantenía su mirada en el piso – De verdad es un honor –

– Pe…pero ¿de qué hablas? –

Nagayi sonrió sin que Naruto lo notara – ¿Cómo? ¿Es qué acaso no sabes quiénes fueron los grandes ninjas del clan Uzumaki?–

El clon sintió la necesidad de seguir preguntando más después de oír eso – ¿Tú conoces a los Uzumaki? –

– Por supuesto, mi jefe es uno de los últimos Uzumaki que quedan… y digo eso porque ahora te he conocido–

– ¿Quién es tu jefe? – para ese entonces, Naruto había olvidado por completo que su verdadera intención era saber qué habían hecho con el pergamino y qué quería esa mujer investigando a los Jinchuurikis.

– No puedo hablarte de él, pero puedo presentártelo si así lo deseas –

– ¿Lo harías? –

Otra vez ella sonrió – Por supuesto, pensé que buscabas a tu familia después de todo –

El rubio presionó sus puños con fuerza – ¿Cómo sabes eso? –

– Te lo dije, investigué a los Jinchuurikis, en otras palabras, te investigué un poco… porque tú eres el último –

Aquellas palabras perturbaron más al clon, era verdad, él era el último Jinchuuriki y también acababa de descubrir que era de los últimos Uzumaki que quedaban, definitivamente tenía que conocer a ese hombre.

– Mi nombre es Nagayi, soy sólo una fiel sirviente del clan Uzumaki, por lo tanto soy una fiel servidora tuya si así lo quieres, puedo llevarte ante mi jefe ahora mismo – Lo tenía, ella estaba segura de que ahora tenía toda la atención del muchacho, llevarlo ante Youhei ya no era un problema.

Tenía que admitir que apenas y podía creer que ese jovencito llevara también el apellido de su Joven Maestro.

– Ahora no puedo – el clon miraba al suelo – Primero debo regresar a mi aldea, no soy libre de decidir por mí mismo –

– ¿Por qué no? –

– Soy sólo un jutsu – dijo él, haciendo que la duda de Nagayi acerca de cómo es que él estaba ahí se aclarara – Si decido ir contigo, encuéntrame en dos días en este lugar – Y ante la mirada de la mujer pelinegra, el clon desapareció en una nube de humo que se esfumó en el aire.

Sólo pasaron unos segundos, antes de que las carcajadas de Nagayi se volvieran a escuchar por todo el bosque.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

Su cabeza se convirtió en un terrible mar de confusiones.

Acostado boca arriba, mientras miraba el aburrido techo, Naruto parecía una persona totalmente ajena a él.

¿Qué debía hacer? ¿Qué podía hacer?

Había encontrado a los ladrones, sí, pero también había encontrado algo que le ayudaría a descubrir por fin el origen de su madre, incluso había encontrado a una persona que podía estar relacionado con él más que cualquier otra persona que conociera.

¿Debía irse? ¿Debía avisarle a Kakashi?

Con rabia, el joven de cabellos dorados se revolvió en la cama completamente frustrado, en ese momento no tenía nada claro en su mente. Respiró varias veces hasta que logró calmarse un poco, no ganaba nada turbándose más de lo que ya estaba.

Uzumaki… durante toda su vida jamás había escuchado su apellido alguna vez. Esa mujer, Nagayi, le había dicho que eran los últimos de ese clan, lo que significaba que sólo él y ese desconocido compartían la sangre Uzumaki.

¿Por qué no le había preguntado más cosas? Debió ser más insistente y sacar más información, aunque lo hubiera hecho a la fuerza.

Ese no había sido su día.

Primero no había encontrado nada valioso acerca de su madre, después se había dado cuenta de que seguía sintiendo por Sakura algo que no debía sentir a esas alturas, y también se había dado cuenta de que le bloqueaban el camino para averiguar algo.

Siempre estaba siendo contralo, si seguía de ese modo, jamás conocería el nombre de su madre…

Su expresión se volvió ida. Naruto miró hacia la nada, lo único que tenía claro era que si se quedaba ahí no encontraría nunca pistas sobre su familia, de hecho la única forma en la que había encontrado rastros de su padre había sido cuando estaba en peligro.

Nunca nadie le dijo nada ¿Qué ganaban ocultándole el nombre de su madre?

Frunció su ceño, quizá no quería pensar en esas respuestas, las cosas pasaban por algo y el destino así lo había querido, pero él era un experto en contradecir todo. Sus manos se cerraron mientras sus dedos arrastraban entre sí las sabanas. El joven rubio se levantó completamente decidido.

Quedándose ahí no avanzaría.

Tomó su chaqueta y se puso su konoka, guardó algunas armas y un poco de comida. Lo había decidido, conocería a esa persona y recuperaría el pergamino.

Ya nada podría hacerlo cambiar de opinión.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

La alarma de su despertador sonó segundos después de que sus ojos se habían abierto ya. Se sentó en su cama pesadamente y respiró con pereza, decidiendo si iba levantarse de una vez o iba a seguir escuchando el sonido insistente del molesto aparato.

Una mañana más en la que debía cumplir sus deberes como Chuunin.

Shikamaru Nara desayunó y salió temprano como todos los días, pero esta vez, se desvió de su camino habitual para dirigirse hasta un pequeño parque, donde su mejor amigo lo estaba esperando.

Ohayou (Buenos días), Choji –

Cuando ambos estuvieron en la puerta del cuarto del rubio, Shikamaru detuvo su mano antes de tocar.

– ¿Seguro que le dirás a Naruto-kun que lo vigilaremos? – preguntó Choji, mientras comía una de sus habituales golosinas matutinas.

Ē (Sí) – respondió sin ganas el pelinegro – Será más problemático si no lo sabe, así por lo menos nos ahorrará un poco de trabajo – Tocó un par de veces sin recibir respuesta y repitió el acto varias veces más con el mismo resultado – ¿Dónde estará este tipo? –

El resto de la mañana, se la pasaron buscándolo, primero con calma, después un poco más apresurados, cuando el sol estuvo justo en medio del cielo, la calma de Shikamaru desapareció dando paso a un mal presentimiento.

Naruto no estaba por ningún lado.

– ¿Qué quieres decir con que no lo encuentran? – Yamato preguntó casi alarmado – ¿Lo han buscado ya? –

– No está en los sitios donde habitualmente se mete, incluso fuimos a la cárcel de la aldea pero nos dijeron que no lo han visto –

El ceño del Sexto Hokage se frunció más de lo normal.

– Kakashi-sama –

– Que los Ambus lo busquen – La voz del Hokage fue seria y autoritaria – Si en una hora no aparece, podemos dar por hecho que Naruto ya no se encuentra en este lugar –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

– El paciente de la camilla 28 necesita una nueva transfusión, le he pedido a los auxiliares que lo preparen y podrás llevarla a cabo dentro de 15 minutos –

– Está bien… – "Tú estabas llorando… ¿lo recuerdas?"

– Después de eso, debes revisar al paciente 105, registra sus signos vitales y suministra las vitaminas que necesita –

– Sí… – "Me gustaría saber por qué lo hacías"

– Sobre el escritorio está el diagnostico de… –

"Creo que tampoco lo sabes todavía"

– ¿Sakura-san? ¿Me estás escuchando? –

– Sí… – "…esto que estamos haciendo no hará realmente feliz a nadie"

"Mientras tú y Sasuke sonrían, yo también sonreiré… no olvides eso"

"… quieres pasar el resto de tu vida con alguien que ya te rechazó una vez y viendo una sonrisa falsa que sólo te haría más daño"

– ¡Sakura-san! –

Todo volvió de golpe a ella tan rápido que no supo ni siquiera en dónde estaba. Era ya casi su hora de salida y se vio a sí misma frente a la doctora que le tocaba auxiliar esos días, no sabía cuánto tiempo llevaba perdida en sus pensamientos.

– Sakura-san, estás más pálida de lo normal ¿quieres irte a casa? –

La joven de ojos verdes bajó su mirada, todavía aturdida – Sumimasen (Disculpe), sensei, la verdad es que no me siento del todo bien –

– Esta mañana parecías otra persona, y por tus ojos se nota que no has dormido nada, ¿estás enferma acaso? –

– No, es… discúlpeme – presionó sus puños – ¿Le molesta si me retiro? Tengo algo importante que hacer –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

El papel que tenía entre sus manos se arrugó completamente, la desesperación y la ira invadieron rápidamente su cabeza.

– ¡¿Cómo que no está?! ¡¿Qué clase de broma es esta?! –

Shizune se encogió un poco mientras abrazaba a Ton-Ton con algo de miedo – Lo siento, Tsunade-sama, la información apenas ha sido enviada, todos los Ambus se han dispersado en los alrededores y la búsqueda se intensificó después de que pasó el medio día… pero Kakashi-sama ya ha dicho que oficialmente desapareció –

Con un fuerte golpe en el escritorio, todos los informes salieron volando y se regaron en el piso, Tsunade intentaba clamarse – ¿Qué han dicho los encargados de la barrera? ¿Cómo es que alguien pudo entrar sin que lo supieran? –

– Ese es el problema… – Shizune intentó sonar más seria – Si alguien entró o salió, ellos no lo saben –

– ¡Maldición! – Está vez, la Quinta dejó caer su otra mano, partiendo levemente la madera de su escritorio – ¡¿Cómo es posible?! ¡Maldita sea! –

– Tsunade-sama… –

– Si los que se robaron el pergamino llegan a encontrar a Naruto, nada bueno puede pasar – Tsunade se dejó caer en su silla mientras cubría sus ojos – Se lo llevaron en nuestras narices… – murmuró agobiada.

– El problema no es eso del todo… – Shizune bajó su mirada.

– ¿De qué hablas? – La Quinta le miró por entre sus dedos.

Shizune suspiró – Kakashi cree… que quizás Naruto salió por su propio pie y no fue secuestrado ni nada por estilo –

– ¿Dices que Naruto se fue de la aldea por voluntad propia? –

– ¡¿Qué?! –

Tanto Tsunade como Shizune miraron desconcertadas a la dueña de la tercera voz que había entrado en la habitación.

– Sakura… –

La mano de la joven ojiverde que sostenía el pomo de la puerta presionó con fuerza el metal – Tsunade-sama… ¿Qué… qué es lo que acaban de decir de Naruto? –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

La flama de la pequeña vela bailó temblorosamente mientras consumía la blanca cera.

Nagayi respiró hondamente, esperando cualquier reacción por parte de su amo, Youhei Uzumaki no se había movido ni un centímetro desde que ella le había dicho que había tenido un encuentro con el último Jinchuuriki.

Por fin, después de lo que parecieron años, el joven cerró sus ojos y una leve y casi imperceptible sonrisa apareció en su cara.

– ¿Señor…? –

– Es que parece divertido – dijo Youhei – No puedo creer que todo ocurriera de esa manera – esta vez su sonrisa creció – El propio Jinchuuriki vino hacia nosotros – rio un poco – Y además, ese muchacho resultó ser un Uzumaki… parece una broma –

Nagayi bajó su mirada mientras escuchaba a su Señor reírse de la situación, incluso ella había pensado que todo había sido demasiado conveniente para ellos, porque no sólo no habían tenido que buscar la forma de hablar con él, si no que lo había convencido fácilmente de que fuera hacia ellos sin oponer ningún tipo de resistencia.

Probablemente era una trampa.

– Bien… – Youhei dejó de reír – Bebemos prepararnos, quizá venga acompañado –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

Miró sus manos, y sintió como todo su cuerpo temblaba igual que ellas.

Apenas y era consciente de las palabras que las personas decían a su alrededor. ¿Cuándo es que esa tarde se había convertido en una pesadilla? no podía entender cómo es que las cosas se habían tornado en algo tan confuso.

– El equipo Ambu no encontró nada en el campo de entrenamiento, y no hay ningún avistamiento de él en más de 20 kilómetros alrededor de la aldea –

Sakura escuchó las palabras de aquel ninja apenas creyendo una palabra, realmente sentía que todo lo que estaba pasando era acerca de otra persona.

– Nosotros no le vimos salir, hicimos guardia toda la noche y toda la mañana, Naruto-kun nunca pasó por la puerta principal – Un comentario más y la cara de Kakashi se ensombreció de una forma que la joven ojiverde hacía mucho no veía.

– Sakura – Fue quizá la manera tan seca en la que fue llamada, o quizá fue porque apenas y entendía algo, pero la joven se exaltó mucho al escuchar su nombre.

– Dígame… Kakashi-sensei –

El Hokage de cabellos plateados cruzó su mirada con la de ella – ¿Naruto te dijo algo que pudiera ayudarnos a encontrarlo? –

Su cabeza daba vueltas en círculos. No podía ser posible, ¿Naruto se había ido de la aldea? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? Sakura creía estar soñando de nuevo con aquel doloroso día en el que Sasuke se fue, sólo que esta vez no era el pelinegro, si no Naruto.

Sumimasen (Disculpe), pero no… nada – la muchacha bajó su mirada – Yo… no creo que él se haya ido, debe ser un mal entendido – intentó descartar la idea.

– El hecho es… – Shikamaru la interrumpió – Que no parece haber rastro de que alguien haya entrado a la aldea o de algún ataque en los alrededores – el pelinegro continuó – Las posibilidades de que él se haya ido por su propio pie son altas –

Choji miró a su amigo con la preocupación en su rostro – ¿Naruto-kun es un… desertor? – preguntó de manera baja.

– Tal vez… –

– ¡¿DESERTOR?! –

Incluso Kakashi miró un poco asustado a la joven de cabellos rosas, Sakura parecía realmente ofendida por el comentario.

– Maldición ¡Están hablando de Naruto! ¡Él no es un desertor! –

Choji y Shikamaru bajaron la mirada.

Hubo silencio después de eso, no había ninguna prueba de lo que decían, pero tampoco tenían algo con que comprobar lo contrario, y además, como Sakura bien lo había gritado, estaban hablando de Naruto.

– Sakura… – Kakashi la llamó, esta vez con un tono más serio – Quiero hablar a solas contigo – dijo mirando por la ventana. Todos los demás ninjas se miraron unos a otros, entendiendo que ya no tenían por qué estar ahí, así que en silencio salieron, dejando a la alumna y al profesor solos.

– Sé que esto es confuso, pero creo que Naruto si se fue por su propia voluntad – el Hokage habló, sin rodear el tema.

– Pero, Kakashi-sensei… –

– Él es demasiado fuerte como para que lo hayan secuestrado y demasiado escandaloso para que no nos diéramos cuenta –

Sakura sintió como todas sus esperanzas se empezaban a romper.

– Además, creo ser el causante de todo esto – dijo él, tan frío y calmado que dolió.

La joven ojiverde le miró dudosa – ¿De qué está hablando, sensei? –

Kakashi se giró y encaró a la muchacha, pasaron unos segundos antes de que contestara – Yo… hice todo lo posible para esconderle el nombre de su madre –

La mirada de confusión y dolor que Sakura le dedicó, hizo que Kakashi desviara su cara hacia los papeles en su escritorio.

– Yo… no lo entiendo, sensei… ¿cómo? –

El hombre de cabellos plateados suspiró profundamente antes de continuar – Escucha, Sakura, Sandaime-sama (El tercero) y los ancianos pensaron que lo mejor para Naruto era vivir sin saber quiénes habían sido en realidad sus padres – comenzó a explicar, con una voz que apenas era la suya – Naruto creció todo este tiempo sin conocer el nombre de sus padres, hasta que de alguna manera se enteró que su padre había sido el Cuarto Hokage –

– Pero eso no tuvo nada de malo – Sakura lo interrumpió – ¿Por qué no decirle algo tan importante? –

– Quizá no sea algo grave, quizá sí… el principal temor de los ancianos era que Naruto averiguara la historia de su madre, no la de su padre –

Las manos de Sakura temblaron de nuevo.

– Tsunade-sama y yo, decidimos eliminar los archivos que tuvieran el nombre de la madre de Naruto y cualquier otra fuente que pudiera darle información sobre ella – El Sexto Hokage se giró hacia la muchacha con expresión severa – Naruto ya debió descubrirlo, pero ese no es el problema más grave de todos… –

Sakura sintió un escalofrió recorrer su espalda ante la mirada del mayor, un mal presentimiento invadió su pecho ante las palabras de Kakashi – ¿Entonces… qué? –

– El pergamino… ese que robaron y que Naruto y Sai no encontraron en su última misión – Kakashi frunció su ceño – Las personas que lo tomaron necesitan a Naruto para hacerlo funcionar… y temo que él haya ido con ellos… –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

– Shikamaru… – Choji miró a su amigo con una cara bastante preocupada – ¿Tú crees que… Naruto-kun…? –

El pelinegro terminó de colocar el mensaje en la pata del halcón y con su expresión impasible elevó su brazo para que el ave volara y se perdiera en el horizonte. Sabía cuál era la pregunta de Choji, pero era la primera vez que no conocía la respuesta de algo.

– Choji, debemos darnos prisa… seguramente seremos parte del equipo de rescate que enviran para traer a ese cabeza hueca de vuelta –

Hai (Sí) – dijo el castaño, dejando de lado sus dudas para concentrarse en lo importante.

Shikamaru miró de nuevo por donde el ave se había perdido hacía poco, ahora sólo tenían que esperar lo mejor, si la aldea de la arena los ayudaba con esto sería todo menos complicado, ya no importaba cuantas le debieran, de todos modos ya eran bastantes favores.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

Jamás, nunca desde que había estado encerrado en ese lugar, había sentido curiosidad alguna por mirar a través de la pequeña ventana que estaba al fondo de la oscura habitación, aquella pequeña rendija por donde apenas se filtraba algo de claridad.

Sus misteriosos ojos negros se habían posado en el tenue haz de luz que resplandecía desde la mañana y no había podido apartar su vista de ahí, no sabía en realidad qué hora era, ni tampoco cuánto tiempo llevaba viendo hacia la ventana, pero sí estaba consciente de que era algo tarde ya.

No le importaba, no lo hacía. Al menos eso quería creer, pero la duda se había clavado en él como una molesta espina que no lo dejaba en paz.

Estúpido pendiente, estúpido amigo suyo.

Sasuke había caído en la cuenta de que estaba preocupado y eso le daba algo de risa. ¿Él preocupado por ese idiota? Bufó molesto y desvió la mirada, el hecho de que su escandalosa visita no lo hubiera ido a fastidiar ese día no significaba que algo malo hubiera pasado.

Sin embargo, aquella necesidad de mirar por la ventana lo incomodaba bastante.

Kuso… uzurotonkachi… –

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

La puerta de la oficina sonó repetidas veces antes de que la inquietada cara de Yamato se asomara por ella – Sumimasen (Disculpe), Hokage-sama – el castaño entró algo apresurado – Pero no podemos perder más tiempo que no tenemos –

Sakura no había podido seguir preguntando. Kakashi apenas le había dicho algo, y todavía sentía como la fuerza de sus rodillas la abandonaba, demasiado confundida como para asimilar la verdadera magnitud del problema, pero consciente de que algo estaba realmente mal…

La vida de Naruto corría peligro.

– Quiero aquí a Shikamaru, Choji, Kiba y Sai, ellos serán el equipo que enviaremos – ordenó rápidamente el Hokage, caminando y dejando de lado a la joven ojiverde – Envíenlos tan rápido como sea posible –

– Sí, señor… – Yamato vociferó, dispuesto a acatar la orden de su superior, pero antes de salir Sakura lo detuvo.

– ¡Yo iré también! – La joven de cabellos rosas se acercó hasta el peliblanco – ¡Kakashi-sensei, déjeme ir con ellos! – suplicó mientras su voz temblaba.

Su antiguo maestro le miró con un poco de aspereza – No – fue su seca respuesta – Sakura, tú tienes deberes en el hospital, deja que nos encarguemos de esto –

– ¡Sensei! –

Yamato miró con pena a la joven kunoichi y por algún motivo supo cómo es que se debía sentir en ese momento y, sin entender por qué, quiso abogar por ella – Sempai (Superior), tal vez Sakura puede encontrar a Naruto con mayor facilidad que… –

– Yamato – la rígida voz de Kakashi resonó por toda la oficina – ¡Cumple la orden que acabo de darte! – dijo, y el ninja castaño bajó su mirada y asintió despacio, saliendo del lugar sin seguir insistiendo.

El silencio se apoderó de la habitación cuando se quedaron solos de nuevo.

– Sensei… – apenas y pudo hablar, algo estaba a punto de quebrarse en ella.

El hombre peliblanco se giró hacia ella, pero su cara ahora era totalmente diferente a la de antes, la expresión paternal que Kakashi tenía desarmó por completo a la menor.

– Escucha, Sakura – el Hokage tomó por los hombros a la muchacha – ¿Entiendes de verdad el problema en todo esto? – Preguntó pausadamente, Sakura no dijo nada, sólo lo miró con sus ojos cristalinos – Si Naruto llega a encontrarse con esas personas, lo matarán… no importa que tan fuerte se haya vuelto –

– ¡Por eso yo debo…! –

– Los que empujaron a Naruto a esto fuimos nosotros… o tal vez él fue obligado a irse – la interrumpió – Y si por cualquier razón, algo te pasa a ti o a Sasuke mientras él no está, seguramente nos condenará más de lo que ya lo hace –

De nuevo…

Otra vez... esas palabras…

Sasuke y ella… de nuevo ellos… nunca él…

Un sonido secó y parecido a cientos de cristales rompiéndose, resonó en la cabeza de Sakura. Su cuerpo perdió su fuerza por completo.

Ante la mirada indulgente de Kakashi, las lágrimas de la muchacha comenzaron a brotar de manera pesada, mientras ella negaba lentamente con su cabeza.

– No… no… – murmuró su boca, su cabeza dijo lo mismo, su corazón lo gritó.

– Sakura… – Kakashi se preocupó, jamás había visto esa expresión en la joven ninja – No te preocupes… lo traeremos de vuelta –

– No… – dijo al tiempo que se apartaba de su sensei.

– Sakura… –

– ¡YA NO! –

– ¡Sakura! –

Kakashi se quedó de pronto solo, mientras escuchaba los acelerados pasos de Sakura perderse en el pasillo. El Sexto Hokage bajó la mirada y suspiró de manera profunda y aguda, mientras sentía que, hacía ya mucho tiempo, había dejado de entender a sus tres alumnos favoritos.

Mientras se daba cuenta de que hacía ya mucho tiempo, existía un muro enorme que le impedía protegerlos.

Kakashi también tuvo ganas de llorar.

ナルト*サクラ*サスケ*カリン

El sol estaba por ocultarse detrás de él.

Continuó su caminó sin mirar hacia atrás y se alejó más y más con cada segundo que pasaba de la aldea, para ese entonces, era demasiado tarde si quería regresar.

Naruto brincó entre la arboleda con un sólo pensamiento en su mente, sin darse el lujo de detenerse a pensar acerca de lo que acababa de hacer. Porque, sí cometía un error, quizá nunca podría volver a su querida aldea.

Probablemente, irse sin decirle a nadie le costaría caro, pero algo le decía que ese era un problema que él tenía que enfrentar solo.

Si de verdad existía otra persona con su apellido tenía que conocerla, si de verdad existía una pista acerca del nombre de su madre debía saberla.

Un pasó más, y la luz del sol se ocultó por completó para dejarlo solo en su largo camino, de ahí en adelante, sólo serían él y las estrellas.

Okaa-san… (Mamá) –

おわり