Disclaimer: South Park No me pertenece.

Advertencias: Violencia, Sangre, Muerte de Un Personaje.

Capitulo 4:

Dale Recuerdos A ella De Mi Parte.

Pip sufrió un emblor sumamente violento al despertar de la pesadilla. Miró por la ventana. Llovía. Se abrazo a la almohada y suspiro en medio de la oscuridad reinante de aquella habitación. Agradecía teer una cama. Eran tan... comodas. Se parecían a los brazos de su madre, blandos y protectores. Lo unico que le faltaba era aquella cálidez amorosa y protectora. Se toco el vientre. Oh Dios, rogó. Perdona mi pecado. Pero por favor, s me quieres condenar a mi... A mi hijo no. Por favor, no a mi bebé. Dentro de el crecía el fruto de la enfermiza y brutal relación que tuvo con el demonio. Un bebé. Su bebé. Su pequeño pateador, hermoso, inocente y puro que crecía ahí, en su interior. No dejaría que nada le sucediera. Nunca, nunca permitiría que Damien Thorn le encontrase, así su corazón se rompiese cuando le dijese que no se acercase a ellos.—Te amo mi pequeño pateador... Te amo.—Susurro a aquella criatura indefensa que se formaba, sintiendo los dulces sentimientos de una madre.

10 años antes.

El pequeño rubio sollozaba aterrado. Su mamá, oh, su mamá. ¿Donde estaba? ¿El monstruo la había matado? Recordo la sangre salpicarle el rostro cuando Rosalie Pirrup fue atravesada por una de las alas del monstruo. Ese maldito monstruo. Lo odiaba, lo odiaba. Lo odiaba.—Mami...—Susurro. Entonces una linea se ilumino en la oscuridad. Era la orilla inferior de la puerta.—Hola Pip...—Se estremecio al escuchar su voz.—¿Sabes quién soy?

-¡Un monstruo!..—Grito lleno de ira y de temor.-¡Habeís matado a mi mami! ¡Sois un monstruo, un monstruo!...—Damien soltó la carcajada, llena de desprecio.—Si mi pequeño. Soy un monstruo.—Lo sujeto de la barbilla con violencia brutal. Pip gimió asustado.—El mimso monstruo que verás cada día y cada noche hasta que decida que es mucho de vivir en este mundo, el mosntruo que te tomará cada vez que lo deseé, el mismo monstruo que sera tu dueño de aquí a la eternidad.—Se acerco al aterrado pequeño y lo olfateo, deseoso, soltando un gruñido.—Ah...—Gimio guturalmente.—Tan delicioso..—Le paso la lengua por la sonrosada mejilla, y rió antes de aferrar su rostro.—Así que mi querido niño..—Dijo con voz dulce, envenenada.—Más os vale acostumbraros. Mas os vale, de verdad.—Le soltó antes de irse corriendo escaleras arriba.

Cuando cerró la puerta, su cuerpo y sangre misma ardieron en las llamalujuria, controlandose lo más que pudo por no regresar y hacerlo suyo. No. Aún no era tiempo.

Pero algo si era verdadero.

Tenía hambre.

La chica gritó de dolor cuando le cayeron encima dos barras de hierro helado. Damien sonrió al verla. Era rubia, tal como la belleza maternal y dulce que se había cobrado días atrás. Oh, pobre Bebe.-¡Ayuda, por favor...!—Damien la giró para que lo mirase..-¿D-Damien?

-Hola preciosa.—Le regalo una sonrisa encantadora.—P-Por fa-avor no me hagas daño...—Rogó sollozante y asustada como nunca en su vida.—P-Por favor...—

-Cuentame algo Bebe...—Pidió sentandose en sus destrozadas y rotas piernas.-¿Hace cuanto exactamente vienes a este lugar?..—La casa de Wedy Testaburguer estaba enfrente, con las luces aún encendidas, la rubia no comprendió.-¿Te gustaría decirle a Wen lo que sientes?

-¿D-De que me..?

-¡Oh, vamos Barbie! Yo sé que quieres a nuestra querida Wendy. Por eso, como soy una excelente persona, te dejaré despedirte de ella..

-¿P-Porque? D-Damien, por favor, por favor, por favor...—Rogó en agonía total.—N-No... Y-Yo jamas diré nada... P-Por favor..—Damien le miró, casi con cariño.—Shhhh... Bebe, tranquila. Toma tu celular pequeña, y marca el numero de Wen...—Le ofreció el celular.—Ya esta timbrando.

-¿Hola? ¿Bebe? ¿Estas bien?..—Los ojos de la rubia se llenaron de lagrimas, pero no del infernal dolor por sus extremidades destrozadas, sino porque sería la ultima vez que escucharía a su amada voz.—W-Wendy...—Su voz estaba rota.—W-Wen... No salgas. No hagas n-nada...—Cerro los ojos, dejando fluir aquel liquido de tristeza, de agonía.—T-Te amo...—Le susurro con su corazón en la mano.—T-Te amo. Te amo. S-Siempre recuerdalo..—

El silenció reinó.

-¿B-Bebe? ¿Que pasa? ¿Que esta pasando?

-Adiós m-mi amor...—Le susurro. Wendy la seguía llamando cuando colgó. Miró a Damien.—P-Prometeme que no l-la d-dañaras...—Damien asintió, sonriendo cínico, solemne.—Prometido. Ahora...

El gritó agonico se dejo escuchar desgarrador, estremecedor, delicioso, musica para sus oídos. Esa era su naturaleza, pensó cuando la sangre cálida de Barbara Stevens lleno sus manos y su boca, deliciosa, irresistible. Ese era su verdadero yo. El era un demonio, reflexionó casi contento. Esto era su verdadera vida. Cuando acabo le echó un ultimo vistazo al cuerpo innerte, roto y sangrante de la muchacha que tenía los ojos cerrados. Oh, una verdadera obra de arte, pensó, aún saboreando su sangre. Caminó despació hasta cruzar la calle. El aroma de Wendy no era tan bueno como el de su amiga rubia. No, el solo quería delicias al paladar, no dolores de cabeza. Por lo menos Bebe fue valiente. No gritó tanto como los demás. Pero ninguno se compararía con la madre de su Pip. Oh, esa belleza como luchó. Miró al cielo de manera burlona.—Tu si que amas ver a tus hermosos hijos sufrir..—Se rió por lo bajo.—Eres un sádico.

Un ensornecedor trueno retumbo en el silencio.—Ya, ya, me voy. Dale recuerdos a Rosalie de mi parte.. ¿Quieres?.—Miró por ultima vez el cuerpo sin vida de Bebe. Entonces sacó un cigarrillo, y dió una larga calada, disfrutando en el paladar el sabor. No era tan bueno como la sangre, pero bueno... Algo, es definitivamente, algo.

...

Wendy soltó un grito lleno de dolor, de dolor de dolor cuando encontro aquello que fue su mejor amiga.-¡No, Dios, no por favor no, no...!—Stan la sujeto antes de que se lanzará hasta el cadaver que era recogido por la forense.—No, por favor, diganme que es una broma.. ¡Bebe, Bebe abré los ojos!

Los murmullos pesarosos llenaban el lugar.-¡Sueltame, Sueltame, maldita sea Stan..! ¡SUELTAME!...—Estaba enloqueida, removiendose, pataleando, hasta que logró golpear a su novio, y se lanzó corriendo y llorando sobre el cuerpo. Empujo y golpeo a quien se quiso atrabesar. Y cuando llegó... Cuando llegó, nada ni nadie, podría describir jamás, cuanto dolor sintió al verla ahí. Grito, grito, y gritó hasta que la garganta se le desgarro. Hasta que la cabeza le dio vueltas y le ardieron inmisericordes los ojos. La madre de Barbara, sollozaba histerica abrazada a la muchacha pelinegra mientras ambas se negaban a soltar los cuerpos de la chica fallecida. Hicieron falta Craig, Red, Nichole, Heidi y Stan para hacer que Wendy se soltase del cadáver. Cuando lo hizo, los ojos castaños y dulces que alguna vez Bebe amó, se apagaron por completo, en medio de una agonía indescriptible.

Se desmayó del puro dolor cayendo al suelo antes de ser recogida por sus amigas.

A lo lejos, entre la multitud, Damien Thorn observaba, serio y perturbado el escenario. Por dentro se regodeaba. Oh, definitivamente... Ese era su verdadero yo.

En el suelo, el cuerpo de Barbara Stevens solo reposaba, como evidencia de lo que era caer en las garras de un demonio. Y entonces la lluvia comenzo a caer.

Continuará...

Hermosas Criaturas:

¿Les ha gustado?

Lo sé, soy una bastarda por matar a Bebe. Pero así es la historia. En fin, agradezco los comentarios bellísimos que he recibido. Los agradezco con mi corazón, de todo, todo corazón.

Adivinen quién será el siguiente en morir...

Adivinen que hará el rubio con su amado hijo no nacido...

Adivinen que pasará en esta historia de narraciones y retrocesos en un pasado lleno de sangre y dolor. Y un enfermo amor.

Posteen sus respuestas.

Gracias, con eterno cariño y afecto, Elisa.

Reviews?

Y Damien Thorn se obsesionará contigo...