Notas de la Autora: Muchas gracias por los reviews n n. Los contestaré al final del capítulo. A ver… este fic contiene incesto, shonen ai, angst, rape, sangre, una figura geométrica amorosa de seis puntas (ya está definida, aunque puede que se le agregue alguien más con el tiempo), y cosas de esas que hago siempre en mis fics… Me di cuenta de que no sé el nombre del hijo de Roze y, suponiendo que no lo tenga, los invito a todos a proponer posibles nombres. A ese respecto, todavía necesito el nombre de la Teniente Ross y su compañero, pero el apellido de los hermanitos Tringham me lo dio Nyu Hikari, a quien le agradezco mucho por eso n n. Ah, al respecto de los homúnculos, como en la serie se dice que están hechos a imagen y semejanza de los seres humanos, si bien en ningún momento se muestra que tengan impulsos sexuales, yo doy por sentado que sí los tienen. No es que el tema vaya a aparecer ahora… ni mucho menos. Sólo avisaba que esa es mi concepción de las cosas. Por cierto, mis personajes se ruborizan bastante a menudo, pero ese acto no tiene ninguna connotación sexual, si los hermanos Elric se sonrojan al estar juntos no es porque desde el vamos estén pensando en la posibilidad del incesto (esa no es la idea, sino todo lo contrario, aunque no sé si queda claro), sino porque están en una situación compleja que les pone nerviosos, incómodos, etc. Uno de los personajes adquirirá un nombre distinto en este capítulo, por lo que, en los diálogos, se lo llamará de ese modo, pero me gustaría que me dijeran cómo prefieren que lo llame el narrador, si por su nombre original o por su nombre nuevo. En fin… siempre tengo que hacer muchas aclaraciones U U Estoy actualizando bastante antes de lo esperado, porque hoy me agarró un arranque de inspiración y no sólo terminé el capítulo 5 (que probablemente se llame Reminiscencias, aunque aún está en discusión) sino que además empecé el 6 (ese sí que no tiene título). Me gusta cómo está quedando, aunque creo que estoy avanzando más rápido de lo que esperaba, a pesar de lo largo que son los capítulos, y quizás tenga que hacerle algunos ajustes al argumento (espero que no). Decididamente, todos los capítulos tendrán una longitud promedio de 4 páginas impresas con un tamaño 12. Ah, como hizo notar Haruka, hay mucha diferencia de edad entre Winly y Al, yo también pensé en eso (con Ed hay la misma diferencia, pero la suya ya es una relación prohibida, así que qué más da), pero hay un buen motivo para todo el tema del casamiento y del embarazo, que se explicará después. Creo que prácticamente todo lo que se plantea en estos primeros capítulos tendrá un justificación más tarde, no estoy escribiendo al azar (que es lo que suelo hacer en muchos casos), realmente lo tengo casi todo en mi cabecita. Para la pregunta que Winly me había hecho en su review, pues, en este capítulo empieza a contestarse, pero todavía hay mucho más que develar. Bueno, ya no molesto más, creo que eso es suficiente por ahora. Adelante!


+ Y al regresar a casa… +

Capítulo 4 – Promesa.

Había empezado a sentirse mareado. Y debía de notarse mucho, porque Winly se le acercó, diciendo: estás pálido.

Ah, no es nada. Murmuró él, tratando de sonreírle.

Izumi, que había permanecido callada y un poco alejada de la muchedumbre, lo tomó del brazo.

Vamos a tomar un poco de aire, eso te va a sentar bien.

Edward pensó que, en realidad, no se sentía tan mal. Pero le agobiaba, en cierta forma, que hubiera tanta gente. Le agobiaba, quizás, la cantidad de vidas desplegadas en la mesa frente a él o tal vez toda esa información llegando junta.

Le agobiaba no tener tiempo para pensar en Alphonse y en la discusión que habían tenido.

Por lo tanto, se disculpó con los demás, y salió fuera con la sensei. Después de todo, también sería bueno hablar con ella.

Creo que no podría haber escogido un alumno más rebelde… ni más maravilloso. Dijo Izumi en voz alta, pero mirando el cielo.

Edward sonrió. La sensei podía ser muy dura con él a veces, pero la verdad es que era una especie de segunda mamá, y que lo valorara representaba un logro importante. Era extraño pensar que añoraba su infancia con ella, cuando de pequeño había querido tan desesperadamente ser adulto.

Adentro, dijiste que del otro lado de la Puerta hay otro mundo. Murmuró. Dijiste que las almas de sus habitantes son la energía que los Alquimistas utilizamos para realizar transmutaciones.

Así es. Llegué a la conclusión de que la cantidad de Alquimia utilizada aquí siempre es proporcional a la cantidad de muertos de la Tierra, que es como ellos llaman a su mundo.

Roze nos contó que es la segunda vez que vuelves de ese mundo.

Sí. La primera vez volví cuando… bueno, no había pasado con mi cuerpo, sino sólo con mi alma, y ocupé el cuerpo de otra persona, de otro Edward. Cuando… cuando él murió, su energía me trajo a este lado.

Si se necesita una muerte para traspasar un alma, que es algo no físico y por lo tanto más fácilmente transportable… ¿Qué vas a hacer cuando te pregunten cómo hiciste para volver con tu cuerpo?

Edward quedó paralizado. Estaba tan acostumbrado a contar la historia omitiendo ese detalle que no se esperaba que Izumi llegara a tal tipo de conlusión, y menos tan rápido.

Nadie lo ha preguntado todavía.

Esperaba que lo reprendiera, pero en vez de eso, la sensei guardó silencio un rato. Hasta que dijo:

Yo tampoco les diría nada. Es algo muy difícil de comprender para la personas comunes, incluso si son tan especiales como tu hermano. Pero yo confío en tu criterio.

Levantó la mirada, sorprendido. Sabía en qué estaba pensando la sensei. Sabía qué tan atroz era. Y sabía –y esto era lo más doloroso- cuán equivocada debía de estar, cuánto sobrepasaban sus pecados a aquellos imaginables por ella o por cualquiera.

Gracias. Musitó.

Ahora… voy a contarte qué pasó con el niño.

Edward no esperaba un cambio de tema repentino, pero que así fuera lo alivió. Respiró hondo.

¿Te refieres a Ira? Antes de irme le pedí a Roze que cuidara de él, aunque había tratado de matarme varias veces. Tenía la esperanza de que, sin la influencia de los otros, pudiera cambiar. Parece que estuve en lo cierto.

Le costó adaptarse. Roze cuidaba de él y se encariñó mucho con ella, pero cuando vio que pasaba el tiempo y seguían viviendo con Winly y Alphonse, a los cuales detesta, escapó. Roze me dijo que era por el llanto de su hijo, que se volvía loco al oírlo.

Sí, recuerdo que el bebé siempre producía ese efecto en él. ¿Cómo lograron que volviera?

No hice nada. Yo respetaba su desición de marcharse. Pero cuando Roze se mudó a Central, apareció. Empezó a visitarla, y un día me encontró con ella. Se presentó como Julián. Dice que no existió nada en él antes que Julián, así que…

Desvió la mirada. Edward se acercó un poco, preocupado. Ella meneó la cabeza.

Julián es el nombre que yo le había puesto. No sé cómo lo sabe. Pero lo sabe. Y ahora todos le llamamos así. Con el tiempo, aceptó vivir con nosotros. Aunque todavía hoy sigue visitando a Roze muy a menudo. Él piensa… él piensa que nunca antes lo habían cuidado desinteresadamente.

Entiendo.

Izumi se abrazó a sí misma. Todos tenemos nuestros pecados. Susurró.

El muchaho comprendió que ya no había nada más que decir, por lo que, sonriéndole, le instó a ir adentro.

Cuando abrieron la puerta, se mantuvo un momento quieto, contemplando la escena. Todos hablaban y reían, jugaban, se abrazaban, comentaban sus vidas cotidianas, que estaban entrelazadas unas con otras, unidas en el tiempo y el espacio. Era un conjunto tan compacto, un mundo tan independiente, que le urgió la necesidad de desaparecer, de quitarse de en medio, de deshacerse de esa lógica terrible que lo señalaba a él como el factor que sobraba. Retomó el paso, pero hacia la escalera. La sensei no dijo nada, porque, de todos los presentes, era ella quizás quien más lo entendía. Pero Winly, que lo vio subir los primeros escalones, le preguntó a dónde iba.

Estoy un poco mareado. Contestó él, con suavidad. Voy a recostarme un rato. Voy a volver para despedirlos a todos, no te preocupes. Pero ahora necesito descansar, aunque sea un instante.

Winly asintió, con una expresión extraña en el rostro.

Edward entró en su habitación y se tiró en la cama. Estaba triste. ¿Cómo podía ser que, al final del camino, estuviese triste? Estando del otro lado, no se le había ocurrido que las cosas fueran a resultar de esta forma. No se había dado cuenta hasta qué punto sentiría culpa –a pesar de las lecciones que la vida le había dado en el pasado-, ni hasta qué punto el mundo habría seguido su rumbo sin él. Se preguntó si la euforia que había visto en los invitados habría sido realmente por su presencia, como lo pensó entonces, o si no sería más bien el entusiasmo natural de participar en una fiesta con todos sus seres queridos, un "todos" que quizás no lo incluyera, un "todos" que le cerraba sus puertas.

Toc-Toc.

Niisan. Permiso. Escuchó.

¿Al?

Alphonse entró titubeante, cerrando la puerta detrás de sí. Traía una bandeja con porciones de pastel y un vaso de agua.

Winly me dijo que no probaste bocado. Quizás es por eso que no te sientes bien, niisan. Solías comer mucho.

Al… No era necesario que trajeras nada.

No, Dijo, apoyando la bandeja en un borde de la cama y sentándose en otro, junto a él. Pero quería hacerlo.

Edward levantó medio cuerpo, de manera que quedaban próximos el uno al otro. Alphonse le sonreía con timidez, como ante alguien a quien admirara mucho, pero a quien fuera a decepcionar sin duda. ¿Era eso realmente lo que estaba sintiendo? Tomó una porción de pastel y la mordió.

Sabe bien. Seguro que no es el que estaba preparando yo.

Lo preparé yo. Era uno de tus pasteles favoritos cuando éramos niños.

Sí…

Oye, Winly dijo que insistiera en que te cambiaras. Que esa ropa no sabe de dónde la sacaste, pero…

Sí, que no me queda. La cambié con Alquimia, pero es verdad, sigue viéndose mal.

Yo tengo mi ropa en este ropero, si quieres escoger algo de allí.

Pensé que estaría en la habitación de Winly. Dijo Edward. No se dio cuenta, pero lo entonó casi como una acusación.

Bueno… allí está la ropa de ella. Y no entra mucho más. Y como en mi habitación no hay ningún ropero…

¿En tu habitación…? Preguntó Edward, un poco desorientado.

Claro, en algún lado tengo que dormir¿No¿En qué estás pensando, niisan?

Es que… pensé que… bueno, que dormías con Winly.

Esperaba que el muchacho se ruborizaría o que se pondría nervioso. Pero, en cambio, sólo desvió la mirada, como avergonzado.

Yo… no, yo tengo mi propia habitación. Ella… te habló del casamiento¿No?

Ahora fue Edward el que bajó la mirada. Toda esa situación se le hacía embarazosa, le hacía sentir que haría algo mal, que él estaba allí sólo para molestar, y que eso haría. Tenía ganas de decir: tienes dieciséis años, y como tu hermano mayor, te prohibo que te cases. Pero eso habría sido totalmente arbitrario y debió guardárselo.

Sí vamos a casarnos. Supongo que compartiremos la habitación después de eso. Sería lo correcto¿No?

Sí…

Me gustaría que fueras mi testigo. Antes no sabía a quien escoger, Winly eligió a Scieska, porque se han hecho las mejores amigas, pero yo soñaba con que tú fueras a ser mi testigo. Lo creía imposible, pero me alegra mucho que ahora exista esa opción.

Yo… Claro. Claro que seré tu testigo, Al.

Gracias. Alphonse sonrió con sinceridad.

Edward, dolido, se puso de pie.

Bueno, vamos a buscar algo de ropa… Y abrió el ropero, pero entonces se quedó callado.

Casi todos los estantes estaban llenos con copias del mismo traje negro, acompañados de las mismas capas rojas y las mismas musculosas oscuras. Reconoció esa combinación al instante. Se volteó, con una expresión de desconcierto, y miró a su hermano.

Bueno… ¿Qué? Preguntó Alphonse, con unos ojos que parecían intentar excusarse por algo.

Entonces Edward se largó a reír.

¿Qué? Repitió Alphonse, ruborizado.

¡Has estado usando mi ropa todo el tiempo que estuve fuera! Y luego, olvidándose de que no hablaba consigo mismo: ¡Sí me extrañaste después de todo!

¡Claro que te extrañé¡No te burles de mí, niisan! Exclamó el muchacho, un poco irritado por la reacción de su hermano.

Lo siento, lo siento, Al. Consiguió decir Edward, entre lágrimas de risa y emoción. Es que como estabas evitándome, como dijiste que no recordabas nuestra adolescencia, como estás hasta planeando un casamiento… Pensé que te habías olvidado de mí.

¡Cómo podría¡Me acordé de ti cada segundo que pasó desde que me trajeron aquí¡No hay nadie a quien ame más, niisan!

Ahora también Alphonse lloraba, hablando entrecortadamente, repitiendo "como pudiste pensar eso, cómo pudiste…", y se fusionaron en el tipo de abrazo que los dos habían estado deseando durante los últimos seis años.

Al, querido Al, no sé cómo explicarte todo lo que siento…

No es necesario explicar nada, sólo abrázame… como la promesa que me habías hecho, aunque yo no la recuerde, sigo deseando que la cumplas…

Edward lo apretujó contra él, hundiendo el rostro en su cuello. No habría sabido justificar el súbito cambio entre ellos, pero lo que sí sabía era que cuanto menos pensara en ello, más se alejaría de esa realidad opaca. Sentía la respiración agitada de su hermano en la espalda y su flequillo largo haciéndole cosquillas en la sien. Hacía tanto que no tenía esas emociones… Recordó la época en que no podía abrazarlo, en que tenía más frío si dormían juntos que separados, en que besarle la frente le lastimaba los labios; la época en que había deseado esto más que nada en el mundo, y se sintió dichoso, increíblemente dichoso.

Aspiró su dulce aroma y lo saboreó, sorprendiéndose, porque sabía igual que cuando eran niños, conservando su inocencia, su pureza. Le molestó que hubiera tela de por medio, porque al fin y al cabo era como una armadura, limitando sus sensaciones, y poco a poco fue pasando la mano sana debajo de su camisa, acariciando la piel tersa y aniñada. Advirtió un escalofrío, y entonces lo abrazó con más fuerza. Ladeó la cabeza de tal forma que su nariz se deslizó desde la clavícula hasta el lóbulo de la oreja, memorizando el recorrido como si en ello le fuera la vida. Se dio cuenta de que debía evitar lo que estaba a punto de hacer. Pero no pudo detenerse, y dejó una marca de besos por todo su cuello que le hicieron a Alphonse clavarle los dedos en la remera. Ahora los dos temblaban, murmurando en voz baja cosas que ninguno de los dos llegaban a escuchar pero que no importaban, moviéndose con suma lentitud, pidiendo permiso sin palabras, sintiéndose culpables por un crimen que aún no habían cometido.

Y entonces les llegó la voz: ¡Ed…!

Se separaron de un salto. No sabían lo que estaban haciendo, pero actuaban como cómplices de un secreto monstruoso. Cuando Winly abrió la puerta, los encontró a los dos ruborizados, en esquinas opuestas del cuarto. Edward se volteó hacia ella, con una sonrisa afectada, alegando que "muchas gracias por enviar el pastel". De pronto, le pareció que estaba diciendo algo con doble sentido, algo sucio (aunque no supiera en qué forma), y sus mejillas volvieron a aumentar de color.

Roze tiene que irse… me pidió que te viniera a buscar, para que la saludaras.

Claro… Exclamó Alphonse. Igual, niisan se siente mejor, así que ya íbamos a bajar¿No?

Exactamente…

Y los dos hermanos bajaron la escalera a los tropezones.


Próximo capítulo: Comprobamos la ira de Ira (siempre quise decir eso :P). La bienvenida se oficializa. La infancia. El brillo del sol que entra por la ventana cuando amanece. No sólo Alphonse ha perdido sus recuerdos en el camino.


Respuestas a los reviews:

Nyu Hikari: ya me gustaría a mí traerme a Ed a casa O O. Pero por desgracia, aún le quedan muchas penas en este camino… Gracias por lo del apellido n n. Y qué bien que compartas lo del incesto (¿Qué bien O o?), quizás en la vida real no, pero en la ficción, tengo manía con todo tipo de desviaciones sexuales y relaciones prohibidas n n. Así que probablemente eche mano de eso en esta historia. Actualicé pronto así que no podés quejarte :). Me alegro que te haya gustado mi otro fic. En realidad los golpes de Ed no le hacían daño porque de tan depre que estaba no lo hacía con mucha fuerza… pero tu interpretación está mejor :P. Y en cuanto empieces ese fic de FMA, avisame, que me gustaría leerlo!

Haruka: qué suerte que te esté gustando n n. Gracias por hacerte tiempo para un review, no sabes lo bien que me hace O O. Lo de las edades lo comenté en las notas. Bueno, espero que te haya gustado este capi!

Kayter: ay, es genial que te haya parecido apropiada la reacción de los distintos personajes, tenía miedo de irme por las ramas y decir cosas muy ajenas a ellos T T Por cierto, tenés una cuenta en FF? Bueno, los reviews siempre son bienvenidos, así que muchas gracias n n.

Anzu Zoldick y Inuyami: muchas gracias por sus reviews, espero que sigan leyendo n n.

Saludos! Y recuerden que siempre pueden tirar ideas, sugerencias, correcciones o preguntas!

+ Lila Negra +

Viernes, 13 de Mayo de 2005