Hola. Como es usual, tarde demasiado en actualizar. Quisiera hacerlo más seguido, pero no todo depende de mi implacable voluntad para seguir, algunas cuestiones no pueden salvarse con la sola voluntad.

TÍTULO:

MI PECADO

PAREJAS:

ItaSasu, ItaDei, SasoSasu, SasoDei, MadaIzu, PeinIzu y GaaNeji.

GÉNERO:

Universo Alterno. Drama. Angst.

DERECHO DE AUTOR:

Naruto es propiedad del excelente Masashi Kishimoto. El presente fic es redactado con la finalidad de expandir el Uchihacest.

RESUMEN:

El objeto de Amor, esa persona a quien no se debería Amar, los conducirá a una desgracia en cadena.

ADVERTENCIA:

De vuelta Lime.

EDADES DE LOS PERSONAJES:

Principales: Itachi (24), Sasuke (15), Neji (16), Gaara (16), Deidara (23), Sasori (23), Pein (32), Madara (39), Izuna (?), Hidan (24), Konan (31) Kisame (30).

Secundarios: Hinata (15), Hiashi (35), Kakuzu (39), Zetsu (35), Sai (16), Temari (29), Kankuro (27), Chiyo (67).

*Las edades de Itachi, Pein y Madara son pasibles de modificación. Quizás Kisame pase a ser un personaje secundario, no lo sé. Conforme mencione a los otros personajes, que considere importante, les indicaré la edad que les asigne. Respecto de la edad de Izuna, ésta se revelará en el transcurso del fic.

Respuestas a las tres preguntas anteriores en relación de Gaara:

1- El primo es Sasori (no era difícil de deducir, puesto que si Chiyo es la abuela de los Sabaku No, entonces Sasori Akasuna No es su primo).

2- El tío es Pein. Aquí había que pensar, en el anterior "Pecado", hermanos Uchiha (Madara e Izuna) por el otro un pelirrojo (Pein), Madara tiene dos sobrinos (Ita y Sasu) por su parte Pein tiene dos sobrinos Gaara y Sasori pelirrojos, uno de ellos está enamorado de un Uchiha como antes lo estuvo Pein.

3- El ex novio es Sai (Esto dependía de la imaginación del lector, podría haber sido Naruto, aunque después de BON BON ya quedó claro quién era).

PRIMERA PARTE

"No es Pecado, es Amor"

CUARTO CAPÍTULO

Retazos de tranquilidad Ficticia

Dedicado a…

Ayumi Warui

(No es tanto por las respuestas, sino porque sentí que era una deuda pendiente. Tanto por los mensajes privados que cordialmente me escribiste como por tus sugerencias... ¡Mis Felicitaciones! por la respuesta correcta a la primera cuestión)

"Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son"

(Julio Cortázar, Amor 77)

Agradecimientos a Kaku-nii

"Y sabes mi cuerpo no puedo darte, pero si sufres, amor mío, por una pasión suicida… No temas, mi corazón siempre tuyo será"

Había cogido la pasta dental, tras un bostezo largo, colocó un poco de ésta en su cepillo de dientes. Perezosamente, lo metió en su boca y despacio fui haciendo los movimientos propios del lavado. Se preguntaba si su tío estaría satisfecho con su informe, siendo que todo ocurriera a su favor, se imaginaba saliendo temprano ese día. Escupió la espuma de su boca, y miró su rostro aún adormecido en el espejo. Los cabellos cortos rojizos, desordenados y que sin la ayuda de un peine se veían presentables, sus orbes abnegados en su normal cansancio matutino. ¿No había dormido bastante? Se aseguró de haber descansado las seis horas que prescribían a su edad, pero incluso esa cuota de siesta no le alcanzaba… sentía que al cerrar los ojos era inmensamente feliz, solía caminar con los párpados cerrados, y dormir con los ojos abiertos cuando se suponía que debía trabajar, ¿o no era así? ¿Cómo distinguir las ilusiones de las circunstancias claras? Si una (sueño) amenazaba con terminar con lo que creía su verdad (vida diurna). El punto era que el sueño en realidad no era sueño, sino su vida completa. Entonces, ¿seguía soñando ahora?

"Al fin, al fin. Tiempo esperando por esta oportunidad, conocer la escuela de Gaara, la academia en que estudia Sasuke Uchiha… Yo no voy a dejARTE ir, ya perdí demasiado… ¿dejARTE?" rió por sus palabras ¿cómo podía decir que el niño no se le escaparía de sus manos, si adónde fuera lo arrastraría con él? Sasuke lo capturó, en todo caso él no lograría separarse de ese amor platónico, de sus sentimientos elevados.

Fue estúpido y tonto, realmente mentecato, al negarse a sí mismo que albergaba una extraña emoción por el hermano menor de Itachi. Desde la primera vez que sus ojos se cruzaron y lo vio llorando en su desgarrador silencio, supo que algún día haría una marioneta con esa expresión que lo cautivó, por eso lo bautizó con el nombre de "Desconcierto Momentáneo", en la oscuridad de su cuarto lo pensó así. ¿Se imponía verlo necesariamente como un encanto insubstancial? ¿Por qué simplemente no podía aceptar que se había enamorado?

"En aquel tiempo, reconocí su belleza inusitada. Sí, Sasuke era hermoso, eso no pude contradecirlo, pero lo era después de… Deidara…"

Mientras seguía pensando, caminó unos pasos hacia la cocina.

— ¿Cómo dormiste, Sasori? —inquirió una voz alegre, a continuación tomó su mejilla izquierda, y fue acercándolo a su rostro —. ¿Muy friolento sin mí? —sonrió y sin preguntarle siquiera, bajaba la cabeza del pelirrojo a su altura.

¿Dormir? Su vida era una imaginación completa ¿frío sin la calidez de alguien? Tal vez… el calor de una persona, en su cama. ¿Sasuke estaría durmiendo a las siete y media de la mañana? No. Estaría arreglándose para ir a su escuela. ¿Estaría caminando por las calles? ¿Y si baja los cuatro pisos, subía a su coche y pasaba los semáforos, le alcanzaba y le preguntaba si podía alcanzarlo al instituto Konoha? ¿Lo aceptaría? ¿Y si para apresurarse saltaba del cuarto piso e iba a doscientos kilómetros por hora, sin respetar las normas de tránsito, Sasuke reconocería su valentía? Se olvidaba de un detalle: Sasuke cauteloso, no se subiría a su vehículo, porque lamentablemente no le tenía una confianza ¿Y si le decía a Sasuke que Itachi lo envió para que lo dejara en el colegio, que Itachi confiaba en él como para encomendarle a su hermano menor?… ¿Y si Itachi se anticipó y le estaría colocando el cinturón de seguridad a Sasuke, para llevarlo como debería ser?

"Itachi…. Itachi" gruñó y regresó a su realidad, con Deidara forzando el primer beso del día.

Sasori lo miró. Ojos celestes… fríos, solía compararlos con el hielo de Siberia, tan ártico y capaz de congelar cada glóbulo de su sangre. Los labios secos del rubio que se acercaban a su cara ¿Rechazarlo? ¿Aceptarlo?

"RechazARTE se adecua a lo que siento. ¿No sería lo mismo que hiciste con mi corazón? Que me haya desilusionado… Que no seas… son los responsable, tú… y él"

La costumbre de siempre, las caricias de cada día. No le gustaba fingir, odiaba la simulación. Detestaba la artificialidad de su departamento. Le parecía extraordinario que varios años atrás, hubiera pensado en ir en contra de las normas sociales, su familia y sus amigos, sólo por contraer matrimonio con Deidara.

"AceptARTE no quiero. Sin embargo al unirme a tus labios, en este día, entenderé…"

No le objetó, ni con palabras ni con gestos, por el contrario posó sus manos en su cuello y lo fue besando despacio. Los sonidos que hacía el ojiazul, le parecieron cálidos. Fue sintiendo su complacencia, puesto que él se apoderó de algunos mechones rojizos. Los tironeaba con cierta exquisitez, al tiempo que exigía una mayor actividad de su amante. ¡Pero qué instantáneo era aquello! Breve como el arte que el ojiazul admiraba… Sasori entendía porque eran notoriamente distintos. El curso de un río no puede cambiarse, y aunque sea desviado por la mano del hombre, volverá al recorrido natural, es tal el destino que corre. Hay cosas que no deben modificarse, Akasuna No lo había comprendido mucho después de cometer su error. ¡Y claro que lo pagaba diariamente!

— ¿Desayunamos o quieres continuar…? —sugirió, jadeando con una fatiga que no le ganaba al deseo que tenía a primeras horas de la mañana.

Sereno e impasible, el pelicorto reparó en la excitación de su entusiasta amigo. Cuatro noches sin contacto físico, y ya se mostraba proclive a las atenciones sexuales. También él, agobiado de jugar con su psicosis maniaca, estaba predispuesto. Sin embargo, no lo admitiría de manera tan suelta.

—Al presidente le agradará un retraso, ¿quieres despertar una mayor curiosidad en Hidan? —No lo había meditado, ¿acaso ya ni podía ocultar su resentimiento? ¿Por qué el eufemismo se colaba en su habla como si fuera innato?

—No acaba de empezar nuestra jornada, y tan humorístico ¿eh? —repuso con un tono despreocupado, recordando la rigurosidad de Pein, en cuanto a la puntualidad.

Al oírlo tuvo una razón más para desencantarse de él. A Deidara no le llegan las indirectas y el día en que entendiera el lenguaje de la ironía, parecía tan lejano como el día en que Madara Uchiha volviera a ser el presidente de Akatsuki.

"Ahora, que tus labios espinosos han tocado los míos, deduzco porque nunca te querré" dispuso en su cabeza, como algo que no debería olvidar aunque reencarnaré en un cuerpo que padeciere una enfermedad mental, porque no habría mayor falta que ésa.

Se habían encaminado a la cocina, sin decirse una palabra. Deidara que estaba acostumbrado a los largos silencios de su compañero de caricias, se dispuso a sentarse en una de las cuatro sillas de la mesa.

Espero pacientemente a que Sasori lo expresara, la frase ceremonial. Éste parecía tener la vista a la deriva, y si no cogió ningún bocado, fue porque no era irrespetuoso. Fiel a su rutina, el pelicorto no pronunció esa solemne palabra. Así que Deidara tenía que decirlo:

—Itadakisamu (1)—murmuró como era usual el de cabellos largos por los dos, ya que su amigo había perdido la tradición de decir "Itadakisamu" o al menos él no lo oía hace tanto tiempo que se imaginaba como sonaría esa palabra en labios de Sasori.

Una vez hecho el habitual saludo a la comida, lo volvió a contemplar. Al mordisquear una galleta con un chasquido, Sasori desaprobó el ruido que hacía. Antes Arte, su anterior inspiración "Arte Simulado". Todavía se quedó con el roce que había sentido. "Bicarbonato de sodio" (2) concluyó tras mucho pensar en el gustillo que el beso le dejó. Sólo por borrar el sinsabor cincelado en su paladar, le puso tres cucharadas de azúcar a su té y lo bebió en dos sorbos. Así de rápido dio por terminado su desayuno.

— ¿Te digo la verdad? —No le gustaba llevar una comida en silencio, y comenzó a hablarle—. Sigo un poco dolido por lo del sábado.

— ¿Ah, sí? —le devolvió con una sequedad ambivalente.

—Sí… no la pasé del todo mal —agregó, recordando su encuentro casual con Uchiha Itachi—. ¡Pero era nuestra primera salida en meses! —exclamó—. Tienes que pagármelo, ¿qué tal si me llevas a comer a la salida del trabajo?

—Pérdida de tiempo. No dispongo del tiempo, cada minuto es preciado—masculló el pelirrojo.

— ¿No dispones de tiempo?

—Este departamento, con todo y sus gastos, no se mantiene solo —le recordó. Aunque tenía en claro que había dos sueldos que conservaban ese hogar.

Hace unos años lo habían adquirido, necesitaban un lugar en donde vivir y no podían gastar demasiado. Fue el ingenio de Sasori el que los llevó a vivir en el piso cuatro de un departamento de cuatro estrellas. La superstición que imperaba en Japón, les significó un alivio a sus bolsillos. Era increíble lo que uno se economizaba, si no era un maniaco supersticioso (3). No le costó convencer a Deidara, y desde entonces vivían allí.

—Pero bien que no tienes reparos en pasearte por todo Japón durante los fines de semana —le recriminó, ya se desesperaba por las "disculpas" de él—. ¿Qué tanto haces los sábados y domingos?

—Vivimos en el mismo departamento, tú deberías saber lo que hago. El sábado salimos y el….

—No hablo del pasado fin de semana, sino de los otros… de tus salidas de los viernes de Akatsuki a no sé dónde, y tus regresos en la tarde de los domingos. Dime ¿a dónde vas? Somos pareja, cuéntame —Estaba curioso y esperaba que Sasori se abriera.

Sasori no dijo nada. Deidara suspiró, le dio un sorbo a su taza e intentó volver a conversarle:

—Tienes un puesto mucho más provechoso que el mío en Akatsuki y no gastas en nada. Podrías comprarte un departamento más lujoso que éste, pero prefieres seguir en este hotel ¿estás ahorrando?

Dirigió sus impacientes ojos hacia el rubio, que apoyó los codos en la mesa y sus puños cerrados sostenían su cabeza, Deidara le sonría abiertamente. A Sasori, que aún estaba adormilado, le pareció ver que los ojos celestes, que lo observaban efusivamente, se oscurecían en un azul oscuro, más y más hasta ser un negro bellísimo. Que las manos eran más pequeñas, y los cabellos eran cortos y no largos, ya no claros sino oscuros.

—Tal vez… —expresó Sasori, dándole la primera ojeada afectuosa—, me gustaría comprar una casa. Una en que pudiéramos terminar los sueños inconclusos… una en que verdaderamente te haría… —se calló, misteriosamente se calló.

— ¿Decías…? —Se excitó tanto que se abalanzó en el mueble, ilusionado con el Amor que no tendría.

Cuando volvió a dialogar pareció olvidar la melosidad que le hubo rodeado:

—Termina de comer, que vamos retrasados —le apuró, saliendo de un trance que se iba haciendo enfermizo.

Se desplomó en la mesa y siguió las instrucciones que le dieron. Algo era algo, Sasori le había dicho unas frases bonitas, no las terminó pero podía contentarse con eso. Así era su vida, con esos pequeños fragmentos que hacían su felicidad. Le encantaba su vida, acostarse, comer, conversar, vivir con Sasori… ¿Se podía coexistir con la simplicidad? Sasori le tiraba migajas como si estuviera alimentando a una paloma en una plaza, y se guardaba todo lo demás para otra persona. Si le daba de comer era porque la paloma estaba en su camino, el día que dejara de lado esa rutina se olvidaría de la paloma. Deidara era indiferente a esa Realidad, enfrascado en su Mundo que no coincidía con el de Sasori.

Era su turno de lavar los utensilios, tan pronto como Deidara ingirió su primera comida del día —que consistía en un té verde, age mochi (pastelillos de arroz frito), nishoku-tamago (torta de huevo en capas), kuri manjyu (pastelillos de castañas), y algunos Umeboshi (ciruelas agrias) que sólo probó por imitar a Akasuna No—, el pelirrojo levantó la mesa.

— ¿Bajamos? —le apuntó el rubio, sonriente al ver que Sasori había terminado de lavar los trastos y se secaba las manos con el delantal.

Sasori había visto el suspiro que soltó Deidara, creyó que a su compañero no le agradaban los lunes. La rutina volvía a empezar, regresar a las oficinas de la empresa. El palabrerío de Hidan, al pelirrojo le era difícil estar más de diez minutos con él y no ofuscarse por sus comentarios. Sin duda, Kakuzu era el hombre más paciente, porque soportar a Hidan cinco días de la semana sin volverse loco no era una habilidad común.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Neji hacía como que miraba los movimientos de su tía, que sirvió el té primero a su esposo luego a él, y después a sus dos hijas. La señora de la casa le dio una señal muda a Hinata, y ésta prontamente tomó una tostada de la bandeja y comenzó a untarla de mermelada de melocotón, imponiendo todo el cuidado que debía a su edad. Hanabi miró a su hermana con ojos traviesos, y a la vez tratando de memorizar el comportamiento de la mayor, que en un futuro le serviría para agasajar a su esposo. Neji siguió visualizando la conducta de su familia, notó que su tía le ofrecía un panecillo a su marido, mientras que su prima se concentraba en él. Dentro se preguntaba, sin dejar de ver a Hinata, si la señora Hyuuga le habría sugerido ser más atenta con él. ¿En qué momento lo habría hecho? Posiblemente, durante los sábados, cuando ella enseñaba a sus hijas el arte de la decoración de las flores, además de hablarles de la plantas. A ciencia cierta, habría deslizado un que otro consejo para la mayor de sus hijas.

—Te agradezco, pero no es necesario que estés pendiente de mí —le comunicó el castaño a Hinata, para que los adultos pasaron a mirarlos.

Su tío suspiró cansadamente, y la esposa puso una mano sobre su hombro. Cuando Hiashi levantó la vista, sus ojos eran firmes. El adolescente comprendió que su tío tenía algo para decirle. Éste contempló al estudiante, reparó en su camisa blanca y su corbata alineada en sintonía con sus cabellos, recogidos con una elegancia de la que estaba orgulloso. Le sorprendió la observación que Neji le hizo a su hija; tal vez pensando que la memoria de un adolescente era corta, y que en las mañanas podía no estar del todo despierto, su mirada se fue haciendo severa. Pero una vez hubo visto el iris de su sobrino, se acordó de la armonía en la residencia Hyuuga, con la llegada de Neji. Aunque las circunstancias no fueran del todo agradables, sobre todo para el adolescente, supieron adaptarse y convertirse en una familia. Neji era el hijo que no pudo tener, brillante y aplicado, y sentía una afectación que no ocultaba cuando asistía a las reuniones de la secundaria Konoha. "Admirable", así definían los educadores a su sobrino. Pocas eran las veces en que, tenía que hacerle una observación, y debía hacerlas si quería que Neji siguiera siendo el niño educado y obediente.

—Faltan pocos años, Neji —afirmó Hiashi—. Tenlo presente. Que el tiempo avanza y no es retroactivo.

No podía escaparse de la realidad, no podía. No quería fallarle, él había vivido sabiéndolo. Lo aceptó aún cuando no sabía que lo hacía. Lo comprendió y se resignó:

—Sí, tío.

Cuando pronunció la aceptación de su sentencia, los adultos sintieron que la tranquilidad nunca se iría de ese hogar. Hinata volvió a tomar una tostada para seguir con su tarea, e Hiashi hizo su cotidiana reflexión, como cada vez que le daban la razón:

—El segundo florecimiento del Cerezo de nuestro jardín, está cerca. El zorzal va preparando su canto, en esta casa seremos mucho más felices cuando eso ocurra.

Lo escuchó y, aunque no quiso, su cabeza grabó la frase. Si en un momento olvidaba cuál era su deber, Neji se aseguraría de que fuera su mente quien se lo recuerde.

—Yo quiero oírlo, la vocecita del pájaro —comentó Hanabi, y sonrió a sus padres.

— ¡Oh! ¡Mi niña! ¡Lo oirás ulular! —aseguró la madre, riendo por el candor de la pequeña.

El calor de una familia, el desayuno con un ambiente coloreado de los matices más cálidos. No pertenecía a esa tranquilidad, esos momentos se desvanecían en las manos. Pese a ello, su entorno lo consideraba parte del reconfortante espacio. Neji se preguntaba si Gaara y Sasuke también se sentirían igual a él. Supuso que sí, cada uno con su problema. Y aún así, viviendo, o más bien sobrellevando, una vida llena preocupaciones.

Se preguntaba por lo que sentiría Hinata…

Se preguntaba qué sentiría Itachi Uchiha por Sasuke Uchiha.

Se preguntaba qué sentiría Gaara… Y se preguntaba qué estaría haciendo Gaara…

Se preguntaba si Gaara llegaría antes que él… Sana competencia de ver quién era el primero en poner un pie en el aula.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Las manos se deslizaban por las caderas de un cuerpo, éste se estremecía, pero no retrocedía. Había quien tocaba y quien sólo se dejaba tocar. Buscaba sentir su piel sobre la otra, y jugaba con los botones de su camisa de seda, la levantaba y la bajaba, como queriendo y no queriendo. Como dudando y no titubeando. Como deseando y no deseando…

¿Prohibición o banal travesura?

Dilemas los había. Tocar su piel era Pecado, y no tocarlo era Pecado… El primer Pecado era para su conciencia moral, el segundo para su corazón… Si cometía el primero habría contrariado las Buenas Costumbres… Si cometía el último habría traicionado a sus Apetitos Sexuales.

Entonces, seguía con ese juego de subir y bajar la camisa de su cómplice secreto, temiendo cometer definitivamente uno de los Pecados. Estaba en el medio de una gran disyuntiva, se inclinaba por una… y luego, sacudía su cabeza, y se inclinaba por la otra… Sabía que estaba confundido sobre avanzar o retroceder.

Más era su conciencia fuertemente moral la que decía "si" y luego "no", después "si", y al rato "no", ya que los cuerpos (con otra Voluntad) interactuaban siguiendo la sola voluntad de ensamblarse. Se torcían y se tocaban, y emitían susurros duraderos. Iban descubriendo la sensación de Eternidad.

La camisa que cae, tras una larga lucha, en un suave sonido, los pezones friolentos que quieren ser calentados con sus manos, no dudo en tocarlo. Hace movimientos con sus dedos, oprime y pellizca la carne, desliza sus labios por esa piel ahora tibia… La piel sabrosa que lo enloquece…. ¿Cómo puede sentirse tan bien tocando a una persona de su mismo sexo?

Silencioso de la abrumadora belleza que irradiaba, ni respiraba pero sus sedientas manos corrían en la estructura de la obra que se exhibía únicamente ante él.

Tocaba toda la piel que sus manos limitadas le permitían, y no contento con eso, empezó a usar su boca… marcando caminitos, avenidas, calles y hasta autopistas en la carne virgen.

No entendía que era eso, o más bien Uchiha Itachi no quería ver que esas manos eran… (desgraciadamente) suyas, las mismas manos que escribían, las que contaban miles de yenes, las que firmaban papeles, las que cortaban algún vegetal, las que tocaban la frente de su hermanito, las que manejaban los palillos, las que le ayudaban en su limpieza de los dientes… esas mismas manos eran las que ahora eran usadas de manera indebida… porque acariciaban a un joven de unos dieciséis o menos años. ¿Cuántos pecados estaba cometiendo?... Dos: palpar reiteradamente a un menor y que éste fuera un niño. Homosexualidad y seducir a un muchacho inexperto (estupro).

La mañana siguiente a ese sueño, el abogado de Akatsuki se levantó con una excitación en su cuerpo, pese a que se había bañado con agua helada, el calor continuaba en todas partes. Estaba tratando de olvidarse de su noche agitada, al preparar el desayuno e intentar concentrarse en las noticias del diario. O eso quería, cuando su hermano menor se apareció en la cocina, con sólo dos prendas de su uniforme, el pantalón y la camisa. Lo inusitado era que Sasuke no se había arreglado correctamente. Su piel estaba a luz, libre de ser vista para cualquiera que quisiera ver un poco más que su cuello. Itachi que no era inmune a este tipo detalles, más cuando se trataba de su querido hermanito, abrió sus ojos. Y le estuvo contemplando, sin querer… sin disimulo… Hasta que Sasuke le habló:

— ¿Tengo algo mal? —Sasuke había notado que Itachi le había estado observando desde que se había sentado.

Y no es que no le gustara que Itachi lo mirara cuidadosamente; por el contrario si él lo prefería, el peliazul estaría complacido de mostrarse al natural. Pero el ojirrojos no había dicho al unísono, como era costumbre entre ellos, "Itadakisamu", lo que parecía impropio de él.

Ni le iba a decir que lo estaba mirando, aunque el adolescente ya lo sabía. Quiso parecer desafectado y en un descuido, Itachi cogió el cuchillo de la mantequilla y lo metió en su taza. Sasuke emitió una débil risa e Itachi tosió para que se callara.

—Arréglate la camisa, Sasuke —le ordenó como si el mayor Pecado de Sasuke Uchiha hubiera sido mostrar parte de su piel.

Sólo por la educación que exigía Itachi, el niño se arregló. Mientras lo hacía se preguntaba si todos los abogados serían así de frígidos. Tontamente, admiró a su hermano por ser tan severo y aplicado en la presentación personal, tanto fuera como dentro de su hogar.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Puso el vaso en su mesita, tragó las pastillas que le había entregado su terapeuta esa misma noche. Se acostó en su lecho, esperando que las pastillas le dieran el sueño que su cuerpo le negaba.

Oyó la gotera del baño, estaba seguro de haber cerrado el grifo después de haberse dado el embuche al cepillarse los dientes. Pero lo oía otra vez, ese goteo que le atestaba la cabeza. Se levantó de su lecho y caminó descalzó al cuarto de aseo. Con un espanto que caló despacio en sus venas, fue apoyando su oreja más audaz en la puerta. Sólo un silencio que era cortado por su aliento, y que ahora le causaba un extremo pavor. Aún así, sintió que alguien estaba dentro, en su casa, ¿la mucama? No, el servicio doméstico no rondaba a altas horas de la noche, mucho menos en su habitación. Tal vez había sido su imaginación, y sólo por comprobar que tan loco estaba, abrió la puerta y se adentró sin vacilar.

Miró el lavamanos y su grifo semiabierto. Procedió a cerrarlo, y suspiró creyendo que ahora descansaría tranquilamente. Sin embargo, el sonido de una gota le paralizó el corazón. En un intervalo de segundos, un similar ruido retumbó en sus orejas. Lentamente, giró su cuello hacia la ducha. Nada. Un poco aliviado, corrió el vidrio, para verificar si el problema venía de ahí. En algún momento, no sabría decir cuándo, percibió un gemido como de una persona. Se quedó rígido, y su cuerpo comenzó a sudar frío, sus ojos se quedaron en blanco, y su respiración se cortó al oír esa voz que aclamaba en un balbuceo espeluznante…

Ani… Ani…

Habría retrocedido hacia la puerta que estaba tras su espalda, pero sus pies parecían pegados al suelo. Intentó moverlos en su desesperación, más no logró otra cosa que caerse de bruces, ahogándose con el propio aire de sus pulmones.

De un rincón la voz seguía diciendo:

Me dejaste morir, me mataste… Aniki…

Lo paralizó. Ya sabía quien estaba en su bañera.

—Izu… musitó el dueño de casa.

Las uñas chirriaron contra el vidrio, marcando en ésta una tinta roja. Finalmente, esa pared se corrió del todo. La expresión de Madara era atribulada, cuando vio arrastrarse el cuerpo de una criatura. Con sus cabellos enmarañados y pegoteados en su rostro lívido, sus labios violetas, y vestido con un camisón de color natural tan mojado que se ceñía a su piel, se fue impulsando hacia Madara Uchiha. Mientras que éste era incitado por el horror a retroceder, casi pataleando.

Libre… libre… y rondando esta casa en que vivo ¿Es que ni el consuelo de verte moribundo en la prisión me dan?

Seguía avanzado a rastras, ante el asombro de Madara, que se quedó mudo, y ya ni se movía, únicamente miraba a su hermano menor y la huella de sangre que dejaba detrás de sí, en el enlosado piso. Cuando considero que estaba lo bastante cerca, Izuna se detuvo.

¿Por qué el fratricida visita mi tumba? ¿Quieres seguir violándome aunque mi cuerpo esté inmundamente podrido?

—Izuna… yo…

Se sentó en el piso, estiró sus piernas y levantó la prenda que llevaba encima para que Madara viera las zonas íntimas de su hermano.

Adelante, cojéeme. Estamos solos, no hay nadie que pueda verte… ¿qué no lo vas a hacer? ¿Me vas a decir que tienes remordimientos? ¡No jodas! ¡Y termina por meterla! ¡Mete el cipote!

Con su mano ensangrentada se arregló sus cabellos, y entonces, Madara abrió la boca espantado. Izuna se habrá dado cuenta del interés de su hermano por sus ojos, porque preguntó:

¿Sabes por qué me arranque los ojos, hermano pecador?

Izuna no veía. Izuna estaba ciego.

¡Cabrón, toda mi vida me tuviste encerrado solamente para cojerme en las noches! Te gustaba ponérmela, pero en los papeles preferiste coger un coño —gritó en un aullido lastimero— ¡Porquería! ¡Asco de tener adentro! ¡Asco! ¡Asco! ¡Por eso me saque los ojos… no quería seguir viendo como me ultrajabas! ¡Te detesto tanto...!

El humillo flotó en el aire, el cigarrillo se movió en sus manos. Ni inhaló el aroma de la nicotina, puesto que tenía el alma en la boca por el relato de Madara Uchiha. La mujer se reclinó en su silla, y algunos cabellos azules de su elegante rodete cayeron en su cara.

Konan garabateó en su cuaderno, y levantó la vista despacio. Madara tenía la vista en el majestuoso candelabro colgante; terminó por recostarse en el diván de la sala, allí agonizó un par de minutos, hasta que de a poco rodó la cabeza hacia el enorme ventanal por donde entraba la luz solar.

— ¿Y luego? —preguntó esa mañana posterior a la pesadilla.

—Yo no sé… —susurró, abatido—. Estaba en la ducha y se arrastraba con sus manos, parecía tandear en la oscuridad… pero no era así… él no tenía ojos, por eso tanteaba— repitió o más bien hizo un resumen de su mal sueño—. Es imposible decirlo, Konan clamó y se mortificó por adulterar su sueño, y decirle algunos de los insultos que Izuna profirió y no todos como debía.

Si había decidido estudiar psicología era porque pretendía sanar la integridad incorpórea de sus pacientes. Madara Uchiha era, dentro de los muchos casos que había tenido, un caso especial y no por ese apellido notable que adonde fuera atraía la curiosidad de la muchedumbre, sino por el provecho que sacaría el auténtico cliente de la prestigiosa psicóloga, y que no necesariamente quería la estabilidad de Uchiha.

—Tome la medicina, en las noches, todo estará bien —intentó tranquilizarlo con su voz de madre preocupada—. No tiene que desesperarse, le advertí que esto pasaría. Es normal, usted nunca había estado allí desde su entierro. Entienda, Madara, hemos avanzado en su recuperación. Usted por fin pudo visitar la tumba de su hermano. Vea lo que juntos hemos logrado, tardó años en salir de su casa, y que lo haya hecho sin la compañía de una sirvienta, me enorgullece. Créame que estos son los momentos más felices de mi trayectoria, su recuperación es el mejor reconocimiento que pudieran darme. Nos favorece tanto a usted, como a mí. Le pido que no se asuste, era lógico que sueñe con él después ver su sepulcro.

Ante las palabras de aliento, el hombre se incorporó y la miró, a la mujer que lo acompañó desde ese día. La especialista que era su confidente, su apoderada, su representante, su psicóloga… ella su confiable sostén, que se escondía tras sus anteojos y su cuaderno de notas. Enfundada en sus años de estudio, que parecía irradiar cuando la cortina ululó despacio.

—Sin usted, no me hubiera animado a salir ni de mi cuarto —admitió en su desazón—. Le ruego que perdone mi bobería. Mi conocimiento sólo se limita al derecho, no entiendo de medicina corporal ni espiritual. Confío en su profesión, pero más en usted, Konan. Si dice que esto es una etapa, le creo cien veces más que ayer.

—Eso es, Madara. Ahora, recuerde que éste es un pequeño avance —le advirtió —. No obstante, no puede dejar sus pastillas, tómelas o pensaré que usted no tiene un compromiso para mejorar.

Se recostó en el diván y su silencio fue entendido como si expresara verbalmente que seguiría al pie de la letra las indicaciones de la profesional. No quedaba más que hacer, ella estaba cuidando de su Salud Espiritual. Ella era la experta.

— ¿Cómo está el tal Scelestus? —preguntó después de un momento.

Una vez alguien la había llamado por el celular en plena entrevista con el ex presidente de Akatsuki, ella descuidadamente había mencionado a "Scelestus" y cómo él le preguntó por esa persona, le dijo, involuntariamente, la verdad, que Scelestus era un paciente de ella.

—Madara, veo que las condiciones de otros, le preocupa —observó, tras dudar sobre cómo responderle y viendo que sería peligroso darle detalles, agregó—: Debería centrarse en usted, y no en mis demás pacientes.

—Lo sé, pero me ha…—aguardó un rato—. Me ha sobrecogido.

Casi se le cae el lápiz de sus manos, un sudor helado corrió por su cuello. Oyó al viento entrar por el ventanal, y disimulando su estupefacción, le cuestionó:

— ¿Qué le ha sobrecogido?

—Bueno… —Como si pudiera dar vuelta atrás, suspiro cansadamente—. Disculpe, estoy cansado.

Konan, más tranquilizada, escribió en su cuaderno.

—Descanse, Madara. Lo veré en la tarde.

Se acomodó su cartera, y salió tras despedirse afectuosamente de Uchiha.

"Usted no entiende el Latín. Lo que me acongoja es el nombre de su paciente, Konan…Desde que he oído decir "Scelestus está siendo tratado como me pidió", cuando no pienso en Izuna, he meditado sobre esa persona… Scelestus…"

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Después de lo que sería una aburridísima clase de Lógica, sonó el timbre del único receso, para que el colegio de Tsunade se llenara de la algarabía común. Apenas el profesor Asuma puso un pie fuera del aula, los estudiantes, encabezados por Naruto, corrieron al patio. Gaara, que era uno de los pocos adolescentes que había resistido a amotinarse en la puerta, miró a Neji durante largo rato y le guiñó un ojo, luego se concentró en la espalda de Sasuke. El pelirrojo salió primero, dándole la oportunidad a Hyuuga de hablarle como habían acordado en la tarde del sábado.

La forma más correcta de iniciar una conversación es con un dicho que no delatara las intenciones del locutor, Hyuuga sabía acerca de esto. Después de buscar las palabras desinteresadas, dijo:

—Me figura que pasaste un buen fin de semana, Sasuke.

Cerró sus libros y los puso en el compartimiento de su banco, Uchiha lo oyó.

—Pude haber tenido uno peor —resopló, poniendo su vianda sobre su pupitre.

Le dio una mirada inquisitiva. Hyuuga temió que eso de "peor" pudiera ser más que peor… Tal vez terrible. Corría un aire frío de la ventana, y las cortinas ululaban tan anímicamente. El peliazul prefirió bajar la vista, para que la voz de Deidara inundara su atormentada cabeza. No lo odiaba, pero no le gustaba la facilidad con que se apegaba a su hermano. Detestaba las salidas que el rubio planeaba los viernes a la noche de cada semana, odiaba que Itachi se uniera a la festividad de su compañero de trabajo y que regresara el sábado al salir el sol. Había tenido cierta desconfianza del ojiazul, aunque fuera un amigo del colegio de su hermano. Y su desconfianza llegó a su punto máximo, cuando juzgó que sus temores no habían sido desacertados: Deidara era homosexual. No tenía problemas con eso, Deidara podría desfilar con un sinfín de hombres por su casa, y él no lo censuraría, incluso podría aplaudirle… sin embargo, que se arrimara a su hermano mayor, eso no se lo permitiría. Porque, definitivamente, Itachi no quería nada con él, entonces no tenía por qué molestarlo con sus invitaciones nocturnas. ¿Celoso? ¿Uchiha Sasuke estaba celoso de Deidara?... No, sólo que tenía en claro que Uchiha Itachi nunca aceptaría una salida con ese juerguista.

Una vez más el castaño sintió una presión en su estómago, vio que el peliazul miraba su mesa. Era como si no tuviera nada que contarle, quizás Sasuke guardaba otros secretos y sencillamente no los revelaría. Era claro. No diría nada si él no profundizaba las preguntas. Y pese a que, el joven de los ojos blancos, no era del arquetipo de persona que insistiera en un tema que su acompañante no tuviera intención de abordar, tenía que hacerlo. Bien, debía hacerlo. Lo había hablado con Gaara en el fin de semana, y si no conseguía "encaminar a Sasuke" y todo se tornaba contraproducente, el pelirrojo entraría abiertamente en ese problema. Quería evitar eso, sea lo que hiciera Gaara, estaba seguro de que empeoraría todo y no estaba dispuesto a comprobar esas sospechas.

— ¿Eso lo dices por la salida del sábado? —devolvió Neji, rogando porque Sasuke recordara que estaban hablando y soltara algo más que un seco "Sí"

—La fortuna, si pudiera usar esa palabra, quiso que nos encontráramos con unos sujetos. Un total desperdicio de tarde.

Por lo menos Uchiha había desarrollado la frase, lo que era señal de que conseguiría más información, si hacía las preguntas apropiadas, por ello Neji se animó a expresar:

— ¿Unos sujetos?

—Conocidos de mi hermano, dos hombres que trabajan en Akatsuki.

—Parece que no tienes amistad con ellos.

— ¿Amigos? Dos son amigos, más de eso no puede hablarse de amistad —repuso Sasuke, mostrando su desventura, puesto que sólo ahora podía descargarse.

Neji le dirigió una sonrisa comprensiva, también él consideraba a dos chicos sus amigos. Por eso mismo, Gaara y él, se inquietaban por lo que haría, por cómo se sentía Sasuke.

—Me habías dicho que saldrías con él. Presumo que no pudiste decirle a Itachi…

—Quise, lo intenté… Siendo sincero, creí que de este fin de semana no pasaría sin que Itachi supiera que…

Se llevó una mano a la cabeza, y desvió sus ojos hacia el pizarrón. Indudablemente, el ojiblancos comprendía la expresión de desdicha del peliazul. Por eso no buscó su mirada y prefirió animarse a hacer una nueva pregunta:

— ¿Adónde fueron? —Imaginaba que habían ido a un restaurante o al boliche.

—Al Museo. Sí, al Museo Nacional de Tokio—aclaró, puesto que el castaño lo observaba como si hubiera oído mal.

—Lo siento, pero ¿Pensabas declararte en un museo? —Cuando él asintió, Hyuuga emitió una pequeña risa—. Tu manera del romanticismo es un tanto abstracta, Sasuke.

—Si elegí el museo, fue porque sería el único lugar en que estaría a solas con mi hermano. Es un lugar en que nadie aparecería, ni Naruto, Tenten… Gaara… los compañeros de Itachi. Nadie, sólo los turistas y otras personas desconocidas.

—Viéndolo así, debería felicitarte por tu viveza —reconoció —. ¿Cómo te interrumpieron?

—Estaba creando la situación… —El peliazul recordó su procedimiento, conduciendo a Itachi de un tema a otro, haciéndole creer que estaba fascinado con la historia—. Justo llegaron ellos, Deidara y Kisame... Después de eso tuvimos que caminar con ellos ¿Por qué algunos tienen el "don" de aparecer para arruinar un momento perfectamente armado?

—Sí, es frustrante… —comentó, poniéndose en el lugar de su amigo, era como si hubiera comprado un boleto para ver la película del año, pero unos ruidosos le arruinaran el show—… ¿Sasuke estás decidido a confesarte? Mira lo que pasó, puede ser una señal… una señal de que tal vez no sea el momento… Tienes mi apoyo, puedes confiar en mí, no lo dudes. Siempre voy a apoyarte, pero quiero que pienses…

—Por hoy no quiero hablar de nada —le interrumpió, sabiendo lo que se venía, el conocido "qué si no sería inequívoco su sentimiento inmoral, si lo estaba confundiendo todo". No quería enojarse un lunes con Neji, por lo que se adelantó—: Vamos al patio, Gaara seguro querrá intercambiar bentos.

Algo le había sacado. Si bien no era demasiado, Neji se convenció de que podría hacer entrar en razón a Sasuke, y mientras le seguía el paso a su compañero rogaba porque así fuera.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

—No me contestes ahora, puedes pensarlo en la semana…

—Es inadmisible —le cortó el pelirrojo—. Las cosas están bien de este modo.

Ambos se contemplaron. Gaara ni se imaginaba que, aprovechando que ni Neji ni Sasuke estaban a su lado, Sai fuera a encararlo en medio del patio, con todo ese escenario de chicos curiosos. Ya había olvidado su voz, su cara, su cuerpo… y la última vez que conversaron, le había aclarado de que no quería amistar con él:

"Sai, no tiene sentido mantener una amistad con mi ex."

Se lo había dicho de una, sin ambages infantiles, que no pretendía enredarse como antes:

"Si aún cuando tu padre no sabía de nuestra relación, le hiciste caso en todo, es obvio que no estás preparado para desafiarlo. Te aconsejo que te liberes y hagas lo que sientas, pero no te confundas nosotros hace tiempo que terminamos nuestro romance."

— ¿Y qué si quiero volver?

—Explícame, ¿tu padre sabe que eres homosexual? —habló calmado, y mirando por los costados si Neji venía. Lo menos que quería era problemas—. ¿Le pediste permiso para conversar con el gay del instituto, le pediste permiso para hablar conmigo? —inquirió sin desesperarse, pero tratando de espantarlo porque Hyuuga no tardaría en aparecer.

Sai sabía que le costaría reconciliarse con su ex, pero había resuelto restaurar una cercanía con Gaara.

— ¡Tú sabes que soy diferente a mis compañeros! Ninguno de ellos me comprende… pero, en otro curso, hay una persona que es igual a mí. Sé que esa persona me ama… y yo sé que estamos a tiempo para ser felices… —susurró, y le miró directo.

Gaara le dejó expresarse. No le gustó el argumento del pelinegro, puesto que dedujo que aún vivía para las apariencias. Igual no le interesaba lo que hiciera de su vida. Los meses le sirvieron a Sabaku No para entender que Temari tenía la sabiduría que a él le faltaba. Y cuando ella decía que Sai nunca lo amó de la forma que él ansiaba, no decía absurdos.

Sai no se enfrentó al mundo por él.

Sai tuvo miedo de aceptar su Amor.

Pero además… Temari no se equivocaba cuando afirmaba que ni él mismo se creía que estaba enamorado de Sai.

—Lo mío con Sakura es una pantalla —reveló para ganarse su confianza.

Y Temari nunca se equivocó cuando deslizó que Gaara estaba enamorado, pero no de Sai. Entonces, ¿por qué alargar esa conversación?

—Vive de esa pantalla entonces, que yo viviré mi propia "pantalla" —afirmó con ironía Gaara.

Sai lo observó detenidamente. Con gusto hubiera seguido hablándole, pero vio a unos metros a Sasuke y Neji. No era exagerado decir que sobraba en ese reducido grupo y que debía esperar una próxima oportunidad, una que no se daría prontamente como ansiaba. No tenía de otra, si se quedaba, se arriesgaba a que la ira le ganara y golpeara al "Ciego". Definitivamente, no podía arriesgarse a que Sasuke y Gaara lo detuvieran, que la directora firme una bonita observación en su limpio legajo y que su padre, Danzou, le reprendiera severamente por haberse involucrado en una pelea de puños con un conocido del "sodomita de Konoha", la denominación con que se refería a Sabaku no Gaara.

— ¿Pasa algo? —se atrevió a cuestionar el peliazul, a penas estuvo cerca de su amigo.

Neji observó a Sai perderse entre un grupo de alumnos.

—Sai y el pasado… —respondió Gaara con desgano.

—Volverás con él —quiso preguntar Neji, pero más salió una afirmación que una indagación.

—No, una vez es suficiente —empezó a decir el ojiverde —. Trato de no repetir parejas, Neji.

Lo había dicho para aliviar al castaño, no advirtiendo que las palabras que seleccionaba no siempre eran adecuadas para una situación tensa como ésa.

— ¿No repetir? ¿Eh? —Expuso y no pudo reprimir el enfado que delataba su voz—. Me encanta tu estilo de vida, cambiar de pareja como de calcetines… Suena emocionante —repuso con una risa poco convincente.

Había calmaba, no había viento. Había un sol, no había nubes grises. Sin embargo, Gaara no objetó la frase de Hyuuga y Sasuke no rió. Ninguno pudo decir nada. Y para cualquiera que mirara en ese momento, los tres se veían anímicamente bien. En su estoicismo que se traducía en una calma aparente.

En su intento de calmar las aguas Sasuke les dijo que sólo contaban con treinta minutos para comer. De modo que los tres se sentaron bajo unos árboles del patio. Y como nadie hablaba, el peliazul comentó algunos pormenores de las lecciones de Asuma, Gaara se unió al monólogo de Uchiha. Neji no habló, prefiriendo comer en silencio hasta la hora en que debieran reanudar las clases, y por su bien Gaara decidió no mencionar el nombre de su ex.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Los documentos que Itachi le había entregado seguían allí, sin que él le hubiera dado una lectura. Se preguntaba si debía hacerlo. Quizás demasiado confiado del abogado, se recostó en su mullida silla. Dio un suspiro hondo, seguido de una fugaz mirada a su escritorio. Los lápices desparramados y dos papeles estrujados en un pequeño ovillo blanco con manchas negras, le entretuvieron por un rato. Su vista siguió corriendo, esta vez a la derecha, notando que sólo había ingerido dos sorbos de su café y que ni tocó las dos medialunas de manteca. Era usual que no comiera esas facturas, pero solía terminar su desayuno que ahora estaba tibio. Pensó en molestar a su secretaria, que estaría gustosa de servirle. Sin embargo no quería escuchar el crujido de la puerta al abrirse, rompiendo con su calma actual. Estuvo pensando en su divertido dilema, sonaba pueril decirse: "necesito oler la cafeína, y ver ese humo soporífero. No obstante alguien entrará, y ya no estaré solo" Quería saborear el líquido negro… negro…

"No, por favor cualquier cosa para tomar menos eso. No me gusta el café, me da una sensación de muerte" recordó que Izuna detestaba el café, pero adoraba el chocolate. También resonó en su mente "Madara ama el café" Izuna, excepcionalmente, consumía el líquido de la muerte, únicamente para acompañar a Uchiha Madara. Una oleada de cólera le corrió en una milésima, y de un manotazo tiró la taza, que se hizo añicos al tocar el suelo. Quedó la mancha negra en el suelo, fue mirando como corría. Era inevitable que llamará al servicio de limpieza. Eso era lo de menos, con todo su ser deseo el sufrimiento del ex presidente de Akatsuki, concentró todo su odio hacia el dolor y angustia que ansiaba para él.

Le ganó la agitación, y su deseo corroído de saber que Madara se consumía en su infierno. Tomó su celular y rápidamente reviso sus contactos hasta dar con una persona en particular. Hizo juegos con sus dedos, mientras esperaba que le atendieran.

—Hola, Dios —saludó una voz de mujer, que no aparentaba asombro por la llamada—. Justamente pensaba cuánto más pasaría sin tener el agrado de conversar contigo.

—Buenos días, Ángel ¿cómo fue la velada? —le había devuelto sin detenerse en alargar el formalismo.

—Ansioso por saber ¿eh? —contestó ella.

—No es ansiedad, por el contrario, es elemental para mi futuro saber de los avances ¿tienes alguna novedad, Ángel? —inquirió de inmediato.

La mujer emitió una aguda risa, y en seguida respondió:

—Lógicamente, las hay, siempre las hay. Más cuando existe dinero de por medio.

— ¿Eres ambiciosa? —bromeó. Aunque bien sabía que ella no se preocupaba por su capital, Pein habló con seriedad—: Pide el dinero que quieras, riqueza es lo que me sobra.

—La respuesta que esperaba del hombre que despide riqueza hasta de los poros. Me agrada tu actitud, y digamos que los favores que se hacen a los amigos no se cobran, este trabajo no es oneroso. Sola deduzco que está en riesgo mi responsabilidad como profesional, pero no pretende sacar un provecho patrimonial. A Dios no se le cobra, los siervos estamos para servir.

Konan igual de fiel y devota a él. De todos modos, sintió que tenía que premiar su dedicación:

—Sé que el dinero no es lo que te mueve, pero dado los peligros… —hizo una pausa, e indeciso agregó—: Sería equitativo retribuirte con una "pequeña fortuna". Por eso te digo que si quieres una recompensa liquida, puedes ponerle los ceros que desees. Si quieres renunciar, lo entenderé. Has hecho mucho por mí, sabes que en cualquier momento puedes retirarte de la contienda. Yo sé que estamos jugando con fuego… ¿Quieres hacerte a un costado, Ángel?

—Si hubiera querido retroceder, lo hubiera hecho mucho antes, no ahora —le interrumpió en un tono impávido—. En lo que a dinero se refiere, no puedo cobrarte nada, porque también estoy disfrutando de esto. No es común que me divertía con mi profesión y al ayudarte siento que estoy haciendo lo correcto. Es lo más justo, o más bien es justicia, Dios —Parecía segura—. No vuelvas a preguntármelo, me necesitas, ¿cierto?

Desde un principio, sin que lo hubiera expresado, Konan sabía que Pein iba a pedirle que hiciera algo que iba en contra de su oficio, y poniéndose a disposición del presidente de Akatsuki, violaría seguido el deber de confidencialidad que le debía a sus pacientes. Desentenderse en el presente no reduciría su falta, tampoco quería renunciar a ese empleo misántropo.

—Bien, bien… cuéntame del paciente. ¿Ha evolucionado el Scelestus (3)?

—Sigue con el mismo cuadro de delirio inducido. Su trastorno de segundo grado maduró a uno de tercer grado. Justamente esta mañana despertó pálido. Ha soñado con él.

— ¿Cómo ha sido ese sueño? —indagó curioso, con una melosidad espeluznante.

— ¡Oh! Ha sido muy dulce, uno de los mejores. Maravilloso, es una lástima que te lo hayas perdido —comentó, y con un suspiro de desdicha le trasmitió cuanto lamentaba que no hubiera sido participe de su entrevista con Madara—. Soñó que Izuna estaba en el baño, mojado, con sus ojos sangrados y que le decía insultos. No especificó mucho, pero fue espectacular porque se levantó con una cara anémica, y no quiso comer al mediodía.

—Dices que soñó con él… Mojado y sangrando… Igual a esa tarde… —murmuró él.

— Sí, igual a esa tarde trágica —convino ella—. ¿Qué es lo que quieres, Dios?

A Pein le vibraron las fosas nasales, había una sola cosa que había deseado en toda su vida. Pero esa persona descansaba en un sueño que nunca terminaría… Cruel, brutal, injusto.

—Cuando él murió, sentí que no había forma de que pagara. Madara era insolvente… Aunque lo apuñalará, no moriría el demonio que tengo atragantado. En pos de tres días de luto, habiéndolo perdido, decidí que éste no sería un caso cerrado… —Su voz era aterradoramente tranquila—. He descubierto que Madara puede solventar su Deuda con Dios. —Apretó su celular, respirando tan fuerte que Konan pensó que él estaba detrás de ella—. Quiero verlo pudrirse, quiero verlo morir un millón de veces más horrorosamente que Izuna. Turbar su mente hasta que confunda la realidad con la ilusión, y que al final, sólo al final, arrodillándose suba la escalera de mármol de mi mansión, y en su tormento me ruegue que le dé un tiro en la cabeza. Eso quiero.

— ¿No puedes olvidarlo? —Conocía del resentimiento que Pein guardaba desde que el cajón de Izuna fue sepultado en la tierra, donde aún no encontraba la paz.

—No existe manera —articuló en su amargura—. Matarlo sería sencillo, hoy en día con dinero se puede lograr todo. Un sicario no me costaría demasiado… si quisiera, contrataría a un ejército de ellos para que lo mutilen de a poco, que le corten los dedos, que le arranquen la piel, que rompan sus huesos, que le saquen un diente, que le amputen su hombría… pero no es lo que quiero. No encontraría satisfacción, si él se va sin pagar sus deudas…

Lo escuchó atenta, en sus labios se curvó una expresión tétrica, y le murmuró despacio, como quien revela un crimen:

—Según veo, ya ni el 15 de agosto te conforma (4).

—Lo de agosto es una fecha especial, una en que hacemos algo un poco más exclusivo para Madara. No obstante él debe sufrir todos los días, mi dolor no se limita a un único día. Sigue dándole esa medicina, un hijo de puta merece sueños sangrientos.

— ¿Quieres que acreciente su dosis diaria? —inquirió ella como quien habla de una comida que puede repetirse para saciar al comensal.

¡Y qué bien que se sentía! Esa pregunta, era todopoderoso. Tenía bajo su poder la vida de un insecto "Sí, por favor, sírvele más" hubiera querido expresarle, pero dijo con una voz áspera:

—Leve, asegúrate de que no muera.

— ¿Quién lo diría? Sientes compasión por Madara.

—Me refiero a que su organismo no desfallezca, lo que le destruiremos será el alma, su ser, su psiquis. Debe estar vivo mientras el gusano de la conciencia come su espíritu. Sigue cuidando de mi ex amigo, sé su "ángel" de la guarda como te lo había encargado. Cuida de Scelestus.

—Tus pedidos serán órdenes divinas para mí. Un Dios sabe cuando castigar a quien ha Pecado —dijo ella.

Al instante Pein supo que Konan había colgado, y que no tardaría en cumplirle. Se acordó del juramento que hizo la psicóloga, en ocasión de la muerte de Izuna Uchiha. Konan era el ángel más cercana a "Dios"

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Estaba recostado en el asiento de su auto, pensativo se llevó un dedo a la sien. Su emoción se convirtió en perplejidad por el comportamiento del presidente, a quien hace algunas horas le había entregado el informe de su área, además de haberse tomado el trabajo de organizar el desenvolvimiento del sector administrativo, tarea que correspondía a Zetsu. En dos semanas debía haber una junta para evaluar el balance de Akatsuki, Sasori decidió adelantar su parte y de paso exponer sus puntos respecto de los temas que no entraban en su especialidad, con el sólo objeto de aligerar la ocupación de su jefe. Si bien Pein no comprendió porque le daba una carpeta que contenía gráficos, porcentajes, detalles y otros pormenores, lo había felicitado secamente. Y por vez primera, el pelirrojo apreció la falta de interés de su tío, que en seguida le recompensó con la tarde libre. Dado que ese era su principal meta, Sasori no discutió nada y salió tan pronto como había ingresado. Únicamente ahora, cuando estaba lejos del edificio de Shinjuku, recordó los ojos apagados de uno de los hombres con más fortuna que felicidad. Volvía a indagarse qué hacía un hombre austero en los fines de semana, y concordó con Hidan en que tanto Pein como Madara no podían seguir evadiendo el matrimonio. Tras su meditación se rió de sí mismo, él tampoco tenía con quién contraer nupcias, aunque, a diferencia de los otros dos, sí había puesto su concentración en una persona.

Se bajó del automóvil, y se dispuso a esperar lo que fuera por su primo. Sasuke estaba cerca. En un aula de Konoha ¿Él vendría con Gaara? Realmente, quería verlo… quería hablarle y decirle que ya se conocían, que era compañero de Itachi, aunque eso no era noticia para el menor… quería conversar con su efebo… recitarle la poesía que hizo para él.

Una hora más tarde, salieron algunos alumnos, él vislumbró a su primo entre la multitud. Desgraciadamente, venía solo.

—Akasuna No Sasori, en persona —habló Gaara a penas se hubo acercado—. Puntual ¿eh?

Varios años después, tanto tiempo que no se veían, ni se hablaban. Se miraron, la temprana adultez y la juventud en media etapa. Los dos pelirrojos y de cabellos cortos, pero con otras diferentes. Sasori reparó en los centímetros que había crecido su pariente, el estilo era igual a como lo recordaba, con el tatuaje en su frente, sin cejas y con los bordes de sus ojos remarcados en un color negro, el uniforme tenía su impronta: desaliñado y rebelde. Así era Gaara, su pequeño primo. Éste analizó los cambios en su ya adulto pariente, también coincidió con él en que no habían muchos cambios, sólo la altura y que fuera la primera vez que lo viera vestido de etiqueta. Demasiado presentable para el gusto de Gaara, que odiaba a los hombres de traje desde que conociera a Itachi Uchiha y su formalismo extremo.

—Es un colegio moderno —dijo, mirando el edificio—. El patio, por lo que aprecie, es amplio. Considero que es superior a Suna —alabó el sujeto de traje.

—Suna no era un instituto de Tokio, es claro que es menos asombrosa que Konoha —remarcó Gaara, también contemplando la secundaria—. Has crecido, primo.

—Diría lo mismo, Gaara.

Después de ese breve saludo, subieron al automóvil. Durante el recorrido por Taito, que fueron unos diez minutos, el conductor le pidió a su familiar que le indicará la ubicación de alguna confitería para que pudieran hablar con tranquilidad. Claro que la asistencia de Gaara no se limitó a marcar ese lugar, sino que debió informarle a Sasori que calles eran transitables, cuál era contramano e incluso a qué velocidad podía conducir; ya que para Akasuna No esa era su primera visita a la cuidad de Taito.

—He visto a tu hermano hace poco más de tres meses —reveló, una vez que estuvieron acomodados y que la mesera les trajera su orden—, en el Shopping en que trabaja. No tenía pensado encontrarme con ustedes hasta un tiempo después.

—Ya veo. Él fue quien te pasó mi número… —Revolvió con una cuchara el submarino que había solicitado.

—No puntualmente. Kankuro me dio el de vuestra casa, al igual que la dirección. Pero no fue hasta la semana pasada que me decidí a dar contigo —informó, como si revelará los pasos previos a la consumación de su mayor delito.

—Pero, ¿cómo conseguiste?...

—Lo que debe ser encontrado, y eso que se anhela hallar, siempre será descubierto, primo. Así como la flor que se abre para ser vista, éste es un sendero para mi llegada al castizo nirvana…

"El mundo no soporta que seas lo más bello que existe…

He sabido dónde vives,

Pero tuve Miedo de acercarme…

Antes apreciándote a la distancia

Es el momento de tomar tu mano y jalARTE a mi mundo"

—Sigues hablando de forma tenebrosamente poética. —Gaara se desprendió de su bolso, y lo colocó en una tercera silla vacía.

Un respingo emitió Sasori. No era un descubrimiento, desde siempre supo que, Gaara y Sasuke, lo veían de una forma un tanto particular y diferenciada. Cuando ellos reían, y pocas veces lo hacían, era por algo más que impulso. Sasori vio que su primo se cruzó de brazos, como si le estuviera dando la libertad de confesarse antes de la llegada del juicio final. Le sonaba ridícula la idea de manifestarse ante una persona que estaba en la mitad de su adolescencia, y que no tenía los años como para brindarle una experiencia que le sirviera de utilidad en sus problemas económicos, laborales ni mucho menos amorosos… Bien, Sabaku No podía tener un conocimiento menor al de una persona recibida, como Sasori, pero poseía un discernimiento y agudeza comparable a las de un adulto. Seguía siendo un estudiante de secundaria, es cierto… pero había una fuerte razón por la que sólo Gaara, y nadie más que Gaara, podría tenderle una mano.

¿Y por qué no ser sincero con su pariente? La familia se apoya entre sí, hablando con la verdad tendría la conformidad de su primo. Y es que contaba con dos alternativas para aproximarse a Sasuke: Itachi y Gaara. Un camino había escogido, y en ese itinerario estaba el ojiverde.

—Yo también quiero ser feliz, recordé que nací siendo un ser sintiente… dentro mío hay sensaciones… sensaciones, cada momento, sensaciones…

—Lo que dices es un poco vago, primo. Exactamente, ¿qué te ha ocurrido? ¿Qué hiciste en estos años?

—Lamentable, completamente lamentable —declaró, resumiendo con esa frase el fiasco en que vivía—. He tenido bastante del dolor y de la infelicidad, ahora quiero ser feliz.

—Veo… ¿y yo qué tengo que ver en ese punto?

—Mucho. Mucho, Gaara. Aún es temprano para decirte todo —completó al ver que él le iba a preguntar "¿en qué medida?" —, pero créeme, tienes mucho que ver.

'Me vas a ayudar porque somos parientes, por esa razón.'

—Hmp… Ese joven con quien salías, el rubio —se puso una mano en el labio tratando de dar con el nombre y Sasori que no quería hablar de su amante no le arrimó el hombro para que recordara. Igual, la memoria no le falló a Gaara—: ¿Y Deidara? ¿No te refieres a él o sí? Porque si quieres que te ayude con él… —emitió un gruñido.

Salía el tema que no deseaba tocar. Pero ya había superado su decepción, por lo que no tenía nada que cubrir. Además de que si proyectaba estar con Sasuke, debía ser trasparente, y que mejor que hacerlo en ese contexto:

—No es lo que piensas. Las pasiones no hacen a la felicidad completa, primo, ya que éstas son pasajeras… como los días. Cuando conocí a Deidara sabía que él fue germinado en un instante. Tal vez ha sido casual, y eso nos hace incompatibles, él es momentáneo, es un aura simple. Estúpidamente, me lancé a un espejismo… lo creí verdadero, aquello que estuve esperando toda mi vida, no es real… me equivoqué al seleccionar al Amor.

— ¿Él sabe que lo ves de esa manera? —cuestionó interesado en el tema.

—Ese es un punto que carece de relevancia. De más está decir que se lo he dicho de mil maneras posibles, quizás las indirectas no surten efectos en él… nuestra relación es sólo sexual. Noches teniendo sexo desenfrenado, pero sin una pizca de amor… Lo disfruto, no voy negarlo. La liberación de la lujuria, me relaja… con todo, últimamente me cansa y agobia convivir en ese ensueño. Ya bastante tengo soñando despierto… —"Su voz que envuelve mis sentidos, que me va matando en un lento compás de dos piezas… la lírica inspiración que tengo, sólo él… sólo él la produce…un sueño a la vez… un sueño a la vez… vivo en este sueño, desde que mis deplorables ojos descendieron a los tuyos, sólo soñaré contigo, dulce efebo"

A Gaara casi le dio un ataque al oírle. ¿Es que nunca le hubo dado ni un gramo de cariño a Deidara? Sasori que le miraba por el costado, bufó y enunció:

—Sé lo que me vas a preguntar, si alguna vez le hice el amor. En su tiempo hubiera creído que sí, se lo hice… pero, hacer el amor, es una acto de dos…de dos amantes, que se trasmiten un mutuo cariño, no importa que las manos que se tocan entre sí sean torpes, porque nada se compara a la delicia del querer. Su amor no llegó a tiempo, casi como si nosotros estuviéramos apartados, separamos en un espacio temporal diferente, nuestros besos llegaban a destiempo, y mis manos tocaban sin ver, suena terrible pero creo que me estuve acostando con un extraño. Todo fue tan frío que ahora pienso que ha sido un desperdicio de mi existencia.

Escuchaba lo que decía, y sorprendiéndose levemente, entendió que algo había hecho Deidara para que Sasori perdiera su devoción por él, y se preguntaba si sería por las mismas razones que él detestaba a Itachi, esos motivos por los que ansiaba que Sasori dejara a Deidara. Muchas dudas, que lo abrumaban. Por sobre éstas, lo que no entendía Gaara era por qué su primo continúa con el rubio. Antes lo amaba desmedidamente, ¿y ahora? ¿Sería por compasión?

—Sí, lo amas de una manera tan peculiar, debo asumir que le tienes una gran amistad. Pese a todo sigues con él y no sie…

—Es diversión, necesito distraerme —le interrumpió.

Por lo visto no era compasión lo que ataba a Sasori con Deidara.

—Sabrás lo que haces —le advirtió—, sería terrible si ese rubio continúa enamorado de ti.

—Si lo está, me importa tanto como lo que Hidan piense de mí —recitó con una voz alta, que desconcertó a Gaara—. Nunca le voy a perdonar lo que me hizo, Deidara no sabe lo que sufrí. Es incapaz de entenderlo —culminó, y sus orbes se opacaron al rememorar un evento que era todo, menos grato.

—Estamos hablando del mismo rubio, ¿no? —inquirió tontamente. Como Sasori no le contestó, se excusó por su puerilidad—. Descuida, sólo que no pareces tú, más bien no eres el de hace cinco años atrás.

"¿Parecer?" Las personas cambian por una razón, en consecuencia Akasuna No tenía un motivo.

—He cometido un error que me ha llevado a otros. La juventud es inexperiencia, mis errores fueron de una adolescencia que es mi pasado. Porque no quiero seguir lamentándome, estoy aquí. Antes actué impulsado por mi ligereza, yo confundí mi Arte… él siempre ha sido breve, él no es mi Arte. —Se refería a su actual amante—. Lo comprendí más tarde… cuando ya había renunciado a todo por él, cuando ya había dejado de pensar en mí… —suspiró, rememorando a cada cosa que tuvo que dejar de lado por Deidara—. El año pasado me recibí, primo. Mientras nosotros conversamos, mi título está en Hokkaido.

—Felicidades. ¿Se lo enviaste a Chiyo-basan? —Pensaba que cuando le dijo que el título estaba en Hokkaido, necesariamente quería decir que se encontraba en manos de la abuela.

Sasori asintió.

—Temari habría estado contenta de organizarte una fiesta en homenaje a la finalización de tus estudios, ¿por qué no nos avisaste? —preguntó, si bien él estaba impresionado por la noticia y hubiera querido ver el momento en que le entregaron el diploma, no le advirtió de su pesar.

Cuando le habló, lo notó igual que siempre. El rostro que no se conmocionaba, incluso cuando supo que su primo era homosexual. Pero lo conocía bien, y tenía en cuenta que cuando Gaara se refería a su hermana, también se incluía, así lo pensó Sasori. Acaso por eso se habría excusado de una forma poco categórica:

—Lo mío es intrascendente.

Gaara lo miró impactado. "Inconcebible" fue lo que caviló. Entornó sus párpados, y tras un suspiro que prolongó, regresó la vista hacia su familiar.

— ¿Recibirte a los veintitantos es intrascendente? —inquirió incrédulo—. Ya lo creo, es algo que sucede frecuentemente. No seas modesto, Sasori.

Más él no platicó. Prefirió desviar sus ojos hacia la ventana y ver a las personas que marchaban en las calles. Trató de serenarse y no pensar en el reproche del estudiante. No es que sea modesto… es que, verdaderamente, lo suyo no era extraordinario, comparado al mérito de Uchiha Itachi, el virtuoso abogado de Akatsuki. Que tuvo la maravillosa idea de terminar su doctorado el mismo día que Sasori acababa su carrera. En la empresa no se habló de otra cosa que la coronación de Itachi y su soberbia tesis doctoral que fue catalogado como un escrito digno de ser estudiado por las futuras generaciones. Semejante esquizofrenia por Itachi, trajo como consecuencia que nadie notara el logro de Sasori, que desde luego no era menor; al contrario, como ironizó Gaara, se requería un coeficiente superior, para recibirse antes de lo previsto. Sin embargo, al compararse con Itachi, la diferencia era abismal… Itachi se había recibido a los veinte años, luego de ello, se propuso hacer su doctorado, que casualmente concluyó el mismo bendito día en que Sasori aprobó su última materia. Podía pensar que era casual… Itachi no quiso ensombrecer su logro, ni tampoco planeó arruinarle la vida hace algunos años. Por supuesto que todo era casual….

—Te he quitado bastante tiempo ¿Tienes que regresar al colegio? ¿Quieres que te lleve?—se ofreció.

—Mira, es tardísimo para entrar al Club de Aikido. A Neji no le hará gracia.

Bien era cierto que Neji se pondría furioso, pero más cierto era que Gaara se saltó las prácticas para dejar que el presidente del Club se calmara. ¿Si no le dirigió la palabra a partir del mediodía, su actitud cambiaría en las clases de Aikido? Difícilmente lo haría.

—Neji Hyuuga, tu otro amigo ¿verdad? —Más calmado y sabiendo que el adolescente no tenía inconvenientes en extender el encuentro, Sasori resolvió que era hora de que él le hiciera las preguntas a Sabaku No.

—Así es… ¿y tú cómo sabes de él?

— ¿Es importante decirlo? —expuso guardándose sus explicaciones de hasta dónde llegaba su obsesión con el segundo amigo de Gaara—. De modo que te saltaste una práctica, por eso no viniste acompañado ¿no?

—Algo así… Hyuuga ha estado perturbado, por eso preferí no ir al Club. Además de que, realmente, me dejaste pensando con ese llamado del sábado por la noche. Tanto tiempo sin saber de ti, supongo que estuviste ocupado, con el trabajo, los estudios y Deidara…

Hicieron un silencio. Sasori bebió de su taza y consideró que era el momento para preguntar por alguien…

—Dime ¿qué es de Sasuke Uchiha? ¿Cómo está? —indagó, procurando no sonar interesado.

Estaba tomando de su vaso, cuando Sasori le salió con esa inquisición. El ojiverde ingirió su bebida, fue deslizando el vaso de sus manos, a la vez que sus ojos se mostraban extrañados.

—Perdóname, pero… ¿quién te dijo que Sasuke está en Konoha? —Una evasiva vaya y pase, de ninguna manera permitiría que Sasori volviera a contestar con rodeos.

El adulto que no era lento ni tonto, no cambió su expresión serena y respondió sin titubeos:

—No es algo que no sepamos en Akatsuki. Naturalmente, al ser amigo de Sasuke, debes saber que su hermano mayor trabaja en la empresa de nuestro tío, Pein. Itachi y yo somos colegas.

—Hn lo había olvidado —se disculpó por el tono severo de su voz—. Claro, Sasuke sigue siendo mi amigo. ¿Qué te digo de él? —meditó un rato, y adicionó—: Los profesores viven alabándolo, y las chicas, tanto de nuestro curso como de otros, se mueren por un autógrafo de él. Hasta crearon un Club para idolatrarlo. Básicamente eso es su vida.

Gaara rió ante el asombro de Sasori.

—Igual de popular que su hermano mayor ¿Tú estás celoso del progreso de Sasuke? —quiso saber, aunque la cuestión era innecesaria.

— ¿Perdón? Es un alivio que los profesores se concentren en él. No estoy interesado en liderar el ranking de calificaciones, tampoco quiero sacarle el trono —se burló con ganas. Estaba bien ser el tercero en la lista —. Y Sobre las chicas… —Hizo una mueca de dolor de muelas— por mí, maravilloso que ellas no me fichen. Yo no soy heterosexual y lo saben.

— ¡Ah…! —exclamó, y su corazón saltó cuando cuestionó—: ¿Y Sasuke lo es? Digo su club…

—No te confundas, el Club de Fans existe porque ellas lo fundaron. Haruno, que es la presidenta, intentó que Sasuke se presentara en el Club, pero él no quiere. Digamos que las expectativas de ellas se enfriaron cuando se enteraron de mi homosexualidad, ya sabes, Sasuke siguió tratándome como siempre. A ellas no les agrado que siguiéramos relacionándonos el uno con el otro, como dicen 'manzana podrida pudre a la manzana sana' Me consideran una mala influencia para el niño perfecto —razonó "Si supieran que Sasuke no es tan moral como ellas quisieran, ¿disolverían el Club?" —. Pero sospecho que mantienen la esperanza intacta, puesto que el Club de Fans sigue con sus actividades normales.

Por supuesto que lo oyó atentamente, y memorizó el discurso de Gaara. Había comprendido que, aunque no estaba del todo seguro que Sasuke pudiera interesarse en los hombres, Sasuke no tenía ningún flechazo por ese séquito, lo cual era una leve mejoría en su camino empedrado.

—Comprendo. Ahora sí me parece que es tarde, a estas horas se complica el tráfico por Shinjuku. Te acercaré a tu casa —Sasori se levantó y pagó la cuenta.

Cuando Gaara subió al coche de Sasori, entendió que su día no había sido del todo malo. El viaje a la casa, Sabaku No fue demasiado corto, y hubiera deseado conversar más con su primo. No obstante, por los tiempos de él era imposible.

—Nos vemos en otra ocasión, primo —se despidió. A lo mejor sólo por hacerle una broma, se expresó—: Todo este tiempo creí que nunca volvería a ver al Titiritero del Orfanato.

— ¿Lo recuerdas? —También únicamente para responder lo había dicho.

—Sí, Sasuke y yo nos divertíamos demasiado con tus obras. Creo que eso nos ayudó a tolerar la estadía en ese lugar ¿Te sucede algo?

Una vaga sonrisa se delineó en la cara de Sasori, ante la incomprensión de Gaara.

"Sasuke y yo nos divertíamos demasiado con tus obras"

—Sasori… —le llamó—. ¿Sasori?

"¿Sasuke se divertía con mis obras? ¿Esas sonrisas se las sacaba completamente yo? Si lo hubiera sabido antes…"

— ¡Sasori! —exclamó el alumno al ver que su primo parecía perdido—. ¿En qué piensas?

—Nada, sólo que comienzo a amar Taito —sonrió de forma tenue—. Pasaré muy seguido por esta zona.

—Ah… Mira, no sé si te volveré a ver pronto… en unas semanas se hará el Festival Deportivo de nuestro colegio, Sasuke, Neji y yo participaremos. Los familiares están invitados, y antes que soportar solo a Temari. —Una agitación le corrió por el cuerpo. Sería bochornoso que su hermana se pegara a él como en los últimos torneos—. ¿Te apuntas?

Sasori ya antes de que Gaara terminara de hablar, sabía que aceptaría esa invitación.

—No suelo utilizar mis asuetos, no creo que Pein se oponga a darme el día libre. Llámame para confirmar el día y la hora, que estaré en la escuela para alentarlos.

—Lo haré.

Sin saberlo, Gaara ya le facilitó algunas cosas. Y mientras se alejaba de Taito, Akasuna No pensaba que cada vez estaba más cerca de Uchiha Sasuke.

"Mis pies que se deslizan,

Arrastran consigo mi alma nostálgica… de ti…

La cadena que sostienes en tus manos…

Me atan a tu corazón.

Lo supiste siempre,

Me arrastras contigo.

No hay mayor suplicio que éste…

Me defino a mí mismo:

Masoquista que se enloquece, si lo liberas

No creo estar trastornado,

sólo enamorado"

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Sasuke pensaba en el enfadado de Neji con Gaara. La semana comenzaba, y en el primer día, lunes, ya se habían peleado. En realidad, había sido Hyuuga quien se hubo enfurecido con Sabaku No y sólo por una ridiculez. Le parecía que últimamente Neji estaba muy a la defensiva cuando el pelirrojo hablaba, ocasionalmente, de Sai. Aunque esta vez debería haberse sentido contentísimo de que Gaara dijera que no saldría una segunda vez con Sai. ¿Y por qué a Neji tendría que importarle Sai? Concretamente ¿por qué no podía digerir el nombre "Sai"? Si antes odiaba a Sai porque era un amigo de Gaara…

— ¿Cómo estuvieron las clases? —le preguntó Itachi secamente.

Era de noche, después de haber cenado, el mayor se encontraba enfrascado en la revisión de unos papeles de Akatsuki. Al ver que Sasuke permanecía a su lado, pero en silencio, le había hablado.

—Hn paradójicas…

Le contó con una abreviación extraordinaria lo que había hecho en la secundaria.

—Bien, ¿cuándo será el siguiente Festival Deportivo? —indagó el mayor, acomodando los documentos que mantenía en su regazo.

—En unos días… Me inscribí para la carrera —mencionó Sasuke, y tratando de no darle la relevancia que merecía, encendió el televisor con el control.

A penas le oyó, se volvió hacia Sasuke. Tiró los documentos en la mesa de vidrio, se levantó y apagó el aparato que el muchacho había prendido. Itachi se había puesto serio, retomó su lugar en el sillón y encaró a su hermano:

— ¿Te inscribiste para hacer la carrera? ¿Me estás hablando en serio?

—Sí ¿qué…? —discutió un poco cohibido por el interés de el ojirrojos.

—Sasuke, te desmayaste la última vez que corriste. Sé que vas a decir que pasó más de un año desde esa vez… pero no es para que te lo tomes a la ligera.

—Me hice los estudios, lo examinaste, hermano. Yo sólo tuve… tuve… una… —vaciló sobre sus síntomas pasados, ¿qué era exactamente aquello? ¿Sería correcto decir que era una alucinación rara o que era una especie de calentura por Itachi?

—Una descompensación, debido al calor, sumado a la impericia del profesor de gimnasia —recalcó con cierto desdén por la extravagancia de Gai—. ¿Tendrás cuidado? ¿Prometes que no participarás si te sientes mal? como el niño asintió, añadió—. Está bien.

— ¿Vas a venir? Es que esa en aquella ocasión…

—Te había dicho que probablemente no iría. Al final pude asistir, pero llegué tarde. Lo sé —se disculpó, aún se echaba la culpa por el decaimiento de su hermano menor—. Te prometo que estaré presente, antes de que a tu profesor se le ocurra hacerles correr un kilómetro. No quiero que vuelvas a desmayarte. Sabes que sin ti… no sé qué haría.

Le tocó la cabeza, después regresó su atención a las hojas que tenía en la mesa de té. Sasuke lo estuvo mirando, como si se tratara del programa más absorbente que pudiera ver. El mayor suspiraba y se llevaba el lápiz a la sien, permanecía unos minutos sin moverse y luego, como si diera con la respuesta de un examen, volvía a escribir en los márgenes de las páginas.

—Esta cláusula… Si la redactará de este modo… —musitaba Itachi para sí.

—Hermano, déjalo para mañana… El domingo a penas pudimos conversar —señaló Sasuke que aún se sentía enfadado por la fallida salida. Y no podía esperar por una revancha, que decididamente recrearía.

Se acomodó en el sillón en que estaba Itachi. Tiró el control de la televisión, y aguardó a que su hermano le dijera algo sobre el buen comportamiento. Pero por esa vez, como en muchas otras en que Itachi estaba inmerso en la lectura de un aburridísimo contrato de Akatsuki, de más de ochenta páginas, no le reprendió. Tal era la atención que le brindaba a las hojas, que Sasuke pensaba que si en ese momento se atrevía a decirle a Itachi lo que sentía por él, posiblemente, Itachi le hubiera dicho "qué bien, te felicito".

—Sólo unos minuto más —solicitó, sin quitar los ojos del documento que tenía en mano.

Sasuke emitió un gruñido un poco alto, pero su hermano no lo escuchó o eso creyó:

—Por favor, no actúes como un bebé. —Había cogido un lápiz, y estaba haciéndole anotaciones en los papeles.

— ¿Seguro no te cansas de leer y leer los contratos…? ¿Y si le dices a tu jefe que los analizaste y todo está en regla y haces que lo firme?

—Sasuke, me pagan para leerlos. Si no ejerciera debidamente mi profesión, podrían sacarme la matrícula de por vida so pena de mal desempeño. Sería denigrante, antiético que por pereza le ocasionará un problema a una empresa…

—Ya entendí —interrumpió, previniéndose a un discurso largo del "deber de un abogado"

—El vivir en sociedad no sólo nos da derechos sino también obligaciones, la convivencia se logra cuando podemos ejercer los primeros y cumplimos nuestros deberes. Todo tiene que estar en perfecta concordancia, las normas jurídicas con las morales. Algún día tú tendrás la misma responsabilidad. No te asustes, Sasuke —se rió, viendo que su hermano se ponía pálido—. No necesariamente tienes que seguir Derecho, pero si quieres, no te lo impediré. —volvió a reírse sutilmente.

—Hn lo dudo, no quisiera amargarme teniendo toda una vida… —se mofó también sonriéndole. Luego sintió la mano de Itachi en su regazo, y sobrecogiéndose murmuró—: Es broma, lo que hiciste…. Me gustaría estudiar lo que estudiaste, aniki. Tú… eres…

—Shhh silencio. Parece que sólo así pudo acabar con mi trabajo. Eterniza el silencio, Sasuke, eterniza este instante… Ya termino.

Sasuke se quedó mudo, Itachi le había tapado la boca con su mano izquierda, mientras que con la derecha seguía garabateando algunos kanjis.

Creía en su capacidad para mantener a raya sus emociones. Lo juzgaba posible, pero ese convencimiento se tornó imposible de cumplir. Lo intentaba, claro que lo intentaba… sin embargo, su corazón fue nutriendo un amor que se germinaba y vivía en su interior, como una semilla que se molestó en regar a escondidas de su parte racional ¿Lo hacía voluntariamente? Se avergonzaba de admitirlo, lo cierto era que no creía haber puesto todo de sí para aplacar esas sensaciones juveniles. A sus quinces años, con el amor a flor de piel, su sangre que se calentaba y su boca que se secaba como si estuviera en el Sahara, sus piernas que temblaban cuando Itachi exhalaba de lleno en su cara, era hipersensible a su hermano mayor.

Sólo entonces, cuando juzgaba que desfallecería de tanto amor, su hermano liberó su boca. Sasuke fingió toser, y le dirigió una mirada molesta a Itachi.

—No es para tanto. ¿Qué quieres hacer? ¿Mirar alguna película? ¿Escuchar algún concierto….? —fue enumerando los pasatiempos que, seguramente, le interesarían al menor.

Sin embargo, lo que Sasuke tenía en mente, lo que proyectó ese día, estaba, otra vez, lejos de la imaginación del jurista. Para la desgracia de Itachi, su hermano menor se tornaba impredecible.

—Me preguntaba, si podrías enseñarme a bailar… tú sabes, a diferencia de ti, no soy bueno en eso… —balbuceó.

— ¿Y por qué tan interesado, otouto? —replicó, levantando una ceja.

— ¡Por el baile de egresados! —respondió de forma automática, como si ya supiera lo que debía decir para obtener la aprobación de su hermano.

La vista se Itachi volvió a perderse en los papeles, parecía que desestimó el pedido del adolescente. Sin embargo, como si el mensaje le hubiera llegado tarde, meditó sobre la excusa que antepondría esa vez.

—Te falta un año para terminar el colegio,¿verdad, Sasuke? —suspiró el mayor, su cara se diluyó en la indiferencia habitual.

Primera victoria del abogado, su objeción era válida y su hermano no tenía una réplica con que ganarle.

—Piensa primero en finalizar tus estudios… No en trivialidades —agregó, retomando su atención a los olvidados convenios.

Sonó a correctivo. Lo sentía punzante, lejano, inalcanzable. ¿Cuántos renacimientos harían falta para siquiera tocar su… boca?

—Sí… Itachi —Bajó la cabeza, para que sus cabellos taparon toda su faz.

Itachi que había sentía el decaimiento de Sasuke, razonó acerca de su enunciado. Había sido insensible. Y Sasuke, su debilidad, siempre lograba torcer la voluntad del ojirrojos.

—Pero podemos hacer una excepción… —propuso en cuanto vio que su hermano estaba por irse a su dormitorio—, y pensar que la fiesta es mañana, siendo tu hermano no puedo permitir que hagas el ridículo. — Le hizo una seña para que prendiera el artefacto musical de la sala—. Adelante, el que quieras…

La cara se le iluminó, e intentó que la dicha no se expandiera por cada poro. No quería dar la imagen de quinceañera enamorada, no en ese momento. Mientras miraba el ordenador, y veía la colección completa de Kagrra, los conciertos y la discografía de la banda favorita de su hermano, sus dedos pesadamente cayeron en los botones del aparato electrónico. Le hubiera encantado que la música de Kagrra (6), se expandiera en la casa, pero ésta no tenía una balada romántica, o al menos Sasuke no recordaba una que pudiera bailarse con lentitud. Así que sintonizó una radio al azar, e imploró a Kami que sonora una canción que sea lenta.

Itachi había corrido uno de los tres sillones de la sala hacia un rincón. Comenzaba a vacilar sobre su tendencia a ceder ante cada pedido de Sasuke, ¿no lo estaría consintiendo en exceso? El punto era que ya había aceptado, y no podía achicarse sino Sasuke pensaría que era cobarde ¿Le importaba que su hermanito lo creyera cobarde?

Se le acercó con una sonrisa de triunfo. El niño esperó a que Itachi señalara lo que debía hacer. Éste lo miró indeciso, y dio un largo respiro antes de colocar la diestra en la cadera de Sasuke, que al sentir su toque se sacudió ligeramente. Luego, el mayor cogió la mano delicada del niño y la posicionó en su hombro derecho. Entonces miró a su pareja… que tenía la vista clavada en el suelo.

—Espero que no te enfades, pero imagínate que somos pareja…

"Somos pareja" ¿enojarse? Opuestamente, su corazón saltó de su pecho, sintió que la felicidad no cabía en su estómago. Le encanta no aceptar que eso era una ambigüedad del lenguaje semántico. ¿Por qué buscarle un sentido verdadero? Lo mejor era creer que cuando Itachi decía pareja, usaba la palabra como sinónimo de novios. Soñar despierto… no era ilegal… y si lo fuera, igual lo haría.

—Estás temblando… —expresó sin dejar de mirarlo a los ojos.

—No, es que… es que hace algo de frío aquí… Ya sabes, pasar de un ambiente caliente… —gimió y maldijo la palabra que había usado—… a uno menos caliente… hum…. lo siento es mi cuerpo —expresó, poniéndose, si era posible, aún más nervioso.

—Estamos dentro de la casa, Sasuke, y el aire acondicionado está en temperatura ambiente —reveló el mayor—. Además tu cuerpo ya debería haberse adaptado al cambio, puesto que llegaste antes que mí —le recordó, y sólo entonces Sasuke se acordó de que Itachi había nacido con más que una neurona.

Escapaba dulcemente de su mirada, de sí mismo, de los ojos escarlatas del abogado. Fue apoyándose contra el pecho de Itachi, oía el leve "bon bon" del corazón de su hermano… se preguntaba si ese corazón tenía una conexión con el suyo.

— ¿Verdad qué sí? —pronunció, mortificándose de que su respuesta fuera la menos inteligente de un impúber de su edad.

Entonces, se oyó la voz de una mujer, entonando una historia detrás de la música. Itachi cogería su mano y lo movería como lo haría con su amante. Se mantuvo en esa posición, pegado a la figura de su hermano mayor.

— ¿Seguro estás bien? —Se preocupó al notar que Sasuke no había dejado de estremecerse contra su anatomía.

—Es sólo la canción…"Si ahora pudiera pedir un deseo… sería que aunque la persona que amo no me quiera, al menos quisiera verlo todos los días"

Los nervios que se adhieren a su piel, y él que trata de espantarlos, pero como las moscas que se posan en el azúcar, los nervios no se irían sencillamente porque quisiera que se vayan. ¿Qué hacer? "Actuar normal" ¿Cómo se logra eso?

—Si es eso, ¿por qué dejas que siga sonando? preguntó el adulto, no sabiendo a que los llevaría esas inquisiciones espontáneas.

"Todo está bien… porque respiramos el mismo aire…

Es lindo pensar que lo que yo estoy exhalando, lo estás inhalando, Itachi…

Así, ilusamente, me siento dentro de ti, de tu corazón…

Este momento, este tiempo, este instante, yo, y sólo yo, puede estar contigo…"

Perdido en su amor que no paraba de crecer, intentaba serenarse. Los dedos que se le resbalaban, se deshacían en la extensión de los dedos de su hermano mayor. Escapar no sería fácil. Ya no había salida, no había adónde correr.

— ¿Para todo tiene que haber un porqué, Itachi? —Fue su primera refutación sutil en lo que iba de la noche.

Se trasmiten los estremecimientos, ellos sentían el calor correr. Sin embargo, es de enamorados no notar las sensibilidades. Itachi no sabía que Sasuke temblaba por él, Sasuke no sabía que tenía un efecto pernicioso en la salud de su hermano.

Como no tenía una devolución que contrarrestara su sagacidad, Itachi tomó la mano libre de Sasuke, un escalofrío le corrió al acariciarlo. Pero no hizo caso de esa conmoción y comenzó a moverse despacio. La canción exigía un baile lento, y sin darse cuenta presionó la cadera de su pareja.

"Si yo te confesara que te amo, ¿debo explicar por qué? Si yo admito que lo nuestro es imposible, ¿debo explicar por qué no lo acepto y sigo soñando con tus manos que me tocan?

Si te amo no es porque seas lindo… (Eso es gustar)

Si te amo no es porque seas mi hermano… (Eso es fraternidad)

Si te amo no es por tu posición social… (Eso es interés)

Si te amo no es porque tienes los ojos rojos… (Esas son preferencias)

Es por un millón de cosas… y no quieras que dé un porqué rotundo… La Vida es Vida si me miras, si tus ojos se posan en los míos y me reconoces… Si tan solo miraras hacia mí… un segundo… ¿ves que el Amor se conforma con breves cosas?"

Los ojos extraviados en algún punto inaccesible, se van abriendo en cada roce de sus cuerpos. Las miradas se condensan en un mar imaginario, bajo la solidez de sus huesos se aprietan en el agarre de sus manos. Un paso hacia la derecha y otro la izquierda, muy despacio los movimientos, y los pies que se deslizan al ritmo de la melodía.

— ¿Quieres que te diga lo que escribí en el papel? —Se refería a su deseo trazado en una tirita que enlazó a la rama de un árbol en uno de los templos de Ueno.

Itachi no se lo había preguntado, y ahora tenía curiosidad, tuvo curiosidad esa vez ¿Cuál era el deseo de su pequeño hermano? ¿Qué era aquello que anhelaba? ¿Qué podría pedir un niño de quince años? ¿Un auto, la última notebook del mercado, que una chica le hiciera caso?... Alguien que tuviera la fisionomía de Sasuke, no debía tener problemas con las mujeres. Había infinidad de cosas que pudiera pedir. Dejaría que Sasuke conversara, porque él sentía que no tenía las fuerzas para hacerlo. Sí, que revelara ese secreto escondido en el papel.

—… Pedí… no quedarme con lo que siento… —musitó, estremeciéndose en el hombro de Itachi—… sincerarme con lo que pienso y siento… eso es lo que había trazado en el papel…

Qué el Corazón venciera el Miedo, que el Corazón pudiera comunicarse libremente.

Un deseo Puro… íntegramente inmaculado, que deslumbró a Itachi.

Despacio Sasuke movió su cabeza, sus ojos brillaban por un sentimiento encontrado.

Cegado por el resplandor que cubrió a su hermano menor, se atrevió a examinar las pinceladas de sus facciones. Reparó en que éstas contrastaban con la oscuridad de sus ojos y cabellos, una fascinante disparidad que lo hacía perfectamente delicado. Sus mejillas que se coloreaban a penas de la timidez, la vergüenza, el bochorno, el no sé qué… inundaba su cuerpo, que respondía pintando sus mejillas pálidas en dos finos manchones rosados. Sus manos se parecían a las de una doncella distinguida, su cuerpo menudo y sus movimientos tan encantadores, que hacía que lo mirara fascinado haciendo cualquier simpleza… Incluso cuando Sasuke bostezaba lo hacía con una gracia sumamente elegante y vistosa, lo que deducía de su cuello suave…. Si lo tocará…

Ese clima de asfixia que perjudicaba sus pulmones, se hundía en los ojos de Sasuke, si no salía del fondo del mar… se ahogaría…

La salida…

La salida…

Su salvación… el aire de Sasuke… su boca… hecha de pétalos de cerezo… aterciopelada. Sólo posarse en sus labios y compartir ese aire que le faltaba… Sasuke no se opondría a salvarlo… Labios que trémulamente se abren, despacio…cerca… su frente que roza la de Sasuke… Sasuke que parece perdido… Sentía la presión en cada vaso sanguíneo, la ternura que infundía Sasuke en él, era demasiado grande para que su subconsciente extinguiera ese encanto. Su devoción duraría lo suficiente, ni aunque alguien viniera y le tirara un balde de agua saldría de esa visión emocional. Una dejadez de recordar las normas morales, qué si sería amoral… contrario a la virtud… contraria a la moral colectiva… Es que ahora no valían… Si estaba con Sasuke, y llegaba a sus labios golosos ¿cuál sería el sabor que inundaría en su ser?

Pecado…

Sólo Pecado…

¿Y qué pensaría Fugaku Uchiha? ¿Qué pensaría Madara Uchiha? ¿Qué pensaría Pein? ¿Qué pensaría Kisame?..

¿Qué pensaría Hidan?... ¿Qué diría Hidan? "La inmoralidad de Uchiha Itachi, ha mancillado el buen nombre de la empresa Akatsuki" diría algo de eso.

Pero se detuvo antes que su boca se posará en la de su hermano menor, de ahí, se alejó de ese cuerpo que despertaba pasiones impuras. Maldijo que su organismo casi cayera encima de su compañero de baile, maldijo que su cuerpo estuviera cansado y que no funcionara su parte racional. Y maldijo que las barreras morales fueron derribadas…

Su mano soltó la de su hermano, y separó la otra de su hombro, para la desilusión del adolescente que deseaba fervientemente acabar su primer vals y también confesarse en cuanto la canción finalizara. Y es que estuvo más cerca que en el Museo.

—Estarás agotado, otouto —dijo, sin saber que si fuera por Sasuke podrían estar toda la noche, meciéndose en ese lento vals, y que a la noche le sucedería el día y aún así bailaría eternamente—. Ve a dormir…

—Itachi… —soltó Sasuke en susurro que mantenía la ilusión—. Todavía no me vence el sueño…

¿Acaso se le escaparía la segunda chance?

—De verdad, estamos cansados —señaló, pero Itachi lamentó que su voz fuera una súplica.

Le tocó la frente y lo dejó en el centro de la sala, el abogado siguió oyendo la voz de la cantante, que rezumbada en su cabeza. La melodía lo acompañó hasta que cerró la puerta de su habitación.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

— ¡Ay, abuela! Hágame caso, acuéstese. Regrese a su habitación, por favor. Se enfermará —decía una muchacha.

Estaba oscuro, la anciana veía las estrellas del cielo, e intentaba encontrar la constelación del escorpión, mientras meditaba acerca de su nieto. Sentía los pies entumecidos, pero no quería volver a su futon porque sabía que no iría a dormirse. Esperaba que fuera sábado otra vez, para que Sasori apareciera colinas abajo, caminando despacio y ella lo aguardara desde su mecedora.

—Oh, niña los viejos ya no nos preocupamos por la salud, a mi edad sólo espero el descanso —contestó la anciana.

—No sea necia, abuela. ¿Es que no piensa en lo que sufrirán sus familiares si usted se muere? ¿Es que no le importa su familia? —Se enfadó por el desapego con la vida de Chiyo.

—Si lo pienso, es terrible pensar en ello. Me acuerdo, especialmente, de mi nieto querido, el hijo de mi hijo. Estoy tan triste por él…

— ¿Qué cosas dice? Habla de Sasori-san ¿No? Abuela, debería estar contenta de que su nieto haya triunfado ¿qué no se había puesto orgullosa cuando le envió su título de la universidad? Es un joven brillante, tiene empleo, por lo que usted me contó él vive con su pareja, ha de ser feliz. Es usted que lo preocupa con su desafección con su salud.

—Niña, tienes tanto que aprender. La felicidad no es una virtud que radique en los exteriores, lo que uno ve de una persona no es realmente su realidad —Fue acordándose de las vagos gestos risueños de su nieto—. Si yo ahora me riera con ganas, ¿tú dirías que soy feliz? No confundas la Apariencia con Realidad, son distintas, jovencita.

Jaque mate. La joven se permaneció estática. Obviamente pensaba que alguien que reía debía ser afortunado, pero por cómo lo planteó Chiyo, dudaba si seguir creyendo en la falacia de una sonrisa. Luego, tras reconocer su derrota, concertó:

—De acuerdo, quédese un rato más. Un ratito, no más.

Sin tan sólo fuera otra vez sábado… Sasori volvería a su tierra natal, Sasori regresaría a Hokkaido.

~~~No es Pecado, es Amor~~~~

Veía una oscuridad que sólo era iluminaba por la claridad de la luna menguante, ni era tan nítida su visión reducida. Los colores deslucidos, entre matices grises y negros, era lo que llega a distinguir. A juzgar por la poca iluminación, razonó que sería de madrugada. Pero eso era lo de menos, sentía una presión en alguna parte. Pero no sabía de dónde venía ese peso. Como una cámara que va de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo, se movió hacia el centro. Tal acción le sirvió, puesto que ahora venía una camisa trasparente, el cuello de la misma desorganizada y parte de una carne casi cadavérica por la escasa luminosidad de ese lugar. Vio como se movía el pecho de esa persona, que se estremecía en extraños espasmos. Su cuerpo se movía con convulsiones, parecía que estaba agonizando de fiebre y emitía gemidos suaves casi le sonaban como si estuviera disfrutando de su dolor. ¿Y qué era todo ese comportamiento? Quiso buscar la cara de esa persona, pero su vista sólo alcanzaba hasta la garganta de él. Así optó por reconocer la parte baja de ese ser. Sólo cuando hubo descendido, vio un pene mediano que estaba, a su entender, en plena excitación, comprobó que la persona en cuestión era un muchacho, de piernas suaves y piel que debía ser clara…

Ese joven se balanceaba contra algo, subía y baja, soltaba gemidos sensuales. Entonces vio como una mano se apoderaba de la cadera movediza, unas uñas negras se clavan en la carne del muchacho, y una segunda mano se posó paralela a la otra.

Era alguien que debiera tener un peso de una pluma para que no lo sintiera en todo ese tiempo. Y cuando escuchó un gemido que no era del joven que estaba arriba, sino que era un espasmo más maduro, supo que él…

Era él…

Que era él quien estaba abajo, que era él quien había llenado al adolescente… si, era un adolescente, su cuerpo aún no terminaba de desarrollarse…

¡Insano!

¿Cómo que estaba en esa situación?

No, no era él…

Tomó control de las caderas y las empujó hacia él. Se unió al desenfreno de su acompañante… ¿sería eso estupro?

Decisivamente, no era él…

Sintió un calor que corría por su cuerpo entero… y sintió una frescura en una zona concreta… debían ser los espermas que salían de su virilidad.

—Hoc cordi est mihi… (7) —le susurró en su éxtasis al niño que estaba poseyendo.

Podría ser él… podría ser él…

Paleando, retorciéndose, revolcándose… y mojado, así se despertó Itachi a medianoche. Se incorporó y reclinó su cabeza hacia su regazo, todavía no salía de ese sueño… cuando entendió que tuvo una pesadilla, ya que una de sus manos, estaba dentro de su ropa interior. El dedo índice y el pulgar estaban presionando la punta de su masculinidad, ¿involuntariamente se había masturbado? Asqueado sacó su mano, como si hubiera recibido una descarga eléctrica. A penas ésta estuvo fuera, reprimió un chillido de dolor. Pagaba el precio de su conciencia moral, puesto que al sacar su mano le dolía esa parte. Aún así, se negó a acabar lo que había comenzado mientras dormía.

—No puede ser… no puede estar pasándome… —murmuró, sin dejar de ver horrorizado el hinchazón que tenía en medio de su piernas.

Se tiró en la cama, y se mordió violentamente los labios.

—No, es sólo tensión sexual…

¿Cuánto pasó de su última actividad carnal? Bastante, era lógico que tuviera esos sueños en que lo hacía con alguien. ¿A quién no le pasaba? Era Humano, y tenía una parte libida. Lo que era imperdonable es que en sus sueños se enredara con un menor de edad, eso sí era lo impugnable. Una aberración que ni debía darse en su mente. ¿Qué haría? No podía arriesgarse a repetir una tercera vez un sueño de esos, ya que el de la noche anterior lo había condenado con mil injurias. El deseo puede calmarse de una única manera…

Quería evitarlo, no quería tocarse su hombría. Pero sólo podía calmar el Dolor a través de dos opciones, una rebajar su moralidad y masturbarse él mismo… la otra elección era descargarse con alguien… y la persona que pudiera ayudarle con sus problemas en ese mismo momento, dormía a unos pasos… esa persona era…

"¡Ut non!" (8)

Bajo ningún concepto cometería lascivias imperdonables. Le quedaba una única salida:

—Está bien, Deidara. Probemos... —enunció, mientras resignado volvía a meter la mano derecha en sus boxers. Comenzó a estrujar su órgano, paralelamente se mordía la boca. Se sentía bien… no muy bien, sólo bien.

Así se vive cada día, cada segundo, cada momento… esos fragmentos de vida integran una tranquilidad aparente. Creemos tener una vida propia, obviando que todo es relativo. En todo caso, al pensar en el contexto individual, no podría hablarse de un solipsismo, puesto que todo se complementaba. Cada persona con sus problemas y su situación particular, las que se entrelazan y van formando un único destino, asimismo crean una sola atmósfera ficticia. Itachi ya había involucrado a un tercero en sus problemas. Y no sólo Deidara e Itachi, Sasori y Sasuke también estaban atrapados en un mismo espejismo, sólo cuando estas Verdades colisionen habrían de lograr el efecto final de una desgracia en cadena.

—Salgamos… —Emitió un chasquido con su lengua, y dejó de mover su mano porque se había liberado en su cama. Deshonroso, repulsivo, desagradable así veía al líquido que chorreaba de su pene —. Salgamos…. —repitió en su soliloquio, convenciéndose de que eso era lo que más quería en el mundo.

Pero incluso alguien que miente, sabe que algún día esa mentira se le volverá en contra.

Por cuidar de las apariencias Itachi, inconscientemente, había cometido, o más bien exteorizado, su Primer Pecado.

Amar en Exceso (Sin ser Correspondido),es Vicio…

Y hace Daño.

[Amor Platónico]

Negar las Emociones (cuando son Mutuas), es un Vicio…

Y también hace Daño.

[Amor Indebido]

Ni el Exceso, ni la Negación hacen a la Virtud.

Ambos son Vicios.

La Armonía de estos opuestos ni Itachi ni Sasori podían lograrla…

CONTINUARÁ…

Próximo capítulo

"Un Pecado a la vez"

Notas:

1- Itadakisamu:

Significa literalmente "yo tomo". Los japoneses dicen esto al comienzo de una comida. Al final de una comida, dicen "Gochisosama" que significa "el alimento que hemos ingerido es delicioso y nutritivo".

2-Bicarbonato de sodio:

Aquí me refiero al Bicarbonato de uso culinario. ¿Lo probaron? Yo una vez lo probé y tiene un gustillo desagradable. Seguramente lo conocen, igual preferí aclararlo.

3- "Era increíble lo que uno se economizaba, si no era un maniaco supersticioso"

En el capítulo anterior les conté de la superstición que giraba en torno al número 4 (cuatro). Un detalle que me había olvidado de contar era que debido a esto, muy pocos querían habitar una habitación/ piso que tenga el número de la muerte. En consecuencia, el precio de los departamentos con este número (tanto en pisos como habitaciones) suele ser mucho más barato, Sasori y Deidara aprovecharon esto a su favor.

4- (Latín) Scelestus:

Esta palabra se traduce a "Criminal". Pein bautizó con ese nombre al paciente de Konan. Como ven, de esta manera se manejan para conspirar contra Madara.

5- 15 de agosto:

Es el equivalente Budista al "Día de todos los Santos". En esta fecha se cree que los espíritus de los muertos regresan para pasar algún tiempo con sus familias, que tradicionalmente se reúnen para saludar a los espíritus. Se imaginarán para qué utilizan esa fecha Pein y Konan.

6- Kagrra,:

Es un conocido grupo japonés de Visual Kei, y dentro de este género es Angura kei.

7- (Latín) Hoc cordi est mihi:

La traducción es "Esto me gusta". Como supondrán, Itachi hasta en sus sueños se censura.

8- (Latín) ¡Ut non!:

Se traduce a : ¡Qué no!

Una nota aparte, si quieren saber cómo seguirá el fic, les invito a escuchar la canción que me inspiro a escribir "Mi Pecado":

"Una Confusión"

de

"LU".

(En mi profile puse el link del video, si quieres verlo mira en el apartado de "Mi Pecado")

En este capi me inspiré con el tema de Abe Mao "anata no koibito ni naritai no desu" y "Urei" de Kagrra,. Había hecho un AMV de ItaSasu con "Anata no koibito..." hace tiempo y lo publiqué en youtube, pero por desgracia lo eliminaron. Igual no me rendí y publiqué el AMV en otra página, así que si quieren verlo busquen el link en mi profile.

Pobre Sasu-chan, la segunda oportunidad y nada. ¿La tercera será la vencida? Más dudas que certezas en este nuevo capítulo, ¿De qué habla Hiashi Hyuuga? ¿A qué se refiere? Usen la imaginación. ¿Por qué creen que Sasori quería encontrarse con Gaara? Pero más importante… ¿Qué hará ahora Itachi?

Sé que tarde en aparecer con un nuevo capítulo, pero para este fic, tengo una excusa: pongo todo de mí, es el que mayor tiempo me consume. Tenía avanzado el capítulo cuatro, desgraciadamente lo perdí junto a otros documentos. Así, aunque quise, no quedó como el original, y esto me pone mal. Lo único de lo que estoy contenta es que agregué más escenas que el otro documento no tenía, pero lamento que hubiera poco de ItaSasu. En el próximo habrá menos Madara, Pein, Konan e Izuna, lo prometo.

Una cosa más… Próximamente subiré la Tercera Presecuela de este fic:

"Nubes en el Cielo"

"No podía pedir más de él y esperar un Amor Eterno, porque Deidara era de carne, y dentro tenía el Pecado como todos"

SasoDei e ItaDei

(Twoshot)

Si llegaste hasta aquí, mis cumplidos fue un capi más largo que el anterior. ¿Habrá que hacerlos más cortitos? Y ahora sí, por amor a Jashin-sama ve a tomar un poco de agua, no quiero que te deshidrates. Por el momento esto es un…

Oyasumi, mata ashita