Los personajes son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia es producto de mi imaginación. Este capítulo contiene lemon
Pasado
Terminaron exhaustas, dejando a una Michiru aparentemente satisfecha y a una Haruka pensativa, adolorida y con moretones en todo el cuerpo, sintiéndose hasta un poco ultrajada, pensando en quién había sido esa Michiru salvaje y posesiva que la acababa de poseer y con ese pensamiento poco a poco se fue quedando dormida, durmiendo una en brazos de la otra…
Incendio en la tormenta
Poco a poco fue abriendo los ojos, se sentía cansada, adolorida de todo el cuerpo y con sueño, ya que no había podido dormir bien, toda la noche se estuvo despertando a cada hora, a parte de sentirse un poco ultrajada.
Se giró para abrazar a Michiru, pero no la sintió, abrió los ojos para corroborar que no se encontraba en la habitación, de hecho, se sorprendió al ver que ya entraban los rayos de sol. ¿Qué hora sería? No encontraba su celular en el buró, barrió con la mirada toda la habitación sin encontrarlo, cuando entró su novia por la puerta.
– Buenos días dormilona —dijo sonriendo, trayendo una charola en las manos con jugo de naranja y fruta
– Buenos días —miró extrañada— ¿qué día es hoy?
– Viernes
– ¿Viernes? ¿qué hora es? —miro todavía confundida
– Las once, parece que alguien se siguió de largo —rió burlonamente— lo siento, pero te veías tan bonita que no quise despertarte
– ¿Tú… no irás a trabajar? — preguntó consternada.
– No, Rubeus me dio el día de ayer y hoy
– Ah, y ¿eso?
– No sé —dijo titubeante desviando la mirada— supongo que he trabajado mucho y me debe vacaciones de años anteriores —dijo encogiéndose de hombros.
– Mientes fatal cariño, dime
– Sabes porqué me dio estos días, para qué quieres oírlo o recordarlo
– Si… tienes razón —entendió que si su jefe la había visto tan mal como ella, prefirió darle días de descanso que verla con esa cara.
– Ahora… a desayunar porque tengo mucha hambre.
Empezaron a desayunar de forma tranquila, ninguna de las dos hablaron nada, pareció un poco incomodo, no eran de esos silencios que compartían y en el que había complicidad, este era diferente, al parecer ninguna quería tocar el tema, pero la chica de cabellos aqua lo hizo.
– Oye amor… estaba pensando, que podemos hacer un maratón de películas este fin de semana ¿qué te parece? Pedimos pizza, pasta, helado y nos encerramos a no hacer nada —dijo sonriendo tiernamente.
– ¿Pizza y helado? ¿pizza sin cubiertos? ¿segura amor? —pregunto incrédula
– Ja,ja, si amor, sin cubiertos —dijo sonriente aunque no muy convencida
– Me encanta la idea, pero tenemos reunión familiar en casa de mi primo, ¿recuerdas?
– Si, pero podríamos quedarnos —le sonrió pícaramente.
– Podríamos, si es que no hubiéramos confirmado, va toda mi familia y sería una grosería no ir
– Lo se amor, pero… no creo que quieras que toda tu familia te vea con esa marca en el cuello y en los brazos
– ¿Qué marca? —se levantó rápidamente para verse al espejo y efectivamente, tenía tremendo chupetón en el cuello, que difícilmente con bufanda, pañoleta o maquillaje podría cubrir, después se vio el pecho, los brazos y todo se veía similar, aunque esos eran fáciles de cubrir —¿pero, por qué?— volteó a verla.
– No recuerdo que te hayas quejado ayer —dijo con tono irónico y un tanto indignada.
– Yo… lo sé, pero habíamos acordado ya no dejarnos marcas, al menos no visibles.
– Lo sé, lo siento amor, no fue apropósito, ayer… me ganó el deseo —dijo apenada— de hecho tampoco te desperté por eso, no me gusta que evadas tus responsabilidades, pero tampoco podías ir hoy así a la escuela.
– No, creo que no podría ir así, además… —hizo un pausa meditando si decirlo o no— ayer… — sintió mucha vergüenza y no sabía si decirlo o no, ni cómo decirlo, pero lo soltó— ayer… me … me lastimaste un poco y… veo… todas esas marcas que me dejaste y… no sé , ¿qué fue todo eso?
– No sé amor, me ganó la pasión, en realidad no sé que me pasó, yo sólo sentía esa necesidad de devorarte, de hacerte mía, me sentía como loca, estaba un poco fuera de mí, y cariño… la espalda la tienes peor… tienes marcas de mordidas, yo… yo lo siento mucho en verdad
– … — no contestó, no sabía que decirle.
– Se que estás enojada, pero créeme que no fue con intención dejarte esas marcas, sabes que odio eso, sólo no sé qué fue lo que me pasó —dijo realmente contrariada y apenada, cambiando después su expresión a una seductora— pero puedo curártelas —deslizó el dedo índice desde el cuello hasta el ombligo, pasando por en medio de sus senos.
– Eso me parece justo —dijo alzando la ceja— o más justo, es que te deje unas marcas iguales, ya que esto me durará varias semanas
– Sería justo ¿pero no lo harías verdad cariño? Te juro que ha sido sin querer y prometo compensártelo, he empezado con el desayuno, después de la fruta, siguen unos ricos hot cakes con mucha leche condensada, cómo te gustan.
– Bueno… lo puedo pensar, pero antes tengo que llamarle a mi primo para decirle que tuvimos un contratiempo o algo, sabes que tienen ganas de verte, me han dicho que te han extrañado en las fiestas
– Es cierto, tengo tiempo que no voy, pero ya iremos a la siguiente, además, tu a mis fiestas casi no vas
– Estábamos en que.. ¿dónde están esos hot cakes?
– Sabes qué en algún momento tienes que acompañarme ¿cierto?
– Lo sé, sólo que tus últimas amigas… no me cayeron bien, tuvimos problemas por su culpa
– Es que eres una coqueta Haruka ¿cuándo dejarás esos juegos?
– No soy una coqueta, soy amable y eso la gente lo confunde ¿quién en su sano juicio cambiaría una hermosa sirena como tu, por un pez borrón como ellas?
– Pues contigo nunca se sabe, has tenido cada novia o conquista… que no lo dudaría —rió a carcajadas al recordar algunas de sus conquistas
– ¡Oyeeeee! — dijo indignada
– Es verdad, pero ya no diré nada al respecto, a la fiesta que no puedes faltar es a la de fin de año de la galería, quiero bailar —
– Pues si sigo con estas marcar… no iré, es más, creo que no podré ir así a la escuela—
– Dices que fue terapia con ventosas, te quedó parecido la vez que fuiste a una de esas cosas —
– Pero no se notaba tanto en el cuello, acuérdate que mi tutor es muy conservador y me miró con muy mala cara aunque le expliqué que era por el vacío que hacían las ventosas y dejaban esas marcas circulares, creo que no me creyó de todas formas y si a ello le sumamos los chismosos que van a preguntar o hablar al respecto… no se me antoja para pasar por ello —
– Les da envidia que tú tienes quién te ame y te desestrese todos las noches y ellos no.
– Eso me recuerda que alguien no me esta curando estos moretones —la jaló a la cama haciendo que cayera junto a ella.
– ¿De verdad quieres hacerlo? Creo que pueden empeorar —sonrió, pasando la lengua por el chupetón, depositando besos por todo el cuello, se separó y levantó de la cama.
– Oye… ¡no me dejes así! —
– Primero desayunamos porque ayer no comimos en todo el día y se van a quemar esos hot cakes — salió de la habitación .
Michiru tenía razón, tenían que desayunar, además que tenía que cancelar el compromiso con su primo y avisarles a sus padres, avisar a su tutor que no iría la siguiente semana, tendría que inventar una buena excusa para faltar a todos aquellos compromisos.
Su novia entró con el desayuno, se sentó frente a ella en posición de flor de loto y comenzaron a desayunar tranquilamente, ambas tenían mucha hambre, aparte de que tenían tiempo que no desayunaban en la cama, se dio cuenta que en verdad se había esforzado su novia con el desayuno.
Terminaron de desayunar, Michiru salió con la charola, empezando a lavar los trastes, cuando Haruka la alcanzó y la abrazó por la espalda dándole besos en el cuello.
– si sigues haciendo eso, se quedarán los trastes sucio o peor, los puedo rompe — se río
– ¿piensas dejarme así?
– ¿así como?
– ¡prendida! — le susurró al oído dejando un beso en él.
– cariño espera, acabamos de desayunar, nos va hacer daño
– anda… sólo un poco — volvió a susurrar al oído mientras lamia y succionaba un poco el lóbulo de la oreja.
Michiru se estremeció, soltó el vaso que tenía en la mano, Haruka la pegó más a su cuerpo empezando a recorrerle lentamente las caderas, su novia respondió tomando y acariciando la nuca de la rubia, recargándole su cabeza ladeada en el hombro, dejando el cuello más expuesto, diciéndole con ese gesto que le gustaba e invitándole a continuar; emitió un ligero gemido al sentir la lengua y pequeñas mordidas en su cuello y hombro, Haruka al sentir la mano mojada en su cuello y escucharla gemir se excitó más, intensificando los besos y mordiscos, empezando a subir sus manos dentro de la camiseta, viajando desde la cadera hasta los senos, acariciándolos suave pero firmemente, masajeándolos y estrujándolos a su antojo, disfrutando de aquellos pezones ya erectos por los pequeños círculos que dibujaban sus dedos en ellos; sin dejar de darle besos y ligeras mordidas en hombros y cuello, poco a poco comenzó a quitarle la camiseta que llevaba puesta, repartiendo besos por toda la espalda en los lugares donde la piel iba quedando expuesta, después deslizó una de sus manos de nueva cuenta hacia las cadera, acariciando y presionando los hermosos glúteos, jugueteó con el encaje de la tanga, iniciando a recorrerlo por el borde superior, acariciando también el estómago y con su dedo meñique un poco de su vello, bajando por la ingle… llegando después entre sus piernas, sintiendo toda esa humedad en la prenda, hecho que aceleró el pulso y la respiración de ambas al sentirse tan excitadas.
Haruka no aguantó más, empezó a bajar la tanga poco a poco, besando y acariciando las torneadas piernas de su novia hasta deshacerse de la prenda que le estorbaba en su camino, fue subiendo poco a poco, lamiendo y mordiendo de regreso esas piernas que la volvían loca con sólo mirarlas, Michiru gemía al sentir el contacto de su amante, empezando a impacientarse al sentir tanta excitación, cuando sintió una mano colarse entre sus piernas recorriendo su intimidad, sintiendo esa humedad que cada vez era mayor, Haruka jugaba con los pliegues de arriba a abajo, recorría todo el centro haciendo círculos sintiendo como Michiru se estremecía y mojaba más, rozó suavemente y despacio ese punto que hacía que su novia con gemidos le pidiera más, y así lo hizo, siguió acariciándolo lentamente para después empezar a acelerar un poco el ritmo, mientras con la otra mano presionaba el seno y el pezón, cuando sintió que le quitaban el bóxer que llevaba puesto e inmediatamente después, una mano recorrerle su intimidad, su novia se estaba deleitando con lo mojada que también se encontraba, la escuchaba jadear y con la respiración entrecortada y de forma sensual le escuchó pedirle —Haruka… hazme tuya —
Esa frase fue como encender al demonio, Haruka la reclinó sobre en el fregadero tomándola por la nuca, con la otra mano le introdujo sus dedos, de forma lenta pero profunda, entraba y salía con fuerza, al mismo ritmo que sus caderas chocaban, mientras que la mano cambiaba de la nuca para afianzarse en hombro, acompasando el vaivén de sus caderas, haciendo más profunda penetración, acelerando un poco más el ritmo, sintiendo como el cuerpo de ambas ardía, pero el de Michiru empezaba a temblar, por lo cuál Haruka decidió bajar el la velocidad, haciéndolo más lento pero aún más profundo, la mano del hombro fue bajando por la espalda arañándola de arriba a bajo.
Sin duda las dos estaban completamente excitadas y el contacto de su piel las hacía vibrar, Michiru sentía que estaba siendo torturada al sentir como se retrasaba ese orgasmo, entre gemidos le dijo — no… pares… — empezando a mover más rápido sus caderas, — oh… Haruka… más — le dijo casi como un susurro que sonaba a suplica, la rubia volvió a cambiar la mano de la espalda ahora a cadera de su novia, ahora el ritmo era mucho más rápido, —más… más… más Haruka — decía con un hilo de voz, tomándose con fuerza del fregadero mientras sentía las embestidas de su amante, la espalda se le empezó a arquear al sentir cercano el orgasmo, el vaivén estaba siendo más frenético, la rubia también empezaba a temblar al sentir el roce de su intimidad contra ese trasero y por la forma en que le estaba haciendo el amor a su mujer, intensificó más el ritmo, haciendo que las dos empezaran a enloquecer de placer, ambas empezaron a temblar… — oh Dios … Ha… ru… ka… — , — Mi… chi… ru… — , sintieron las dos esa explosión, habían tocado el cielo al mismo tiempo, sintiendo como perdían las fuerzas.
Michiru se desplomó prácticamente sobre el fregadero y Haruka sobre ella, la abrazo y le susurró al oído — te amo Michiru — , la susodicha se incorporó y giró para verle a los ojos y darle un beso en los labios, — también te amo Haruka — la tomó de la mano y se la llevó a la cama, se dejo envolver en los brazos de su amante, mientras se acurrucaba en su cuerpo quedándose dormidas las dos. Les despertó el frio de la noche, ambas rieron al verse confundidas por las hora.
– amor me dejaste muerta
– eso te pasa por provocarme —sonrió orgullosa
– yo no empecé, yo lavaba tranquilamente —dijo fingiendo enojo
– ah, pues no vi que te quejaras — fingió también enojo
– ¿no? Estoy segura que quejidos si hubieron —dijo sonriendo maliciosamente, girándose para quedar cara a cara con su novia —¿segura no los escuchaste? Por que yo si escuché los tuyos —sonrió lujuriosamente. Sin dejarla responder la besó con pasión, jugueteando sus lenguas, para después morderle la lengua, haciendo que Haruka emitiera un quejido entre pasión y dolor, haciendo que Michiru se separa, dándole un beso de "piquito" viéndola a los ojos —si… algo así fue— rió a carcajadas
– Michiru — dijo poniéndose roja
– ¿qué pasa amor? ¿no te gusta oírme gemir? Porque a mi me prende oírte gemir, me encanta escucharte jadear y saber que disfrutas hacerme el amor, tanto como yo disfruto que me lo hagas — dijo deslizando su mano al seno de su novia.
– Es que… yo… bueno… —desvió la mirada— me vuelves loca, no puedo controlarme, me tienes como hechizada
– ¡eso me encanta! Pero no te creo que jamás te haya pasado, por algo las lagartonas de tus ex´s te buscan — dijo burlándose, mientras seguía acariciando el seno.
– ¿Insinúas que eso supone mi única cualidad? — le dijo ofendida
– sabes a lo que me refiero, tu eres mucho más que eso, pero también hay otras lagartonas que quieren contigo aunque sea sexo, quieren ser tus amantes
– pues yo a la única que quiero sentir es a ti y aunque no lo creas, jamás había sentido tanta pasión, tanto deseo por alguien, despiertas algo en mi que no sé como explicarlo
– ¿ah si? ¿lo despierto? —Sonrió lujuriosamente, presionando más el seno y el pezón de su amante.
– Mi… mi... amor, deja de hacer eso, no sabes lo que me esta costando controlarme desde hace rato que deslizaste la mano, si sigues así, no comeremos el día de hoy, y el que no comas es la única razón por la cuál no te estoy haciendo el amor nuevamente
Michiru no contestó nada, simplemente la besó, Haruka no resistió más y comenzó a besarla con ese fuego que con sólo una mirada, un beso, una caricia, su novia encendía, siempre había sido una mujer pasional, una amante pasional, pero lo que despertaba Michiru era desbordante… era un incendio.
Se olvidaron del tiempo, del hambre, del sueño, esa noche y madrugada siguieron haciendo el amor, orgasmo tras orgasmo, prodigándose su amor y pasión, quedando rendidas de todo el esfuerzo físico, Michiru se encontraba ya durmiendo, el tener orgasmos múltiples la dejaba totalmente agotada, mientras que Haruka le acariciaba su cabello y espalda desnuda, ya que estaban abrazadas de frente, con las piernas entrelazadas.
La rubia observaba sobre su pecho, la cara de ángel de su novia, ¿quién diría que esa niña angelical de cara, apariencia y comportamiento habitual, era un demonio en la cama? sonrió al pensar que cuando se conocieron debió haberlo visto, ella le daba indicios que nunca hizo caso; empezó a quedarse dormida mientras seguía recordando como se conocieron.
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En verdad agradezco que sigan leyendo y comentando, eso me alienta a seguir. Gracias por seguir pendiente de la historia, ya había comentado que éstos son mis pininos al escribir y que el lemon seguro se me daba peor jaja realmente me costó mucho más trabajo de lo que pensé.
Maryels, quizá tengas razón sobre Nícolas, puede que sea el típico tipo que quiere tener a cuantas más pueda en su lista de conquistas. Sobre la amistad de Haruka y Michiru, creo que es posible llevar una amistad después de una relación, no sabemos cuál es la intención de Michiru al pedirle a Haruka que la acompañe al médico, esperemos que en los próximos capítulos, podamos descifrar sus intenciones.
Osaka, gracias por comentar nuevamente, me da gusto leerte de nuevo, estoy transcribiendo el capítulo donde me había quedado originalmente, ya sabremos que es lo que le responde Haruka a la propuesta de Michiru.
Gracias a los que leen mis historias, anímense a dejarme un comentario y díganme que les parece. Saludos
