Capitulo IV. Conociendonos un poco másTenía que reunirse con InuYasha hoy a la salida. Necesitaba saber como supo lo de su otra forma de ser. Solo Miroku y Souta lo sabían. Estaba desesperada...¿Kikyo ya lo sabría?, eso le preocupaba. Nadie, a menos que fuera de confianza sabría eso. ¿Cómo lo sabría InuYasha?
- Tranquila pequeña, no diré nada - Tranquilizó InuYasha al llegar al lado de la chica, la vió muy nerviosa ni siquiera se había dado cuenta de que tenía rato a su lado.
- ¿Por qué me llamas pequeña? además..¿Por qué dices que soy tierna e inocente? - Cuestiona rápidamente la chica de mirada chocolatada, mirando fijamente los ojos dorados del chico..
- Te llamo pequeña porque quiero, y digo que eres tierna e inocente porque lo eres - Se defiende el ojidorado viendo de arriba hacia abajo a la chica, que solo se sonroja con ese movimiento, nunca pensó que sería tan inocente.
- Pues te informo que no lo soy, y dime como quieras me da igual - Comenta la joven mirando el piso, su inocencia estaba saliendo a flote, pero no podía evitarlo ese chico la ponía nerviosa.
- Gracias, pero... en verdad Kagome quisiera terminar esta guerra y conocerte mejor - Confesó el ojidorado tomando la mano de Kagome entre las suyas.
- ¿Te sientes bien? - Preguntó extrañada por el comportamiento del ojidorado, parecía por primera vez tierno con ella.
- Me siento mejor que nunca jaja - Respondió brindandole una sonrisa a la chica que también sonrió sin maldad.
- ¿Entonces por qué dices eso? jaja - Inquirió la joven viendo como él suelta una carcajada, por primera vez tienen una conversación sin insultos.
- Porque en verdad quiero conocerte más a fondo, conocer a esa chica que ocultas detrás de la chica rica - Confesó nuevamente el ojidorado mirandola con esos ojos dorados.
- Estás loco, yo no oculto a nadie detrás de lo que soy - Mintió Kagome evitando la mirada dorada del ojidorado que la miraba y luego sonreía...No se si confiar en InuYasha, o solo dejarme conocer como él quiere y tener la posibilidad de una traición.
De acuerdo, no era él mejor amigo, pero tampoco para no confiar en él. Esa chica tenía algo que lo atrapó y él quería que ella confiara en él. Quería conocer sus secretos, sus miedos, sus problemas, su historia. Algo dentro de él, le pedía a gritos que conociera a esa chica. Además durante esa conversación, él se sintió cómodo. Se sintió como en casa y con buena compañía.
La personalidad de ella era tierna, inocente, bromista, traviesa, romántica, soñadora...Soy una persona demasiado inocente, si InuYasha me conoces como soy podría burlarse y yo podría terminar enamorandome de él, no lo puedo permitir. Ella una vez fue traicionada por la persona que más quería, no en el amor, pero si en la amistad.
- Sé que tu no eres esa chica mala y fría que muestras, sé que eres una chica opuesta a ese comportamiento, confia en mi - Comenta el ojidorado, le encantaba el comportamiento de Kagome durante esa conversacion parecía una chica agradable.
- iNo tengo doble personalidad!, iEntiendelo!, Soy Kagome Higurashi, la chica más bonita y rica de toda esta escuela, iAceptalo! - Gritó Kagome ya cansada de que ese chico quiera conocer a una tonta Kagome que se deja engañar por todos, y que cree en el principe azul.
- iLo sé!, eres la chica más bonita y rica de esta escuela - Confesó él acariciando la mejilla de la chica de cabello azabache, la cual solo cierra los ojos para entregarse a esa caricia - Pero también sé que algo sucedió, por lo que ocultas esa chica diferente a lo que me demuestras - Dijo él abrazando a esa chica que le ha atrapado, ahora se da cuenta de que tiene un aroma muy peculiar, olor a Jazmín.
- iInuYasha!, ¿Qué haces abrazando a Kagome?, ¿Ustedes tienen algo?, sean sinceros por favor - Interrumpió con un mar de lágrimas, Kikyo.
Salía de la escuela, dispuesta a irse a su casa. Su reunión con el grupo de Laboratorio, fue todo un éxito. Cuando sale se encuentra con un InuYasha acariciando la mejilla de Kagome, y luego abrazarla. Eso no podía ser, sus lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Ella no deseaba una traición, deseaba que fueran sinceros con ella. Necesitaba saber la verdad, necesitaba sacar fuerzas de donde no tenía para preguntar.
- Dile a tu novio, que se comporte... está diciendo tonterias, con su permiso - Se despidió la chica dejando a una tonta llorando y a un chico que casi la hace perder sus fuerzas frente a él, por primera vez le agradece a Kikyo su presencia.
- ¿Dime InuYasha tienes algo con Kagome? - Repitió nuevamente la chica acercandose al ojidorado que solo la mira atentamente.
- Kikyo creo que necesitamos tiempo, porque te voy a ser sincero... creo que me estoy enamorando de Kagome - Confesó InuYasha observando como la chica se cae de rodillas en el suelo, llorrando desconsoladamente.
- ¿Qué tiene ella, que no tenga yo? - Pregunta la chica fijando sus ojos lagrimosos en los ojos dorados del chico que solo la miraban atentamente.
- No se, pero lo único que se es que... me siento bien con Kagome, cuando planteo una conversación sin insultos - Respondió sinceramente InuYasha, él no podía seguir mintiendole a Kikyo, ella no se lo merecía.
- Gracias por ser sincero conmigo, pocos hombres lo son - Agradece la chica levantandose, para luego besar en los labios del chico, era el último beso que recibía de InuYasha - Y también gracias por este beso, te quiero mucho, ¿Amigos? - Preguntó Kikyo mirando como InuYasha sonreía asintiendo con la cabeza y luego se fue detrás de Kagome.
Terminó su mejor relación, pero inició su mejor amistad. Además ella sabía que InuYasha, ese principe azul no le pertenecía. Nunca olvidará esos días con InuYasha, pero ella no obligaría a InuYasha a estar con ella. Si él quería ser feliz, pues que lo sea con quien quiera, inclusive si es con Kagome.
Caminó detrás de Kagome, al doblar la esquina la vió entrar a un restaurante muy caro. Entró y la buscó con la mirada. La encontró sentada en un rincón, recibiendo la carta del menú. El se acercó, necesitaba sacar a esa chica que si no fuera por Kikyo ya la estuviera conociendo. Se sentó, ella lo miró con una mirada fulminante, volvía a ser la dura.
- Hola, ¿sabes?... termine con Kikyo - Confesó recibiendo una carta del menú, para luego fijar su vista en los ojos sorprendidos de la chica.
- Hola, en realidad no me interesa lo que suceda contigo o con Kikyo - Sentenció Kagome llamando con sus dedos al mozo, al parecer ya tenía su pedido.
- Buenos platos tienen en este restaurante, nunca había venido, se nota que es caro, por un plato de spaghetti te cobran el doble, de que lo que te cobran en el restaurante sengoku - Opinó el chico haciendo que la chica soltara una pequeña risa.
El mozo se acercó a la mesa.
- Yo deseo Pollo a la zucchini y vino pero por favor que sea de los más recientes, me gusta que el merlot no sea antiguo - Ordenó la chica al mozo, que tomó apuntes para luego mirar a un ojidorado frustrado.
- ¿Y usted qué desea señor? - Pregunta el mozo, al ver como el ojidorado solo esta mirandolo sin decir nada.
- Traigale por favor lo mismo, el joven es extranjero - Ordenó la chica viendo al mozo, que se fue a cumplir con sus órdenes, Inuyasha solo suspiró.
- Gracias, la verdad no tengo ningún conocimiento de la comida elegante, costosa y distinguida que se sirve en este lugar - Confesó él ojidorado para escuchar como Kagome suelta una carcajada.
- Cuando era pequeña también siempre pedían por mi, pero lo bueno era que mi madre sabía bien lo que me gustaba - Comentó con nostalgia la chica mirando como por la ventana pasaban distintas personas.
- Cuando yo era pequeño vivía en Irlanda, estudiaba en un internado, así que realmente no tengo muchos recuerdos de mi madre y pues de mi padre vive conmigo pero siempre vive trabajando - InuYasha tomó la mano de Kagome y miró sus facciones, en verdad era hermosa.
- A pues la pegué, eres extrajero jajajaja - Bromeó ella haciendo reir al ojidorado también, en verdad él era alguien agradable.
Necesitaba ser dura, pero algo se lo impedía. Le gustaba su compañía, pero nunca se imaginó estar algún día así con él. Se reían de sus anécdotas, si que eran graciosas. Tal vez él merecía la oportunidad de conocerla en verdad, pero todo a su tiempo. Por ahora disfrutaría su compañía.
Ella era la chica más agradable que ha conocido. Lo hacía sentirse cómodo con ella. Ella era una persona muy distinta a la Kagome que conoció anteriormente, era mucho mucho más agradable, parecía un ángel. Le gustaría compartir con ella más seguido, era una experiencia nueva.
- Bueno ya termine y pues está anocheciendo, hemos estado bastante tiempo aqui, así que me voy - Se despidió ella tomando su mochila, levantandose del sillón.
- ¿Te acompaño a casa? - Sigirió el ojidorado levantandose de la silla, para quedar un poco más alto que ella.
- No, gracias, es decir, no quisiera molestarte - Negó la joven caminando hacia la salida, estaba anocheciendo y aún no llegaba a casa.
- Para mi, no es ninguna molestia, además digamos que no quisiera que una hermosa jovencita camine por las calles solas, casi anocheciendo - Sentenció InuYasha con una sonrisa, cuando él le dijo hermosa ella se sonrojo, sí que era inocente.
- ¿Qué tal si mejor llamo a mi limosina?, así te lleva a tu casa y a la mía - Sugirió la chica de cabello azabache, ella no quería que él se fuera solo también.
- Buena idea - Halagó rápidamente el ojidorado viendo como la chica toma su móvil y empieza a llamar.
Continuará!! Pelirroja16:
Hooola!! Que bueno que te este gustando el fanfic , wow ¿eres
vidente? porque si va a ocurrir todo eso jajaja
adios!
kisa-Chan-sohma: Hooola!! Gracias lo tendre en cuenta, y
sobre tu "lado pervertido" xD pues no, no sucedera nada
comprometedor en el bsoque porque osea estan al aire libre cualquier
persona que este por ahi puede ver entonces mejor dejesmolo para
despues de que vengan del viaje
VampireStar: Hooola!! Muchas
gracias espero que te guste este capi adios!
setsuna17: Hooola!!
InuYasha esta loquito por Kagome, en este capi se nota que fue
atrapado por los encantos de Kag.
