Hola, nuevamente por aqui trayendo otro capitulo de los fics que deje a medias, me disculpo por eso otra vez, todo ha sido un completo sube y baja y comienzo a marearme y eso me ofusca porque obstruye mis historias, pero afortunadamente esta ya cuenta con dos caps nuevos. Gracias

P.D. Masashi Kishimoto, sigue siendo el dueño del universo de Naruto y mis historias siguen siendo yaoi.


+Es difícil decir te quiero+

–Buenos días, Iruka-sensei

–Buenos días niños, por favor comiencen a pasar sus deberes hacía el frente.

Un murmullo de quejas y entusiasmo recorrió la clase, no era posible que el maestro Iruka ya desde la primer hora del día diera esos dolores de cabeza.

–Muy bien, más tarde los revisare, ahora Ten-Ten por favor recuérdanos lo último que vimos ayer...

–Sí, sensei...

La clase siguió como normalmente tenía que suceder, hasta la hora del almuerzo en que todos salieron disparados, mientras que Iruka se quedaba para revisar rápidamente la tarea que había solicitado en la mañana.

–¿Y esto?

Una nota doblada cayó de entre las hojas de deberes, Iruka la recogió esperando fuera alguna broma nueva de sus pequeños diablos, pero la caligrafía no pertenecía a ninguno de ellos es más no la pudo reconocer, era finamente estilizada y pulcra, algo que hace mucho no veía...

¿Quisieras tomar un té conmigo, Iruka-sensei?

Parecía como si el dueño de dicha nota hubiera olvidado los detalles básicos, como poner su nombre, el lugar, fecha y hora. –Quizás sea una broma de Anko, aunque para nada parece esto del tipo de cosas que hace ella –pensó Iruka, así que la gentil notita lo acompaño el resto del día y cuando salió de la academia espero que alguien saliera gritando su nombre de cualquier parte. Cosa que no ocurrió.

Iruka sonrió para si y se encamino hacía el Ichiraku, donde comería antes de ir a su segundo trabajo.

El resto de la tarde cada vez que alguien entraba levantaba la vista esperando apareciera el autor, pero eso tampoco paso, así que cuando llegó la hora de salir, no evito sentirse algo decepcionado.

–¡Ah! Buenas noches Iruka-sensei.

Kakashi apareció detrás del tronco de un árbol y saludo a Iruka con su peculiar estilo relajado, Iruka lo miro y sintió que el nudo de su estomago se apretaba. Desde la noche que habían compartido el cuarto de hotel, no se habían vuelto a ver y de eso ya pasaban los tres meses. –Buenas noches Kakashi-san

–¿Nos vamos?

–¿Qué?

–¿Acaso no recibiste mi nota?

–Así que es suya.

–¿Es qué la esperabas de alguien más? –Kakashi lo miraba tratando de ver en sus ojos el nombre, pero sólo encontró su reflejo.

–No, Kakashi-san, lo que pasa es que la nota no tiene nombre ni fecha. –Iruka se la mostró a Kakashi, quien cambio su rostro de molestia por uno de burla.

–Ya me parecía que algo le faltaba.

–Además está no es la letra con la que acostumbra entregar sus reportes.

–Bueno, es que esos reportes son tediosos y lo único que pienso cuando los veo es en terminarlos rápido...

–Ya veo. ¿Nos vamos?

Iruka miraba a Kakashi, esperando que el resto de la noche no olvidará los detalles.

Durante el camino Kakashi volteaba a todos lados, podía verse claramente que estaba nervioso y cada vez que su mirada se cruzaban con la de su acompañante no podía más que sonreír muy a su manera y dirigir la vista a otro lugar, por su parte Iruka trataba de pensar en algo que decirle, pero claramente él también se encontraba nervioso y más que todo deseando que Kakashi no lo estuviera invitando para terminar en la misma situación que la vez pasada.

Cuando finalmente llegaron a uno de los merenderos Kakashi le cedió el paso a Iruka y se dirigieron a una de las mesas más apartadas de la entrada.

–Bien

–Bien...

–Gracias por la invitación, Kakashi-san.

–Gracias por aceptar, Iruka-sensei.

Nuevamente silencio, hasta que una de las meseras se acerco para tomar la orden. –Buenas noches...

–Y bien Kakashi-san, qué desea. –Iruka sonrió amablemente, pasando una de sus manos por encima de la mochila que siempre lo acompañaba.

–Bueno yo sólo quería-quiero, cambiar la opinión que puedas tener de mi hasta este momento. –Kakashi sonrió nuevamente, pero esta vez bajando su mascara y dejando ver su intención claramente.

Iruka no podía creerlo, él sabía que muy pocos habían visto el rostro del legendario ninja copia de los mil jutsus, heredero del clan Hatake y también del Uchiha y cuanta cosa más quisiera colgarle al nombre. Trato de no poner un gesto de asombro, pero era imposible, no sentirse halagado ante tal gesto.

–Gra-gracias, Kakashi-san, p-pero yo no le he tratado lo suficiente como para tener una mala impresión de usted.

–¿De verdad? Pues es que en nuestro encuentro anterior terminamos en una muy pecaminosa situación y yo he escuchado que usted es un monumento a la rectitud, por eso no quiero que piense que siempre termino, como aquélla noche.

–Pero también soy humano y no puedo juzgar algo así. Como le he dicho no le conozco lo suficiente, y en todo caso sería yo quien tiene que cambiar su imagen y no usted.

–... –la mesera llego y dejo la orden sobre la mesa.

–Gracias.

–Esa noche yo no estaba nada bien y usted simplemente me hizo compañía, el final de esa noche, fue algo circunstancial, aunque tal parece que esas jóvenes, lo conocen muy bien.

Eso era algo que Kakashi, no podía discutir, no era como que todas las noches terminara exactamente igual, pero tampoco era como su primera vez.

–¿Cómo te sientes ahora?

–Mejor, Anko-chan me ha ayudado mucho es una increíble amiga y bueno con tanto trabajo, no tengo mucho tiempo para deprimirme.

–Ya veo – El ninja copia sintió un pequeño escalofrió cuando vio a Iruka sonrojarse y rascar instintivamente la cicatriz de su cara.

–¿Y usted?

El resto de su tiempo juntos la pasaron hablando sobre sus días en la academia, o más bien los días de Iruka en la academia, de cómo había llegado a decidirse por la docencia y cuales eran sus lugares favoritos, Kakashi reía sin parar de cada broma que Iruka le contaba.

–Espero que podamos vernos nuevamente Kakashi-san, ha sido un placer estar contigo.

–Lo mismo digo, te veré cuando vuelva de Arena.

–Cierto, mañana te vas en una misión, por favor cuídate mucho y regresa con bien a casa. –El sonrojo de Iruka apareció nuevamente, está vez se sentía diferente decir aquella frase, no era como cuando se la decía a Genma o Anko, ni siquiera como las veces anteriores en que se la había dicho al mismo Kakashi, quizás por la ausencia de la mascara.

–Gracias Iruka.

Kakashi partió al día siguiente, sentía algo extra en él, el eco de las palabras de Iruka lo hacían sentir mucho más joven o mejor dicho como un adolescente, pero seguramente tenía que ser porque estaba en camino de mostrarse como una persona diferente. Con un poco más de sentido común.

El viaje a Arena duraba dos semanas y justo ahora llevaba una y media, las negociaciones eran muy hostiles, claramente no querían ningún tipo de relación con Konoha. –Debieron mandar a Iruka-sensei, no hay quien se resista a él... –aquellas palabras perforaron los oídos de Kakashi. –¿Qué quieres decir con eso?

–Capitán Kakashi me refiero a que Iruka-sensei es muy bueno en las relaciones diplomáticas y no dudamos de la capacidad de a quien ha enviado Sandaime-sama es sólo que creo que Iruka-sensei lo haría más rápido.

–Eso es muy cierto, Kakashi-san, si Iruka-sensei viniera con nosotros ya estaríamos de regreso a la Hoja y con un tratado de paz estable...

Finalmente tres semanas después el reporte era entregado.

–Genma, creí que ya no tendrías turnos en la torre.

–Sólo es mientras Iruka-san esta de baja.

–¿Por qué?

–Un incidente en la academia, Sandaime le ordeno descansar...

Lo último que Genma vio de Kakashi fue el papel que oscilaba rumbo al escritorio.

TOC, TOC, TOC...

–¡Kakashi-san! –el abrazo fue tan rápido que Iruka se pregunto si sólo había sido su imaginación.

–Genma me ha dicho que tuviste un accidente, he querido saber si estas bien.

–Gracias Kakashi-san, sí, lo estoy, pero merezco esto por ser tan descuidado si hubiera sido uno de mis alumnos, no me lo perdonaría.

Kakashi puso el servicio de té en la mesita de centro y termino de escuchar el relato de Iruka, quien se notaba triste y molesto. –Lo que importa es que todos están bien, sensei.

Esta vez fue Kakashi quien hablo más, contando todo lo que podía de la misión, aunque realmente fue toda la misión, después de todo era Iruka quien las revisaba y archivaba y aun cuando no hiciera eso, Kakashi sentía que a Iruka podía decirle cualquier cosa y él la guardaría como uno de sus más profundos secretos.

–Iruka, ya es muy tarde, no debí molestar tanto, tú debes descansar.

–Ya me siento mejor Kakashi-san, tu compañía es una gran cura –ahora era el ninja copia quien se sonrojaba ante tal cumplido por parte de Iruka

–Gracias por el té.

–Gracias por la visita.

Aunque esa noche Kakashi no se había quitado la mascara, Iruka pudo tener muy presente en sus sueños el rostro de Hatake, Kakashi tardo varias horas en lograr dormir, pues no dejaba de sentirse feliz por lo que Iruka le había dicho.


Es momento de comenzar a ajustar la historia. Saludos

Agradezco el tiempo que se toman en leer mis escritos.