Cap. 3: Harry y Alyssa
"Bueno, no siendo más. Feliz tarde" culmino Roberts levantándose para salir. He inmediatamente todos en la habitación la imitaron. Cuando James y Lily se disponían a encarar a Madeleine, la bruja junto con su acompañante, habían desaparecido de a habitación.
….
Al salir de la habitación Madeleine soltó el aliento que no sabía que había estado manteniendo desde la lectura de la sentencia. Lo había conseguido, tenía la custodia de Harry, le había ganado a Dumbledore.
"Bien hecho" le dijo Connor con una suave palmada en el hombro.
"Gracias" le respondió con una sonrisa "A todos, gracias" dijo esta vez a las personas que esperaban fuera de la sala.
"No tienes porqué agradecer, Maddie. Fue por Harry" le dijo Daniel, viéndola dulcemente.
"Si... Harry" dijo pensativamente "Tengo que irme. Yo estaré en contacto con todos y, gracias de nuevo" dijo despidiéndose de todos.
"Pasaré el sábado, Mad. Recuerda" le dijo a modo de despedida Remus.
"Si, sí. Te esperaré" dijo mientras se alejaba hacia las chimeneas, para después de unos segundos desapareciera entre llamas verdes.
…..
Madeleine apareció en la chimenea de su casa, tras un fogonazo de fuego verde. La mansión Summerls, como dicta la tradición de la familia, no era heredada; cada señor y señora Summerls debían construir su propio hogar, lo que permitía que su magia se entrelazara con el propio edificio permitiendo que la casa respondiera bajo sus intereses y órdenes. En el momento de la muerte de del señor y la señora de la casa, gracias a un complicadísimo y antiguo encantamiento, la casa se unía a la Gran casa Summerls, también conocida como Summerls Memoria Magicae. Se dice que ésta gran mansión fue el primer hogar de los primeros señor y señora Summerls, y su ubicación es un enigma para todos quienes no sean descendientes de la familia. Dado que a través del tiempo cada casa Summerls se unía a ella, su dimensión es enorme, llevándola a parecer un laberinto, o eso le pareció a Madeleine, la única vez que la visitó.
Cuando sus suegros murieron en la guerra, Noah y ella había visitado la mansión, Noah necesitaba recoger algunos recuerdos del hogar de su infancia. Recordaba muy bien ese día, tan solo habían pasado siete días desde que murieron su suegros, siete días desde que supo que su esposo no volvería a ser el mismo. Nunca supo decir cuántas hectáreas comprendía la mansión, ya que entre más la observaba más grande se volvía, cuando Noah le había explicado cómo las casas se iban uniendo, se imaginó como poco a poco se iba formado una especie de pueblo; por lo que no espero lo que se encontró, ya que en una sola estructura estaban las casas, lo que daba la impresión de ser una extraña obra de arte, ya que había casas sobre puestas, casa como si fueran balcones, casas de lado o casas con el techo arriba, y no era solo eso, ya que los diseño variaban desde arquitectura medieval a la contemporánea. Su visita resultó dolorosa, y se preguntó si para todas las personas que visitaban aquel extraño lugar era igual.
Pero ahora estaba en su casa. La que ahora era llamada La Mansión Summerls, está ubicada en Mousehole, Cornwall, un hermoso pueblo al sur de Inglaterra. Era una casa en piedra, que evoca, en su exterior, el estilo medieval. La primera planta solo consistía en dos grandes habitaciones y una tercera, que era un pequeño, pero elegante baño para invitados. La primera gran estancia, estaba dividida en cocina y comedor; en el espacio del comedor grandes ventanales que reemplazaban las paredes, daban una espectacular vista del pueblo y la playa, y dotaban a la estancia de luz natural. Junto a los ventanales, se situaba una mesa de madera de estilo rustico, con una solitaria margarita un florero transparente, alrededor se encontraban cuatro sillas de diferentes diseños. Por otro lado, la cocina era completamente blanca, paredes, estantes y la isla principal, y en el refrigerador colgado con imanes habían cuatro horarios diferentes, en dos se contemplaban los días y las horas de citas para ir al sanador, mientras que los otros dos tenían los horario de lo que parecía el suministro medicinas. Justo en una esquina, se encontraba la chimenea, lo que permitía que la primera visión de los visitantes, fuera la gran vista que daban los ventanales. En un costado de la cocina se hallaba la puerta que daba al patio trasero, que contaba con un pequeño cobertizo para las lechuzas, una casa de madera de perros y una trampilla que daba al subterráneo laboratorio de pociones
Al otro costado de la cocina, un espacio en forma de arco daba paso a la sala. Las paredes de la sala no se lograban ver ya que estaban completamente cubiertas con estantes de libros, los títulos eran tanto mágicos como muggles, sin embargo, se podía ver por aquí y allá, espacios carentes de libros donde se situaban fotos, de unos niños en un parque, de unos adolescentes en Hogwarts, de una pareja de casados, de dos rebosantes mujeres embarazadas, de dos bebés en una cuna, de una niña y un niño pescando… Y, en el centro del lugar, había una serie de sofás, sillas, puf y cojines situados de forma ovalar alrededor de una pequeña mesa de madera. Justo a otro lado de la cocina se encontraba la puerta principal, que daba paso a un bonito jardín compuesto enteramente de margaritas.
De una esquina de la sala, surgía la escalera en forma de caracol que daba paso al segundo piso. Un ancho pasillo mostraba cinco puertas, tres al lado derecho y dos al izquierdo. La primera puerta del lado derecho era la habitación de Harry, las paredes de azul celeste combinaban con el edredón azul rey y la alfombra de tonos verdes y azules. El escritorio estaba junto a una gran ventana, sobre él había unas piezas de madera, algunas de metal, tornillos, puntillas y un martillo, y en la pared del lado los jugadores de un gran poster de quidditch con túnica roja y amarilla volaban de aquí para allá, desapareciendo y apareciendo. Justo al otro lado estaba un gran armario, en sus puertas había colgados dibujos en pintura; de paisajes, de un perro, unos grandes ojos verdes… En la mesita de noche del niño, una foto de uno de los mejores días que había tenido; Madeleine los había llevado a él y a Lyss a pescar, en la foto los tres salían riendo a carcajadas, mientras que él y Lyss sostenían un pequeño pez entre las manos. Y, una puerta de madera daba al baño privado de la habitación.
La siguiente habitación del lado derecho era la habitación principal, con las paredes de color crema, y una gran ventana, daba a la habitación de Madeleine un aspecto de tranquilidad. Su habitación era muy sencilla, solo tenía el lecho y dos mesitas a cada costado, la de la izquierda tenía una foto de Madeleine, Noah y Alyssa, cuando ésta tenía tan solo cinco meses de nacida y al otro una foto de Harry y Alyssa cuando había cocinado galletas, en la pared sobre la cama, cuatro lienzos le daban color a la estancia. Había dos puertas blancas en la habitación, una daba al armario, la otra, al baño privado.
La tercera habitación era la de Alyssa, en el techo habían dibujados unos girasoles aquí y allá, que destacaban con el color verde claro de las paredes. La cama estaba pegada a una de las paredes, el edredón era blanco con puntos de colores, y en la pared fotos y pinturas, estaban colgados sin orden aparente. En una esquina estaba un escritorio igual al de Harry, solo que sobre éste había colores, hojas, pinceles y pinturas, justo al lado un caballete sostenía un lienzo en blanco. En la pared al lado de ventana, en el poster de quidditch las figuras entraban y salían de él, Alyssa recordaba el día que lo habían pegado allí, era solo un poster de su equipo favorito, y los jugadores de túnica amarilla solamente saludaba, pero su madre lo había hechizado generando una conexión con el póster de Harry, por lo que los jugadores de su póster aparecían en el de Harry y los de él aparecían en el suyo. Una noche descubrieron que los capitanes de ambos equipos podían hablar, lamentablemente solo decían palabras asociadas al quidditch por lo que Harry y ella tuvieron que dar significado alternos a las palabras para poder mandar mensajes de una habitación a otra. Y, como las otras dos habitaciones a de Alyssa también contaba con un cuarto privado.
Las dos habitaciones del lado izquierdo, eran las oficinas. La primera de Madeleine, tenía un gran escritorio y una biblioteca, papeles del trabajo estaban organizados en un archivador o sobre el escritorio. El segundo, era la oficina de los niños, tenía dos escritorios uno frente del otro y detrás de cada uno, había un biblioteca vacía, los niños casi no ocupaban ese lugar, pero Madeleine les había dicho que cuando iniciaran la escuela eso cambiaría, para eso era esa habitación, para las tares y trabajos.
Finalmente, en el ático estaba la estancia de los elfos domésticos, la gran habitación contaba con tres camas, tres armarios, un baño y cientos de pinturas y dibujos, donde se viera habían pinturas, hasta en el techo.
Madeleine no encontró a los niños en ninguna de las habitaciones, así que se dirigió al patio trasero y abrió la trampilla. Tan pronto comenzó a bajar las escaleras el olor la inundo, a pesar que el lugar estaba bien iluminado los densos vapores nublaban la vista. En el fondo un gran estante contaba con gran variedad de ingredientes extraños para pociones, del lado derecho unos estaban bajo llave y del lado izquierdo estaban al alcance de cualquiera, así Madeleine se aseguraba que los niños no tuvieran accidentes. En el centro del lugar en un gran mesón dos calderos eran los responsables de los olores y los vapores, dos niños y tres elfos domésticos miraban con el ceño fruncido los líquidos.
"No entiendo" decía Harry dirigiendo su vista de su caldero al de Alyssa.
"¿Cuánto polvo añadiste?" pregunto Alyssa viendo las notas que tenía al lado.
"Tres gramos, señorita Lyss" respondió un el elfo más joven.
"Yo añadí cinco, eso puede explicar el color" respondió Alyssa.
"O tal vez el olor" dijo Harry golpeándose el mentón con el dedo índice.
"O tal vez ambos" dijo Madeleine que estaba lo suficientemente cerca para ver las pociones, la de Harry tenía un color plateado tenue y la de Alyssa un tono azul metalizado. Ambos niños dieron un brinco por la sorpresa.
"Mamá" dijo Alyssa soltando un suspiro.
"Maestra" dijo el elfo más viejo realizando una profunda reverencia, continuada por sus otros compañeros.
"Hola, Trigo. Serias tan amble de preparar unos pasa bocas" dijo Madeleine, lo que hizo que los tres elfos domésticos se esfumaran de laboratorio. "Mmmm, veamos…" dijo acercándose a los calderos y sacando la varita, Harry y Alyssa se pusieron derechos en el acto, Madeleine giro su varita dos veces sobre cada caldero "Casi, ¡están bastante cerca!" dijo y limpio los calderos y los volvió en su lugar, sobre la mesa quedaron dos tubos de muestra con los líquidos de las pociones, inmediatamente Harry y Alyssa tomaron plumas y pergamino, escribieron la fecha y la adhirieron a los tubos, doblaron cuidadosamente las notas que habían tomado mientras preparaban las pociones, y guardaron todo junto en un exhibidor de vidrio. En él, había alrededor de catorce tubos, cada uno con diferente color y fecha, y, en un costado había varios pergaminos doblados. "Vamos arriba"
"¿Cómo… cómo fue?" dijo nerviosamente Harry, al llegar a la cocina. Madeleine se había fijado en lo nervioso que estaba en niño, no había hablado desde que llegó y se retorcía continuamente las manos.
"Bueno Harry…" Madeleine fue interrumpida, los elfos ya había preparado un pequeño refrigerio; jugo de naranja y sándwich de pavo, dos vasos con pociones descansaban a un lado. "Mmm, tomen sus pociones" dijo al ver la hora, Madeleine miro a los niños mientras los hacían. Habían crecido bastante desde la primera vez que habían llegado a la casa. Madeleine se sorprendía lo mucho que Harry se parecía a James, sin embargo cada vez que ella miraba los ojos verdes de Harry se daba cuenta de las grandes diferencias, porque era allí donde se encontraban, no solo porque Harry tuviera los ojos de Lily, sino por lo que reflejaban, su mirada era la de un anciano, contaba historias con solo verla. Y Alyssa, su pequeña Alyssa, a veces cuando la miraba notaba el peso de sus sentimientos, en cada gesto que hacía. Madeleine recordaba claramente la primera vez que vio aquellos rostros después de seis largos años.
Flashback
Luego de haber irrumpido en la casa de los Dursley se había dirigido a su casa con los niños en brazos, no sabía qué hacer, sentía el miedo y el pánico creciendo en su interior, convirtió rápidamente dos pufs en camas y los acomodo en ellas. Salió corrido a la cocina y tiro polvos a la chimenea.
"Daniel, ¡DANIEL!" grito desesperadamente.
"¿Pero qué…? ¿¡Maddie!?" dijo sorprendido el sanador. "¿Qué sucede?"
"Yo… los niños. Ellos…están…están mal…" trato de decir entre sollozos.
"Cálmate, respira. Tranquila. Voy por un cálmate…"
"¡NO! No." Madeleine suspiro ruidosamente "Fui a verlos" dijo en un susurro.
"Maddie, no debiste hacer eso. Acabas de salir."
"Yo… yo. Lo sé. Pero… no podía. Tienes que venir, tienes que ayudarme. Por favor"
"Dame paso" fue lo único que le dijo el sanador.
Madeleine se retiró de la chimenea y regreso rápidamente a la sala, tan solo unos segundos después Daniel entraba en la habitación.
"¿Pero qué demonios?" dijo corriendo hacia los niños. "¿Qué paso?" le pregunto a Madeleine mientras sacaba su varita y le entregaba un tubo de poción. "Es un calmante, tómatelo" su voz no daba espacio para protestas, así Madeleine vacío la poción de un solo trago, inmediatamente sintió cómo su corazón volvía a latir con normalidad y sus pensamiento dejaban atrás el torbellino en el que se habían convertido.
"Gracias" murmuro
"¿Qué pasó?" repitió el sanador, mientras convertía las camas en camillas de hospital para que sus pacientes estuviesen a su misma altura.
"Fui a la casa de la hermana de Lily, y…" sentía otra vez como la rabia le inundaba la cabeza.
"Ayúdame" la corto Daniel de inmediato, necesitaba ayuda, pero principalmente no quería que Madeleine perdiera el control de nuevo "Cámbiale la ropa a Alyssa" dijo mientras la ropa de Harry se transformaba en una bata blanca. "¿Tienes pociones?" pregunto mientras miraba los parpados de Harry y pasaba a ver los de Alyssa "Trae todas las que tengas" dijo al ver que Maddie asentía, inmediatamente esta salió corriendo y salió al patio para llegar al laboratorio de pociones. Daniel estaba revisando el pulso de Alyssa cuando se dio cuenta que algo estaba mal, paso la varita alrededor del cuerpo de la niña, su hechizo de diagnóstico le mostro un pulmón perforado por una costilla rota, le estaba impidiendo respirar y a su vez su ritmo cardiaco estaba bajando. Alyssa estaba muriendo. Sabía lo que tenía que hacer, pero resultaba difícil en la sala de una casa desprovista de equipo y de ayudantes. Pero no podía pararse a pensar, tenía que actuar, si no se equivocaba la niña entraría en paro cardiaco en unos minutos. Conjuro un contenedor de la cocina lo coloco justo al lado de la niña, la cual giro hasta ponerla de medio lado. Sabía que tenía que reanimarla, pero con la costilla rota no podía proceder con tranquilidad. Abrió la bata de la niña hasta que quedo descubierta hasta el ombligo, empezó a tocar su pecho y costillas, tenía que encontrar el punto correcto, en ese momento llego Madeleine a la sala llevando en los brazos dos cajas llenas de pociones.
"Son todas las que…" se interrumpió a ver la cara de preocupación de Daniel. "¿Qué…?"
"Dale cinco gotas de esencia de díctamo y diez de esencia de murtlap" dijo rápidamente mientras dio con el lugar que necesitaba. Apunto su varita y se concentró, murmuró un encantamiento y un corte apareció en el lugar donde tenía la varita, inmediatamente la sangre comenzó a brotar de ella, con un movimiento de varita dirigió la sangre al contenedor, como si circulara por un tubo. De inmediato Alyssa recupero un ritmo estable de respiración. Soltó un suspiro y giro de nuevo a la niña. Volvió a tomar el pulso, aun no estaba normal, debía empezar a hacer la reanimación, coloco la palma de la mano derecha extendida en el pecho de Alyssa, mientras que entrelazaba los dedos de la mano izquierda. Y comenzó. Una, dos, tres veces. Volvía y tomaba el pulso. Una, dos, tres veces. Madeleine estaba paralizada mirando a sanador. Uno, dos, tres veces. Harry pestañeaba, estaba recuperando la conciencia. Uno, dos, tres veces. El pulso se normalizó.
"Bien hecho Alyssa" dijo Daniel mientras se secaba el sudor de la frente con el dorso de la mano y miraba a Madeleine. Las lágrimas formaban ríos en las mejillas de la mujer.
….
¡Por fin!
Lamento mucho el tiempo que paso desde el ultimo capitulo. Pero resulto que en ese mismo tiempo empecé con mi proyecto de grado para obtener mi título universitario, así que me consumió el tiempo, aún lo hace, pero… aquí estamos.
¿Qué les pareció el capítulo? Siento que es un poco lento, pero debía poner todas las descripciones. Prometo que los que vienen serán más activos.
¡Por favor deja un comentario!
Próximo: Harry y Alyssa Parte 2.
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Respuestas:
Anabel Malfoy: Sé que les hayan quitado la custodia de Harry a los Potter no es castigo suficiente por lo que causaron, pero tranquila, el castigo para ellos no ha empezado aun…
