Maestros del engaño
Capítulo 4.
Zoo Street, avenida 33, a 25 minutos de Zootopia Centro.
8:00 p.m.
Tres días después de la cita con Nick Wilde, Judy por fin se vio libre del trabajo y fue a buscarlo.
Para no afectar su otra investigación decidió que lo mejor era empezar con un rastreo nocturno. Aprovechar las primeras 4 horas de la noche e ir tras pistas.
En la tarde de ese mismo día, tomó "prestado" el pequeño archivo de la llamada telefónica y sacando un duplicado se marchó a la hora de descanso.
Tomaba té verde mientras hojeaba el documento. Nada relevante:
- El nombre Nicholas Wilde en la respectiva línea, la hora 9:45 p.m. y la fecha miércoles 16 de agosto. -"Una semana y 5 días desaparecida"- Judy siguió leyendo, con sumo cuidado- La dirección, un edificio de apartamentos de avenida 33 en ZooStreet , 8mtrs Este, 60 mtrs Sur ," El gran Hotel" -"No está tan lejos, mal sitio... "
Todo iba bien, hasta que vio el registro textual de la llamada...
Judy frunció el ceño al leer entre tantas frases inconclusas el nombre "Kitty van Tousse." Era el animal desaparecido, la supuesta novia de Nick Wilde. ¿Qué rayos era aquello? En su entrevista, el zorro había dicho Nora, nunca Kitty , Judy lo escuchó perfectamente ¿Acaso él se confundió? Imposible , aunque si lo había notado un poco nervioso ¿O es que mintió? ¿con qué propósito?
La oficial se sintió extraña ante ese pensamiento, él no tenía motivos para ocultar el verdadero nombre... ¿o sí?
Con la idea en mente toda la tarde-noche la coneja se despidió normalmente de todos y se fue hacia su apartamento, meditando el asunto, dándose cuenta que no podía dejar eso sin resolver más tiempo, necesitaba respuesta del zorro.
Así que se cambió el uniforme por su ropa de civil y tomando el archivo fue a la dirección de la casa de Nick.
No le fue difícil llegar, conocía todas las zonas importantes de su breve tiempo en los parquímetros.
Cuando divisó el lugar dejó el auto estacionado dos esquinas antes del edificio, solo para evitar miradas sospechosas.
Iba en jeans, un abrigo beige bastante grueso, bufanda verde pálido que le cubría hasta la nariz haciendo juego con un gorro para invierno, de acuerdo al clima frío por su cercanía con ThundraTown y un maletín pequeño con la información del caso y su arma paralizante en el bolsillo delantero del pantalón, solo por costumbre.
Aunque esas calles tampoco tenían buena pinta, Zoostreet tenía la mala fama de ser hogar de pandillas y era lugar para una tierna conejita. Solo bastaba echarle un vistazo al bloque de apartamentos destartalados.
-"Y pensar que un buen animal como Nick vive aquí... "
Entró al vestíbulo principal, gris y sucio.
-Buenas noches-saludó a una pantera mal encarada que ni siquiera levantó la vista de su móvil -Busco al zorro Ni...
-Subiendo las escaleras, piso 5, cuarto 3B. -le contestó automáticamente.
Seguro era el único zorro en el edificio...o lo buscaban mucho.
-G-gracias.
Al llegar se encontró con varias puertas, todas sin número.
Dio varias vueltas por el largo pasillo, la luz era escasa y parpadeante, ruidos raros con música estridente y varios olores, algunos intolerables.
" "Gran Hotel", vaya broma"-se dijo, pensando seriamente a pedir una estricta inspección de ese lugar al día siguiente.
Estuvo 5 minutos deduciendo cual podía ser la puerta, alejándose de las ruidosas y se detuvo en una que parecía tranquila.
-"Seguro es está "
Tocó una vez, nada.
Dos intentos más, sin respuesta.
Acercó una oreja a la puerta, tal vez Nick ya dormía.
Prestó mucha atención hasta que otro sonido interfirió con el sepulcral silencio interior.
Demasiado sigiloso. Demasiado cercano.
Abrió los ojos con sorpresa.
Rápidamente sacó su arma paralizante y girándose quiso apuntar hacia el sujeto , pero fue empujada violentamente contra la puerta.
Vio colmillos puntiagudos y un hocico agitado, ojos verdes furiosos e intimitantes..ojos verdes...
Era Nick Wilde.
La reconoció en seguida, casi como ella a él, pues su semblante cambió drásticamente:confunsión.
-¿O-oficial...oficial Hopps? -preguntó extrañado, soltandola despacio.
Las patas de Judy volvieron a tocar el suelo y trato de recuperar el aliento del susto que le dio. Su naricita la delataba.
-Lo siento ...yo...-él trató de disculparse.-...creí que era un ladrón.
Judy lo miró fijamente desde su baja altura, había algo diferente en él: ¿diferente expresión corporal? ¿o era la entonación de su voz? ¿O quizá su atuendo totalmente negro como de motociclista?
"¿Cuánto llevas viéndolo como idiota, Judy? Rayos,di algo cabeza hueca, parece incómodo"
-¡NO!...-él se sobresaltó y ella deseó abofetarse-no... no, yo lo siento Señor Wi...Nick, debí telefonear antes de venir.
-Pero, ¿que hace aquí? ¿y a está hora? -Se miraba inquieto tal vez y luego alarmado.-¡¿No me diga que va a retractarse con lo de la investigación?!
-¡Eso nunca! En realidad, sí vine por el caso.-Nick relajó el cuerpo, aliviado.- Tengo unas preguntas que hacerle.
-Lo entiendo pero ¿Ahora?... pasan de las 9pm. Este es un sitio muy peligroso para una señorita.
-Policía. -corrigió algo disgustada.
-¡Con más razón!-exclamó preocupado. -¿Trae su placa? ¿Un auto al menos?
-Por supuesto.
Judy levantó el borde de su abrigo para mostrarle que de su jeans se abrochaba su reluciente placa y algo más que que llamó la atencion de Nick, aparte de su curvilínea cintura: su arma para freír bandidos.
Se sintió un poco incómoda ante su mirada penetrante viéndola en esa zona, así que bruscamente se cubrió y agregó:
-No se preocupe por mi, el auto esta a dos esquinas de aquí, solo vine a aclarar unas dudas con usted.
-Claro, ¿y sobre qué exactamente?
-Sobre su llamada a emergencias y el nombre falso de su prometida que me dio hace dos días.
Nick se quedó mudo y abrió con sorpresa sus atrayentes ojos verdes.
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Las orejas de Nick se levantaron automáticamente ante lo que acababa de decir la coneja policía.
¿Nombre falso? ¿Acaso cometió un error? ¿Él? Improbable.
"¿Qué tramas Judy Hopps?"
Pero para averiguar de que iban esas acusaciones y viendo que ya no podía librarse( gentilmente) de Judy, solo le quedó hacer una cosa:
-¿Le parece hablarlo adentro?, no es conveniente aquí en la entrada.
-Claro.
Ella le cedió espacio para que abriera la puerta y así ambos entraron a la sala oscura hasta que el cánido prendió un la luz de la entrada.
Debía figir estar apacible con su repentina aparición sin aviso, aunque realmente vigilaba cada uno de sus gestos.
-Para ser sincero, me tomó por sorpresa Oficial...
-Judy, por favor. llámame Judy, ahora no estoy en servicio. -sonrió- Sin uniforme ni esposas.
"¡Ah sí que ahora estamos en "confianza", Zanahoria inoportuna!"
-En ese caso...¿puedo ofrecerte algo de tomar, Judy? -Le devolvió una sonrisa cómplice.
-Café estaría bien.
"¿En serio?, ¿Así de cliché? ¡Que aguafiestas!"
-¡A la orden!.
Nick se adelantó encendiendo las lámparas del salón principal, dejándo a la pequeña presa inspeccionar el lugar a gusto mientras él dejaba su chaqueta y su maletín detrás del escritorio de su espacio de trabajo y luego a la cocina.
Parecía impresionada, y no era para menos. Su hogar por fuera no era la gran cosa, incluso pecaba de pocilga en conjunto con la porquería de edificio, pero por dentro estaba perfectamente amueblada y diseñada con apariencia lujosa. Un apartamente engañoso, muy apropiado para él.
Tal vez los muebles o el suelo de mármol blanco la tenían asombrada, tal vez los cuadros caros o las esculturas, quizá la isla que conectaba el minibar y la cocina donde él se encontraba haciendo lo suyo o la impresionante vista del ventanal, que tenía a la izquierda, tal vez todo a la vez...ella volvió a verlo, seguro le preguntaría cómo podía tener un lugar así y Nick ya tenía la respuesta falsa. Lo que nunca espero que dijera fue:
-¿Y las fotografías?
Quedó mudo de nuevo. ¡vaya que era inquietante esa chica y su habilidad de observación!
¿Que debía decir? Había descuidado su papel de zorro hogareño, nada de él y su apartammento daban la impresión que él le había mostrado a Judy.¡incluso ni recordaba dónde había dejado las estúpidas gafas!...Y ahora las fotografías clásicas de alguien que ama su familia y su prometida.
Y es que nunca le interesaron los recuerdos agradables, alguien como él no debía permitirse tenerlos.
-Yo...no me gustan los retratos. -contestó con sinceridad, encogiéndose de hombros.
-¿en serio? -lo miró con curiosidad con aquellos bellos y peligrosos ojos violetas, acercándose a la barra del desayunador, quedando frente a él.
Nick estaba aprendiendo a temer a su mirada suspicaz.
-En los momentos especiales nunca hay tiempo para tomar fotografías-sonrió, acortando la distancia también, sirviendo la bebida en la taza para Judy.-...además mamá tiene suficientes por los dos en casa.
"Tal vez aún las conserva, quién sabe..."
Judy rió bajito y Nick la observó ligeramente intrigado. ¿Dijo algo mal?
-Serás el novio más terrible que he conocido...
Él sabía que ella solo trataba de bromear acerca de su falta de detalle con su prometida pero el efecto de la misma no fue bien recibido de su parte ,que frunció el ceño pensativo:"No se trataba solo de mí, es que a ella tampoco le gustaban esas cosas...
La conejita notó su repentino silencio enterándose de su imprudencia.
-"¡Oh Nick, como lo lamento, no debí...!-Estaba apenada y sus orejas cayeron-yo solo...mencioné lo de las fotografías porque necesito una para el expediente...-terminó en un murmuró, avergonzada por su torpe comentario.
"Si tan solo supieras la verdad detrás de mi reacción, Zanahorias"
Eso lo devolvió a la realidad.
Una donde Judy volvía a la razón que la había llevado ahí: La búsqueda.
-No, no hay problema.-Trató de sonreír para ocultar su propio malestar y rebuscando en su bolsillo sacó la billetera.-Toma, tal vez está ayude.
Le extendió una foto pequeña, bastante gastada, donde la zorra pelirroja sonreía dulcemente en un día de picnic o algo por el estilo.
Ella observó la imagen callada.
Y luego otra vez esa mirada indagante y bella.
-¿Por qué mentiste sobre su verdadero nombre, Nick?
"Aquí vamos, Wilde."
Soltó un suspiro cansado. Iba a decirle la verdad...a medias, claro.
-Es una de las cosas que oculté a la ZPD y que prometí decirte...y ahora que sé que no renunciaras al caso, yo puedo decirlo...
Lo miraba expectante.
-Mentí para protegerla, ella...no estoy seguro, pero creo que se ha metido en problemas con personas peligrosas, Judy.
Esperaba que eso la convenciera y así fue cuando asintió como si comprendiera los hechos, hasta que agregó:
-¿Y por eso te disfrasaste así el día que nos conocimos en la Estación?
"
¡¿QUÉ?!"
Se paralizó por enécima vez esa noche.
"No, no, no ,no,no...! ¡El Diablo me lleve mil veces! "
-¿De qué ha...?-
-Ya lo había sospechado antes-lo cortó-pero cuando te vi a los ojos en el pasillo, lo confirmé...y luego, aquí, al darte el pase de confianza...¿Por qué, Nick? ...¿Acaso, también te has relacionado con esas personas peligrosas...?
"¡Reacciona imbécil! ¡O perderemos la partida...contra una maldita presa! "
-Sí, mentí-confesó con seriedad. Jugandose el pellejo con su epectacular farsa. En parte furioso por ser tan idiota y dejarse llevar por la situación. Judy era astuta, ya lo sabía, siempre lo tuvo presente...y se descuido mínimamente -...pero no tengo nada que ver con esa gente, ni siquiera sé si ellos la...tienen o si...le han hecho algo...¡No tengo ni idea de quien o quienes podrían ser!-exclamó desesperado-Solo, no quería que nos juzgaran a ambos al contar eso. ¡Somos zorros! Evidentemente, tenemos las de perder...por eso me escondí, aún sabiendo que no podría engañarte por mucho tiempo...¡Que idiota fui! No creerás ni una palabra más de mi hocico ¡Pero estaba tan asustado! No puedo perder a Kitty, no lo soportaría...
"Sobretodo porque tiene mis cosas, la muy traidora"
Judy lo observó con pena, tragándose su actuación...al menos así lo mostraba.
-No lo harás, Nick...¡Yo estoy aquí y no descansaré hasta encontrarla aún si no regreso a casa a dormir! Haré una investigación nocturna, fuera de la ZPD.
Sonrió, comprensiva e irradiando confianza otra vez.
El zorro tomó su pequeña pata gris entre las suyas, justo como aquella última vez.
-Espero que perdones mi engaño, no fue con mala intensión. Lo juro.
-No pasa nada ya. Mientras no me ocultes nada a partir de ahora. Es vital no tener ningún otro obstáculo.
-Lo prometo-dijo él con inocencia- y gracias.
Le dio una mirada llena de genuina gratitud.
Porque al fin y al cabo , él era un maestro del engaño.
-¿Te parece comenzar mañana?-sugirió Judy .
..y ella, naturalmente, un conejo sentimental por muy lista que fuera.
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¡Joder! ¿como que a este zorro le gusta jugar con fuego, no? Siempre al límite jajaja
Yyyyyyyy ...amo a Judy :3
