Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción los que sean marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA. Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD


.

_.-.-.-.*.-.-.-._

Epílogo

Juego de Heredidades

*.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.*

4

"Sentimientos Ancestrales"

.

Aun sin pensarlo demasiado, hubo algo a lo que Link no pudo resistirse, al igual que yo en su momento, cedió de forma fácil a la curiosidad que engendraban los misteriosos cajones de los dormitorios de la academia.

Me di cuenta de ello mientras caminábamos por los pasillos, cada paso que daba mi caballero parecía ir acompañado de complejos pensamientos e interrogativas.

Después de muchas vueltas, acompañadas de bajadas y subidas, llegamos a un sitio sumamente curioso.

— ¡Link!— Me queje después de tanto rodeo— Este lugar es un laberinto.

—Sí que lo es princesa, los primeros meses que pase aquí fue vergonzoso, todo el tiempo me la pasaba perdido— solté una risita ante el comentario— pero mira. Ya hemos llegado— se excusó con una sonrisa.

Posó la mano sobre el picaporte de la puerta del misterioso sitio, un extraño click sonó desde adentro.

— ¿Estaba abierta?

—No. En realidad, estaba candada con magia.

— ¿Lo sabias?

—No precisamente, tenía cierto presentimiento, especialmente después de haber escuchado lo que escribió el maestro Mugetsu en su carta. Después de todo, aunque fuera un dragón, él era un mago nato no necesitaba de una llave física para entrar y salir de su habitación.

Trague saliva, "una llave física"

-Sé en lo que estás pensando….- clamó con cierto tono serio, casi sombrío.

-El consejo le mintió a los caballeros, la llave del almacén de la Estrella Roja…

-No precisamente pero….Es imposible que ellos la sacaran de este sitio, me pregunto ¿a qué otra habitación se referían?, la academia de los caballeros tiene decenas de lugares que ni siquiera yo conozco.

-Vaya…- farfulle casi en un susurro, pero, quizás el antiguo director tendría por allí algún despacho.

Mi atención se perdió por completo cuando Link abrió la puerta, mis ojos se quedaron un poco perplejos, tenía la sensación de que en algún momento terminaríamos en este sitio, aunque nunca creí que Link quisiera venir de inmediato.

Avanzamos con respeto mientras nos internábamos en la morada de nuestro amigo, había algo diferente respecto a las otras habitaciones, me asome por la ventana simplemente para corroborarlo.

— ¡Cielos!— rechiste de forma alegre, dejando que mis últimas emociones se desvanecieran.

Tras los muros, la inmensa ciudadela de Holodrum se veía claramente.

—Estamos muy alto Link. No creí que estuviéramos justo sobre una de las torres.

—Creo que al maestro le gustaba espiar la ciudad desde su ventana, tengo que admitir que tengo celos de la maravillosa y exclusiva vista que se guarda.

—Es preciosa.

Me quede perdida en la inmensidad que se mostraba ante mis ojos, si bien la academia no estaba justo en el centro eso le daba un toque aún más fantástico a la vista, mi cabeza se perdió entre las sensaciones que producía el viento sobre mi cara, hasta que cierto sonido me distrajo de esa maravilla.

Abandone mi sitio para volver al interior del aposento, Link le había dado una patadita al cajón de la cama, y se dejó caer en el piso para sentarse mientras la pluma mágica poco a poco lo alcanzaba en su recorrido.

Sonreí con cierta nostalgia, quizás aún pensaba seriamente en la propuesta, fuera como fuera, quizás esta habitación solamente se hubiera abierto ante él, Mugetsu guardaba cosas interesantes, adornos muy viejos y cosas curiosas, la frase "sabes que a los dragones nos agradan las cosas brillantes" tomó un nuevo significado en mi cabeza.

Algo en especial me incitó a curiosear entre todo aquello, mapas de la Era de la Fuerza…

La cartografía antigua era tan precisa como hermosa, era curioso pero la mayoría de ellos sólo mostraban las cercanías y alrededores de Hyrule. Nuevamente me quede perdida, el tiempo paso sin que siquiera me diera cuenta, pero incluso estando absorta entre mis pensamientos una parte pequeña de mi conciencia aún permanecía al tanto de aquello que ocurría tras mis espaldas, el sonido que producía la pluma al rasgarse contra la losa hechizada llevaba varios minutos escuchándose sin interrupción alguna. Link debía de haber probado con varias claves, o eso era lo que cualquiera hubiera creído…

—Oh…— Me quede un poco perpleja y sin habla, al virarme había….

Había…

—Link?, ¿Qué haces, cielo? También relatas las crónicas de Hyrule— pronuncie con gracia, de verdad que había llenado la losa de oraciones largas, más que una clave aquello parecía un verdadero libro.

—Es el juramento de los caballeros, el juramento de la antigua orden, ha permanecido en la memoria de la academia desde siempre, aunque solamente sueles recitarlo el día que te gradúas. Mugetsu me lo enseñó cuando entrenábamos en el valle.

Me senté a su lado y le di un beso en la mejilla, me devolvió el cariño sin dejar que la magia de la inscripción se apagara.

—Es muy largo para ser una contraseña amor— me reí de forma graciosa.

Finalmente dejó los trazos. El cajón se burló de mis palabras cuando simplemente decidió abrirse al primer intento.

—Creo que no— masculle al haberme visto burlada, esta vez fue Link quien se rio de forma graciosa.

—Parece que hay demasiadas cosas.

—Igual que en el resto de este cuarto. Quizás no tenía una cueva repleta de oro, pero en cambio sí que acumulaba muchas cosas viejas.

—Aquí esta— clamó de forma triunfante.

—Espera Link, no puedes sacar eso— lo regañe de forma ligera.

—Bueno, a Rodthen le dieron una magnifica espada, y a mí, solamente me dejaron esta llave— Rechistó haciendo berrinche.

—Sera tu llave cuando aceptes todo lo que conlleva tu herencia.

—Mohhh— nuevamente hizo un mohín gracioso, se guardó la llave de forma discreta, le di un empujoncito a forma de regaño, pero de igual manera se apropió del dichoso objeto.

—Y esto…— musite metiendo la mano adentro, ahí estaba la caja— debe ser lo que Mugetsu dejó para el maestro Tesshin.

—Vamos a ver que tiene. — me incitó de forma malvada y traviesa.

— ¡Y qué tal si es algo personal, Link!

—Bueno nadie tiene por que saber que dimos una miradita.

— ¡Link!

Se rio de forma alegre mientras tomaba el objeto que había señalado, era una cajita verde hecha en jade, no parecía estar sellada con ningún conjuro, y al abrirla el ambiente se llenó con cierto aroma añejo, como si hubiera permanecido sellada durante años y años, Link irguió una ceja mientras sacaba el curioso objeto que había adentro.

—Es un broche— espete mientras mis ojos se perdían en el brillo.

—Si... pero, ¿por qué?, sabes que no es un broche cualquiera. Es igual al que tiene el maestro Raven.

—El orgullo de los caballeros de la familia real.

—Si….— ninguno de los dos entendió por qué nuestro joven dragón tenía aquello.

—Y una nota...— musite mientras la tomaba, sólo confirmando mis sospechas, era tan vieja que su color natural se había oscurecido y manchado de amarillo—…, esto?... – El mensaje era casi ilegible— Lo siento. También te quería.

— ¿Lo siento?

—Eso dice— reafirme

El broche no estaba intacto, tenía resquicios de marcas como si algo grande le hubiera hecho presión por encima. Ambos nos miramos con ojos curiosos, quizás preguntándonos si alguna vez conoceríamos el resto de la historia, solamente entendíamos, que el dragón y "el ahora fantasma", estaban enojados por algo, pero para el caso era algo que quizás nunca sabríamos.

Cierto sentimiento se transmitió a nuestras memorias, mientras el broche brillaba con los cálidos rayos del sol matutino.


Cuando menos lo pensé Link se me había perdido, suspire con un poco de cansancio, habían sido tantas cosas en un mismo día, comenzaba a sentirme un poco incomoda, pero mi soledad fue tan efímera como mis propios suspiros, Nayru y Ralph se encontraron conmigo en uno de los jardines.

Nuestro joven mago parecía satisfecho, no pregunte el motivo aunque intuí que quizás había sacado algo lindo del almacén de los guardianes del espíritu. La mañana avanzaba lento, pero a pesar de eso nuestros estómagos ya nos reclamaban con vehemencia.

Era verdaderamente extraño, pero Link había desaparecido, le pregunte a uno de los caballeros que pasaban cerca y la respuesta que obtuve fue bastante inesperada.

—Lo he visto platicando con el maestro Soren— me señaló antes de proseguir de forma alegre su camino.

—No creo que el viejo caballero lo suelte así de fácil.

—Ralph tiene razón, vamos a comer algo— secundó Nayru.

Nuevamente escuche a mi estómago en sinfonía con los de ellos.

—En fin— exprese de forma resignada.

Terminamos en un café a las afueras de la ciudadela, Ralph pidió jugo de naranja y Nayru un chocolate caliente, a pesar del tiempo la mañana se sentía fresca, me sentí tentada a imitarla, pero nunca en la vida me había gustado la combinación caliente con caliente, así que en lugar de eso pedí un té helado, con extra de azúcar, no habría podido ser de otra forma.

—Las cosas se han puesto liosas, ¿eh, Zel?

—Quizás un poco Nayru, aun no entiendo que es lo que pasa con Link y su cabeza, debería estar contento, pero creo que tiene miedo de aceptar grandes responsabilidades.

—Oh!— expresó de forma curiosa, solía ser tierna la mayor parte del tiempo así que su compañía me sentaba de forma agradable. — ¿Eso crees?

—Eso es lo que veo, no sé cómo sentirme con respecto a eso— confesé

—Eso es lo que ve. Si me lo permite alteza,— intervino Ralph, tomó un sorbo de su bebida y prosiguió con unos ojos que hubiera considerado como serios. — no creo que sea eso.

— ¿No?— musite

—Ustedes van a casarse, quizás en pocos meses. Link esta consiente de que en cuanto eso ocurra su vida se llenara de responsabilidades, pero… su amor es más fuerte que todo eso, eso sólo me habla de que el temor a dichas cosas ha desaparecido.

—Entonces, ¿son simples nervios?—espete un poco confundida, era cierto, si lo veía desde ese punto, ser Rey debería de darle más miedo que ser Guardián del espíritu.

—Bueno— nuevamente la vocecita curiosa de Nayru nos atrapó a ambos, pose mi vista sobre ella, observando como su mirada se perdía en el techo de la estancia, sus cejas formaron un arco curioso como si de pronto entendiera algo que había pasado por desapercibido antes— si Link se convierte en guardián…

—Si?

—Eso significa que literalmente tomara el puesto de Mugetsu.

—Si?

—Tendrá que hacerse cargo de la tercera prueba del espíritu— señaló poniendo un dedo en su mentón.

—Eso creo— respondí mientras tomaba mi té helado.

—Eso básicamente significa convertirse en maestro.

—Mhummp— asentí mientras saboreaba la bebida.

—Eso significa que ya no tendrá tiempo para estar contigo Zel, tendrá que venir a vivir a Holodrum y tú tendrás que quedarte sola en Hyrule.

Lo soltó como si nada, por primera vez en la vida desee no haber pedido una bebida con tanta azúcar, casi me atragantaba cuando la imagen dicho escenario cruzó por mi cabeza, así que involuntariamente termine por escupir el té que recién me había saboreado.

—Eeeehhh!— clame casi levantándome de un salto.

—Si se convierte en guardián tendrá que asumir todo lo que eso conlleva.

—Cielos, yo… no había pensado en eso. Y… ahora que lo dices, la tercera prueba del espíritu tiene como sede el Valle de los Dragones.

—Eso veo— asintió

Volví a sentarme en mi sitio mientras repiqueteaba en la mesa con los dedos. Un suspiro cansado sonó al lado de mi amiga.

— ¿Por qué diosas?, ¡Por qué!, ¿Hice algo malo en mi vida pasada?— levante la mirada al escuchar dichas oraciones, simplemente para morirme de la vergüenza.

—Hay Ralph, ¡Perdóname!— suplique al verlo completamente empapado, y para colmo, tenía que haber sido con una de mis bebidas azucaradas.

—Maldito Link, ¿Por qué será que estas cosas siempre me pasan por su culpa?

Me levante de mi sitio para secarlo, me hizo una negación con la cabeza, a su lado Nayru se reía con una risita nerviosa, pero me sentí más calmada cuando comenzó a conjurar uno de sus hechizos, quizás estaba harto, o quizás simplemente previó que alguna vez le serviría para el futuro.

—Debería de inventar un hechizo magnifico y maravilloso, algo que de verdad perdure para la historia, no uno que me sirva paras secarme cada vez que alguien dice algo fuera de sitio.

—Perdóname— suplique de nuevo de forma arrepentida.

—No se preocupe princesa. Pero no digo lo mismo para mi protegida, se quedara sin regalos por una semana.

—No es justo— gruñó Nayru de forma graciosa, a veces de verdad que parecía una niña pequeña.

Me sentí un poco más aliviada al ver esa escena tierna. Los ojos de ese joven mago verdaderamente llenos de amor sincero, parecía divertirse al ver la reacción de la toda poderosa señora de las Eras.

—No creo que cumplas con eso Ralph.

— ¿No?—Clamó mi amiga dejando de hacer berrinche

—No…— musitó él con mucho cariño.

— ¿Y por qué no?

—Quizás porque te quiero demasiado.

— ¿Acaso no tendrá que ver con que mañana es el día?— clame de forma graciosa.

El pobre Ralph enrojeció ante mi comentario.

— ¿Día?, ¿Qué día Zel?— preguntó Nayru de forma entusiasta.

—Vamos… ¿En serio?, cada año me sorprendes, es una ironía que estas cosas del tiempo se vuelvan ignorancias para el oráculo de las Eras.

—Oye— me gruñó de forma atarantada— mi deber es velar por la magia del Espacio-Tiempo, no recordar cada cosa que está escrita en el calendario.

—Eso parece— rechiste a modo de chiste. No podía creer que de verdad fuera tan despistada. Antes del todo había existido una razón extra por la que Link y yo habíamos hecho una parada de descanso en Kakariko, quería comprar un regalo, uno verdaderamente especial, uno que reflejara el enorme cariño que guardaba por mi mejor amiga.

Y sin duda la amiga más despistada que tenía, capaz de olvidar incluso su propio cumpleaños. Ralph suspiró sabiendo lo mismo que sabía.


Y con mi fiel caballero desaparecido solamente había algo que deseaba hacer en ese instante, despedí a Ralph y Nayru en uno de los pasillos, quizás era momento para ir a husmear mi propia herencia. Aunque había estado ahí en el pasado la academia era tan grande que perecía un laberinto, termine por perderme sin remedio.

Con el bochorno y el orgullo de por medio simplemente me resigne a vagabundear por un rato, inesperadamente algo en uno de los pasillos aledaños captó mi atención.

Era un sonido familiar y agradable. La voz de mi Link.

Sonaba apaciguada y consoladora, seguí el sonido y por primera vez me di cuenta de que había terminado en uno de esos jardines rebuscadamente escondidos, cuando salí al exterior puede verlo perfectamente, estaba sentado de espaldas acompañado de su maestro.

Sir Raven aun parecía confundido, incluso a esa distancia sus grandes ojos zarcos denotaban una gran tristeza.

— ¿Y entonces,…

Escuche de forma discreta, era obvio que ninguno de los dos se había percatado de que estaba ahí a sus espaldas.

—…aceptara, maestro?

—No sé— musitó con una voz llena de sentimiento.— hay cosas que no puedo perdonarme, la última vez que nos vimos, discutimos de forma amarga, tendría que haberlo cuidado, pero en lugar de eso lo abofetee de forma inmisericorde, deje que mi egoísmo me segara completamente.

—De vez en cuando pasan esas cosas, es porque somos humanos y nos regimos bajo ciertos principios, a veces sin querer lastimamos a quienes más queremos, quizás por esos sentimientos tercos, o por el indudable deseo de estar siempre con quien amamos, nadie desea permanecer solo en este mundo, y si Mugetsu fue para ti lo que no fue para nadie más, eso se respeta. Creo que si te has dado cuenta de eso, con eso basta.

—Pero ya nunca más va a bastar Link…

—…

—Cuando la princesa y tú se enojaron, se pidieron perdón para poder seguir adelante. Mientras estaba en el campo de batalla solamente pensaba en eso, sabía que era lo primero que quería hacer una vez que termináramos con esa guerra, quería pedirle perdón al maestro… pero ahora, por mucho que lo intente, mis palabras y mis sentimientos jamás van a llegarle.

Nuevamente se llevó las manos a la cara, lloró de forma desconsolada. Link lo abrazó a modo de consuelo.

Un deseo que jamás podría ser cumplido, también sentí que mi corazón se desmoronaba.

—Pero él no estaba enojado… y además, él dijo "Siempre te amaré". Quizás la mejor forma para pedir perdón sea proteger esas otras cosas que también amaba.

—Link…— susurre sin darme cuenta mientras llevaba una mano a mi pecho, pero había sido un susurro ralo y contraído, aún permanecía invisible, quizás era mejor así.

Quizás era mejor que se quedaran a solas un buen rato. Abandone mi sitio y volví tras mis huellas.

"ya nunca más va a bastar"…

—Quizás con el tiempo baste. Sir Raven. —musite

.

.

Continuara...

.


Comentarios del Capitulo:

Uno corto para variar xD

La verdad es que lo más difícil ha sido decidir en donde cortar cada parte, finalmente termine optando por hacerlo por escenas, quizás por eso es que están tan disparejos jajaja.

.

Después de que todo pasa, incluso aunque al final nuestros héroes ganaron la guerra y protegieron el reino, posiblemente lo único que queda realmente flotando en el aire sea una pregunta "¿Y adonde van a para esos sentimientos?", Link dijo : "No sé como consolar al maestro Raven", quizás porque la tormenta de emociones nunca termina por pasar del todo, al igual que el joven caballero, el maestro debe enfrentarse día con día al peso de sus propias decisiones.

Finalmente, ¿Cuál será la decisión que terminen por tomar los Caballeros de Hyrule?, el maestro Mugetsu solamente les ha dejado dos caminos.

...

"tomarlo todo o en su defecto abandonarlo todo."...