KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 4: Sorpresa
Por increíble que pareciera esa situacion no deja de ser algo extraña y sorprendente, aun no asimilaba la idea de que su padre realmente ahora buscara brindarle su ayuda y comprensión… definitivamente la omnívora se lucia cuando ella quería.
Aunque igual se sentía un poco abrumado ya que ahora su madre buscaba pasar mas tiempo con él con la escusa de era para darle consejos de cómo debía cuidarse… pero lo que realmente le molestaba era ese ridículo y repentino impulso de comer cosas dulces, cuando el odiaba comer ese tipo de comida.
Algo que le sorprendió fue que, pese a estar en cinta logro conseguir un trabajo relacionado con el primer trabajo que había tenido que rechazar, estaría en la rama de la criminología así que no estaba mal… tal vez no podría hacer todo lo que pensaba, pero el lado bueno es que tendría a su alcance todos los expedientes y registros sobre todos los casos importantes que se han suscitado en el país.
- Alaude, amor – escucho que su madre le llamaba mientras entraba a su habitación – que tal si tomas un descanso – dijo divertida entrando con una bandeja con dos tazas de té y un pedazo de pastel de chocolate.
- … - el rubio solo le miro a ver, estaba terminando de analizar unos expedientes que había tomado de la oficina.
- Anda porfis, vamos así me cuentas como estuvo tu día – indico divertida Elena mientras hacia a un lado las carpetas que estaban sobre el escritorio de su hijo y colocaba la bandeja.
- Lo normal – indico algo aburrido mientras tomaba la taza que le ofrecía su madre.
- Que aburrido, anda, pero cuéntame con muchos detalles – dijo divertida observando que su hijo tomaba la cuchara y comía un poco de pastel – bueno no me digas, venia a recordarte que mañana es tu cita con el ginecólogo – menciono de forma divertida notando que el contrario le miraba con el ceño fruncido – oh vamos, no me pongas esa cara ya que debes tener un control prenatal e igual estas en tu cuarto mes y sabes que significa eso verdad.
- Que sabrás si es niño o niña – dijo algo aburrido el rubio platinado, pero… aunque nunca lo admitiría también estaba algo ansioso de saber que seria.
- Exacto – dijo alegre Elena – e igual ya debemos comprarte nueva ropa – recordó notando que obtenía una mirada de odio – y no te enojes, es normal que subas de peso porque mi nieto o nieta está creciendo, jeje.
Tras eso, Elena siguió enumerando los deseos y actividades que podrían hacer al día siguiente después de salir del consultorio e igual sobre lo que ya tenia pensado comprar en ropas y accesorios para el bebe dependiendo del sexo que tuviera.
Por otro lado Yuni se estaba divirtiendo de lo lindo al observar balbucear incoherencias a Kyoko, le había dicho que Giotto se había sentido mal por dudar de ella y que si creía en su palabra, por lo que a los 2 días logro comprar un ultrasonido cualquiera y se lo mostro notando que lo aceptaba, pero este supuesto mes era crucial… según su mentira ella ya tendría 4 meses y estaba usando panzas falsas hechas de silicona para aparentar… pero sabia que estaba en un verdadero apuro, aun no había encontrado a alguna mujer que tuviera ese estado de gestación y ya se le agotaba el tiempo para buscar algún mocoso que podría hacer pasar a su hijo.
- Te salvaste – dijo de forma calmada Yuni.
- Si, al fin hizo algo bueno ese inútil de Cozart en cambiar la dichosa reunión – indico con molesta Kyoko.
- Si, porque si no de seguro mañana seria tu funeral jajajaja.
- Cierra la boca, maldito Giotto y su repentino interés.
- Bueno es normal que desee saber el sexo de su supuesto hijo – dijo aburrida Yuni – es decir, así sabremos el destino de Vongola.
- ¿Ah…?
- En verdad que eres bruta – dijo molesta la peliverde – como primogénito siempre debe ser un varón, porque un docel o mujer no sirven en la mafia y menos para que sean los primogénitos de un capo.
- … - Kyoko empezo a entrar en pánico.
- No lo habías pensado, cierto e igual tu no tienes mas opciones ya que llevas 4 años de decepciones y hasta ya perdiste la confianza que los ancianos tenían en ti.
- No tienes algo mejor que hacer – dijo con odio Kyoko.
- Por ahora no, mi hermana se esta encargando de todos los pendientes de la familia – menciono divertida – pero mis asuntos no te importan, mejor dime que vas a hacer – dijo sonriendo de lado.
- Veré conseguir algo mañana en el hospital ese, después de todo esa pendeja que fallo en la inseminación me debe una.
Al día siguiente Kyoko acompañada de Yuni fueron a ver la enfermera con la que la peli naranja había hecho un trato para que inseminara a la mujer que ella escogió, donde la peliverde noto enseguida que se veía algo nervioso a determinados momentos de la conversación.
- Kyoko, ¿qué tal si me dejas hablar un rato con ella para convencerla? – dijo sonriendo de lado.
- De acuerdo – opino la peli naranja, ya que se había molestado al ver que esa mujer no parecía cooperar con ella por lo que le dejo ese trabajo a la peli verde – iré a la cafetería por algo – indico.
Yuni solo sonrió de lado al notar que esa ingenua había acatado sus órdenes.
- Bueno habla, ¿porque estas tan nerviosa? – dijo de forma seria mientras sacaba su pistola y miraba a los ojos a la enfermera.
- Es… es… es que yo… - la mujer temblaba, sabía que lo que estaba por decir le costaría la vida – por favor, señorita perdóneme no fue mi culpa – dijo mientras rompía en llanto.
- ¿De que estas hablando? – pregunto desconcertada Yuni – solo te iba a decir que tranquila y felicidades por cumplir mis ordenes de no inseminar a esa mujer.
- Si… pero es que…
- ¿Qué pasa?
- L… la… muestra si fue usada.
- ¡Que…! - Yuni abrió los ojos de la impresión – ¿que estas diciendo?, ¡si te ordene que te deshicieras de esa cosa!
- Si… lo sé, pero justo en eso una de las nuevas la tomo para aplicarla en la mujer…
- Bueno… en ese caso no debes alarmarte, esa mujer no quedo embarcada – dijo con calma, pero noto que la enfermera aun temblaba – tranquila.
- S… si… - hablo calmada la enfermera.
- Bueno ahora tranquila, no te matare por eso porque no paso a mayores – hablo con calma – ahora escúchame con atención, primero buscaras entre tus antiguos registros y le darás a esa una imagen de ecografía que muestre a una niña de 4 meses de edad – opino sonriendo divertida, mientras veía como la enfermera se giraba a hacer tu encargo mientras ella.
- En verdad que los genes del tío son fuertes en ti – escucho que alguien le hablaba provocando que sonriera.
- Y no se supone que tu deberías estar con Cozart – pregunto Yuni sin mirar a ver a su nueva acompañante que se paró a su lado.
- Na… él está ocupado y me mata si lo interrumpo – dijo divertido Giotto mientras se acomodaba sus lentes oscuros.
- A… aquí tiene señorita – hablo asustada la mujer mientras le entregaba una carpeta con el ultrasonido que ella pidió.
- Gracias y me alegra saber con quién está tu lealtad – indico Yuni mientras le saludaba de la mano y en ese saludo le dejaba un rollo de billetes en su mano – a esa tírala a loca que si me eres fiel yo misma te protegeré y premiare – hablo y con eso se colgó del brazo de su nuevo acompañante y se fueron alejando.
La enfermera por su parte empezo a temblar, por que sabia que no le había dicho toda la verdad ya que sabia que no le dijo la verdad porque realmente la muestra fue puesta accidentalmente en un docel, pero prefirió callarse y que dieran por fallida la inseminación porque no deseaba que ese joven se viera involucrado en la mafia… ella pagaría su error pero no dejaría que descubrieran que realmente la inseminación fue un éxito y lo peor… el embarazo seguía su curso porque ese chico no acepto la alternativa de abortar.
Por otra parte, en cierto consultorio se podía ver a una rubia muy ansiosa mientras observaba a su hijo acatar las órdenes del médico recostándose en la camilla para que comenzaran el ultra sonido.
- Bueno están listos – hablo algo divertido doctor.
- Apúrate y deja de perder tu tiempo herbívoro – dijo enojado Alaude.
- Perdón… - dijo algo nervioso el doctor y tras eso se puso serio para empezar a revisar a su paciente – oh, interesante – indico para sí.
- ¿Qué pasa? – pregunto angustiada Elena.
- Am… pues, hehe creo que esto podría ser bueno o malo – dijo nervioso.
- Habla claro herbívoro.
- Pues son niños – indico nervioso.
- Ah… - dijo Elena asombrada – a que se refiere con "son…"
- S… si… son gemelos y ambos son niños – dijo nervioso – jaja al parecer la inseminación fue bien realizada y… - pero no logro terminar de hablar ya que recibió un golpe en su nuca con unas esposas.
- Eso no es gracioso herbívoro – dijo molesto Alaude, mientras se sentaba en la camilla y acomodaba sus ropas.
- Entonces seré doblemente abuela – dijo alegre Elena – no te parece hermosa esa noticia Alaude.
- No…
- Uh, que frio – dijo en tono divertido la rubia – bueno esperemos a que despierte para que le preguntemos sobre las vitaminas y cuidados.
- … - Alaude solo miraba de forma indiferente a su madre al mismo tiempo que sus pensamientos eran un caos… gemelos… nuevamente esa noticia lo tomaba por sorpresa, pero tampoco le molestaba mucho, ya que se había hecho de la idea de un bebe y otro mas no sentía que le afectara por lo cual sonrió de lado, además eso complicaba un poco más las cosas, pero al mismo tiempo lo hacia mas divertido ya que aumentaba la dificultad del reto.
- Alaude – Elena se preocupo al ver que su hijo se encontraba pensativo – descuida, yo siempre estaré aquí para todo lo que necesites.
- Hmm… gracias omnívora – dijo sonriendo de lado.
- Bueno, ahora debemos pensar en los nombres de mis nietos – hablo animada.
Por otra parte, Yuni se encontraba divertida al notar que Giotto miraba divertido los documentos que les dio la enfermera.
- Que cruel eres – dijo divertido el rubio.
- ¿Por? si ella dijo un ultrasonido cualquiera – hablo con burla la peliverde.
- Entonces ya debo considerar una nueva candidata para que sea mi esposa.
- Obvio primo, bueno es hora de que regrese con tu insufrible y nada atractiva Kyoko.
- No te diviertas mucho – hablo el rubio mientras se giraba y caminaba en dirección opuesta a la cafetería.
Mientras Yuni con una sonrisa de diversión en su rostro al momento que entraba a la cafetería para encontrarse a Kyoko hablando por teléfono de forma cariñosa con el que podría ser su nuevo amante y bebiendo café.
- Ten Kyoko – le dijo alegre.
- En verdad que tú eres increíble.
- Dime algo que no sepa – dijo sonriendo de lado Yuni – es algo normal teniendo encuentra que soy hija del hitman número uno.
- Cierto, bueno regresemos ya deseo enseñarle esto a Giotto.
- "Si supieras…" – pensó Yuni mientras una sonrisa sádica se dibujaba en su rostro.
En otra parte del hospital un par de rubios salían del consultorio del médico, quien hacía poco recupero la conciencia y les entrego una receta para las medicinas que debían comprar para complementar su alimentación, así como la recomendación de una dieta que debía seguir.
- Ven amor, debemos ir a la farmacia primero – indico Elena adelantándose.
- … - Alaude solo miraba divertido a su madre, ya que por como actuaba pareciera que ella era quien esperaba a los bebes y no el.
- Después que te parece si… ah… - Elena estaba tan distraída que no se dio cuenta que choco con alguien y estuvo a punto de saludar al suelo de no ser porque la persona con la que choco la sujeto para evitar que se lastimara.
- Omnívora – el rubio patinado salió de sus pensamientos y miro a ver a su madre algo asustada en los brazos de un hombre.
- Perdón señorita, estaba distraído – se disculpó esa persona.
- No perdón, yo igual andaba distraída – hablo Elena mientras se incorporaba y se separaba notando a un rubio de cabello algo alborotado el cual parecía desafiar la gravedad, tez clara, fornido y usaba unos lentes oscuros; usando una camisa blanca de manga larga, chaleco negro, con pantalón y zapatos negros.
- Omnívora debes tener cuidado – indico Alaude acercándose a su madre y mirando de reojo al rubio con el que choco.
- De nuevo disculpe, andaba distraído – nuevamente se disculpo el rubio, pero esta vez tomo la mano derecha de Elena y deposito un beso en ella.
- Hehe, descuida no paso nada e igual yo estaba distraída – dijo divertida Elena.
- … - Alaude solo atino a rodar sus ojos en señal de fastidio, mientras seguía mirando de forma atenta los movimientos de ese extraño sujeto quien se despedía de ambos y se alejaba.
- Uhh… que galán, ya no existen muchos hombres así de educados – dijo de forma risueña Elena mientras miraba de reojo a su hijo.
- No empieces omnívora, ya te dije que eso no me interesa.
- Ash… amor, pero ya te dije que yo si quiero un yerno – lloriqueo la rubia mientras notaba que su hijo se alejaba de mal humor – am… oye no seas grosero y espérame.
