{Notas} ¡Lamento la demora! No tenía inspiración para continuar, pero no iba a dejar mi fic botadito xD, sólo demoraré más de lo habitual en actualizar. ¡Gracias por seguir leyéndome!
Draco amaneció cómodo y confortable en su dormitorio. Cuando abrió sus orbes grises pudo apreciar su entorno con su vista nublada por el sueño que aún poseía. Sus rubios cabellos caían inquietos sobre sus párpados y pronto comenzó a darse cuenta que estaba en su dormitorio. Parpadeó confuso por un momento antes de sentarse en su cama tratando de ubicarse, estaba solo en su habitación... No que le sorprendiera —los Slytherin al ser pocos no tenían que compartir sus dormitorios como las otras casas—, pero él o recordaba haber estado allí.
Masajeó sus sienes un tiempo antes de reintentar abrir sus ojos intentando no sentir la desorientación que poseía, después de todo, él sabía que estaba en su dormitorio, en Slytherin, donde tenía que sentirse seguro y no como si estuviera esperando que en cualquier parte algo le saltara en la cara asustándolo.
—¡Draco, Draco! —escuchaba gritar lejanamente. Intentó poner sus pensamientos en la realidad antes de abrir su boca y dejar escapar un gruñido antes que las palabras reales.
—¿Quién es? —dudó por unos momentos el levantarse e ir a abrir la puerta, sabía bien que algo en él no estaba bien.
—¡Draco es tarde! ¿Hasta qué horas piensas estar durmiendo? —la voz de Blaise rompió el extraño ambiente nuevamente. Miró su reloj de mesa y apreció claramente un gran ocho acompañado de un cuatro y cinco.
8:45 de la mañana.
Abrió sus labios escandalizado antes de mascullar su mala suerte.
—¡JODER!
Y fue así como Draco Malfoy comenzó su día.
4
Y Draco Malfoy se enteró
—¡No puedo creer que no me hayas despertado antes, Blaise! —si bien Draco estaba lo suficientemente enojado como para gritar, lo único que salían de sus labios eran rotundos siseos que asustaban a más de alguno. Todo Slytherin sabía que cuando Draco se enojaba, era cosa seria, tan seria como que el Profesor Snape nunca se entrometía en su camino y eso era bastante.
—Pensé que estabas ocupado —masculló algo enojado. Zabinni no era idiota, tenía que dar la impresión de ser el semejante de Draco y que no se asustaba con facilidad, era su mejor amigo pero eso no significaba que no le tuviera un respeto muy similar al de sus compañeros cuando el rubio heredero se enojaba —... Siempre andas diciendo que si no sales es porque algo andas haciendo.
—¡Pues que no se vuelva a repetir, carajo! Si no bajo en veinte minutos obviamente algo me pasó —Draco no dijo nada más aparte de bufar y mirar el pasillo.
Blaise lo vio por unos segundos más con ojo crítico, Draco estaba particularmente raro esta mañana.
El resto de la semana transcurrió sin ninguna novedad o algo importante qué hacer, Draco había disfrutado parte de su tiempo atormentado a Hufflepuff, asunto que realmente requería su atención según los diversos grados de idiotez que tenían algunos.
Draco siempre se preguntó si Helga Hufflepuff sería igual de idiota que los de su casa.
—¿Algún problema, Draco? —la voz de Pansy lo tomó por sorpresa, la miró largamente antes de seguir moviendo su varita y mandar sutiles hechizos que rasgaban o descocían los bolsos del alumnado.
—Sólo pienso, Pansy, algo que creo tú debes hacer con más frecuencia.
Se había fijado que, con el correr del tiempo, Theo andaba cada vez más retraído —no que no lo fuera, pero más de lo habitual—. Pensó que quizás se debían a las extrañas detenciones que le estaban dando, pero no tenía mucho tiempo para prestarle atención, aún las palabras de Blaise le rondaban por la cabeza.
¿Cómo no recordaba nada de lo que sucedió hace pocos días?
Él no era de mala memoria, no recordaba haberse metido en un lío ni tampoco hacer peligrosas pociones que dieran resultados su pérdida del día. Cada vez que se esforzaba por recordar sólo el gran vacío lo acompañaba, a lo mejor Blaise tenía razón y no era nada importante, sólo cosas de un adolescente hormonal.
—¡Señor Malfoy! —Draco giró su cabeza viendo como el señor Binns venía hacia él — ¿Se puede saber qué es lo que está haciendo?
El rubio arqueó una ceja y se mordió la lengua. ¿Es que no lo veía?
—Nada, señor, sólo hablaba con Pansy. Me decía algo de una tarea que no recuerdo muy bien —pese a la gran mentira, Binns asintió y miró casi sospechoso a los alumnos en el suelo buscando sus cosas.
—Será mejor que se dirija allá, señor Malfoy, no quiero saber que ha estado en otro incidente sospechoso.
El Slytherin bufó antes de asentir y tomar sus cosas. Caminó lo más lento posible dirigiéndose a la Biblioteca pensando en nada. Mañana era sábado y podían ir a Hogsmeade, claro, si San Potter no estropeaba su fin de semana llamándolo a hacer quién sabe qué cosas.
Él realmente no quería hacer su tarea, pero Blaise le dijo que el libro que mandó a leer Potter sólo habían tres copias y dos ya estaba pedidas, lo cual sólo dejaba una que no se podía sacar de la Biblioteca, además, la loca de Pince estaba cada vez más desquiciada con los libros, lo cual no la sorprendía si él tenía la firme idea que se follaba a los libros... Asco.
—¡Draco! —sus orbes grises miraron a Blaise que venía corriendo en su dirección cargando algunos cuadernos demás.
—Blaise —habló aburrido.
—¿Vas a la Biblioteca? Yo aún no termino mi ensayo de Defensas, ¿Lo has hecho tú?
—No, Blaise, iba camino a la maldita Biblioteca cuando me llamaste, además: ¿Qué tiene de complicado hacer un maldito ensayo del Obliviate?
—Nada, lo complicado es el libro —ambos Slytherin siguieron caminando hablando de más trivialidades, al ingresar al "Terrero santo" escogieron una iluminada y arrinconada mesa que quedaba entre dos grandes estanterías y esperaron pacientemente allí hasta que el idiota de Stanley terminara de leer el dichoso libro y poder ocuparlo.
—A todo esto —murmuró nuevamente su amigo — ¿Cómo te van con las detenciones del Profesor Potter? —curioseó con una gran sonrisa.
—¿Detención?
—¡Sí! La del martes por la noche, ¿No me digas que tampoco lo recuerdas?
¡Ya estaba! Definitivamente algo tendría que haberle pasado para olvidar semejante burrada.
—Emnn... Aburrida, Potter no hizo nada más que darme un montón de instrucciones e irse. Yo en cambio tuve que aburrirme cumpliéndolas —contestó en tono austero. No sabía si aquello era cierto, pero tampoco creía que su detención iba a ser tan entretenida.
—Mmm... Una lástima, escuché decir que Creveey se la pasaba genial con él.
—El estúpido Gryffindor la pasa bien mientras le lama el culo a alguien —masculló por lo bajo viendo cómo Madame Pince venía con el pequeño libro entre sus manos.
—Aquí tienen el libro —espetaba con soltura —, tienen durante dos horas. Devuélvanlo en el mesón, y si no estoy, déjenlo en la casilla. Y no lo rayen —la vieja loca se fue mascullando algunas palabras más antes de perderse por los pasillos. Draco miró el libro con ira.
—¿Y por esta porquería de libro estuvimos esperando UNA maldita hora? —oh, ¡Por supuesto que estaba resentido!
—Vamos, Draco, ni que fuera el período de tiempo que más has esperado.
Chistando algunas palabras más, el rubio príncipe de Slytherin decidió sacar todos los útiles que iba a ocupar mientras Blaise terminaba de revisar lo que sea que haya querido, y para cuando los terminó de colocar sobre el escritorio —a un ritmo alarmantemente lento—, Draco tenía antes sus ojos el maldito libro que recitaba "Mentis Corpus" de Merope N'Dion.
Ofuscado, Draco abrió el libro en la primera página mientras hundía la pluma en la tinta y comenzaba a escribir los datos básicos en su pergamino antes de leer los primeros párrafos.
«I»
OBLIVIATE
Muchos conocen la forma en que un mago borra la memoria de otro mago, o también encierran los recuerdos que este pueda poseer y no le son tan gratos.
Generalmente, el Obliviate se le lanza a los enemigos, aunque no hemos de sorprendernos cuando amigos, familiares o parejas han decidido utilizarlo como recurso que —por diversos motivos— lo han lanzado sobre una persona...
Bla, bla, bla... ¿De qué demonios le servían las utilidades si todo mago la sabía? Leyó el índice una vez más y se dirigió al capítulo cuatro, que era lo que más le importaba por ahora.
«IV»
EMPLEANDO EL OBLIVIATE
No cualquier persona está calificada para hacerlo, muchos magos diestros en la magia son incapaces de lanzar este sencillo hechizo ya que se juega con la mente de un ser humano. Ha habido desastrosos casos en donde magos y brujas han terminado dementes, amnésicos, desquiciados o completamente perdidos.
Como bien habrán comprendido en capítulos previos, el Obliviate juega con la mente del receptor, haciéndolo olvidar parcial, o totalmente, parte de su memoria e induciendo que la persona afectada no sienta mayor interés en averiguar qué fue lo que le sucedió si no es otra persona la que insiste en instigar aquella parte de su memoria. Un Obliviate mal hecho puede traer consigo dos consecuencias:
1) El usuario termina con un daño mental total o parcial.
2) El hechizo puede romperse por sí sólo no causando nada más que los recuerdos vuelvan a su sitio.
Para lanzar un obliviate la varita debe de estar colocada...
—¡Argh! Estúpido aburrido libro —a su costado, Blaise se carcajeó un poco y asintió mientras seguía haciendo otros de sus deberes, y Draco comenzó a transcribir todo lo que entendía y lo incomprensible del hechizo. No había pasado ni una hora cuando ya se encontraba al final de su tarea, midió el pergamino con saña dándose cuenta que necesitaba sólo diez centímetros más para estar listo y pasó al último capítulo.
—¿Qué sucede?
—¿Se puede saber por qué demonios no terminaste a la primera? —murmuró suave y adormecido por el aburrido trabajo que Potter le dio.
—Porque llegó Miller y me quitó el maldito libro, ahora termina pronto, Draco, iniciará la cena en diez minutos —el rubio asintió mientras volvía a hundir la pluma en el tintero y colocaba "Cómo reconocer y romper el hechizo" con su curveada letra.
«La forma fácil de reconocer si has sufrido un Obliviate recientemente es sencilla: Desorientación, pérdida de una memoria, distracción y cansancio. Por otro lado, si se recibió hace tiempo y un mago o bruja quiere saber si le han lanzado uno, sólo con un simple Memoria mentis podrá romper el encanto agitando su varita en dirección oblicua a...»
Por unos instantes Draco pasó por alto la información mientras bostezaba un poco y seguía leyendo el párrafo, cuando releyó la página dando los retoques a su trabajo sintió que algo extraño se removía en su mente. Leyó completamente su trabajo arreglando su ortografía hasta que llegó a las líneas finales y aquel instinto básico que nunca le había fallado finalmente se encendió.
—¡Oh por los mil demonios! —masculló eufórico por su descubrimiento.
—¡¿Qué?
—¡¿Cómo no se me ocurrió antes? —espetaba bajo mirando fijamente las líneas del libro —, mataré al maldito bastardo que lo haya hecho y...
—¿Me puedes decir qué carajos te pasa ahora? —cortó Zabinni — Has estado maldiciendo los últimos segundos y no me gusta estar excluido —el rubio lo miró con odio antes de extender el libro y apuntar con su dedo el último párrafo.
Y Draco esperó la estúpida pregunta.
—¿Y qué? ¿Se te olvidó colocarlo en tu ensayo? —Malfoy bufó antes de abrir sus labios nuevamente.
—¿No se te hacen conocidos los síntomas, Blaise? Desorientación, pérdida parcial de la memoria, cansancio —enumeraba como si le estuviese narrando un cuento.
—¿Eh?
—¡Me han arrojado un Obliviate, Blaise! Alguien me lo ha lanzado y cuando lo encuentre lo castraré y colgaré sus...
—¡Señor Malfoy!
Por el otro lado del castillo, un muy contento Harry Potter sonrió casual a unos alumnos de primer año quienes tenían dudas.
Ahora sólo era el tiempo quien dictaba los sucesos.
{Notas Finales} Crédulo Harry si creía que Draco no se daría cuenta xDD
¡Saludos!
