Arco de peguntas: Los Juegos del Destino. Capítulo 4

Egoísta

Puntualmente, Megan y yo nos quedamos esperando en la parada del bus. Hoy era viernes, se supone que el día debería estar un poco más liviano en comparación con otros días, pero no me fío de mi suerte. Al mismo tiempo que la madre de Raimundo tenía intenciones de ir a la lavandería. Nos hizo el favor de llevarse consigo la ropa de Raimundo, Megan y la mía. Al principio me rehusé, pero aparentemente cambié de opinión para complacer a mi prima y no ser tan pesado con la señora. Le prometí a Megan que trataría de darle un chance, para que se quedara tranquila. Salimos bien abrigados. Esta mañana amaneciendo lloviendo. Yo me eché hacia delante la capucha de mi chaqueta. En cuanto a Megan, que es una niñita y su organismo es más débil, se colocó encima un impermeable amarillo. La señora Pedrosa era una mujer precavida. Luego pasamos a comer rápidamente...

-Qué extraño...

-¿Qué pasa, amor?

-Ayer compré unos utensilios de cocina, desaparecieron los cuchillos únicamente, creí que los había puesto a todos aquí... Bueno, intentaré de buscarlos un poco más tarde.

-Eso sí que es extraño, ¿ustedes tres saben algo? –inquirió papá mirando desde Raimundo hasta mí.

-Ni idea papá –dijo Raimundo antes de probar un bocado. Megan alzó los hombros.

-Yo ni sabía que habían comprado cuchillos –desvié la mirada... un poco nervioso...


Y aquí estamos y seguimos. Nos montamos en la primera buseta que pasaba cerca de la escuela. Fue un viaje ajetreado ya que un tronco obstruyó el camino. El camino se hizo un poco más largo de lo habitual. Aún así llegamos. Le dije a Megan que se quedara con el impermeable. La radio dijo que era muy probable que todo el día fuera lluvioso. Nos separamos. Me dirigía a mi primera clase cuando le eché un vistazo a la mariposa roja. ¿Ahora qué debía hacer con mis poderes? ¿qué pasará mientras tanto? ¿a quién debería preguntarle? ¿a Kimiko? ¿en serio podía esperar tanto de ella? Eso sí, debía hablar con ella para decirle que tanto Megan como yo aceptamos su solicitud de hacernos integrantes del club del periódico escolar. La primera clase transcurrió normalmente. Kimiko frecuentaba sentarse en una de las filas del medio entre los primeros asientos. De camino a la primera clase eché un vistazo a la tabla de promedios académicos de los alumnos en el semestre pasado. Kimiko obtuvo el mejor promedio académico, no solo a nivel de su clase sino de todo el colegio. Sus notas eran implacables en física, química, matemática, biología... Todos. Me pregunto qué carrera de ciencias querrá estudiar. Encima es la presidenta de la organización estudiantil, capitana del equipo de voleibol para chicas y cofundadora del periódico escolar. Hermosa, diligente, ruda, femenina, amable, popular, excelente estudiante y es una modelo a seguir por todos sus compañeros. Es la chica perfecta que cualquiera desearía. Coño, que envidia. Ni yo soy tan así. Acostumbraba a sentarme en los últimos puestos y es cierto que saco buenas notas, las más altas son dibujo técnico y física, mis materias favoritas, educación física me jode el promedio por ejemplo. Nunca mostré tanto interés en una causa por el colegio, no nací para ser filántropo, siempre estoy pendiente de mis asuntos y nada más. Ni menos en saberme de memoria la vida de alguien. No sabía que era tan observador.

-¡¿Tohomiko Kimiko!, qué cree que está haciendo?

-Es un ejercicio mental.

-Dedíquese a su actividad, en vez de estar moldeando arcilla.

-No me distraeré mucho, ya casi termino. Es más, he terminado de hacer las actividades –aseguró la chica entregando su cuaderno de actividades dejando a la profesora de biología, sin palabras. Justamente que ella chequeaba. Sonó el timbre. Todos tuvimos que entregar nuestros ejercicios incompletos (bueno, al menos iba culminando la última pregunta). Me devolví para recoger mis útiles. Pedrosa, que pasaba por ahí con el brazo extendido, arrojó al suelo mi libro adrede. Lo levanté del suelo y lo sacudí un poco. Me colgué la mochila del hombro derecho. Por suerte, Kimiko no había abandonado el aula. Todavía le faltaba unas cosas por guardar y aprovechando que todos desalojaron el salón de clases, me acerqué.

-Disculpa, este... Kimiko, ¿tendrás un chance?

-Lo lamento, no puedo atenderte ahora, Jack. Tengo clases de educación física, no sé cómo es tu profesor, al menos la mía no soporta la impuntualidad, ¿me lo dices después?

-Megan y yo decidimos apuntarnos en el club del periódico escolar.

-¿De verdad? ¡Eso es genial, Jack! Sobretodo hoy, hay reunión después de clases en la sala de profesores con los miembros del grupo, será la oportunidad perfecta para presentarte a los otros. Son muy afables. ¿Nos vemos en la sala de profesores a las una y treinta? Puedes pedir dirección en la sala de delegados por si tienes problemas, son personas atentas –me dirigió una sonrisa cálida y reconfortante. Sentí un aire recorriéndome la espalda. Estaba muy seguro que no tenía nada que ver con el clima. No pude evitar devolvérsela.

-Claro –dije con voz apagada.

-Fantástico, nos vemos –ella se colgó la mochila y se fue. Decidí ir tras ella, pues que el gimnasio de los chicos estaba más o menos cerca que el de las chicas. Lo hicieron adrede para evitar encuentros entre chicos y chicas y evitar un numerito. Aún cuando iba entregar mi certificado médico al profesor que no podía hacer educación física sino hasta después de un tiempo por mi neumotórax, tenía que pasar cerca del vestidor de los chicos (en mi otra escuela, días de educación física vénganse con su ropa de educación física, vestidores cero). Pero en esta ocasión, Pedrosa y Marsden (por apoyarlo) me esperaban. Se escondieron tras un casillero, me estrellaron contra la pared de sopetón cuando iba pasando cerquita de ellos, acorralándome. Pedrosa me jugó este truco varias veces cuando estábamos en primaria. Ya no me sorprendió, por lo que no me cagué en mis pantalones como en otras veces.

-¿Qué quieres, Raimundo? Que sea rápido, ¿quieres? Llego tarde a clases.

-Kimiko, la chica sexy, ¿qué hablabas con ella? ¡habla pedazo de basura!

-¿Desde cuándo te importa mis conversaciones? -me reí- ¿no era que no íbamos a dirigirnos la palabra? ¿o es qué estás celoso?

-No tengo tiempo para tus bromas, Spicer –me levantó del cuello de la chaqueta-. A partir de ahora no te acercarás ni cinco kilómetros a Kimiko, no hablarás más con ella, olvídate de ella, ¿me entiendes? Porque puedo hacer tu vida un infierno y conste que puedo hacerlo, si no haces caso de mi advertencia tus expectativas de vida aquí van aparentar ser muy malas. Diablos, necesito un cigarrillo... maldita escuela, no puedo fumar...

-¿Y por qué debería hacerlo?

-Te lo voy a poner bombita: Kimiko es mía, ella nunca se interesaría en un marico como tú.

-No soy marico, entérate –me solté-. Soy pansexual y si no sabes que significa, búscate un diccionario o para que no te cueste tanto, en internet –me fui, ignorando por completo las amenazas de Raimundo. Sé que es capaz. Pero nada le da tanta arrechera como ignorar sus órdenes. Este lugar acata la voluntad de Raimundo, esa siempre fue la normativa, no tolera que alguien le lleve la contraria. Seguía avanzando a clases normalmente. Le entregué mi justificante al profesor, lo leyó rápidamente y me mandó a sentarme. Más tarde hablaría conmigo para ver cómo hacíamos con mi nota. A causa de que todavía seguía lloviendo, los pusieron a trotar alrededor de todo el gimnasio. Suspiré profundamente. Era relajante ver a los demás sudar por ti y deleitarse la vista con muchachos atletas (si son musculosos mejor) y sudorosos. Me gustaría estar ahí con ellos y correr, ya voy a estar un tiempo desentendido del buen ejercicio. Pero los gustos varían. Así que me mantengo al margen. Como todavía seguía lloviendo, jugaron quemados. Oh típica injusticia. Raimundo se autonombró capitán escogió al grupo de los populares (o los de buen físico) y dejó al resto como otro grupo ahí.

Los quemaron horrible literalmente. Creo que todos salían corriendo. Raimundo comenzó su venganza metiéndome varios balonazos "que salieron volando de sus manitos por arte de magia". El profesor le llamó la atención un par de causes, pero no se atrevía a sancionarlo. Si había competencia de futbol sin Raimundo, está sobreasegurado que perderían el partido. Raimundo es la estrellita del futbol. El tiempo pasó volando, para cuando vi el reloj en mi muñeca, se ha terminado la hora. Cada quien recogió sus cosas y se fue. Raimundo me tiró una amenaza, fulminándome con la mirada. Me quedé un rato extra con el profe para ver que hacíamos con mi nota y bueno al final se decidió que haría un trabajo detallado de lo que se vería en este lapso. Me dio las pautas de lo que llevaría en el trabajo (las cuales anoté en mi celular) y se despidió de mí. De vez en cuando, yo me bamboleaba de un lado a otro porque los pelotazos de Raimundo se dirigían directamente a mi cabeza. Debo admitir que Raimundo "golea" durísimo. Espero que no tenga un derrame cerebral o algo parecido, no me gustaría estar internado años luz en la clínica, y si lo tuviera, ¿a quién le importaría?

-Buenos días, señorito Spicer.

-Ah es usted profe Fung, ¿cómo está?

-Yo muy bien, gracias, te vi desde el aula de los chicos de primer año y parecía que con una dificultad enorme te podías mover. ¿Te pasa algo serio, muchacho?

-¿Qué? Oh nada, acabo de sufrir edu... ¡Tener clases de educación física! Sí, eso mismo.

-Ah jugaron quemados, no obstante, no deberías estar así teniendo en cuenta lo que te pasó, sobre todo con ese ojo morado.

-¿Ojo morado? –mierda-. Creo que a Raimundo se le pasó la mano con los balonazos, buen chico, se ve que va a ser un gran jugador de futbol... Sino boxeador –me reí de mi mismo.

-No es necesario fingir conmigo, Spicer. Raimundo será un excelente deportista y un gran jugador, pero él se tardó todo el tiempo que yo obtuve para sacar mi título de maestro para ser reconocido como un auténtico matón, estamos en la mismas cuestiones. No es sorpresa, Raimundo tiene un expediente de vida largo, creo que nadie ha firmado tanto el cuadernito como él; lo que me sorprende es que no hayas dicho nada, ustedes son hermanastros... Los une un lazo que perdurará más allá de la muerte, deberían mejorar su relación...

-Yo lo recuerdo a usted, cuando estaba en primaria, debe saber que Raimundo me molestó desde siempre. Es imposible razonar con él.

-Sí, estoy consciente, mi memoria sigue siendo tan fresca como cuando era joven. Sigue siendo un muchacho muy problemático, pero deberías hablar con tus padres antes que esto traspase límites ya que viven juntos y van a pasar mucho tiempo conviviendo como familia, es una mentira que los problemas en tu casa los vas a dejar en la puerta, desde que vuestros padres se casaron pasó de un problema para el colegio a un problema de casa... La solución está en ella, la conversación con tus mayores es la mejor opción, te lo digo porque cuando era joven también era una víctima más del bullying y créeme que si no hubiera hecho algo las consecuencias serían horribles.

-¿Qué hizo usted?

-Mi padre me inscribió en clases de Shaolin Kung Fu, después de la primera tunda dejaron de molestarme, esa fue una opción bastante súbita y te recomiendo que hay otras mejores. Buenos, hasta aquí te acompaño, soy parte de un comité y tengo reunión así que nos vemos dentro de unas horas... Tengo entendido que estás subscrito en el club del periódico escolar, quizá deberías pasearte por la enfermería para hacer algo con respecto a ese ojo.

-No se preocupe, gracias por el concejo y hasta entonces –hice un gesto. El maestro asintió con la cabeza y bajó las escaleras hacia el departamento de control y evaluación. Suspiré.

No iba a ser nada fácil si Raimundo era el hijo favorito para papá, es inocente, no hace nada ya que es un angelito de Dios... y la madre de Raimundo no tiene control sobre su propio hijo. Quizás sí debería apuntarme para clases de karate. Me acerqué a la cafetería. Un poco frío y sé que la señora de la cantina tenía razón en que había llegado tarde, pero debía vivir de algo. Me senté en una mesa solitaria y marchita como yo. Primaria nunca se mezcla con secundaria, nos separan para evitar cualquier tipo de contrariedad. Después de comer tendré que buscar a Megan para decirle que no iba a subir el autobús, que se venía conmigo luego de la reunión. Ay comida rápida como te extraño. Aún disponía diez minutos para buscar a Megan, luego de terminar de comer. Fue difícil encontrarla entre tantos niños que corren de allá para acá (aunque pensándolo bien, no varía mucho la diferencia entre ambas etapas). A Megan me la esperaba encontrarla sola conociéndola, y efectivamente tenía razón, estaba en un rinconcito pasando las páginas de uno de sus cuadernos de práctica.

-¡Eh, Megan! Hoy no te vas en el autobús, te vienes conmigo a casa, hay junta en el club y todos tenemos que estar presente. Quiero que después de clases, te quedes aquí mismo, nos reencontraremos para irnos a la sala de profesores, ¿vale? –Megan me miraba el ojo con sus ojos rodando por la cuenca de sus órbitas y con una cara de: ¡Santo Dios, ¿qué te pasó?!-. Deja de mirar eso, estoy bien, en serio, no tiene ni la menor importancia... –ella cruzó los brazos bajo su pecho, exigiéndome explicaciones-. A tu adorado hermanastro se le pasó la mano con el balón en educación física, tú y yo sabemos que él es un gran chico –Megan no cambió su expresión, ella me conocía muy bien, reconocía cuando hablaba en cierto tono de sarcasmo. Ella sabía que Raimundo no lo habría hecho sin que yo lo motivara. Me salvó la campana del fin del receso y me excusé que tenía que ir a clases. Megan sabía que estaba excusándome, pero no me dijo nada, no lo haría. Corrí atravesando el "jardín de infantes", y llegué a secundaria, con los míos, ya habían subido así que subí rápidamente. Llegué un poco tarde, todas las miradas se enfocaron en mí, saludé a la profesora, incómodo, pero bueno así es la escuela...


El resto de las clases transcurrieron normal, tranquilo y aburrido. El día no paraba de llover. Pasé por la enfermería, lo pensé dos veces, seguí de largo. Es un dolor en el ojo. Todos los días la gente sufre un golpe. Ya pasará, Jack. Tú tranquilo. Un dos tres de morado a blanco pasará otra vez. Megan me esperaba sentada en un banco, con las manos apoyadas atrás. Y pataleando su asiento. Distraída viéndose las agujetas. ¿Puede ser posible que una niña de 11 años todavía no sepa amarrarse las trenzas y tiene que pedirle a su primo que lo haga por ella? Es una princesita, por Dios. Por eso casi todo sus zapatos son de cierre mágico, para no estar en este plan todo el día. Me tuve que apoyar en una rodilla para ayudarla con sus trenzas.

-Listo, vámonos, espero que los demás lleguen temprano... No me voy a quedar a esperar a nadie.

Los dos fuimos a la oficina principal, la sala de delegación ya debe estar cerrada, pidiendo direcciones. Bajando la escalera que está caminando rectamente, seguir en el pasillo de la derecha, la tercera cámara a la derecha, en la última oficina a la izquierda. Al menos no nos perdimos. Le dije a Megan que no se apartara de mí. Apenas somos unos novatos en esto. Las paredes eran blancas, las oficinas eran como unos puestos "al aire libre" que incluían un ordenador y un teléfono y la sala de profesores se ubicaba en una habitación cerrada con una puerta que tenía un cartel indicando qué sala. Me identifiqué por los 2 como miembros del club del periódico escolar. Abrí la puerta. Los demás estaban adentro, esperándonos. Ya Kimiko estaba parada, junto a Fung. Los otros la oían atentamente sentados. Éramos pocos miembros. Estaba Kimiko, la chica con la que ella se sentó en el autobús y podía ser su gemela en líneas generales, el chico de los dinosaurios (el que ayudó a Megan a llegar a su salón de clases, esta vez cargaba con 2 juguete de soldados chinos legendarios), Clay (?), Megan y yo.

-Este... ¿hola? –dije. Kimiko me sonrió y se me acercó.

-Quisiera empezar dándole la bienvenida a los nuevos miembros de nuestro club, quizá ya los conocen, pero mantendremos la formalidad: ellos son Jack y Megan Spicer. Quiero que conozcan a nuestros actuales miembros: Clay Bailey, Keiko Izumi y Omi Crudo.

-Bienvenidos al grupo, compañeros.

-Bienvenidos, esperamos que se sientan a gusto.

-¡Hola, soy Omi!

-Por favor, tomen asientos –me senté junto al chico de los dinosaurios, de nombre Omi, y Megan a mí lado.

-Dime... ¿qué opinas del maltrato hacia los unicornios?

-¡¿Q-Qué?! –farfullé. Kimiko llamó nuestra atención ahora que Megan y yo nos sentamos cómodamente.

-Bien, ahora que ya estamos reunidos, quisiera darle gracias por tomarse la tarde para esta pequeña reunión de último momento. Aunque el club del periódico escolar no tiene tantos años como otros clubs, la noticia es tan importante como cualquier otra actividad, ejemplos, está el club de baloncesto... un deporte... o el de jardinería... quienes hacen un maravilloso trabajo cultivando un sentido ecológico en cada uno de nosotros; no se crean que el nuestro no tiene sus bellas cualidades; usar la tecnología como recurso para nuestro blog es buena, sin embargo, fracasó... Muy pocos interesados se mantienen fieles a la página, según varios alumnos afirman que nuestro blog contiene noticia basura o simplemente tediosa; ya el director habló conmigo y si esta situación continúa así puede que el club quede suspendido.

-Bueno, no a todos los jóvenes les interesa leer ese tipo de v… –Clay se mordió el labio inferior cuando vio de reojo al profesor Fung, tengo entendido que no tolera ningún tipo de palabrotas y es natural siendo profesor de castellano-...cosas… Es normal... –se encogió de hombros.

-¿Es qué quién le interesa leer noticias de la villa? Este pueblo es muy pequeño, todo lo que pasa nos enteramos inmediatamente dependiendo que tan lejos esté de nuestra ubicación, aunque sea muy fácil acceder por el uso de teléfonos inteligentes o computadoras, nosotros no tenemos nada innovador ni fresco que llame la atención –opinó Keiko- solo repitiéramos lo que dicen los periódicos.

-¿Por qué no escribimos un reportaje sobre el tráfico de los unicornios?...

-Eh, Omi, perdona por bajarte de tu nube compañero. Pero no creo que eso atraiga a más público –contestó Clay con mucho tacto.

-¡Pero el tráfico de los unicornios es más serio de lo que creen! Podía ser interesante...

-Entonces necesitaríamos reformatear, cambiar la información que ofrecemos –crucé los brazos bajo el pecho.

-Exactamente Jack, por eso propongo que debemos expandir nuestros horizontes, pensé que este fin de semana podríamos irnos todos juntos a la ciudad vecina.

-¡¿A la gran ciudad?! –exclamaron Keiko, Omi y Clay sorprendidos.

-Sí, así es, todos juntos nos iremos en el autobús de la escuela con el profesor. Esta mañana le he propuesto la idea al profesor Fung y está totalmente de acuerdo, pero como somos menores de edad, debemos pedirle un permiso firmado por nuestros padres, nos iremos temprano porque tomando el tiempo de allá para acá nos ocupará todo el día.

-No sé si es una buena idea, mis padres dicen que es un poco peligroso para temporada de visitas porque Lao Meng está actualmente lidiando contra una peligrosa terrorista de nombre Wuya Miyo –apuntó Omi.

-¿Wuya Miyo?

-Si quieres informes completos de la ciudad, Omi es el experto en la materia. Sus padres trabajan directamente en Lao Meng, con Chase Young para ser exactos –me dijo Clay.

-Es cierto… –corroboró Keiko-, me he metido en varias páginas de la web y todas apuntan a una tal Wuya, es una experta en la utilización de explosivos ya que pudo instalar uno en una simple cafetería y luego en el Banco Omega... Y ustedes ya saben que tienen cámaras de seguridad instaladas en cada centímetro; sus habilidades de espía son superiores y de las adquisiciones como rehenes es su especialidad, es la mujer más buscada por todo el país.

-Además, ninguno de nosotros ha salido de la silla, nos podríamos perder fácilmente –dijo Omi.

-Vaya, pero tampoco es que apenas vamos a salir y nos la vamos a encontrar, lo que digo es que si las autoridades están conscientes de que hay una criminal peligrosa suelta deberían estar un equipo que se encargue de localizar a esta mujer y atraparla... Vamos chicos, aún cuando no iremos y nos quedemos aquí, nos podríamos topar con el asesino de Tubbimura –entre los miembros hubo un intercambio de miradas, guardaron silencio-. Hay inseguridad en todas partes, así que si salimos de la ciudad, hagámoslo por el club o ¿quieren que lo cierren? –me fui para atrás, dejándolos con esa reflexión. Uno dos y tres, ¿metí la pata otra vez? Omi se quedó mirando sus juguetes. Clay apoyó la mano en su semblante. Keiko se encogió en su asiento. El profesor esperaba una respuesta. Kimiko salió de repente:

-Jack tiene razón, debemos hacerlo por el club, aún cuando su inscripción haya sido de un día, él tiene el espíritu. Somos un grupo. Nosotros dos iremos... –esperamos las respuestas de los otros miembros.

-Me apunto –dijo Keiko.

-Yo también iré, compadres.

-Yo no sé, mis padres son un poquito sobreprotectores ya que son agentes de Chase Young, tendría que preguntarles... pero lo más seguro es que no me lo den, haré lo posible.

-¡Excelente! Mañana a las siete, en el colegio, en el autobús con el profesor Fung, vestidos como para ir al colegio. ¿Todos entendieron la instrucción? –asentimos con la cabeza-, se revoca la sesión.

Omi se bajó cómicamente con sus soldados chinos y, fue el primero en salir. Clay y Keiko se levantaron al mismo tiempo y salieron. Kimiko le gritó a Keiko que la esperara unos minutos, le propuso irse juntas a casa. Megan le dije que me esperara allá afuera.

-¿Te quedas a apagar las luces o prefieres que lo haga yo, Kimiko? –inquirió el profesor. Se nota que no es un tipo hablador, no habló para nada en la reunión.

-Descuide, profe, lo haré yo –el profesor asintió y se fue. Nos quedamos Kimiko y yo solos.

-¿Entonces la cita es para mañana a las siete uniformados?

-Correcto.

-Bien, nos vemos mañana –me di la media vuelta.

-La ciudad es peligrosa, Sr. Spicer, si fuera tú y a sabiendas que todos los jugadores andan detrás de mí iría armada… –miré por encima de mi hombro, Kimiko me miraba a los ojos, sus labios retuercen una sonrisa cínica-. Quiero que te memorices estas palabras: nuestro enemigo en común es Primero, debemos vencerlo a cualquier precio, por ello nuestro plan consiste en reunir a los otros diez y aliarnos. Solo juntos podemos atacar el problema, ¿entiendes la instrucción, Jack?...


El camino seguía empapado, no me atreví a caminar con Megan. Su sistema inmunológico y el mío son muy delicados. Nos tomamos el autobús de regreso a casa. La lluvia dejaron a Megan dormida. Ella madruga, no la culpo. En este pueblo si trabajan lento. El problema del tronco perduraba todavía a estas horas. Cuando nos bajamos, al igual que la primera vez cargué a Megan y me la llevé caminando por toda la cuadra hasta llegar a nuestra casa. La señora Pedrosa nos recibió un poco angustiada porque no habíamos llegado antes. Ah cierto se me olvidó avisarle. Me disculpé, le expliqué sobre el club y el atraso de nuestro viaje. Le dije que tendría que esperar hasta que papá llegara del trabajo para que me firme el permiso de ir a la ciudad. Ella se ofreció a hacerlo en su lugar ya que mi padre llegaba cansado del trabajo y a lo mejor se dormía inmediatamente después de llegar, pero insistí que debía ser él mirándola a los ojos. La mujer se dio cuenta de que mi ojo estaba hinchando.

-¡¿Pero qué es eso, Jack?! ¡¿por qué tienes el ojo morado?! ¡¿qué te pasó?! ¡¿te peleaste con unos chicos?!

-Descuide, señora, solo me pondré un poco de hielo y listo –seguí caminando, pero no me dejó y me sorprendió con una pregunta que jamás imaginé viniendo de ella:

-¿Fue mi hijo, cierto? –puse los ojos desorbitados (si es que podía), titubeé al principio, pero seguí caminando.

Ella me respetó mi decisión. Asentí con la cabeza y subí para dejar a Megan en su cuarto fue cuando la señora me gritó que mañana pasaría por la tintorería por nuestras ropas. No le contesté. Dejé a Megan dormir en su cama. Y luego me encerré en mi cuarto. Ayer tuve la brillante idea de romper la fotografía del anuario y recortar a Raimundo cuando era un niño, lo colgué en la parte posterior de mi puerta, ayer me robé la vajilla que la señora Pedrosa se compró (sí, fui el responsable), ahora que entro y salgo del cuarto agarro un nuevo cuchillo y lo lanzo hacia la foto. Justo en el centro. Tengo buena puntería. Hay que admitir cuando tienes un poco de inspiración eres capaz de cualquier cosa, fue una brillante idea. Me senté en el escritorio. Esa tarea la puedo resolver en un par de minutos y no tengo ánimos para hacerlo... Pensándolo bien, recuerdo las últimas palabras intercambiadas con la chica. Ella tiene razón. Si todos los jugadores están detrás de mí y estoy sometido a punta de pistola en este juego, y no se sabe si un jugador vive en la ciudad, es mejor que vaya preparado. Me arrimo hacia atrás y me pongo a ver mis afiches, rebuscando nuevas ideas. Un dos tres, me debo proteger. Me puse a navegar por el internet en los foros, no había nada interesante qué reportar (en comparación con el último artículo de Kitty_minene2033 en relación a la muerte de Tubbimura todo esto era basura).

Impensadamente se me ocurrió una idea fabulosa. Abrí mi gaveta y saqué mis viejos guanteletes de protección cuando manejo cosas metálicas muy calientes con el lanzafuego, están desgastados y se ven que no los he limpiado por años. Pero tengo una idea que revolucionará la historia del mundo de las armas. Me apresuro a revisar entre mis carcachas viejas y descompuestas, sacando todo, finalmente encontré lo que busqué: Una pistola de juguete, que ya no lo será hasta después que la modifique. Junto a estos guantes se convertirán en mis armas de combate. Bueno, debo admitir que no soy perfectamente un inventor porque no he creado nada nuevo sino agarro cualquier cosa y lo modifico en busca de un cambio. Como voy hacer con estas dos cosas. Toda la tarde me la pasé súper fajado, trabajando en el escritorio.

Casi se me olvidaba que tenía poder sobre la tecnología porque trabajaba a la antigua. Bueno, no sé si esto impacte mucho a Dashi de parte de su favorito, pero al menos sé que esto me durará por un buen tiempo. Quizá más adelante fabricaría otras armas, pero estas están bien porque pasarían desapercibidas y podría meterlas entre mis cosas. Finalmente terminé. Los guantes pasaron a ser unas piezas metálicas, gruesas y resistentes, detallé revestimientos en los dorsos con la intención de lazar posiblemente unos láseres o lanza proyectiles, uno de los guantes (el diestro) con un lente rojo en el dorso y en la palma que guardan un mortal cuchillo, las puntas de los dedos están descubierta para un delicado control, podrían servir perfectamente como un escudo y la pistola... ya no es un juguete, si no una pistola de rayos.

Quise probar si mis juguetes habían dado resultado. Me coloqué los guanteletes y presioné el botón principal encendido, se activaron los porta proyectiles y un escudo portátil como la daga. ¿Y la pistola? Pues parece un juguete, pero... La apunté hacia la fotografía de Raimundo y a punto de tirar el gatillo, me llaman, el rayo no golpea la foto sino me abre una herida en el dorso de la mano. ¡Funciona!, pero... mierda ¡cómo me arde! Salí hacia el baño, abrí el grifo y metí la mano. Me punzó un poco al principio. Jadeé, el dolor cesaría al momento, pero regresaría con mayor intensidad. Me volvieron a llamar. Bajé rápidamente. Era la hora de comer. Raimundo se presentó con una nueva excusa. La señora Pedrosa se levantó a interrogarlo porque llegaba tan tarde.

-Ay, ma, no te me pongas así solo se me hizo un poco tarde...

-A mí no me hablas como se te dé la gana, Pedrosa Raimundo, no es hoy es siempre. ¿Qué haces para que retardes tanto? Antes no eras así...

-Ya sabes, practico con la banda, ya te lo he dicho antes.

-A mí no me engañas, dime la verdad o tú padre tomará medidas –reprendió severa.

-No es necesario llamar a todo el mundo ¿sí?, es solo que tengo novia, he estado saliendo con ella estos últimos días y hace poco me dio el sí. Es una chica muy especial, quizá te la presente algún día, pero no pude porque no me sentí preparado.

-¿Una chica? ¿pero cuándo? ¿cómo es?

-Ya te dije, hace poco, es una chica encantadora. Estoy muy enamorado de ella, eso es todo, ¿está bien? –la señora estaba encantada con "su tan inesperada yerna maravilla". Esta conversación iba a prologarse (ahora el interrogatorio era una descripción detallada de la novia de Raimundo) de no ser porque llegó mi padre. La conversación se cortó. El siguiente plano fue que todos teníamos que cenar en familia. Aproveché en pedirle el permiso delante de los Pedrosa:

-Papá... me he metido en el club del periódico escolar...

-Qué bien, no sabía que tenías una vena de escritor, tu hermanastro está en el club de futbol, ¿no te gusta el futbol? A la mayoría de los chicos les encantan ese deporte...

-Sí, bueno eh... empero el futbol no es mi fuerte ni ninguna actividad física, eso es para los chicos atléticos como Raimundo.

-Además, papá, no había cupo. Solamente está el club de baloncesto donde está mi amigo Jermaine y el de jardinería que también está Clay, disponibles –intervino Raimundo.

-Tuvimos una reunión y bueno... El periódico está teniendo problemas, no hay mucha gente interesada en él y se propuso que debíamos ir a la ciudad en busca de noticias innovadoras. Es para mañana, pero no puedo ir si tú no me das tu permiso...

-¿Un permiso? Pero no me necesitabas aquí para dártelo le pudiste haber pedido a tu madre.

-Dijeron que debía pedírselo a mis padres...

-¿Y?

-Con el debido respeto, ella no es mi madre.

-Jack Spicer, esta conversación se termina aquí y ahora.

-¡NO! ¡Esta conversación sigue aquí y ahora! –lo remedé, levantándome de la mesa-. Desde que llegué aquí me has tratado como si yo no te importara en absoluto, le muestras más cariño y compresión hacia un extraño en tu casa, que a tu propio hijo.

-Jack Spicer, siéntate, él no es ningún extraño... Él es tu hermano, Raimundo, y yo a los dos los quiero por igual manera. No estoy parcializado, más te vale que vuelvas a sentarte y no levantes calumnias tan desagradables cuando comemos.

-¡Exactamente, yo que soy de tu propia sangre, me tratas como a un coleto y a Raimundo es totalmente diferente! ¡tú lo quieres más a él que a mí!

-¡ESO NO ES VERDAD! –mi padre se levantó para estar a mi altura, o más allá serían los términos correctos.

-¡¿Por qué no puedo gozar de los mismos privilegios que él?! ¡Raimundo ha mantenido una pantalla frente a ti durante estos años para que lo protejas como el niño consentido, apenas te volteas, saca las garras! ¡Raimundo no es ningún santo, desde el primer día me tiene bajo amenaza y este ojo morado es por su culpa! –lo acusé señalándolo, Raimundo bebió de su refresco normalmente-. Papá, si abrieras los ojos aunque sea un poquito, verás que intenté de todas las maneras de ganarme tu afecto, pero nunca yo pude... No sé como Raimundo lo pudo hacer en menos de tiempo que yo, no obstante, me sorprende que mi propia sangre no me crea, intente de buscar la verdad o ¡algo! –extendí los brazos-, siquiera trata de ponerte en mis zapatos, no tienes idea de cuánto me costó aceptar cuando fue el fin definitivo de nuestra familia... ¿es mi madre la razón de que estés así, no? Al venir aquí, te recordé a ella –mi pregunta suena más una afirmación. Pero la reacción de mi padre fue más exasperante. Mi padre me metió una de las más feas bofetadas que pude haber recordado jamás. No pude volver a erguir la cabeza.

-Nunca más... Vuelvas a hablar de eso mientras vivas aquí, no tienes el permiso ni vas a terminar de comer, ve a tu habitación y no salgas. Estás castigado –lo miré a los ojos luego, me di la vuelta y sin mirar atrás salí corriendo hacia mi habitación. Por desgracia, llegué a escuchar lo que dijo Raimundo para romper el silencio:

-Se los dije, era una mala idea traerlo aquí.

-Quizá tengas razón.

Oh mierda. Cerré la puerta con fuerza. Me tiré sobre la cama, me mordí el labio inferior en un esfuerzo por no llorar. Tranquilízate, Jack. Cualquier adolescente en el mundo tiene una vez en la vida problemas con su padre. Sí, pero no precisamente cuando vas con una chica linda mañana a una ciudad. Mi suerte es una mierda. ¡No, mañana voy a tomar esa buseta a como dé lugar! En esta casa no soy bien acogido, seguro que no me extrañaran y me meteré en un peor más grave cuando regrese. Pero le di mi palabra a Kimiko que yo iría. Pero hasta yo mismo me preguntaba de dónde venía esa actitud ahora. Jack Spicer no se mancha ni le importa la vida de los demás. ¿Por qué si me importa romper esta promesa? No conocía bien esa parte de mí. ¿Es que quería verla? ¿era eso? Fuera lo que fuese, estaba decido a ir.

Agarré mi mochila, metí las cosas esenciales como comida instantánea, una soda, un block de notas, un bolígrafo y por supuesto, mis guanteletes y pistola. Sé que quizá no tenga la caligrafía más bonita del mundo, pero estoy casi seguro que puedo escribir como mi padre y falsificar su firma. Una de las cosas que estoy orgulloso es mi habilidad para jaquear un sistema, las contraseñas de mi padre son demasiado estúpidas, me metí en la computadora e intenté entrar a la base de datos de su disco duro. Mi papá tiene una computadora para él solo en su cuarto. Revisando sus archivos, vi un documento escaneado con su firma. Arranqué una hoja de un cuaderno, la perfilé un poco más con unas tijeras y después me puse a escribir. Tras repetir varias veces la misma nota. Por fin me salió. La doblé solícitamente, la guardé. Me vendé la herida que ardía otra vez, envolviéndola con una gasa llena de agua oxigenada. Me vestí con ropas de colegio velozmente. Abrí la ventana y salté...


A/N: ¿A mí cuántos balonazos he esquivado? Odio cualquier deporte que use balones, sin ningún tipo de excepción. Soy un imán de balones. Siempre me gustó la natación. Y por supuesto, ver esas increíbles demostraciones de artes marciales. ¡¿Qué?! No se puede bonita y, lista y atlética a la vez. Como ustedes deberían saber, que me apasiona la música, a cada fic le asigno una canción. El opening podría ser: Eres el protagonista de tu vida, infla el pecho y camina (me gusta mucho esta canción, su ritmo frenético y la guitarra...). Y el ending: Perfect Trap (esta canción es adictiva para ser tan triste, me recuerda a un juego de niños bastante sádico). Bueno finalmente Jack se enfrentó a su padre y recibió una cachetada de recompensa. Uy que mala onda. Y como todo adolescente rebelde, él se fugó de la casa. Yo no lo haría, los que me conocen, por dos razones bastantes obvias. Este capítulo no avanzó mucho a decir verdad, pero apenas estamos empezando. El capítulo que viene es bastante bueno, no se lo pierdan. Porque conoceremos a otro elegido. Ya conocemos a tres: Jack, Tubbimura y Kimiko. Ahora nos vamos con el cuarto. Aún nos falta conocer más personajes, no se crean que esto es todo. Pues finalmente conocimos la identidad de la chica con que se sentó Kimiko en el autobús, no sé si recuerdan, pero ella es la mejor amiga de Kimiko que siempre están hablándose por teléfono en la serie. ¿Será una elegida? No sabemos. Clay, él no apoya las travesuras de Raimundo, pero de todos modos no dice nada, un alcahuete. Omi, como les dije anteriormente este personaje es uno de mis favs en este fic, no sé si se dieron cuenta, pero tiene una obsesión con los unicornios... Como un chiste, yo les recomendaría no quitarle el ojo de encima, parece un niño normal y feliz... Y curioso... Pero es un personaje muy complejo, tratar de entenderlo es como descifrar un juego. Y bueno, Fung actuó un poco más, aún no sé si tendrá más importancia a lo largo del fic. Pero está ahí por lo menos. Por fin ya nos enteramos cuál es la orientación sexual de Jack, es pansexual, ¿alguien tiene idea qué es eso? Pues a mí me pareció cuando lo leí por primera vez, inusual, decidí que mi personaje protagonista debía ser bastante complejo y difiere un poco con el típico protagonista que conocemos. Y Raimundo… Le prohibió que se acercara a Kimiko, ¿qué interés tiene este jugador de futbol con esta misteriosa chica? Bueno, ya lo sabremos cuando venga el tiempo. Algo que ustedes se van a dar cuenta es que todos los jugadores tienen un punto en común, que fue una de los impulsos que llevaron a Dashi a tomar la determinación para elegirlos en este juego. No diré nada. Dejaré que lo averigüen. Bueno, poder de la tecnopatía y telepatía... ¿Cuál es el nuevo poder por descubrir? ¿cómo será el otro jugador? ¿cuáles son sus planes? ¿será el Primero? (¡ah por cierto, ya nos enteramos cuál era el plan de Kimiko!), bueno todo eso y mucho más en el capítulo que viene de Los Juegos del Destino y les advierto que será algo explosivo. ¡Hasta la próxima!

PD: Personalmente creo que esta es una de mis obras más complejas, y personalmente quizá sea mi fic favorito entre todos los que he escrito, espero que lo amen tanto como yo.

Respondiendo a ubby09: ¿Qué hay de nuevo, vieja? Así que ya te habías visto Mirai Nikki, Higurashi y Another, ¿eh? Me lo tenías ocultando. Vaya que si me metiste en un compromiso... No, no soy sádica, como dije este fic no me lo vería en televisión. Lo que pasa es que comiquita no es lo mismo que en carne y hueso. No te hagas muchas ilusiones. Creo que te refieres a La Venganza de Hannibal por episodio. Me alegra que te haya gustado ese capítulo, espero lo mismo en este capítulo. Okey, eso ha sido todo. ¡Nos leemos!