Capitulo 4
- Señor no hemos podido localizar la sagrada llave - se inclinaban los guardianes ante el sumo sacerdote del templo helado
- Inútiles esclavos, ¿como es posible que permitieran que un enviado de Athena se llevara esa llave?, el regreso de nuestro dios no podrá realizarse sin lo que esa llave encierra, más vale que la traigan de regreso si no quieren recibir mi castigo
- ¡Si señor! - salieron de la sala asustados los soldados sin mirar atrás
- Tal vez querido... - decía una mujer mayor de cabellos rojizos vestida de blanco detrás de aquel hombre- esto tenga un lado positivo, puede que el enviado de Athena sea parte de la clave para regresar a nuestro amado dios, además aun no sabemos la localización del cofre que protege esa llave, así que por ahora de nada nos sirve tenerla - se acerco a él mirándolo fijamente, mientras aquel hombre vestido con una larga tunica roja y su cabello dorado cayendo por sus hombros le regresaba la mirada dejando ver en su rostro una ligera sonrisa.
Un par de guardias encaminaban a una niña de cabello castaño amarrado en una pequeña trenza y una mascara en su rostro con su nuevo maestro, se internaban poco a poco en las casas zodiacales hasta llegar a su destino.
- Santo Dorado Camus de Acuario, esta jovencita a llegado para ser su alumna, el patriarca nos pidió se la entregáramos. – Camus miró fijamente a la niña, a simple vista no parecía tan sorprendente como Cristal había mencionado, tenía un porte tímido y se ocultaba levemente tras los guardias, pero había prometido al caballero entrenarla y así lo haría.
- Pueden retirarse soldados- les dijo indicándoles que se fueran, cuando los hombres se marcharon Camus se dirigió a la pequeña.
- ¿cual es tu nombre?
- Soy Dinna señor … - dijo tímidamente
- Muy bien Dinna veamos que fue lo que cristal te enseño- La dirigió al patio de la casa de acuario, le dijo que adoptara una posición de combate y comenzaron con la pelea, Camus daba leves golpes pero la chica no atacaba, se mantenía defendiéndose con dificultad, el caballero estaba por dar un golpe más pero se detuvo.
- es suficiente, no podrás soportar más- le dio la espalda para internarse en la casa de acuario nuevamente sin una palabra más
- ¿maestro…?- replico la niña avanzando detrás de él
- no estas lista, no podrás entrenar conmigo con ese nivel tan bajo – la miraba por arriba de su hombre con fríos ojos, estaba molesto y en cierto grado decepcionado
- pero maestro…
- hasta que no tengas el nivel suficiente no te enseñare nada más, te sugiero que continúes tus practicas sola y no vengas a mi hasta que lo hayas logrado
Fue todo lo que dijo antes de retirarse hacia el templo para iniciar su meditación, la pequeña se sintió vencida optando por salir del terreno de las doce casas como queriendo escapar de sus problemas. Llego hasta donde se encontraban unas amazonas peleando, estaban entrenando y se fascinó por la fuerza que tenían las chicas, realmente se podía ver la precisión y poder de cada ataque.
- como he dicho antes eres buena Itza, pero aún te falta
- lo tomaré como un cumplido viniendo de ti Shaina
- debo irme, debo atender a mi alumno, nos veremos en otra ocasión – le decía mientras se retiraba, entonces Itza noto la presencia de la pequeña que las miraba y curiosa se acerco a ella
- una intrusa… eres nueva no es así, ¿quien eres?
- Soy … Dinna. … soy alumna del Maestro Camus de Acuario- agacho la cabeza en el momento en el que lo mencionó.
- Así que ahora Camus tiene una alumna
- No … no creo que el me quiera como su alumna … creo que lo decepcione … se molesto conmigo… él…
- Se que el parece frío y … agrio, pero no debes de mortificarte por eso, por lo general esa es su manera de ser, sus comentarios siempre son algo secos, entrena un poco más y verás que lograrás convencerlo
- Lo intentaré… iré a entrenar ahora mismo- dijo con animo la chiquilla, corriendo mientras Itza la miraba marcharse, sabía que Camus era duro pero a veces no media la fuerza de sus palabras .
Marin caminaba de regreso a su chosa a encontrarse con su alumno para cenar, pero se encontró de frente con Shaina
- ¿realmente crees que tu alumno podrá llevarse la armadura?, no es más que un mocoso miserable – le dijo de espaldas a ella.
- el es más caballero que el monstruo que entrenas shaina- respondió sin siquiera mirarla.
- si tu alumno es tan patético como tu, entonces no tiene posibilidades.
- ya lo veremos – siguió con su camino sin mirar atrás hasta que se encontró con Aioria
- nuevamente Shaina ¿no es así? – la miro seriamente
- ¿a que te refieres?
- no necesito ver tu rostro para darme cuenta de que estas molesta- aunque realmente deseaba hacerlo.
- últimamente ha tomado demasiado odio contra Seiya, ignoro cual sea el motivo pero siento que se esta volviendo peligroso.
- descuida Marin, Seiya es un muchacho fuerte fue entrenada por la mejor- se miraron en silencio y entonces Marin soltó una pequeña risa
- gracias Aioria- fue todo lo que dijo antes de continuar su camino hacia su cabaña
Shaina estaba cansada, sabía que Cassios le ganaría al ridículo alumno de Marin y se llevaría la armadura de Pegaso… ese mocoso se había atrevido a verla… sabía como era sin su mascara y además la había dejado callada cuando le vendo su mano… ese maldito impertinente … enfrentaría las consecuencias de sus actos aún si ella tenía que apagar la llama que había encendido el joven en su corazón. Tan metida estaba en la idea que no veía el camino por donde iba hasta que choco contra un fuerte pecho, sintió que caería al suelo tras el golpe pero unos fuertes brazos la tomaron antes de tocar el piso, al levantar la mirada se dio cuenta de que se trataba de Milo quien le sonreía.
- si querías que te abrazara amazona solo tenias que decirlo
- escuche que eras un idiota mujeriego… pero por lo visto eres peor – le decía mientras se soltaba y le daba la espalda para marcharse
- yo escuche que eras una piedra sin sentimientos y que no tenías ni una pizca de mujer… y puedo ver que es verdad – Shaina se volteo molesta ante el comentario y se coloco en posición de ataque
- no seas tonta no podrías vencerme, no hay manera de que lo hagas – su tono burlón solo hizo que Shaina se molestara aun más
- pero al menos te daré una lección
- inténtalo si puedes preciosa – fue lo ultimo que dijo antes de que la chica se lanzara contra él, lo ataco insistentemente pero ninguno de sus ataques le toco, entonces Milo se coloco detrás de ella tomándola de las muñecas susurrándole al oído
- eres buena pero no lo suficiente – su calido aliento en su oído le produjo escalofríos pero no permitió que él lo notara, enojada y viendo que el estaba levemente distraído, se soltó de su agarre y lo tomo de los hombros tirandolo al suelo
- eres un idiota – le dijo para después marcharse
- un encanto de mujer… de verdad un encanto – comento el peli azul viéndola marcharse, algo en ella llamaba su atención y no podía evitarlo
La noche llego al santuario, Itza se dirigía hasta el coliseo para seguir entrenando, pero se sorprendió al ver a cierto caballero practicando ahí sin su armadura.
- No sabía que te gustara entrenar tan tarde Camus- se acerco hasta donde estaba él
- Nunca es tarde para el entrenamiento
- Como dije… no solo yo me obsesiono
- Tu mejor que nadie sabes que siempre tenemos que estar al máximo – la miró de frente parando sus movimientos
- Eso es verdad pero aun así…. ¡Camus estas sangrando!
- ¿Que?
- Si mira … tu puño esta sangrando – le dijo señalando su puño
- Aumente la velocidad de mis golpes muy deprisa, seguramente me dañe con el aire
- Dejame ver
- No es necesario
- Ya se, tus poderes de caballero dorado te ayudan a sanar pero aún así déjame ver la herida… - tomo su mano y la revisó con cuidado de no lastimarlo- no es peligrosa, pero … te ayudare o nunca pagare mis deudas contigo – le dijo mientras recortaba un trozo de tela de su vestimenta y la colocaba como venda en el puño de Camus, rodeo con sus manos la suya y busco por más heridas en su brazo, la tentación de tocar su piel había sido tan grande que no pudo soportarla, subió su mano lentamente por el brazo de Camus sorprendiéndose por la sensación que le provocaba a ella la leve caricia, mientras que Camus al sentir el contacto de su piel contra la suya descubrió una leve electricidad en su cuerpo que le hizo sentir bien, deseando que nunca se fuera - listo…. Creo que no tienes más heridas …. – dijo nerviosa y sonrojada al ver lo que había hecho, estaba tan apenada que quería salir de ahí inmediatamente.
- Supongo que ahora es mi turno de decirte gracias – dijo mostrando por primera vez una leve sonrisa que impacto a la Amazona
- Un sonrisa en tu rostro … vaya que eso es extraño tomando en cuenta que eres un témpano de hielo – Camus solo giro el rostro molesto – … pero es agradable – dijo en un tono dulce dándole una sonrisa por debajo de la mascara, el silencio se apodero de ellos haciendo que Itza comenzara a sentirse nerviosa por lo que mejor se despidió y se retiro, Camus la vio partir pero una voz llamo su atención.
- Vaya Camus quien lo diría, la has conquistado y ella ha comenzado ha derretir el cubo de hielo que tienes como corazón …
- ¿De que diablos hablas Milo? – le dijo viéndolo a los ojos pero Milo lo miro divertido
- Claro vas a negar lo que esta pasando
- No esta pasando nada Milo
- Para ser un gran observador no te fijas en muchas cosas Camus, sigue diciendo lo que quieras e ignorando lo que sientes pero no podrás hacerlo por mucho tiempo – mencionaba Milo ya con un poco más de seriedad
- Lo dices tu… el experto en mujeres – lo miró con sus ojos fríos
- No se necesita ser un experto para darse cuenta de lo que esta pasando, me retiro es hora de vigilar el pueblo
- Dirás de visitar al pueblo
- Como sea esta vez no lo echaras a perder… nos vemos – se despidió y se retiro si más.
Lo sabía, algo había cambiado pero no quería admitirlo, Milo tenía razón; por más que lo negara no cambiaría lo que sentía, pero él no era de ese tipo de personas y sabia que ella tampoco lo era, ambos pertenecían a la orden de Athena y dentro de ellos y de su corazón solo había lugar para el cumplimiento de su deber y para el amor para con su diosa y no lo cambiarían, por su honor como caballeros no lo harían.
Itza se encontraba en un predicamento similar, no sabía que era lo que le había impusaldo a tocar a Camus, pero es que el tenerlo tan cerca la confundía, jamás había sentido nada así y le parecía tan extraño pero a la vez tan grato – NO – sacudió su cabeza tratando de sacar esas ideas, ella no era una chica cualquiera que enloquecía por los sentimientos, esa era la razón por la que era tan dura con las personas y por lo que no dejaba que nadie traspasara el muro que le había puesto al mundo, pues no quería relacionarse con nadie, su maestro le había dicho que los sentimientos eran peligros si no se sabían manejar y no sabiendo como enfrentarlos cuando se le presentaran prefirió evitarlos. Pero es que cuando estaba con Camus todo era tan diferente, el mundo parecía no importarle más y su mente se ponía en blanco tan solo disfrutando del momento … pero no podía dejarse llevar por eso, ella era una amazona, parte de los caballeros de Athena y su deber era siempre mantener eso en su mente, cumplir con su objetivo como guerrera y nunca fallarle a su diosa.
Ninguno de los dos había notado la presencia de alguien más en el coliseo…. Se trataba de Gigas quien había visto lo ocurrido.
- vaya vaya vaya, ¿pero que tenemos aquí?, más vale que siga de cerca a esos dos, podría descubrir algo interesante- una terrible sonrisa se marcaba en su rostro ante el pensamiento
Unas cuantas semanas pasaron desde su llegada al santuario, pero aun Dinna no se acostumbraba a todo allí, el entrenamiento con Cristal había sido duro, más de lo que ella esperaba, pero ahora tenía que esforzarse más si quería que Camus la entrenara.
Se sentía un poco decepcionada, cuando cristal le hablo de su maestro le dijo que era una persona noble, pero el hombre con el que se había encontrado parecía hecho de hielo aunque había notado últimamente algo diferente en él, en repetidas ocasiones se habían encontrado con la amazona Itza y parecía que su maestro era cambiado por otro, la sensación fría que lo rodeaba cambiaba y se volvía calida, además de que parecía "feliz" al verla, su actitud cambiaba por completo. Sabia que ella era su amiga y se notaba que era de buen corazón incluso a ella le agradaba. El cambio de su maestro comenzó a notarse en el trato que le daba a Dinna también y ahora que se sentía lista para volver a ganarse su derecho como su alumna, se daba cuenta de que era un gran honor estar bajo su tutela.
Lo enfrento nuevamente en el patio de la casa de acuario, pero esta vez era ella quien atacaba, nunca se lo dijo a nadie pero Itza le había ayudado algunas veces con su entrenamiento por lo que ahora se sentía confiada, se podía decir que había aprendido un poco de su orgullosa personalidad también, lo ataco con fuerza y le demostró porque Cristal la había elegido para ser su alumna, sin embargo luego de una serie de ataques hacia Camus este finalmente la derribo con un solo golpe cayendo al suelo decepcionada por su fracaso.
- lo has hecho bien- comento el peli azul en serio tono
- ¿maestro?
- mañana comenzaremos con el verdadero entrenamiento, tu y yo
- gracias maestro
- Cristal estará orgulloso de ti – le decía de espaldas a ella, la chiquilla estaba tan feliz que corrió a contárselo a Itza, después de todo ella le había ayudado, la busco en la cabañas pero no la encontró así que supuso que estaba en el coliseo entrenando, cuando finalmente llego ahí se dio cuenta de que estaba vacío, pero una voz detrás de ella la asusto.
- ¿que haces aquí mocosa? ¿acaso no sabes que esta es nuestra hora de entrenamiento? – decía Geist amenazante mientras sus otros guerreros las rodeaban
- lo siento yo no …. No me di cuenta – contesto la niña mientras los otros acompañantes de Geist se acercaban más a ella
- ¿por que no te metes con alguien de tu tamaño bruja? – grito Itza detrás de ellos
- miren quien llego, la altanera amazona de corona ¿sigues pensando que eres la mejor niña?
- soy mejor al menos que muchos de los presentes
- ¿como te atreves?
- deja a la niña en paz
- ¿y que si no quiero?
- el problema es entre tu y yo, ¿por que no lo terminamos finalmente?
- como tu digas – se acerco a ella, Dinna corrió hacia la orilla del coliseo asustada, pero se dio cuenta de que ahora los hombres de Geist rodeaban a Itza
- ah olvide mencionar que mis amigos me ayudarían
El ataque comenzó injustamente, los cuatro caballeros atacaron a Itza sorpresivamente, pero a ella no le preocupo, derrotaría a los cuatro. Dinna por su parte al ver la pelea y la ventaja de Geist corrió a pedir ayuda. Itza se movía rápidamente, atacaba y se defendía al mismo tiempo, los golpes de sus oponentes eran fuertes pero lentos, cansada de la situación se coloco en pose y lanzo su ataque.
-¡ Brillo ancestral!- grito derribando a los tres caballeros marinos pero no se dio cuenta de Giste detrás de ella, aprovechando su distracción le proporciono un fuerte golpe en un costado fracturándole unas costillas, enojada y llena de ira Izta lanzo uno de sus mas fuertes golpes dándole directamente a Geist que no pudo defenderse ante la velocidad del ataque, esta salio volando varios metros quedando inconsciente, los otros tres hombres la miraron y decidiendo no continuar con el ataque se acercaron hasta donde estaba su líder y la cargaron para salir de ahí, el orgullo no permitía a Itza demostrar su dolor, al menos no ahí frente a algunos de los caballeros que comenzaban a llegar al coliseo, se retiro sin decir palabra y se dirigió hacia las ruinas de un viejo templo cercano, ahí se puso de rodillas en el suelo tocándose el costado y soltando unas cuantas lagrimas de dolor.
- maldita sea… ese golpe es fuerte… soy una tonta como no pude darme cuenta… de lo que planeaba antes de recibir su ataque… - se decía la chica a si misma mientras se inclinaba de dolor
- Itza ¿estas bien? – pronunciaba seria y suavemente Camus
- ¿Que haces aquí? – preguntaba con dificultad la chica
- Dinna me dijo lo que pasó y seguí tu cosmos
- Es una lastima que te perdieras …de tan buen combate
- Te hirieron – la miró serio dando pasos a ella
- No es nada, es un pequeño golpe, nada que una noche de descanso no cure
- Déjame ver
- Estoy bien solo…ah- le dolía y mucho, viéndola sufrir Camus se acerca a ella revisándola dándose cuenta de que tenía al menos tres costillas rotas
- Tus costillas están rotas, tendrás que dejarme ayudarte si no quieres tener que reposar por más de una mes
- Yo puedo soportar esto, yo … ahhh – se inclinaba nuevamente de dolor, en ese momento Camus la rodeo con sus brazos colocando una mano debajo de su pecho, comenzó a darle su calido cosmos para curarla, la sensación fue tan agradable para Itza que por un momento perdió el espacio y el tiempo, Camus la abrazó por completo terminando de reparar su herida pero no quitando la mano del lugar en donde se encontraba, la miro, también perdido en la sensación de tenerla en sus brazos, Itza tomo con su mano la suya que reposaba en su abdomen y le miro, entonces Camus deseo ver su rostro nuevamente, tener esos suaves labios bajo los suyos y perderse en ellos, levanto su mano para posarla en la fría mejilla de la mascara, estaba dispuesto a quitársela, a aceptar cualquier decisión que ella tomara con tal de ver esos ojos y probar esos labios, ella por su parte se perdió en su mirada guiando su propia mano a los labios del chico tocándolos con dos de sus dedos, eran tan suaves, todo era tan extraño y estaba pasando tan lentamente, tan solo quería besarlo.
Sujeto la mascara y se dio cuenta de que ella no presentaba resistencia, estaba apunto de quitársela cuando un ruido los asusto haciendo que se separaran, Camus miro hacia el lugar de donde el ruido provenía pero no vio nada mientras Itza acomodaba su mascara
- Será mejor que me vaya, seguro las chicas se preguntaran en donde estoy ... yo … te veré luego … - decía confundida, como si hubiera despertado de un sueño, estaba nerviosa y quería tranquilizarse así que salió prácticamente corriendo del lugar.
Camus estaba más que sorprendido, era la primera vez que sus impulsos habían tomado el control, el calido cuerpo de la chica en sus brazos lo había desconectado por completo de su mente haciendo que las emociones lo controlaran, unas que no sabía que tenía y es que tenerla ahí con él, sintiendo sus finos dedos tocando sus labios, tentándolo … haciendo que en su mente no existiera nada más que ella lo había enloquecido…
-... Itza … - fue lo único que salio de sus labios
Detrás de unos arbusto Gigas había visto todo, ahora su teoría estaba confirmada y su deber era contárselo al patriarca…
