Buenas buenas! perdón la tardanza, pero espero compensarlo porque el cap es más largo de lo habitual...je
Estoy muy muy agradecida de sus reviews, me hacen muy feliz :) espero que la gente que está siguiendo la historia y dando sus favoritos se animen a comentar! :P
Allen-walker: sí, la tuvo difícil Hermione el capítulo anterior, no es que sea fácil en este tampoco jajaja. la tensión se corta con un cuchillo entre estas! jaja
somerhalder123: me alegra que te haya gustado! seguiré escribiendo hasta el final esta historia :)
Nara375: ahhh! no estoy al tanto de los regionalismos, por eso me costó entender jaja, bueno, sí, no era el momento, será el momento en este cap? habrá que ver... (Y gracias por leer!)
SoDamnBeautiful1: me alegra que te haya gustado! Mione tiene una semana, pero Fleur también tiene una semana... no sé si se entiende lo que quiero decir ;)
VSATGPFAN88: por supuesto que si se hubieran besado pasarían toda la semana en la cama! (o no? no sé. jajaja) declararse es algo complicado, pobre Mione... por suerte Fleur tiene un poco más de descaro... jeje
Amlie B: me alegra mucho te guste como se va desarrollando la historia! aquí un nuevo capítulo, espero lo disfrutes!
Marcedhampir777: genial que te guste :) sí, serán lentas en ciertas cuestiones, pero es difícil contenerse... ehem, en fin, espero te guste este cap tambien!
Ahora sí... vamos...nos leemos al final, estoy segura que tendrás preguntas.
Día 3: Lunes (y martes de madrugada)
Tú eres el impulso
Hermione estaba extasiada, caminaba a paso alegre y con los ojos bien abiertos, absorbiendo cada pedacito de información y arte que se cruzaba. A su costado, Fleur observaba con detenimiento cada una de las expresiones de la inglesa, sonriendo ausentemente.
-Cherie, ya es tarde, y tenía pensado visitar un par de museos más antes de que sea la hora de la cena.- dijo suavemente la francesa, y Hermione se sintió enrojecer.
-Oh, lo siento, es que… hay tanto para ver.- murmuró avergonzada la castaña.
Fleur asintió con la cabeza, con una sonrisa divertida. –Mione, ver el Louvre completo lleva todo un día…
-Y ya es hora de almorzar.- dijo Hermione, mirando su reloj de pulsera.
-Oui, y conozco un pequeño restaurant de comida italiana a unas cuadras de aquí.
La castaña se rió, arqueando una ceja inquisitiva.-¿Así que comeremos comida italiana en medio de París?
-Créeme, conmigo de cocinar en la casa, no probarás algo que no sea francés. Pero por esta vez, podríamos variar.
Hermione asintió, con la única condición de terminar el paseo por la galería en que se encontraban y Fleur accedió, pero estuvo mucho más atenta a Hermione que a observar la mismísima Gioconda.
Por la tarde, decidieron hacer una nueva pausa para descansar, así que terminaron en un pequeño café "mágico", resultando ser una de las paradas típicas de Fleur luego del trabajo, y Hermione se sentía feliz como una niña pequeña mientras hablaba con la francesa de las diferentes vanguardias artísticas cuando un hombre desconocido para ella interrumpió la conversación.
-¡Buenos días, Fleur! Tenía entendido que estabas de vacaciones.- saludó el hombre joven con un marcado acento francés y una sonrisa ladina que hizo fruncir el ceño a Hermione.
La veela sonrió y devolvió el saludo, permitiendo que el exagerado francés le tomara la mano y dejara un suave beso en su dorso. Hermione sabía que ciertamente, a Fleur le encantaban ciertos tipos de halagos caballerescos aunque no significara nada más allá de eso, pero se sintió profundamente irritada por la imagen.
-Oh, Pierre, así es. Me he encontrado con una querida amiga y pensé que debíamos recuperar el tiempo perdido.- explicó ligeramente Fleur, señalando distraídamente a la castaña, que permanecía con los ojos clavados en su taza de té a medio camino de su boca.
Estúpido Pierre con su estúpido nombre tan francés… Pensó Hermione, aunque sin pasar por alto la denominación de "querida amiga" que la rubia había utilizado con tanta tranquilidad otra vez.
El tal Pierre se fijó entonces en Hermione, y rápidamente el reconocimiento produjo una expresión de asombro.
-¡Pero si es la mismísima Hermione Granger! Es un honor conocerla.- exclamó el hombre con una sonrisa gigantesca y estiró su mano para ofrecerle a estrecharla. Su inglés era difícil de entender gracias a su intenso acento… Fleur lo hablaba mucho mejor.
La castaña suspiró por dentro, dudando un segundo, hasta que al final, bajo la mirada cuidadosa de Fleur, se obligó a hacer una sonrisa pequeña y estrechar la mano del francés.
-Encantada, Pierre.- murmuró con cortesía, aunque se apuró a quitar la mano y volvió a su té, como si fuera la cosa más interesante del mundo.
-Nunca me dijiste que eras tan cercana a uno de los miembros del trío dorado.- acusó Pierre con fingida molestia a la rubia, que se limitó a encogerse de hombros.
-Hay ciertas cosas que prefiero reservarme.- objetó Fleur sin dejarse intimidar, dándole una mirada a Hermione, pero ésta seguía muy concentrada en el líquido de su taza.
-Supongo que es algo de veelas, les encanta tener sus secretos.
La castaña levantó la cabeza entonces, sorprendida de que se atreviera a hacer semejante comentario sobre la herencia mágica de Fleur. Pero con esa buena presencia que la caracterizaba, la rubia sólo se rió, sin dejar traslucir ningún sentimiento en particular.
-Entonces sabrás comprenderlo.
Pierre bufó, metiéndose las manos en los bolsillos de su caro pantalón a medida.-Por supuesto que sí, así como el resto de la oficina se ha resignado a que tu corazón ya tiene dueño.
Hermione quería resoplar de la indignación y se mordió el labio inferior para evitar insultar al desfachatado rubio. Al notar la falta de molestia que la francesa transmitía, desvió su mirada hacia el cristal del escaparate que dejaba ver la calle.
Maldito y cursi francés.
-No todos, lamentablemente.- dijo entonces Fleur, con un aire de diversión cínica.
-Francois se rendirá también, más temprano que tarde.- señaló el joven rubio encogiéndose de hombros.
Francois y Pierre, dos nombres tan franceses como irritantes sus personas. Y eso que Hermione sólo conocía al último desde hacía unos insoportables cuatro o cinco minutos.
-En fin, no quiero continuar molestando, así que las dejaré en paz, señoritas, ha sido un placer.- se despidió al fin Pierre, haciendo un reverencia pequeña e innecesaria hacia las dos damas.
Cuando el hombre se alejó lo suficiente, la inglesa sintió la mano suave de Fleur tomar la suya.
-Lo lamento, sé que no te gusta llamar la atención.- se disculpó con un gesto comprensivo.
Hermione negó, mirando fijamente sus manos, pensando en que hacia minutos Pierre se había atrevido a besarla.
-Pero tú la manejas muy bien.- señaló con un tono más serio del que pretendía.
Fleur frunció levemente el ceño, mirándola con sus ojos azules como si buscara alguna señal en el rostro de la inglesa.-He tenido que aprender, soy una veela y desafortunadamente llamo la atención de los hombres más de lo que me gustaría.
Hermione asintió secamente, recordando una parte en específico de la particular charla con Pierre.
-¿Así que tu corazón ya tiene dueño?- inquirió, haciendo acopio de todo su valor Gryffindor.
La francesa sonrió, apartando su mano para tomar la taza de café con las dos.
-También es parte de ser veela.- respondió esquiva, pero como tantas veces anteriores, Hermione no se conformaría con eso.
-¿A qué te refieres?- preguntó al tanteo.
Fleur suspiró.-A que las veelas sólo tenemos una persona destinada, como un único amor verdadero.
-Y tú has encontrado a esa persona.- afirmó más que preguntar la castaña, comenzando a sentir que estaba adentrándose en aguas turbulentas.
La rubia asintió lentamente, pero no emitió más palabras.
-¿Eso quiere decir que sólo puedes estar con esa persona?- siguió Hermione, mientras la valentía le durara.
-Algo así. No es que nos bloquee la capacidad de querer a alguien más… pero es sólo con la persona elegida que podremos ser felices plenamente. De lo contrario, hay una parte nuestra que nunca estará satisfecha.- explicó suavemente, intercalando la mirada entre los ojos chocolate de Hermione que la miraban atentamente y su café.
-¿Y tú, has querido a alguien más?- siguió, aunque con la voz un poco tensa.
-Mentiría si dijera que no lo he intentado. Pero no funcionó.- confesó Fleur, dejando la taza sobre la mesa y mirando a la castaña con cuidado.
Hermione se sintió enfurecer. Después de todo, año tras año, jamás pudo quitar a Fleur de su mente en ningún momento. Y nadie ejerció jamás esa atracción que sí le generaba ésta. Nadie se comparaba, nadie estaba a su altura y sólo con ella podía siquiera imaginar un futuro.
-¿Con Francois? ¿Y Pierre?- dijo con un tono afilado y para qué negarlo, envenenada de celos.
Fleur se echó hacia atrás, mirándola con los ojos bien abiertos y un poco más pálida de lo habitual, por varios segundos, sus labios fueron una fina línea apretada.
-Está bien, Fleur, es comprensible querer tener más opciones que las que simplemente te obliga el destino.- dijo finalmente con un suspiro, la furia ciega estaba comenzando a transformarse en un sentimiento de pérdida devastador.
Es decir, Hermione apostaba que la francesa siempre había soñado con elegantes hombres franceses de sonrisas encantadoras y ojos brillantes, que pudieran tomarla entre sus brazos y cargarla hasta la habitación de la hermosa casa que comprarían luego de casarse.
Definitivamente no de una niña con una melena incontrolable que disfrutaba de tener la nariz entre los libros todo el tiempo y que fuera propensa a meterse en problemas gracias a sus dos amigos. Alguien de cutis perfectos, lejos de tener cicatrices de guerra y definitivamente con más labia que las palabras torpes que le salían a ella en momentos supuestamente románticos.
Cuando se atrevió a levantar la mirada, la expresión en el rostro de Fleur la asustó. La sorpresa había mutado en algo más, y Hermione reconoció enseguida la postura defensiva de la veela.
-Es irónico, porque sólo he podido pensar que aunque no fuera un cuarto veela, me habría enamorado perdidamente de todas formas muy a mi pesar, aún sabiendo que sería tan complicado como lo es.- contestó con dureza, con el ceño muy fruncido y la comisura de los labios hacia abajo.-No estoy disconforme con la elección de mi sangre, pero cuando te hacen a un lado por tanto tiempo…
Hermione abrió los ojos sorprendida de sus palabras y Fleur se calló repentinamente, como si se diera cuenta de que había hablado por demás.
-Las veelas somos un poco complicadas a veces, deberías leer los libros, te orientarán mejor de lo que yo puedo hacerlo… sólo si te interesa, claro.- dijo al final con un suspiro cansado, rehuyendo de la mirada chocolate.
Un silencio tenso se instaló entre las dos, aunque el murmullo en el resto del café continuaba, a pesar de que el tiempo parecía haberse congelado para ambas.
-Sabes… creo que será mejor continuar las visitas otro día. Me… me gustaría caminar un poco por París.- dijo como pudo la castaña, mientras en su mente se repetían una y otra vez las palabras de la rubia.
-Oh, claro, podemos recorrer la parte histórica que…
-No, te agradezco, pero creo que será mejor que vaya sola. No te preocupes, sé como volver al departamento.
Tuvo que hacer un esfuerzo máximo para no rendirse ante la expresión desolada de Fleur, que se dejó caer contra el respaldo de la silla mirando atentamente cómo la inglesa salía del café.
Y la angustia emocional de Hermione se tradujo en lágrimas unos cinco minutos después de haber salido de allí.
No supo cómo el tiempo pasó tan rápido, pero cuando fue consciente, ya eran las diez de la noche y Hermione resolvió que era prudente regresar de una vez, con la mejores de las suertes, Fleur estaría durmiendo.
Se apareció en el departamento en un rápido movimiento de varita, y se sorprendió de lo repentinamente tranquilo y estático que se veía. Todo estaba absolutamente ordenado e impecable, como si alguien hubiera estado horas dedicándose a ello. Sin embargo, lo que más atrajo su atención fue la durmiente rubia en el sillón y frente a ella en la mesita de café, la botella de vino, la copa vacía y un libro de tapa gruesa de color negro con aspecto antiguo.
Caminó hasta Fleur lentamente, admirando la forma en la que dormía, sintiéndose culpable por la preocupación que transmitía su gesto aún en sueños.
Se arrodilló a su costado y se atrevió a acomodar un rebelde mechón rubio detrás de su oreja, notando que su piel estaba un poco fría, probablemente debido al clima y a que la puerta del balcón permanecía abierta. Así que cerró la dichosa puerta y buscó una frazada para cubrir a Fleur.
-Quizá no pueda llevarte en brazos hasta la habitación, pero todavía hay cosas que puedo hace por ti.- murmuró suavemente, arropando a la mujer dormida con la frazada.
Estaba por incorporarse para irse hacia su propia habitación cuando sintió que la tomaban de la mano. Y allí estaban, las piscinas azules de Fleur mirándola atentamente, a pesar del sueño.
-Lo siento.- murmuró rápidamente Hermione, con mucho pesar.-No debí reaccionar así, es sólo que…
-No, está bien, yo también tengo la culpa, no debería haber contestado así.- la interrumpió Fleur.- Hermione yo sólo…
-Fleur, lo siento, de verdad lo siento, pero no tengo ánimos en este momento.- se apresuró a decir la inglesa, sintiendo que perdería el control de sus emociones nuevamente.
Y la francesa titubeó, apretando su mano como si no quisiera dejarla ir. Finalmente y tras una lucha interna, la soltó.
-Prométeme que hablaremos de esto antes de que te vayas.- murmuró la rubia y Hermione sólo tenía una ligera sospecha de lo que aquello podía significar.
-Claro que sí.- accedió, después de todo, todavía tenía que declararse, así todo saliera mal y hubiera estado equivocada todo el tiempo.
Despertó cubierta en sudor, respirando a grandes bocanadas de aire, mirando hacia la nada en una habitación en semipenumbra.
Hermione se había acostumbrado a las pesadillas producto del estrés de la guerra. Los primeros meses, se despertaba a sobresaltos, a veces incluso con lágrimas corriendo libremente por sus ojos. Con el tiempo fueron cada vez menos frecuentes y podía controlarse a sí misma.
Y ahora, gracias a la repentina angustia emocional, habían regresado.
Salvo que esta vez, el sueño incluía a Fleur. Más precisamente a Fleur siendo arrancada de sus brazos por un terrible mortífago que la envolvía en la oscuridad.
Se sentó en la cama, poniendo los pies sobre el parquet frío, y lentamente se llevó las manos hasta los ojos, comprobando que unas cuantas lágrimas se acumulaban allí. Emitió un suspiro cansado, intentando alejar el sabor amargo de la bilis que se instalaba en su garganta.
En su disgusto, había rechazado toda posible cena y simplemente se metió en la cama, rogando porque el día siguiente fuera mejor, quizá también tendría una oportunidad para declarar sus sentimientos.
Aún en la semipenumbra de la habitación, no le costó distinguir las letras cicatrizadas en su brazo, recordatorio permanente del estatus de su sangre. Sintió un nudo en la garganta junto con la familiar sensación de los sollozos queriendo salir.
Golpearon la puerta tres veces y su cabeza latigó hacia arriba, recordando dónde se encontraba.
-¿Hermione? ¿Estás bien?- oyó a Fleur del otro lado de la puerta.
Y tomó una respiración profunda antes de contestar.
-Estoy bien. Sólo ha sido un mal sueño.- contestó intentando que su voz sonara lo más uniforme y normal posible.
Acto seguido, fue hasta su maleta para buscar ropa. Probablemente una buena ducha la ayudaría a relajarse.
-¿Quieres hablar de ello?- siguió la francesa, al parecer, todavía de pie en el pasillo.
Hermione lo dudó y tras buscar ropa interior y una camiseta que pudiera utilizar para dormir, ya que la que estaba usando estaba húmeda por el sudor, abrió la puerta para enfrentar a Fleur, intentando poner su mayor cara de tranquilidad.
-Estoy bien, Fleur, no te preocupes. Ya he aprendido a lidiar con esto.- le dijo, aunque el gesto preocupado de la rubia no aflojó.
-¿Has estado llorando?- le preguntó suavemente y levantó su mano para atrapar con el dedo índice una lágrima rebelde que permanecía en el borde del ojo de la inglesa.
La castaña casi se aparta, pero finalmente permitió la gentil caricia en la que se convirtió el toque de la veela, cuyos dedos recorrieron hasta el mentón, de ida y vuelta hasta su pómulo.
-N-no tiene importancia. Sólo necesito despejarme...- respondió rápidamente, pasando por el costado de Fleur en dirección al baño, e ignorando el estremecimiento que la recorrió producto de su toque.
-¿Tienes esas pesadillas muy a menudo?
Hermione, que había llegado hasta la puerta del baño y tenía la mano sobre la perilla, se quedó estática.
-Hacía casi dos meses que no.- admitió la castaña, con un suspiro.-Pero esta vez ha sido diferente.
Podía sentir los ojos azules clavados en ella, aunque Fleur permanecía en su lugar, con los brazos cruzados debajo del pecho y la melena rubia bordeándole el hermoso rostro.
-¿Ha sido mi culpa? Quiero decir… nuestra discusión.- murmuró, y Hermione podía detectar el dolor y la culpa en su voz.
-Claro que no.- respondió rápidamente, pero no se atrevió a mirarla a los ojos.-Tomaré una ducha, me ayudará a despejarme.
El agua algunas veces ayudaba a alejar sus problemas, casi como si lavara su mente de las preocupaciones. Pero Hermione sabía que esta vez no funcionaría, porque su corazón seguía latiendo desbocado en su pecho cuando salió de la ducha, y la sensación de angustia no aminoró en lo más mínimo.
Resignada, salió del baño, y notó que la puerta de la habitación de Fleur se encontraba entreabierta. Con un rápido vistazo confirmó que ella no se encontraba allí y distinguió la luz suave que provenía del balcón.
Como por inercia, caminó hasta allí, sintiendo el aire fresco que se colaba, aunque la fragancia y la esencia de Fleur continuara flotando naturalmente por el lugar. Hermione nunca había podido olvidar el aroma suave de su perfume, que la embriagaba cada vez que tenía la oportunidad de abrazarla hundiendo su rostro en el cuello pálido de la veela.
La encontró sentada en uno de los sillones reclinables, con una copa de vino en una de sus manos y la otra masajeando su cien.
-¿Qué hora es?- preguntó, cortando con el silencio.
Fleur levantó la cabeza, mirándola con los ojos cansados.-Casi las tres de la mañana.
Hermione asintió, pensando en que su tiempo en Francia poco a poco se agotaba.
-¿Vas a beberte toda la botella sola?- dijo entonces, consiguiendo de Fleur un pequeña mueca.
-Sólo si tu no quieres.
La castaña suspiró, encogiéndose de hombros y fue a sentarse al sillón vacío. Fleur le extendió su copa y Hermione negó con la cabeza, tomando la botella de su otra mano y dándole un largo trago.
La escuchó reírse en voz baja, murmurando una burla en francés.
-Puedo entenderte.- le advirtió dejando la botella a un costado.
-Sé que puedes.- reparó con una sonrisa burlesca.- ¿Brindamos?
La inglesa sonrió.-Claro, ¿Por qué motivo?
Fleur torció los labios, fingiendo pensar.-Podríamos brindar por el fin de la guerra, por la derrota del señor oscuro, por el encarcelamiento a todos los malditos mortífagos… pero creo que sólo quiero brindar porque estás aquí, conmigo.
Hermione sonrió, deslumbrada por la suave forma en la que Fleur pronunció cada palabra y cómo sus ojos brillaban al decirlas. Ambas chocaron su copa y botella respectivamente, para luego dar un largo trago.
-Me alegra estar aquí.- dijo luego de unos minutos la inglesa, con la mirada perdida en el cielo nocturno.-Y creo que este balcón se convertirá en mi lugar preferido de la casa.
Oír la risa musical de la francesa la hizo sonreír, y giró el rostro para mirarla. La rubia tenía los ojos brillantes y su sonrisa estaba un poco más floja.
-Has bebido demasiado.- observó, ganándose un gesto desentendido de la rubia.
-Claro que no, estoy acostumbrada.- respondió con una mueca Fleur, apoyándose en el posabrazos de su sillón, inclinándose hacia Hermione.-Pero tú, siempre fuiste muy liviana en estas cuestiones. Recuerdo la vez que Sirius les permitió quedarse con la botella de vino añejo que estaba escondida en las alacenas.
Hermione se sintió enrojecer ante el recuerdo y no se atrevió a mirarla a la otra bruja, recordando aquel incidente. Sin embargo, podía sentir su aliento muy cerca de su oído.
-Tuve que llevarte casi en brazos hasta tu habitación...- continuó la rubia, jugando con la copa en su mano.
Hermione sabía que no había sido sólo eso, y se giró para mirar a la rubia esperando que continuara con el relato.
Esa vez había balbuceado de una forma tonta y ebria que conocer a Fleur era una de las mejores (sino la mejor) cosa que le había sucedido en mucho tiempo. Además de haberle robado un beso torpe e infantil, apenas picoteando sus labios. Y la francesa había sido lo suficientemente amable como para no reprocharle nada al día siguiente, aunque Hermione no pudo hablarle por los meses siguientes sin sonrojarse.
Inconscientemente se lamió el labio inferior mientras recordaba y la sonrisa de Fleur creció, aunque tuvo la delicadeza de ocultarla con la copa. Sin embargo, observó con descaro los labios de la castaña con obvio deseo.
-¿Por qué viniste a Paris?- inquirió suavemente, cambiando de tema para el alivio de Hermione.
La inglesa permaneció en silencio unos segundos, sopesando cuál sería la mejor de las respuestas.
-Fue un impulso.- contestó por fin, de una forma rotunda.
-¿Hermione Granger dejándose llevar por los impulsos?- fingió asombrarse Fleur.
No, sólo dejándome llevar por ti. Estoy aquí por ti.
-A veces sucede.- contestó siguiéndole el juego.
Fleur arqueó una ceja, con una sonrisa coqueta que hizo detener la respiración de la castaña.
-Me alegra que haya sucedido.- murmuró por fin. Y se incorporó con elegancia, ofreciéndole luego la mano a Hermione para que hiciera lo mismo.
Dejaron la copa y la botella vacía en la mesa de café, caminando a paso lento hasta sus habitaciones. De hecho, la francesa la acompañó hasta la puerta de la habitación de huéspedes.
-Buenas noches. Que descanses, Fleur.- dijo finalmente la castaña, luego de unos segundos tensos en los que se miraban a los ojos.
La francesa sonrió, pero no hizo ademán de moverse.
-Me besaste. ¿Lo recuerdas?
Las palabras tan directas de la rubia congelaron hasta la respiración de la inglesa, aunque sentía el rostro completamente rojo de la vergüenza. Era la primera vez que ella se refería al pequeño incidente desde que había sucedido.
-F-fue sólo un beso. Un impulso.- intentó excusarse estúpidamente.
La sonrisa de Fleur era depredadora, y negó suavemente con la cabeza.
-No fue sólo un beso.- afirmó la rubia, con un tono firme y confiado.
Hermione abrió la boca intentando decir algo, y la volvió a cerrar resignándose al hecho de que no le salían las palabras.
Entonces, Fleur se adelantó, tomando suavemente el rostro de Hermione entre sus manos y sin más, la besó de lleno en los labios. Y la bruja menor no pudo evitar dejar salir un pequeño gemido de sorpresa y placer, cerrando los ojos mientras se entregaba a los labios dulces de la rubia.
Y Fleur no se detuvo allí, sino que le acarició el labio inferior con la lengua, pidiendo acceso, que la castaña concedió gustosa. Sus labios y lenguas comenzaron una danza tranquila, explorando perezosamente la boca de la otra.
Pero entonces, fiel a su estilo de hacer lo que menos se esperaba, Fleur se alejó. Su expresión reflejaba satisfacción y una soberbia que Hermione había aprendido a amar.
-No fue sólo un beso.- repitió con lentitud, torciendo la cabeza para mirarla con los ojos entrecerrados.
Hermione hubiera querido decir algo, si no fuera porque todas las palabras se escabulleron de su mente irremediablemente.
-Buenas noches, Hermione. Descansa.- se despidió finalmente, y la castaña podía notar el triunfo en su voz, evidentemente satisfecha de haberla dejado sin palabras y con el obvio deseo de más.
La vio alejarse por el pasillo y entrar a su habitación, dedicándole una sonrisa y un guiño antes de desaparecer detrás de la puerta.
Hermione no estaba segura de poder conciliar el sueño por el resto de la noche. Y los labios todavía le escocían agradablemente, como si el fantasma del beso de Fleur siguiera allí.
Jaja! Si, se besaron! No gracias a la valentía de Hermione, claro está.
Y la veela no es tonta, sabe cómo provocar y tomar lo que quiere, no?
(sí, estaba algo ebria también, para qué negarlo)
Espero haya gustado, y me encantaría leer lo que piensan al respecto :)
El próximo será martes en su totalidad. ¿Qué pasará ahora que se besaron?
Fleur está impaciente...
En fin, hasta la próxima!
