N/T: Como dije soy una desordenada en las notas anteriores soy una desordenada cuando se trata de actualizar, pero eso no les interesa XD.

Como siempre muchas gracias a las personas que les gusta esta pequeña historia y de nuevo gracias a mi beta por su trabajo duro

Algunas preguntas sobre...

La temporada de lluvias había empezado. El aire se sentía frío, un tanto denso y la humedad del suelo era casi palpable. No, no era un clima ideal y en definitiva no le gustaba nada a Levi, le hacía sentirse incómodo y enfermo de alguna extraña manera, pero aun así seguía ahí, sentado en una de las sillas más viejas del comedor y también la que a diferencia del resto, no rechinaba.

"¿Qué estoy haciendo aquí?" se había cuestionado muchas veces en los cuarenta y cinco minutos que tenía de haber llegado y tomado asiento. Sin pedir permiso o una disculpa, no, sabía que el cadete nunca le cuestionaría nada, no le pediría una razón o lo echaría con esporádicos e incómodos comentarios.

Pero aun así... ¿Qué demonios hago aquí?

Armin seguía al otro lado de la mesa, con los ojos fijos en el montón de papel, tinta y tapas de cuero que era un libro. Tenía la pluma y el cuaderno de notas a la derecha y la vela empotrada en un viejo y descolorido candelabro de bronce justo enfrente.

El mayor se movió en su silla, incomodo. Volvió a rememorar los hechos que lo habían orillado a que terminara justamente ahí, en ese momento, en ese lugar, con esa persona. Pero no importaba cuanto lo pensara, no había ocurrido nada excepcional en su día, simplemente había decidido caminar por el cuartel — Ya que la lluvia había convertido el exterior en no más que un paraje de lodo y suciedad —, una pequeña he inofensiva caminata de sábado por la noche, una vuelta en falso lo había llevado a tomar esa silla y sentarse sin tener la menor intención de marcharse. Se dio cuenta pues, que la única razón por la que no se para y se iba era que simplemente quería estar ahí.

"Tch, Tch, Tch, Tch." No importaba cuanto chasqueara la lengua y se malhumorara, la respuesta no cambiaba.

— ¿Capitán, le sucede algo, le veo muy incómodo? — Pregunto el joven cadete y Levi volvió su atención de vuelta a su presente.

"Se supone que estoy aquí porque no quiero preguntas Arlert, pero es imposible que no me preguntes que me pasa si aparezco de la nada y me siento a lado tuyo para robarte tu espacio he intimidad ¿No es así?" Piensa Levi con detenimiento, preguntándose a medias si debe decirle todo eso, pero concluye en que no es conveniente.

—No me gusta la lluvia — Contesta con simpleza.

Armin lo mira con la cara llena de preguntas, pero sabe que tiene que ir con cautela, el capitán no es un hombre de humor o ironías, o no es el capitán que él conoce...

—Mañana el patio de entrenamientos va estar echo un desastre — dice a fin de no ser descortés o hacer algo que pareciera una burla al capitán Levi, aun no olvida la noche en el comedor en la que un par de palabras sueltas le habían ganado cinco vueltas extras en los calentamientos.

El mayor vuelve a removerse en su silla. Lo había estado pensado, en lo terrible que será el entrenamiento matutino. La imagen fugaz del barro a sus pies le hace estremecer.

— Oye Arlert, dime una cosa — Levi deja de hablar, observando con cautela la reacción del menor. Armin se ha tensado y voltea con el rostro lleno de duda y expectación — ¿Por qué es que lees tantos libros? —Levi tenía un buen rato queriendo hacerle esa pregunta, y no se refería a hace unos minutos.

Armin recibe la pregunta con asombro, le parece que la sombra de una sonrisa se forma en los labios del menor, pero se queda ahí, solo como una sombra. El ambiente se transforma, parece menos frío, húmedo... menos mundano

— ¿Quiere que le conteste la verdad capitán?— Pregunta finalmente el menor y Levi...

Levi parece percibir un reto, tal vez una ¿Amenaza? No, por supuesto que no, Armin es listo, debería saber, aun cuando no se conocen mucho, él debería saber que quiere la verdad, una simple y sincera.

— ¿Y bien? — dice a fin de romper el extenso silencio.

Armin Arlert no es un chico que oculte respuestas, y si le ha preguntado que si quiere saber la verdad es solo una clara señal de que le responderá algo muy bueno... o algo verdaderamente simple, y realmente es ahí donde radica la cuestión, Levi es un hombre que prefiere las verdades simples, porque la sola idea de que miles de estupideces se vuelvan una gran masa de verdades complejas he inútiles le enoja.

La pregunta se vuelve a quedar flotando en el aire. El capitán casi quiere insistir, que le dé una respuesta, pero eso sería demasiado, el no insiste a nadie, mucho menos por trivialidades, ni aun cuando realmente la curiosidad le pique inevitablemente insistente.

—Son mi cordura y mi arma, capitán — Armin levanta la mirada y se cruza con la del mayor. Levi quiere desviar la mirada de los ojos ajenos... pero no puede — No soy tan fuerte como usted, pero al menos tengo esto — Dice cerrando el libro, admirándolo como una preciosa ofrenda — solo tengo esto, simple, valioso y mío.

Ambos vuelven a cruzar las miradas, pero en esta ocasión el mayor logra mirara a otra parte luego de unos instantes, percibe el movimiento del menor a su lado y siente que tiene que irse, Arlert ya le ha dado una respuesta y es mucho menos ajena y mezquina de lo que él esperaba, le había sonado terriblemente sincera. Pero en lugar de ponerse de pie y dar las buenas noches, vuelve a abrir la boca con una pregunta más.

Aun no quiere irse.

—Así que... ¿Si te preguntara cualquier cosa sobre el mundo más allá de los muros, te sentirías capaz de responderla?

Armin procesa lentamente las palabras del capitán, en primera por que le extraña la manera en la que se encuentran, como si afuera no hubiera cosas siniestras esperando por devorarlos y en segunda, porque no quiere volver a meter la pata y que le vuelvan a mandar a entrenamientos extra.

—No lo sé capitán, realmente aun me queda mucho por aprender, pero si tiene alguna duda...

Levi busca entre sus pensamientos algo que realmente le interese, o algo sumamente difícil. Por un momento se abruma, púes no encuentra un dato que le sea interesante o sobresaliente, ¿Realmente se había vuelto un hombre tan frívolo?, chasqueo la lengua, haciendo notar su molestia. Armin espera pacientemente, queriendo y no, mirar a su superior.

—De acuerdo, tú ganas, no tengo nada — Contesta el mayor con clara molestia, mientras la punta de su bota choca constantemente con la pata delantera de su silla.

El rubio se siente repentinamente avergonzado, siente que tiene que decir algo, pero no sabe muy bien qué.

—Puede preguntarme luego, si es que no le molesta.

Levi vuelve a mirarlo, se pregunta porque es que el chico siempre se sonroja cuando le habla, y además se ha disculpado con él de manera indirecta "No te disculpes muchacho ¿Por qué lo haces?" piensa, pero tan rápido como se ha formulado la pregunta, le llega la respuesta "Claro, que otra cosa puede ser"

Había querido pasarse de listo con ese pequeño soldado, pero había olvidado un punto importante: Ese chico, en cuestión, era un genio. Y las breves palabras que habían cruzado, ese rubor y la mirada avergonzada del rubio, solo daban muestra de que el menor había notado la ignorancia es su superior.

"No es que sea sólo un simple frívolo, resulta que también soy un ignorante " piensa mientras sigue observando al soldado, el cual sigue devolviéndole el gesto sin decir palabra. Levi se levanta y se va dejando al menor, el cual le ha dicho algo más, pero decidió ignorar.

(...)

Pasan las lunas, los soles, la lluvia y una inminente culpabilidad ah Armin por dentro.

El capitán lo evita (más de lo común ), y cuando es él quien tiene la oportunidad de acercarse, se aleja asustado, Armin esta acostumbrado, al igual que todos en la legión al mal carácter del capitán, pero no esa clase de enojo, no, Armin duda de que sea sólo enojo. Él no había querido ofenderle, ni siquiera había captado de buenas a primeras lo que he capitán asumió como una interpretación de sus palabras, no esperaba que su capitán pudiera ser un hombre un poco voluble.

Cuando su viernes de cocina llegó, la rutina de trabajo volvió a conspirar para que quedara solo en la cocina a merced de la noche y, por más que esperó con las velas encendidas, fue hasta que una de las cuatro dispuestas por la cocina se consumió por completo que decidió que no valía la pena esperar más, con ojos cansados apago las velas restantes y salió de la cocina.

La luna se encontraba muy alta, la luz blanca y brillante se adentraba por las ventanas y ventanales iluminando los pasillos del cuartel, a el soldado le pareció prudente regresar sin vela a su habitación, por un momento se arrepintió, sus ojos realmente se sentían pesarosos, comenzó a tambalearse por el cansancio que el embragaba a tal punto de tener que caminar con la cabeza gacha y el cuerpo semi flexionado.

Su cabeza golpeo algo firme y duro, Armin trastabillo un par de pasos haciéndolo perder el equilibrio, su casi inminente caída fue detenida por un fuerte agarre en su muñeca. Armin despabilo el sueño, sustituyéndolo por sorpresa, Levi lo miraba impenetrable...como siempre solía hacerlo.

—Arlert... ¿Qué haces aquí tan tarde? —La verdadera pregunta que habría querido hacerle Levi era ¿Por qué siempre te tengo que encontrar Arlert?, pero pensó que eso no tenía sentido, no realmente.

—Perdone, solo me dirigía a mi habitación luego de mis tareas.

Levi elevo una ceja, y a pesar de que ese era un claro signo de molestia y advertencia, Armin notó que era la primera vez en días que mantenían una conversación de más de dos palabras, que el capitán aun lo tenía bajo el tenso y firme agarre de su mano y que por si fuera poco bajo el brazo izquierdo el capitán llevaba un libro.

— ¿A tú habitación? — continuo el mayor — Estas dirigiéndote a la primera sección de dormitorios donde duermen los capitanes.

Armin parpadea desconcertado, ¿Tan somnoliento estaba como para haber girado sin darse cuenta? —Capitán... podría...podría soltarme por favor —Levi no le aparta la mirada, solo tarda unos negundos cuando finalmente lo suelta — Perdón por las molestias, me iré a mi habitación ahora mismo.

Armin da media vuelta y comienza a alejarse—Cadete —le llama el azabache y él mencionado lo encara casi enseguida, ve como su superior se lleva la mano a la frente en un gesto de cansancio— dos cosas, trata de no pedirme disculpas cada vez que me cruzo contigo, me jode eso— Armin se encoje en su lugar, y Levi percibe ese gesto casi con alegría — y segundo...te necesito en la biblioteca el domingo, ahora retírate.

A pesar de ser el mayor quien da la orden, es él quien se retira primero, El de ojos azules se queda ahí, plantado en su lugar, mirando como el otro se aleja con el pasillo y con la enorme duda de sobre qué era el libro que llevaba con él.

(...)

El domingo llega y Armin evita cualquier costa su habitual plática de chicos. Presiente que lo buscarán por un rato, pero eventualmente se rendirán. Caminó en completa discreción hasta la biblioteca, preguntándose si es que el capitán se ha decidido por torturarlo o hacerle la pregunta que había quedado pendiente en el comedor hace noches.

Eran simples estantes de madera y seis mesas de estudio esparcidas en un cuarto que a veces parecía abandonado, aunque nunca sucio gracias a las persistencias de su capitán fanático de la limpieza, el techo contaba con dos hileras de tragaluces que aprovisionaban de luz la estancia de día y de noche los candelabros empotrados en los estantes eran encendidos, simple, ubicada en el sector noreste del cuartel, la biblioteca.

El rubio suspiró aliviado cuando confirmó que el capitán se encontraba sentado en la primera mesa de estudio, de esa manera podía tratar de huir si es que veía claros signos de violencia hacia su persona.

— Buenas tardes capitán — Saludó haciendo el saludo de la legión, Levi levanto la mirada de la libreta que tenía abierta ante él y con un movimiento de cabeza le indico que tomara asiento, Armin se acercó con cautela.

— Capitán, creo que le debo...

— Si vas a volver a pedir perdón será mejor que guardes silencio, creí haberte dejado claro que me irrita.

— Lo sé...pero creo que usted...

Levi levanto una ceja mirándolo con ojos afilados — ¿Qué yo, que?

Armin tomó todo el valor que pudo, esa mirada...ese era su territorio, siempre lo había sido y a excepción de la capitana Zoe, nadie tenía más poder en ese lugar que él.

— Yo realmente no quise decir nada la noche anterior, usted mal interpreto todo.

El mayor no cambió el semblante, aunque se sentía molesto, aunque no del todo, no le agradaba cuando Arlert lo retaba, podía dar un paso en falso y el menor podría acabar con toda la maldita razón.

— Arlert creo que...

— No, no, no, Erwin no puedo obtener muestras de esa manera, deben estar vivos — Una tercera voz se escuchó acercándose por el pasillo y luego una cuarta, la capitana Zoe no iba sola.

— Hanji, ya hablamos de eso lo hemos intentado pero — Armin Abrió grandes los ojos cuando la voz del comandante hizo parecencia, de un momento a otro, tanto como la Capitana como el comandante se encontraban en la biblioteca, tanto Levi como Armin se levantaron al instante y saludarlo como se debía — Basta de formalismos, gracias por venir Armin, veo que Levi te ha convencido después de todo.

— Aun no le digo, Erwin.

El comandante soltó un suspiro, fue sentarse al lado de Levi y Hanji al del rubio.

—Ya le explico yo — Dijo la castaña — Armin, necesitamos tu ayuda.

(...)

Cinco horas. Habían pasado cinco horas desde que Armin había aparecido en la biblioteca y tanto el cómo sus superiores seguían ahí, entre argumentos, teorías y mapas.

Se suponía que el caso Eren y su permanencia en la legión era aún un asunto resulto solo a medias, no le sorprendió mucho que sus superiores le hablaran de las posibilidades de hacer una excursión al distrito Shingashina con el firme propósito de averiguar algo sobre la increíble capacidad de Eren para convertirse en un titán. Armin había sido la mejor opción para tal tarea, habían evaluado docenas de posibilidades, siendo el rubio Y la esperanza tras cada posibilidad, la realidad de esa expedición era algo muy lejano, aún tenían miles de problemas que resolver, además de tratar el entrenamiento titánico de Eren. El comandante había querido tratar el tema, aunque le había quedado a Armin muy claro que nada debía salir de su boca una vez le ordenaran retirarse, esas cinco horas jamás habían pasado.

Hanji suspiró cansada —Bueno, creo que ahora que sabemos que puede ser una realidad podemos guardar el asunto hasta que sea prudente.

—Es cierto, aún hay muchas cosas que debemos resolver muchas cosas antes de poder hacerlo, Gracias por tu ayuda Armin, creo que...

— ¡Vamos Erwin, no pensaras despedir a el chico así por que sí!— Reclamó la capitana palmeando la cabeza al mencionado.

—No seas terca cuatro ojos, Arlert debe estar cansado.

—Me resisto, si sale ahora mismo parecerá que acabamos de aplicarle tortura psicológica.

—Entonces, ¿Que propones Hanji? —preguntó el comandante con disimulada preocupación, su camarada podía tener ideas muy descarriadas.

— ¿Qué les parece un pequeño juego de las veinte preguntas?

Levi rodó los ojos con desesperación, Erwin hizo mil y un gestos de resignación y Armin...Armin quería salir huyendo del lugar inmediatamente. No le convenía estar con sus superiores en un juego de preguntas, ¿Qué le ocurría a la capitana? Esa situación no era relajante, ni un poco, ¿qué pasaría si el juego tomaba motes sumamente adultos?

— ¿Te hace falta oxígeno acaso?, esto no es gracioso —Reclamó un muy enfadado Levi.

La castaña soltó una fuerte carcajada —Tú no hables de humor, maníaco de la limpieza, además creo que será interesante, vamos Armin tú empieza, hazle una pregunta a Levi.

El rubio se sintió a morir cuando el comandante se llevó una mano a los labios para ocultar una sonrisa, Levi le dirigió una muy severa mirada al momento, pero el más alto pareció no inmutarse, al parecer solo el comandante era inmune a las miradas mata gente del capitán.

Eso es cruel Hanji — Dijo finalmente Smith —Sabes que Armin no le preguntará nada solo por darte gusto.

— ¡Oh vamos!, no le pasara nada, si es como una mini copia de ti —Ambos rubios se miran momentáneamente y tan rápido como se miran desvían la mirada — Bien si no lo hace Armin, le haré yo una pregunta —Se hizo un silencio tenso, se avecinaba una tormenta — ¿Por qué es que has empezado a leer tanto así tan repentinamente?

Armin miró casi por inercia al azabache, el gesto se repite en el comandante, pero Levi se mantiene estoico.

—No tengo por qué aclararte lo que haga o deje de hacer —Responde simplemente.

—Bueno, bueno, cambio de pregunta —Zoe permanece insistente — ¿Por qué es que le pides a Erwin que te lea ese libro...?

— Suficiente —Objeta el comandante poniéndose de pie, Armin logra captar un extraño brillo en la mirada de su capitán.

—Jajá, lo siento, dije mucho, entonces dime Levi ¿Por qué es que cuando eras niño usabas el baño de...?, ¡Erwin, pero, pero porque! —La pregunta floto incompleta cuando el rubio más alto tomo a su camarada en brazos, sacándola de la biblioteca cargando sobre su hombro mientras la capitana reía y pataleaba inútilmente. Una vez más el cadete y el capitán se quedaron solos.

— ¿Y bien? —Pregunto el mayor, Armin lo observó con detenimiento, olvidándose de cualquier tipo de miedo — ¿Qué no eres tu quien debe hacerme una pregunta?

Y si, Armin quiere realmente saber cosas y no sólo cosas que aún no ha visto, si no cosas sobre su superior, averiguar si realmente se puede seguir siendo humando siendo fuerte..."El hombre más fuerte de humanidad", se pregunta si el capitán quiere lo mismo, supone que sí, porque le ha seguido el juego y el mayor sigue esperando su pregunta...

Cuidado, si debe tener cuidado en parecencia del mayor, andar con pies de plomo y gran conciencia. Armin tenía la leve sensación de que ambos eran como agua y aceite, no sólo no podían mezclarse, si no que cuando uno se adentraba de más en los límites del otro tendían a reaccionar, explotar, causar caos, tal como el agua y aceite...aceite caliente.

Pero en esta ocasión Armin quiere saber, Levi quiere saber y ninguno de los dos se resiste.

— ¿Por qué es que toma té de esa manera tan peculiar?

Levi frunce levemente el ceño, tratando de entender que es lo que le ha preguntado — ¿Qué?

—Sí, ya sabe, cuando utiliza una taza, las puntas de sus dedos rodean la taza por arriba y solo deja un espacio para poder beber.

El rubio nota como el ojigris vuelve a fruncir el ceño, esta vez con una gran confusión —No lo sé, supongo es una costumbre.

—Es complicado beber de esa manera, sabe.

Levi se encoje de hombros, sabiendo que le tocaba tirar su pregunta, siguiéndole el juego.

— ¿Realmente te cortas el cabello de esa manera, o simplemente te crece así?, parece que tienes un tazón en la cabeza.

Armin se sonroja, para diversión de Levi —Siempre me ha crecido así, solo lo corto cuando está demasiado largo ¿Realmente parece un tazón?

—Absolutamente, ¿Por qué siempre te sonrojas tanto?

—Es una reacción física involuntaria.

— ¿Te estas burlando de mí?

—No, era mi turno capitán —Levi se cruza de brazos — ¿Cuál era el título del libro que llevaba la otra noche?

El mayor ya se esperaba esa pregunta —"La evolución de las especies"

Armin se emociona inconscientemente, ese libro...Había una copia de ese libro, en los estantes más altos de los libreros de su abuelo, era un libro prohibido, o eso era lo que siempre le recordaba su abuelo, aun que ha decir verdad a Armin ni le impresiono mucho cuando logro leer un par de hojas un buen día en que su abuelo no se encontraba en casa, años después lo había vuelto a leer con renovados ánimos.

Armin se llevó una mano a la barbilla— Si claro, Charles Darwin, la teoría de la evolución.

—Veo que conoces de lo que hablo, realmente no me sorprende mucho, ¿Así que Podrías explicarme luego un par de cosas?

Armin y Levi dejan pasar por alto que se están relacionando de una manera que no es capitán y soldado.

—Sólo si es lo que quiere, ¿Qué edad tiene?

—Más que tú, es evidente.

—Eso no responde a mi pregunta capitán.

—Si lo hace, así de simple, ¿Cómo es que soportas estar tanto tiempo con Jeagër y Ackerman?

—Son mis amigo capitán, los aprecio, son mi familia —Levi desvía la mirada incomodo, la esencia de esas palabras le trae recuerdos dolorosos — Capitán, ¿Yo le desagrado? —La pregunta rompió el ritmo con que habían llevado el juego.

—No Arlert, no me desagradas, sólo me desconciertas...— Armin quiso agregar algo más, pero el capitán hace su pregunta — ¿Estás seguro de no ser hijo bastardo de Erwin?

Armin giró los ojos, por un momento dudo de si el capitán era un hombre de pocas risas —No capitán, es casi como si yo aparentara a Mikasa con usted solo por que comparten muchas similitudes físicas —Levi rememora momentáneamente la imagen de la letal joven soldado, y se sorprende al caer en cuenta de ciertas cosas que había ignorado —¿Cómo es que es quien se queja tanto del desorden la capitana Zoe, es el único que baja a preguntar por ella y limpiar su laboratorio?

Levi evocó una de sus miradas fulminantes, pero solo logró que el cadete se encoja en su lugar, sin duda alguna lo estaba picando para que explotara.

—Si esa cuatro ojos se muere ahí abajo será una perdida innecesaria, además no creo que alguien tenga el suficiente valor para bajar y limpiar su desastre, ¿Qué te parece tener un parentesco con Christa?

Armin no esperaba esa burla tan baja de su superior…

—Completamente seguro de que no tengo parentesco con ella capitán, ¿Es cierto que mide 1.60 m?

Levi se levanta de su asiento y el rubio cree que será golpeado, todo por culpa de su viperina lengua, pero el mayor solo se limita a dirigirse a la salida.

— ¡Espere capitán!, lo siento realmente no quería...

—No, si querías, Deberías tener la cabeza tan hueca como el tazón que parece tu cabello, ahora harás ocho vueltas extras en los entrenamientos y dos semanas la limpieza del almacén de armas —Dice con la voz ronca de ira, pero tan pronto ve como el muchacho se encoje en su lugar da cuenta de que había caído justo en lo que había advertido, Armin había ganado.

—Yo, no quise dar a entender nada la otra vez —Dice el rubio con voz apagada —Si se es mi castigo está bien, sólo no quiero que siga creyendo que quise llamarlo ignorante.

Levi suspira cansado, quería desquitarse, jugar un rato con fuego y resulto quemado, el miedo no mantenía a raya a las personas como Arlert" ¿Es que acaso los rubios de ojos azules son inmunes a mí? "

—Es una orden no un castigo, es suficiente esto es mucho circo, maroma y teatro, no es la costumbre que haga esto...ahora retírate lleva tu tambor y tu cabeza de huevo a otro lado —El rubio emprendió su salida —Y ni una palabra de esto Arlert.

Armin se sintió extrañamente reconfortado —Aun me debe algunas preguntas capitán.

—Lo mismo digo soldado.