A/N: Lamento la tardanza, y también lamento la falta de inspiración que hizo que este capítulo fuera terrible. Por hoy, sólo disculpas. Saludos, Nati.
Capítulo IV
En el momento en que susurró esas palabras, toda inseguridad salió de mi cuerpo, la vi alejarse, la vi marcharse sin mirar atrás, pero dentro de mí sabía que ella también había sentido algo… ella también lo notó. No fue un error en absoluto, no fue un error en lo más mínimo.
Me tardé más de unos minutos para entrar a mi casa, sentía la dura puerta contra mi espalda y la fría noche en mi rostro, pero sólo podía quedarme ahí, viéndola marchar. Me toqué los labios porque simplemente creía que era un sueño, hermoso sueño si me lo preguntan, mis labios calientes y un poco húmedos me llenaban el corazón de alegría, de verdad Santana me había besado, de verdad mi mejor amiga me había besado. Cuando ya vi que se había alejado lo suficiente, salté de felicidad cual niño dando su primer beso. Qué hubiera dado por besarla una vez más, correr tras ella y besarla, una y otra vez, sentía que era Santana a quien quería besar por siempre, quería besarla hasta mis últimos días.
Entré a mi casa, por que de verdad el frío ya me estaba congelando, lo único que seguía tibio en mí, eran mis labios. Era como si el aliento de Santana aún siguiera vivo en mi boca, como si el sabor de ella se hubiera quedado impregnado en mi, cada uno de mis sentidos respiraba "Santana", absolutamente todos, mis ojos aún se maravillaban con su rostro luego de besarme, su boca como pidiendo aliento, sus ojos cerrados con sutileza, sus manos aún unidas con mi cintura, cada imagen que golpeaba mi cabeza me hacía desearla más y más. Corrí a mi habitación, y no pude hacer más que lanzarme en mi cama e imaginarla conmigo una y otra vez, sentía su olor llenando la habitación, sentía la tibieza de su cuerpo aún en las puntas de mis dedos, sentía hasta el ritmo de su respiración, el sonido de su latir… sin duda, hoy no dormiría.
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Al día siguiente, el sol pareció ser más brillante de lo normal para Brittany, y como todos los días, la primera persona que impactó su recuerdo fue Santana, a quien le envió un mensaje como lo hacía siempre, el problema era, que hoy nada era como siempre. Miró su teléfono con nerviosismo y escribió lo primero que se le vino a la mente, las palabras más honestas que pudo encontrar.
San, eres tú de quien estoy enamorada, eres tú a quien yo amo. Ayer fue como un sueño del que no quería despertar, de verdad te amo.
En cuanto terminó de escribirlo, miró la pantalla iluminada y leyó en voz alta lo que había escrito, debatió unos cuantos minutos consigo misma, pensando si debía enviarlo o no. Finalmente desistió y borró todo, en su lugar escribió: Buenos días San, te quiero. Con un mensaje así no tendría problemas, no era comprometedor ni nada, era lo mismo de todos los días, pero con un sentimiento completamente distinto. Lo envió y se arregló para la escuela, pero de pronto sintió como su teléfono sonaba y por un momento, su corazón se detuvo. Lo tomó con gran velocidad y vio en su pantalla San junto a un corazón, una sonrisa invadió su rostro y rápidamente abrió el mensaje, Santana jamás le respondía nada de lo que enviaba temprano en la mañana, y hoy por primera vez en años tenía una respuesta. La mente de Brittany ideó miles de mensajes en milisegundos así como "Brittany yo no te quiero, te amo" o "Brittany, realmente estoy enamorada de ti", las posibilidades eran infinitas y en la cabeza de Brittany todas eran posibles. El mensaje se abrió y la joven rubia lo leyó con tranquilidad… Britt, nadie puede saber lo que pasó. Ni una palabra más, ni una palabra menos; realmente esto no estaba en sus posibilidades, no supo que responder, no supo como actuar, sólo tiró el teléfono con tristeza sobre la cama y sintió como las lágrimas volvían a empañar sus ojos. Sin embargo lo ignoró y salió de su casa rumbo a la escuela, mientras caminaba mirando el suelo y tratando de idear excusas para lo que había pasado anoche, pero sólo podía recordar lo bien que se había sentido besarla, lo extraordinario que era estar junto a Santana en una actitud completamente diferente, en una actitud de amor.
El sonido de una bocina la sorprendió, pero completamente ida en sus pensamientos la ignoró, el auto hizo sonar de nuevo su bocina y esta vez Brittany miró a un costado.
-Britt, estás sorda o algo?- molestó Santana por la ventana de su auto. Brittany sintió como las lágrimas desaparecían de sus ojos y una sonrisa aparecía en sus labios.
-Es temprano, jamás pensé que podrías ser tú.- respondió la joven rubia mientras se acercaba al auto.
-Lo sé, pero tenía que hablar contigo…- dijo Santana un poco nerviosa, mientras veía como la rubia subía a su auto.
-No es necesario San, leí el mensaje.- dijo Brittany con falsa alegría pero claramente un dejo de tristeza se notaba en su voz.
-Entonces no hay resentimientos?-preguntó la morena con nerviosismo. Brittany la miró de inmediato, "resentimientos" por qué habría de tenerlos, que Santana –su mejor amiga- fuera heterosexual y que no sintiera nada por ella, no era algo que hiciera a propósito, por qué habría de guardarle rencor…
-Resentimientos?-preguntó sin comprender.
-No lo sé, cuando… -titubeó Santana.
-Nos besamos.- habló de inmediato Brittany.
-Claro… bueno…se sintió diferente.- terminó Santana.
-Lo sé, pero sentiste algo, acaso?- preguntó Brittany como increpándola, sin embargo con esperanza.
-No, claro que no!- respondió de inmediato Santana.- No soy gay.- dijo mientras miraba a su mejor amiga como tratando de repetir la pregunta.
-No soy gay, Santana.- dijo con molestia ante la permanente mirada de la morena.
-Entonces sólo… volvamos a lo que siempre hemos sido, las mejores amigas.- dijo la morena con una sonrisa, que fue seguida por otra de la joven rubia. Sin embargo, Brittany sentía que todo era una mentira, aunque, ella no era gay… sólo le gustaba Santana. Era sólo ella quien hacía latir su corazón de esa manera tan especial, era sólo la morena la que despertaba en ella más de mil cosas nuevas cada día con una simple mirada, con una simple sonrisa podía llenar todo su mundo con colores que jamás había visto, pero ya le había quedado claro que todo eso era imposible, ya había comprendido que Santana nunca podría sentir cosas por ellas, y si las sentía, nunca, pero nunca las admitiría, por que simplemente ella no era gay.
En cuanto llegaron a la escuela, todo seguía igual que siempre, las chicas hablaban cada vez que veían a Santana pasar, se burlaban y le decía las cosas habituales, pero esta vez Brittany no podía hacer oídos sordos, cada palabra que decían esas chicas, la herían en lo más profundo porque era su Santana, pero luego se maldecía en silencio porque en realidad no era más que su amiga Santana. Caminó a su casillero y sintió como alguien tocaba su hombro, rápidamente miró y le sonrió al chico que la miraba con alegría.
-Hola Mickey!- dijo Brittany con una sonrisa.
-Hola Britt.- dijo el chico mientras notaba como Santana rodaba los ojos al escuchar como la chica le decía.- Hola Santana.- saludó cortésmente el chico.
-Hola Mike.- saludó velozmente la morena.
-Cómo están hoy?- preguntó Mike mientras caminaba junto a ambas chicas.- Vi que se fueron muy temprano de la fiesta.- dijo con complicidad mientras miraba a Brittany, sin embargo la mirada de la rubia no fue lo que esperaba.
-En realidad fue una fiesta bastante aburrida y ya sabes, la escuela.- contestó de inmediato la joven rubia. Santana mientras tanto parecía ignorar esa pequeña conversación, sacaba las cosas de su casillero con rapidez y antes de que Brittany pudiera decir algo se marchó.
-Sucede algo, Britt?- preguntó de inmediato Mike al ver que Santana se marchaba.
-No lo sé Mike, creo…- Brittany no pudo terminar la frase por que un mensaje hizo sonar su celular, otra vez el nombre de su mejor amiga iluminaba la pantalla y rápidamente lo abrió. "Britt, no digas ni una palabra, si alguien se entera sabré que abriste la boca." El corazón de Brittany sufrió tal vez, el golpe más duro que la han dado, sus ojos se llenaron de lágrimas, sentía en su estómago una especie de nudo, nauseas, su cabeza comenzó a doler de inmediato y sintió como su cuerpo se debilitaba de a poco.
-Britt, estás bien!?- preguntó asustado el chico, al ver el estado de su amiga.
-No Mike…- sollozó con fuerza, mientras Mike de inmediato la rodeó con sus brazos. El chico no dijo ninguna palabra, sólo la abrazó con ternura, dejó que Brittany llorara tranquila, sin embargo su corazón se rompía, los amigos no dejan que otros lloren así, y Brittany, siempre sería más que su amiga.-Mike… soy una estúpida!- dijo angustiada la joven rubia. Mike, desesperado, tomó su mano y caminó junto a ella, lo más lejos de esos pasillos, la llevó a las graderías de la cancha de fútbol y ahí esperó que se calmara.
-No eres estúpida.- fue lo primero que dijo el chico al ver que Brittany se calmaba. La rubia no lo miró, mantuvo su cabeza clavada en el suelo, viendo como sus silenciosas lágrimas empapaban el metal de las gradas.- Hey…- susurró Mike, mientras buscaba la mirada de la chica.- No lo eres.- dijo al ver sus ojos azules.
-Mikey… ella simplemente no me ama.- dijo, por fin luego de unos cuantos minutos.
-Britt, tranquila.- dijo el chico con cariño.
-Nos besamos.
-Y entonces, cuál es el problema?
-Este es el problema…- dijo Brittany mientras le enseñaba el mensaje que estaba en su celular. El rostro de Mike reflejó tal vez la más molesta expresión que la rubia le haya visto jamás.
-No sé que decir…- dijo el chico molesto, mientras trataba de quitar el disgusto de su rostro.- Qué esperas que diga Britt?
-Mike… no entiendo por qué te molestas!
-Cómo no lo voy a hacer, acaso no lees el mismo mensaje que yo!- dijo Mike mientras empuñaba sus manos y se volteaba para no decirle a Brittany lo que pensaba acerca de su mejor amiga.- Lo vale?
-Disculpa?- preguntó Brittany un poco confundida.
-Te pregunté si es que lo vale… vale esta humillación?- repitió Mike, mientras se volteaba más tranquilo.
-No lo sé…
-Y por qué no lo sabes?
-Cuando nos besamos le dije que no se preocupara, que había sido un error… ella me dijo que no, que no había sido ningún error.- dijo con tristeza mientras recordaba lo feliz que se había sentido esa noche.
-Crees que ella quiere algo serio… tal vez no contigo, pero con alguien?
-No lo sé, nunca se lo he preguntado.
-Britt…- habló el chico con tranquilidad.- Ten cuidado.
-Mike no es como si fuera a hacerme daño a propósito.- la defendió molesta Brittany.
-Britt, yo eso lo sé, sin embargo ten cuidado. Cuida tu corazón, ya que si de verdad la amas, debes ser paciente.
-Lo soy Mike!
-Ay Britt…- dijo el chico con su voz entrecortada, tal vez por rabia o sencillamente por tristeza.- cuida tu corazón, es tan hermoso, no dejes que nadie te lo rompa.
-Por qué dices eso, Mike?- preguntó más calmada Brittany.
-Brittany, amar a alguien que tal vez no te corresponde es doloroso, verla sonreírle a alguien más, saber que no eres tú en quien piensa, creer que su corazón le pertenece a alguien más… es doloroso.
-Mike…- recapacitó un momento Brittany al recordar que el chico le había confesado sus sentimientos por ella.
-Descuida, sólo quiero que lo tengas en mente.- dijo el chico como leyéndole la mente.- Si de verdad la amas, espera…
-Pero Mike, que pasa si espero y cree que no he intentado nada por su amor?
-Entonces esa persona no te merece.- habló Mike tranquilo.- Si Santana cree que después de todos estos años, tú nunca has hecho algo por ella… pues, sinceramente, no vale la pena.- dijo el chico sentándose junto a su amiga.
-Qué debo hacer entonces?- preguntó Brittany mientras apoyaba su cabeza junto al hombro del chico.
-Has pensado que tal vez solo fue algo de una noche, que sólo estaba ebria y en realidad… no sé… no le gustan las mujeres?
-He tratado de convencerme de eso Mikey… pero sé que ella lo sintió.- habló Brittany mientras sentía como su piel se erizaba ante el recuerdo de ese beso.- Sintió ese "algo", sentí que era lo correcto. Sé que ambas lo sentimos.
-Entiendo… bueno, entonces ahora sólo debes esperarla.
-No soy buena para eso.- dijo de inmediato Brittany. El chico rió de inmediato y le dio un pequeño beso en la frente.
-Lo sé.- dijo Mike poniéndose de pie y estirando su mano para que la joven rubia la tomara. Brittany, más tranquila, vio como el chico le ofrecía una gran sonrisa y sin dudarlo lo abrazó.
-Gracias Mike.- susurró Brittany, mientras sentía como el corazón del chico latía con fuerza.
-No hay de qué...- susurró de vuelta el chico. Luego de unos minutos, el chico se separó y juntos bajaron las escaleras, caminaron hacia la escuela y se separaron al escuchar la campana para el almuerzo.
Brittany esperó como siempre junto al casillero de su mejor amiga, sabía que Santana era un poco lenta para salir de cada sala o algunas veces se distraía por los comentarios de las chicas acerca de ella y se ponía a discutir, así que Brittany sólo esperaba.
-Cómo te fue con tu novio?- preguntó Santana mientras se acercaba por detrás de la joven rubia.
-Ya te he dicho… no es mi novio.- contestó un poco molesta Brittany, mientras se volteaba con velocidad para enfrentar a su amiga.
-Es guapo, harían una linda pareja.- dijo Santana.- Además, le gustas.
-Qué tal la clase?- preguntó Brittany ignorando el comentario de Santana.
-Nada interesante… un chico me invitó a salir, sólo eso.- habló con normalidad la morena. Los celos en un instante se estancaron en la garganta de Brittany, sentía nauseas, y sinceramente, quería llorar. Santana la miró con tranquilidad, como esperando el comentario de su mejor amiga.
-Es… es guapo?- habló Brittany con asco.
-Sí, lo es!- dijo con entusiasmo Santana, lo que hizo que su corazón doliera aún más.- su nombre es Derek, es del equipo de hockey.
-Nunca me habías hablado sobre él…- continuó Brittany con tristeza.
-En realidad nunca pensé que me invitaría a salir, siempre coqueteamos en la clase de historia, pero esta vez se sentó junto a mí y me invitó a salir.
-Me alegro mucho…- mintió Brittany mientras sentía que las lágrimas comenzaban a escaparse.
-Vamos a almorzar?- preguntó la morena mientras cerraba su casillero.
-En realidad no me siento bien, creo que iré donde la enfermera.
-Quieres que te acompañe, Britt?- habló de pronto como la antigua Santana, esa Santana que solía preocuparse por ella, que no planeaba alejarla y demostrarle a cada segundo que le gustaban los hombres.
-No, estoy bien. Tú anda, nos vemos después de clases?- preguntó Brittany con falsa alegría.
-Claro, nos vemos.- dijo Santana, y con cariño le dio un beso en la mejilla.- espero que te sientas mejor Susan.
Brittany sonrió y velozmente se volteó, caminó a toda velocidad hacia el baño, y sólo allí dejó que sus lágrimas cayeran, el corazón le dolía, ¡por qué le haría algo así! O tal vez ella era la tonta que se había hecho ilusiones sólo por un simple beso y unas simples palabras. Tal vez era tiempo de olvidarse de Santana, darse cuenta de que su mejor amiga jamás sentiría algo por ella, de que le gustaban los chicos y de que nunca, nunca, nunca se fijaría en alguien como ella. Y lloró todo el almuerzo sin dejar de pensar que Brittany Susan Pierce, jamás dejaría de ser una idiota y que Santana López jamás la amaría.
