TERMINAL LOVERS
Takuya Onizuka: He escrito muchos fics y he sido muy neutral en lo que respecta a las parejas, pero desde que escribí "Rosas de fuego, Claveles de luz" al final terminó gustándome la relación Izumi-Takuya, por lo que quise hacer este fic de Takumi, pero como soy del tipo de escritor que le fascina los finales extraños, quise hacer de este el fic más triste de todos los que he escrito. Cuando hice "Digimon Resurrection" pensé en hacerle una pre-cuela romántica con psicoanálisis a lo GAINAX, pero hace poco pensé en hacerle una secuela, también romántica, pero con un argumento trágico y que de nuevo la protagonista y narradora fuese Izumi, espero que les guste.
Acto 1
Ha pasado poco tiempo de que todos volviéramos a reunirnos. Ha sido tan grato, me ciento muy segura con mis amigos de la infancia. Ya he dejado a un lado los malos recuerdos, ahora sólo puedo rememorar lo maravilloso que ha sido tener a todos mis amigos de antes y de ahora. Hemos hablado de muchas cosas y nos hemos reído de todo. Me ciento feliz…en especial porque por fin estoy con él. Ahora estaba saliendo de la universidad despidiéndome de mis amigas para ir a la vieja preparatoria para reunirme otra vez con él. Él dejó la escuela para trabajar y ahora está volviendo a asistir. Me paro en la salida y de pronto él sale, me ve y se acerca.
-Hola, Izumi.
-Hola, Takuya… ¿cómo te fue?
-Creo que bien, todavía me ciento incómodo por estar con personas más jóvenes que yo.
-¿Salimos a algún lado?
-Mmmm…
-¿Qué pasa?
-Es que no tengo dinero ahora…
-No te preocupes.
Fueron más de cuatro años que no lo volví a ver hasta ahora. No sé que fue lo que hizo durante ese tiempo. Pero se ve que ha madurado, ya no es tan impulsivo como antes, pero mantiene siempre su inagotable energía, también habla de temas más interesantes con lo que me entretengo escuchándolo, también es capaz de razonar y de tomar decisiones mucho más asertivas que antes…pero además su cuerpo ha madurado. Es ahora más alto, sus brazos tienen musculatura desarrollada por el trabajo, sus piernas son largas y gruesas, sus hombros son más anchos, sus manos son grandes y firmes, su rostro está más definido…ya no es el niño de quien me enamoré hace tantos años, ahora es un hombre…¿Acaso me he enamorado dos veces de la misma persona?
-¿En qué tanto piensas, Izumi?
-¿Yo? …jeje, la verdad es que te estaba mirando.
-¿Sí? Que divertido, ¿Y qué mirabas?
-Has cambiado tanto, Takuya…ya no eres el chico hiperactivo de hace 8 años.
-…Han pasado tantas cosas…demasiadas para contarlas, he cambiado mucho.
-Tu espíritu no ha cambiado, sólo has madurado…y muy bien, ahora eres más sexy.
-¿T…tú crees eso?
-Sí…oye, por cierto, ¿Cómo te ha ido en DRAGOON?
-Ahora trabajo de noche. La verdad es que no me preocupa tanto, se que no podré llegar a la universidad más que como profesor, así que prefiero seguir trabajando en DRAGOON, así podré vivir más tranquilo…y cómo vivo solo, no tengo por que preocuparme si llego tarde o no llego.
…No sabes como me gustaría vivir contigo, porque esa soledad con la que convives puede matarte, a mi casi me mata, y a ti puede llevarte…No quiero que sigas sufriendo sólo, quiero que sepas que yo puedo ayudarte siempre que lo necesites, que yo puedo ayudarte a soportar la carga tan pesada que llevas solo…ya no es más necesario que cargues con ese dolor solo…
-¿Pasa algo, Izumi?
-¿Qué…? ¿…no, nada?
-Mmmm, ya veo.
¡¡¡MALDICIÓN!!! ¿Por qué no se lo puedo decir? ¿Acaso tengo miedo a que me rechace? ¿O es que el tan largo tiempo en que no nos vimos creo un abismo entre nosotros?
-¿Izumi?
-¿Sí?
-Yo…tengo que decirte al…
¿Qué paso? De pronto se desmayó y se estrelló contra el concreto. Pensaba que era fatiga o estrés, pero era algo más, Takuya no respiraba. Tome el celular y llame a una ambulancia.
Acto 2
Estoy asustada, no es normal que se haya desplomado de esa manera. Me da miedo pensar que se puede tratar de algún virus o bacteria que lo esté atacando. Me pasé todo el día esperando a que me dieran noticias. Me pusieron problemas por no ser familiar, pero él no tiene familia.
-Disculpe, ¿usted estaba acompañando a Kanbara Takuya?
-Sí, ¿Pasó algo?
-Mire, ahora el señor Kanbara está estable, pero su situación no es normal, tuvo un pequeño infarto cerebral, no sabemos que pudo haberlo provocado, pero mañana le haremos un scanner para averiguarlo.
-Muchas gracias.
Takuya recuperó el conocimiento y salimos del hospital, le pedí que se quedara en mi casa, el acepto no muy seguro, no quería causar molestia, pero quiero hacer que él sepa que puede confiar en mi. Cuando entró a mi dormitorio, vio en el velador la foto que nos tomó Tomoki hace años, cuando Takuya ganó el campeonato de futbol y cuando él me regaló su gorra. La miró por un momento, había un silencio y un ambiente dulce.
-Ha pasado mucho tiempo…antes las cosas eran más simples
-Takuya, tu sabes que cuando crecemos, las cosas van cuesta arriba.
-Es gracioso que todavía conserves esta foto…de hecho, es un agrado…yo perdí todas estas cosas…no, me las robaron.
-Te refieres al día en que tus padres…
-Sí…
-No pienses en eso, piensa en lo bueno, en que fuimos felices y en que podremos serlo ahora.
Se levantó y me tomó de las manos. De dio un beso en la mejilla…luego me abrazó. Yo me quedé sin habla… ¿Qué me está pasando? Por fin lo tengo cerca de mí y no se que hacer. Me siento tonta…
-Sabes, me gustan muchas cosas de ti, como por ejemplo es optimismo que demuestras ahora.
-Eso lo aprendí de ti. Tú me enseñaste a no rendirme.
-Cuando éramos niños, estaba lleno de energía…pero me he desgastado. Ahora tú eres la que me puede devolver la energía.
-Cuenta conmigo.
-Gracias, Izumi.
"Cuenta conmigo"…no es lo mejor que pude haber dicho, pero está bien. Al menos no me quedé callada. El silencio hubiera sido sinónimo que ocultaba algo, o que mentía. Espero que él piense lo mismo.
Luego de eso, salimos a la esquina de la casa, pero cuando pasé por el jardín, vi que una rosa roja, muy roja, tan roja como la sangre. Esta empezó a brotar, me acordé de las rosas que me regaló hace tiempo y que planté, y que luego se secaron…pensé que nunca más las volvería a ver. Takuya sacó una cajetilla de cigarros, y antes de que le dijese algo, las arrojó a un basurero.
-Nice shot!
-Gracias. No he perdido la mala puntería.
-Takuya, en la plaza ibas a decirme algo… ¿Qué era?
-…Se que es apresurado...y alocado…pero quiero pedirte algo muy especial. Cierra los ojos.
Los cerré. Sentí como tocaba mi mano y la acariciaba. "ábrelos" me dijo, y los abría. Casi me caigo de espaldas de no ser por el muro, pero me impresioné ver en mi mano un anillo. Tenía grabado los símbolos del fuego y viento cruzados. Parecía un sueño, podríamos estar juntos por siempre.
Al día siguiente fuimos al médico y le hicieron los exámenes. Takuya se sentía algo mareado, yo lo acompañaba. De pronto se acercó un médico y nos dio una mala noticia.
-Al parecer, usted tiene un tumor en el cerebro. Este lleva mucho tiempo desarrollándose, más o menos 8 años. Este tumor es cancerígeno y por el tiempo que lleva desarrollándose no lo podremos extraer.
-¿Tengo poco tiempo?
-1 mes.
Acto 3
Cualquiera se hubiere desmoronado con esa noticia, incluso él…pero no, él lo asumió rápidamente. No se si estaba utilizando una máscara, pero al salir del hospital mantenía su postura tranquila.
-¿Te sientes bien?
-La noticia me tiene preocupado, pero ya no se puede hacer nada. La muerte es algo muy relativo.
-¡No actúes como si nada! ¿Cómo es que no te inmutas?
-Izumi…esos años en que me fui de casa, estuve trabajando y aprendiendo cosas. En ese tiempo vi morir a mucha gente, algunos los mataban, otros se suicidaban, otros caían por enfermedad. Vi tantas cosas en ese tiempo y aprendí en que en cualquier momento podría dejar este mundo. Pero también aprendí otra cosa.
-¿Qué cosa?
-Que no puedes morir si dejas cosas pendientes. Hay muchas cosas que quiero decirte, y otras que quiero hacer contigo. Me dieron 1 mes y tendré que hacer todas esas cosas en ese tiempo. Terminar la escuela no me parecía tan importante y menos ahora. Ya he hecho muchas cosas, más que otras personas que han vivido más que yo. Recorrí un mundo y lo salvé, y he salvado a este mundo 2 veces, sobreviví a un virus, me enfrenté a mis miedos, luché contra los que tenía que luchar, hice buenos amigos, gané partidos de fútbol, aprendí defensa personal y a manipular armas, recorrí este país vagando y trabajando, vi y sentí muchas cosas…Pero hay ciertas cosas que no he hecho…aparte de comer FUGU…y me refiero a las cosas que tengo pendiente contigo.
Me puse muy nerviosa, nunca se había desahogado tanto conmigo, nunca me había dicho tantas cosas. ¿Qué serán esas cosas que tiene pendiente conmigo? La verdad no estoy segura…y eso que soy yo la afectada…dime que son esas cosas.
-Primero debo pedirte perdón…
-¿Uh? ¿Perdón?
-Por todo el tiempo en que estuvimos distantes y que nunca te llamé o te envié una carta. También perdón por haberte hecho daño el tiempo en que estuvimos juntos y cuando nos separamos.
-¡Taku…por favor, detente!…Ya está bien. Yo también tengo culpa en eso.
-Lo siento, es que estoy ansioso.
Parece que la noticia lo afecto de la maneta más positiva posible. No está ni deprimido ni acabado, sino que está ansioso…y la verdad es que yo también. Hay tantas cosas que no hemos hecho juntos. Creo que esta es la última oportunidad que tendremos. De pronto me tomó de la mano y empezó a caminar.
-Sígueme…
-¿A dónde me llevas?
-Cuando éramos adolescentes, te llevé a muchas partes, pero nunca te llevé al lugar más visitado por las parejas.
Caminamos mucho, luego tomamos el metro y nos sentamos. No se que pretende, pero confío en él. Creo que ha sido la única persona en que he podido confiar, porque de toda la familia y de todos mis amigos, a ninguno le he podido decir todo lo que siento, ni todo lo que pienso, ni lo que oculto…nadie a excepción de él. Me pregunto desde cuando he empezado a confiar en él. No empecé ahora, fue antes… ¿acaso fue cuando regresó a mi lado? ¿O fue cuando salíamos juntos? ¿O fue cuando éramos niños? ¿O fue cuando hablamos por primera vez? Realmente no puedo recordarlo, pero se que fue al principio. Su manera de hablar, su postura, su mirada, su carácter, su desplante… ¿y si empecé a confiar en él cuando lo vi por primera vez? ¿Acaso fue en ese tren, en el que habíamos unos cuantos niños que no nos dirigimos la palabra, y cuando llegó él nos dio la confianza de hablarnos? ¿Acaso fue en ese momento en que tuve la confianza de hablar con todos y con él?
-Piensas mucho, Izumi…
-¿Qué? ¿De qué estas hablando?
-Ya llegamos.
-¿Un parque de diversiones?
Acto 4
-Así es, un parque de diversiones…todas las parejas vienen a estos lugares…mira a tú alrededor, jóvenes, niños, casados, ancianos, gays...todos vienen.
-Tienes razón, nunca habíamos venido a estos lugares…y eso que es el lugar más obvio al que los chicos invitan.
-Ahora yo pago la entrada.
No puedo decir que ha sido el mejor día me mi vida, porque he tenido días mejores, precisamente con él, pero si puedo decir que fue un gran día. La montaña rusa, los autos chocantes, caídas en benji, todo en un día, fue muy bueno.
-Izumi, ¿qué prefieres, fresa o limón?- dijo Takuya.
-…Fresa- dije.
-Buu, error… al agua- dijo mientras me arrojaba agua de una pileta. Luego yo lo empecé a mojar –¡¡Vendetta!!- dije riéndome. Seguía mojándolo hasta que me pasó un helado de fresa. Realmente este chico no pierde el sentido del humor, y eso que está a punto de morir. Por eso me agrada, porque me hace reír, porque me da ánimos, porque me ama.
-Takuya, quiero preguntarte algo…
-Adelante.
-¿Por qué te gusto? ¿Qué encuentras en mí?
-Porque tú me quieres.
-¿Y si no te quisiera?
-Igual te querría, porque eres incapaz de engañarte a ti misma.
Me dejó pensando lo que dijo. "porque eres incapaz de engañarte a ti misma". Si pienso tiempo atrás, yo no podía contener mi dolor, no era capaz de ocultar mis sentimientos como lo hacía Kouji. Takuya tampoco puede ocultar sus sentimientos.
-Tus ojos celestes son muy grandes, y reflejan todo lo que sientes. Tus labios, tu nariz, tus cejas, tu cabello, tu cuerpo, todo habla de lo que sientes. Sientes un si y puedes decir no, pero tu rostro y cuerpo van a decir si- me dijo al oído.
-Tus ojos también hablan de lo que sientes- le dije.
-Cuando tú me miras- me dijo
-Y tú me miras a mí- le dije
-Puedes ver lo que siento- continuó él.
-Y tu ves mis sentimientos- seguí yo.
-Por eso no puedo engañarte- agregó él.
-Ni yo a ti- susurré yo.
Nos cruzamos miradas un largo rato, y luego nos dimos un beso. Yo quería que me besara, y puede ver en él que quería lo mismo. Pensaba que lo habíamos perdido, pero aún tenemos esa comunicación especial, con la que nos decíamos cosas sin hablar, esa comunicación que teníamos de niños y de adolescentes, y ahora que somos mayores.
Acto 5
Llevo días pensando en las cosas que podemos hacer antes que acabe el mes. Quería que fuéramos a Italia, pero nos demoraríamos mucho en poder llegar y después tendría problemas si él llegara a morir antes de volver. También pensaba en ir a Okinawa, pero él ya lo conoce mejor que nadie, ya que el tiempo en que no nos vimos, el estaba trabajando allá. De pronto se me ocurrió algo con lo que podríamos estar juntos y sin tener problemas. Así que tomé el teléfono y lo llamé.
-Takuya- le dije.
-¿Ocurre algo, Izumi?- me preguntó.
-Sólo quiero que me escuches…prepara una maleta, nos vamos a Kyoto- le dije.
-Kyoto…es un lugar muy bueno para salir…OK, vamos.
Colgamos el teléfono. Conociéndolo, lo va a dejar para última hora. No me preocupa, lo quiero aunque sea irresponsable o vago. Me gusta como es y no lo cambiaría. Es extraño, cuando era niña, simplemente quería cambiarle las cosas que no me gustaban de él. Creo que muchas chicas quieren hacer lo mismo con sus novios antes de amarlos de verdad. Porque el verdadero amor está en querer y aceptar a la persona por como es, sin querer cambiarlo. No podemos idealizar a la pareja, los defectos nos hacen reales, sino seríamos muñecas perfectas, irreales pero perfectas. No estoy segura de cuando aprendí eso, creo que fue cuando estuve sola y me di cuenta de lo que perdí por pedir más. Realmente lo quiero por como es, pero lo que más me gusta de él es su espíritu de superación, siempre quiere ser mejor. Por desgracia, aprendí eso muy tarde, sino nunca lo hubiese perdido cuando adolescente, y ahora que me dieron un mes para estar con él, no volveré a cometer ningún error más.
Al salir de la casa, caminaba por la vereda y veía a los niños jugando. Parece que las calles vuelven a ser seguras. Desde que el viejo grupo volvió a reunirse, las cosas volvieron a ser como antes. La gente ya no tiene miedo a salir a las calles, lo niños juegan, los ancianos pasean, las parejas se miran, las hojas caen, el viento sopla, los pájaros vuelan, los insectos cantan, todo parece empezar a ser como en los viejos tiempos.
Nuestro país ha sufrido por distintas crisis, el hambre, el desempleo, la delincuencia, el miedo, la muerte. Todas las cosas que por culpa de errores humanos, volvemos a pasar una y otra vez, tropezamos con la misma piedra y lloramos sobre la leche derramada. No somos capaces de aprender de la historia. Pero por suerte, hemos sido dotados con la capacidad de levantarnos una y otra vez, volver a mirar hacia el frente sin miedo, secarse las lágrimas y curarse las heridas. Si pudiéramos aprender de los errores de verdad, jamás volveríamos a pasar por todos esos momentos amargos.
En la estación de trenes, me senté en un asiento a esperar a Takuya, pero este estaba esperándome ocultándose detrás de un diario. Al principio no lo reconocí, pero luego me pasó una barra de chocolates y lo saludé.
-Así que llegaste temprano.
-Estoy siendo menos irresponsable que antes- me dijo con una sonrisa.
-OK, vamos a comprar los boletos- le dije.
Después de eso, nos subimos al tren y nos sentamos frente a la ventana para contemplar la vista. Era un día hermoso, con un sol brillando en lo alto del cielo azul, sin ninguna sola nube que se asomara. Las montañas y los prados verdes, las plantaciones de arroz y té. Pareciera sacado de un libro de fotografías de turismo, pero no, era real y lo estábamos viendo. De pronto, él tomó mi mano. Yo puse mi otra mano encima, nos miramos y sonreímos.
-¿A qué parte de Kyoto vamos exactamente?- me preguntó.
-A una casa, es de mi familia, me dieron las llaves, así que podremos pasear por la ciudad y ver los castillos feudales.
-Suena bien- me dijo relajado.
Acto 6
Al bajarnos del tren, de pronto empezó a llover de la nada. Tratamos de tomar un taxi, pero siempre se llenaban, así que corrimos hasta la casa. Al llegar, estábamos completamente mojados. Dejamos la ropa en la entrada y prendimos la estufa. Nos sentamos frente a ella y nos pusimos a hablar.
-Izumi…- dijo él.
-¿Qué cosa?
-Valla manera con la que nos recibió Kyoto- dijo riéndose.
-Tienes razón- dije riéndome también.
-Esta casa tiene un estilo tradicional, como casi todo en esta ciudad.
-¿Te gusta?- le pregunté.
-La verdad…por mi podría estar en una pocilga, pero si estás conmigo, me va a dar lo mismo…es que realmente me haces sentir tranquilo.
-Es bueno saberlo…- le dije melancólica.
-¿Ocurre algo?- me preguntó.
Yo lo miré, sentía que debía decirle muchas cosas, pero pensé en que tenía que decirle lo más adecuado a la situación, que era precisamente lo que me ha estado atormentando estos años.
-Takuya…en el tiempo en que no nos vimos, la soledad casi me mató. Sentía miedo y lloraba mucho. Ocurrieron cosas que me hicieron pensar en ti y me preocupaba. Y pensar en que nos separamos por alto tan estúpido me hace sentir mal.
-Izumi…éramos jóvenes e inmaduros, no teníamos experiencia en la vida, y a pesar de que salvamos un mundo, no nos conocíamos a nosotros mismos. No sabíamos realmente para que nacimos y como llegamos a estar juntos. No te sientas mal por los errores que cometimos, porque esos errores nos ayudaron a madurar.
-Madurar es una palabra muy fuerte…
-¿A qué te refieres?
-Madurar implica un cambio en las cosas que le hacen daño a los demás. Si bien el dañarnos nos sirvió para no volvernos a dañar nunca más… ¿realmente vale pagar el precio de separarnos tanto tiempo para aprender de la vida?
-El separarnos te sirvió para vivir la experiencia de estar con Kouji, y el separarte de él te sirvió para aprender quien eres tú realmente…Izumi, ya no eres una niña caprichosa, ahora eres una mujer, la mujer que me está acompañando ahora mismo en mis últimos días. Cuando yo me valla, tu podrás continuar tu vida, y la siguiente persona que conozcas, será feliz contigo, no le harás daño, ni a tus hijos, y ellos aprenderán de tu experiencia a no dañar a las personas. Si eres capaz de captar eso, es porque has madurado de verdad.
En el fondo, lo que me quiere decir Takuya es "echando a perder las cosas se aprende". Y es cierto, a pesar de que suene tosco. Todos los errores que he cometido con él y con los demás, se que no los volveré a hacer.
Acto 7
Es de noche y nos fuimos a acostar, dormimos en cuartos separados. Al principio dijimos que era mejor así, pero al acostarme no me pude quedar dormida, pasó mucho tiempo y miraba desde la ventana la luna y también el muro pensando que al otro lado dormía Takuya. No aguanté más estar sola, se supone que si vinimos a vivir juntos a esta casa, era para estar realmente juntos. Así que me levanté, tomé mi cojín y me dirigí al dormitorio donde estaba Takuya. Pero al entrar a pasillo, me topé con él, quien me quedó mirando.
-No puedo dormir solo/sola- dijimos al mismo tiempo.
-Entonces…vamos a dormir juntos, ¿verdad?- preguntó Takuya.
-Este…supongo que sí- dije.
Estábamos nerviosos, somos novios, pero cada vez teníamos que dar un nuevo paso en nuestra relación, y este sería el primero en este último trayecto. Así que abrimos la puerta del dormitorio principal, estaba la cama de dos plazas. Nos sentamos en esa, mirábamos hacia el frente. De pronto cayó un relámpago, me asusté y abracé a Takuya. Nos miramos y por un instante recordé esa vez en que caímos por el hoyo hace 8 años, esa vez me puse nerviosa y le pegué. Pero esta vez le di un beso, nos abrazamos y pudimos dormir tranquilamente.
Takuya tenía razón, ya no era una niña, porque no me puse nerviosa ni le pegué, sino que pude acercarme más a él. Le estoy muy agradecida porque siempre está cuando lo necesito. Mientras dormía, pude sentir su calor, pero no como un amigo ni como un novio, sino como a la parte que faltaba en mi, mi complemento.
Al día siguiente desperté y estaba sola en la cama, me levanté y empecé a caminar por la casa, de pronto escuché ruidos en la cocina, me dirigí allá y me encontré con Takuya que cargaba una bandeja con el desayuno, y me dijo:
-Vuelve a la cama.
-Que atento. Gracias.
Me sorprendió con un desayuno en la cama, mejor no me hubiera levantado porque hacia mucho frío en la mañana. El desayuno estaba bueno, no tenía idea que supiera hacer uno. De pronto él me habló.
-Izumi… dime, ¿qué pasó el tiempo en que yo no estuve?
-Bueno, no mucho, había terminado con Kouji, después dejé de ver al resto de los chicos, y…bueno, tú viniste el día del funeral de mi padre. Después entre a la universidad y trabajaba…a grandes rasgos eso pasó…OK, ahora quiero que me cuentes que hiciste tú.
-De acuerdo, después que muriera mi familia, me fui de Tokio y empecé a trabajar como repartidor, fui recorriendo gran parte de la zona costera repartiendo en camión. Luego llegué a Okinawa, allí empecé a trabajar como pescador.
-¿Pescador? Eso suena interesante.
-¿A qué te refieres con interesante?
-Te imagino cargando redes y navegando en bote…y el bronceado que debiste obtener trabajando en la costa.
-Sí, más o menos era así. Pero en ese tiempo hubo una ola de enfermedades…Fue un año muy frío, muchas tormentas y heladas. Muchos se enfermaron por hipotermia, a otros les dieron otras enfermedades, algunos lo perdieron todo por las tormentas, hubo quienes se suicidaron.
-¿Y tú te mantuviste?
-No tenía nada que perder, sólo seguía peleando.
-En el fondo, aún guardabas algo de esperanzas. Sino te hubieras dejado morir.
-Sí, es cierto.
Acto 8
Estaba guardando la ropa en los armarios, ya que cuando llegamos, por la lluvia no pudimos hacer nada. En eso llegó Takuya y se sentó al lado mío comiendo una manzana, lo veía muy animado, sus ojos volvían a tener ese brillo intenso que tenía cuando era niño. Podía sentir como su energía me daba calor. En eso le pregunté:
-Oye, Takuya… ¿por qué estás tan animado?
-¿Por qué no habría de estarlo, si estamos de vacaciones?
Parecía una respuesta de un niño que está en el último día de clases. Pero él no lo dijo de una manera infantil, sino que en su voz hubo una mezcla de inocencia con seguridad. A veces me asusta tanto el verlo tan tranquilo sabiendo que le queda menos de un mes de vida, pero también pienso en que él debe estar tomando la situación de la mejor manera.
Estaba sujetando mi caja personal, en la que guardo muchos recuerdos. De pronto, se me resbaló de las manos y Takuya la alcanza a atrapar antes de que cayera. Él la miraba y dijo:
-Es la caja que tenías en el velador de tu dormitorio…
-Sí, siempre la traigo conmigo cuando voy de viaje.
-¿Qué guardas en ella?
-Recuerdos…pero sólo buenos recuerdos…Los malos recuerdos están en una caja de cartón en el fondo de mi closet.
-¿Puedo verla?
-Adelante…
Él abrió la caja y revisaba su contenido. Allí habían muchas cartas y fotografías, también estaba mi viejo celular, el que usaba de niña. Dentro de la caja también guardaba el reloj de pulsera de mi padre, el que usaba antes de morir. Takuya lo sacó y lo miró fijamente, luego lo guardó, cerró la caja y me la devolvió en mis manos.
-Amabas a tu padre, ¿cierto?- me preguntó.
-Sí…aunque no lo comprendí hasta que ya era más grande. Antes lo único que hacía era reclamar por todo- le dije un poco triste.
-Nunca reconocemos el cariño de nuestros padres hasta que maduramos… algunos lo entienden cuando ya son padres, otros como tú lo entienden antes…pero hay otros que mueren y jamás lo entenderán.
-Takuya, en este último tiempo me has sorprendido- le dije mirándolo fijamente.
-¿A qué te refieres, Izumi?
-Porque dices cosas muy… bueno, hablas de cosas que la mayoría pasa por alto. Notas detalles que muchos no logran ver- le dije con voz serena –Antes tus conversaciones eran muy simples y siempre podía predecir tus respuestas…pero ahora es más interesante hablar contigo.
-¿Eso significa que antes no te gustaba hablar conmigo?- dijo en forma sarcástica.
-¡No!, no es eso…pero antes los temas de conversación eran más simples.
-Es que antes sólo miraba al frente y más adelante, pero ahora puedo ver a los lados, hacia arriba y abajo, y dentro de mí.
Takuya se levantó, se retiró del cuarto y salió al patio, miraba el pasto verde y el árbol que estaba empezando a dar brotes. Luego miraba las demás casas y las montañas, miraba el cielo y las nubes, miraba a los pájaros en el cielo. Luego se sentó en el piso, se apoyó en una columna de la casa y se puso a escuchar a los grillos. Yo estaba en la cocina calentando agua para unas tazas de café. Al prepararlas, fui al patio, me senté al lado de él y apoyé mi cabeza en su hombro mientras tomábamos café.
Acto 9
-¿Baños termales?- dije cuando Takuya me sugirió ir a las termas de Kyoto, ya que hay muchas en esta ciudad.
-¿Qué me dices, vamos?
-OK, vamos- le dije.
Guardamos cosas para las termas en unos bolsos, luego salimos de la casa y nos dirigimos a las termas. Al llegar, nos atendió una anciana. Vestía un kimono café. Sus manos y rostro mostraban su avanzada edad, su cabello blanco y su piel morena, su voz frágil pero amable nos saludó.
-Buenas tardes, jóvenes- dijo la anciana.
-Buenas tardes- respondí al saludo.
-Buenas- dijo Takuya tranquilo.
-En esta época del año casi no vienen parejas jóvenes- dijo en forma pausada.
-¿Dónde están los baños?- le pregunté.
-Por el pasillo de la izquierda están los cuartos de cambio, en el pasillo de la derecha están los baños de mujeres y al lado, el de los hombres. Y más al fondo, están los baños mixtos.
-¿M-I-X-T-O-S?- dije colorada.
-Podrían aprovechar que ahora no hay nadie bañándose- dijo la anciana.
-Vamos a cambiarnos, Izumi- me dijo Takuya.
-¿Eh?... OH, sí, vamos- dije.
Después de cambiarnos, nos dirigimos al pasillo de la derecha, en eso le tomé la mano a Takuya, este me quedó mirando y me sonrió.
-Takuya…-dije.
-¿Sí?- respondió él.
-Con respecto a los baños mixtos…yo…
-No te obligo a nada, tu escoges- me dijo sonriendo.
Ni siquiera me hizo una petición o sugerencia, me lo dejó a mi libre elección. Me quedé parada en el pasillo, el se detuvo y me quedó mirando. Yo estaba en frente a la entrada al baño de mujeres, y él al baño de hombres. Luego lo tomé de la mano y lo llevé al baño mixto.
-¿Por qué estás tan nerviosa?- me preguntó.
-Por más que seamos pareja…Primero, no nos vemos desde hace mucho tiempo y ahora estamos recién volviendo a salir. Segundo, aunque estuvimos un tiempo largo como pareja, jamás hicimos cosas más "avanzadas".
-¿Piensas que ya es el momento de hacerlas?
-…Sí- dije sacándome un gran peso de encima.
Me siento rara, es como sí pudiera leer mis pensamientos, pero no es así. Él está leyendo mi leguaje del cuerpo. Está mirando mis ojos, manos, boca, piernas. Me está analizando. Y pensar que yo hacía eso antes para adelantarme a lo que iban a decir los demás. Miré a Takuya que se estaba acercando a la orilla del manantial. Pude deducir inmediatamente que iba a lanzarse de bomba aprovechando que no hay nadie. Así que me adelanté y le di una patada en la espalda y él se cayó al agua. Luego salto del manantial gritando.
-Mierda, está hirviendo… ¿por qué me diste esa patada?- me dijo molesto.
-Aún te comportas como un niño- dije riendo –Pero me divierte tanto verte así…me recuerda a los viejos tiempos- dije eso y me puse nostálgica.
Nos metimos en una terma menos caliente. Realmente me pude relajar, estando en el agua caliente junto a él. Al salir del agua, fuimos a la cafetería de las termas. Allí pedimos sopa de Mizo. Takuya sacó un mazo de naipes ingleses.
-¿Sabes jugar al "veintiuno"?- me preguntó.
-¿Es ese en que debes pedir cartas y sumar su valor para obtener 21 o menos?
-Ese mismo.
Nos pusimos a jugar con las cartas. Al principio estuvo un poco lento, pero después empezamos a apostar con monedas de 100 yenes. Perdí varias veces y se quedó con casi todas mis monedas de 100, pero con ellas compró un postre grande de helado para los dos. Mientras comíamos, seguíamos jugando.
-Jugar al "veintiuno" es parecido a la relación entre parejas- me dijo.
-¿Qué?- pregunté sorprendida por el comentario.
-Cuando empiezas a jugar, partes con una carta con cierto valor. Cuando conoces a una persona, partes con cierto grado de confianza. A medida que sigues jugando, pides más cartas para llegar al 21, que es el número ideal. También a medida que vas avanzando en tu relación, vas conociendo más a la persona y aumentan las cosas que más te gustan, si le pides más, más se acercará a la pareja ideal. En el juego, debes saber cuando dejar de pedir cartas, porque puedes pasarte del 21, aunque sea 22. En una relación, hay que saber cuando dejar de exigirle a la pareja, porque puedes terminar por estropear la relación. El As, es una carta especial, puede valer 1 u 11, depende de lo que necesites. El decir "te quiero" es algo especial también, di lo dices todos los días, puede significar un pequeño grano de arena que ayuda a la relación, pero si la persona está muy deprimida, el decirle "te quiero" puede significar mucho para él.
Una vez más me ha vuelto a sorprender, porque fue exactamente lo que me pasó con él y con Kouji. Con cada uno partí con cierto grado de confianza, a medida que avanzaba la relación, al pedir más, se acercaban al tipo ideal. Pero llegó el punto en que al pedir tanto, terminé matando la relación. Tal vez sea eso porque soy mala jugando al "veintiuno", no sé cuando dejar de pedirle a una persona, porque puedo lastimarla al exigirle mucho.
Acto 10
De algún modo, Tomoki y Junpei supieron donde estábamos, ya que nos enviaron una carta, una pequeña para mi, y una hoja bien grande y toda rayada para Takuya. En la mía decían cosas como "espero que estés bien allá en Kyoto" o "pásalo bien con Takuya y ánimos". Ellos siempre me hacían reír junto con Takuya, de hecho, era Kouji el único serio, aunque a veces también me divertía, incluso Kouichi era más alegre.
-Oye, Takuya, ¿qué te escribieron?- le pregunté.
-Me hicieron un dibujo bien grande, salimos todos los del viejo grupo- Me dijo mostrándome el dibujo con mucha alegría.
-Por lo mal hecho, diría que fue Tomoki- comenté riéndome.
-Estos chicos siempre son tan divertidos, si hasta escribieron dedicatorias- dijo en forma serena.
Lo veía tan alegre que hasta me hizo llorar un poco. Había pasado tanto tiempo, 8 años. Tanto que hemos cambiado todos. Kouichi se había vuelto mucho mas sociable y no le guardaba rencor ni a su hermano ni a su padre. Junpei dejó a un lado su prepotencia y se vio rodeado de mucha gente que lo quería y admiraba. Tomoki empezó a confiar más en si mismo y se convirtió en alguien fuerte. Kouji dejó a un lado la soledad y descubrió que podía confiar en las personas, y en sus amigos. Takuya continuaba con su energía inagotable, pero logró enfocarse en sus objetivos, sin perder la alegría y el carisma. Incluso yo he cambiado, dejé de ser caprichosa y manipuladora. Pero todos estos cambios significaron en cada uno, pruebas y sufrimientos grandes.
-Izumi, mira esto- me dijo, yo me acerqué.
-¿Qué pasa?- pregunté.
-Lee las dedicatorias- me dijo.
Empecé a leer: "Siempre estarás en nosotros, fuiste un gran amigo que siempre sacó la cara por todos en los momentos más difíciles. Te he admirado desde hace mucho tiempo, pero nunca te lo quise decir, lo siento…Cuida de Izumi allá en Kyoto - Junpei". "Takuya, muchas gracias, cuando éramos niños, quería ser tan fuerte como tu, y gracias a ti, dejé de ser un llorón y pude hacerle frente a todos los problemas que he tenido en esta vida - Tomoki". "Lamento no haber tratado mucho contigo, nunca he sido bueno para relacionarme con las personas, pero por lo que te conocí, se que eres una gran persona, que el tiempo te ha hecho crecer sin perder la alegría y la energía de la infancia. Se que siempre serás feliz, estés donde estés - Kouichi". "Aunque siempre estuvimos peleando y en varias ocasiones casi nos matamos por una personas, se que realmente eres alguien especial, la persona que nos ayudó a todos a madurar. Para mi mejor amigo y mi eterno rival - Kouji".
-Incluso Kouji te escribió- le dije.
-Por más que estemos peleados o distanciados, el lazo que nos une a nosotros seis es algo que será muy difícil de romper. La amistad y la vida son cosas que a la gente en la actualidad no les interesa. Viven al límite con drogas y sexo, no les interesa su seguridad ni la de los demás. No son capases de confiar en su familia ni en sus cercanos. En la actualidad, las relaciones son pasajeras. Conoces a alguien en algún BAR, te vuelves su amigo y sólo lo llamas cuando hay alguna otra fiesta. O si es del sexo opuesto, te emborrachas con esa persona y te la llevas a la cama, al día siguiente cada uno toma el camino que quiera. Nadie comprende el valor de la vida y de la amistad hasta que la pierde o la necesita.
-Podrías escribir un libro sobre tus pensamientos psicológicos metafísicos- le dije con un poco de ironía.
-O también podría escribir un fan-fic con dos personajes conocidos que vivan todas las cosas que he dicho- dijo también con ironía.
Salimos al patio y veíamos a un anciano jugando con unos niños. El anciano estaba preparando unos fuegos artificiales y los niños estaban esperando impacientes hasta que el anciano prendió la mecha y empezaron a salir las llamas coloridas, los niños estaban alegres al ver los fuegos.
Recordaba hace varios años atrás, cuando todos los del viejo grupo fuimos a la fiesta de despedida el verano, todos con kimonos y paseándonos por los puestos de juegos tradicionales y de golosinas. En ese día, Junpei y Kouichi compraron comida para todos. Tomoki compró máscaras para todos, el se compró una de Duende, le compro dos máscaras de Kamen Rider a Kouji y Kouichi, a Junpei le compró una de Emperador, a Takuya le regaló una máscara de Demonio, a mi una de princesa feudal, esa máscara está colgada en el muro de mi dormitorio .Takuya y Kouji casi se gastaron la mitad de su dinero en tratar de atrapar un pez con una maya, notoriamente estaban compitiendo. Hasta que me cansé y saqué un pez yo sola en el primer intento, recuerdo que ese pez era rojo. Cuando terminó la feria, fuimos al río a devolver al pez al agua.
Ya era de noche, tomamos la cena y nos quedamos hablando de esa misma fiesta de despedida de verano. Él me dijo riendo que cuando iba para su casa, se tropezó y se cayó encima de la máscara que se partió en dos, y luego la pegó con cola fría, pero no quedó bien, así que la guardó en una caja. Después nos fuimos a acostar, pero no podíamos quedarnos dormidos.
-Takuya…- dije para romper el silencio –Hemos hecho muchas cosas juntos en estos días.
-Así es, Izumi- afirmó Takuya.
-Pero dime, ¿Has estado bien? ¿Te has divertido?
-Siempre…estás conmigo, eso es lo único que me importa.
-¿Me estas mintiendo?
-Eso me lo tienes que decir tú. Tu sabes cuando estoy mintiendo o no, como yo se si tu me mientes o no.
-Es cierto, no me estas mintiendo, y eso me deja más tranquila.
-Gracias, Izumi…has sido muy buena conmigo. Tanto antes como ahora.
Nos abrazamos y nos besamos. Tenía ganas de llorar por el miedo que sentía, miedo a que él se iría a un lugar al que no podría seguirle. Pero el me sostuvo fuerte y me dio seguridad.
…
"Tuve un sueño. Era pequeña y vestía un vestido blanco con bordados de girasoles y un sombrero de paja. El cielo era celeste con nubes blancas y un sol que lo iluminaba todo. Caminaba por una colina verde, llena de calas blancas. De pronto, tropecé y se me cayó mi sombrero, fui a recogerlo, pero un viento sopló y se llevó el sombrero. Corría colina abajo tratando de alcanzar mi sombrero, pero este cayó a un río. Traté de meterme, pero el agua estaba muy fría. Me senté en el pasto, a la orilla del río mirando como mi sombrero de paja se iba alejando por la corriente. Mis ojos cansados empezaban a cerrarse cuando de pronto, vi en el río a un niño que tomaba mi sombrero y le sacudía el agua. Mis ojos miraban al niño de camiseta blanca, pantalones cortos de mezclilla y unas gafas en su frente, y él con sus grandes ojos cafés me miraban a mí. Él se acercaba a la orilla y salió del agua para devolverme mi sombrero. Puso el sombrero en mi cabeza y se agachó para verme mi rostro. Yo quería darle las gracias, pero él puso un dedo en mi boca y me dio un abrazo y un beso en la mejilla".
Acto 11
Cuando niños éramos muy buenos amigos, siempre estábamos juntos y nos divertíamos en cada salida. Cuando éramos adolescentes nos enamoramos y dimos un paso muy importante en nuestra relación. Antes hacíamos muchas cosas juntos. Pero en este último tiempo, por primera vez estamos unidos. No somos una pareja, somos una sola persona, conocemos cada detalle del otro, cada recuerdo, cada emoción, cada parte del cuerpo del otro. Jamás me había sentido tan completa y quería que este momento durara mucho tiempo más.
En estas últimas semanas hemos aprendido mucho del otro, más de lo que pudimos antes. Hace unos días, fuimos a comprar verduras para la cena, cuando entramos al mercado, había mucha gente y nos separamos. Primero me encargué de comprar lo que necesitaba, pero cuando había terminado, olvidé acordar un punto de encuentro. Lo empecé a buscar y lo encontré rápidamente, o el me encontró a mi, no estoy segura. Le pregunté como me había encontrado, y él me respondió que sólo caminaba esperando a encontrarme.
Mientras estábamos cenando, Takuya me habló sobre un sueño que tuvo hace bastante tiempo atrás, cuando nos conocimos. Estábamos los seis del antiguo grupo en un parque, Kouichi estaba sentado meditando, Tomoki y Junpei estaban persiguiendo a Kouji y Él estaba conmigo debajo de un árbol. Cuando lo pienso, antes solo quería ser amigo de los cinco, pero con el tiempo empecé a sentir afecto por todos, en especial con Takuya y Kouji con los que salía como pareja. Pero sólo con Takuya pude ser amante. Ya de noche, cuando nos fuimos a acostar, Takuya miraba desde la ventana el cielo, había luna llena y de pronto me preguntó:
-¿Has pensado en el mañana?
-A veces- le respondí.
-Yo lo hago siempre. Eso me ayuda a seguir con energía para avanzar en el día.
-También quiero preguntarte algo.
-¿Qué cosa?
-¿Qué es lo que te motiva a seguir adelante?
-Terminar mis asuntos pendientes. Nunca dejo nada inconcluso.
-¿Te queda algún asunto pendiente?
-Creo que todo está bien ahora.
Al día siguiente, me levanté muy animada, incluso me desperté antes que él, así te tenía pensado sorprenderlo con un desayuno en la cama como él siempre lo hace conmigo. Fui a la cocina y me puse a calentar el agua, de pronto miro por la ventana y veo a muchos niños jugando fútbol con una lata de bebida. Lo recordaba a él cuando jugaba por su escuela, jugaba como número 10 siempre. Nunca faltaba a una práctica y siempre animaba a sus compañeros. A veces pienso en el pasado, Takuya siempre trataba de hacer las cosas por el e incluso las hacía por los demás, le faltaba mucho del trabajo en equipo, pero con el tiempo se le fue quitando y hacía que los demás participaran y lo ayudaran. Volví al dormitorio con la bandeja en las manos y Takuya aún dormía, así que fui a despertarlo.
-Takuya, despierta- parecía no responder -¡Vamos, Takuya, no seas flojo!- Pero no se despertaba. Dejé la bandeja en los pies de la cama –Takuya, despierta, hoy es un bello día- Pero no se movía. Empecé a preocuparme -¡Takuya, despierta! –Empecé a llorar- ¿Por qué estás tan helado? ¡No me asustes, por favor! ¡Takuya, despierta!
…por favor, despierta, Takuya…
Acto 12
El forense dijo que murió a las 3:30 de la madrugada mientras dormía, por lo que no sintió dolor. Sabía que esto pasaría, pero pretendía imaginar que no ocurriría jamás, que habría un milagro, que podríamos estar juntos para siempre. Lo único que hice fue crear castillos en el aire y ahora con su muerte, todo se vino abajo. Estoy devastada…y sola, de nuevo.
El resto del grupo se enteró de la noticia y vinieron a consolarme. Estábamos viendo como hacer el funeral, no había familiares vivos de Takuya, y perdimos el contacto de sus viejos amigos, así que irían de nuestras familias, los que lo conocían. Pensamos que la mejor manera de hacer su funeral es cremándolo, ya que le fuego era su elemento y sería algo simbólico, o al menos así lo pensó Tomoki, con quien estuvimos todos de acuerdo. Fuimos todos a una montaña, levantamos una cama de piedras y ramas secas y pusimos el cuerpo en ella descubierto, para que todos le dieran el último adiós. Después de eso, lo cubrimos con una manta impregnada de kerosén y le prendimos fuego. Mientras el fuego consumía sus restos, mis amigos vinieron a decirme palabras de consuelo.
Primero fue Junpei: Izumi, antes te observaba mucho y veía que eras muy feliz con Takuya. Perder a alguien así tan abruptamente es muy doloroso. Pero quiero que sepas que después de esto, todos debemos rehacer nuestras vidas dejando a un lado el dolor. Eso no significa que debamos olvidarlo, ya que él ha sido una persona muy importante en la vida de todos nosotros.
Después vino Kouichi: Lamento todo esto, sobretodo porque fui el más distante del grupo y siento que nunca hablé lo suficiente con él y con los demás. Pero lo poco que lo conocí me basta para decir que fue un gran hombre, nunca dejó a un lado su integridad y eso es algo que falta en estos días. Fue un modelo para muchos de nosotros y espero que después de esto, todo sigamos juntos para que esto no vuelva a pasar.
Prosiguió Tomoki: Cuando era niño, admiraba mucho a Takuya, era como un hermano mayor y me enseñó muchas cosas. Su partida ha dejado un espacio vacío en todos nosotros que será difícil de llenar. Sólo quiero decirte que puedes contar conmigo para hablar, por si no logras quitarte el dolor.
Finalmente me habló Kouji: Jamás quise que las cosas terminaran así. Takuya era un gran amigo, un amigo que nunca supe apreciar. Y ahora que se ha ido, siento que estoy en deuda con él. Pero se que tú lo hiciste sentir bien durante el tiempo en que vivieron juntos, al menos tengo el alivio que no se fue triste. Tu eres una gran persona que puede hacer feliz a cualquiera, como me hiciste feliz a mi durante la secundaria, por eso se que Takuya debió ser muy feliz contigo. Takuya será una persona imposible de olvidar, pero el dolor de la perdida si se puede olvidar. Se que él debió decirte esto porque me lo dijo una vez a mi: Cuando alguien se va, recuerda todos los momentos felices y eso hará que los malos no te hagan sufrir.
A los cuatro les di las gracias. Todos han sido tan buenos conmigo y me duele pensar que a veces fui tan manipuladora con ellos y los hice sufrir, pero prometí no volver a hacerle eso a nadie, por eso el mes que estuve con Takuya pudimos ser felices. Todos me han dado tantas lecciones, sobretodo Takuya. Gracias a ellos no volveré a cometer los mismos errores.
Al final del funeral, después de incinerar los restos de él. Los cuatro me acompañaron hasta mi casa y se despidieron. En el camino fuimos hablando de nuestras aventuras y mi pena desapareció durante ese tiempo, me hicieron reír mucho y ahora ya no siento dolor, estoy más tranquila gracias a ellos. Me preguntaron que hicimos en Kyoto, yo les dije que lo normal, pasear, comer, ir a las termas, ver los castillos feudales, tomarnos fotos y cosas así. Claro que tuve que omitir cosas y ellos no se dieron cuenta. A veces pienso que debería decirles, pero mejor me quedaré callada hasta que pase el tiempo…
…no puedo decirles que estoy con retraso.
Acto 13
Han pasado once años, después de su muerte, volví a Italia y me quedé por 9 años. Terminé mi carrera y ahora trabajo en vacunas para desacelerar el avance de los tumores malignos. Pensé que sería bueno volver a Japón para volver a ver a mi madre y al resto de mi familia, pero ellos rehicieron sus vidas, sólo me quedé unos días con ellos y después me fui a arrendar un departamento.
Unos meces después me encontré con Kouichi que estaba viviendo solo en un departamento, él ahora es profesor de letras en la universidad y a veces hace charlas en colegios. Su hermano Kouji se había ido a Canadá hace años con su madre y no ha vuelto a hablar con él, sólo lee algunas cartas que le llegan cada medio año. A Kouichi no le molestó compartir su departamento, ahora somos tres.
Bueno, hoy es un día brillante de primavera. Estoy sentada en un asiento del metro y voy sola en el vagón. Después se subieron dos personas más, una iba leyendo el diario frente a mí, y la otra iba escuchando música de un Walkman. No nos dirigimos palabras hasta que de pronto, de una puerta del vagón, entra corriendo un niño y se detiene frente al hombre del diario.
-Señor, ¿me dice la hora?- pregunta el niño.
-Niño, no molestes- dice el hombre y luego grita asustado -¡Por Dios!¡Takuya Kanbara!
-¡N-O!- dice el niño -¡Takuya Orimoto!¡Un gusto!- luego el niño me mira a mi –Hola, mamá. Ya volví!
-No estés corriendo en los vagones, es peligroso- le dije, luego miré a la persona del diario- Cuanto tiempo sin vernos, Junpei.
-¿Izumi? No puedo creerlo- dice Junpei dejando a un lado el diario.
-¿Izumi?¿Junpei?- dice la persona que escucha música.
-Hola, Tomoki- le dije. Luego tomé al niño de los hombros –Junpei, Tomoki, quiero que conozcan a mi hijo.
-Takuya Orimoto, un gusto, señores- dijo mi hijo con una sonrisa.
-Pero ese niño es idéntico a…Takuya Kanbara- dijo Tomoki.
-Eso quiere decir…-dijo Junpei.
-Así es, es su hijo también- les dije.
-Hasta tiene las mismas gafas de Takuya- dijo Tomoki.
-Fui a buscarlo de la práctica de fútbol…como verán son demasiado parecidos.
Así hablamos todo el camino hasta que cada uno se bajó en su estación. De un cierto modo pareciera que la historia se repitiera. Como hace 19 años atrás, cuando los tres íbamos en un vagón y no nos hablamos hasta que Takuya nos hizo hacerlo. Ahora en el metro, cada uno nos reconocimos, pero no nos quisimos hablar hasta que mi hijo nos hizo hablarnos. Sólo espero que viva más que su padre, para que jamás deje asuntos pendientes.
End of Tale, but the Love never ever End
Takuya_Onizuka: OK, dije que iba a ser un fic triste, pero creo que no logré hacerlo tan triste después de todo, porque para ello hubiera tenido que ser mucho más cruel con los personajes, pero ya he sido muy cruel en otras ocasiones, ¿Hay que darles un descanso, no? Lamento la demora, ya que el fic en resumen no es muy largo que digamos, pero me ha costado crear en cada capítulo una lección o un pensamiento. Si lo notaron, al principio Izumi hablaba casi todo el tiempo, pero ya como en el Acto 4 o 5, Takuya poco a poco empieza a tener mucho protagonismo con sus reflexiones que se tienen cuando una persona ha vivido demasiadas cosas o ha meditado demasiado, así como nuestros abuelos con cientos de historias o los filósofos griego que se mataban las neuronas pensando. Me costó matar a Takuya, no porque sea mi personaje favorito, sino porque tenía que calzar su muerte con una escena de quiebre emocional (Izumi pasa de estar muy animada a romper en llantos). Otros detalles: Fue en el acto 10 donde Izumi y Takuya se… conocieron (o////o), pero en vez de entrar en detalle con un fan-fic erotico, lo hice de la manera más sutil posible, pensando en una serie bien antigua que vi hace un tiempo atrás, la sutileza es más artístico según mi opinión que los detalles (a menos que quieran que haga un "Acto 10-b" con detalles, pero advierto que me demoraría demasiado, soy muy vergonzoso). Bueno, un saludote a todas las personas que a lo largo de este fic, y en especial, de esta trilogía de las historias de Izumi (Si no leyeron mis otros fics, "Rosas de Fuego, Claveles de Luz" y "Digimon Resurrection" mejor háganlo ya, para que entiendan mejor las cosas) A todos ustedes muchísimas gracias, porque si ustedes no me apoyaran, no podría escribir, a la gente que conozco, no les muestro lo que escribo, porque son tan simples que no entienden nada.
Acto Bonus Track 1 (Sí, uno. Hay dos) {T. Onizuka v/s I. Orimoto, T. Kanbara y T. Orimoto}
T. Onizuka: OK, todos vengan acá. Tenemos que hablar.
I. Orimoto: Claro, hablamos cuando tú quieres solamente.
T. Onizuka: Siempre hablamos al final.
I. Orimoto: Eso, al final. Yo quisiera hablar contigo a la mitad o al principio para arreglar las cosas, mira que matarme a Takuya y dejarme con "otro" Takuya.
T. Onizuka: ¿Qué? ¿No estás conforme con el otro?
I. Orimoto: No es eso. Si a los dos los quiero, pero hubiera preferido tenerlos a los dos y no sólo a uno.
T. Onizuka: Bueno, son cosas que pasan, yo tampoco tengo padre.
I. Orimoto: Sí, pero el tuyo te abandonó, a Takuya TÚ lo mataste. No es lo mismo.
T. Onizuka: Tienes razón. Bien y bien, que pasen los otros.
T. Kanbara: Oye, este fic estuvo de Horror Show.
I. Orimoto: Ustedes dos, dejen de hablar como en "A Clockwork Orange".
T. Kanbara: Es que es demasiado buena esa película. Oye, Onizuka, podrías hacer un crossover de Digimon con "La Naranja Mecánica"… pero con los de Adventure.
T. Onizuka: ¿Y a quién mandamos a la cárcel, a Taichi o a Yamato?
T. Kanbara: Echémoslo a cara o cruz.
T. Orimoto: Oye, mamá. ¿Por qué me llamaron?
T. Onizuka: Entonces este es el chico… esta fotocopiado a ti, Kanbara.
T. Orimoto: Oye, ¿tú quien demonios eres?
T. Onizuka: Izumi te ha enseñado bien, pero hay cosas que no te ha dicho.
T. Orimoto: Ah, eres Takuya_Onizuka. Y ya lo se todo… Tú mataste a mi padre.
T. Onizuka: No, yo soy tu padre.
T. Orimoto: ¡No, es imposible!
T. Onizuka: Busca en tus instintos, sabes que es cierto.
T. Orimoto: Oh, Fuck this Shit!
T. Onizuka: No, chico. El de al lado es tu padre, el que tiene la aureola sobre la cabeza.
T. Orimoto: ¿Padre?
T. Kanbara: ¿Hijo?
T. Orimoto: ¡Padre!
T. Kanbara: ¡Hijo!
I. Orimoto: ¡Qué emotivo!
T. Onizuka: Valió la pena quedarme a las 4:10 de la madrugada escribiendo, y tengo que tomar el bus a la universidad a las 7:00. Ok, nos estamos viendo.
Acto Bonus Track 2 (Prólogo de Takuya Orimoto)
Hola, mi nombre es Takuya Orimoto. Vivo en Japón voy en 5° en la escuela básica. Soy un chico de 10 años que le gusta el fútbol y patear lo que tengo al frente, soy muy terco y nunca estoy quieto, pienso las cosas muy rápido y a veces meto la pata por ello, siempre me meto en problemas y termino sucio o herido o en inspectoría. También soy muy visionario y en ocasiones sueño cosas que aún no pasan. Vivo con mi madre y un amigo de ella, el señor Kouichi Kimura. Mi padre murió antes que naciera, pero me legó sus gafas, las que me dan fuerzas para seguir mi camino. A veces me aburro en clases, siempre llego atrasado y me castigan por ello. Tengo una compañera que lo único que sabe hacer es perseguirme para retarme, se llama Asuka Ozuma, a pesar de su carácter estricto, es una linda chica que le gusta cuidar plantas. También tengo a un tipo que me cae gordo, es de el curso de al lado, se llama Ryo Yukizuka, es mi rival en los partidos de fútbol, es desagradable, siempre le gusta andar solo para llorar en la oscuridad, y es bien EMO, tipo Saske. También tengo a un amigo que conocí en la enfermería cuando choqué con un poste de la portería, se llama Hiroyuki Yabuki, tiene 7 años y es bien tímido, pero sueña son ser jugador de fútbol, y quiere que le enseñe. Es bien llorón, pero buena persona.
Bueno, la historia comienza con una reparación a las duchas de las chicas, ya que una vez jugando fútbol, patee la pelota y golpeó la calefacción del agua y el baño estalló. Mientras estaban demoliendo para reconstruir, encontraron una entrada sellada que nadie podía abrir, ni siquiera con maquinaria pesada. Cuando se terminaban las clases, me quedé a escondidas para ir a investigar, pero cuando salí de mi escondite sigilosamente, me topé con Hiroyuki que estaba hablando con un profesor y me siguió a investigar, pero hacía tanto ruido que nos sorprendió Asuka y nos regañó, pero después se interesó en ir a ver, según ella "para que no hiciéramos nada peligroso". Cuando llegamos al lugar, allí ya estaba ese tipejo, Ryo Ozuma que nos detuvo. Me enojé y fui a golpearlo y caímos al suelo, Asuka y Hiro trataban de detenernos cuando la entrada empezó a abrirse como engranajes dorados y de la abertura, salía un gas verde que nos tomó y nos jaló hacia el hoyo…
…Desde ese día, nuestras vidas cambiaron para siempre.
Agradecimientos a:
-Megu.
-Chii Evans.
-Trenx.
-TakeruDark.
-DC
-Hemde
-Buffy-CH
-Samurai girl
-L~
