Capítulo 3.- Unidos jamás nos vencerán.
Parte 1.- Los más inesperados siempre son los mejores aliados.
(Octubre 31, 1990 [Calendario local] - 2037 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión de Kasius y Jack Skellington, y el Equipo Azul - Locación: Cercanías del laboratorio del Doctor Finkelstein, Aldea de Halloween, Mundos de las Fiestas, superficie de la Tierra, sistema solar)
Kasius estaba frenético, a pesar de no demostrarlo.
Probablemente el universo estaba en un enorme peligro, en especial teniendo en cuenta lo que los Spartans le habían mencionado sobre la alianza alienígena que se hacía llamar el Covenant. Y si estaba en lo cierto, su aldea sería atacada por el Covenant en su búsqueda por el Teseracto.
Por consiguiente, el Rey Calabaza había ordenado a sus tropas que se prepararan para la batalla, pero él sabía que a pesar de todas sus armas con energía del Teseracto, que sus soldados fueran no-muertos y que por ambas razones tuvieran grandes posibilidades de ganar la batalla, según el humano que se había presentado como John-117, el Covenant tenía la manía de "cristalizar" los planetas donde perdían la batalla en tierra. Y a pesar de su desagrado por los humanos, Kasius no iba a dejar que nadie destruyera la Tierra.
Mientras caminaban, las humanas le habían sugerido pedirle ayuda al UNSC, pues el Covenant atacaría la Tierra de todos modos, pero Kasius, siendo el orgulloso rey que era, rechazó la oferta.
Sin embargo, dado que Jack era mucho más razonable, y sabía cuándo tener miedo, él había aceptado la oferta a espaldas de su padre. Aunque había un problema, y era que los comunicadores de los Spartans no podían emitir ni recibir señales mientras estuvieran dentro de los Mundos de las Fiestas.
Y aunque Kelly fuera rápida, ella no podría evadir a los numerosos fantasmas que los estaban escoltando al laboratorio del doctor Finkelstein, por lo que tendrían que hallar la manera de enviar una baliza de emergencia a través del portal para que el UNSC pudiera prepararse para el ataque, antes de que fuera demasiado tarde.
Una vez que los no-muertos y los humanos llegaron a la entrada del extraño hogar del doctor, Kasius abrió la puerta y le indicó a los Spartans y a su hijo que lo siguieran. Después de que los niños entraran, el rey giró hacia sus hombres y dijo:
- Quiero que preparen todas las defensas, y envíen un mensaje a los otros Líderes de las Fiestas, y avísenle a Odín, Cosmic Blast y el resto de la Guardia; si el tal Covenant está buscando las Piedras, varios mundos están en peligro. Es imprescindible evitar que consigan alguna. Y también, quiero que varios de ustedes vigilen esta puerta, por ningún motivo puede salir alguien que no sea el doctor o yo.
Los fantasmas asintieron, la mayoría se alejó apresuradamente mientras que el resto se quedó afuera del edificio, luego Kasius entró al hogar del doctor Finkelstein y cerró la puerta, luego le hizo un ademán a los niños para que lo siguieran.
Minutos más tarde, Jack, John, Kelly, Fred, Linda y Sam estaban esperando al pie de la rampa que llevaba al laboratorio, mientras Kasius estaba dentro del laboratorio con el doctor Finkelstein, enseñándole la espada que Jack le había quitado al invasor, y le mostraba la similitud entre una vieja espada con una cuchilla de luz azul y su propia espada. Los niños habían recibido órdenes específicas de no ir a ningún lado, y para asegurarse que lo obedecerían, Kasius convocó a seis esqueletos para evitar que los niños subieran, sumado a los fantasmas cuidando la puerta del edificio. Y aunque los Spartans y Jack seguían las órdenes del Rey Calabaza, eso no dejaba de desesperarlos, pues el tiempo para contactar al UNSC se estaba acabando.
- Esto es frustrante... - Suspiró Kelly. - ¡¿Cuándo vamos a actuar?!
- Ten paciencia, Kelly, o podrías arrepentirte de tus palabras. - Dijo John calmadamente.
- John tiene razón. - Dijo Jack. - Lo que debería preocuparnos ahora es llamar a ese comando especial de no sé qué.
- Comando Espacial de las Naciones Unidas. - Señaló Sam.
- ¿No creen que no deberíamos hablar de contactar al UNSC frente a ellos? - Preguntó Linda mientras señalaba a los esqueletos.
- Nah, ellos sólo escuchan si te diriges directamente a ellos, o si les ordenan espiar. Como sea... ¿Están seguros que su UNSC podrá contra el Covenant?
- Pues ya los expulsamos de Harvest... - Soltó Sam.
- Pero sólo ganamos porque el Almirante Cole reunió una flota masiva, la cual superaba a la del Covenant tres naves a una... - Soltó Linda. - Además, perdimos muchas naves y el planeta...
- Qué optimista eres, Linda... - Dijo Fred sarcásticamente.
- Sólo soy realista, digo, hay que aceptarlo, el Covenant nos lleva una ventaja tecnológica masiva.
- Bueno, bueno, basta. - Soltó Sam. - Volvamos al punto, tenemos que hallar la manera de informar al UNSC antes que el Covenant llegue aquí y cristalice la Tierra.
Los niños pensaron por un segundo, luego Jack sonrió mientras chasqueaba sus dedos, y metió una mano bajo su camisa para buscar algo dentro de su torso, lo cual confundió un poco a los Spartans.
- ¿Qué haces? - Preguntó Kelly.
- Estoy buscando... - Dijo Jack y sacó una especie de silbato. - ... esto.
Los Spartans se confundieron aún más al ver lo que Jack había sacado, pero el príncipe simplemente tomó una bocanada de aire, se llevó la punta del silbato a la boca y sopló, haciendo que los humanos se taparan los oídos al sentir un terrible zumbido. Luego de eso, Jack los miró confundidos y dijo:
- ¿Por qué se tapan los oídos? El sonido de esta cosa es imperceptible para oídos humanos.
- No somos humanos normales... - Soltó Sam mientras sacudía su cabeza.
- ¿En serio?
- Nunca habías visto humanos antes de conocernos, ¿cierto? - Dijo Fred.
- No.
Antes de que cualquiera de los Spartans pudieran articular alguna palabra, una serie de ladridos fue escuchada, luego un can fantasmal traspasó la pared del laboratorio y volvió a ladrar felizmente mientras se acercaba a Jack, recibiendo algunas caricias del príncipe.
- Hola, Zero. - Dijo Jack con una sonrisa. - ¿Puedes hacernos un favor?
Zero ladró en afirmación y Jack giró hacia John.
- John, dame tu comunicador. - Dijo Jack.
- ¿Qué intentas hacer? - Dijo John.
- Le pediré ayuda a mi amiga Sally, ella está allá arriba, Zero puede ir y darle el comunicador.
- No podemos confiar en cualquiera... - Soltó Kelly antes que Jack la fulminara con la mirada.
- No me importa. - Refunfuñó el joven príncipe. - O confían en mi amiga, o perdemos la Tierra, los Mundos de las Fiestas y el Teseracto ante el Covenant.
- Ok, aunque aceptemos confiar en tu amiga, no podremos cómo explicarle todo, ni tampoco cómo contactar al UNSC, por no hablar que no creo que Hood y sus hombres confíen en ella. - Dijo Sam.
- No soy bueno para la electrónica y esas cosas, pero creo que el laboratorio y su contenido crean suficientes ondas radiales para que mi plan funcione.
Kelly, Linda, Fred y Sam miraron a su líder de escuadrón, quien sólo suspiró y cerró sus ojos para luego quitarse el comunicador de la oreja y dárselo a Jack. El esqueleto lo tomó, lo inspeccionó un segundo y lo activó, haciendo que se escuchara algo de estática en los comunicadores de los otros Spartans. Jack le dió unos cuantos golpecitos al micrófono y susurró "¿Pueden oírme?" Luego que los Spartans asintieran, el esqueleto le entregó el comunicador de John y su espada a Zero.
- Ahora, ve con Sally y entrégale estas cosas, luego llévala al portal y esperen mis instrucciones, ¿de acuerdo? El destino de la Tierra, y probablemente el del universo, pende de un hilo, sólo tú y Sally pueden salvarnos.
Zero sonrió y flotó hacia la habitación de Sally velozmente, todo completamente frente a las cuencas oculares de los soldados esqueleto del Rey Calabaza.
Unos momentos después, una joven muñeca de trapo estaba viendo por la ventana, sintiendo un miedo masivo, pues ella podía ver cómo el ejército de Halloween se movilizaba desde el cementerio hacia la aldea. La creación del doctor Finkelstein trataba de pensar en lo que había causado tal hecho, pensando que quizás alguno de los otros Líderes de las Fiestas le había declarado la guerra a Halloween, o tal vez los equestrianos habían vuelto, o quizás los humanos los habían encontrado.
Todas sus teorías le hacían temblar las rodillas violentamente, pues ella había crecido escuchando cosas horribles sobre las guerras que se habían peleado, en especial contra Equestria y Discord, por lo que estaba muerta de miedo... O lo estaría si no fuera una no-muerta.
Y mientras seguía espiando a los soldados de Halloween a través de la enorme ventana en su cuarto, ella oyó un par de ladridos que venían de la puerta. La niña se extrañó al oírlos, así que caminó hacia la puerta de su habitación y la abrió, soltando un gritito ahogado al ver a Zero frente a ella, con una especie de cilindro y un objeto con un pequeño botón, en el hocico. El can fantasma ladró un par de veces más, como si incitara a Sally a tomar los objetos de su hocico. La muñeca cautelosamente tomó el cilindro y el objeto, luego profirió un leve aullido de sorpresa cuando el dispositivo del botón soltó un ruido de estática.
- Sal... ¿pu...des ...cucha...me? - Dijo una voz por el dispositivo.
Sally puso el objeto cilíndrico sobre su cama y presionó el pequeño botón del otro aparato, luego preguntó:
- ¿Q-quién es...?
- Sally... Ponte... cosa... oído... - Respondió la voz de nuevo.
- ¿Qué?
- Ponte esa cosa en el oído...
- Jack, ¿eres tú? ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? - Preguntó la muñeca de trapo mientras le hacía caso a su amigo.
- Te lo explicaré luego, ahora mismo necesito que me hagas un enorme favor.
- Claro... Haré lo que me pidas...
- Excelente... Mira, te diré esto simple, hay una raza alienígena en camino y necesitamos avisarle al ejército de una organización humana llamada UNSC...
Sally se quedó helada al oír a su amigo.
- ... y por más que me odie por ponerte en peligro... me temo que eres la única que puede ir a contactarlos.
Sally quiso tragar con dificultad, pero incluso su garganta se había congelado ante la revelación de su amigo. La muñeca quería ayudarlo, pues ella sentía más que una amistad por el príncipe (quien ignoraba ese hecho), pero el prospecto de salir cuando una raza alienígena venía en camino, hacía que su subconsciente le rogara que mandara al demonio su amistad con Jack y se quedara adentro, donde tenía oportunidad de sobrevivir.
Finalmente, y sólo porque su corazón venció a su mente, Sally se tragó su miedo y volvió a activar el comunicador.
- ¿Q-qué debo hacer...? - Preguntó Sally.
- Sal del laboratorio y ve a las Tierras Lejanas, luego sigue a Zero, ya le ordené que te lleve a un portal hacia el mundo humano, pero no entres a él aún, espera a que mis nuevos amigos te digan qué hacer para contactar al UNSC, por favor. Oh, y no olvides llevarte mi espada, eso te identificará como emisaria de la familia real, así nadie de la aldea atacará a tí o a cualquiera contigo. - Indicó Jack.
- E-entendido, Jack...
- Y por cierto, no importa lo que digan los demás, no sólo eres la persona más valiente de la aldea, sino que eres una heroína.
Sally sonrió ante las amables palabras del joven príncipe, las cuales le dieron un impulso extra de confianza. La niña rápidamente tomó todas sus sábanas y vestidos, los ató unos con otros y formó una cuerda. La muñeca de trapo ató un extremo a su ropero, abrió la ventana y arrojó el otro extremo de la improvisada cuerda por ella.
Al ver que muy probablemente tendría que volver a coser sus piernas luego de bajar por la ventana, pues la cuerda no era muy larga o muy resistente, la niña tomó un carrete de hilo y lo metió en su bolsillo, mientras clavaba una aguja sobre su oreja para no perderla. Finalmente, Sally tomó la espada de Jack, se la puso en la boca y comenzó a bajar por la cuerda, rogando que ésta resistiera lo suficiente como para dejarla alcanzar el extremo, y que nadie notara que estaba fuera durante el toque de queda.
Para su fortuna, todos parecían demasiado ocupados planeando la defensa de la aldea, pero para su infortunio, justo al llegar a la última parte de la cuerda improvisada de vestidos y sábanas, ésta se desató e hizo que Sally cayera al suelo con un ruido sordo, descosiendo su pierna izquierda y haciéndola soltar la espada de Jack. La jovencita suspiró y tomó su aguja e hilo para reparar el daño que había sufrido.
Entre tanto, Zero flotó hacia Sally, quien rápidamente volvía a coser su pierna. Luego de unos minutos, la muñeca puso la aguja de nuevo bajo su cabello, tomó la espada de su amigo y trepó la pared que separaba la casa de su creador del cementerio, esperando cumplir el favor para su amigo sin tener que morir.
(Novena era de la Reclamación [Calendario Covenant] - 2050 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión de Thel 'Vadamee - Locación: Punto desconocido del Valle de la Muerte, Estados Unidos de América, superficie de la Tierra, sistema solar)
Varios minutos después de haber escapado de sus captores terrícolas y del extraño mundo en el que se habían enfrentado, el joven sangheili se sentía como un total fracaso.
Cinco humanos y una criatura extraña lo habían sometido y capturado, y lo que era peor era que todos ellos eran tanto o más jóvenes que él mismo.
Y por las mismas razones, 'Vadamee dudaba en contactar al Inquisidor.
Él quería pensar en una manera para arrebatarle el Teseracto a la extraña y delgada criatura, antes de que el Inquisidor o cualquiera de los Maestros de Nave o de Campo se enteraran de su descomunal fracaso.
Mientras 'Vadamee seguía pensando, un pitido lo sacó de concentración e hizo que se inquietara bastante. Su comunicador estaba sonando, y en cuanto lo contestara, él tendría que confrontar la ira de Ripa 'Moramee por su fallo.
Sabiendo que prolongar las cosas sólo empeoraría su castigo, Thel 'Vadamee tomó el comunicador de su bolsillo y lo activó, logrando escuchar gruñidos y cuchicheos en el ruido de fondo.
- "Me sorprende que sigas vivo, niño, si es que eres 'Vadamee y no el humano que lo mató." - Dijo 'Moramee.
- "Sigo vivo, Inquisidor, pero me temo que he fallado. A pesar de localizar el Teseracto, su poseedor y un grupo de Demonios lograron derrotarme, pero escapé..." - Suspiró 'Vadamee.
- "No importa, si es que de verdad localizaste el Teseracto, la flota arribará pronto para destruir el planeta y a los humanos, así como cualquiera que se interponga en nuestro camino."
Cuando el Inquisidor terminó la comunicación, 'Vadamee estaba sorprendido, por decir lo menos. 'Moramee era un guerrero que no toleraba el fracaso, él mismo lo había visto asesinar a otros por fallos mucho menores al suyo, así que el ser tan condescendiente con él era un comportamiento muy extraño.
El joven sangheili puso su comunicador de vuelta en su cintura y miró al cielo, pensando en qué se traía 'Moramee entre manos, y porqué no sonaba molesto cuando le había informado de su fracaso.
