Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter, y sus personajes, pertenecen a J.K Rowling, lo cual quiere decir que nada me pertenece salvo la historia.


CAPÍTULO 4º.

Ronroneo, ronroneo, maullido, pata mullida dándole en la cara. Ginny había memorizado la pauta que seguía Crookshanks que pululaba libremente sobre su cama, exactamente sobre ella. Era sábado por la mañana, no había clase, no tenía tareas pendientes ni entrenamiento de quidditch, durante la semana tuvo que cumplir varios castigos entre ellos limpiar durante 3 horas los calderos de la clase de pociones y la noche anterior se la había pasado junto a Harry yendo de un lado para otro para encontrar a Hermione. En ese caso ¿por qué no la dejaban dormir hasta que quisiera? Además hacía frío y estaba realmente calentita y cómoda dentro de la cama. Se arrebujó aún más en las mantas. Ronroneo, ronroneo, maullido más alto al lado de su oído, pata mullida dándole en la mejilla de nuevo.

- ¡Maldito minino pulgoso escupe bolas de pelo! - Gritó Ginny malhumorada tirando las sábanas que la cubrían, provocando que el gato saltara de la cama al suelo apresuradamente, pero de forma elegante, por el brusco movimiento de la pelirroja.

Al incorporarse y mirar a su alrededor se percató de que era la última en levantarse y salir de la habitación. Masculló otra maldición en contra del felino que la observaba sentado expectante desde la cama de su dueña. La pelirroja estuvo a punto de tirarle algo cuando observó lo que tenía entre las patas, su cuenco de comida.

- ¿Cómo has hecho para subir el cuenco ahí? - Preguntó Ginny medio dormida. - Voy a darle recuerdos a Hermione sobre tí, bola peluda. - Señaló al gato amenazadoramente.

Éste, la ignoró y puso una de sus patas sobre el cuenco. Y otro maullido por parte del animal. Ginny estaba segura de que si escuchaba otro maullido más Hermione necesitaría una nueva mascota. Farfullando cosas incomprensibles se levantó de la cama, se quitó el pijama y se vistió. Sacó su varita pero dudó. Sus neuronas no estaban lo suficientemente despiertas cómo para realizar el más simple hechizo. Por eso, prefirió utilizar el saco de comida que la castaña había comprado hacía unos días. Estuvo insistiendo a sus padres para que se lo mandaran con una lechuza, pero éstos no estaban seguros de que llegara el paquete entero. "Lechuzas glotonas" pensó Ginny irritada.

Buscó el paquete de comida gatuna que para su sorpresa estaba intacto. Quedó estática observando atentamente el envase impoluto. "Se lo mandaron a principios de semana" pensó Ginny. Entonces su vista se dirigió a Crookshanks que seguía con la pata en el cuenco y la miraba con la cabeza ladeada. Posó de nuevo su vista sobre el paquete que sostenía en la mano. Miró varias veces más en ambas direcciones hasta que su cerebro dormido pudo relacionar conceptos. Abrió los ojos despejando sus dudas al oír el lastimero maullido proveniente del animal. Abrió el paquete, se aproximó a la cama de Hermione donde estaba el gato. Cogió el cuenco y vertió abundante contenido del paquete. El peludo felino se abalanzó sobre la comida con desesperación una vez que el cuenco estuvo a su alcance.

- Te has buscado la vida tú solo durante esta semana para comer algo, de eso no me cabe duda. - Comentó Ginny mirando cómo el gato se terminaba la comida. - Lo que me extraña es que Hermione no te haya dado de comer. Ahora que lo pienso... - Ginny advirtió que en toda la semana era la primera vez que veía a Crookshanks en la habitación cuando, normalmente estaba allí todo el tiempo. - Tu también has notado que está rara, ¿eh? - Continuó hablando mientras cogía al felino en sus brazos, que ya se había terminado la comida, y le acariciaba la cabeza. Ahora no estaba ni si quiera enfadada.

Dejó cuidadosamente al gato sobre el baúl a los pies de la cama de la castaña. Reparó en las flores que se encontraban allí. "La noche anterior parecían más frescas" pensó Ginny al sostener una en sus manos. Pensando que no se notaría, cogió una y bajó a la sala común desanimada. Allí se encontró a Harry y Ron jugando una partida de ajedrez mágico. Saludó a los chicos pero estaban tan ensimismados que ni la escucharon. Carraspeó una, dos y tres veces hasta que por fin Harry reparó en su presencia.

- Ah! Buenos días Ginny. - Saludó Harry tontamente.

- Buenos días, sí claro. - Gruñó la pelirroja a la que volvía el mal humor.

- Hola. - Fue el escueto saludo de su hermano que sonrió triunfante antes de decir. - jaque mate. - Miró a Harry, éste miraba el tablero intentando hacer algún tipo de movimiento pero vio que había perdido.

- Soy muy malo en esto, Ron. - Sonrió el moreno ante otra nueva derrota.

- Falta de práctica. - Mencionó el pelirrojo haciendo un gesto con las manos para restarle importancia. - Por cierto Ginny, ¿estás lista? - Preguntó dirigiendo la vista hacia su hermana.

- ¿Lista? ¿Para qué? ¿Qué pasa? - Inquirió alarmada la chica.

- Para la excursión a Hogsmeade. - Explicó ingenuamente.

- ¿Era hoy? - Volvió a preguntar la pelirroja, ahora más alterada.

- Claro que era hoy. - Respondió Ron incrédulo de que su hermana no supiera cuando era una excursión a Hogsmeade. Miró a Harry para encontrar apoyo, pero vio en su cara el mismo reflejo de sorpresa que había en la de Ginny. - ¿No os acordábais de que hoy era la excursión? - Preguntó atónito.

- La verdad es que no. - Respondió Harry por ambos.

- Voy a buscar a Hagrid, necesito que me ayude con Crookshanks, últimamente está más arisco de lo normal. ¿Vienes Harry? - Cuestionó intencionalmente Ginny para cambiar de tema.

- Emm... Sí, claro. ¿Vienes Ron? - Preguntó Harry a su amigo que se entretenía en poner las piezas nuevas en el tablero. En ese momento entró Neville en la sala común y saludó a los tres amigos.

- Hola. - Saludó amigablemente el recién llegado.

- Hola. - Dijeron los demás.

- ¿Estáis jugando al ajedrez mágico? - Preguntó al ver el tablero en la mesa.

- Acabamos de terminar. - Respondió el pelirrojo.

- ¿Puedo jugar? - Le preguntó a Ron.

- Claro, Harry iba a salir con Ginny a buscar a Hagrid. - Asintió éste sonriendo al haber encontrado a un nuevo rival para otra partida. Harry se levantó para dejar a Neville su sitio frente a Ron. Neville se quedó estático cuando miró la mano de Ginny.

- ¿Cómo has conseguido una Flor de Fuego? - Preguntó asombrado con los ojos como platos provocando que los ojos de los cuatro se centraran en la mano de Ginny con la que sostenía la flor que minutos antes había cogido.

- ¿Una Flor de Fuego? - Inquirió a su vez la pelirroja mirando lo que sostenía en su mano.

- Sí, son muy difíciles de conseguir. Se le llama Flor de Fuego por el color de sus pétalos y porque, según los muggles evita que te lancen un maleficio porque el fuego es purificador o algo así. Lo dimos hace un par de semanas en estudios muggles. - Explicó el muchacho.- Pero es sólo una teoría muggle. En realidad sus propiedades son muy variadas y dependiendo de con que otros elementos se mezcle, se pueden hacer poderosas pociones o incluso hacer que algunas otras plantas crezcan más sanas. Sin embargo, sería si estuvieran recién cortadas éstas... - Mencionó inspeccionando la flor en la palma de la mano de la pelirroja. - hace un par de semanas que las cortaron. - Finalizó su explicación.

- ¿No te podrías estar equivocando respecto a la fecha? - Preguntó de manera prudente Ginny.

- No. - Respondió cordial pero firme Neville. - Ves esto de aquí - Señaló los filos de los pétalos. - eso puede darte una idea de hace cuanto las cortaron, y éstas fue hace aproximadamente unas semanas. - Aclaró sonriente al ver que la pelirroja mostraba verdadero interés en su explicación.

- Ginny ¿esa no fue la misma Flor que mamá plantó en el jardín y le dijo a los gemelos que no tocaran. No hicieron caso y les irritó la piel hasta el punto de que parecían un mejunje andante por la cantidad de crema que les tenían que poner para que no se le infectara más? - Preguntó Ron mirando la flor que sostenía su hermana.

- Cierto, tienes razón. - Corroboró Ginny al recordar por qué esa flor le era familiar.

- Eso es porque harían que la savia se derramara y entrara en contacto directo con la piel. - Aclaró de nuevo Neville.

- Intentaban hacer unas bombas explosivas con savia de esa planta para "gastar algunas bromas" pero les explotó en la cara. - Explicó Ron sin poder coneter una carcajada.

- Gracias chicos. - Les agradeció Ginny sonriendo un poco. - Nosotros nos vamos. ¡Que os divirtáis! - Mencionó Ginny antes de salir de la sala común despidiéndose de su hermano y de Neville.

- ¿Qué es lo que pasa? - Preguntó Harry una vez estuvieron lejos la torre de Gryffindor.

- Hermione no le ha dado de comer a Crookshanks en toda la semana. Además me he dado cuenta de que antes pasaba mucho tiempo en la habitación y ahora apenas se le puede ver por allí, me refiero al gato. - Respondió en tono neutro la pelirroja mientras aceleraba el paso cuando llegaron a los jardines.

- ¿Que Hermione ha hecho qué? - Inquirió Harry incrédulo.

- Crookshanks me ha despertado esta mañana y casi me tira el bol de comida a la cara para que se lo llenara de alimento gatuno. - Explicó la pelirroja. Harry se paró ante el comentario algo exagerado de su amiga. - Es cierto. - Se defendió ella ofendida por la mirada algo escéptica de su amigo.

- ¿Por eso vamos a buscar a Hagrid? - Cuestionó el moreno intuyendo que no iban en esa dirección.

- No vamos a buscar a Hagrid. - Le confirmó Ginny. - Vamos a... buscar a... Parkinson. - Declaró la pelirroja dejando a Harry en shock. Tras el sobresalto inicial el moreno comprendió a que se refería Ginny. - Lo del bosque prohibido, lo de Crookshanks y ahora lo de la Flor de Fuego. - Enumeró preocupada la pelirroja. - Tenemos que buscar a Parkinson ahora, porque si va a Hogsmeade no podremos hablar con ella. - Razonó la pequeña Weasley.

- Nos daremos prisa en localizarla. - Comprendió Harry acelerando el paso.

Primero buscaron por los alrededores del colegio sin alejarse demasiado del enorme castillo. Después investigaron el lago, los invernaderos donde daban herbología y el campo de quidditch sin resultado. Finalmente decidieron buscarla en el interior del castillo. Entraron por las puertas dobles de roble. Ginny se detuvo delante de la escalera de mármol que conducía a la primera planta. Harry que había subido un par de escalones, se quedó observando como su compañera dirigía su mirada hacia una puerta situada al norte y a su derecha. La puerta que llevaba a las mazmorras y de allí a la Sala Común de Slytherin. Ginny titubeó pero lentamente avanzó por las escaleras subiendo a la primera planta para continuar su búsqueda.

Buscaron en la clase de estudios muggles, defensa contra las artes oscuras e historia de la magia. Tras el vestíbulo al terminar la escalera de mármol se encontraron con el despacho de McGonagall. Parkinson les había dicho que la profesora estaba enterada del cambio de actitud de Hermione y, que le encargó personalmente a la Slytherin que la vigilase. Esperaron en el mismo sitio por si percibían alguna entrada o salida de aquél despacho, pero desistieron al cabo de media hora. Finalizaron su búsqueda en la primera planta al entrar en la enfermería y no encontrar a nadie.

En la segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima planta tampoco encontraron a la Slytherin. Sin querer abandonar su búsqueda, continuaron por las torres. Tras el fracaso de la torre de astronomía, prosiguieron con la torre oeste para finalizar por la lechucería. No buscaron ni en la torre de Gryffindor ni en la de Ravenclaw por razones obvias.

Desanimados ante su fracaso en encontrar a Parkinson volvieron a la sala común de Gryffindor. Al llegar, advirtieron que la hora de la comida había pasado y todos los alumnos que tenían permiso se encontraban preparándose para la excursión a Hogsmeade. Sus rostros casi tomaron una mueca de terror, pero al cabo de unos segundos Ginny sonrió.

La pelirroja convenció a Harry para que se preparase lo más rápido posible, así serían los primeros en llegar. El moreno no entendía qué quería hacer su amiga, principalmente porque no se había tomado la molestia de explicárselo, pero supuso que le apremiaba por alguna razón. Fueron los primeros en estar listos de Gryffindor y Hufflepuff aunque tuvieron que abrigarse mucho porque comenzó a nevar. Cuando llegaron a las puertas de la entrada para darle a McGonagall la autorización notaron que los Slytherin se habían marchado antes. Esto, en vez de amilanar a Ginny la hizo sonreír aún más. Se encontraron con Ron, Neville y Luna en la puerta. Después de saludarse emprendieron el camino a Hogsmeade.

Entre bromas y algún que otro comentario contra Snape llegaron al pequeño pueblo cercano al castillo. Se dirigieron a la posada de las Tres Escobas rápidamente. Era una taberna caliente, llena de gente, bullicio y humo. Al contrario de lo que esperaban, los Slytherin parecían haber desaparecido pues no vieron a ninguno ni fuera ni dentro de la posada. Pidieron 5 cervezas de mantequilla a madame Rosmerta, la dueña, que se acercó a saludarlos y tomar su pedido. Tuvieron una amena charla con muchas risas por algún que otro comentario realizado por Luna y secundado por Neville, Ron o incluso Harry.

En un determinado momento Neville dijo que se marchaba a Dervish y Banges para reparar la recordadora que le regaló su abuela. Luna decidió acompañarle mientras Ginny y Harry terminaban sus bebidas. La pelirroja dijo que necesitaba comprar una pluma nueva. Ron quería ir a Honeyduckes la tienda de caramelos, por lo que se dividieron. Cuando Ginny y Harry se acercaron pudieron ver no muy lejos a Malfoy y Parkinson. La pelirroja sonrió porque ahora estaba más que segura de que su plan funcionaría, pero el problema era Malfoy.

- Harry nos reuniremos en frente de la casa de los gritos. - Decretó Ginny a modo de despedida poniendo en marcha la idea que tuvo en el castillo.

- Vale. - Le dio tiempo a contestar al muchacho viendo como su amiga se marchaba apresuradamente.

Ginny siguió a la pareja de Slytherin con cautela durante un rato. Evitó acercarse demasiado o que la vieran. Observó que caminaban muy juntos, más que de costumbre. Le extraño el hecho de que se mostraran tan cercanos. Sin embargo cierta tensión era casi palpable. Vió como cada intento de Malfoy por acercarse, era frenado de manera sutil por la Slytherin. Pasaron por delante de la casa de las plumas, en la calle principal, para dirigirse a una calle lateral donde se situaban un pequeño salón de té.

Los Slytherin pararon para tener una pequeña conversación, o debate en opinión de Ginny, sobre entrar o no. La pelirroja se agachó e hizo una bola de nieve de considerable tamaño y compacta. Los gemelos le habían enseñado a hacer ese tipo de bola de nieve para que al estrellase contra el objetivo fuera más contundente. "Es una buena ocasión para ponerlo en práctica" pensó divertida. Salió de su escondite y apuntó a la cabeza de Parkinson. Lanzó la bola.

- Parkinson. - Llamó la pelirroja obteniendo la atención de los dos Slytherins. Provocando que se girasen y justo en ese momento su proyectil diera en plena cara de la Slytherin. A su pesar Malfoy no pudo contener una sonrisa burlona. Mientras que Parkinson permanecía estática con restos de nieve en la cara. Con un excesivo remilgo se quitó los trozos de nieve. Ginny sonreía burlona desde el lugar que había lanzado la bola.

- ¡Voy a matarte Weasley!. - Amenazó Parkinson con voz lúgubre y mirada asesina.

- Eso lo veremos Parkinson. - Ironizó Ginny para comenzar a correr.

- Voy contigo. - Se ofreció Malfoy antes de que Parkinson fuera tras la Gryffindor.

- Si vienes conmigo no tendré quien me cubra por lo que le haga a Weasley. - Explicó Parkinson tranquilamente.

- Está bien, pero antes de irte dame un beso. - Casi exigió el rubio.

- Voy a perderla. - Masculló malhumorada Pansy. Dicho eso, se alejó corriendo en la misma dirección que la pelirroja lo había hecho dejando a un aturdido Malfoy.

Al dirigirse a la calle principal vio a Ginny, esperándola preparada para salir corriendo en cuanto la viera. Soltó un par de improperio contra la pelirroja y ésta, comenzó a correr por la calle principal. La siguió de cerca pero, Weasley le llevaba ventaja. Observó que su carrera las estaba alejando del pueblo para dirigirse a la casa de los gritos. Desde que los siguió y le lanzó la bola de nieve supuso que Weasley no era una suicida sino que habría pasado algo con respecto a Hermione para que hiciera algo tan drástico. "Aún así, voy a matarla" Masculló la Slytherin al llegar a la que efectivamente era la dirección en la que le había llevado la pelirroja.

Ginny jadeaba por la carrera, puso sus manos sobre las rodillas para intentar tomar más aire. La Slytherin se aproximaba hacia ella. En ese momento vio a Potter allí, esperándolas. El muchacho miró enfadado y divertido a Ginny. No se imaginaba lo que había echo, pero conseguir que una Slytherin fuese detrás de ella, aunque fuera para matarla porque la cara de Parkinson no daba a entender otra cosa, era todo un mérito. Al quedar un metro de distancia Pansy sacó su varita amenazadoramente y apuntó hacia Ginny.

- Antes de que la mates tenemos que hablar contigo. - Intervino Harry poniéndose delante de Ginny, que ya estaba cogiendo con la mano su propia varita.

- Eso podrá esperar hasta que la mate, Potter. - Amenazó la Slytherin, estaba realmente enfadada.

- Lo que tenemos que decirte es más importante. - Siguió el joven. La Slytherin siguió unos segundos más con la varita en la mano apuntando al pecho de Harry mientras mantenía un rostro inexpresivo. De forma calculada fue bajando la varita.

- Es sobre Granger. - Afirmó más que preguntó la Slytherin. Harry asintió.

- Ginny a descubierto esta mañana que Hermione llevaba una semana sin alimentar a Crookshanks, su gato. Además de que éste no ha aparecido en todo ese tiempo en su habitación salvo hoy, que curiosamente ella no estaba. - Explicó Harry. En un principio quería haberle dicho lo del bosque prohibido, pero debería mantener un orden.

- También descubrimos que flor es la que pone debajo de su cama. - Añadió Ginny saliendo de detrás de Harry. Parkinson la observaba en silencio, impasible. - Es una Flor de Fuego. Neville nos lo dijo y también dijo que los muggles lo utilizan como una protección contra maleficios, como una superstición. Lo más curioso, es que Neville dijo que esa flor en particular había sido cortada hacía un par de semanas. Cuando nosotros vimos a Hermione con ella el día anterior. - Comentó intencionalmente haciendo referencia a sus anteriores palabras en la reunión de la lechucería.

- ¿Os habéis dejado lo mejor para el final no? - Preguntó Parkinson sarcásticamente con una ligera sospecha.

- Algo así. - Respondió Ginny dubitativa.

- Vimos a Hermione salir del bosque prohibido. - Continuó rápidamente Harry. Ahora sí que la cara de la Slytherin mostraba sorpresa. - La buscamos después de hablar contigo. Nos la encontramos cuando estaba saliendo. Se excusó en que había quedado conmigo para hacer un trabajo pero que al no llegar, entró ella sola. - La cara de la Slytherin pasó de sorpresa a incredulidad. Adoptó una mueca que simulaba la dislocación de su mandíbula. Por algún exraño motivo no disfrazó lo que sentía en ese momento, dejando algo perplejos a los Gryffindors. - Se excusó en que durante la cena me lo dijo, pero no recuerdo ni si quiera que mencionara algo de algún trabajo. Se mostró más fría y, hasta... cruel. - Explicó el joven mirando de soslayo a Ginny, que también había notado el desliz de Parkinson al no mantener su expresión facial controlada como de costumbre.

- ¿Cuanto tiempo pasó dentro hasta que os disteis cuenta? - Preguntó la Slytherin con dificultad tras varios segundos.

- Una hora. - Respondió Harry apocado. Ginny asintió cuando sintió la mirada fría de Parkinson posarse sobre ella.

- ¿¡UNA HORA! - Gritó enfadada la Slytherin provocando un sobresalto a los Gryffindors por el drástico cambio de actitud. - ¿Qué se supone que estabais haciendo? ¿No podéis hacer nada bien? Sois tan o más inútiles que un cruce entre gnomos de jardín y un elfo doméstico. - Volvió a gritar Pansy enojada. Los dos Gryffindors esperaban algún comentario mordaz y cruel pero no que mostrara una faceta exaltada. - ¿Estáis siempre en una perpetua competición por ver quien tiene el intelecto más parecido al de un troll con demencia? - De repente, la Slytherin giró la cabeza hacia el pueblo. - Tenemos que salir de aquí, ahora. - Comunicó a sus interlocutores.

- ¿Qué... - Comenzó Ginny.

- Luego, Weasley. ¿Sabéis cómo llegar hasta allí? - Preguntó Pansy haciendo un gesto con la cabeza señalando la casa de los gritos.

- Sí. - Contestó Harry automáticamente.

- No sé por qué no me extraña. - Comentó mordaz la Slytherin. - Llevanos ahí ahora, Potter. - No era una orden, pero tampoco parecía una exigencia.

Se adentraron por el jardín húmedo, sombrío y cuajado de maleza cubierta de nieve. Harry las guió hacia la parte de atrás. Al contrario de lo que Parkinson pudo pensar. Potter se acercó a la puerta trasera y la abrió. Esperó de pie junto a esta e hizo un ademán con el brazo invitándolas a pasar. Ginny lo hizo primero. Tras un vistazo a su alrededor, Parkinson también entró. El polvo acumulado en todos lados les hizo toser un poco.

- ¿Por qué has dicho que teníamos que irnos? - Preguntó Ginny enarcando una ceja.

- No puedo dejar que me vean con vosotros y había un grupo de Ravenclaw que se estaba acercando. Además, si estamos aquí nadie nos verá y podremos hablar de lo que vamos a hacer tranquilamente. - Razonó la Slytherin.

- Está bien. - Concedió Harry.

- No sabíamos que estaba en el bosque prohibido. - Mencionó Ginny dolida.

- He de suponer que si lo supierais habríais hecho algo, aunque sólo fuera seguirla. ¿Os creísteis la excusa que dio? - Inquirió Parkinson.

- No del todo. - Respondió Ginny.

- ¿Hace cuanto que no la habéis visto?. - Preguntó la Slytherin.

- Desde esta mañana cuando salió de la sala común. - Contestó Harry.

- Esta mañana ha estado conmigo. - Explicó la Slytherin dejando a sus interlocutores estupefactos.

- ¿Qué? - Preguntó Ginny sin poder contenerse en un tono más agudo del que solía utilizar.

- Se ofreció voluntaria a ayudarme con una tarea de la clase de estudios muggles. Esta mañana, después del desayuno mientras me dirigía hacia la biblioteca, se acercó y me dijo que tenía la mañana libre por lo que podría ayudarme. - Explicó la Slytherin desviando la mirada de la atónita Ginny.

- ¿Ha estado toda la mañana contigo? - Preguntó Harry turbado.

- Hasta poco antes de la hora del almuerzo. - Aclaró la morena.

- Por eso no te localizábamos. - Razonó el chico al percatarse del motivo por el cual no la habían encontrado.

- ¿En qué te estaba ayudando exactamente? - Preguntó Ginny sumándose al interrogatorio que le estaban haciendo pasar a la Slytherin. Una cosa era que Hermione había cambiado y no tenían claro el motivo, pero otra muy distinta era que estuviese una mañana entera con la Slytherin... a solas... sin decírselo a nadie... manteniéndolo en secreto...

- Para un trabajo de la clase de estudios muggles. - Volvió a repetir Parkinson.

- Eso ya lo has dicho. Me refiero que en qué te estaba ayudando. - Aclaró Ginny con poca paciencia.

- Pues con una redacción y un ejercicio práctico. - Explicó ambiguamente la Slytherin.

- ¿Qué ejercicio práctico? - Siguió Ginny cruzándose de brazos visiblemente molesta por la respuesta de la morena.

- Weasley ¿A tí qué te importa? - Preguntó a su vez Parkinson con frialdad cansada de tanta pregunta.

- Me importa porque es mi amiga. - Espetó la pelirroja. Pansy suspiró de manera sonora. La pelirroja estaba realmente preocupada por Hermione.

- Sobre un baile. Además de la redacción teníamos que aprender a bailarlo. Yo no sabía y se ofreció voluntaria para enseñarme. - Respondió Parkinson con la mirada desviada hacia el suelo y algo azorada. La boca de Ginny formó una perfecta "o" mientras que Harry intentaba no reírse ante el hecho de que Parkinson recibiera clases de Hermione y se mostrara de aquella forma. No se veía todos los días a una Slytherin como Parkinson ruborizada al mencionar a una Gryffindor que encima le estaba dando clase.

- Eso... quiere decir... que no la hemos visto desde el medio día. - Razonó Harry ante los nuevos datos. Intentado no parecer divertido, o en su defecto empezar a reírse. Se quedaron en silencio unos segundos.

- No ha venido a la excursión. - Fue la primera en hablar. Tampoco era una pregunta que hiciera Pansy. Algo hizo un sonoro "click" dentro de la cabeza de la Slytherin. - Tenemos que volver inmediatamente al castillo. - Dijo disimulando su angustia. Los Gryffindors la miraron sin comprender.

- Está sola. - Razonó Ginny al comprender a lo que Parkinson se refería. La Slytherin asintió afirmativamente a la pelirroja.

Esas palabras hicieron eco en las mentes de sus interlocutores durante unos cuantos segundos. Rápidamente se dirigieron al lugar por dónde habían entrado para marcharse. Salieron con cautela de la casa de los gritos para dirigirse al castillo. Creyeron que nadie les había visto, pero tres figuras envueltas en capas los observaron partir y comenzaron a seguirles a una prudente distancia.


Quizás el próximo cap tarde un poco más. Intentaré no demorarlo demasiado.

Críticas, comentarios y/o dudas ya sabéis.

Ja ne.