¿Cuál dijo que era el destino del barco?
La castaña y el rubio no se separaban ni se levantaban de la cama. Era seriamente peligroso eso que hacían dentro de su dormitorio. No es que Luna y Oliver objetaran algo en contra de eso, básicamente porque estaban iguales o peor que sus amigos. Sin embargo, era Pansy la que pasaba horas enteras recorriendo aquel gigantesco barco al que ni siquiera se quería subir inicialmente.
De acuerdo, debe aceptarlo. Ella dijo que "si" a la idea del crucero cuando Max dijo que sería genial ir. Ella no se esperaba que el castaño tuviera una tarea de último minuto en su futuro reino y la dejara sola con esos perversos y desadaptados sociales que apenas salían de sus aposentos.
Empezaba a creer que Hermione y Luna eran como las perras que tenía su vecina. Cuando el macho llegaba a mancillarlas ellas simplemente se dejaban y no se podían mover. Y la relajada de su vecina dejaba que se pasearan por SU jardín, tan pegados como siameses.
Rectifiquemos, no es que Pansy fuera una monja o alguien que tuviera problemas con el sexo. De echo, constantemente le tocaba recibir una que otra carta de las… "buenas chicas de sociedad" con las que su hijo se revolcaba. El punto es, que había tomado votos de celibato. O algo así. Digamos que la última vez que hizo el amor totalmente entregada en cuerpo y alma fue con Harry. Y de eso, ya pasaron 18 años. O como ella prefería llamarlos: 157.680 horas… y contando. Y eso que las empezó a contar desde el nacimiento de su hijo.
No reunía el suficiente valor para llamar a la puerta. Pero ya se había aburrido de tanto mirar el océano.
Dentro de la habitación luchaba por seguir haciéndole el amor a Hermione.
-¿Qué no sabes la hora que es? ¡Hay que ir con Pansy! Ya sabes que no me gusta dejarla sola mucho tiempo. Y no creo que la sinceridad de Luna sea de mucha ayuda.
-pues le pasa por andar de santurrona con Max. Además tú y yo teníamos un trato. ¿Lo olvidas?
-cariño, ya sé que dijiste que tendríamos siete hijos. Pero creo que con tres estamos bien por el momento.
-mi amor, dije que te embarazaría siete veces. Y que Marcus y la princesita hayan nacido juntos… cuenta como un embarazo ¿lo sabias? Ahora ven aquí. Que te haré un nuevo hijo- le dijo el blondo besando su cuello, tomando su cintura para posesionarse firmemente en ese lugar tan sagrado que era la entrepierna de su esposa.
Por suerte, las paredes estaban protegidas por unos cuantos hechizos. Y Pansy no tuvo que escuchar lo morbosos que eran los padrinos de su hijo.
Tocó la puerta preparándose sicológicamente para la agradable recibida que le daría Draco.
-¿Quién es el desubicado que toca la puerta justo cuando le haré el amor a mi esposa?- dijo abriendo la puerta- ¡hablando de la futura reina de escocia!
-estoy segura que ese dicho no era así- respondió la morena dudando si sería bueno para su salud mental entrar a ese cuarto o no hacerlo.
Finalmente, decidió permanecer afuera. Draco se apoyó en el marco de la puerta, bastante sexy hay que agregar, esperando que su mejor amiga entrara, pero ella simplemente no lo hizo.
-¿Qué esperas?
-no toparme con alguna sexona escena entre ustedes dos. Pero estoy aburrida, sabes que detesto interrumpirles la diversión, pero me aburro sola. ¿Podrían esperar a tener sexo cuando llegue la noche? - dijo ella mirando los grises ojos de Draco, casi… solo casi suplicante.
-salgo de inmediato Pansy. Draco me quiere violar-oyó que decía Hermione desde adentro. Y la vio pasar de un lado a otro con las sabanas cubriendo su cuerpo.
-¿sabes mi opinión al respecto?- le dijo Draco arreglando aquella preciada toalla con la que se tapaba de sus oblicuos hacia abajo.
-si, y no la quiero escuchar de nuevo- le dijo la morena esperando que Hermy se demorara lo menos posible.
-andas aburrida, por andar de santita con Max. ¿Quién pensaría que haz durado tanto tiempo sin sexo? Yo, no. definitivamente aprecias mucho a manuela- dijo él haciendo gestos obscenos.
-aunque es extraño hablar de masturbación contigo, mi buen amigo… debo decir que para las muges el sexo no significa lo mismo que para los psicópatas como tu.
-objetaría algo referente a eso si Draco no estuviera cerca. Pero seguimos aquí- dijo Hermione llegando a la puerta. Con un hermoso vestido blanco, y dándole la espalda a su esposo para que le subiera el cierre.
Era increíble que a sus 36 años ellos siguieran viéndose igual que antes. Bueno, no igual… mas maduros y apasionados. Pero la belleza no se perdía.
La castaña y la morena, la cual vestía un exuberante traje rojo con vuelos, caminaban por el pasillo cuando Draco Gritó
-después no andes quejándote si Max tiene amantes. ¿Qué hombre aguanta 18 años sin sexo?
-yo jamás he dicho que Max lleve 18 años sin sexo- le dijo volteándose.
Subieron al bar del barco y por primera vez en todo el trayecto, se toparon con el capitán.
-hermosas señoritas- dijo él quitándose el sombrero y admirando prioritariamente a aquella que vestía el traje rojo.
¡No lo culpen! Muy muggle será, pero Pansy pareciera que hizo un pacto con el mismísimo diablo. Porque los años no parecían pasar por su cuerpo.
-podría preguntar cual es el destino del barco- dijo ella sonriendo coquetamente (tampoco la culpen por eso, para ella es algo así como un talento innato).
-¿no lo sabe, bella dama?
-en realidad. Solo queríamos salir…- dijo Hermione pensando en lo que le esperaba en su cuarto. Un blondo cubierto en chocolate… ¡como deseaba que llegara la noche!
-va a Francia. La tierra del romance eterno- dijo el capitán. Mirando lascivamente a la morena.
Aunque ambas chicas entraron en una especie de shock nervioso silencioso y disimulado.
-en dos días arribamos al puerto- anunció el capitán, tratando de formar conversación con unas mujeres que poco tenían de su alma en esos momentos.
En Burdeos, cuando la oscuridad de la noche caía sobre aquella gigantesca casa, una madre gritaba furiosa por el paradero de su rebelde hija. El padre esperaba que su esposa se calmara. Luego solucionaría donde había estado su princesita todo el día.
Lily entraba por la ventana de su cuarto. Abrió la puerta, previamente cerrada con llave y corriendo escaleras abajo.
-¿se puede saber por qué gritas tanto? Intentaba dormir pero tus escandalosos gritos me matan la cabeza- le dijo ella a la mujer exuberante que era su madre.
El hombre de cabellos oscuros había llegado temprano a casa, y sabía que ella no estaba… pero no habló. Nada haría que se pusiera en contra de su pequeña bebe.
-¡acabo de llegar! Llame por ti y tu maldita niña malcriada que no respondes- dio la mujer alzando la mano. Pretendiendo golpear a la castaña y delicada niña.
Pero el azabache lo impidió. Si bien había aguantado todos los tratos por ella, ya no podía más.
-tócala y nos separamos- le dijo amenazante.
No lo había hecho antes por una simple razón… si se separaban, la tuición de la pequeña era de la madre.
-¡no me vegas con tus amenazas Potter! ¡Sabes que sin mi no eres nadie!- Rachelle Francoise era una reconocida mujer de negocios en Francia. Aunque más que manejar acciones, se encargaba de la producción de nuevos trajes para modelos. Ella, antes del nacimiento de la castañota, había sido la mejor en la pasarela según muchas revistas… pero todo se acabo cuando Lily nació.
-no seré nada… pero contigo soy peor que eso- le dijo caminando hacia su cuarto.
La niña salió ras su padre y lo abrazó con fuerza.
-sepárate de ella padre- dijo Lily con una esencia del tono Francés que lamentablemente estaba en sus genes.
-sé que no estuviste aquí en el día. ¿Dónde andabas hija? Estuve muy preocupado por t- le dijo Harry, tomando a su hija por los hombros para mirarla bien.
"si tan solo se pareciera un poco menos a la madre…. Por suerte sacó mi carácter y no el de esa zorra malintencionada" pensó el muchacho de la cicatriz.
-estaba en el puerto. Sabes que me gusta la llegada de los grandes barcos. ¿No podemos viajar en alguno de ellos? ¡Sería fabuloso!
Harry tomo unas cuantas cosas. Pobre no era y algunos amigos se había hecho. Tenía visión en los negocios… pero aún más importante que eso, era auror. Y la puertas de todo se le abrían con facilidad.
-hija ¿quieres venir conmigo? Me separaré de tu madre. Haré los papeles desde lejos… no pienso seguir un minuto más en este lugar. ¿Recuerdas aquel lugar del que siempre te habló? Podríamos vivir allí. En el valle de Godric. Como mis padres. ¿Qué te parece?
-¡claro que i papa!- dijo la castañita emocionada- ¿podriamos irnos en el barco que llegara al puerto? Asi cumplo mis sueños de viajar en esos enormes navios y… ¡que suerte! Creo que vuelve al mismo puerto de donde zarpó. Parece que no queda muy lejos del valle de Godric. Creo…- dijo ella pensativa.
-lo que tu quieras mi princesa- le dijo a su niña. Aunque de niña poco le iba quedando. Era toda una mujer, echa y derecha. Con ideales bastante marcados y gustos bien definidos. 17 años bien cumpliditos, pero sabía que ser la princesita de su padre siempre sería lo mejor para ella.- ¿Cuándo sale del puerto ese barco del que hablas?
-aun no ha llegado papi- le dijo sonriendo. Y pensando donde metería toda su ropa- arribará a este puerto en dos días.
En el barco, Pansy creía que el mundo estaba en su contra. Que quería verla destruida y no contento con eso… verla suplicar de rodillas que no fuera tan cruel.
Luego pensó, que era imposible tener la mala suerte de toparse con "aquel hombre" justo esos tres días que el barco estaría en Francia.
Era… básicamente imposible, que dos personas, que podrían estar en cualquier parte del mundo, trabajando o de vacaciones, se toparán, sorpresiva y terriblemente justo en aquel lugar, esos miserables días. ¡y Max no había venido!
Fue en ese momento, al nombrar mentalmente al castaño, que pensó en las últimas palabras que el señor Irons, como ella lo llamaba para molestarlo, le dijo la primera noche que estuvieron juntos como algo más que amigos.
-no quiero que abandones tus sueños por mí- fueron las palabras de la morena en aquel momento. Jamás se sintió obligada por Max a hacer algo. O a apurar las cosas. Pero realmente sentía algo muy fuerte por ese chico. Aunque también influyó en su decisión que James "quisiera" a Max. Eran como… amigos con derecho a roce.
-tengo otros mejores- fue la respuesta del príncipe. Mientras ella se recargaba en su pecho desnudo y acariciaba su cabello.
-¿¡por que precisamente ahora no estas conmigo?!- dijo Pansy antes de quedarse dormida.
