Disclaimer: Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo. Lo que me pertenece es la idea de la historia y no busco lucro en Esto.
Título: Estación de Tren
Autor: Al Shinomori
Pareja: Nelliel Tu x Grimmjow
Capítulo III
- En la vida ocurren sucesos desconcertantes -
-¿Ahora qué haría? – Se preguntó en silencio – Toda una pintura llena de frustración – Sentada en su maleta con las piernas cruzadas y estiradas hacia al frente los codos apoyados en sus piernas y las manos abrazando sus mejillas. El cansancio le vencía, no se esperaba que el último autobús que la llevaría a su casa hubiese salido quince minutos antes de su llegada.
-Lo que me faltaba – Se dijo mirando su reflejo en el cristal del ventanal del pequeño hostal que se encontraba frente a Ella – Una imagen patética - ¿Qué no se suponía que a las personas que obran de buena fe, les pasan cosas buenas? –
Se puso de pie, no le iba quedar de otra más que pasar la noche en aquel lugar. Por la mañana se encargaría de ir a casa. Se dirigió con paso lento, jalando de su maleta para entrar al lugar. Una vez que estuvo en recepción, espero a que la persona encargada hiciera su aparición.
-Buenas tardes- Le saludó una simpática señorita pelinegra – ¿Puedo ayudarle en algo? –
-Buenas tardes – Respondió al saludo con una sonrisa – Sí – Asintió - Quiero una habitación individual –
-Lo siento – Le miró con pena reflejada – Todas las habitaciones están ocupadas - La pelinegra miró de reojo al joven que se encontraba sentado en la salita contigua esperando a que un botones le asistiera para llevarle a su habitación. La curiosidad le llevo a mirar hacia donde la joven veía – Ese joven ha alquilado la última habitación – Su tono fue más bajo y discreto.
-Las cosas no pueden ir peor – Se dijo mentalmente, quería gritar, reír y llorar – Todo al mismo tiempo – Se suponía que todo aquello no debería estarle ocurriendo. La situación se le puso de lo más difícil – ¿Dónde pasaría la noche? – Un problema más a su lista - Quién le iba a decir que ayudar a ese joven le iba a dejar sin habitación-
Interrumpió sus pensamientos y clavó su mirada con pesar en el rostro de la recepcionista – Gracias señorita – Guardó su billetera en su bolso - ¿Algún lugar donde pueda pasar la noche? –
-Aquí cerca no – La joven observó como la joven se ponía nerviosa – Lo lamento – Fue amable con su gesto – Pero, si gusta puede pasar la noche en la sala contigua, no podrá dormir y será incomodo – Nuevamente dirigió su mirada al acogedor lugar – Hay televisor y puede cenar algo en el restaurant – Le dedicó una generosa sonrisa – Tal vez, mañana haya habitaciones disponibles –
-Le agradezco – Sonrió a su pesar, la recepcionista no tenía la culpa de lo que Ella estaba viviendo. Caminó lo más lento que su cuerpo le permitió. Lo último que esperaba era toparse una vez más con ese apuesto joven - ¿Cómo podía haber sido tan tonta? …- suspiro mental -… Y no reconocerle – Ese joven se le había hecho conocido todo ese tiempo porque se trataba de un guapísimo modelo que hacía anuncios para televisión y su imagen impecable de chico apuesto y enviado por los dioses se miraba muy seguido en los espectaculares – ¡Demonios! – Bufó, realmente molesta consigo misma – Lo que se debió de haber burlado aquel chico a sus espaldas, a costa de sus costillas –
Entró al pequeño restaurante, se dejó caer en uno de los cómodos sillones de piel que había en el acogedor rincón. Asió una de las revistas que había en la mesita de madera – Seguro que un café negro será suficiente para mantenerme despierta toda la madrugada – Hojeó la revista sin poner mucha atención y con la poca fuerza con la que la sostenía no evitó que se le resbalará de sus manos – No puede ser – Pensó haciéndose para adelante y recoger la revista, la sostuvo con fuerza y la giró – Empezaba a odiar su suerte – Clavó su mirada en la figura que se encontraba en la fotografía que abarcaba toda la página –Rayos – Masculló molesta al ver como su mirada se cruzaba con los ojos sin vida del retrato. Un hombre sumamente apuesto vestido con traje de seda completamente de negro y una corbata que hacia contraste con su color plata brillante.
-Es más guapo en persona – Sonrió para sus adentros. Paseo su vista a la página contigua y lo que vio realmente le hizo hacer nudo su estómago. Una hermosa mujer sofisticada, despampanante y elegante le tenía abrazado del cuello de manera tan íntima y seductora que despertó su envidia.
- ¿Pero qué demonios? – Cerró de un manotazo la revista y la dejó caer con descuido en la mesita que estaba a un lado.
Espero a que una amable camarera le atendiera. Como lo había decidido pidió un café americano negro y una rebanada de pastel de chocolate para acompañar su depresión – Estas vacaciones son una locura – Por ahí decían: Lo que mal comienza… mal termina. Aquellas palabras le causaron un escalofrió. Lo único que deseaba era volver a ver a su familia y liberarse de los fantasmas del pasado.
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Había esperado al botones unos quince minutos. Después de que había visto caminar a su "samaritana" hacía la recepción -Tuvo un mal presentimiento- Le observó ir desconsolada a un acogedor rincón del restaurante donde se podía disfrutar de un café y bocadillos. El hecho de haber recibido su ayuda y compartir más de tres horas de viaje con esa joven le había despertado cierto interés y simpatía – Algo andaba mal y Él averiguaría que ocurría –
-Señor – Le habló un joven castaño – Me permite su equipaje – Le pidió amablemente – Le guiaré hasta su habitación –
Grimmjow se puso de pie y siguió con la mirada a la camarera que dejaba en la mesa de la cálida salita un café y un plato con una enorme rebanada de pastel de chocolate. Siguió al joven en silencio. Una idea daba vueltas en su cabeza – No podía tener tan mala suerte o ¿sí? – Todo aquello empezaba a parecer una pesadilla – Ella ya no era asunto suyo – Diablos – Nunca había sido asunto suyo y jamás lo seria - Su mente le reprochaba de muy mala gana – Cómo podía dejarla sola y a su suerte. Después de lo que Ella había hecho por él – Seguro que sólo eran malas deducciones suyas. Saldría de sus dudas. Y, por fin le dejaría ir y enfrentar su camino – Cada quien por su lado –
-Llegamos – Sus pensamientos se interrumpieron – Que pasé linda noche – El joven abrió la habitación y dejó el equipaje a un costado de la cama – Gracias - Sonrió recibiendo su propina.
-Espera – Le detuvo antes de que saliera de la habitación.
-Si señor – El castaño se detuvo esperando a saber que se le ofrecía al huésped.
Debía formular bien su pregunta. Sin sonar a maniaco - acosador – ¿Hay servicio al cuarto? –
-Si señor, si gusta puede decirme que se le ofrece y se lo traeré en seguida –
- Estoy cansado y no quisiera esperar a que termines de atender a los otros huéspedes que se deben instalar en sus habitaciones –
-No se preocupe por eso – El joven realmente resto importancia a ese hecho – Usted fue el último huésped en alquilar habitación – Miró la habitación –Esta era la última habitación disponible –
-¿Qué ocurre con las personas que llegan en madrugada o no alcanzan habitación? –Preguntó con indiferencia y sin expresión en su rostro.
-Seguro que nuestra linda Momo los envía a la sala de espera a ver televisor y mañana se les acomoda si es que hay habitaciones disponibles – Dijo el chico curioso - ¿Espera usted a alguien? – Preguntó con respeto, sin caer en la intromisión.
El silencio de parte del joven de cabellos azules le indico que no debía insistir. Él tendría sus razones para preguntar - ¿Quiere que le traiga algo de cenar?- Regreso al tema inicial, lo último que deseaba eran problemas con los clientes.
-Si – Clavó su mirada en la del joven – Dos cortes de carne, uno a tres cuartos y otro bien cocido, guarnición de verduras, puré de papá y vino tinto –
-¿Una copa? –
-Una botella y dos copas –
La curiosidad del chico fue notoria. Sin embargo, ninguno de los dos dijo nada más sobre el tema.
-En un momento se lo traigo –
-Una cosa más –
-Si –
-Hay una chica en la sala del restaurante – No le miraba – Dígale que su habitación esta lista, traiga su equipaje y cerciórese de no decirle nada más –
-Como usted diga – Ese hombre era de lo más extraño.
-Antes de traer la cena – Le miró de reojo – La joven debe estar en la habitación –
-Sí señor, en seguida la traigo – Salió de lo más impresionado de aquella habitación.
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Sentada observando el televisor comía de su exquisito pastel de chocolate. El postre estaba divino pero la idea del café sólo no había sido la mejor. Volvió a dar otro sorbo e intento esconder un gesto de desaprobación a su bebida – Cómo algo que podía llegar a ser una delicia dulce y empalagosa en ese momento le asqueaba por ser amargo y simple –
Dejó la taza en el platito que estaba en la mesa y tomando una servilleta se limpió los labios intentando desaparecer ese horrible sabor, comió un poco más de pastel para equilibrar su gusto. De pronto había perdido el apetito y lo único que esperaba era que el día de mañana llegará lo antes posible – En un abrir y cerrar de ojos encontrarse viviendo una mejor realidad –
-Señorita – La voz de un joven le llamó su atención – Su habitación esta lista –
-Maravilloso – Soltó su conciencia en voz alta – La vida le sonreía y Dios se apiadaba de Ella – De un solo movimiento se puso de pie. Sin hacer preguntas, lo que más deseaba era una cómoda cama para poder dormir, dormir y dormir – Mañana sería otro día – Se dijo en silencio siguiendo al joven de ojos cafés que le miraba curioso de vez en cuando.
-¿Se tratará de una pareja de recién casados? – Pensaba el joven intrigado –Era la primera vez que algo así le ocurría en el trabajo - Un hombre que alquilaba una habitación, hacia preguntas extrañas y luego le enviaba por una mujer que en contraste no hacia preguntas – Todo esto parece una locura – Su trabajo era obedecer a los huéspedes. Siguió su camino en silencio, mordiéndose la lengua para evitar hacer preguntas indiscretas e incorrectas.
-Su habitación – El joven giró la perilla y la puerta se abrió. Supuso que se encontraba así a propósito.
-No es necesario – Comentó Nel al ver que el joven quería entrar a dejar su equipaje – Hasta aquí es suficiente – La joven sonrió asiendo la maleta en sus manos. Entró y caminó feliz por el hecho de que le pudieran conseguir una habitación -Tomaré un baño, me recostaré, veré un rato el televisor y después dormiré – Enlistó mentalmente todo lo que haría y sin poder resistirse se dejó caer en la suave, acolchonada y cómoda cama – Su suerte estaba cambiando –
Sacó de su maleta un pijama de seda; pantalones amplios y cómodos de diseño de rayas negras y rojas verticales, un efecto que seguro le alargaría sus piernas – Más de lo que ya lo eran – Y a juego una camiseta de tirantes lisa color roja – Un pijama sencillo, casual y muy adecuado para descansar como una princesa – Asió una toalla grande y se dispuso a tomar un largo y relajante baño. Se quitó los zapatos, se iba desabrochando los botones de la blusa –Uno a uno con calma- No llevaba prisa, disfrutaría de sus últimos momentos de paz. No tenía idea de lo que le esperaría mañana en su casa, con su familia. Si algo había aprendido de su madre adoptiva era de disfrutar de cada momento de la vida como si fuese el último. Con esa agradable idea se dirigió al baño. Una vez frente a la puerta giró la perilla y sin más entró. Dio un sonoro grito que supuso despertaría a todas las personas del hotel – Frente a Ella había un hombre, uno apuesto, alto, de buen cuerpo – Miró hacía otro lado logrando dar intimidad y privacidad al chico que "gracias al Cielo" tenía una enorme toalla anudada a su cintura – Por Dios, aquella era la escena más comprometedora en la que se había visto envuelta en toda su vida – Ella de igual manera a medio vestir, sin zapatos, sin pantalones y con su blusa desabrochada mostrando el lindo encaje negro de sus prendas interiores. Al recordar cómo se encontraba rápidamente se cubrió con la blusa, que poco le escondía sus piernas –Lo… si..e. - Se disculpó atropellando las palabras en su garganta – El botones debió equivocarse – Demonios, debía parecer una tonta maniaca acosadora de modelos – Ahora, este chico creerá que lo ando siguiendo y lo peor que quiero seducirlo y aprovecharme de esta incómoda situación – Se encontraba roja de los pies a la cabeza, la sensación de vergüenza no le dejaba mirarle a los ojos – Me dijeron que mi habitación estaba lista y me trajeron acá – Hizo una pequeña pausa tomando aire – Lo lamento, me vestiré lo más rápido que pueda y me marcho –
-No tienes por qué – Escuchó decir.
-¿Cómo? – Aquellas palabras lograron captar su atención y que por unos minutos olvidase la situación tan comprometedora en la que se encontraban. La pena, el orgullo y vergüenza se minimizaron haciendo que alzase su rostro para mirarle. Le vio sonreír con arrogancia y aquello le molesto.
-Yo le dije al chico que te trajera- Le respondió sin muestras de nada, no había pudor en ese hombre – Nada – ni una pizca de vergüenza.
-No entiendo – Le miró curiosa, ansiaba saber más razones por las que Él quería tenerla ahí.
-Tómalo como un pago a tu boleto - Entrecerró sus ojos – Estamos a mano, no te debo nada – Caminó hacia Ella – No dormir toda la noche y estar sentada en un sofá viendo el televisor de madrugada es más incómodo que dormir aquí –
-Yo…- Balbuceó cuando le tuvo frente a Ella – Muy cerca – Podía sentir su respiración chocar con su frente.
-No tienes nada de qué avergonzarte- Se acercó a su oreja para susurrarle – Tienes un cuerpo divino –El aliento cálido le estremeció hasta la médula – No tienes nada que no haya visto antes – Sonrió seductoramente. Aquel último comentario estaba fuera de lugar. Se quedó sin palabras, las piernas le temblaban y temía desplomarse en cualquier segundo. Sus miradas se volvieron a cruzar. Como pudo paso saliva por la garganta.
-Silencio –
Grimmjow paso a su lado y sin girarse a mirarle le habló con su tono habitual – La izquierda es la caliente – Sabiendo lo que provocaba en Nel volvió a sonreír con arrogancia – Disfruta del baño –
Se quedó estática, intentando digerir lo que momentos antes le había ocurrido – Todo esto era una pesadilla – Tenía que despertar y liberarse de aquella tan desagradable situación – No se quedaría ahí a dormir- Definitivamente todo aquello era una locura.
Pasaron aproximadamente unos cuarenta minutos en lo que Nel tomaba su relajante baño. La vergüenza se había esfumado – Ya que más daba – Se encontraba ahí y debía aprovechar la oportunidad de disfrutar de un momento de paz antes de ir a enfrentar los fantasmas del pasado – locura o no – Estaba dispuesta a dar un final a aquel triste e inconcluso episodio de su vida. Debía perdonar y perdonarse así misma por todos los pecados cometidos.
-Los sucesos que te mantienen al borde de la locura son aquellos centrados en la realidad -
Continuará…
Notas de la autora: Hey, como han están ¿?... Lo prometido es deuda. Ya estoy acá con la actualización de este fic que disfruto mucho en escribir. Espero sigan leyendo y me digan que les pareció este capítulo. Disculpen la demora, el trabajo y una rachita de depre por unos detalles que comente con varias de ustedes me tenían muy desanimada. Ya estoy poniéndome las pilas.
Gracias a Dairen Tsukihino, MikoBicho-chan, flyppi, Shizu-oneesan, Tesake, nessie black 10y Akisa por dejar sus motivantes reviews. Por sus comentarios es que esta historia va tomar un rumbo más profundo. Al principio sólo sería un fic de 5 capítulos, pero, ahora creo que más de 10 capítulos si va tener.
Pd. Les invito a leer los dos fics nuevos que subí y espero sus comentarios, please.
Les quiere
Alis chan
