Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen son de Eichiro Oda de One Piece, En todo caso, hay un Genderbender de Haruta, que por error mío paso a ser Alice XD
Llamas de amor Capitulo 4
Oh dios no… este salido no… ¿no me podría haber quedado con el hombre-piña? Espera… Marco, se llamaba Marco. Me giré y lo busqué con la mirada implorando que me liberara de la mano del salido este. El tío desvió la mirada haciendo caso omiso. "¿Y ahora que le pasa?" pensé.
- Cariñito ya hemos llegado – un escalofrío me recorrió la espalda cuando el salido me llamó cariñito. Luego adoptando una actitud seria dijo – Padre te he traído a Portgas D Ace
- Gracias Sacchi – contestó el viejo
Barbablanca clavó la vista en mí, intenté mantener la mirada en sus ojos pero la mano de Sacchi me incomodaba y empecé a tirar de ella para soltarme
- Sacchi… - empezó Barbablanca.
- Si padre – contestó este soltándome la mano.
Entonces Barbablanca continuó hablándome.
- Bonita pelea has tenido con nuestro amigo Jimbei, me sorprende que hayas aguantado tanto contra él, Jimbei no es de los que pierden. Ahora que estás despierto te hago una propuesta, si quieres seguir surcando los siete mares lleva mi nombre en la espalda, conviértete en mi hijo.
- ¿Qué? ¡Jamás!
- ¡Gurararararararara!
Este viejo estaba loco, tenía que irme de este barco pero ya, me giré y me puse a correr cuando Marco me interceptó y acabé entre sus brazos. Me retorcí e intenté soltarme pero no lo conseguí, el hombre-piña era realmente fuerte.
- Padre te quiere en la tripulación, por lo tanto no puedo dejarte ir.
- ¡No voy a formar parte de vuestra tripulación! Ya tengo la mía propia…
- No te voy a dejar ir… - me susurró al oído haciéndome quedar quieto – así que vete preparando.
Dejé de forcejear al instante, el susurro me había hecho estremecer e incluso sonrojarme, me lo quedé mirando y los ojos azabache de Marco me robaron la visión por unos instantes. Era la segunda vez que me decía "No te voy a dejar ir" y eso conseguía ponerme nervioso. Unas manos me rodearon la cintura acariciándome y me asusté.
- No voy a dejar que te vayas… - susurró el salido de Sacchi – vas a ser mío…
- ¡Ahhhhh! – el grito que me arrancó Sacchi era de puro pánico.
Sin darme cuenta me abracé a Marco escondiendo la cara en su pecho cerrando los ojos. Su olor me llegó y la verdad es que eso hizo que me relajara totalmente. Sabía que entre esos brazos estaba seguro y eso me reconfortaba, nunca me había sentido seguro entre los brazos de nadie y eso era nuevo para mí.
- Oye, no te pases, ya puedes soltarme – contestó Marco en tono cortante.
Alcé la cabeza para mirarle y me sorprendió encontrarle con un sonrojo en la cara. Le solté a desgana y miré haber donde estaba Sacchi, en el suelo tirado con dos capones en la cabeza. Estaba seguro de que se los había hecho Marco.
- Gracias… - le dije.
Él abrió los ojos como platos, me apartó de un empujón y se fue corriendo. Fruncí el entrecejo, "¿Y ahora que, otra vez borde? Pensé
- No se lo tengas en cuenta… - dijo el grandullón, Jozu – Marco no es una persona que esté acostumbrada a recibir las gracias, ni a que tengan contacto físico con él, a decir verdad es muy serio y cerrado. Por eso me ha sorprendido tanto que contigo se haya acercado tanto e incluso haya dejado que lo toques. Cuando se le acerca Sacchi le arrea siempre, aunque le tiene aprecio.
- Hum….
Así que el hombre-piña era así… no es que fuera borde, era que no estaba acostumbrado. De repente sentí que tenía ganas de saber más sobre él.
