Nota de autor: ¿No les pasa que a veces les gustaría animar sus propios fics? Es decir, en mi cabecita tengo imágenes de cómo me gustaría que se viera lo que escribo. Tengo ganas de comenzar a dibujar algunas escenas de este fic, no soy muy buena dibujante pero las ganas me rebasan.

Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.


Capítulo 4: ¡Al jacuzzi!

El Hotel Suna Delux está situado a las afueras de Sunagakure rodado de los principales oasis del país. Cuenta con 105 habitaciones decoradas con estilo moderno y minimalista. Fue construido por el famoso arquitecto y empresario Masaru, y es considerado un patrimonio nacional. Ofrece una amplia gama de servicios: Arenas Restaurant, dos salas de reuniones, gimnasio, spa, piscina, jacuzzi y un casino con máquinas tragamonedas, ruletas electrónicas y mesas. ¡Este hotel es el lugar ideal para distraerse y disfrutar a pleno!

- ¿Ya vez Temari? El folleto dice: "¡Este hotel es el lugar ideal para distraerse y disfrutar a pleno!". Así que cambia esa cara y diviértete. – Le dijo Kankuro a Temari después de leer el folleto con la información del hotel.

- ¿Cómo quieres que me divierta? Hay gente en nuestra aldea que aún no tiene agua potable en sus viviendas ¿Y yo aquí jugando en una piscina? ¡De ninguna manera! – Dijo Temari enfurecida.

- El señor Masaru paga mucho dinero para sustentar el agua del hotel, dinero que ni yo él Kazekage tengo. No te enfades tanto hermana, él no le está robando agua a la aldea. – Le informó Gaara a Temari.

- Aun así me molesta.

- Como no cambies esa cara iré yo mismo a buscarte y te tiraré dentro de la piscina, con ropa y todo. – Le dijo Kankuro a su hermana en forma amenazadora.

- ¡Atrévete idiota y verás! Te romperé todos los huesos. – Dijo Temari mientras intentaba encontrar su tessen.

- Suena tentador. – Kankuro rio y agarro a su hermana entre sus brazos y la tiró a la piscina sin piedad.

- ¡Kankuro te matooooo! – Gritó Temari intentando salir de la piscina.

- Pobrecilla, tan sola… quizás Gaara podría hacerte compañía. – Kankuro largo una fuerte carcajada.

- Ah no, que ni se te ocurra. – Dijo Gaara preocupado.

- Ah sí… – Kankuro lo tiró con silla y todo a la piscina y luego se zambulló él también. Los tres hermanos ahora estaban metidos en el agua absolutamente vestidos. Una mucama que pasaba cerca los vio y salió corriendo. Los tres echaron a reírse como nunca, como si fueran tres niños cometiendo travesuras, de esas que jamás tuvieron tiempo de hacer cuando pequeños. Estaban todos mojados pero muy felices.

Era la hora del té y los hermanos ya habían estado varia horas disfrutando de algunas de las atracciones del hotel. La paz reinaba hasta que…

- Señor Kazekage, lamento interrumpirlo pero surgió un problema en la aldea. – Le dijo un empleado del hotel a Gaara.

- ¿Qué ocurrió? – Preguntó él.

- Una revuelta por parte de unos shinobis opositores al gobierno. No es muy grave pero pueden ocasionarle problemas a los civiles. – Le contestó el empleado.

- Voy de inmediato.

- Yo te acompaño. – Dijo Kankuro, siempre siguiendo a su hermano.

- ¡Y yo! – Exclamó Temari.

- No, tú quédate, no es necesario que vallas. – Le dijo Gaara tomándola por el hombro.

- ¿Por qué? – Preguntó ella algo enojada. – Esta aldea sigue siendo mi responsabilidad.

- Porque mañana regresas a Konoha. Mejor quédate aquí disfrutando, hay atracciones que todavía no has recorrido.

- Lo solucionaremos rápido y volveremos para la cena. – Le dijo Kankuro a Temari y enseguida los dos hermanos varones se dirigieron al lugar del conflicto.

- Diablos, me hacen quedar como una debilucha. – Dijo ella, pensando que estaba sola en la habitación.

- No diga eso señorita, solo quieren protegerla a toda costa. – Dijo Masaru mientras se acercaba a ella.

- ¿Señor Masaru? No sabía que estaba aquí.

- Bueno, es que me preocupó mucho la noticia de la revuelta y vine a ver si usted se encontraba bien ya que me imagino que debe sentirse algo nerviosa.

- ¿Y cómo no estarlo? Quisiera estar con mis hermanos, ayudarlos y protegerlos también.

- Usted es toda una dulzura. – Le dijo el hombre sonriéndole.

- ¿Disculpe? – Quedó anonadada. Ella no se hubiera esperado nunca que un extraño le diga "dulzura", ni siquiera su marido le decía así.

- Permítame acompañarla a un lugar maravilloso, solo así podrá distraerse hasta que sus hermanos vuelvan. Se nota un poco triste y no puedo permitirlo, usted está aquí para disfrutar.

- De acuerdo… – Temari estaba agradecida por el gesto de Masaru pero a veces le parecía demasiado amable.

Y así fue. Ella lo siguió hasta el piso más alto del hotel. Allí se encontraba una habitación enorme con paredes de cristales, y estos estaban empañados.

- Le presento la mayor atracción de mi hotel, bienvenida al jacuzzi.

- Gracias señor Masaru. Todo se ve hermoso pero dejé mi traje de baño en la lavandería puesto que lo use hoy por la mañana. Realmente no creí que volvería a usarlo.

- Pero ese no es problema alguno, yo puedo proporcionarle un traje de baño nuevo, gratis obviamente.

- ¿Tiene un traje de baño para mí? – Preguntó ella muy sorprendida.

- Sí, regalarle ropa a los invitados también es parte de nuestro servicio y cuando ustedes confirmaron su visita pues… yo me tomé el trabajo de comprarles ropa adecuada y a su medida.

- Wow, me sorprende. Nunca me habían atendido así en ningún hotel y eso que he visitado bastante por mi tipo de trabajo.

- Bueno este es solo un servicio que le proporcionamos a ustedes, los defensores de Sunagakure. Ya se lo había dicho antes, los tres se merecen lo mejor, en especial usted.

- Gracias, señor Masaru, no sé cómo agradecerle este enorme gesto.

- Disfrutando ¿De qué otra forma? Ahora hágame el favor de entrar en ese cuarto, allí podrá cambiarse y luego meterse al jacuzzi. Vendré por usted en una hora para seguir recorriendo el hotel.

- Gracias. – Le dijo ella amablemente y él se fue.

Cuando la rubia entró al vestuario no podía creer lo que sus ojos veían. Frente a ella se encontraba el traje de baño más lindo del mundo, un bikini para ser exactos.

- ¿Un bikini? – Se preguntó a sí misma. – Diablos nunca use uno, son algo osados. Encima es de color rojo…. ¡Es más osado aun! No sé si debería usarlo, ya soy una mujer casada y… ¡Al diablo! Que mi condición de casada no me limite a vivir la vida. ¡Lo voy a usar!

Se puso el bikini rojo y le quedaba radiante. No entendía como el dueño del hotel había acertado con el talle justo para ella, eso le llamaba un poco la atención pero no le importaba mucho, se sentía tan linda. Se metió al jacuzzi y todo su cuerpo se relajó tanto que no controlo los minutos que se quedó allí adentro.

- ¿Cómo la ha pasado señorita? – Le pregunto Masaru a Temari a un costado del jacuzzi. Ya había pasado una hora y volvió a recogerla como lo había prometido.

- …

- ¿Señorita, se encuentra bien? – El hombre comenzó a inquietarse, Temari no le contestaba. Supuso que algo andaba mal con ella y no dudo en tirarse al jacuzzi para socorrerla.

Pudo sacarla del agua pero ella seguía sin responder, no entendía si estaba desmayada o ahogada. No quería perder más tiempo así que ante la duda se llenó de aire los pulmones e intento hacerle respiración de boca a boca. Antes que pudiera tocar los hermosos labios de la rubia, ésta despertó.

- Diablos ¿Qué sucedió?... – Preguntó Temari con sus ojos medio abiertos, y cuando pudo abrirlos por completo, observó en la rara situación en la que se encontraba: Ella en bikini y un hombre que no era su esposo arriba suyo. – ¡Masaru! ¿Por qué esta arriba mío?

- Lo lamento, lo lamento muchísimo señorita, pensé que se había ahogado y me asusté mucho, no podía permitir que le pasase algo por mi culpa y decidí hacerle respiración de boca a boca.

- Pues fue solo un desmayo, por las altas temperaturas del jacuzzi. Créame cuando le digo que ya estoy bien despierta. – Le dijo ella intentando levantarse.

- Dios mío, que torpe fui, debí actuar de otra manera. – Masaru se llevaba las manos a la cabeza.

- No se disculpe más. Hizo lo que tenía que hacer. – Temari podía notar que el hombre estaba arrepentido de verdad. – Alcánceme una toalla por favor.

- Claro. Dejaré que se cambie tranquila.

Masaru se fue y Temari quedo sola nuevamente, muy confundida.

- Quiero creer que lo hizo de buena fe y no para abusar de mí cuando estaba desmayada y algo desnuda. Este hombre es tan extraño. A veces se me queda mirando raro, como un pervertido. Esto no hubiera pasado si venia al jacuzzi con mis hermanos, o con Shikamaru… Me preguntó cómo estará él…


Les comento que ayer publiqué mi primer one shot, "La primera noche", obviamente súper Shikatema. A los que les gustan las cosas picantes, se los recomiendo. Al principio tiene algo de comedia y romanticismo pero después se pone bueno.

¡Nos vemos en la próxima! :)