Lugar: Piso 76 - Arc Sophia (Habitación de Hiro) – Día no especificado... Hora: 12:12...


No era posible, definitivamente no era posible...

No existía forma alguna de que pudiese haber recibido un mensaje. La misma guía lo decía, sólo puedes enviar o recibir mensajes de personas en tu lista de amigos. Y la única era Kaito, pero ahora debía estar vacía... a menos que...

Ignoré la incesante alerta frente a mí y fui directo a mi lista de contactos.

Comencé a deslizar la ventana hacia abajo, pero todo lo que veía eran mensajes de Vacío Continué haciéndolo hasta llegar a la ventana límite. La lista permitía hasta 100 amigos. Allí, casi imperceptible, en el último espacio disponible hallé lo que buscaba.

C

- ¿C? pensé. ¿Cómo había podido colarse ese contacto allí? Tuvo que haber sido implantado cuando manipularon el código de mi avatar. No me quedaba duda. Pero, ¿era amigo o enemigo? Sólo había una forma de saberlo...

No estaba tranquilo... para nada tranquilo... Seguía mirando aquel extraño mensaje que recibí antes del almuerzo.


Mensaje


Saludos, jugador número 10mil a.k.a Hiro. Si estás leyendo este mensaje, probablemente tengas un sinfín de preguntas recorriendo tu mente en este momento. Descuida, tus dudas serán respondidas más adelante. También asumo que habrás notado que me encuentro en tu lista de contactos, bajo el seudónimo de " C "... Lo hice porque tengo la seguridad de que requerirás de mi asistencia durante tu viaje... Pero sólo puedo enviar un número limitado de mensajes, así que la mayor parte del tiempo tendrás que descubrir cosas por ti mismo. Haz uso de mis servicios sabiamente. No querrás morir allá afuera.

Sin más que decir me despido y te deseo buena suerte.

P.D: Antes que lo olvide, adjunté algo en el mensaje que puede serte de mucha utilidad. Fueron hechos especialmente para ti...


Al acabar de leer el mensaje, otro botón comenzó a parpadear, pero este tenía un símbolo de un obsequio en su centro. Lo presioné sin demora y una nueva pantalla apareció.

Has recibido Elemento 0001 x1

Has recibido Elemento 0002 x1

- No especifica de que se trata- murmuré. Podría ser cualquier cosa...

Coloqué mi dedo sobre el primer elemento y di en "Materializar". Al instante, lo que parecía ser un pequeño escudo apareció ante mí. Tenía una forma extraña, similar a una cruz. Pero era pequeño, como si estuviese diseñado para ser más ligero y práctico en el combate. Aún con mi curiosidad latente, me centré en el siguiente objeto. Presioné el nombre y algo pesado cayó sobre mis piernas.

- U-una e-espada – dije nervioso.

Instintivamente cerré los ojos para evitar lo que vendría a continuación, pero... luego de unos segundos... Nada había ocurrido...

- ¿Eh?

Abrí lentamente mis ojos. No había palpitaciones, ni respiración agitada, nada... por primera vez en 2 años, podía sujetar una espada...

Pequeñas lágrimas comenzaban a formarse en las esquinas de mis ojos, pero las froté al instante. Volviendo al objeto que descasaba en mis rodillas. Se trataba de una espada. Una también de peculiar aspecto. Era mayormente simple y de hoja fina, con un diseño de cruz que separaba la hoja del mango.

Decidido, la alcé sobre mi cabeza y practiqué unos simples movimientos.

Se sentía ligera, fácil de manejar.

- Especialmente para mí, ¿eh? Dije repitiendo la última frase que C había escrito. Me sentía abrumado, pero a la vez emocionado. Al fin, luego de tanto, podía luchar y ayudar a completar el juego... y lo haría con mis nuevos poderes- pensé apretando el puño.

Con mi humor renovado, abandoné la comodidad de mi habitación y bajé las escaleras. La posada continuaba estando prácticamente vacía y me extrañó no ver a Agil detrás de la barra. Fue de compras, ¿quizás? - pensé. Sin darle demasiada importancia, atravesé las puertas de la entrada. Por alguna razón el aire del lugar se sentía distinto, más calmo. No me hallaba tan nervioso como antes. Si, tal vez ahora tenía un amigo anónimo que podría ayudarme a lo largo del juego o bien traicionarme si quisiese hacerlo, pero, nada se comparaba a la sensación de por fin, ser "verdaderamente parte" de la conquista de Sword Art Online.

Sin un rumbo fijo por el momento, decidí relajarme un poco y explorar la ciudad. Arc Sophia tenía un gran número de lugares que no había podido apreciar cuando arribé. Tiendas de pociones, herrerías, incluso tiendas de objetos extraños, aunque eran meramente decorativos. Luego mi breve recorrido, noté que estaba de nuevo en la entrada Di unos pasos más hacia la extraña pieza arquitectónica en forma de gazebo que adornaba el lugar y divisé a dos caras conocidas...

- Kirito, Agil – exclamé acercándome.

- Oh, Hiro, no esperaba encontrarte aquí, creí que seguías descansando en la taberna – dijo el posadero.

- Ah... no, no dormí de hecho – respondí, sólo quería ver mi habitación y decidir mi rumbo.

- Ya veo, bien por ti – agregó Kirito.

En ese instante, noté a la joven de cabellos castaños que se encontraba detrás de Kirito, analizándome con la mirada.

- Hey, Kirito-kun, ¿no vas a presentarme? – dijo.

- Oh, claro, eso pensaba hacer- respondió el pelinegro. Asuna, él es Hiro, lo conocí hoy antes de la hora del almuerzo. Hiro, ella es Asuna, Sub-Comandante del gremio de Los Caballeros del Juramento de Sangre y mi esposa en el juego.

¿La Sub-Comandante? Espera, ella no será...

- Es un placer, Asuna. A propósito, ¿te suena conocido el apodo "Destello Veloz? – pregunté tanto de manera inocente como inquisitiva.

Las mejillas de Asuna se tornaron un poco rojizas.

- Pues, si... de hecho así solían decirme... - contestó.

Kirito y Agil sólo rieron.

- Si, ese es el apodo que se ha ganado en las líneas del frente. Asuna, el Destello Veloz, nada puede compararse en cuanto a velocidad se refiere- agregó el oscuro espadachín.

- Moo, Kirito-kun, ¿tú eres más rápido que yo, lo olvidas?

- ¿Eh?

- Creo que te atrapó con esa, ¿eh, señor Espadachín Negro? – se burló Agil.

Kirito sólo suspiró derrotado.

- A propósito, Agil, dejaste tu posada sola, ¿ocurrió algo? – pregunté.

- No, para nada, de hecho, pensaba ir a explorar un poco con Asuna y Kirito los alrededores, debemos empezar la búsqueda del Cuarto del Jefe de Piso (Floor Boss Room)

- Comprendo.

- Hey, ¿por qué no te unes? Un jugador más en la party siempre es de gran ayuda – agregó.

- ¿Eh? ¿En serio? – exclamé.

- Claro, ¿qué opinan usted? Kirito... Asuna...

- Por mí no hay problema – dijo el espadachín.

- Si, Kirito-kun está de acuerdo, también yo- respondió Asuna.

- Se los agradezco, nunca había estado en una party antes- dije sin pensar.

- ¿En serio, nunca? –preguntó sorprendida Asuna.

Maldición había hablado de más otra vez.

- N-no, me dediqué a ser un jugador solitario (Solo Player) todo este tiempo.

Otra mentira...

- Jeje, me recuerdas un poco a Kirito cuando lo conocí – dijo Asuna. No sabía cómo relacionarse con otros, siempre en solitario...

Kirito sólo se cubrió el rostro y suspiró.

- Por cierto, Hiro-kun, estaba por sugerirles a todos que revisáramos los inventarios y asegurarnos de tener suficientes Pociones de Sanación (Healing Potions). ¿Podrías decirme cuantas tienes tú?

- C-claro, Asuna respondí – desplegando el menú.

Luego de interminables segundos mirando mi lista de objetos. Me paré derecho, respiré profundo y dije...

- Cero...

- ¿Eh? ¿Cero? ¿No tienes pociones de sanación?

- Pues... no – reí de manera nerviosa. Gasté la última antes de llegar aquí- mentí.

- Cielos, puedes ser tan distraído como Kirito-kun algunas veces- dijo la joven mirando a su marida, mientras este conversaba con Agil.

- En fin, te regalaré algunas, pero asegúrate de comprar un buen número ¿oiste? – exclamo Asuna con un tono que lucía como el de una hermana mayor cruza con un comando.

- Si, ¡!Asuna-san!- respondí haciendo un saludo militar.

La joven presionó unos botones de su menú y una pantalla apareció frente a mí autorizando el intercambio. Di en Aceptar y 5 pociones aparecieron ahora entre mis objetos.

- Gracias, Asuna-san, realmente lo aprecio.

- No es nada, además... ¿Hmm?

- ¿Sucede algo malo? – pregunté al ver que Asuna prestaba mucha atención a su inventario.

- Es sólo que...

La jugadora de cabellos castaños presionó un nombre y, lo que parecía ser una pequeña piedra aguamarina, se materializó en sus manos. La pequeña joya pronto comenzó a centellar, los destellos se hicieron cada vez más intensos hasta que el último de ellos logró enceguecernos y frente a nosotros ahora yacía una pequeña niña con ropajes blancos y cabello largo y oscuro.

- Yu... ¿Yui-chan? – exclamó Asuna.

Los ojos de la pequeña comenzaron a aguarse y corrió a abrazar a la sub-comandante.

- Mama...

¿Mama? Acaso Asuna y Kirito tuvieron un...

- Asuna, que fue ese resplandor, dijo Kirito alarmado, pero pronto sus preocupaciones se desvanecieron al posar sus ojos sobre la niña.

- ¿Yui? En serio eres tú... ¿Yui?

- ¡Papa! – gritó la pequeña y corrió a abrazarlo.

Pronto los 3 estaban entrelazados unos con otros en lo que parecía ser un bonito cuadro familiar.

- Agil, te importaría explicarme ¿qué está ocurriendo? – dije viendo al fornido jugador acercarse.

- Jaja, creo que querrás sentarte para esto, es una larga historia...

- Jaja, creo que querrás sentarte para esto, es una larga historia


Lugar: Piso 76 - Arc Sophia (Café) – Día no especificado... Hora: 13:00...


- Déjame entender todo esto, Yui es una Inteligencia Artificial creada por Kayaba, que estaba destinada a monitorear la actividad cerebral de los jugadores, pero que fue privada, por su mismo creador, de ayudar a los participantes del juego y por lo tanto acabó conociéndolos en el piso 22 y ¿convirtiéndose en vuestra hija adoptiva?

Kirito y Asuna se miraron algo avergonzados.

- Bueno cuando lo pones así, si suena algo loco – dijo el espadachín. Pero esa es más o menos lo que ocurrió.

- No lo creería si no lo estuviese viendo con mis propios ojos- contesté. Aun así, es difícil dudar de ello cuando puedo ver el amor que le profesan a esta pequeña.

- Perdimos a Yui una vez, cuando descubrimos que era parte del sistema cardinal, no soportaríamos perderla una segunda vez- agregó Asuna, abrazando a Yui.

- Descuida, Mama, no detecto problemas con que yo esté aquí, pero el sistema cardinal me ha quitado mis derechos como consultora mental. Así que ya no podré ayudarlos.

- Descuida, Yui- interrumpió Kirito. Con que estés aquí con nosotros es suficiente.

- ¡Gracias Papa!

La situación frente a mí era muy acogedora, pero algo de lo que Yui había mencionado me hizo pensar... Cardinal, el sistema que controla todo en Sword Art Online, ¿pudo haber tenido algo que ver con lo que me había ocurrido a mí?

- ¿Señor Hiro? ¿Señor Hiro?

- ¿Eh? – contesté saliendo del trance.

- ¿Estaba muy pensativo hace un momento, ocurre algo malo? – preguntó la pequeña pelinegra.

- Oh, no, no es nada Yui, sólo pensaba en todo lo que tuviste que pasar, eres una niña fuerte – contesté.

- Gracias- exclamó la pequeña con una sonrisa radiante.

- Por cierto, Kirito – ¿has podido descifra algo de lo que pasó con el Transportador? – dijo Agil tomando la palabra.

La mirada de Kirito se tornó seria.

- Por lo que sabemos, después de mi batalla con Heathcliff, los 75 primeros pisos de Aincrad se corrompieron. Ningún transportador puede llevarnos más abajo que Arc Sophia. En otras palabras, sólo podemos subir de ahora en adelante. Nadie sabe qué ocasionó el fallo, pensamos que Yui podría decírnoslo, pero tal parece que sus lazos con Cardinal fueron cercenados al recuperar su forma humana. Así que, supongo que nuestra única vía de escape es la que siempre debió ser... conquistar los 100 pisos y derrotar a Kayaba en la cima.

- Mmmm...

Asi que Kirito tampoco sabe que ocasionó el fallo que acabó con los pisos inferiores del castillo. Supongo que tendré que averiguarlo por mi cuenta más adelante. Podría preguntárselo a C, pero prefiero guardar mis preguntas para otra ocasión.

- ¡!Hey! – dijo una voz.

Todos volteamos para observar a un joven de cabellos rojizos que vestía un traje de samurái.

- Klein-san! – dijo Asuna.

- Llegas tarde- agregó Kirito. Sacando de balance al recién llegado.

- Hey, no seas cruel, Kiri-no-yi – estuve haciendo cosas importantes, ¿bien?

- Dormir no cuenta, Klein- respondió el espadachín, a lo que Agil, Yui y Asuna rieron discretamente.

El despistado samurái entonces decidió enfocar su atención en mí.

- ¿Eh? ¿Y tú quién eres?

- H-Hiro, señor, es un placer – dije con otra reverencia.

- ¿S-S-Señor? – ¡no soy tan viejo! – exclamó el pelirojo, provocando que los presentes estallaran de risa.

- Lo siento- susurré frotando detrás de mi cabeza.

- No lo olvides, novato, desde hoy sólo refiérete a mi como Klein-sama o Klein-niisan, t¿e quedo claro? – dijo el joven con un tono demasiado fingido como para ser serio.

- C-Claro...

- Klein, por favor, no le digas cosas raras al chico- intercedió Agil. Acaba de unirse al grupo, hazlo sentir bienvenido.

- Oh, en ese caso, soy Klein, le enseñé a Kirito todo lo que sabe.

- ¿En serio? – contesté, viendo como Kirito se sobaba la frente y negaba con la cabeza.

- ¡Así es, así que, si quieres ser un gran guerrero, sólo escúchame a mí, Klein, el samurái!

Tengo la sensación de que este sujeto debe ser el as en las fiestas...

- A propósito, Kiri-no-ji- ¿cuál es el plan para hoy?

Kirito despejó su garganta y tomó la palabra.

- Pensábamos ir al boletín de misiones y salir a explorar los alrededores, con suerte descubriremos la habitación del jefe de piso.

- Ohhh, ¡eso sí suena como un plan! – exclamó Klein. Vamos todos qué estamos esperando, marchemos al campo de batalla. Agregó caminando erráticamente hacia la salida del pueblo.

- Papa, ¿por qué el señor Klein es tan extraño?

- No lo sé, Yui, nadie lo sabe...