Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos.
Chapter 4: Cumpleaños, y otras sorpresas.
Tai colgó el teléfono y miró hacia la pared. Se sentía vacío, Sora no le había buscado durante la semana y él tampoco se había querido acercar. Siempre la había respetado, ahora estaba respetando el hecho de que no haya querido comunicarse con él.
Eran cerca de las diez y media de la madrugada. Como era sábado su padre aún seguía en cama, y su madre estaba en la cocina preparando el desayuno. Había llegado hacia alrededor de una hora y media a la casa, luego de haberse levantado a las seis a jugar al futbol con sus compañeros de clase en la cancha de la universidad.
Subió hasta llegar a su cuarto, cogió unos vaqueros, una playera, una toalla y caminó hasta el baño. Se desprendió de la ropa, y se metió bajo el chorro de agua caliente que caía de la regadera. Sintió que cada músculo de su cuerpo se relajaba, suspiro pesado. La imagen de Sora rondaba por su cabeza, sin aparentes intenciones de desaparecer.
Al cabo de veinte minutos ya estaba vestido. Se rasuro, le gustaba mantenerse el rostro como la piel de un bebé. Salió del baño pasado las once de la madrugada. Salió hacia el patio para tender las toallas que estaban húmedas. Entró y caminó hasta el comedor, su madre tenía la mesa servida y Susumu ya se había levantado.
-Buenos días, papá. -Saludó respetuosamente realizando una leve venia.
-Buenos días, hijo. ¿La has pasado bien jugando? -Preguntó, mientras vertía mermelada en su tostada.
-Sí, ha sido un buen partido. -Cogió café y dejó caer con la cuchara un poco del polvo al interior de la taza.
-¡Chicos, ya va el agua! -Escuchó gritar a su madre.
Este sábado será un largo día. -Pensó desanimadamente mirando la taza.
Luego de desayunar ayudó a Yuuko a coger la loza, la llevó hasta el fregadero y luego subió hasta su cuarto. Se tumbó de estómago sobre la cama, cerró los ojos. Lo único que deseaba en aquel momento era ver a Sora, pero como sabía que no era posible quería dormir, dormir, y seguir durmiendo.
Yamato estaba ansioso, mañana sería un año más de vida y eso aunque no le hacía gracia alguna le tenía feliz, ya que sabía que vería a Hikari. La verdad es que la chica le había robado el corazón desde hacía años, pero luego de que ella se le declarara en el departamento no había vuelto a saber de ella. Le había escrito una carta hace cerca de tres años, pero ella nunca le respondió.
Nunca había sido un chico expresivo, había cogido malas costumbres en Estados Unidos, como el alcohol, el tabaco y luego de que había roto con Sora el de las mujeres. Si bien es cierto que en dos meses se había convertido en todo un casanova, desde la semana pasada se había propuesto cambiar. Quería por primera vez en su vida, estando completamente seguro de lo que sentía, una vida feliz al lado de la persona indicada.
Ay, pequeña Hikari, ¿qué me has hecho?, ¿desde cuándo una mujer me puede poner así? -Pensó.
Se sentó en el sofá y prendió el televisor, cambió un par de canales y llegó a uno en que estaban pasando una entrevista que había grabado esa misma tarde. Le subió volumen y se acomodo para escuchar mejor.
-¡Y hoy tenemos en el estudio a Yamato Ishida, el galán asiático que hace suspirar a todas las mujeres del mundo! -Anunció la animadora, mientras Yamato entraba en el panel sentándose frente a la joven conductora.
-Hola, gracias por el recibimiento. -Sonrió de medio lado dirigiendo la vista hacia el público que estaba conformado casi totalmente por adolescentes fanáticas del rubio.
-¿Qué tal, Yamato?, ¿ha sido agotador este último tiempo?, ¿cuánto falta para que salga el próximo álbum?
-Bien, gracias. Pues la verdad es que sí, pero aún así me hago tiempo para todo. He estado trabajando bastante en el último álbum.
-¿Nos podrías dar un adelanto de tu nuevo trabajo? -Preguntó, Matt le miró y vio cierto brillo en sus ojos, lo más probable es que ella también fuera una fan.
-Es todo sorpresa, saldrá dentro de tres meses más. Sólo puedo decir que las canciones son bastante románticas.
-Y hablando del romanticismo, cuéntanos, Yamato, ¿qué tal está tu corazón? -Preguntó la conductora.
-Bien.. pues si bien es cierto que no estoy con nadie actualmente, hay alguien que ocupa gran espacio en mi corazón.. y le tengo mucho cariño. -Respondió mirándole fijamente.
-¡Vaya!, eso sí que no me lo esperaba. ¿Se puede saber quién es la afortunada?, ¿es alguien del medio?
-Oh, no, claro que no. No me he involucrado nunca con alguien relacionada con los medios de comunicación.
-Es cierto, por lo que dejas ver eres bastante reservado.
-Lo soy...
Apagó el televisor. Se estiró, sin pensar en nada más decidió ir a dormir. Antes de eso pasó al baño a cepillarse los dientes. Le hizo caras al espejo y caminó rumbo a su cuarto. Se quitó la ropa y se puso la pijama, y se metió dentro de la cama, tapándose hasta los hombros.
La pelinaranjo no había conseguido pegar un ojo durante la noche anterior. Había estado pensando en los dos hombres que a su manera le habían marcado la vida. Por un lado estaba Matt, la persona que le había gustado desde que era una adolescente, y con quien había compartido muchas cosas, entre ellas hasta el momento había sido el primer y único hombre con el que había intimado, aunque no era tierno, ni muy expresivo, se había encargado de mantenerla feliz con pequeños detalles que valoraba mucho. Y por el otro lado estaba Tai, el joven que desde que ella recordaba había estado con ella, dándole cariño y aunque no se lo dijera siempre, ella sabía que nunca le había dejado de ver como algo más que una amiga, le dolía no poder corresponderle.
La razón por la que estaba de vuelta en Japón y había decidido dejar a Matt, aunque eso le haya dolido quizás más a ella que a él, era porque sabía que había alguien más en el corazón del rubio. Desde hacía ya algunos años se había vuelto más frío, y distante. No le miraba con los mismos ojos, e incluso lo que era peor, cada canción que escribía hablaban de desilusión y rechazo, que como luego de haberle prometido amor, no había sido capaz de responder a sus sentimientos. Le dolía saber que había alguien más, y no pudo seguir aguantando, además no quería retener a su lado a alguien que quizás ya no la amaba.
Cogió su móvil e inconscientemente llegó hasta el número de Tai. Dudó un poco antes de marcarle definitivamente. Necesitaba escucharlo, lo echaba de menos. Tuvo que marcarle dos veces antes de que escuchará a su amigo al otro lado de la línea.
-¿Quién habla? -Escuchó decir al castaño, que por su voz se notaba que estaba recién despertando.
-Tai, soy Sora. -Respondió sonriendo, le gustaba escucharle cuando recién despertaba.
-... -Pasaron unos segundos antes de que respondiera, le escuchó arreglar la garganta-. Hola, Sora.
-¿Qué harás hoy día?
-¿Hoy?... no tengo planes, ¿por qué?
-¿Quieres salir conmigo?.. podríamos ir al cine, o a comer...
-Uhm.. claro, Sora, podemos hacer las dos cosas.. ¿te parece bien?
-Excelente, ¿te parece bien que nos juntemos a las cuatro y media en la plaza de siempre?
-Perfecto, ahí te veré entonces. Hasta entonces. Nos vemos.
-Bien, nos vemos, Tai. -Cortó la comunicación. La voz de Tai le había sonado distante, pero pensaba revertir esa actitud del castaño esa misma tarde. No quería seguir alejada de su mejor amigo.
Cogió unos vaqueros color azul y una playera como blanca que había dejado ayer sobre la silla del escritorio y prácticamente corrió al baño para poder ducharse y luego cambiarse de ropa. Le había prometido a su madre que estaría de una a tres ayudándole en la florería.
Ken y Koushiro estaban en la sala de Daisuke esperándole, ya que iban a seguir intentando abrir el portal para ir al Digimundo. Los tres chicos estaban ansiosos, los dos primeros porque podrían reunir a todos en aquel lugar en el que los 13 habían compartido tantas aventuras y de paso poder ver a sus digimons, los cuales no veían hace bastante tiempo, mientras que el último, que se había para más remate quedado dormido, la única razón por la que quería que se abriera luego el portal era porque así podría ver a Hikari.
-Vaya, Davis había dicho que estaría listo, pero no sé porque no me sorprende que se le hayan quedado pegadas las sabanas. -Le cuchicheó el cobrizo al peliazul.
-Me pasa lo mismo. Este Davis nunca se ha podido levantar temprano. -Le susurró de vuelta.
-Sí, este chico es terrible. El día que se case en vez de ser la novia la que llegue tarde por tradición será él. -Ambos rieron ante el comentario.
-Y lo más probable es que llegue vistiéndose al altar y ni siquiera alcance a lavarse los dientes. -Dijo Ken, haciendo ademán de asco.
-¿Lavarse los dientes?, ni siquiera a peinarse alcanzara con lo flojo que es. -Ambos volvieron a reír.
-Y lo que es peor...
-¡OIGAN, QUE HE ESTADO ESCUCHANDO TODO!, ¿CÓMO QUE SOY FLOJO Y QUE NO SERÉ CAPAZ DE LLEGAR DECENTE Y A LA HORA A MI PROPIA BODA? -Gritó el castaño saliendo de detrás del sofá en el que estaban sentados los otros dos.
-¡DAVIS! -Gritaron los dos al unísono y luego se callaron.
-Ya verán, ya verán, el día que me case seré el primero en estar ahí. -Soltó ofendido, caminando hacia la puerta-. Y ahora, muévanse, o si no llegaremos tardes.
Sin decir nada tanto el cobrizo como el peliazul se levantaron. Les había pillado de sorpresa el hecho de que Daisuke haya escuchado lo que habían dicho. Cuando cruzaron el umbral, Davis que iba detrás le dio a cada uno de patadas en el trasero, para luego pasar adelante de ellos con las manos en los bolsillos ofendido. Ken e Izzy cruzaron una mirada cómplice y corrieron hasta el castaño que les había sacado un par de metros de distancia. Cuando estuvieron justo detrás de él, Ken sacó de su mochila una botella con agua, y luego de abrirla, la dejo caer sobre el castaño.
-¡QUÉ DEMONIOS ESTÁN HACIENDO! -Bufó dándose vuelta, pero antes de que los otros dos chicos le pudieran responder ya había salido corriendo. El castaño sin pensárselo dos veces salió corriendo detrás de ellos, cogiendo un palo que estaba tirado a la salida de una tienda, para vengarse.
-¡Corre, Izzy, corre! -Gritó Ken, al ver que el cobrizo que había estado corriendo a su lado se estaba quedando atrás.
-¡Ya voy, ya voy! -Gritó chocando con una que otra señora que pasaba por la misma acera con paquetes del supermercado.
-¡Mimi, apúrate, o van a cerrar esa tienda a la que querías ir! -Gritó la pelimorado que esperaba a la castaña que se había metido en el baño hace cerca de quince minutos.
-¡Ya voy, me estoy retocando! -Escuchó un grito de vuelta proveniente del baño.
Se sentó en el sofá estirándose. Ambas chicas habían quedado de ir de compras, pensaban tener una tarde de chicas junto con Sora, pero la última tenía que quedarse en la florería y más tarde había dicho que tenía planes. Yolei no estaba motivada, pero ya se había hecho costumbre de que dos veces al mes, e incluso unas cuantas veces más salían todas al centro comercial a comprar y a cotillear de lo lindo. Antes, cuando Hikari estaba aquí les solía acompañar.
Sintió girar la manilla de la puerta del baño, se volteó para ver salir a Mimi, que según ella se había estado retocando, pero estaba igual a como había entrado.
-Dime, Mimi, ¿qué se supone que te hiciste? -Preguntó mirándole fijamente, estaba buscando alguna diferencia entre la Mimi que había entrado y la que salió.
-¿En serio no lo notas? -Preguntó ofendida la castaña-. Pues, me puse sombra y algo de labial, ¿es que acaso no lo ves?
-No, estás igual a como entraste..
-¡Ay, Miyako!, creo que debes ver oculista nuevamente. -Cogió con fuerza su cartera y caminó hacia la puerta-. ¿Vamos?
-Bien.. -Se encogió de hombros y se levantó, siguiendo a la castaña.
Cuando estuvieron fuera de la casa de la pelimorado, mirando a su alrededor, no había mucho gente en las calles. Decidieron caminar hasta el metro subterráneo, que no quedaba muy lejos de ahí.
-Yolei.. -Preguntó de pronto Mimi, que miraba hacia el cielo.
-Dime
-¿En serio no se nota que me he maquillado? -Dejó de mirar al cielo para mirarle fijamente.
-Pues la verdad es que no. -Respondió reflejando en el rostro la mayor sinceridad que le fue posible.
-Oh.. pues..
-¡Mira, que no son Izzy y Ken aquellos que van corriendo! -Le interrumpió Yolei mirando hacia la acera del frente. Ken iba más adelante e Izzy más atrás notoriamente cansado.
-¡Dios!, y más atrás viene Davis con.. ¿un palo?, ¿es realmente un palo? -Preguntó Mimi horrorizada. Yolei se ajusto los lentes, y justamente. Atrás de los chicos iba Davis mojado corriendo con un palo alzado. La gente miraba la escena horrorizada, abriéndole paso a Davis cuando pasaba por el lado-. ¡Yolei, les va a matar! -Chilló.
-Corre, Mimi. Otro día vamos de compras. -Respondió la pelimorado cruzando la calle corriendo. Escuchó la bocina de los automóviles detrás de ella y un grito de la castaña, se volteo asustada, Mimi estaba entremedio de dos automóviles-. ¡Mimi, ¿estás bien?! -Preguntó retrocediendo, llegando hasta al castaña.
-¡Tenga más cuidado jovencita! -Bufó el conductor de uno de los automóviles.
-S..sí.. -Murmuró Mimi bajando la cabeza. Alzo la vista para mirar al caballero-. Lo tendré.. -Sin más tomó a la pelimorado de la mano y la arrastró hasta la acera por la que minutos antes habían pasado los chicos-. ¡Rayos, los hemos perdido!
-¿Estás bien? -Preguntó Yolei siguiéndole.
-Sí, en serio. Ahora vamos, debemos buscar a los chicos. -Repuso Mimi arrastrando a la pelimorado.
-Bien, si estás bien entonces deberíamos correr, o sino nunca alcanzaremos a los chicos. -Dijo echándose a correr, pero esta vez tomó a Mimi del brazo para que no se quedara atrás. Corrieron con todas sus fuerzas unos cuantos metros, hasta que por fin lograron ver la espalda de Davis-. ¡DAVIS! -Gritó, pero Davis no se detuvo.
-DAISUKE MOTOMIYA, DETENTE EN ESTE INSTANTE. -Gritó Mimi enojada. Davis de volteo sin dejar de correr, chocando con un caballero que pasaba por ahí y no lo pudo evitar. Ambos cayeron al suelo. Las chicas corrieron hacia él.
-¡Ay, qué dolor! -Chillaba Davis que estaba sobre el caballero, el palo le había caído en la cabeza.
-Jovencito.. -Se escuchó balbucear al hombre que estaba debajo de Davis.
-¡Davis, levántate!, señor, por favor, permítame ayudarle. -Dijo Mimi, haciendo a un lado al castaño, para luego tenderle la mano al caballero.
-¡Aaaau! -Chilló Davis. La pelimorado se arrodilló para revisarle la cabeza-. ¿Qué haces?
-Reviso que no tengas nada.. -Respondió analizándole cada parte de la cabeza-. Creo que te saldrá un chicón aquí -Le tocó un poco más arriba de la frente, donde le empezaba el cabello.
-¡Cuidado! -Volvió a chillar, quitando la mano de la pelimorado de la cabeza. Yolei miró hacia donde estaba Mimi.
-¡Muchas gracias, señorita!, tenga una linda tarde. -Se despidió el caballero que minuto antes había estado tumbado en el suelo.
-No hay de qué. Tenga usted una linda tarde también. -Se despidió Mimi apoyándose con la mano. El hombre le sonrió por última vez y se fue. Mimi volteó hacia la pelimorado y el castaño-. ¡¿Qué pretendías hacer con ese palo, Motomiya?
-Nada, sólo quería asustarlos, ellos me mojaron.. -Murmuró, tenía los ojos cerrados y se cubría la frente con el brazo.
-¿Te duele mucho? -Preguntó Mimi, tendiéndole la mano para que se levantara-. Ven, levántate.
-Sí.. -Se apoyo en la mano de la castaña para levantarse.
-Llamaré a Ken, para que vuelvan, ¿sí?.. por mientras podríamos entrar a algún local a pedir algo helado para la frente de Davis.. -Sugirió Miyako mientras sacaba su móvil del bolso. Buscó entre los contactos el número del peliazul, le marcó y tuvo que esperar unos segundos antes de que le respondiera.
-¿Yolei, qué sucede? -Escuchó decir del otro lado, tenía la voz entrecortada, estaba cansado.
-Ken, estamos con Davis y Mimi en la cafetería de la Sra. Daishi. Davis se ha caído y tiene un chicón en la cabeza.. -Informó entrando junto a lo demás al local.
-¿Está bien?, ¿no le ha pasado nada más?
-Está bien, lo del chicón fue lo único que tiene. Luego te doy más detalles, ¿sí?, les esperamos aquí. -Cortó la comunicación.
Los castaños se habían dirigido al mostrador a saludar a la dueña del local, la cual era conocida de todos los niños elegidos, ya que antes, cuando los más pequeños entraron a la secundaria se reunían todos ahí para beber y comer algo. Yolei se acercó sonriéndole a la señora, ella le correspondió. Tomó asiento junto a sus amigos.
-Hola, Sra. Daishi. -Saludó gentilmente la pelimorado.
-Hola, Yolei, ¡pero qué grande están todos! -Chilló sonriendo-. Vamos a ver, Davis, te traeré un poco de hielo. -Dio media vuelta abriendo la nevera. Sacó una bolsa de hielo y se la entrego al castaño-. Espero que eso no se te ponga feo.
-Espero lo mismo, sra. Daishi -Suspiró pesado el castaño, tomando al bolsa que la señora de cabello negro, que ya pintaba algunas canas color blanco, le entregaba. Se la puso en la frente, y la mantuvo ahí.
-¿Desean servirse algo?, como hace tiempo que no se aparecían por el lugar la casa invita. -Sonrió amablemente la mujer.
-Oh, pues yo tomaré un batido de fruta, pero pagaremos igual. Vendrán Koushiro y Ken, y creo que estaría mal que nos sirviera sin pagar, pero aún así muchas gracias. -Respondió la castaña con el menú en la mano.
-Sí, Mimi tiene razón, le pagaremos igual. Yo quiero un sándwich de queso y jamón, junto a un vaso de leche. -Respondió la pelimorado, que desde que llamo al peliazul había estado observando de reojo la entrada.
-Yo quiero un vaso de leche con chocolate, y un trozo de pie de limón, por favor. -Dijo el castaño mirando tiernamente a la mujer que le había atendido.
-Bien, chicos. Por mientras le traeré lo que han pedido, los demás que ordenen cuando lleguen. -Respondió la mujer de pelo negro antes de darse vuelta para ir hacía la cocina, que quedaba justo detrás del mostrador.
La señora Daishi ya había vuelto con el pedido de los chicos, cuando en la entrada aparecieron el cobrizo y el peliazul, ambos rojos y se notaba que acalorados. Los tres digielegidos que estaban en el local les quedaron mirando, inconscientemente por el estado que presentaban los jóvenes se largaron a reír en grandes y sonoras carcajadas.
-¡Ay, hombres, por Dios! -Chilló la señora Daishi saliendo del mostrador para recibirles-. Por favor, acérquense a la barra, ya les traeré un rico batido para que se recuperen. ¡Oh, por Dios!, ¿qué andaban haciendo, hermosos míos? -Preguntó horrorizada, mientras los acercaba a sus compañeros. Ken se sentó junto a Yolei y Koushiro junto a Davis, ya que Mimi se encontraba entre el castaño y la pelimorado.
-¡Aaay, señora mía!, si supiera hasta donde corrimos arrancando de ese. -Apuntó el peliazul al castaño que bebía tranquilamente su leche, mientras seguía apretando la bolsa contra su frente.
-¡Aaay, señora mía!, si supiera de mi hermosa caída sobre un caballero y como el palo que llevaba me ha pegado en la frente dejándome un chicón por ir persiguiendo al parcito que me mojó. -Repitió burlescamente el castaño dándole un codazo a Koushiro, para luego señalar a Ken.
-¡Actúan aun como unos niños! -Rió divertida la dueña del local-. Sus cuerpos cambian, se notan que han madurado, pero siguen siendo los mismo jóvenes que venían aquí casi todas las tardes.
-Así parece, señora Daishi. -Respondió la pelimorado suspirando. Miró a Ken, y luego a Daisuke-. Oye, Davis, por si no sabías el hielo quema, hace bastante tiempo que debiste quitarte esa bolsa..
-¡¿Qué?!, ¿me estás hablando en serio? -Preguntó el castaño horrorizado, y la pelimorado asintió. Se quitó la bolsa de la frente y al descubierto quedó una frente roja como una pancora, y lo que era peor, helada como ella sola-. ¡Dios!, ¿es que no me has podido decir antes?
-Pensé que era algo obvio... además se me había olvidado mencionarlo. -Repuso la pelimorado y todos menos ella y el castaño comenzaron a reír, incluso la señora Daishi. Pasaron unos minutos antes de que la pelimorado se uniera a las risas, y finalmente el castaño también cedió.
Sora a eso de las tres y media ya estaba esperándole en la plaza. Había ido al lugar de encuentro inmediatamente después de salir de la florería. Estaba sentada en una de las bancas que había en el lugar. Justo frente a ella estaban los columpios, en aquel lugar le había pedido noviazgo Yamato, y en aquel mismo lugar Tai le había confesado que sentía cosas por ella.
Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no sintió cuando el castaño se sentó a su lado. Sólo notó su presencia cuando sintió una cabeza cargándose en su hombro. Le miró de reojo y sonrió. Hacía tiempo que estaban así, ella sosteniéndoles, mientras él descansaba en ella.
-¿Qué tal, Tai? -Preguntó sonriendo.
-Bien, ¿qué tal tú?, ¿todo marcha bien?
-Sí.. -Suspiró. Le tomo del brazo y se enredó en él-. Ahora que estás aquí, mucho mejor.
-Me alegra escucharlo, hermosa.. -Le escuchó murmurar.
-Tai.. -Susurró.
-¿Qué sucede, Sora? -Preguntó en voz baja, con esa cálida voz que le hacía sentir siempre bien, acogida.
-Sabes que aun me gusta Matt, ¿no?, pero aún así me gustaría intentarlo contigo.. -Hizo una pausa lo suficientemente breve como para que Tai no le interrumpiera-. No digo que seamos novios ahora, tampoco te puedo asegurar que lo seamos después.. sólo que lo intentemos.. ya sabes.. conocernos, salir, divertirnos.. como lo hacen las personas.. intentarlo.. -Intentó exponer su ideas lo más claras posibles. Tai se reincorporó y le quedo mirando, no sonreía, pero no se veía triste.
-Sora.. ¿me estás.. me estás hablando en serio? -Fue lo único que dijo luego de unos segundos en silencio. La pelinaranjo asintió. Tai le miró tiernamente, y se acercó a ella abrazándole con fuerza-. No te arrepentirás, haré que Matt sólo sea un recuerdo..
Lo mismo espero.. -Pensó la pelinaranjo.
Hikari se levantó aquella mañana bastante animado, ya que por fin vería al rubio. Cogió algo de ropa, pero antes se detuvo a mirar la bolsa que tenía sobre el escritorio. Le había costado bastante escoger el regalo perfecto, pero ahí estaba. Estaba segura de que existía la posibilidad de que Yamato tuviera una gargantilla, incluso más de una, pero esperaba que él lo viera como un gesto especial. Tenía un dije con forma de luna, y tenía grabado Y&H por ambos lados. La había mandado a grabar el mismo día que la compro. Para ser un regalo 'pequeño', le había salido bastante caro ya que era de oro puro, pero aún así sintió que valió la pena el gasto de dinero.
Se metió en el baño, y luego de ducharse se depiló, cepilló los dientes. Salió del baño aún en toalla, ya que había dejado la ropa que se pondría en la habitación. Había tomado desayuno sola, ya que July había salido la noche anterior y había llegado tarde, por lo cual no la quiso despertar. Se vistió sin mucha prisa, ya que pensaba llegar a la hora de almuerzo al departamento del rubio. Se puso una falda que le quedaba por sobre la rodilla color negra, y una playera color blanca, sobre ella un bolero color negro, panty-medias y unos zapatos de taco en punta color negros.
Al salir del cuarto se encontró con una demacrada July. Llevaba en la mano una taza de café. La castaña sintió como la joven rubia le miraba de pies a cabeza. Ella sólo se limitó a sonreírle. Se sentía mal por no poder decirle que estaba con el chico que a ella aparentemente tanto le gustaba.
-Buenos días, July..
-Hola, vaya, parece que vas a salir. ¿Te juntarás con el chico misterioso? -Preguntó en tono burlesco, para luego tomar un sorbo de café.
-Sí.. no sé a qué hora llegue.. lo más..
-Lo más probable es que no vuelvas. Está bien, no te preocupes. -Le cortó en seco. Se puso en marcha pasando por el lado de la castaña rumbo a su habitación.
Hikari suspiró. Tomó su bolso y salió del departamento. Al salir del edificio se montó en un taxi y le dio la dirección del rubio. Iba tranquilamente mirando por la ventana, cuando su móvil comenzó a vibrar. Lo sacó del bolso y al ver quién llamaba curvo una amplia sonrisa.
-¿Matt? -Preguntó al contestar.
-El mismísimo. ¿Ya vienes en camino?
-Sí, Matt. ¿Me esperarás en la entrada o subo al departamento sola?
-Uhm... ¿qué prefieres tú?, a mi me gustaría esperarte en la entrada, sería bastante caballero de mi parte, ¿no? -Escuchó una risa proveniente de la boca del rubio.
-Sí, bastante caballero de tu parte. -Sonrió divertidamente. Ya faltaba poco para llegar-. Entonces espérame a la entrada. Estoy ahí en diez minutos.
-Bueno, hermosa. Te estaré esperando.
-Oye...
-Dime.
-Feliz cumpleaños. -Cortó la comunicación sin esperar alguna respuesta del rubio.
Iba mirando la hora en el móvil, exactamente ocho minutos después de cortar estaba llegando al edificio. Para su sorpresa, cuando ya le había pagado al taxista, y se estaba bajando del coche, estaba Matt esperándole con un ramo de rosas. La castaña inconscientemente se lanzó a sus brazos y le abrazó con fuerza. Él correspondió uniendo en un aún más apretado y firme abrazo.
-Se supone que yo debería tenerte regalos a ti, no tú a mí. -Le susurró la joven en el oído al rubio.
-Tú misma has dicho, se supone. A parte no me iba a perder la oportunidad de recibirte con un presente, siendo que hacía días no te veía. -Le soltó y le tomó de la cintura-. ¿Subamos?
-Sí.. -Le sonrió, dejándose hacer. En la mano derecha llevaba el ramo de rosas, y en la otra su bolso-. Gracias por las flores, están hermosas.
-No más hermosas de lo que te ves tú. -Musitó, pero la joven le escucho y sonrió para sí. Se mantuvieron silenciados hasta que se subieron en el ascensor. Hikari le tomó la mano, y Matt se encargó de entrelazar sus dedos en la mano de la joven. La castaña se sentía feliz, nunca había recordado sentirse así.
-¡Feliz cumpleaños, Matt! -Soltó en un murmuró, apretó la mano con fuerza contra la de su compañero-. Espero que este nuevo año de vida sea junto con todos los que cumplas los mejores.
-Gracias, Kari. Espero lo mismo.. -Se agachó hundiendo su mentón en el hombro de la joven-. pero sólo si es contigo.. -Le susurró en la oreja. Hikari no pudo evitar sonrojarse. El rubio se apartó unos centímetros de la chica para mirarle directamente a los ojos. De a poco ambos fueron acortando la distancia que había entre ellos, pero antes de que pudieran rozarse completamente los labios se abrieron las puertas del ascensor. Ya había llegado al piso N°15.
-Se te da bien esto de conquistar chicas, ¿eh? -Soltó la castaña en un tono burlesco, mientras el rubio abría la puerta del departamento.
-¿Por qué lo dices? -Preguntó en un notorio poco interés de seguir hablando sobre el tema.
-Ya sabes.. nunca has estado solo, y muchas chicas, de todas las edades están detrás de ti.. -Respondió en tono obvio. Ya adentro del departamento dejó su bolso sobre el sofá. Se volteó a mirar al rubio, que le miraba fijamente.
-Y.. ¿a qué viene todo esto? -Murmuró luego de unos segundos que se hicieron largos para la joven.
-Nada en especial, sólo quería acotarlo. En realidad.. encuentro bastante raro que.. bueno.. que ahora estemos así.. siendo que años atrás tú... ya sabes lo que sucedió... y ahora de la nada me das a entender que te gusto..
-Entiendo.. de casualidad, ¿nunca te ha llegado nada de mi parte? -Preguntó el rubio que aparentemente estaba ansioso. Se acercó hasta la joven, quedando a pocos centímetros de ella.
-No, ¿por qué debería haberme llegado algo de tu parte? -Respondió acortando la distancia que había entre ambos. Metió las manos en los bolsillos de su pantalón. Matt le rodeó los brazos.
-Porque hace un par de años te envíe una carta.. y en ella decía que.. bueno.. que me gustabas.. -Murmuró entre dientes. La castaña no se sorprendió del como lo decía ya que sabía que le costaba expresar sus sentimientos, lo que si le sorprendió era lo que le confesaba. Primero que había una carta que nunca llegó a sus manos, y segundo que sus sentimientos eran correspondido-. Ya se me hacía raro que no me hayas respondido nunca, y que cuando nos encontramos la semana pasada no me lo hayas mencionado.. -Dijo para luego soltar un suspiro que hizo temblar a la castaña.
-Matt.. oh, Dios.. nunca te hubiese rechazado, no podría.. no hubo un minuto en estos años que haya dejado de pensar en ti.. siempre te recordaba, te pensaba.. me imaginaba qué estarías haciendo.. yo.. oh.. esperé por ti siempre. -Hikari sentía el cuerpo pesado, tenía ganas de llorar y no sabía por qué. Ahora estaba con el hombre que siempre le había gustado, y que ahora se enteró que él también gustaba de ella, pero tenía un mal presentimiento, algo no saldría bien, lo sentía. Yamato le alzó el mentón, se acercó lentamente a la joven y le dio un dulce beso, al cual ella respondió tiernamente, tirando de su labio inferior de vez en cuando.
-Eres mi mejor regalo de cumpleaños.. -Musitó el rubio luego del beso. Hikari se alejó y caminó en busca de su bolso, del interior sacó una pequeña caja. Se la entregó al rubio.
-Espero que esto también sea un buen regalo de cumpleaños.. -Murmuró algo avergonzada, ya que no sabía si le iba a gustar. El rubio abrió la caja, y le brillaron los ojos al ver lo que había en el interior, tomó la cadena, y acarició el dije.
-Así que Y&H, ¿eh? -Le sonrió cálidamente-. Está hermosa, pequeña.. ahora si me hicieras el favor de ponérmela.
-Claro.. -Asintió la castaña. Tomó la gargantilla, y se la puso en el cuello. Matt se volteó sin previo aviso y la tomó en brazos alzándola-. ¿Qué haces?
-Te disfruto, y te hago disfrutar.. -Le sonrió cálidamente, Hikari depositó un beso en su frente.
Compartieron un agradable almuerzo. Matt se había encargado de preparar el mismo la comida. Luego de ambos fregar los platos, se sentaron a ver televisión. Estaban bastantes acaramelados. Hikari afirmó la cabeza en su hombro, mientras que Matt le delineaba el brazo con su dedo índice. Estuvieron así largo rato.
-Hoy te quedarás a dormir, ¿no? -Preguntó de pronto el rubio.
-Si me invitas, claro. -Le sonrió sentándose a horcadas sobre él-. Y quizás podría darte otro regalo de cumpleaños. -Depositó un arduo beso en sus labios, el cual él respondió depositando sus manos en los glúteos de la joven.
Notas de autora:
Este capítulo ha sido el más largo y en lo personal el que más me ha gustado.
Aún no consiguen abrir el portal, por ende aun queda para que todos se enteren de la relación de Mimi e Izzy. Sora y Tai han dado un paso, pero ¿será el definitivo?, Ken y Yolei aún no han concretado, pero más adelante si lo harán. Davis por intentar vengarse lo ha pasado bastante mal. En cuanto a Yamato y Hikari, ay, dios, es que son tan tiernos el parcito *-*. Por fin se ha sabido a que se refería cuando hablaba del rechazó de la castaña. Hoy están bien, pero más adelante no lo sabemos...
Gracias por los reviews del capítulo anterior (Ochitodadovuelta, anaiza18 y Namizake yuki).
También gracias a todas las personas que me leen aunque no dejen comentarios 3.
Acepto todo tipo de reviews mientras sean constructivos.
-Abby
