¡Hola de nuevo! Aquí estoy otra vez trayéndoles un nuevo capítulo.
Realmente me emocioné cuando leí sus comentarios (Yo también lloré al escribir la escena de Hinata)
Por eso… ¡No dejen de comentar!
Entonces prosigamos con el nuevo capitulo
¡Disfrútenlo!
...
CAPÍTULO 4: Decisiones
Hinata fue ingresada de emergencia al hospital más cercano, el sangrado casi imparable y las múltiples fracturas
Dificultaron su proceso de curación, pero luego varias horas los médicos consiguieron estabilizarla. Entretanto, las recepcionistas hicieron maravillas para comunicarse con Mikoto Uchiha quien llegó al hospital muy nerviosa. Esperó toda la noche completa hasta que Hinata recuperó el sentido.
-Los vi… a los tres… -susurró débilmente.
-Perdóname por no decirte –le suplicó la mujer tomándole de las manos.
-No… no les digas… que estoy… aquí –La voz de Hinata se quebró –Es mejor así.
Mikoto no comprendió esa decisión tan descabellada, solo asintió y permaneció en silencio, sentada al lado de Hinata. La niña movió la cabecita a un costado, viendo a penas la luz solar entrar por la ventana.
"-A ver señorita ¿Quién le dijo a usted que podría perderse una semana y no llamar, sin siquiera enviar una carta?
-Eso sin contar que se fue sin una merecida despedida…"
"-¿Paris?
-Es un poco lejos, pero recibiremos la mejor educación…"
"-¡No quiero que se vayan! ¡No quiero que me dejen!
-No vamos a olvidarte, Hinata. Eres muy importante para nosotros.
-Hinata, te escribiré. Te enviaré fotos, te llamaré…
-Te extrañaré… mucho… "
Hinata entrecerró los ojos dejando fluir finas lágrimas que le escocieron los raspones del rostro. Los recuerdos se dibujaban ante ella sumiéndola en una ensoñación: su par de amigos estaban ante ella sonriéndoles con el ánimo que los caracterizaba y extendiéndole la mano. Más lágrimas salieron de sus perlados ojos porque sabía que ello no era real, nunca más sería real… Y tan pronto como aparecieron, sus cuerpos se disiparon como si el viento se los llevara.
-Antes de ir a casa, le daré el aviso a tu padre –Hinata ya no la oía, el dolor la habían sumido en un trance y ella prefirió dejarla descansar. Se despidió de la niña dándole un beso en la mejilla y salió del hospital.
En casa, Mikoto conoció mejor a Sakura. Sabía que esa linda joven no era la culpable directa de la desdicha de Hinata, pero aun así no podía dejar de verla con cierta cizaña. Sasuke notó esa actitud así que le fácil unir los hechos.
Cierto día salió temprano de casa sin dar ni un aviso. Llegó al hospital más cercano a la universidad y pidió informes en recepción; efectivamente, Hinata Hyuga estaba registrada hacía una semana. Una especie de conmoción le nació en el pecho y de inmediato pidió verla. Una enfermera le condujo hasta una sala enorme donde los pacientes estaban separados por cortinillas blancas.
-La número 15 –dijo la enfermera. Sasuke se quedó de pié tratando de controlarse, no sabía que decir, no estaba listo, pero ¡Dios! Ansiaba verla con todo su corazón. Apretó las manos con fuerza y caminó unos pasos más… Ahí estaba, sentada, lucía frágil y delicada, pero a la vez muy bella. Sus rasgos eran más finos y su cabello era tan largo como él quería.
-Hinata… -Se detuvo escondiéndose detrás de las cortinillas. Hinata estaba escribiendo.
…..
"Tras las sombras de la duda ya planteadas, ya sombrías, puede bien surgir el triunfo y no el fracaso que temías. Y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano pueda estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.
¡Lucha! Pues por más cuando en la brega tengas que sufrir, cuando todo esté peor ¡Más debemos insistir!
Naruto:
Por muchos años hice estas palabras parte de mi vida, cada mañana las repetía pensando que me daría más valor para enfrentar mi día a día; en efecto, así fue. Soporte 8 años bajo un encierro injusto y terrible, muchas veces preguntándome por qué a mí debía ocurrirme algo así, pero también pensaba que sería la única manera de verte, a ti y a Sasuke… Así fue.
Por años lloré en silencio guardando todo este pesar inmenso, me convertí en la muñeca favorita de los demás, fácil de manejar, fácil de lastimar. Todas las mañanas despertaba a una pesadilla impuesta que debía realizar si realmente quería verte, lo hice. Y aunque habían días que no lo soportaba me contuve bajo la misma idea ¡Luchar!
Quería ser fuerte, porque pensaba en ti y en que tampoco estaría yéndote tan bien, habías elegido un camino muy sacrificado y estabas encantado; aunque yo sufrí por eso, trate de ser feliz y admirarte más y más. Soñaba diariamente con volver a verte, volver a jugar como en nuestra niñez, soñaba con alimentar a Kurama y verlos a ti y a Sasuke enojarse… Y mientras más pasaba el tiempo, más crecía el miedo de que algún día tú y Sasuke me olvidaran. Cómo sufrí al pensarlo… ¡Cómo sufrí!
Pero aunque sea lo que más me duela hoy, debo aceptar esta nueva realidad, debo aceptar verte a ti y a Sasuke al lado de una hermosa mujer que de seguro está ocupando muy bien mi lugar. A veces pienso que fue culpa mía por ser tan débil, pero nada podía hacer, era una niña y tú un chiquillo con un sueño de grandeza, era nuestro destino el crecer separados.
Cuando te vi esa noche creí que la felicidad estaba volviendo a mi vida luego de 8 años, y cuando vi a Sasuke junto a ti palpe mi sueño con las manos; sin embargo, mi burbuja explotó al ver a esa mujer ¡Impostora! Digo en mis adentros, pero sé que ella no tiene la culpa, simplemente llegó a sus vidas en el momento que yo faltaba. Mucho habría querido que ustedes me esperaran; yo los esperé toda mi vida, cada mañana, cada instante, cada segundo de mi existencia, fui paciente y creí realmente que algo bueno podría suceder… pero no pasó, nada pasó.
A pesar de todo lo que sucedió, deseo sinceramente que seas feliz, con Sasuke, con ella… Tú ya hiciste una vida lejos de mí y has encontrado tu camino ideal, déjame a mí vagar por este mundo buscando la manera de olvidarte de verdad…
Pues, tú me olvidaste y tú creerás que yo también lo hice…"
….
Hinata arrugó el papel humedecido por sus lágrimas. Dentro de ella, se revolvían años de dolor y angustia.
-Porque… No es justo… -Susurró estrujando las manos -Los perdí… a los dos…-cerró los ojos sin evitar que salgan más lagrimas – Te he perdido… Naruto.
Sasuke retrocedió un paso. No hacía falta una explicación, lo había entendido perfectamente. Apretó con fuerza la cortinilla que lo separaba de Hinata, no pudo soportarlo y la empujó furioso, luego se alejó a grandes pasos.
Hinata se exaltó por el estrépito y estiró el cuello para ver quien lo había hecho; de repente sintió una punzada en el vientre y se llevó una mano ahí.
-Dios mío… -Sus dedos estaban cubiertos de sangre –Ayuda… -Miró a su alrededor, nadie venía; pronto todo comenzó a darle vueltas –Por favor… Ayuda…
Sasuke iba a salir del área cuando por su lado paso corriendo la enfermera que lo ayudó a encontrar a Hinata.
-Necesito asistencia para la cama 15 ¡Pronto!
El joven se paralizó, lo pensó unos momentos y regresó. Aun escondido observó que llevaban a Hinata rápidamente en una camilla; la chica pasó por su lado completamente inconsciente y Sasuke juró sentir la mano de ella rosar con la suya, seguía teniendo la misma piel suave, pero ahora estaba completamente fría.
-¡Pronto prepárenla para cirugía! - Sasuke alarmado por esto, corrió detrás de ella -Joven no puede estar aquí.
-¿Qué van a hacerle? ¿Se pondrá bien?
-Joven, permanezca en sala de espera.
En una hora extremadamente larga, Sasuke caminó de un lado a otro bajo el impulso de irrumpir en la sala de cirugía. De pronto, la puerta se abrió y salió un doctor bastante cansado.
-Familiares de Hinata Hyuga –llamó. Sasuke se aproximó inmediatamente.
-La señorita tuvo una complicación producto del accidente…
-¿Ya está fuera de peligro?
-Esperamos que evolucione satisfactoriamente, pero puedo decirle que sí.
-Gracias – El moreno no necesitó escuchar más y se fue.
Sasuke andaba por las calles parisinas como si estuviera desorientado, a dónde iría, ni el mismo sabía. En su mente solo se repetía la misma frase "Te he perdido… Naruto".
-Siempre lo sospeche, Hinata –Levantó la cabeza y vio que ya había anochecido. La luna se veía opaca, sin el brillo soberbio que acostumbraba tener. "Déjame a mí vagar por este mundo" recordó que le oyó susurrar –Creo que de los tres, eres quien más ha sufrido. No voy a gastarme el cerebro en pensar qué te sucedió, de seguro hay mucho que no deseas y no debes contar –Sasuke sacó del bolsillo una cajita de terciopelo, la compró días atrás para regalárselo; que irónica era la vida, tanta fue su emoción al comprarlo y ahora no sentía más que desprecio por esa caja –Soy un idiota… ¡Debí olvidarte! –gritó y aventó la cajita muy lejos –Si decidiste olvidar, así será… pero no me pidas que haga lo mismo.
…
A partir de ese día, Naruto y Sasuke trabajaron arduamente, se llenaron de muchos deberes sin siquiera saber exactamente por qué. Dejaron de tener contacto con Sakura, a quien apenas veían en la universidad, se convirtieron en amigos del silencio, gran amigo de los aventureros solitarios. La biblioteca era su principal cómplice, ella los recibía todos los días y gracias al permiso de los docentes, lograron acceder a los pisos superiores y estudiar ideologías a profundidad.
Naruto leía el libro viejo que encontró mucho tiempo atrás, era unos de sus más grandes tesoros, "el objeto que le había abierto los ojos a la verdad", jamás había leído un libro tan intrigante como aquel y estaba realmente extasiado. Se levantó de su mesa decidido a exigir al encargado más bibliografía como aquella. De repente, una cabecita de cabellos rosados se asomó por la puerta.
-Chicos, me dijeron que estaban aquí –Al no escuchar a nadie, Sakura entró con cuidado de no hacer ruido; buscó a sus amigos y halló una mesa con varios libros y anotaciones reconociendo la letra de Naruto. La curiosidad de develar el secreto que Naruto protegía le hizo comenzar a leer. Al principio no entendió pero mientras profundizaba la lectura sus ojos iban abriéndose más.
-Qué haces aquí – Sakura emitió un gritillo soltando el libro.
-¡Sasuke me asustaste!
-Qué haces aquí –volvió a decir, parecía molesto pero Sakura ya no le temía.
-Eso debería preguntarles yo, no me hablan ni me saludan… ¡Qué está sucediendo!
-Lo sentimos, pero es algo que debemos hacer.
-No comprendo…
-Es mejor que te vayas, a Naruto no le gusta que vean sus cosas –Sasuke tomó del brazo a la pelirrosa y la condujo a la salida a pesar de sus chillidos.
-Sasuke, Naruto está leyendo cosas que…
-Sí, sí, gracias Sakura, será para otro momento –le dijo y luego cerró la puerta.
Cuando estaba a punto de volver a su lugar vio el libro que Naruto siempre custodiaba, tirado en el piso; camino hasta el para levantarlo y dejarlo en su sitio, pero sintió mucha curiosidad de saber que había ahí (Pues Naruto siempre se ponía graciosamente furioso si alguien intentaba leerlo).
-Solo echaré un pequeño vistazo…
-¡Alto ahí! Me voy unos minutos y tú ya estás husmeando mis cosas ¡Mal amigo!
Sasuke le respondió con un gesto sarcástico luego volvió a su lugar.
-Vi a Sakura en la entrada, estaba muy molesta ¿Vino aquí?
-Sí, me reclamó la falta de atención que tuvimos con ella.
-Ah… Realmente la extraño ¿Tú crees que será posible reunirnos con ella de nuevo?
-Sí ¿Por qué no?
Naruto sonrió satisfecho y volvió a sus apuntes. En todo el tiempo que conocía a Sakura ella logró encantarlo, podía decir abiertamente que estaba enamorado de ella. Tal vez la próxima vez que la vea podría proponerle una relación más allá de la amistad.
….
Sakura pasaba rápidamente por los corredores de la universidad, aunque le molestó mucho el desplante de Sasuke, más le importaba lo que leyó en el libro de Naruto.
-Esas no son las ideas de un líder –dijo mientras seguía caminando – Aunque teóricamente lo que dice en ese libro está bien… La forma de aplicarlo, de defenderlo… ¡Esas ideas son de subversivos! - Llegó a su salón de clases y sacó su computadora portátil, investigó una serie de cosas, vio videos y leyó muchos artículos. Tal vez calificar esas ideas como "Subversivas" estaba mal pero si eran bastantes extremistas -Así que quieres defender arduamente el nacionalismo, Naruto.
Sakura pidió permiso y salió muy temprano de la universidad; decidió encerrarse en su departamento para investigar más acerca de ese tema tan inquietante. Vio más informes sobre gobiernos que marchaban a la perfección con esas ideologías pero a la vez ganaron el desprecio y rechazo de otras naciones.
-Se supone que Naruto y Sasuke están aquí por una preparación política… ¿Qué ideas les están metiendo a la cabeza? ¿Kakashi sabrá de esto?
La pelirrosa tomó toda la información que recabó y condujo en dirección a la casa de los muchachos. Al llegar casi tiró la puerta de tantos golpes que le dio. Kakashi salió muy enojado, pero al verla se disculpó inmediatamente.
-Hola Kakashi –dijo y entró a la casa sin permiso -¿Están Naruto y Sasuke?
-No, ellos deben…
-¡Perfecto! –Exclamó, luego sacó varias hojas de su bolso y se las extendió a Kakashi -¿Me puedes explicar que rayos le estas metiendo a la cabeza a Naruto y Sasuke?
Kakashi leyó los informes, noticias y todo lo que pudo, tardó en comprender.
-¿Por qué me traes es esto?
-Encontré las mismas ideas plasmadas en los libros que Naruto lee.
-¿Qué?
-Así es, el defiende el nacionalismo pero ¡Lo estás convirtiendo en un terrorista!
Kakashi se entumeció unos momentos. Todo por lo que había trabajado se estaba desmoronando ante sus ojos; años de labor y sacrificio, todo perdido. ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo se volvió tan imbécil? Dejó los papeles en la mesa de la sala y se dirigió al teléfono.
-¿Qué harás? ¡Debes tenerlo ya!
-¡Eso trato de hacer! – Gritó el tutor-¿Aló? ¿Fugaku? Es una emergencia, usted y Minato deben arribar en Paris lo más antes posible…Si, sé que está ocupado pero es de suma importancia... No puedo decirlo por teléfono… ¡Entienda que es URGENTE!
Sakura tembló de miedo y comenzó a dudar sobre lo que había hecho.
-Señorita quédese por favor –le dijo Kakashi, Sakura parpadeó y asintió insegura.
…..
Al llegar a casa Naruto y Sasuke se extrañaron por los coches negros que estaban estacionados en la fachada. Entraron sigilosamente, en la sala de hallaban Fugaku Uchiha y Minato Namikaze, y sentada a un lado, Sakura con una expresión de terror en el rostro.
-¿Qué ha pasado? –preguntó Naruto aproximándose a Sakura. La chica abrió la boca sin emitir palabras, de pronto Naruto escuchó un sonido muy molesto, Fugaku lanzó las hojas de Sakura sobre la mesa.
-Dime que esto no es verdad –dijo con tono muy amargo. Naruto tomó una hoja y leyó tan rápido como pudo, Sasuke hizo lo mismo – Espero, hijo, que no estés involucrado –dijo refiriéndose a Sasuke.
-Naruto, la señorita Haruno nos dio aviso de algo que no logramos creer, por favor, dime que no es cierto… dime que mi hijo no es un… Terrorista.
Naruto dirigió la mirada a Sakura, la pelirrosa quiso negarlo pero solo bajó la cabeza.
-Lo leí sin querer, en ese libro que siempre cargas.
-¿Naruto es cierto…? –preguntó Sasuke, el rubio fijó su vista en Fugaku Uchiha.
-¿Y qué si comparto estas ideas? ¡Es la ideología que defiendo! ¡Y es de ignorantes calificar como terrorista el amor que le tengo a mi patria! –De pronto Minato le dio una fuerte bofetada callándolo.
Sakura emitió un gritillo y escondió su rostro en sus manos.
-Quiero que me des tu libro ¡AHORA! –Gritó Minato, Naruto no respondió, su padre no solía gritarle ni mucho menos se atrevió a golpearle –Naruto te estoy hablando –Minato perdió la paciencia ante el mutismo de su hijo, rebusco en su ropa y halló el libro - Así que es este.
-Padre…
-Mírame bien Naruto, vas a abandonar estas malditas ideas ahora ¿Me entendiste? ¡AHORA! –El chico permaneció quieto, de pronto su padre se acercó a la chimenea –Voy a acabar con el origen de tu estupidez.
-¡NO! –Kakashi y Fugaku lo agarraron con mucha fuerza. Naruto observó su tesoro caer en las llamas del fuego, lo vio consumirse lentamente sin poder hacer nada; ver como se hacía cenizas le abrió una llaga profunda en el pecho, parte de su vida estaba ahí, parte de su mentalidad, parte de sus sueños...
Minato sacó de su maletín los apuntes que tanto esfuerzo le costó escribir, ni siquiera se molestó en leer las maravillosas ideas que contenían. Los aventó al fuego.
Los ojos de Naruto se humedecieron, todo se consumía… todo.
-¡Así vas a terminar si continuas con este disparate! –Naruto apretó los puños rugiendo por lo bajo, cuando vio la última hoja consumirse volvió el rostro a su padre mirándolo con profundo desprecio. De un enérgico movimiento se liberó del agarre de los adultos.
-Democracia, el gobierno del pueblo; los que defienden a su pueblo son parte de él. Tú me enviaste aquí y me alejaste de mis raíces, de mi gente, de mis amigos…me arruinaste la vida, padre.
Luego de ello se dio vuelta rumbo a su habitación. Sasuke contempló todo aquello y miró con asco a los adultos, de inmediato siguió a Naruto. Sus palabras lo tocaron profundamente pues era una verdad que nadie jamás se atrevió a reconocer en 8 años.
...
¿Y qué tal?
Con este capítulo termina lo que llamo: "Introducción" :P
Puede que haya sido alguito aburrido… Pero era necesario para la historia y para Naruto.
(No odien a Naruto por no buscar a Hinata)
¡Por favor no dejen de comentar!
¡Me interesa saber su opinión!
¡Casi lo olvido! La primera parte de la carta de Hinata es un extracto del poema:
"No Desistas" de Rudyard Kipling.
Ahora sí...
¡Hasta pronto!
