Hola, solo quiero saludar, gracias por leer mi primer fic, se que no es la gran cosa, no va a cambiar el mundo, pero para mi con que lo leas es mucho mas que suficiente. Me hare mucho mejor para hacer nuevos fanfics, ya estoy pensando en otro. Estén atentos con ''Residencia Taisho''

OTRA VEZ

-Dime – exigió por milésima vez mientras fruncía el entrecejo de manera suplicante.

-No puedo, no lo hare – respondió por milésima vez ante la insistente petición.

-¡Pero dijiste mi nombre! – reclamo por milésima primera vez.

-¡SSSHHH…! – silencio la amargada profesora con lentes y desaliñado peinado desde su feo escritorio.

-No es verdad – aclaro muy bajito Sango a la pelinegra mientras depositaba uno de lo cientos de libros que aprisionaba contra su pecho en los estantes de la inmensa biblioteca – Me has de haber mal entendido.

Había atrapado a su amiga con las manos en la masa. Ahora demandaba una explicación a Sango del por que había estado secreteándose con su novio Miroku acerca de algo que aun se encontraba en calidad incógnita. Naturalmente habría ignorada ese tipo de comportamiento por parte de Sango, ella tenia esa reputación poco respetuosa hacia la intimidad de otras personas, por lo tanto, no era extraño para nadie encontrarla cuchicheando por toda la preparatoria cosas que no le concernían, mucho menos para ella. Este caso había decidido exceptuarlo y tomar el toro por los cuernos, alegando que había escuchado su nombre en la secreta conversación y fue ahí donde la puerca torció el rabo.

-Sango, se lo que escuche – acuso Kagome siguiendo a la mujer hasta una mesa cercana donde tomo asiento junto con los libros que había recolectado – Dime ¿Qué paso con las amigas se cuentan todo? – cuestiono imitándola.

-Nunca llegamos a tal acuerdo – menciono petulante mientras abría uno de los tantos libros.

-¿En serio? Deberíamos – afirmo mas para si misma que para Sango. No recibió respuesta alguna por parte de la castaña – Por favor…

Sango volteo para responder una negativa, pero se quedo muda al ver el rostro de su amiga: su semblante era suplicante, hacia un gracioso puchero con los labios y sus ojos… ¿era su imaginación o se le habían dilatado las pupilas? Brillaban demasiado. Cualquier persona común y corriente hubiera cedido ante una imagen como esa, sin embargo…

-Oh por favor, ¿crees que me vas a convencer con ese truco? Yo invente eso – la dura realidad no se hizo esperar.

-Oh vamos Sango… - suplico de nuevo cambiando su gesto fallido de perro a medio morir. ''Piensa Kagome, piensa'' – Ohhh… ya comprendo – dijo con un tono algo extraño – No me tienes confianza – acuso con falso tono dramático posando el dorso de su mano encima de sus ojos – Debí saberlo cuando te vi platicando muy amistosamente con Ayame acerca de su manicura. Con eso de que ella esta tomando un curso para hacerlas ¡No puedo competir contra eso! –

-SSSHHH… - volvió a silenciar la encargada de la biblioteca.

-Eso no es verdad, Ayame solo me estaba diciendo donde consiguió el esmalte para sus uñas –se defendió comenzando a exasperarse ante la insistencia de su amiga de toda la vida. Tal y como lo había dicho, eran amigas desde que tenían uso de razón, y ella sabia que Kagome no era así, seguro que andar con el higadito de Inuyasha comenzaba a tener sus efectos secundarios.

-Ja, claro... no tenias que haberte inclinado tanto – se quejo sintiéndose satisfecha al ver que su plan estaba dando resultado. OPERACIÓN: Mejor amiga se exaspera y suelta la sopa; En marcha, cambio y fuera… - Seguro que lo haces todo el tiempo, en cambio a mi, nunca me dices nada. Ni siquiera un: Hola Kagome, lindo french.

-Argg… ESTA BIEN, esta bien… Te diré que estábamos hablando Miroku y yo – cedió ya al borde de su última reserva de paciencia.

El examen de Química era para el próximo jueves y no había abierto ningún libro por andar de fiesta con Miroku y los tortolos de Inuyasha y Kagome. Valla si tenían suerte esos tres… Kagome era inteligente de nacimiento, así que tenia que hacer un esfuerzo mínimo para aprobar un examen, y por si fuera poco, su padrastro era el director del cuartel educativo. Miroku solía coquetear con la solterona de la prefecta, y cuando esta se descuidaba, se infiltraba en los archivos de docencia y sacaba las repuestas. Inuyasha, bueno… el tenia a Kagome. Ella también solía tenerla antes de que el llegará a sus vidas. Una razón mas para ''adorar'' a ese galancete de pacotilla. Vio a su amiga mirarla expectante y recordó de que estaban hablando. Ahora necesitaba urdir algún plan para que su amiga no se enterara de que estaban planeando, si no, todo se estropearía – Bueno… yo te digo… si… - se detuvo a pensar.

-Si… - insto la curiosa pelinegra.

-Si… tú me dices que le ocurrió a Inuyasha en la fiesta de Hideki – decreto al final.

-Oh jo, jo no… eso no puedo decírtelo – dijo sonriendo divertida al recordarlo. Eso era algo que jamás podría olvidar. Esa había sido una de las experiencias más vergonzosas, por no decir humillantes, y si le hubiera ocurrido a ella no le hubiera gustado que se anduviera divagando por la escuela. Ella era una persona cauta y comprensiva.

-Bueno… ¿Qué se le va a hacer? – pregunto/declaro encogiéndose de hombros y volviendo a su libro.

Si lo que planeaba era hacerla hablar a base de chantajes…

-De acuerdo, te lo contare… - había funcionado. Espero a que Sango dejara de hojear los libros y la mirara atentamente – Bueno, lo que paso fue que…

FLASH BACK

-INUYASSHHH…hip…AAA AMIGGO – apenas habían pisado la entrada de la casona y apareció Miroku. El hombre lucia como aborto de homo-sapiens: tenía una maraña gigante por cabello, lleno de una sustancia azulada. Su fina camisa Kelvin Clain estaba semi abierta de la parte del pecho y algunos botones estaban enganchados incorrectamente. Su corbata casi llegaba al tiro de su oscuro pantalón y su aliento olía a una ´´genuina´´ combinación de drenaje y animal muerto. Sostenía con afán una botella de mediano tamaño, transparente al igual que su contenido, y por si fuera poco, su rostro estaba pintado de un color rosado. En pocas palabras: ¿Así o mas borracho? – Ohhh… sniff, sniff Inu… hip… yasha sniff te quiero…hip…un %€&#(/&%$ - llorando, soltó una sarta de obscenidades que dejo impresionada a la pareja. Acto seguido, dio un´´ pequeño´´ empujón a Kagome y cuando esta ya no estorbo abrazo a Inuyasha como si no hubiera un mañana.

-AUCH… Si, si, siii… - no podía hablar bien gracias a la falta de oxigeno, cortesía del buen apretón al que estaba sometido –Yo también te quie-e-ero, y te-e voy a que-e-erer maaas cuand-o me suel…tes – Miroku hacia caso omiso, y con esas copas de mas le pareció que habia adquirido mas fuerza - ¿Kagome quieres a-ayudarme?

-Ya me empujo. Si te ayudo dentro de poco Hideki tendrá un hueco con mi figura en la puerta de su casa – se excuso la chica observando la conmovedora escena desde su lugar.

-Pero… -

-Hola Sango –saludo a su amiga que diviso en el tumulto gigante de estudiantes y se auto despido de Inuyasha, dejándolo ya medio asfixiado en los brazos de su ''gran'' amigo.

''FONDO, FONDO, FONDO, FONDO…''eran los constantes murmullos de animo que le dedicaba su compinche mientras Inuyasha se empinaba un enorme vaso de algo que quería pensar era cerveza.

-Buaaa… -eructo y azoto el vaso contra el la barra dando por terminada su bebida. Con esa eran uno, tres, cinco…, OCHO vasos gigantes de cerveza. Se levanto para chocar la mano de su amigo pero sintió el suelo moviéndose bajo sus pies. Ja, que gracioso, ¿desde cuando tenia cuatro pies? Pensó al mirar hacia abajo.

-AZZZI LO… hip LLO HAZZZEN LOZ HOM…hip BRES (así lo hacen los hombres) – comento ridículamente orgulloso Miroku dándole un amistoso palmazo en la espalda a Inuyasha, quien casi queda embarrado en el duro piso de mármol si no se hubiera sujetado de la silla.

-Que…hip ¿Gue hacen loss…hip hom…brres? (¿que hacen los hombres?) –

-No ze…hip ¿sabezzz una goza? (No se ¿sabes una cosa?) –

-Nro nro ze, dime (no no se dime) –

-OTCH… (OH) - le soltó un coscorrón que le dejo un chichón gigante al ambariano – NRO ME IN…hip INTERRIUMPAZZ (NO ME INTERRUMPAS) –

-OTCH… NRO ME…hip PEGUEZZ, DU PREGUNDASDEE, IO…hip GONDESDE (OH NO ME PEGUES, TU PREGUNTASTE, YO CONTESTE) – se quejo el ojidorado.

-Oh Ta bien, ta bien… lo gue de gueria dezir e gue… (Oh esta bien, esta bien… lo que te quería decir es que…) – miro a todos lados como si temiera ser escuchado por alguien – io dengo musho… musho… (Yo tengo mucho…mucho…) -

Vio el cuerpo de dos Mirokus caer hasta besar el suelo y no pudo evitar soltar una carcajada que seguramente retumbo en toda la enorme habitación, aun que la música estuviera a todo lo que daba. A lo lejos, diviso una cabellera negra atada a una coleta alta. Dos, para ser exacta. Si no mal recordaba, la chica con la que había venido se había peinado de la misma manera, asi que se acerco a la persona deduciendo que era una chica, una chica llamada Kagome, quien era su novia ¿verdad? Llego al sofá en el que la ''muchacha'' estaba sentada.

-¡Kagome!…hip agui esdas amor-rr-rr (¡Kagome! aquí estas amor) – exclamó entusiasmado dejándose caer en el sillón al lado de la persona.

El individuo le dedico una mirada ceñuda mientras hacia su rostro hacia atrás, como si quisera alargar la distancia entre sus rostros, considerando que Inuyasha casi restregaba su mejilla en el rostro de este cual gato consentido.

Inuyasha, aun padecía de dificultad para mirar asi que no entendió la indirecta y se abalanzo sobre la ''chica'' para cometer el peor error de su vida.

….. Fue el ruidoso beso que se dejo escuchar mientras solo los presentes en la enorme sala se detenían a ver lo que ocurría.

La ruidosa música con la cual los ebrios estudiantes de Shikon No Tama bailaban, amortiguo el escándalo que se armo ante la paliza que le proporciono a Inuyaha esa persona que el juraba que era mujer y su novia. Con lo que no contaba era que…

FIN DEL FLASH BACK

-JA JA JA JA JA JA JA… - Sango carcajeo tan fuerte que Kagome tuvo que taparle la boca para reducir el volumen y que no las sacaran de la biblioteca a patadas – JA JA Inuyasha…JA…beso a…JA…un chico….JA JA JA JA –

-No, no beso a un chico – aclaro Kagome con el dedo índice en alto – Beso a un Kouga –

-¡!…

Dos chicas estaban sentadas en un salón de clases. Aparentemente solo ellas estaban, pues los otros pupitres estaban completamente vacios. Frente a ellas, una enorme mujer, y cuando digo enorme, me refiero a lo largo y a lo ancho. Supuestamente estaba vigilando a la castaña y a la pelinegra, pero estaba mas ocupada durmiendo en su escritorio y soñando con alguien que supuestamente intentaba seducirla. Aparentemente se trataba de Ricky Martin.

Kagome miraba a Sango con cara de pocos amigos, mientras la castaña solo podía pensar que si las miradas fueran puñales…no que puñales, metralletas…no que metralletas, cañones… no que cañones, misiles…no que misiles, una bomba atómica ¿saben que? Olvídenlo. Fueran lo que fueran, ella estaría hecha puré vagando en el estado de gravedad nula del espacio.

Eso se ganaba por andar de chismosa. Ella misma le había jurado a Inuyasha, a Kouga, y ellos la obligaron a jurarlo ante todos los dioses habidos y por haber, que jamás hablarían de eso, con nadie, ni siquiera ellos. Se lo tenia bien merecido… o quizá no… si hubiera elegido otro lugar que no fuera la biblioteca para contar la ''traumática'' anécdota, seguramente no se habrían metido en problemas. La forma en que las miro esa profesora cuando Sango grito…uy, eso lo recordaría por un largo tiempo. Ahora cuestionaba si la señora Tomoyo era viuda por que su esposo murió, o por que había sido asesinado. En fin, nada la excusaba, era como decía el dicho: la curiosidad, envió al gato a detención.

-Oh, es verdad… - musito sin preocuparse por el volumen de su vos. Ya no estaban en la biblioteca y esa profesora roncaba como un oso – no me dijiste de que estaban hablando Miroku y tú esta mañana –

-Oh eso… - esperaba que no lo recordara, pero ya no estaba tan preocupada, había tenido bastante tiempo para pensar en algo mientras se dirigían al salón de detención – Tsubaki Kuno… - tomo aire – Esta embarazada – musito como si fuera una gran noticia.

-¿Qué? – Pregunto secamente Kagome haciendo una mueca aburrida que reflejaba insatisfacción y enojo - ¿eso eso todo? –

-Si ¿Qué esperabas? – respondió con una inocencia muy bien fingida.

- ¿Me estas diciendo que compartí mi historia del amor secreto de Inuyasha por Kouga y Tsubaki esta embarazada? ¿Me estas diciendo que por esa razón estoy en detención?– reclamo mas de lo que pregunto.

-Te dije que no tenía nada que ver contigo. Sufre –

-Argg… -

-ADELANTE MONJE, AQUÍ HANUYOU. CAMBIO Y FUERA… -

-ADELANTE HANUYOU, AQUÍ MONJE. MISION 000010 EN MARCHA ¿ESTAS SEGURO DE QUE YA NO HAY LEONES EN LA SALA? -

-¿LEONES? ¿QUE SON LEONES? ¿DE QUE ESTAS HABALNDO? –

-EN ESPAÑOL ¿ESTAS SEGURO DE QUE NO HAY NADIE CERCA DE TI? ¿ALGUN HUMANO QUE PUEDA INTERFERIR EN LA MISION?

-NO ACORDAMOS QUE SERIAN LEONES, ACORDAMOS QUE SERIAN MUEBLES '' ¿ESTAS SEGURO DE QUE NO HAY MUEBLES EN LA SALA? '' -

-¿NO CREES QUE SERIA UN POCO OBVIO? -

-ESA ES LA IDEA –

-PUES SUENA UN POCO ILOGICO –

-¡JA! SI CLARO, DESPUES DE TODO, LO QUE ESTAMOS HACIENDO NO ES PARA NADA ILOGICO –

-BUENO YA, YA, NO TE ESPONJES. VOY A ENTRAR HANUYOU. CAMBIO Y FUERA –

Entro en puntitas, escondiéndose y deslizándose entre los lockers donde los estudiantes del sexo masculino guardaban su uniforme civil a la hora de hacer deportes. Llevaba en las manos un gancho que llevaba colgando una bolsa negra. Quiso lucirse y se dio una voltereta en el piso, pero no contaba con que este aun seguía húmedo debido a que la hora de los baños apenas había terminado.

-AY AAAAAAAHHHHHHHH… - fue el afeminado grito que emitió al verse trapeando el suelo con el cuerpo. Se deslizo por lo menos unos dos o tres metros antes de toparse con los pies descalzos de un chico de largos cabellos negros, ambariana mirada y en las caderas una diminuta toalla, que era lo único que vestía. Este lo miraba con cara de reprobación y golpeaba constante mente la planta de su pie contra el suelo. Miroku le sonrío tontamente para sacar un el walkie talkie con el que se habían estado hablando durante la ''misión'' – ADELANTE HANUYOU, AQUÍ MONJE. MISION EXITOSA. CAMBIO Y FUERA… -

-¡Ya deja de payasear y dame eso! – dijo Inuyasha malhumorado arrebatándole de la mano el encargo que le habia hecho al libidinoso de su amigo.

-Oh, si claro… - respondió con sarcasmo levantándose del suelo – Gracias Miroku, por traerme la ropa que el grupo de fans de mi novia me roba cada vez que hacemos deportes. En serio, nadie entrega un cambio de ropa mejor que tu. Pues no hay de que

-Si, la verdad creo que es lo menos que merezco de tu parte – dijo quitándose la toalla de la cadera y lanzándola lejos – la verdad…

-WOW… woooow… no, no NO – se quejo el pelinegro dibujando círculos imaginarios con las manos, tratando de decirle de la manera menos morbosa posible que se cubriera.

-Tu deja de estarme mirando, date vuelta – escupió rojo y molesto. Vio a Miroku darse vuelta y prosiguió – como te decía, es lo menos que merezco de tu parte considerando cuantas veces te e cubierto la espalda y las palizas que me a dado Sango para hacerme confesar tu paradero. Eso sin mencionar las veces que e tenido que pagar mi almuerzo y el tuyo en la cafetería.

-Un verdadero amigo no se quejaría tanto, además yo haría lo mismo por ti –

-Esa es la diferencia entre tú y yo. Yo pago mi comida, y soy fiel –

-La diferencia es que tú eres gay –

-¿Qué? –

-Me da mucho gusto que tú seas fiel. Lo intentare algún día, aun que ¿sabes? Eso es para los fuertes, yo no podría, y mucho menos teniendo como cuñada a Kikyou –

-¿Tu crees? – pregunto inocentemente.

-¡Claro! Esa mujer es ardiente, ar-di-en-te – pronuncio cada silaba con la misma dedicación con la que le miraba las piernas a Sango - ¿O es que acaso estas ciego?

-Mmm no se… - menciono y abrocho la cremallera de sus jeans. Era la ultima hora, así que ya no debía usar el uniforme – digo la mujer es bella y eso no lo negare nunca, pero hasta donde la conozco…es que, es muy fría y superficial. Quizá si se tomara menos tiempo arreglando su cabello y más tiempo tratando socializar con las personas… -

-¿Saldrías con ella? –

-¿Qué? ¡No! –

-Pero lo acabas de insinuar – fastidio mientras examinaba sus nudillos.

-Esa boca… - se contuvo para no ahorcar al pelinegro ahí. No tenía la más mínima intención de ir a prisión un día antes del cumpleaños numero 18 de su novia.

-Oye ya, cambiando de tema ¿Cómo va todo con Kikyou? –

-¿Qué como va? ¿Qué quieres decir con eso? – había terminado de cambiarse y Miroku lo supo cuando escucho el locker de su amigo siendo azotado.

-Ok, ¿tu eres tonto o te haces? No puede ser que lo nota Sango, lo nota Kouga, lo noto yo, y tu no – reclamo siguiendo a Inuyasha por los vestidores.

-¿De que estas hablando? – pregunto mientras tomaba su mochila, la única que estaba colgada en la pared cerca de la salida.

-De lo que es obvio, has estado pasando mucho tiempo con Kikyou – declaro acusadoramente.

-Eso no es cierto – se defendió avanzando por los pasillos de la escuela, ahora vacios. Ahora comprendía por que Miroku había completado su ''misión '' sin el menor problema.

-Inuyasha, te hemos visto pasear con ella por la plaza –

-Estoy comenzando mi carrera de cantante… - comenzó a defenderse, mientras Miroku pensaba ´´Mmm… ya empezó…´´ - por lo tanto, debo guiarme de los consejos de moda mas disponibles y mejores posibles, y dime quien mejor que una modelo para eso. Aquella vez fuimos a comprar ropa –

-¿Y a que fueron a esa cafetería? ¿A maquillarte al tocador de damas? –

-La mujer rara vez come, me dio pendiente. Es una aficionada de las dietas mortales. Una razón más para NO salir con ella –

Y así continuaron con su amena alegata. Prefiero dejarla hasta aquí antes de que empiecen los empujones, los coscorrones y las pequeñas persecuciones.

-Kagome debo confesarte la envidia que siento por ti –

Kikyou, la hermosa hermana mayor estaba acostada sobre la cama de Kagome, mirando un álbum de fotos recientes.

-¿Por qué lo dices? – pregunto desde su escritorio.

No entendía por que Sango se la pasaba alabándola tanto acerca de su rendimiento académico. Al igual que su amiga ella también tenia que estudiar y puede que la razón de que ella tuviera mejores calificaciones que la castaña se debiera a que no se la pasaba mandándose notitas con su novio durante las clases.

-Tú encontraste lo que yo e estado buscando… una relación real. Chicos como Inuyasha ya no abundan como antes – gesticulo ojeando una foto donde Inuyasha tenía sujeta a Kagome desde atrás y ella, aun dándole la espalda, rodeaba su cuello con un brazo libre.

-Oh eso, si. La verdad el es una gran persona y es muy dulce. El señor Taisho ha hecho un muy buen trabajo con sus dos hijos –

-¿Tiene hermano? – inquirió Kikyou repentinamente interesada y dejando a un lado el álbum.

-Si, Sesshomaru, es mayor que el, tiene veinticuatro – fue la respuesta poco interesada de ella.

-¡Que maravilla! Oye ¿es guapo? ¿Esta saliendo con alguien? –

Kagome giro sobre su silla y la volteo a ver con una cara muy seria.

-Es guapo, mucho. Y TU estas casada – declaro con poca paciencia ¿es que acaso no tenia un poco de vergüenza? ¿No existía ni el más mínimo respeto entre ella y su marido?

Por su parte, Kikyo solo hizo una mueca de fastidio y se puso de lado sobre la cama, dejando ver su curvilínea y esbelta silueta.

-Casada y cansada son palabras que riman – opino haciendo una ademan con la mano – Onigumo esta llegando a su vejez y ya no es tan romántico, hace meses que no salimos a pasear… -

-Pero… pero si se acaban de casa ¿Cuántos años podría tener? –

-40 -

-Uy – escupió sarcásticamente.

´´No se imaginaba por que su hermana, la que apenas aspiraba a estar en la flor de su veinticinco primaveras, se pudo haber casado con un próximo vejestorio. ¿Tendría algo que ver con los millones que tenía ese próximo vejestorio? Nooo… ¿Cómo creen?''

Se giro de nuevo sobre su silla para continuar con su tarea. No tenía necesidad de estar pensando en los problemas de su hermana. Bastante tenía con los de ella. Últimamente Naraku no llegaba a la casa durante la noche. Faltaba a la escuela, lo cual era un alivio para los estudiantes de esa academia, pero no dejaba de ser un problema para la docencia, y sobre todo para ella. Cuando se aparecía traía la cruda resaca de una noche de copas y la miraba de manera dolorosa. Esto último realmente la extrañaba. Era como si quisiera decirle algo, como si quisiera pedirle una cosa, pero siempre terminaba en vomito, roncando, o en ocasiones hablando solo. Pensaba en eso mientras Kikyou parloteaba acerca de su vida, las cosas que hacia, las personas que conocía, las ganas que tenia de enamorarse y vivir dentro del amor como quien dice, pero dijo algo que realmente no le pareció.

-…aun que si te soy sincera, me sorprende lo rápido que te recuperaste de la muerte de nuestra madre, digo, fueron ¿Qué? Uno, dos meses hasta que apareció Inuyasha y dejaste de sufrir –

La punta de su lapicero se rompió. Respiro con fuerza. Sintió la sangre recorrer caliente su cuerpo entero y hervir en su cabeza ¿Quién se creía que era ella para criticarla por su vida y lo que hacia con ella? ¿Acaso ella se creía la perfección andante con su ropa cara, su carrera de modelaje, su enorme casona en Venecia y con el vejestorio millonario que era su marido? Eso fue más de lo que pudo soportar.

-Valla… eso suena increíblemente inapropiado viniendo de la persona que ni siquiera fue al funeral de su madre – escupió ponzoñosamente.

Antes de que Kikyou pudiera decirle algo para defenderse contra tal acertado pero poco aceptado comentario alguien toco la puerta.

-Señorita Kagome - asomo la cabeza la señora Urasue – Voy a preparar la gelatina de queso crema que le prometí le iba a enseñar a preparar – anuncio.

-¡Fantástico! – exclamo saltando lejos de la silla. En un momento así era lo que mas necesitaba, distraerse, pensar en como hacer para soportar a su hermana y en el dado caso de que fuera necesario pedir una disculpa.

Cuando se vio sola en la habitación de su hermanita menor, soltó un gruñido ¿Cómo se atrevía a echarle en cara lo del funeral de Naomi? ¿Por qué no solo podía superarlo? Era cierto, no había ido ¿y? ¿Por que todo el mundo intentaba hacerla sentir mal con eso? Como si fuera la peor persona del mundo. Se levanto bruscamente de la cama, de modo que el álbum que había estado mirando hace rato cayo a la suelo. Una idea se dibujo en su cabeza al igual que una macabra sonrisa en sus labios.

-Esta me la vas a pagar hermanita, me la vas a pagar – prometió mirando la foto donde Kagome estaba sentada junto a Inuyasha dándole un beso en la mejilla.

Alguien toco el timbre.

La señora Izayoe se apresuro a la entrada y abrió la puerta. Vio a su nuera en la entrada y sonrió dulcemente.

-Hola señora Izayoe – sonrió mientras sostenía un plato redondo cubierto con un aluminio entre sus manos.

-Hola querida, pasa, pasa – insistió la señora mientras la chica entraba -¿Qué se te ofrece cariño?

Cariño… su madre también solía decirle así, cuando estaba viva y estaba con ella. En muchos aspectos había detectado el parecido entre la señora Izayoe y su madre. La forma tan cariñosa de ser, los cariñosos sobrenombres con los que la idolatraba, y hasta el aspecto físico, como si fueran hermanas.

-Solo traje un poco de gelatina que la señora Urasue y yo preparamos y como era mucha… - la dejo en la barra de la cocina donde la señora Izayoe la había conducido.

-Oh gracias Kagome, hace mucho que no pruebo la gelatina. La serviré esta noche a la hora de cenar –

Kagome solo sonrio. Vio a la señora ir hacia la estufa, estaba cocinando algo, y el aroma a estofado vino a su nariz. El estofado siempre había sido algo sumamente delicioso para ella pero esta vez fue algo diferente… esta vez no olía tan bien como solía ella olerlo ¿seria que la señora Izayoe no sabia prepararlo? No, no podía ser eso. Esa señora tenía la sazón de un cheff tailandés. Olía asquerosamente horrible y tuvo que taparse la nariz disimuladamente para no vomitar. Ya estaba a punto de despedirse, ese aroma era del demonio, pero algo llamo su atención. Era un periódico, en la barra, junto al postre que había dejado en la barra.

-¿De cuando es ese periódico? –

-¿Ese? De hoy –

-¿Cree que podría…? –

-Por supuesto cariño, ni hubieras preguntado –

Una vez autorizado, tomo el periódico y se fue a la sección de anuncios. Últimamente no había visto ni el polvo de uno en esos días, y cuando le preguntaba a Naraku el siempre le decía que no habían estado dejándolo. Esto si que era extraño.

Había varios apartamentos disponibles y a precios bastante negociables.

-Oiga ¿cree que pueda prestarme la sección de anuncios? En seguida se la devuelvo –

-Es toda tuya Kagome, nadie la ocupara así que puedes quedártela ¿Naraku no te mostrado los periódicos? –

-Es que últimamente no la han estado dejando –

-Oh pero que extraño… -inquirió Izayoe llevándose un dedo cerca de los labios – Yo me levanto muy temprano a recoger el periódico y e visto a tu padre recogerlo también. Hasta lo salude –

Kagome hubiera querido preguntar ´´ ¿Qué? ´´ De no haber sido por que de repente sintió algo caliente ir derechito a su garganta y sintió aun mas asco. Se tapo la boca y ahogo un gemido. La señora Izayoe la miro y de inmediato se preocupo.

-¿Kagome, cielo estas bien? – se angustio posando las manos en sus hombros con suavidad.

-Si – fue la seca respuesta que le dio mientras intentaba respirar más calmadamente. Se sintió incomoda ¿Cómo iba a venir a vomitar a la casa de su novio, delante de su suegra? - ¿Do-donde esta Inuyasha? – trato de cambiar de conversación.

-Salió hace rato con tu hermana. Creo que iban a comprar algo –

Mejor se hubiera vomitado. Últimamente esos dos pasaban mucho tiempo juntos, al principio fue algo muy natural para ella, eran cuñados, seguro tenían ganas de conocerse, pero luego empezó a tomar otro rumbo. Salidas a la plaza, idas al cine, incluso cenas en la noche. Kouga se la pasaba atormentándola con que algo pasaba entre esos dos, pero ella no le tomaba demasiada importancia, digo, era Kouga. Las cosas comenzaron a ponerse sospechosas cuando tanto Sango como Miroku comenzaron a advertirle, y sus pesadillas fueron poco a poco aumentando durante las noches, más vividas y coloridas, más reales y dolorosas, mas vacías, mas llenas de Kikyou.

Regreso a su casa, llego a su habitación y entro al baño. Esas nauseas ya no le sorprendían, últimamente las había estado teniendo a esas horas del día, y cada día se volvían mas fastidiosas. Había adquirido la costumbre de mojarse el rostro cuando esto pasaba, así se sofocaba menos. El agua helada calmo sus ansias. No había toallas en el perchero, Kikyou solía entrar a bañarse a su habitación y no reemplazar la toalla con la que se secaba. Abrió la pequeña puertita debajo del lavamanos y ahí estaban las toallas. Justo ahí, a un lado de un paquete de toallas intimas. Ahora que lo pensaba ¿Cuándo había sido la ultima vez que había menstruado? Haber estaba a 16 de Noviembre, y a ella solía bajarle los días nueve, diez y once. Eso eran ¿Qué? Ocho días de atraso. Entonces la duda la asalto: los repentinos mareos, las nauseas y los ascos, ahora los ocho días de retraso menstrual.

-No puede ser… -

-¡Wow Inuyasha! Te vez fabuloso – alabo casi histérica mientras miraba al nuevo Inuyasha.

-¿En serio crees que le guste a Kagome? – pregunto no muy convencido mientras se miraba de nuevo en el espejo.

-Deja de preocuparte por Kagome – murmuro Kikyou un poco resentida con el. El la miro extrañado – A ella le va a encantar – concreto al final fingiendo entusiasmo.

-Bueno, tu eres la experta… - menciono resignado. Ya no quería estar saliendo con esa mujer, por suerte no lo llevo a que le hicieran un manicure.

-¡Ven! ¡Por aquí Kagome! ¡Rápido! – la arrastraba el pelinegro por la acera y ella como podía lo seguía.

-Kouga vas muy rápido, vas a gastar la suela de mis zapatillas – inquirió tratando de ir en puntitas. Esas eran de su madre, quería hacerles el menor daño posible.

-Te compro otras. ¡Ahora apresúrate! –

La noche era fresca pero agradable. Se sintió bien por haberse puesto ese vestido, era ideal para la ocasión, aunque no sabia a donde se dirigían, ya tenia una ligera sospecha, asa que simplemente se dejo llevar por su mejor amigo por las calles sobre concurridas de Tokio.

Llegaron a una discoteca llamada '' Feudal '' conocida por su diseño interior. Era el de hace 50 años atrás. Entraron.

Todo ahí estaba muy oscuro, y tuvieron que ir tanteando las paredes. Uno que otro tropezón, uno que otro empujón llegaron a un lugar indescifrable donde un montón de luces se encendieron y muchas personas saltaron y dijeron:

-¡SOOORPREEEESAAAAA! –

Kagome rio a carcajadas y Kouga aprovecho las cercanía para tomarla por la cintura desde atrás y decirle ´´Feliz Cumpleaños ´´ en la oreja.

Todos los invitados corrieron a saludarla y a darle las felicitaciones. Todo el club de fans estaba ahí, con un montón de regalos, flores y dulces para la chica. Sus amigos, Sango, Miroku y Kouga estaban ahí, incluso entre las multitudes pudo ver a Kikyou, platicando amenamente con Tsubaki Kuno. Solo hacia falta alguien, uno de los mas importantes, pero no lo distinguía. Como pudo, se escabullo de Kouga y se acerco a Miroku.

-Miroku ¿Dónde esta Inuyasha? –

La tomo por los hombros y la volteo hacia un escenario con telón que había en el salón. Kagome solo frunció el ceño. Miroku dio un silbatazo y capto la atención de todos los presentes haciendo que quedarán en completo silencio. Kagome se asombro pero no quito la vista de ese escenario.

Poco a poco vio la enorme manta dividirse en dos y en el interior de esta un muchacho. Un muchacho guapo. Sonriéndole. Un muchacho vestido con lo último en moda. Mirándola. Un muchacho tan prefecto, tanto física como mental y psicológicamente. Enamorándola. Su blanca sonrisa, su rectas y varoniles facciones, los hoyuelos de su sonrisa, su figura escultural, sus dorados ojos, su plateada melena y…

Un momento…

¿Plateada?

¿Por qué?

Avanzo hasta el micrófono que estaba frente a el con la vista fija en cierta persona. La razón de la fiesta, la única que importaba, después de su madre, claro… La expresión que había en el rostro de Kagome realmente lo desconcertó. Lucia asombrada, pero no de la forma buena. Se atrevía a decir que estaba aterrada. Tomo el micrófono, respiro profundamente con la nariz, espero a que la música inundara el ambiente. Realmente deseo que la canción le agradara a la chica, se veía bastante impresionada. Bah… seguro estaba nervioso. Luego pasaría.