Volví :D. Ahora gracias a Colmillos y a catalina por sus review y saludos, me dio una gran emoción.

Les dejo el cuarto capítulo ojala les guste.

Descubrimientos en la lluvia

Los ojos chocolates miraban caer las gotas de lluvia en su ventana. Una tras otra golpeaban de una forma fuerte y rápida. Suspiró y se sentó en su cama. La pieza que le habían dado los Cullen era muy linda, las paredes de un color crema, la cama de sabanas de un color plateado grisáceo, un ropero, unos estantes y un escritorio, además de unos cuadros muy lindos y algo rústicos. Con una ventana algo grande hacia el exterior. El baño le quedaba a lado.

Hoy iba a ver a Billy pero gracias a la lluvia, muy fuerte, se suspendió la visita. Tendría que esperar hasta mañana y a ella lo único que le incomodaba era tener que estar en esa casa. Vivir entre ellos, tenía miedo desde ayer en la noche cuando tuvo la fuerte sospecha de lo que eran. Sus ojos dorados no eran normales y algo le decía que ocultaban algo detrás de ellos. La piel tan pálida que fácilmente competía con la de un muerto o un enfermo, incluso la frialdad que desprendían. Su velocidad, la había visto con Jasper cuando Alice entró en trance o cuando llamó a Esme y se dio cuenta que ya estaba allí, no se dio cuenta inmediatamente de su presencia y la cocina no estaba tan cerca como para estar allí enseguida, y no había escuchado sus pasos. Cuando estuvo comiendo, hace un rato y a la noche anterior, nadie había comido. Esme y Alice estuvieron presentes pero no comieron y el resto no estuvo presente.

Había leído muchos libros de cuentos, de fantasías y sobrenaturales y casi todas llegaban a las mismas conclusiones. Tenía la gran sospecha de que ellos eran vampiros, tenían sus mismas características excepto los ojos ¿Por qué eran dorados? Comúnmente eran rojos. No entendía ese pequeño detalle pero estaba segura de que eran vampiros. ¿Dónde más explicaría su helada piel blanquecina y su gran belleza?

—¡Hermione!

Esa era Alice. ¿Los vampiros podían quedar idos? No lo sabía pero había algunas cualidades raras en ellos. Jasper por ejemplo siempre le brindaba mucha paz, tranquilidad y seguridad cuando ella estaba alterada, asustada o nerviosa, cualquier emoción de alteración él siempre estaba allí. Esme también era algo parecido pero de una forma muy maternal y no le hacía tanta ayuda como Jasper. Alice no sabría definirlo pero sabía que tenía una cualidad también, no sabría de los otros pero también tenía dudas de Edward, a veces la miraba y la ponía demasiado nerviosa. Sentía que la atravesaba y por eso mismo había bloqueado su mente, no se sentía segura a su lado.

Agradeció enormemente haber aprendido algo con Harry el año pasado cuando con Snape bloqueaba su mente para que Voldemort no accediera, los libros también habían ayudado mucho. Se preguntó cómo estaría su amigo en la casa de sus odiosos tíos. ¿Y Ginny y Ron?

—Hermione

Alice había entrado. Los ojos dorados de ella le escrutaron su ropa, si de algo sabía ya, era que Alice era fanática de la ropa. La chica le había dicho que podría combinar su ropa con otro tipo de calzado… y accesorios. ¿Lo sería más que Lavender?

—Vamos anímate—Le dijo mientras la levantaba. —Ven—Y la empezó a arrastrar sacándola de su pieza. —¿Qué es lo que te gusta hacer de hobbie?—Le preguntó por medio del pasillo.

—Leer—Contesto inmediatamente.

Alice la miró expectante ¿Qué también reaccionaría como algunos de su escuela? Cuando se dio cuenta fue arrastrada hacia la biblioteca, una grande. Los ojos de Hermione se iluminaron.

—Dios—Hermione pareció encontrar el cielo.

—¿A qué te re gusta, eh?

—Mucho.

[…]

—¿Qué hacemos ahora que Hermione no puede ir con Billy?—Cuestionó Esme.

El resto de los Cullen estaba en el despacho de Carlisle. Por la noche no habían hablado pues Carlisle sugirió que todos vayan a cazar por la dudas, Rosalie y Emmett no habían aparecido hasta hace unas horas.

—Se quedara aquí hasta mañana luego veremos cómo sigue esto—Habló Carlisle.

—¿Quiere decir que se quedará por más tiempo?

—Rose, Cálmate—Le dijo suavemente Jasper al percibir la alteración casi rabiosa de la vampiresa.

—Es por tiempo indefinido. Como sabemos Hermione nos miente en ser pariente de Billy pero aun así necesita ir con él—Empezó el vampiro más grande. —Será conveniente ser muy precavidos con ella—Aconsejó.

—¿Por qué necesita ir con él?—Inquirió Emmett.

—Según lo escuche de su mente ella conoce alguien de Inglaterra que es pariente de Billy pero por alguna razón, que no se cuál es, están separados—Contestó Edward.

—¿Qué más sabes de ella?

A nadie la pasaba desapercibido el cariño que le agarró Esme a la castaña.

—Un tal Sirius tiene parentesco con Billy pero los separaron hace mucho tiempo y quiere contactarlo. Sirius la eligió a ella para que lo busque—Todos prestaban con mucha atención lo dicho por Edward. —No puedo leer tanto su mente, cuando estoy cerca de ella se pone nerviosa y bloquea su mente, es muy raro—Contó.

—¿Cómo que bloquea su mente?—Jasper pareció muy interesado y confuso a la vez, como todos.

—Sí, lo hace cuando estoy mirándola—Aseguró y su mirada se volvió confusa. —Sus pensamientos se me vuelven borrosos y lo único que puedo escuchar son los que piensa en el acto y el de poco antes de venir aquí.

—¿Qué sabes sobre Sirius?—Quiso saber Carlisle.

—Es el padrino de Harry… luego nombra al Harry, Ron y Ginny, al igual que a sus padres, una tal familia Weasley—Informó. La duda rondaba por la cabeza de él y no pudo controlarla hasta que formuló una conclusión. —Es una maga por eso lo del palillo Jasper, en realidad es una varita—Aclaró mirando hacia el aludido de cabello dorado.

Todo quedó en silencio por poco segundos, nadie podría dudar de prodigio lector de mentes pero la curiosidad y las dudas seguían allí, Emmett iba a decir algo y en eso apareció Alice por la puerta, con cara de aburrida y a la vez expectante.

—¿Saben que a Hermione le gusta la lectura?—No se supo si era una pregunta o un comentario algo sarcástico. —Le mostré la biblioteca y enseguida pareció centrarse en el mundo de la lectura—Se sentó en una silla, como algo decepcionada cuando se dio cuenta del clima tenso. —¿Qué sucede?

—Descubrimos que Hermione es una maga—Le dijo serio su novio.

Alice no pareció pensarlo mucho, es más le tuvo más lógica.

—Todo tiene más sentido ahora—Se levantó de un brinquito. —Su extraña aparición, la levitación de la silla… ahora entiendo mi visión—Exclamó asombrada y emocionada.

—¿Qué visión?—Preguntó Rosalie.

—La de mi visión ayer, ah claro, ustedes no estaban—Se dirigió a Emmett y Rosalie. —Pues vi una silla flotando, pero luego escuche la voz de Hermione para que dejara de levitar, luego reparaba una taza y guardaba su varita, también a ella…—Paró de contar cuando se quedó ida.

Todo el mundo quedó expectante. Todos al pendiente de Alice. Edward rabió enseguida y se apresuró a salir del despacho cuando dijo lo siguiente:

—Hermione se escapó, está en el bosque.

En un segundo todos se miraron y salieron en busca de la chica, Esme y Rosalie se quedaron con Alice mientras se recuperaba de su visión. Había algo más y no sabía que era. Varias sombras salieron disparadas en una sola dirección.

[…]

La lluvia azotaba fuertemente contra su hechizo gracias al cual no se estaba mojando, también tenía otro hechizo para que no se escuchara sus pasos. Si algo sabía de los vampiros eran sus sentidos tan desarrollados, solo esperaba que no se dieran cuenta tan rápido de su desaparición porque si no la localizarían tan rápido y de seguro ya la comerían. No quería estar en esa casa para ser devorada por los vampiros, realmente no los conocía y no podría saber si en verdad eran buenos. Muchos cuentos y hasta en la vida real había personas tan encantadoras que terminaban siendo los primeros que te engañan, ella no tenía ni la mejor idea si podía confiar o no y prefería estar huyendo que enfrentarse a siete vampiros no sabría si tendría tanto tiempo para escapar o si su magia sería resistente a ellos.

No sabría cuán lejos podría estar de la casa, pero necesitaba refugiarse. Escuchó pisadas, podía ver unas cosas a toda prisa. Debían ser ellos. ¿Cómo escapar de su vista ahora? ¿Cómo? Si solo pudiera correr tan rápidos como ellos, tener la escoba o incluso desaparecer de su alcance. Desaparecer. ¡Eso! Se hechizó a sí misma y volteó a ver a los Cullen persiguiéndola. No sabría si ellos no tendría algún poder especial para verla con rayos X o que pero tenía que probarlo, todo antes de ser devorada por vampiros. Dobló para un lado intentando escabullirse en algún lado.

Estaban ya demasiado cerca de ella, a unos metros solamente y cada vez se acercaron más. Cuando se dio cuenta estaban solamente a unos tres metros maso menos.

—¿Dónde rayos se metió?—Exclamó Emmett.

—No puede estar lejos no creo que tenga algo un movimiento de su palito o lo que sea para hacerse tan rápida—Opinó un poco alterado Jasper.

¿Acaso sabían que era maga? ¡Rayos! Debía saberlo alguno de ellos tendría que leerle la mente, saber si mentía, introducirse a su mente o lo que sea. Se fue detrás de unos árboles.

—No lo sé pero tenemos que encontrarla, la lluvia la resfriara, ya va oscureciendo y no tiene algún refugio en estos lugares—Carlisle estaba preocupado. —¿Puedes oírla?—Le preguntó a Edward.

—No, desde anoche no la escuchó. Algo me dice que se enteró de nosotros y bloqueo su mente para no escucharla sobre su plan—Contó también algo preocupado.

Ahora entendía porque se le hacía extraño Edward, él podía leer la mente. Entonces leyó sus pensamientos cuando entró a la casa. ¡Oh, Dios! Sabía que ella mintió. Ahora de seguro la perseguirían para matarla al descubrir su verdad. Tenía que tranquilizarse, Jasper podía sentir su inseguridad. Intentó controlarse cuando vio al aludido caminar unos pasos a su dirección. Sería difícil controlarse teniendo en cuenta que la persiguen vampiros. Respiro varias veces, ellos no podían escucharla.

—¿La sientes?

—Casi nada. Solo su olor

¡Mierda! ¿Y ahora? Si no le quedaba de otra los atacaría. Por el lado de los vampiros se sentían tan inútiles en no poder encontrarla con sus sentidos y poderes. Vieron como ella se había desaparecido cuando una luz la tocó. Todos sabían que esa era su magia, Edward se los había dicho en la corridita tras Hermione, él mismo vio la visión de Alice ayer y lo sabía, ahora entendía los bloqueos mentales de ella. Pero se sentía tan confundido como la primera vez que hizo leer la mente de Bella, pero este caso era muy diferente, Hermione podía bloquear su mente. Tenían que hallarla, debían.

El olor a almendras y chocolate de Hermione era muy escaso, demasiado. Se terminaba en esa zona y no sabían para que dirección agarrar. Empezaron a caminar en círculos sin saber que andan acorralando a la verdadera Hermione. Jasper sentía un pequeño abatismo de miedo, ella debería estar allí. Se lo contó a su hermano y este asintió. Hermione por su parte no podía controlar más su miedo, tenía que salir de allí. Emmett estaba a tan solo unos pasos de ella y de seguro Jasper ya la encontró, cada vez le volvían más el chico el paso. Era ahora o nunca. Salió de allí y enseguida paso cerca de Carlisle y corrió hasta otro extremo.

Chocolate y almendras. Un brazo rozó con ella. La descubrieron. Cuando se dio cuenta tenía a Carlisle teniéndole de los dos hombros, su miedo se expandió tanto que no supo si produjo que su hechizo se desvaneciera cuando noto que no estaba con ella su varita, la tenía Jasper. Intento forcejear pero parecía no moverse entre los fríos y resistentes brazos de Carlisle, la miraba fijamente pero no quitó en ningún momento su mirada amable.

—¿Por qué escapabas?

No le serviría de nada mentirle si Edward leía su mente a pesar de que ahora estaba bloqueada. No le serviría mentir, tenía una diminuta esperanza en negociar con ellos para dejarla viva y ella no diría nada de su existencia, es más si querían podían ayudarla con Voldemort.

—¡Son vampiros iban a comerme!—Le contestó asustada. —¿Qué querían? ¿Qué me quedaran para ser devorada por ustedes?—Les cuestionó furiosa y aterrada.

—Es cierto somos vampiros pero no comemos humanos—Le aseguró. Hermione parecía confundida pero algo le decía que a eso se debía los dorados, si no los tendría rojos. —Nosotros nos alimentamos de la sangre de los animales.

Animales, por eso los ojos dorados. Jasper le entregó su varita a medida que se acercaba a ella sentía una oleada de tranquilidad.

—¿Qué clase de don tienes?—Le cuestionó al estar liberada.

—Siento los estados de ánimos de los demás y puedo manejarlos—Le contestó. —Por eso cuando te ayude a ti al sentirte tan perdida.

No sintió cuando Emmett estuvo atrás suyo enseguida o cuando Edward cambió de posición a un lado de Carlisle, solo se encontraba en sus pensamientos. Pensamientos, que importaba deshizo su bloqueo, miró a Edward de alguna forma concentrado. Debería estar escuchándola, no le importaba, ahora sabría que podría ayudarla y no necesitaría hablar o explicar de más.

—Vamos a casa sigue lloviendo y te resfriaras. Allí podremos hablar mejor—Las palabras de Carlisle le llegaron y tuvo una duda.

—Si quieres Jasper puede llevarte—Le dijo Edward y enrojeció cuando sintió la mano helada del rubio en su hombro.

—¿Quieres?—Le preguntó con enormes ojos dorados.

—Si—Contesto tímidamente para luego terminar cargada en un segundo como un bebe en los brazos de Jasper. —¿Alice no se enfadará?

—No lo creo. Sabe que solo soy de ella—Le contesto sonriendo. Todos se estaban preparando para irse cuando…

—Esperen—Gritó llamando la atención de los vampiros y separándose un poco del rubio. Aún seguían lloviendo y… su hechizo estaba devuelto. —¿A ustedes no les molesta?—Preguntó a Jasper y este negó, aunque de cualquier forma Jasper estaba protegido como ella. No se había mojado mucho pero prefería prevenirlo antes de un resfriado.

—Sujétate—Le dijo y ella no dudo en hacerlo.

Hermione pudo apreciar la velocidad a que iban, el viento le pegaba en la cara y de alguna forma sentía adrenalina. No era como la misma sensación como cuando Harry la subió a la fuerza en su escoba, tal vez se debía al hecho porque le temía a las alturas, y tampoco era la misma cuando iba con Harry en el hipogrifo al rescatar a Sirius. Esta era diferente. De seguro Jasper supo de esa rara alegría y aceleró el paso, aunque Edward era mucho más rápido. Escuchaba las pisadas tan rápidas que parecían no ser escuchadas, tal vez era el viento y eso producía aquel sonido.

Cuando menos lo pensó ya estaba enfrente de la casa, afuera estaban las mujeres. Todos caminaron cuando vieron la casa y ella se sintió rara regresar en los brazos de Jasper. Aun así estaba tranquila y todo gracias a él. Le debía mucho si no fuera por su don de seguro hubiera vuelto loca de los nervios. Escuchó una risa y estaba completamente seguro de quien era, miró a Edward.

—No es gracioso—Le exclamó con la mirada acusatoria.

—Lo es—Afirmó riendo de ella.

Eso molesto a la chica pero aun así con Jasper a su lado no se mosqueo para nada, este la bajo con delicadeza debajo del techo y ambos se sonrieron. Esme enseguida estuvo a su lado y la abrazó, la castaña le correspondió sorprendida.

—Me preocupaste—Le dijo cuándo se separó de ella.

Hermione entendió en ese entonces lo buenos que eran esos vampiros, se sintió una estúpida ir de ellos y creer que la comerían. Fue una estúpida. Ellos se habían preocupado por ella y creyendo erróneamente huyó en medio de la lluvia.

—No te sientas mal, Hermione. Era normal no nos conocías—Esme le acomodo un mechón de su cabello detrás de su oreja.

—¿También lee la mente?—Inquirió sorprendida.

Todos rieron ante eso. Incluso Rosalie.

—No, querida. Te sentiste mal, lo sé.

Como el instinto maternal, pensó la castaña. Así también era su mamá o tal vez todas las madres. Esperaba poder verte muy pronto a su mamá. Todos entraron dentro de la casa por una orden de Carlisle para que la chica se cambiara y entre todos hablaran claramente. Cuando Hermione bajó las escaleras con ropa nueva y seca, se fue al despacho del Cullen mayor donde ya estaban todos.

—Bien. Ahora, Hermione dinos la verdad sobre ti y nosotros responderemos tus dudas—Pidió Carlisle.

La chica suspiró. La verdad. Solo esperaba que luego la pudiera ayudar a encontrar a Billy y a Jacob, y quizás solo tal vez, pedirles ayuda con lo de Voldemort para regresar pronto con su familia.

—Bien, mi nombre Hermione Granger, tengo 15 años. Soy de Inglaterra, soy maga voy al Colegio Hogwarts de Magia y hechicería. Mis padres son Jane y Erik Granger, son muggles, personas sin mágica, y su profesión es dentista. Voy a la casa Gryffindor y entraré en mi sexto año de colegiatura, tengo dos mejores amigos; Harry, Ron y luego está Ginny—Tomo un respiró mientras enumeraba las cosas y las simplificaba lo más posible. —Cuando estaba en tercero con Harry salvamos a su padrino Sirius, él y parte de la Orden del Fénix me eligieron para encontrar al pariente perdido de Sirius; Billy Black, excluido de su familia por ser diferente. Viaje aquí por un traslador y tengo tres meses para encontrar y volver a mi lugar antes de que empiece nuevamente las clases—Concluyó.

Todos quedaron en silencio por un rato reteniendo la información. Hasta que Carlisle decidió hablar.

—¿Por qué a Billy lo alejaron de su familia al ser diferente?—Cuestionó con semblante confundido.

—La familia Black es de las más puras y de las más potenciales en el mundo mágico. Cada miembro hace magia pero según me contó Sirius, que encontró en libros secretos familiares, Billy era su tío y desde pequeño no hacia magia. Solo se llegaba a transformar en un lobo a pesar de no llegar a la edad de 12 años, lo creían un animago muy raro pues no hacia magia y solo se transformaba.

—¿Qué es un animago?—Preguntó Emmett muy curioso.

—Es el mago que puede transformarse en un animal por voluntad propia sin ningún hechizo, Sirius es un perro grande pero no un lobo—Justificó. —Como decía, como los Black son tan estrictos con las leyes de sangre, no mezclarse con los hijos de muggles o los mestizos, mandaron a Billy con otra familia y terminó aquí en Forks. Por lo que se tiene un hijo, Jacob.

—Sí y dos hijas mayores también—Agregó Edward desde un rincón. —¿Qué hay de ese Voldemort?—Interrogó.

—Voldemort es un mago muy tenebroso y poderoso, tiene un ejército que son los mortifagos. La familia Black son una de las tantas familias puras involucradas con él, excepto Sirius, Tonks, Andrómeda y… Billy. Voldemort mató a los padres de Harry dejándolo huérfano desde bebe y tuvo que vivir con sus insufribles tíos—Se llenó de rabia en pesar en los tíos de su amigo que reaccionó muy enseguida. —Pero no termina la lista de asesinatos de Voldemort, mato muchas personas más que nada muggles, pues el detesta los muggles.

—¿Y porque a los muggles? Siendo personas sin magia no lo dañarían—Lo que decía Emmett era tan cierto.

—Voldemort, o Tom Riddle, antes de convertirse en el monstruo que es ahora le aborrecía saber que muggles entrara en el Colegio y obsesionado con darle fin con la humanidad no solo de los muggles si no del todo mundo mágico para que temblara ante solo su nombre se transformó en lo que es ahora—Aclaró con amargura.

—¿Viniste a reunir a la familia o a buscar aliados?

Miró a Jasper que estaba con los brazos cruzados, Alice pegada a él. Sonrió de lado.

—Ambas, creo yo que Billy ayudará a la única parte de su familia que lo quiere de verdad, a pesar que no se conocen todavía. Billy podría llegar a ayudar en la guerra que se avecina y, creo y toda la orden, que Jacob como su hijo debe tener las mismas cualidades que él.

—No creo que Billy puede llegar ayudar, Hermione—Intervino Carlisle.

—¿Por qué no?

—Está en sillas de ruedas, hace mucho tiempo por diabetes.

¿Sillas de ruedas? Pobre Billy. Aunque podría llegar a tener cura en San Mugo. No lo sabía como pero no se le haría hacérsele fácil a la hora de llevarlo a Inglaterra.

—Hermione—Levantó la vista hacia Esme. —¿Qué es la Orden del fénix?—Preguntó tan inocentemente que le dio ternura.

—Somos un grupo que está en contra de Voldemort, son profesores del colegio, aurores, ex aurores y toda aquella persona que se anime a enfrentar a Voldemort—Contestó y todos percibieron el orgullo en su voz.

—¿Formas parte de él?—Quiso saber el rubio.

—No, todavía.

—¿Y los aurores, que?

—Es una profesión para los magos, es algo así como los policías pero con magia—Comparó mirando a Rosalie, ella preguntó. Se hizo un silencio. —¿Algo más que quieran saber?

Todos se miraron pero no preguntaron más, ahora les tocaba a ellos hablar.

—Bueno, ya sabes nuestros nombres—Empezó Carlisle tomándose de las manos. —Somos vampiros vegetarianos, nos alimentamos de animales. Yo soy el creador de todos, excepto de Jasper y Alice. A ningún de nosotros nos apetecía tomar la sangre de lo que una vez fuimos así que bebemos la sangre animal, por eso nuestro ojos—Explicó.

—De lo contrario serian rojos—Supuso ella y le dieron la razón. —¿Por qué dijiste que no eres creador de Jasper y Alice?—Inquirió.

—"Si que no se te escapa nada a ti"—Edward se introdujo en su mente burlonamente.

—"Tú cállate maldito Clon de Cedric"—Masculló.

—Por cierto, ¿Quién es?—Le preguntó en voz alta con los brazos cruzados.

—¿De qué nos perdimos?—Inquirió Emmett algo divertido.

—Desde que me vio me compara con Cedric Diggory—Le contestó el Clon del aludido.

—¿Y porque?—Quiso saber Esme.

—Porque eres demasiado parecido a él—Exclamó al verse descubierta. —¿Seguro que cuando te mató Voldemort en el Torneo de los Tres magos no hubo una forma que terminaras en este mundo y Carlisle te haya revivido como vampiro?—Le cuestionó con sus tono sabelotodo.

—No—Contestó el supuesto Cedric, y todos se sorprendieron del final que tuvo aquel joven. —Carlisle me salvó de la fiebre española—Aseguró acercándosele.

—¡Eres un viejo!—Lo apuntó con el dedo infantilmente. —Aunque, tal vez, hayas más viejos que tú. Dime ¿tú eres el más joven de la familia?—Inquirió enseguida.

—Sí ¿Por qué?

—No por nada.

—¡Dímelo ya!—Exigió pero no era de forma ruda y fría, era algo infantil, todos se sorprendieron de eso. —¡Deja de bloquear tu mente!

—¡Eres un chismoso!—Le criticó sacándole la lengua. Era raro como llegó a eso con Eddie pero le era divertido. El vampiro no le habló más así que volteó hacia Jasper. —¿Me contaras?—Le pregunto inocentemente.

—Es una larga historia—Dijo Jasper cruzado de brazos.

—Tengo tiempo—Mencionó y se acomodó mejor. —Soy mente insaciable, me gusta saberlo todo—Agregó con una sonrisa muy angelical.

—"No tienes salvación, Jasper"—Le aseguró Edward.

El rubio suspiró. Mientras Esme se fue a prepararle algo para comer a la bruja, el resto se quedó pues deberían colaborar en contar su historia.