Definitivamente encuentro un gusto culposo al escribir de ellos xD
4. Venganza.
—¿Sabes? Hay mejores formas de demostrar el amor.
Hiro soltó una risa traviesa por el reproche, se acomodó mejor sobre la cama y decidió perder su vista en los colores blanquecinos del techo. Retuvo un respiró antes de responder con el mismo sarcasmo que el Rivera.
—¿Ah sí? ¿Cómo cuáles? —Hiro comentó, mirando de soslayo la puerta del baño entreabierta dónde ante se refugiaba su pareja, alejado de él como si su simple presencia trajera alguna especie de enfermedad mortal.
—Chocolates.
Empezó el Rivero.
—Iugh...No —respondió con tranquilidad, acomodándose a un costado.
—Flores.
—No es lo mío.
—¿Un abrazo?
—Pfff ...—bufó con tranquilidad, tratando de no reírse de sus vanos intentos de ganarle esta pequeña discusión.
—¿Qué te parece algo menos sutil?
—Ehh...—Hiro lo pensó, antes de mascullar con más firmeza —No, no es lo mío. Me gusta demostrar mi afecta de manera única.
—¡Pero dejarme una marca en el cuello claramente no es de la mejores ideas!
Y la puerta es azotada de forma violenta, Rivera sale del baño dónde antes se escondía de la mirada de su novio. Hiro se sentó en el borde de la cama y miró al muy enfadado Rivera recargado en la puerta, éste tenía la boca hacia abajo, y claramente sus ojos desbordaban el enojo anterior.
Su ira incrementa a la poca importancia que Hiro le da al asunto.
Hiro no le tomó importancia, simplemente su sonrisa se ensachó más, maliciosa y traviesa.
—No le veo lo malo.
¡Por supuesto que él no le veía lo malo!
—¡Mi familia me va a matar! — reclamó —, por ti — primero lo apuntó a él, Hiro se llevó ambas manos a su pecho como si le ofendiera —y ésto —apuntó a su ahora cuello marcado. Ataviado de ligeras manchas de colores purpuras y fragmentado entre el rojo y morado, pequeñas piezas que exclamaban la posesividad que tenía el Hamada con él.
Posesividad que luego recaía en él, y él sufría las consecuencias.
Miguel se quiere arrancar uno a uno el pelo, jamás pensó que Hiro fuera de esas personas que le gustaba andar pavoneándose de ésto.
Es más, jamás pensó que Hiro le llenará de chupetones el cuello.
¡Es más! ¡Jamás pensó que Hiro fuera morderlo!
¿Qué le dirían ahora? Agh...¡Su familia iba a matarlo!
Miguel se estremece al pensar en su abuela, mirándole con reproche y sacando su letal arma (El huarache) . La simple idea hizo que su piel se crispará y ahora ésto se volviera la mayor de sus preocupaciones.
La carcajada de Hiro lo hace ir de nuevo a su realidad, ahora mirándole con los mismos molestos ojos.
—¿Qué eres? ¿Una especie de ratón?
—Eso ofende.
—¡Te mereces eso y más!
—Exageras. Además tomalo como un venganza por todas las bromas que me haces.
Su ceja tiembla en una mueca ilegible.
Miguel bufó, ¿esto era una especie de venganza por sus bromas? ¿Era eso? de verdad no pensaba que Hiro fuera tan vengantivo y rencoroso. Haría una nota mental para ya no molestar más a su novio.
—Esto es fantástico, Hiro...
Hiro le dio una mirada ligera a su pequeña obra, sintiéndose satisfecho de si mismo al ver que el cuello moreno del Rivera estaba dividido en tonos moradas y rojos, no había un rastro de piel sin cubrir.
Era muy notorio. Lo suficiente para que todo el mundo lo notará.
—Bueno, a mi me gusta.
Notas finales.
¡Gracias por leer hasta aquí!
