Capítulo IV
La celda cada vez le parecía más estrecha, a pesar de las contribuciones de su madre llevándole libros. Loki se estaba hartando de ser un buen reo y no tratar de escapar, sin embargo se lo había prometido a la reina y esa promesa si la cumpliría.
Loki se recostó sobre el diván y retomó la lectura, no deseaba ahondar en ese otro tema que le estaba dando vueltas a la cabeza… Que Thor de verdad lo hubiese dejado en paz desde que le dijo que no sentía nada por él y es que el de ojos verdes no lo reconocería, sin embargo creyó que el rubio le debía, seguir buscando su perdón… y algo más, después de todo él era el padre de su hijos, eran nimiedades si Thor ni siquiera estaba enterado de ello.
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Thor y sus compañeros se alistaron para partir a Vanaheim, Hogun los necesitaba y después de dos años de guerra la batalla final había llegado. Silf se acercó al rubio y le sonrió como muestra de que en esas situaciones cómo en el campo de batalla no lo dejaría solo y si bien Thor apreció el gesto de la asgardiana no pretendía crearle ilusiones y es que su corazón –aun en contra de su mente– le pertenecía a Loki y si el mismo se había autoimpuesto el castigo de no verlo para olvidarse de su presencia también se dio cuenta que él, es el único que estaba sufriendo por esa separación.
–Listos, andando.
Odín los vio partir orgulloso de su hijo y a su lado Frigga les sonrió infundiéndoles confianza. Cuando el grupo desapareció del horizonte, los monarcas regresaron al palacio, ella se colgó de brazo de él e inició una conversación:
–No te parece extraño no verlos partir juntos al combate.
–…
–Cuando los dos iban juntos sabíamos que se cuidarían mutuamente.
–O que Loki asesinaría a Thor por la espalda.
Esa frase fue como un insulto para la reina y se soltó del brazo de Odín.
–Loki no haría eso.
–Ya no estoy muy seguro de lo que haría o no Loki.
–¿Atacar a traición?
–…
–Si se volvió en tu contra, lo hizo frente a frente.
–Ya hemos hablado de esto ¡Aun lo defiendes!
–Siempre lo he hecho.
–Ha tratado de conquistar Migdar.
–Y nunca preguntaste si tenía motivos.
–¡¿Qué justificación podrían tener?! Yo dormí y el reinó en mi lugar.
–Tú dormías porque la presión de decirle la verdad te venció. Lo exiliaste y del exilio salió por su propio pie.
–Para crear un caos.
–Una oportunidad de explicarse, te pido.
–Ya le di dos y no lo hizo bien.
–No te niegues lo que podría decirte lo que… podría darte…
–Más problemas.
Sentenció el monarca y dejó a su esposa para seguir su camino solo al castillo. La reino miró a el Padre de todos y suspiró abatida; si ambas partes eran orgullosas, los únicos que sufrirían serían los que estaban en medio: Thor, ella y sus nietos. La reina estaba muy consciente de que ahí las dos fuerzas en disputa eran Odín y Loki, pues Thor al igual que ella habían quedado atrapados entre esas dos imperiosas voluntades. Frigga se permitió sonreír al pensar que Odín nunca notó que si Loki le era tan desesperante era porque el pelinegro era una viva copia de él mismo y que a pesar de no ser padre e hijo biológicos, lo fueron de crianza y ahí estaban los resultados.
La reina aprovechó que el rey la dejó atrás y cambio su camino dirigiéndose a una de las alas más alejadas del castillo, ella no viajaba con escolta, pues se consideraba bastante apta para defenderse sola. Recorrió los pasillos que la separaba de sus nietos, con bastante rapidez y al llegar a la puerta de madera y bronce, entró sin tocar. Las ayas que atendían a los herederos al trono, eran de total y absoluta confianza de Frigga, sin embargo ella no podía dejar de ir a verlos diario.
Los bebés la reconocían y la monarca era feliz de estar con ellos y si podía, llevarlos con Loki.
–¿Cómo está mis pequeños Fen y Tor?*
Los niños que aparentaban unos seis meses mortales aplaudieron y sonrieron a su abuela. Las ayas dejaron solos a los tres miembros de la familia y cuidaron que nadie se acercara a la estancia.
Frigga jugaba a desaparecer uno de los muñecos de los bebés y estos se divertían cuando este apareció mágicamente. Fuera de los juegos inocentes, la reina deseó convertirse en Thor para que los bebés lo fuesen conociendo y que no se le hiciera extraño, sin embargo su deseó se debatía entre respetar la decisión de Loki de no mostrarle a sus hijos a Thor hasta que este se hiciese responsable de su acciones y abogara de ese modo por él con Odín.
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Los sabios notaron la situación y no tardaron en llamar a Odín. El Padre de todos llegó y entre todos concluyeron que no eran simples coincidencias y que esos espacios que se estaba abriendo auguraban algo peor. ,
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El triunfo fue de los Asgardianos. Thor y su grupo retornaron a su hogar. En Bifröst, Heimdall llamó al príncipe y le comentó:
–Jane Foster ya no está en la Midgard.
–¿Cómo?
–Ya no la veo.
–¿Qué pudo haber sucedido?
–Han estado sucediendo cosas que no son muy alentadoras.
El príncipe optó por ir a investigar el asunto aunque no sería del agrado de Odín. Thor se dispuso a regresar a Midgard y si bien no informaría a su padre si debía decirle a… Loki, pues si este se enteraba por otras vías… Thor detuvo ese tren de pensamientos, al recordar dolorosamente que al pelinegro no le importaba nada lo que él hiciera o con quien fuera, más el de ojos azules quiso tener esperanza y se dirigió a donde no había puesto un pie, a la carel donde Loki estaba.
El dios rubio llegó a la entrada de la prisión y se armó de serenidad, pues estaba seguro que si veía mal a Loki destruiría todo y lo sacaría de ahí. Llegó a las celdas donde los criminales se arremolinaron tratando de llamar su atención, sin embargo él siguió su camino hasta llegar a la pared transparente que lo separaba de su amado hermano y se paró frente esta. Loki no se levantó del sillón, pero dejó el libro:
–¿A qué debo tu visita?
–Vengo a decirte que regreso a Midgard.
–Oh, ya era hora.
–¿Era hora?
–Si, me pareció extraño que no regresaras con cualquier pretexto a ver a la mortal.
–Si voy a verla a ella, pero no por lo que te imaginas.
–…
–Algo está sucediendo y eso afecta a Asgard también.
–Por supuesto.
Afirmó Loki muy formalmente, sin embargo ambos sabían que eso solo era sarcasmo ante a explicación de Thor.
–Te juro que es cierto y te traeré una prueba si no me crees… yo...
–No te molestes –cortó el de ojos verdes– lo que sucede allá fuera ya no es de mi incumbencia.
Mintió impunemente Loki, estaba muy interesado en saber lo que había puesto de ese modo a Thor, mas no lo diría.
–No te importa que me vaya ni a donde lo haga.
–Aquí dentro, esas cosas pierden importancia.
–Sabes que he hecho todo lo posible porque padre te deje salir.
–No has hecho lo suficiente.
–Esa es una recriminación injusta.
–Puede ser, aunque para ser tu único amor, pareces muy cómodo conmigo encerrado en este lugar y yendo con esa mortal, pero no lo tomes muy a pecho, después de todo nunca creí en tu declaración de amor.
–Loki… ¿algún día perdonaras mi error? ¿Algún día… corresponderás mis sentimientos?
–…
Thor miró al pelinegro, más en los ojos de este no había nada que le diera una respuesta. El dios rubio se retiró despidiéndose:
–No hay esperanza… nunca la hubo.
Loki lo vio partir y apretó los puños, pues demostrar algo era aceptar que Thor no le era diferente. Era ceder por la insistencia de este o luchar por un futuro para sus hijos y… en esas prioridades, estaban primero sus hijos.
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Thor dejó Asgard y llegó a donde la científica había desaparecido y la buscó. Jane regresó, sin embargo algo andaba mal con ella y Thor decidió llevarla a Asgard para que la ayudaran y es que se sentía responsable de que la chica siguiera buscando una forma de que él regresará. Fue ahí donde Thor supo lo que todos ya habían notado, Jane estaba enamorada de él y él… no podía corresponderle en ese momento.
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Frigga regresó de su visita y encontró a su esposo preocupado y cuando escuchó lo que Odín temía también sintió un poco de miedo, no por ella si no por su familia. La reina consideró que debía hablar de inmediato con Loki, esa decisión que tenían que tomar no podía esperar, no más. Frigga dejó a su esposo y a los conejeros con los sabios estudiando los puntos que eran cada vez más notorios y que llevaba a una sola conclusión a… La convergencia de los nueve reinos.
La reina fue a ver de nuevo a Loki. El pelinegro vio a su madre y sonrío, más el gesto austero de ella le dijo que el tema de la visita no sería de su agrado.
–Loki…
–Si madre.
–Thor debe saber de los niños y Odín también.
–Ya te he dado mi opinión sobre el tema.
–Hijo ¿Qué es realmente lo que quieres?
–Lo sabes, un reino para ellos.
–Y lo tendrán.
–No, uno que yo haya formado para ellos.
–No podemos seguir ocultando las cosas, sucede algo y muy importante.
–¿Y eso es?
–El Ragnarok.
–…
–¿No crees que sea motivo suficiente?
–Lo es…, pero Thor no está.
–¿No está?
–Él fue a ayudar a esa mujer mortal.
–¿Fue sin avisar nadie y sin permiso del Padre de todos…?
–Si.
–¿Y cómo lo sabes? –preguntó suspicaz la soberana.
Loki caminó al otro lado de la celda para no darle la cara a su madre y respondió. Relató el suceso. Al terminar Loki esperó la reacción de Frigga, sabía que había pasado el límite permitido para hacer entender a Thor su error y que eso le costaría un distanciamiento con su madre.
–¿Y cómo te sientes? ¿Bien porque te deshiciste de él?
–…
–Lo lanzaste a los brazos de esa mortal. –Loki estaba punto de reclamar– Y no, no creo que sus sentimientos sean tan volubles para estar con ella, sin embargo lo que le dijiste fue una contestación concluyente. Loki te he apoyado por qué te quiero y sé que hicieron mal contigo, por las acciones de Thor, pero no olvides que también soy madre de él y que me duele que lo lastimen de ese modo.
–Si como bien dices madre, sus sentimientos son duraderos, él regresará… a mí.
–Hijo no seas tan arrogante, pues no quiero verte herido a ti tampoco si eso no ocurre, y no porque Thor te deje por alguien si no por simple autodefensa, pues ¿a quién le agrada ser herido tantas veces?
–…
–Loki… Fenrisulf y Torolf necesitan ambos padres, pues el camino al trono es difícil.
–Me tienen a mí, mi astucia y… a ti.
–Hijo…
–Cuando regrese… que venga a sacarme de aquí y se lo diré.
Frigga asintió y casi soltó un suspiro de alivio, si eso no era una aceptación de su imperioso pequeño no sabía que era, se dijo la soberana. Frigga regresó a su habitación y se permitió sonreír, casi estaba cerca de ver felices a sus dos hijos y si bien era el final que había predicho Odín, no por eso este debió actuar del modo que lo hizo.
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El problema de Jane se veía grave y Thor llegó con ella a Asgard, dejando a Heimdall descolocado ante la intrusión de una mortal.
El rubio no perdió tiempo y llevó a la chica hasta el castillo donde pidió que la atendieran, sin embrago ni los mejores médicos pudieron ayudarla y para colmó el Padre de todos no estuvo muy contento de encontrarla en su mundo.
Ante la molestia de su padre, Thor recurrió a su madre y llevó a Jane con esta. Frigga recibió a la mujer pues sabía que le debían que Thor hubiese regresado de Midgard la primera vez.
–Ella necesita nuestra ayuda –pidió el rubio.
–Y si está en nuestras manos, le ayudaremos –aseguró Frigga.
Jane mientras tanto no sabía como actuar frente a Frigga a quien veía como una imponente mujer.
–Mi padre no lo aprueba.
–No lo juzgues tan duramente, es por lo que ella tiene en su interior y es que pone en peligro a Asgard.
–¿Sabes qué es?
–Pregúntale a tu padre.
–Iré con él ¿puedo dejarla contigo?
–Si claro, pero no irás con…
–No madre.
–Thor…
–No lo hare.
Thor se retiró y dejó a las dos mujeres solas. Frigga guio a Jane a su habitación y ahí le pidió a sus damas que vistieran a la mortal. La reina salió al balcón y ahí esperó a que Jane estuviese lista, cuando esta salió caminó tímidamente uniéndose en el balcón a la reina:
–Te queda bien la ropa asgardiana.
–Gracias… su alteza.
–Eres muy bonita.
La reina miró la ciudad y sin girarse hacia la chica inició la conversación:
–Thor es un príncipe, tiene responsabilidades en Asgard. Lo que para ti es una vida para él sería un suspiro.
–…
–Él fue en tu búsqueda para ayudarte y ya hemos prometido que lo haremos, hiciste mucho por él y te lo agradezco –al igual que lo hace Thor–, sin embargo me preocupa un poco los sentimientos que albergas hacia mi hijo.
La científica se sonrojó, más su actitud de volvió decidida.
–Sé que Thor y yo pertenecemos a mundos diferentes, pero creo que eso queda de lado si nuestras almas son cercanas.
–Eso se escucha muy bien, más… ¿de verdad son cercanas? No tomes a mal mis palabras, pero no deseo que los malos entendidos hieran a alguien.
–Pues con todo respeto… eso solo compete a Thor y a mí.
La soberana observó a Janes Foster y no agregó nada más. Como bien dijo la mortal todos los lados de ese triángulo eran adultos que sabían de las consecuencias de sus acciones.
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Thor llegó hasta donde el consejo y su padre estaban reunidos, escuchó lo que se estuvo hablando y las conclusiones: El Ether y encontrarlo en ese tiempo era algo peligroso.
El rubio se retiró antes de que Odín le recriminara de nuevo que hubiese llevado a Jane a Asgard. El de ojos azules regresó por los pasillos y tuvo que usar todo su autocontrol para no dirigirse a la prisión.
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Loki escuchó el rumor, después de todo una mortal en Asgard era una noticia jugosa. El príncipe de traje verde se cruzó de brazos y esperó a que Thor fuese a verlo y llevarle esa prueba de que solo la había llevado para ayudarla. Mas esa visita del rubio dios no llegó ese día.
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Malekith llegó a Asgard junto con sus guerreros que despertaron por la liberación del Ether y el ataque inició. Los elfos oscuros buscaron a Jane –o lo que poseía dentro. Mientras los guerreros asgardianos lucharon en contra de los invasores. Loki en su celda deseaba estar libre para proteger a sus hijos.
Frigga dejó a Jane a salvo y corrió al ala donde sus nietos se encontraban. Dio órdenes de que los niños fuesen puestos a salvo lejos del castillo y ella regresó a sus habitaciones para proteger a la mortal.
Fueron segundos en lo que todo sucedió y el último pensamiento de la reina fue que sus hijos y nietos estuviesen juntos y fueran una familia, en los brazos de Odín ella dejó su alma.
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El reino echó a los invasores, sin embargo el precio que pagó Asgard fue sido demasiado alto, pues la soberana pereció.
Loki fue informado por uno de los guardias y aunado al dolor indescriptible que sintió por la pérdida de la única persona que lo amó, que lo protegió que lo… entendió; se aunó a la terrible incertidumbre del destino de sus pequeños y por primera vez el príncipe arrogante se sintió indefenso y solo.
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El funeral se programó para esa noche y Thor caminó hasta la habitación de Odín, este sentado y con actitud ausente no se giró a verlo:
–Padre…
–…
–Padre, no es justo que Loki no este presente en el funeral.
–Él se lo buscó.
–Por favor permítele despedirse de ella.
El Padre de todos no respondió a la súplica de su heredero y este optó por salir, pues sabía que si seguía insistiendo Odín lo culparía de la muerte de su madre por llevar a Jane.
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Esa noche, la reina viajó por las corriente tranquilas y los dos rubios la vieron desaparecer en la eternidad. La familia real inició con tres integrantes y son esos los que están ahí, pues a Loki le negaron el privilegio de ver por última vez a… su madre.
En su celda y con un holograma que cubrió los destrozos que ocasionó el dolor, el de ojos verdes se despidió de Frigga. Esa misma noche el ex príncipe recibió una visita que le devolvió un poco de calma y resignación a su alma. Nilo una de las ayas de sus hijos le informó:
–Si majestad nos envió fuera cuando el ataque inició, los pequeños están a salvo en una casa que la reina mandó a preparar por si alguna contingencia sucedía. –la mujer le dio las coordenadas.
–Bien... –El aya se despidió y ya se retiraba cuando escuchó en un susurró–… Gracias.
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Thor decidió llevar a Jane a donde podía ser ayudada y no ser un peligro para su mundo, pero para esa aventura necesitaba de Loki y tomando el pretexto de que debía ayudar a la mortal se guardó su orgullo y fue a la prisión donde Loki escuchó sin interés su propuesta o lo que es lo mismo la orden. Ayudarle a salir de Asgard. Lo escuchó con los sentidos adormecidos y viendo como un extraño al rubio frente a él.
–Saldrás, pero no creas que te dejare libre, esto solo es un punto a tu favor tal vez si haces esto hable con mi padre para que te deje salir –mintió Thor, pues siempre que podía abogaba por Loki.
–No tengo opción.
–No, no la tienes.
–Tal vez quieras otra compañía, por ejemplo alguno de tus amigos mortales.
Loki se trasformó en cada uno de los héroes de la tierra, sin embargo Thor no cayó en sus travesuras y es que el aura de Loki no era la de siempre la del despreocupado segundo príncipe, se le notaba el luto que llevaba. El de ojos verdes tomó su forma a real y miró a lo lejos que la mortal los esperaba, era bonita y se permitió sonreír, pues debía serlo para que Thor no hubiese ido a verlo, ni llevarla la prueba, ni darle… la oportunidad de decirle toda la verdad, todo eso lo olvidó el rubio cuando Jane Foster entró en la ecuación.
El dios rubio presentó a los que serían sus compañeros de viaje y la mortal alzó su mano en contra de Loki, más este la detuvo:
–No me toques.
–¡Tú casi destruyes mi planeta!
–Thor detén a… tu mujer.
Thor se asombró y negó de inmediato.
–Jane no es…
–No me interesa, solo no dejes que me toque.
–Sea.
–¡¿Estás de acuerdo Thor?!
El rubio no respondió, porque sus nervios estaban flor de piel, pues no le pasó desapercibida el tono de reproche en las frases de Loki. Debía arreglar ese mal entendido antes de que Loki reafirmara la idea de que él estaba interesado en Jane.
Loki iba a ese viaje pensando en cómo escaparía y regresaría por sus hijos a reclamar lo que por derechos les pertenecía, nada más era importante, nada fuera de sus bebés.
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Nilo arropó a los dos rubitos que dormían plácidamente, ella tenía sus órdenes y las cumpliría por respeto a la soberana. Nadie conocería ni le arrebataría esos pequeños hasta que el príncipe Loki fuese por ellos.
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Thor creyó que viajando con Loki tendrían una oportunidad de hablar con este, sin embargo siendo perseguidos y cuidando de Jane, no había tiempo, además Loki no intentaba cooperar, hablaba, pero lo referente al viaje, los caminos y nada más; era como si el pelinegro hubiese olvidado las tórridas declaraciones y todo las consecuencias de estas.
–Loki…
–¿Por qué la trajiste? Por ella perdí a alguien muy importante para mí.
–¡Ella era también mi madre!
–Si, pero cambiaste su vida por la de esa mortal –dijo con despreció Loki.
–…
Si el joven dios rubio creyó que Loki estaría más a su alcance, esas frases confirmaron lo lejos que estaba de la realidad.
El viaje siguió su curso y Thor no tuvo la oportunidad de aclararle las cosas a Loki y nada lo preparó para perderlo… de nuevo y esta vez sin posibilidades de que estuviese perdido en algún lugar. Loki estaba muerto al igual que su madre y su esperanzas, dejándolo solo y sufriendo. El rubio en ese abismo de dolor se preguntó ¿Quién le quedaba?
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Loki se sacudió la ropa y salió de ese lugar, regresó a Asgard siguiendo las instrucciones que Nilo le había mencionado, llegó a la casa donde sus hijos lo esperaban. Entró y caminó por los pasillos buscando las habitaciones de sus pequeños. Las puertas de una de ellas se abrió y Nilo salió.
–Su alteza.
–¿Ahí están?
–Sí señor, duermen una siesta.
–Me dara tiempo de asearme antes de verlos.
Loki fue guiado al cuarto contiguo del de sus hijos y ahí le prepararon el baño. El dios pelinegro se acomodó en la gran tina y se dejó llevar por el sopor, pero unos llantos lo despertaron y salió vistiendo solo un albornoz, caminó hacia la habitación y ahí vio que Nilo levantaba a Torolf que al verlo estiró sus manitas hacia él. Loki se acercó y cargó a su hijo:
–Déjennos a solas.
Las ayas hicieron una reverencia y salieron dejando al dios arrullando al rubito, que lo vio con su ojos verdes aguados, pero ya sin llorar.
-¿No quieres seguir durmiendo?
Loki fue hasta la cama y se acostó atrayendo a su otro hijo dejando que su piel desnuda sintiera los cuerpecitos cálidos de sus retoños.
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Una batalla fue la que necesitó Thor para dejar de pensar y recordar cómo murió Loki. Una batalla que lo pusiera al borde la muerta también.
Malekith no logró su cometido y una vez más la tierra fue salvada.
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Loki nunca creyó que llegaría el día en que estaría agradecido de que las hazañas de Thor fuesen divulgadas por todo Asgard casi al mismo tiempo que este las realizaba y por eso esa noche se arregló pidió que vistieran a sus hijos y con ellos en brazos seguido de a sus ayas retornó al palacio.
Usando otra apariencia entró recorriendo los pasillos que estaban concurridos por asgardianos que deseaban enterarse de las nuevas buenas, con tantos visitantes un grupo como el suyo pasó desapercibido.
Odín se encontraba en la sala del trono escuchando los pros y contras de lo sucedido. Si vio al grupo no le dio importancia, hasta que el líder se acercó hasta el trono.
–Su majestad vengo a solicitar una audiencia.
Edzard –su antiguo enamorado– se acercó a… la mujer –Loki– y le dijo:
–Lo siento señora –Los bebés detrás de la hermosa pelinegra confirmaban su estatus– El rey no está recibiendo a nadie en este momento.
La asgardiana no se movió, en cambio alzó la voz para que el Padre de todos escuchara:
–Necesito que su majestad autentique la ascendencia de mis hijos.
El rey escuchó y miró a la mujer, alta de cabello negro y ojos verdes. Los pequeños representaban dos años de edad**, ambos rubios de ojos verdes.
–¿Dos años tienen tus hijos? porque se ven mayores y si los son ¿cómo es posible que no lo hubiese arreglado antes? –preguntó suspicaz Edzard.
Odín alzó la mano y pidió un poco de silencio a los consejeros para escuchar lo que la mujer respondió, pues le intrigó lo sin sentido de la petición, siendo un momento en el que cuestiones más importante eran discutidas.
–Mis hijos se ven mayores, sin embargo no lo son, simplemente uno de sus abuelos era muy grande… casi un gigante. En cuanto al reconocimiento de su padre, me preocupa que él no regrese de una misión y que ellos queden desamparados si no son reconocidos por su abuelo que es el único que les queda.
–¿Tu esposo está de misión? Es raro, pues todos los guerreros asgardianos fueron requeridos para defender Asgard.
–Si bueno, él no es muy disciplinado.
Cuando dijo esa frase la bella mujer miró al Padre de todos sonriendo de la forma que solo alguien muy conocido por Odín podía hacerlo. El rey se levantó intempestivamente y caminó a su estancia privada no sin antes ordenar:
–Vengan conmigo tus hijos y tú.
El grupo siguió al monarca y sin decir ni una palabra, llegaron a un amplio salón. Loki esperó a que Odín preguntara.
–Dijeron que habías muerto.
–Y casi celebraste –dijo la mujer transformándose en el dios pelinegro–, pero me temo que hubo un error de información.
–Lo hubo o lo creaste.
–…
–Y ahora vienes con que estos pequeños que no sé de donde…
–No sigas por ese lado Odín, ellos son mis hijos y de… ¿Ya lo imaginas no?
–¡No puede ser!
–Lo son.
–¡¿Cómo?!
–No me digas que él no les confesó su abuso.
–Lo hizo, pero para él, más que abuso fue demostración de amor.
–Que idiotez.
–Claro no lo justifico, pero lo entiendo.
–Lo defiendes o lo aceptas, porque eso fui siempre para ti ¿no? Una simple incubadora para tus descendientes.
–No es cierto, tú eres mi hijo…
–Oh por favor, no vine a escuchar mentiras, vine por lo que por derecho es suyo.
–…
–El trono de Asgard.
–Para ellos.
–Para ellos.
–¿Y tú?
–¿Tú qué crees?
Odín miró de hito en hito a Loki y a los bebés. Estaba deseando que Thor fuese un rey y era mejor que se lo dijera a Loki. Era tarde para arreglar la relación entre Loki y él, pero podían intentar haciendo lo correcto:
–Thor será rey y por supuesto sus hijos… uno de ellos lo sucederá.
–Hagamos un trato Odín, si Thor no quiere el trono me lo darás a mí en lo que uno de mis hijos puede reinar.
Odín observó al joven dios y sopesó las posibilidades, Loki le estaba ofreciendo un trato en vez de tomar lo que deseaba como en ocasiones anteriores, además Thor regresaría pronto y tomaría el trono y a… su familia.
–Tienes un trato Loki.
Loki sonrió y estaba a punto de partir, cuando Odín se levantó y lo interceptó.
–Oh no hijo mío, tienes mucho que contarme y por supesuto quiero conocer a mis nietos.
–Mi madre fue la única abuela que tuvieron.
–Primero pides que los reconozca y ahora me alejas de ellos.
–Si no quisiera el trono de Asgard, tú nunca los hubieses conocido. Madre fue la única que me ayudó, que los cuidó y protegió.
–Intento decirme, pero fui necio. Loki por favor…
El de ojos verdes cruzó miradas con el Padre de todos y se tuvo que recordar que mientras el viejo viviera tenía que ceder… un poco.
–Nilo tráelos. –La aya se acercó y entregó a uno de los pequeños y se quedó con otro en brazos– Él es Torolf –Odín acarició las pocas hebras rubias del infante, Loki cargó al otro– Y él es Fenrisulf.
–Nombres muy apropiados.
–…
Odín el gran rey de Asgard en ese momento y salón, se redujo a un simple anciano abuelo, disfrutando de convivir con sus nietos.
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Thor y Jane revisaron los destrozos, pero fue un daño mínimo comparado con perder un mundo entero:
–Debo regresar a Asgard.
–Pero…
El rubio miró el rostro triste de la científico y claudicó. Él ya no tenía nada por lo que regresar a Asgard y Odín y su trono, le eran tan extraños que no deseaba estar con ellos. Sin su madre a quien añoraba y sin Loki a quien amaba con todo su ser para que regresar a un lugar vacío. Thor se preguntó ¿por qué no hacer feliz a una mortal la que su vida semejaba un minuto de la suya?
–volveré pronto y no me iré.
La despedida no fue triste y es que la promesa del rubio había dejado a Jane satisfecha y con esperanza en el futuro.
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El trono y Odín estaban como siempre y el rubio compartió su decisión, cuando concluyó el Padre de todos lo vio irse y se fue trasformando en Loki quien con una sonrisa en la fas, bajó del trono y llegó hasta el salón contiguo:
–Lo escuchaste. –afirmó Loki
–Si. –aceptó Odín.
–Lo sospechabas, por eso no quisiste verlo en persona.
–…
–Un trato es un trato. –dijo Loki.
–Lo es. No te equivoques.
–No lo hare.
Loki sonrió y acompañó a Odín hasta sus habitaciones y la de sus bebés. Ahí dejó al rey con los pequeños y caminó hasta el balcón viendo el horizonte.
–Lo hicimos madre, solo resta… tener un reino para cada uno de ellos.
*Diminutivos de Torolf y Fenrisulf.
**Seis meses humanos.
Pues el fic que pensé terminaba aquí, pero me dije ¡caray fui muy mala con el rubio y no tiene la culpa de que la Jane se fijara en él! Pues creo que hare un capítulo más para darle algo de amor a Thor jejeje
Y considero que los dos: Thor y Odín fueron muy desgraciados al no dejar que Loki se despidiera de su mami.
Mil gracias a:
Alba marina, L4psis4ngelus, Pandito-Dark, gigichiba, ari chan, Kaori Lawliet, Yakumo-Kaiba, kaoryciel94, Khaleesi-of-asgard, Gueste1 - Si los dos tiene algo de culpa, uno por orgulloso y otro por aventado-, Cali -Gracias a ti-, Mara-fun -Gracias- y naruhi.
