Capítulo 3

POV GRACE

No tengo palabras para describir esto que siento, lo asustada que estoy. Mi bebe, mi hijo pequeño está desaparecido y nadie sabe del paradero de su helicóptero y no pueden dar razón de lo que ha sucedido.

Estas horas han sido un verdadero calvario para todos nosotros, Mia se acerca a mi intentando de alguna manera darme algo de apoyo moral, sé que su intención es buena, mi dulce princesa, aunque a veces un poco loca, siempre brindándome a apoyo a su padre y a mí en relación a Christian, ella ama a su hermano, tanto como él a ella, es a la única de nosotros a la que en realidad le muestra su afecto. Siempre doy gracias a Dios que mi pequeña llegó a nosotros y logró apaciguar un poco el atormentado corazón de mi pobre niño.

Fueron muchos los problemas que tuvimos con Christian. Siempre supe que el seria mi reto de vida, desde el primer momento que lo vi en la sala de emergencias del hospital. ¡Era tan pequeño! Por un momento pensé que tenía unos dos años de edad, al verlo a los ojos con su carita asustada, pude ver sus hermosos ojos grises, ¡era un niño tan lindo! Al momento de evaluarlo me di cuenta que sufría de una malnutrición y deshidratación severa, no se dejaba tocar, por lo que intente hablarle con cuidado para examinarlo, y resulto por un momento, hasta que la enfermera volvió para limpiar sus heridas y colocarle la intravenosa para el suero, se encontraba muy deshidratado.

Tenía quemaduras, de nueva y vieja data, lo que dio mucho en que pesar en cuanto a todo lo que ese pequeño había sufrido a su tan corta edad, ¡lo usaban como cenicero humano!, incluso ahora después de veintitrés años, me cuesta entender como alguien puede ser tan depravado y vil, como para dejar a un niño en ese estado. Al ver el historial que la policía llenó para el hospital, vi que el pequeño tenía cuatro años y que su madre biológica murió, como consecuencia de una sobredosis, no se conocían otros familiares y la llamada al 911 para comunicar la muerte de la joven fue anónima.

Necesitaba urgentemente atención médica, pero no la iba a recibir sin batallar, no se dejaba poner la intravenosa, ni que terminara de examinarlo y mucho menos que la enfermera curara sus heridas, no podía hablar pero gruñía y gritaba desesperadamente y a pesar de ser tan pequeño, dio una buena pelea.

Soy pediatra, he trabajado con niños toda mi vida, he visto casos de niños abusados y maltratados físicamente, pero ninguno como el de Christian. Me dio dolor cuando dos de las enfermeras tuvieron que tomarlo inmovilizándolo para que yo pudiera inyectarle un sedante, lo hice, asegurándole que todo saldría bien, intentando que se calmara. Desde entonces supe que ese niño tenía que ser mío. ¡Mi bebé!

Miro a mi alrededor regresando al presente, Mia toma mi mano, y yo abrazo y beso a mi dulce niña. Puedo ver a Ana cerca de la chimenea, se ve muy pálida, me levanto a la cocina y veo a la señora Jones.

—Gail, podrías preparar un poco de té caliente a Ana, está muy pálida, creo que se le ha bajado la presión.

—Enseguida doctora Grace. —Me dice.

—Con un poco más de azúcar de lo necesario, eso ayudara.

—Por supuesto, desea usted alguna otra cosa, ¿algo de comer quizás?

—No Gail, por ahora no creo poder comer nada, pero sería bueno intentar que Ana coma alguna cosa.

—Buena suerte con eso Doctora Grace, el señor Grey ha intentado de todas formas hacer comer debidamente a esa niña y no lo ha logrado.

Lo que me dice la señora Jones me preocupa aún más, Christian en un ser muy controlador, y más aún, odia que las personas pasen hambre, sabe lo que es eso por experiencia. Ana tiene que alimentarse como es debido si no quiere tener problemas serios con Christian.

Pero, ¿qué digo?… ¡Oh Dios! No me importa lo enojado que esté mi hijo, ¡tráelo de vuelta a casa por favor!

Veo a Mia que se acerca. —Cariño, ¿podrías echar un ojo en Ana?, no la veo nada bien. —Le digo a mi hija.

—Si mamá, enseguida. — Dice mi hija. —Creo que agradece tener algo que hacer mientras continuamos en esta tortuosa espera de noticias.

Elliot se acerca a mí, y sin decir palabra alguna me abraza. ¡Oh, Amo a mi hijo mayor!, pero en este momento solo desearía que mi pequeño me dejara abrazarlo de esta manera. ¡Mostrarle que lo amo tanto!

Desde que llego a nuestras vidas, nunca he podido tocarlo de esa forma, sólo deja que le toque la cabeza y le acaricie el pelo, he respetado su espacio con mucha paciencia, pero todos estos años he esperado secretamente para poder demostrarle mi afecto. ¡Dios, dame esa oportunidad! ¡Por favor!

De pronto Carrick sale de la Oficina de Christian para decirnos que reiniciaran la búsqueda mañana a las 5:30 am. En ese momento vemos a Ana que se suelta del agarre de su amigo y de Mia, para desvanecerse y caer al suelo.

De inmediato me acerco a ella y chequeo su pulso, casi no lo siento, es extremadamente bajo.

—Tiene la presión muy baja. Gail, ¿tienes sales o alcohol para despertarla? —Me apresuro a decir.

— Si señora, enseguida lo busco. —Gail dice saliendo de la habitación.

— Mia, cariño, ve al coche y busca mi maletín de médico, está en el maletero.

Esta niña se ve muy mal, tal vez haya que hospitalizarla, pero quiero estar segura, necesito que despierte para poder examinarla, no puedo separarme de ella en un momento así, Christian no me lo perdonaría si lo hiciese. Pero también soy una madre esperando tener noticias de su hijo. Pero a su vez, siento que debo permanecer junto a Ana, se lo debo a mi hijo en estos momentos.

—Sí, mama. —Dice Mia dirigiéndose al ascensor.

—Te acompaño. —Dice el Ethan y se apresura a salir con ella.

— Hay que llevarla a una recamara, para poder examinarla.

Elliot la carga en brazos y va a subir las escaleras cuando Taylor lo detiene.

— Un momento, la habitación de la señorita Steele es la de abajo, junto con el señor, todas sus cosas están ahí. —Nos dice.

En este momento tanto Carrick como yo nos miramos con asombro, mi hijo apenas y permite ser tocado en sus hombros y su cabeza, sé que ellos tienen sexo, ¡Por Dios, si estuve a Punto de verlos infraganti! pero Carrick y yo pensamos que él había encontrado la manera de hacerlo sin que ella lo tocara con sus manos. Dormir con ella significa que no tiene el control de sus movimientos. ¿Será que Ana está abriendo la puerta para que al fin Christian pueda sentir afecto físico? ¡Por favor Dios, que así sea!

Taylor señala a Elliot la habitación de Christian y él se dirige allí con Ana en brazos, lo sigo y junto conmigo Kate, creo que no quiere dejar sola a su amiga en estos momentos.

Mia regresa, para entregarme el maletín y cierro la puerta de la habitación para que pueda examinar a Anastasia.

Elliot la acomoda en la cama, le pido a Kate que ponga almohadas en su espalda, de manera de que quede algo levantada en relación a sus pies. La señora Jones, toca la puerta para entregarme las sales, un frasco de alcohol y se retira. Pido a Elliot que haga lo mismo y también sale del cuarto.

Inmediatamente me pongo a despertarla con las sales, Kate me ayuda.

— ¡Ana reacciona! —dice Kate, puedo notar lo asustada que está.

Trato que reaccione pero no lo consigo, así que vierto un poco de alcohol en una gasa y se lo doy a oler. Inmediatamente despierta.

—Ana, dime ¿cómo te sientes?

— ¿Qué me pasó? — pregunta algo aturdida.

— Te desmayaste en la sala, ¿Cómo te sientes?— Pregunto de nuevo.

Ella ve a su alrededor, dando se cuenta de donde está. — ¿Y Christian, regresó?

— No querida, la búsqueda continuara al amanecer. — Empieza a llorar inconsolablemente, sé que tengo que calmarla, esto no ayuda su presión arterial.

— Tengo que revisarte, sentí que tu presión está muy baja, ¿me dejas?

Ella asiente con la cabeza y enseguida me pongo a checar sus signos vitales. Su presión esta 90/50, peligrosamente baja. Examino sus pupilas que se encuentran dilatadas, esto no me gusta nada.

— Kate, puedes pedirle a la señora Jones que le prepare a Ana un té de Jengibre, con azúcar, tal vez eso ayudara a que suba la presión.

—Si señora Grace —Y sale de la habitación para hacer lo que le pedí.

—Muy bien Anastasia, te voy a hacer unas preguntas que necesito que me contestes, ¿puedes hacerlo? —Me apremio a decir

—Grace, estoy bien, solo algo mareada, pero ya se me pasara. — Dice Ana y puedo ver que se siente abrumada, pero soy médico y con la salud no se juega.

—Anastasia, esto no es un juego, estoy pensando seriamente en llamar a una ambulancia y llevarte a cuidados intensivos del hospital. —Le digo más severamente. —Ahora necesito que contestes unas preguntas. —Ella asiente con resignación.

— ¿Estas embarazada? —Le pregunto

— No. —Trata de ruborizarse pero apenas y hay color en sus mejillas, aún está muy pálida.

— ¿Cómo estas segura de que no? —La miro intrigada.

— Pues, porque la doctora Green, me hizo una prueba de embarazo el sábado pasado, pensó que estaba embarazada porque había dejado la mini píldora.

— ¿Por qué dejaste de tomar la pastilla?, ¿Querías quedar embarazada? Mi fuero interno, ruega por que Ana no sea una caza fortunas, queriendo atrapar a Christian con un hijo.

— ¡NO!… yo… Christian y yo habíamos terminado. Pensé que no volveríamos, así que no seguí tomándola.

— ¿Y desde cuando tomabas la píldora? Ella me mira con vergüenza en sus ojos.

—Empecé a tomarla hace dos jueves atrás, la deje el sábado siguiente.

— ¿Solo la tomaste, tres días? — Quedo impactada, pensé que todas las chicas de esta época sabían cómo llevar un control de la natalidad.

— ¿No habías tenido control de la natalidad anteriormente?

—No, Christian ha sido mi única pareja. — Me dice.

— ¡¿Eras virgen?! Digo con asombro —Muy pocas chicas se guardan hasta la edad de Ana. Y aunque jamás se lo he preguntado a Mia, ruego porque también se haya guardado para alguien especial.

—Si Grace, yo era virgen, nunca he tenido a nadie más que a Christian.

— ¿Usan protección?— ella asiente con la cabeza

— Christian usa condón, la doctora Green me puso la inyección, se supone que hasta el sábado haría efecto.

Bueno, es muy probable que no estés embarazada. —La madre en mí siente un pequeño pesar y alivio a la vez.

—Gail me dijo que eres de poco comer, ¿Almorzaste? ¿Comiste algo?

—Umm… si, almorcé un emparedado como a las 2 de la tarde.

— ¿Y sólo eso has comido? — Ya vi a lo que refirió Gail con lo de la alimentación.

—Sí, solo eso. — Me contesta. –Grace, de verdad, ya me siento mejor, ¿porque mejor no vamos a hablar con Taylor para ver si pueden acelerar la búsqueda?

—Ana, debes quedarte tranquila, y hacer lo que te digo. — En lo que regaño a Ana, entra Kate con el té de Jengibre.

— Toma Ana, bébelo todo. — Ella lo toma y al beberlo frunce los labios.

Después de beber el té, vuelvo a tomar su presión… 60/95, ha subido pero aun así es muy baja.

—Vamos a tener que ir al hospital. —Le digo. —Tu presión ha subido pero no lo suficiente.

—No Grace, por favor. Tengo que estar aquí cuando encuentren a Christian, ¡No me moveré de aquí!

—Ana, te lo repito no estoy jugando, es muy peligroso que te encuentres así, necesitas a un especialista.

—Por favor Ana recapacita. —Le dice Kate dulcemente. —Vamos, yo te acompaño, no me separare de ti.

—No voy a ir a ninguna parte, no hasta que Christian llegue a casa. — ¡Por Dios que niña tan terca! Jamás imagine a mi Christian con una chica así, quiero decir, mi hijo es muy controlador y Ana sabe sacar las garras cuando quiere. Tal vez eso fue lo que le atrajo de ella.

—En serio Grace, dice en tono más tranquilo. —Me tomare todo los horribles tés, que quieras darme, pero no me estoy moviendo del Escala.

— ¡ESCÚCHAME BIEN JOVENCITA!, no estoy pidiendo permiso, lo importante ahora es tu salud.

Salgo de la habitación para buscar mi teléfono, le hago una llamada a mi colega el Dr. Brown, le explico la situación, y me dice que está de guardia y que nos espera en emergencias.

—Taylor, debemos llevar a Ana al hospital, ¿Podrías llevarnos por favor?—Le digo, luego me dirijo a mi hijo mayor. — Elliot, vas a tener que cargar a Ana, y creo que va a poner resistencia pero es por su bien. —Todos los presentes se me quedan mirando, petrificados. – ¡¿Qué esperan?! —Les digo.

Enseguida, todos empiezan a moverse Elliot se dirige a la habitación y recoge a Ana, mientras Taylor prepara el SUV.

Como lo había previsto Ana trato de poner resistencia, pero en cuanto Elliot la bajó, volvió a marearse, así que la tomo nuevamente y la llevo al sótano.

Al llegar al hospital nos espera el doctor Brown.

—10 mg de Etilefrina intravenosa, rápido. — dice llevándose a Ana para examinarla.

Una vez que la chequea me ve y me dice:

—Grace, esta niña necesita cuidados intensivos, la estoy trasladando inmediatamente, debemos monitorear y presión sanguínea al menos por esta noche. Ella debe estar tranquila, lo lamento Grace se lo que ha pasado con tu hijo, esperemos que su novia este mejor en la mañana. Por ahora debemos mantenerla incomunicada lo más posible, cualquier noticia sensacionalista podría agravar su estado.

—Está bien Rick, solo mantenme al tanto de su evolución, estaré aquí para lo que necesites.

—No te preocupes Grace, ella está en buenas manos, no hay mucho que puedas hacer acá, tú también necesitas descansar.

Asiento y él se va a atender a Ana. Son las 2:06 a.m. Hoy es el cumpleaños de Christian, Carrick me espera en la sala de espera del hospital, junto con todos los demás, hemos pasado una horas terribles, ¡Dios, haz que toda esta pesadilla termine pronto, y que mi niño llegue salvo a casa!