Capitulo 4: Porno, vida vecinal y rencores

El espectáculo para adultos en la web porno llevaba esa noche una sorpresa. "El show del antifaz" presentaba a tres jóvenes manteniendo relaciones entre ellos. El nombre del grupo evidenciaba que los tres llevaban un antifaz, pues preferían no darse a conocer al público. A pesar de ello, la gente disfrutaba del show con aquel joven caucásico, el chico asiático, y la menudita pelirroja. Como siempre antes de empezar el espectáculo, estaban los tres sentados en un colchón, desnudos, y en círculo frente la web-cam.

—Hola, amigos —dijo Shen, el asiático—. Antes de empezar nuestro habitual show, os queremos presentar a alguien. Se une a nosotros una nueva amiga. ¡Mila!

Apareció en escena una joven de piel morena, de sinuosas curvas y pechos turgentes. Iba ataviada como los demás, únicamente con el antifaz que evitaba que revelase su verdadera identidad a los espectadores. Se sentó al lado de la pelirroja, llamada Shyla.

—Esperamos que os guste su primera intervención con nosotros.

Sin decir una palabra más, Shen se situó detrás de Mila para masajear sus pechos. El otro chico, que se había apodado Mike, se quedó de pie frente a Mila, con su erecto miembro apuntando hacia la cara de la chica. Ella sonrió y se lo llevó a la boca, lamiéndolo muy despacio. Separó un poco las piernas en el momento en que Shyla se acercó también, gateando, y se acomodó para empezar a practicarla sexo oral. Sentía a la vez los dedos de Shen jugando con sus pezones.

El espectáculo continuó con un cambio en la posición. Mike introdujo su miembro en la vagina de Shyla, al tiempo que ella lamía el miembro de Shen, compartiéndolo con Mila. Ella además se alternaba de vez en cuando para poder degustar los pechos de su amiga. El número de espectadores subió una centena mientras se mantenían en aquella postura. Mike estaba lo bastante excitado como para que aquello le sirviera para correrse por primera vez. Su compañero eyaculó también, regando con sus fluidos los rostros de las chicas.

Estas no estaban dispuestas a quedarse sin acabar también. Ellos les dejaron vía libre para que deleitaran a la cámara besándose mientras practicaban la tijera. Sus sexos se movían y rozaban, provocando en ambas unas deliciosas sensaciones. Volvió a aumentar el número de seguidores, coincidiendo con el momento en que ambas llegaban al clímax.

Añadir una nueva persona daba más juego al tipo de cosas que podían hacer. De esa forma Shyla desapareció un momento, dejando a Shen y Mike manoseando el cuerpo de Mila por todas partes. Volvió con un juguete: un arnés con consolador. Sonrió ante la cámara mientras lo enseñaba, y a continuación se lo ataba. Se quedó de rodillas, y Mila se movió hacia ella, situándose delante, y enviando un saludo a los espectadores. Por su parte, Shen se sentó y se reclinó hacia atrás, para permitir a Mike situarse encima de él, de cara a la cámara.

Shyla introdujo el consolador lentamente en el sexo de Mila, y empezó a penetrarla a buen ritmo. Las dos sonreían de vez en cuando hacia la cámara, aunque Shyla se concentraba más en el cuerpo de la chica oscura mientras esta se dejaba llevar por el placer. A su lado, Mike cabalgaba sobre Shen, sintiendo cómo su pene se hundía dentro de su ano, y su propio miembro rebotaba una y otra vez. Normalmente cuando jugaban entre ellos desaparecía algún espectador, pero la novedad de aquella noche impedía que el número bajase.

Mila estaba tan excitada por lo que le hacía Shyla y por ser la primera vez que se mostraba así ante el público que no tardó mucho en volver a acabar. Sus fluidos resbalaron por sus piernas. A su lado, Shen eyaculó en el culo de Mike, aunque este no se detenía en el movimiento. Estaba encantado y prefería que aquello no acabase.

Llegó el momento de cambiar las tornas y ofrecer al espectador algo distinto, de forma que los ya satisfechos Mila y Shen se quedaron un poco al margen, limitándose a manosearse mutuamente mientras el centro estaba ocupado por Mike y Shyla, quienes se movían en perfecta sincronía cuando este la penetraba. Ella movía las caderas mientras él le ayudaba a subir y bajar, con su pene hundiéndose en el sexo de ella varias veces hasta que ambos alcanzaron el clímax.

—Bueno, amigos —dijo Shen para despedirse de los espectadores—. Espero que os haya gustado la sesión de hoy, y el trabajo de Mila, que a partir de ahora será una habitual nuestra. ¡Hasta el próximo miércoles!

Y apagó la web-cam.

—Joder, qué ganas tenía de quitarme el antifaz —protestó Hiroki mientras lo lanzaba al otro lado de la habitación y se perdía detrás de la cómoda—. Da rabia no poder enseñarnos tal cual somos.

—Ya, pero si se nos hubiera ocurrido grabarnos y que todo el mundo nos reconociera, tendríamos problemas para ir a clase —le recordó Milly, alias Shyla—. Aún así ha estado fantástica.

—Y tenemos que darle la enhorabuena a nuestra nueva integrante —añadió Johnny, quien se hacía llamar Mike—. Has estado muy natural. Vamos a ganar aún más dinero. El número de espectadores no ha hecho más que subir.

—Me alegra saberlo —respondió Tamiya, quien había optado por el nombre de Mila—. Bastante rabia me da no haber cumplido la mayoría de edad hasta el domingo… Podríamos haber jugado más veces a esto para ganar más dinero.

Y es que el show había empezado como algo individual que Hiroki probó a ofrecer a Internet con un pequeño show en que mostraba su sexualidad. Poco después, cuando Milly había cumplido la mayoría de edad se unió a él, y más tarde lo hizo Johnny. No se habían arriesgado en meter a Tamiya hasta ese momento, pues se arriesgaban a cometer un delito.

—¿Un brindis? —propuso Johnny—. Por la nueva etapa del espectáculo.

Los demás aceptaron. El chico corrió a por unos vasos y una botella de champán.

—Por la nueva etapa —dijo, alzando el vaso.

—Por la nueva etapa —respondieron los demás.

—Y por los amigos que nunca se separaron —añadió Milly, antes de dar el trago.

Los más jóvenes del acuerdo habían continuado con su amistad después de la pelea que tuvo lugar años antes. Al principio con cuidado, pues la discusión era reciente, los cuatro se dieron cuenta de que ninguno estaba dispuesto a dejar la vida que habían conocido y que tanto les gustaba, por lo cual habían proseguido con el acuerdo entre ellos cuatro. Aún así, oficialmente, Milly era la novia de Tamiya, y Johnny era la pareja de Hiroki.

—¿Habéis sabido algo de los demás? Por casualidad, me refiero —preguntó Tamiya, curiosa.

—Absolutamente nada. Hiroki sólo mantiene relación con Yumi, y ambos tienen cuidado de no hablar de los demás —respondió Johnny.

—¿Y sabe Yumi que su hermanito es una estrella del porno amateur? —bromeó Milly.

—Primero: de amateur nada —dijo el japonés, presumiendo—.Y segundo: no. Le daría un infarto si lo supiera. Prefiero guardarme los detalles de mis negocios.

Asintieron, dándole la razón. Y lejos de deprimirse por el pasado, decidieron pasar el resto de la velada como ellos sabían: dándose amor y sexo a partes iguales entre los cuatro.

Era ya jueves por la tarde cuando Laura llegaba de su trabajo. Echó un vistazo rápido al rellano mientras caminaba. Parecía desierto. Perfecto. La clave estaba en no detenerse. Caminó, caminó, llegó al portal… Y en ese momento oyó que una puerta se abría a su izquierda. No pudo evitar mirar y encontrarse con Aelita.

Se produjo un silencio incómodo. Se preguntó si saludar por educación, o pasar y volver a su casa. Ambas situaciones se le antojaban horribles. ¿Y si fingía ceguera? Absurdo, no iba a colar. Pero el dilema lo resolvió la pelirrosa.

—Buenas tardes —dijo secamente. Sujetó con más firmeza la bolsa de basura que iba a sacar y salió a los contenedores.

Laura intentó responder, pero se había quedado muda momentáneamente. Se sintió fatal. Corrió al ascensor. Pulsó el botón. Y esperó que se abriera la puerta antes de que Aelita volviera. Pero no.

—Hasta luego —se despidió Aelita, en un tono de voz gélido por el rencor.

Laura gruñó, y de dos zancadas se plantó ante la puerta de Aelita. Empujó antes de que se cerrase del todo y entró. Aelita la miró con rencor. Los inicios de su relación habían sido complicados, pero habían terminado llevándose bien. Ahora en cambio volvía a tener ganas de lanzarle cuchillos hasta que alguno acertase.

—Perdone mis malos modales —dijo Laura—. Debí haber saludado.

—¿Me estás vacilando? No me hables de usted. Simplemente, si vamos a convivir todos en el mismo edificio, espero que al menos no tengamos que estar evitándonos —respondió Aelita, fríamente.

—Eso es un poco complicado, ¿no crees? Después de lo que pasó…

—Lo que pasó, pasó. Y creo que ya deberíamos ser mayores para dejarnos de tonterías. La vida ha seguido para todos.

—Eso creo yo.

Laura giró la cabeza. Estaba Javier en el sofá sentado, pero no se había percatado de ello hasta que hubo hablado.

—¿Qué haces aquí tú? Acaso… ¿Acaso estáis…?

—Claro, de hecho íbamos a hacerlo en el jardín por si alguno quería unirse —ironizó Javier—. No, simplemente he venido de visita. Un buen paseo desde el Kadic.

—¿Trabajas en Kadic ya?

—Sí. Y Sissi es la directora. Su padre ha decidido jubilarse prematuramente y ha heredado el negocio —le contó, despreocupado.

—¿Qué quieres, Laura? —preguntó Aelita—. Sólo he saludado, no tienes por qué interactuar más con nosotros.

—Me… me llama la atención que sigáis hablando después de… de "aquello" —respondió la rubia.

—Es más una relación de cortesía. Precisamente Javier había venido para saber si había pasado algo con los demás —explicó la otra—. Pero no, estos días han sido muy tranquilos para nosotros. Apenas me encuentro con los demás.

—Yo igual… —respondió Laura—. En fin… No se volverá a repetir lo de hoy… Hay que normalizar esto y para ello no podemos estar ocultándonos.

—Tienes razón… ¿Café? —propuso Aelita—. No me gusta eso de tener gente en casa y no ofrecer nada.

—Pues… sí, te lo acepto —respondió Laura, pensándoselo un poco. Tampoco iba a pasar nada por tomar una taza de café.

Javier aceptó también tomar el café. Muy lentamente, como si se acabaran de conocer, se fueron poniendo al día de cómo les trataba la vida. Quizá era cierto que podían tener una relación del tipo formal entre ellos. Habían pasado bastantes años como para que el pasado les atormentara. Y por suerte, ninguno de los tres sacó el tema.

Jeremy estaba en el tejado del edificio. Se había propuesto resintonizar la antena, y en eso se hallaba. Giraba la antena de a pocos, y Sissi le indicaba cómo recibía la señal de imagen.

—Gracias por ayudarme —dijo el chico—. Con esto vamos a pillar hasta las emisiones de Corea —bromeó.

—No hay de qué. Aunque espero que los vecinos no se lo tomen a mal. ¿No les estarás dejando sin televisión? —preguntó Sissi.

—Quizá… Pero es necesario hacer esto. Y más barato que llamar al antenista.

Sissi estuvo a punto de decirle que esas cosas debía hacerlas el presidente d ella comunidad de vecinos, pero entonces recordó que era él mismo. Se preguntó si Aelita y Javier estarían bien o en tensión. Solían verse de vez en cuando, pues no les gustaba tener a sus padres preocupados por ellos. Y antes del incidente había aprendido a querer a su hermanastra.

—¿Has sabido algo de los demás? —preguntó—. Ahora que vivís aquí todos juntos… Sabes que podríais mudaros una temporada con nosotros, tenemos sitio en Kadic.

—Te lo agradezco, pero estamos bien. No me he encontrado con nadie, y… —empezó Jeremy, pero en ese momento se abrió la puerta que conectaba con el portal, y aparecieron Andrew y Eva—, y ahora sí.

—Ahora entiendo por qué no se veía la tele… Jeremy, ¿qué haces?

—Ajustándola.

—¿Para qué?

—Para ver más porno —respondió despreocupadamente, y volvió a girar un poco la antena—. ¿Qué tal se ve ahora?

—Pues parece que muy bien. Según esto la calidad de la señal es muy alta. 99%.

—Perfecto —dijo Jeremy—. Ya podéis volver a casa, que el presidente lo tiene todo arreglado.

—Aprovecho para sugerir algo. Fibra óptica —dijo Eva—. La necesito. Y seguro que a los demás os viene bien.

—Ya he pedido presupuestos… Si la próxima junta de vecinos no se trunca, podré decir los precios y que votemos si sí o si no —dijo Jeremy.

Pero a Eva no se le escapó un detalle de su conversación con el chico.

—Podrías mirarme al responder, ¿no?

Jeremy no respondió. Era cierto que estaba evitando las miradas de todos. A veces incluso evitaba las miradas de Sissi y Javier. Era un movimiento reflejo. Se había acostumbrado a no mirar para esas ocasiones. Sin embargo, hizo el esfuerzo de mirar.

—Lo siento. En fin… Por aquí hemos terminado.

—Sabes que una convivencia así es imposible, ¿verdad? —intervino Andrew.

—Como para no serlo… —comentó Sissi—. Aquello fue muy fuerte…

—Sí, pero… ¿tanto como para…? —preguntó Eva, pero fue interrumpida por Jeremy.

—Eva, aquel día descubrimos que muchos habíamos estado haciendo cosas en el acuerdo que no nos apetecían. Muchas veces por la presión de grupo. Y… perdona que te diga, pero tú sólo llevabas unos meses dentro cuando ocurrió. Igual que tú —añadió, mirando a Andrew—. Pero para los demás, que llevábamos años así, fue como darnos cuenta de que todo aquello había sido una gran mentira.

Ninguno de los dos pareció saber que decir. Sissi se limitó a bajar la mirada. Sí, aquella noche había oído cosas hirientes. Algunas incluso la inmiscuían a ella. Intentó bloquearlo, y ayudó a Jeremy a guardar en la bolsa el equipo de sintonización.

—Pero eso no es razón suficiente para dejar de hablar después de tanto tiempo, ¿no? —preguntó Eva, persiguiendo a ambos, que bajaban al trote por las escaleras.

—No debería —concedió Jeremy.

—Pero ya viste cómo se comportó la gente ese día. No están dispuestos a hablar de nuevo —añadió Sissi—. Si no… Bueno, estaría bien reunir a la vieja pandilla. Pero no parece ser algo que vaya a ocurrir.

—¿Y qué es de vuestra vida? —se apresuró en preguntar Andrew, antes de llegar a la planta baja, donde vivía Jeremy—. Ya que nos hemos encontrado…

—¿Qué es lo que os pasa? —quiso saber Sissi.

Eva y Andrew se miraron. Ella suspiró, y decidió explicarse.

—Si Andrew y yo decidimos vivir juntos… En parte fue porque nos habíamos aclimatado a vosotros… Lo que nos presentasteis fue tremendo y ha sido duro no teneros todo este tiempo. Teníamos nuestra vida, sí, pero… Faltaba algo.

—Y vivir juntos era lo único que nos ayudaba —continuó Andrew—. Por eso la otra noche pensamos que, bueno… Si nos cruzábamos con alguno, intentaríamos hablar con él o ella…

Aquello fue un punto de reflexión para Jeremy y Sissi. ¿Estaría bien entablar conversación con ellos? Por una parte, recordaban lo que había ocurrido. Por el otro… Que fueran de sus miembros tan recientes mitigaba mucho los rencores que podrían tener de la noche fatídica en que todo se truncó. Dándose cuenta, Andrew les propuso subir a tomar una copa. Jeremy miró un momento hacia la puerta de su casa y a continuación, subió por las escaleras. Sissi subió también. Quizá aquello fuera un error, pero era un error que debía cometer para saberlo.

Laura se sorprendió al ver la hora que era. Bastante tarde. Sería mejor volver a casa rápidamente. No quería discutir con William, a quien notaba tenso desde que descubrieron a quienes tenían de vecinos.

—Muchas gracias por el café, Aelita… Ya nos veremos por aquí, supongo —añadió, tímida.

—Supongo —respondió la pelirrosa, y le tendió la mano. Laura se la estrechó, con cautela—. Tranquila, que no quemo.

La rubia sonrió, se despidió de Javier, y salió de la casa. Respiró, con calma. Se sorprendió de ver que estaba calmada. Sonrió, y se dirigió al ascensor. Llamó. Pero una voz a su espalda hizo que se girase.

—¡Mira, Luna, es mamá! —dijo la voz de William.

Laura sonrió al ver a su marido y su hija. El chico la había recogido de la guardería antes de volver a casa del trabajo. Laura cogió a su hija en brazos y besó a William.

—¿Todo bien hoy? —preguntó la chica.

—Maravilloso. Va a ser un gran mes, me parece a mí —respondió este—. Quizá incluso… Tengamos la opción de mudarnos de nuevo dentro de poco.

Laura le miró con una sonrisa que él nunca sabía interpretar. Por un lado, le agradaba la idea de volver a serenarse y vivir lejos de las tensiones. Por otro lado, pensaba que se trataba de exagerar algo que no hacía falta darle más importancia. Tener de vecinos a sus viejos amigos no podía ser algo tan terrible, por mucho que el otro dijera.

De pronto William se quedó serio. Alguien apareció por el portal. Era Dorjan, vestido con una camisa y con un maletín en la mano. Hubo un silencio tenso una vez más. William se acercó un poco más a su hija y a su mujer. Dorjan pasó del ascensor y se dirigió a la escalera.

—Buenas tardes, vecinos —saludó. Subió un par de escalones, pero al no recibir respuesta, se paró y volvió a saludar, mirándoles directamente—. Buenas tardes, vecinos.

La puerta del ascensor se abrió en ese momento, y William se escabulló en su interior. Aquello fue la gota que colmó el vaso para Dorjan, que de un brinco volvió al suelo, y se plantó ante la puerta del ascensor. Laura se preocupó.

—¿No tienes intención de devolver el saludo, basurilla? —preguntó.

—No te había visto. Pensaba que veía un fantasma —respondió William, fríamente.

—Un fantasma, claro… Mira, te vi el día que nos reencontramos. Creo que te faltó poco para pegar a Odd —dijo Dorjan, extrañamente tranquilo—. Sé que Odd no necesita que le defiendan, pero… Si le pones la mano encima, vamos a tener muy serios problemas, ¿vale?

Lo dijo con un tono de voz y una sonrisa de tranquilidad que pondrían nervioso a más de uno, pero William no estaba dispuesto a entrar en provocaciones. Andrew miró a Laura un momento, y se fue con una cara que la chica interpretó como resignación. Ella entró en el ascensor.

—¿Entiendes por qué tenemos que mudarnos? —dijo William.

Pero Laura no lo entendía. Siendo sincera consigo misma, no se había percatado de la animadversión de William hacia Odd hasta ese momento, y no entendía el motivo por el cual, de todos sus antiguos amigos, era el rubio quien parecía enfadarle.

Jeremy salió de bastante buen humor de casa de Eva y Andrew. Se había pasado el rato mirando el equipo de Eva, y curioseando en los programas que usaba para hacer animación. Sissi, por su parte, había comentado con Andrew la posibilidad de hacerse un pequeño fotorreportaje, y al chico le había parecido bien.

Se despidieron y volvieron hacia la casa de Jeremy, quien sugirió pedir una pizza para cenar si llegaba rápido. Al fin y al cabo, los cuatro tenían trabajo al día siguiente, pero lo que habían hecho por la tarde les había animado a intentar luchas un poco más por la amistad que habían tenido.


¡Lo prometido es deuda! No han pasado meses entre capítulo y capítulo ;) ¿Qué os va pareciendo la historia? Poco a poco voy haciendo que el grupo hable... Aunque no todo tiene que salir bien :P

Por cierto, hice una corrección en el capítulo 3. Puse que Laura y William planeaban tener un hijo cuando en realidad en el capítulo 1 puse que ya tenían una, de forma que he corregido la frase de William para dar sentido (esto pasa cuando publicas cada mucho tiempo, que te olvidas de tus propias ideas). Así que, que nadie me venga con que me he equivocado, que ya lo he corregido :P Y de paso he aprovechado para explicar un poco qué es de los pequeños, que aún no habían aparecido.

nanopulga: Me alegro que te gustara ^^ Y espero que disfrutes de los fics previos a este. Y gracias, intento siempre tener mucho cuidado con la redacción al escribir. ¡Saludos!

CarlosJim04: Bueno, todo, todo... fue la "gota" que colmó el vaso (se pueden hacer chistes). En realidad para ellos era algo común, pero cuando surgía sin más, no cuando alguien daba la idea explícitamente. Y ¿ves? No te he hecho esperar mucho ;)

lalo101097: No sufras, que no lo consideré agresivo ;) A ver, en toda convivencia termina habiendo roces, y en este grupo los había habido y nadie dijo nada... hasta ese momento, que fue el problema. Sí, la gente del grupo por lo general quiere abrirse, pero Yumi y William, especialmente él... A ver, sin conflicto no tendría sentido hacer esta nueva trama :P Y agradezco tus palabras, uno siempre intenta mejorar (para lo cual, además de escribir, ayuda leer, cosa que no dejo de hacer). Saludos, y espero que te haya gustado este capítulo.

Betico18: Mucha suerte con esos exámenes, y espero que este te ayude a relajarte un poco más. Creo que no acertaste sobre quienes estarían en la web-cam :P Planeé que ellos siguieran en contacto (y con sexo) cuando ideaba la trama de este fic (allá por el año pasado). Me alegro que disfrutaras la relectura, y tranquilo, que yo no abandono de la noche a la mañana ;)

Cata: ¡Gracias! ^^ Me alegro de que te guste. Intentaré mantener el nivel ;) Y sí, habrá más capítulos de "Code:Lemon", que de hecho ya tengo alguna petición recibida por Twitter.

Guest: Me alegro que te gustara ^^ Tranquil , que creo que las musas van a estar de mi parte estas semanas para publicar con algo más de frecuencia, para que la espera no sea tan dura. ¡De nada!

Usuario865: Sí, empezaba a ser algo así como el cometa Halley xD Yo también lo espero, escribir me ayuda mucho a ordenar ideas en mi cabeza. Resulta terapéutico y todo. Y sí, Odd claro que es un liante. ¡Si fue él quien propuso el acuerdo! xD Y daré algún dato más de las cosas que se dijeron esa noche... A su debido tiempo ;) Espero que este capítulo te haya gustado. ¡Saludos!

Alejito480: Sí, ¿verdad? No suelo escribir esas cosas :P Y sí, Sam... Bueno, sabes que tengo debilidad por ella (y eso, irónicamente, me lleva a hacer que sea quien más sufre...) Seguiré así por más capítulos ;)

Dicho esto, me despido por lo pronto. Lo próximo en publicar será un one-shot en "Code:Lemon", pero ya estoy preparando el próximo de este fic. Saludos, y lemmon rules!