Los personajes no me pertenecen, son de Stephanie Meyer. Solo los tomo prestados.

Capitulo 04

—Buenos días —saludé tratando de reprimir un bostezo.

—Buenos días —saludaron todos los que se encontraban en la cocina.

— ¿tienes frío, Eddie? —preguntó mi primo con burla al verme con la chaqueta puesta, un gorro y guantes.

—sí, si tengo.

—entonces ten. Una buena taza de café te repondrá —me sonrió tía Esme poniendo una taza en mis manos.

—Gracias —dije sentándome al lado de Alice, que me miraba con una extraña expresión en el rostro— ¿dime…?

— ¿esa chaqueta es de la edición limitada de Calvin Klein? —me preguntó Alice tomando la manga de la chaqueta para inspeccionarla.

—Eh… no lo sé… — ¿de verdad me estaba preguntando eso?

— ¡si lo es! Traté de comprarle una a papá pero mi contacto me dijo que estaban todas vendidas desde antes que siquiera las cocieran —comentó.

— ¿sí? Mamá la llevó el invierno pasado y como era lo bastante gruesa y grande me la quedé. Se salvó por eso si no hubiera terminado en un orfanato —dije.

—te salvas que eres mi primo. Voy a tener que darte unas cuantas clases de moda —dijo indignada.

Emmett y Carlisle abrieron mucho los ojos y comenzaron a negar con la cabeza detrás de Alice.

—no hace falta, pero gracias, lo tendré en cuenta —le sonreí.

Eso pareció calmarla.

Elizabeth bajó al poco rato ya vestida y con una chaqueta aun más gruesa que la mía. Ambos nos fruncimos el ceño, yo era igual de friolento que ella y detestábamos esa semejanza.

Bueno, todas las semejanzas que teníamos.

Dio los buenos días y se sentó a mi lado. Alice comenzó a hablar con mi madre sobre su vestuario, ambas estaban en su elemento.

Tanta moda, vestidos, tendencias me estaban mareando, por lo que me cambie de lugar y me senté al lado de mi tía. Ella me sonrió y siguió comiendo.

Pasamos la mañana en la casa, mis primos por lo visto habían decidido hacer un interrogatorio policial, me preguntaron sobre todo. Mis gustos, mis disgustos, lo que hacía o dejaba de hacer y, demás.

Después de la comida los chicos me arrastraron al auto de mi primo para enseñarme el pueblo.

Salimos a la carretera y la recorrimos hasta que entramos al pueblo. Estaba todo mojado y frío, pero había gente fuera haciendo sus quehaceres o paseando simplemente.

Muchos estaban en franela o chaquetas ligeras, al igual que mis primos. Yo era el único que tenía una chaqueta gruesa sobre un suéter y guantes de cuero. Y aun tenía frío.

—Allí es donde hacemos las compras de la casa —iba contando Alice— esa es la tienda de los Newton, venden artículos de excursionismo y esas cosas. Allí venden el mejor helado de todo el estado.

— ¿helado? ¿En serio? —Solté alzando una ceja— ¿con este frío invernal?

—No está haciendo tanto frío —replicó Emmett— lo que pasa es que con lo flaco que eres, claro que vas a pasar frio.

—como sea. Aquí está la cafetería sirven unos deliciosos sándwiches —siguió Alice de guía.

—el colegio…

—el colegio, como todos los colegios, aburrido, fastidioso y tétrico —interrumpió Alice a su hermano.

Recorrimos todo el pueblo hasta que paramos en una pequeña casa blanca de dos pisos con una obsoleta camioneta pick up y un reluciente BMW rojo en frente.

—Y aquí vive mi mejor amiga —terminó Alice sonriendo— como todos los sábados por la tarde nos reunimos aquí para pasar el rato.

— ¿y yo por qué vine? —pregunté frunciendo el ceño.

—Porque eres parte del grupo —me sonrió Alice mientras Emmett estacionaba el auto.

Bajamos del jeep y Emmett lideró el camino hasta la entrada de la casa.

Al entrar a la casa mis primos prácticamente corrieron hasta una pequeña sala donde se encontraban un chico y una chica ambos rubios y apuestos, con mucho parentesco entre ellos.

Mis primos saltaron (en el caso de Alice, literalmente) sobre, creo yo, sus novios.

Después de unos quince minutos de besos y palabras dulces, en los cuales yo no encontraba bajo que meterme para no ver semejante demostración, los chicos me presentaron. Eran Jasper y Rosalie Hale, gemelos y amigos, cuñados y novios de mis primos.

Jasper era menos fornido que Emmett pero aun así se podían ver sus músculos marcados a través de la franela que llevaba, alto, tez pálida, ojos grises y de carácter apacible. Todo lo contrario a mi prima.

Por otro lado, Rosalie, era de las chicas que fácilmente podrían estar en una revista con los mejores vestidos de temporada y modelando los diseños de las casas más caras de Paris. Su cuerpo era perfecto en todo, sus labios, su piel, sus curvas, todo. Su carácter era más bien indiferente, vanidosa y un poco arrogante. Sin embargo, no lo suficiente como para caer mal.

— ¿Dónde está Isabella? —preguntó Alice alzando una ceja.

—está hablando con el perro en la cocina —dijo Rosalie despectiva.

No dije nada pero me pareció extraño lo que había dicho. ¿La chica estaba loca?

No pasó mucho tiempo para que supiera de qué hablaban. Una hermosa chica y un chico que realmente recordaba a un perro entraron en la ya abarrotada salita. El chico con su brazo sobre los hombros de ella, era tan musculoso y alto como Emmett, tenía la piel bronceada, cabello negro, al igual que los ojos, y sus dientes tan blancos como la leche. Me di cuenta que lo que lo hacía parecer un perro era su sonrisa, era fácil imaginárselo con la lengua afuera.

Por otro lado la chica, no era tan proporcionado como el de Rosalie, era más de las chicas del montón… hasta que mirabas sus ojos, brillantes, cálidos, de un marón chocolate derretido que te lo decían todo pero a la vez lo ocultaba. Era hermosa, a mis ojos, más hermosa que Rosalie.

—Isabella, fi… Jacob, él es Edward, mi primo que vino de Chicago y se quedara una temporada con nosotros. Edward, ellos son Isabella y Jacob —nos presentó Emmett— no veas mucho a Bella, tú sabes los pastores alemanes son muy posesivos con sus cosas y en este caso su novia.

—Emmett… —le reprochó Isabella, mientras los demás soltaban una risita y Jacob miraba ceñudo a mi primo— hola, dime Bella, odio que me llamen por mi nombre completo.

—Hola —le sonreí un poco. Me sentía incomodo, todos tenían pareja allí y yo solo hacía mal tercio. Además ¿Qué más podía decirle?

—vaya, al fin un Cullen que mantiene el hocico cerrado —dijo Jacob con sorna.

—El único con algo parecido a un hocico eres tú —le reproché ¿Quién se creía?

La sala quedó en silencio un corto lapso de tiempo hasta que todos soltaron una estruendosa carcajada mientras Jacob y yo nos mirábamos con fijeza.

—Jacob, basta, tú te lo buscaste —le dijo Bella.

—Debo irme, papá está solo y tú sabes cómo es de necio, queriendo hacer todo —dijo antes de plantarle un beso a Bella que hizo preguntarme si acaso quería comérsela.

—está bien, salúdalo de mi parte —susurró Bella roja como un tomate.

Cuando el perro salió de la casa (sin despedirse de nadie más) los chicos volvieron a sus conversaciones. Bella se integró de inmediato pero por más que los chicos trataron no pude hacer más que escuchar y asentir sentado en uno de los sillones.

—Edward ¿quieres más limonada? —me preguntó Bella sonriéndome.

—no, pero gracias —le sonreí de vuelta.

Bella se alejó de la sala acompañada de Rosalie.

Alice y Jasper se susurraban y reían por lo bajo, como dos confidentes. Emmett me miraba fijamente, serio, algo que hasta los momentos no había visto en él. Me moví un poco incomodo a la vez que alzaba una ceja. ¿Qué demonios le pasaba?

—quiero dejarte algo claro. No comparto a Rosalie, nuestra relación no es abierta, por lo que no aceptamos a nadie más —dijo muy serio.

— ¿ah? —exclamé extrañado. ¿Pero a este que le picó?

—Deberías ver tu cara —rió— tranquilo primo, era broma.

—Si… de eso me di cuenta —dije aun con la ceja alzada.

Las chicas llegaron con más bebidas y algo de comer. Yo solo quería irme a la casa de mis tíos. Estaba de más en esa pequeña casa; ellos no eran mis amigos, aunque en Chicago tampoco tenía amigos, los que me rodeaban solo lo hacían por el dinero o por la hipocresía de la alta sociedad.

Miré a los chicos bromear entre ellos, riendo, charlando y besándose (en el caso de Emmett y su novia).

—Parece que no la estas pasando bien —susurró Bella a mi lado.

Volteé a mirarla y ella me sonrió.

—la verdad es que… esto no es lo mío. Ni siquiera en Chicago salía mucho de casa, tampoco es como que quisiera hacerlo.

— ¿y eso porque? —me preguntó realmente interesada.

—Porque… soy de los que prefieren quedarse en casa, hacer cualquier cosa allí y en caso de salir ir solo a pasear —dije encogiéndome de hombros— las veces que salía era porque quería salir de la rutina o porque después de tanto insistir mis ex compañeros de colegio conseguían sacarme de casa. Puedo decir que nada bueno ha salido de esas salidas.

—te entiendo, Jacob insiste en que salgamos con sus amigos, pero a mí no me gusta, son muy arrogantes y con tres cervezas ya se creen Superman. A todos los han agarrado por conducir ebrios y la mitad han tenido accidentes —contó Bella— en casa estoy mejor.

—creo que un libro es mejor compañía que los amigos, un libro y música es todo lo que necesito.

—tal vez no has conseguido buenos amigos, a mí me encanta leer y cuando vivía en Phoenix pensaba lo mismo que tú. Pero llegué a este lluvioso y frío pueblo, conocí a tus primos, a los Hale y Jacob. Me di cuenta que los libros solo te hacen compañía mientras tienes tu vista fija en ellos pero después igual te sientes solo. Los amigos, aunque no los veas, sabes que están allí y en cualquier momento puede que te den buenas sorpresas —terminó con una sonrisa.

—Quizás tengas razón —dije encogiéndome de hombros pero sonriéndole.

Decir que esa conversación no me abrió los ojos… no. Aun quería irme y aun me sentía incomodo.

Cuando por fin nos fuimos a la casa de mis tíos la noche ya había caído. Mi madre ya debía estar de regreso a Chicago.

Mis tíos nos estaban esperando para cenar. Esme se veía un poco triste, tal vez por la partida de mi madre. A mí me daba igual, solo la veía unos pocos días al año.

Subí a mi habitación y cerré el panel que escondía las escaleras.

Cuando llegué a mi habitación me dejé caer en el sofá. Estaba aburrido y no quería moverme por nada del mundo. Estaba en estado depresivo postmudanza.

Localicé el control del televisor y después de comprobar que en los trescientos canales que tenía no había nada interesante decidí dejarlo.

¡Hola! ¿como estan?

Por fin, el encuentro de Edward y Bella... con Jacob en medio.

¿Que les parecio?

Gracias por sus comentarios, gracias a ellos se que puedo continuar la historia y que les agrada mi fic.

Gracias a Babi Cullen, mi amiga incondicional y que siempre está allí para motivarme a escribir. También quiero agradecer a Sarai, quien escribe cada semana por facebook.

Recuerden dejar sus reviews, para saber sus opiniones y para enviarles un adelanto :)

saludos:

jnnfrmrz :)