Capitulo IV
Lo inevitable sucede
Después de que Sai les informo el asunto de las habitaciones Sakura se fue a su habitación todavía algo aturdida con lo que había pasado, después de algunos minutos alguien toco su puerta.
- Adelante - Dijo ella sin pensar si quiera en quien seria, de haberlo pensado seguramente habría preguntado quien era, pero realmente no le importaba ¿Por qué como aplazar lo inevitable?
- Soy yo Sakura - dijo con una de sus sonrisas fingidas al notarla tan dentro de sus pensamientos continuo - Solo… venia a preguntarte si deseabas venir con nosotros a comer -
- No Sai gracias, pero por favor no se vayan lejos -
- Entonces ¿Quieres que te traiga algo? - Pregunto el chico
- Si Sai -
- Bien nos vemos - Y así el chico salio de la habitación de en estos momentos ocupaba Sakura
Al poco rato Sakura pudo escuchar que otra puerta se cerraba lo que indicaba que ellos habían salido, siguió un rato mas absorta en sus pensamientos si esos que le recordaban que tenia que ser fuerte para no volver a caer, para no volver a sufrir pero eso no seria posible, por que ella lo sabia, claro que lo sabia si pudo darse cuenta durante tantos años que lo espero, si tal ves al principio solo era un CAPRICHO pero ya no, ahora no, ella sabia que lo amaba, pero por su bien y el de su corazón tendría que ser fuerte y no mostrar aquellos sentimientos a la persona que la había herido de una forma tan cruel, pero ella tenia la culpa, o al menos eso pensaba, nunca dejaría que nadie mas le volviera a destrozar el corazón. Tal ves el pensar en eso le había dado sed era momento de salir por un vaso de agua, salió de su habitación sin percatarse de nada estaba sola o eso pensaba.
- Sakura - Una voz que la hizo temblar, pero aun así no fue de miedo, pues estaba segura que ya era hora de que lo inevitable sucediera
- ... - Tomo un gran suspiro antes de voltear al lugar del que provenía la voz - ¿Sasuke-kun? - Fue lo único que sus labios pudieron pronunciar claro sabia que era el desde el momento que hablo era una voz inconfundible pero aun así ella no lo podía creer. Una cosa era que ella le hablara pero el hablándole era verdaderamente extraño no se podía negar.
A pesar de estar aturdida se mantuvo estática.
