Capitulo 4: Eres mía... ¿Lo entiendes?

Mil ideas se le había ocurrido a Ángel para darles como excusas a Dana, pero todas se les olvidaron tan solo verla.

-Ángel, ¿Me dejas entrar?

-N-No... ¿Qué quieres? -Quería sonar lo más frío posible, pero no podía, o al menos no lo lograba.

-Bueno... ¿Qué te paso? ¿Porque te pusiste así de repente? -Miro fijamente a Argel y se dio cuenta de algo-. ¿Estabas llorando?

-No, no lo estaba. Si ya no quieres más nada, ¿te puedes ir?

-Quiero que seas sincero conmigo y no lo estas haciendo, ¿Estás molesto por que te hable de mi novio?

-Mi novio... -Al escuchar eso se molesto y a la ves se puso celoso, como era obvio-. Ve a divertirte con TÚ novio -La empujó levemente para poder cerrar la puerta, cuando la cerro se pego a la ésta de espalda y se arrastro en ella cayendo en el suelo-. No... vio... -Colocó sus manos en la cara y comenzó a llorar, otra vez.

Dana quería saber más y en ese instante estaba algo pegada de la puerta, lo suficiente para escucharlo llorar. Sorprendida se alejó lentamente.

Ya en la mañana siguiente Ángel estaba como el primer día de cuando fue a la universidad; deprimido, como si estuviera en otro mundo.

Dana en clase intentaba acercarse con algún pretexto. Como: préstame un color o algo así, lo que hacia que Ángel le ignorara o se levantara de su asiento.

Dana ya sabía que le pasaba, pero no sabia las intenciones de alejarse de ella. Era que Ángel lo hacia para evitarla y así olvidarse completamente de ella.

A la salida, Ángel caminaba viendo el suelo y no se percato que en un momento Dana se encontraba al frente de él, hasta que choco por accidente con ella.

-¿Por qué me evitas?

Ángel trató de esquivarla pero Dana le seguía, en un momento Ángel pudo caminar rumbo al edificio.

Ya por las escaleras del edificio para ir a su apartamento Dana seguía insistiendo y siguiendo a Ángel.

Ángel volteo y la miro.

-¿Podrías dejar de seguirme? Tu departamento queda en el piso que acabas de pasar.

-No hasta que me digas tus intenciones.

-¿Quieres saberlas? -Agarro fuertemente sus brazos y la recostó en una pared que quedaba su derecha.

Dana quedo sorprendida, no sabía que decir y menos para lo que pensaba hacer Ángel.

Él se acerco a ella a tal punto de besarle, un beso dulce.

-Estoy celoso, tú me gustas. Te quiero olvidar porque tienes novio y tú no podrás estar conmigo. Ahora que sabes mis intenciones déjame en paz -La soltó y se alejo de ella.

Dana quedo sorprendida y luego recapacito.

-Ángel, espera -Tenía los ojos llorosos, las lagrimas estaban a punto de salir. Se rindió y lloro.

Ángel volteo con mala gana y vio a Dana llorar, al verla se acerco, no quería verla llorar por su culpa..

-No llores -Dijo Ángel mientras le veía, quería abrazarla, pero su orgullo era lo primero.

-¿Por qué lloras? -Preguntó

-Porque... Al principio me gustabas pero luego te vi como un amigo -Hablaba mientras lloraba, llevo sus manos a la cara y lloro aun más.

«A la mierda mi orgullo» Pensó y allí estaba, abrazándola y acariciándole el cabello para consolarla.

-Lo siento, no debí herirte por esa tontería- Le dijo Ángel a Dana, el sabia que hizo mal pero por otra parte le echaba la culpa al novio de Dana.

Dana se aparto de él y le miro, luego miro los labios de Ángel y sintió el deseo de que le volviera a besar.

Cálidos, algo húmedos, sabor a caramelo.

Sí, se había memorizado en un solo beso las características de los labios de Ángel.

Quería besarlos, morderlos, jugar con los labios ajenos. No dudo y poco a poco se acerco a Ángel para besarlo.

¿Qué era esa sensación que no tenía con su novio?.

Ángel se sorprendió un poco y no dudo seguirle el beso, la tomo de la nuca para acercarla más a él, así profundizar más el beso.

Continuara